
Podcast de La Gran Evasión
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213 - Correspondencia -Jonas Mekas, José L Guerín- La gran Evasión.
Thoreau dijo que el mundo es un lienzo que llenamos en nuestra imaginación. Jonas Mekas y José Luis Guerín intercambian correspondencias filmadas, expresan experiencias a través de la cámara, sensaciones, pulsiones, pensamientos, fragmentos de realidad. Diálogos visuales entre dos trovadores del cine, dos creadores alejados de la industria y de lo convencional. Guerín profesa su admiración por el artista lituano en cada carta y cada comentario, Jonas le responde con su bonhomía y vitalidad, filma el metro, los tejados, la fina nieve cayendo sobre Brooklyn, los libros en una estantería, el tronco del gran árbol que ve cada día desde su ventana enlaza con las ramas enredadas contra un cielo nublado que filma su colega de profesión. Los gatos somnolientos de Mekas, los desarraigados en Venecia de Guerín, las fachadas con fechas grabadas de principios del siglo que inauguró el cine, Guerín reflexiona en voz alta, camina entre sombras y destellos, agradece al maestro que cogió el testigo de los operadores de los Lumière, el emigrante que necesita filmar como quien respira, buscar retazos de belleza en la sencillez de un atardecer en Central Park. Mekas celebra la vida y se celebra a sí mismo como Walt Whitman, imágenes desenfocadas, luces movidas, el artista toma vino y come ante su cámara, un Guerín más metódico y reflexivo le contesta con la tumba del Ozu y unas mujeres ríen nerviosas junto a las lápidas del cementerio. Esta noche En Radiopolis intentamos descifrar la verdad tras los collages de dos artistas de la imagen... José Miguel Moreno, Gervi Navío, Manuel Broullón y Raúl Gallego.

212 - A la Caza -William Friedkin- La gran Evasión.
En los clubes de ambiente del East Village de New York se citan hombres con chupas de cuero, el humo y la música a todo volumen los envuelve, y el ritual nocturno de miradas y contactos se repite una vez más. El asesino anda suelto, los encuentros fugaces finalizan en sangre y las víctimas comparten rasgos, pelo negro, facciones marcadas. El jefe de policía (Paul Sorvino) busca un agente con ese aspecto para que se infiltre en ese submundo gay, debe ser el cebo, la próxima víctima, y a Steve Burns (Al Pacino) la misión le parece perfecta para subir en el escalafón, es un policía ambicioso. Friedkin intentó escandalizar al personal y lo consiguió con Cruising, un documento impagable de la época entre finales de los setenta y principios de los ochenta, aquellos años de desfase y libertad anteriores a la irrupción del SIDA. Friedkin se obsesionó con la historia de un figurante que salía en su gran éxito El exorcista, el asistente del neurólogo que hacia pruebas a la niña poseída poco después apareció en los titulares de periódico, era un asesino en serie de gays que encontraba en los clubs de la noche neoyorquina. Pacino leyó el guión y le gustó, después incluso la defendió contra las protestas y las acusaciones de homofobia afirmando que el submundo y los tugurios eran sólo una parte de la comunidad gay, la parte negativa. En este policiaco todas las relaciones tiene un toque de perversión, la clandestinidad de un garito y los encuentros sórdidos en el parque iluminado por las farolas. Un mundo ambiguo donde los policías quieren ser buscadores de sexo y los clientes se disfrazan de policías, la ambivalencia y la austeridad, la confusión de identidades, la delgada línea que separa al asesino del criminal. Pacino se afeita y se mira al espejo, ha probado la euforia del popper, la lujuria, el sudor y la grasa en los antebrazos, nuevas sensaciones. La evolución emocional de un tipo que indaga en la depravación , la expresión inocente pasa a ser enigmática. Ya nunca será el mismo. Raúl Gallego Esta noche nos calzamos un pañuelo en el trasero y nos vamos de clubes por el East Village de New York… Raúl Gallego, Fernando Rivas, Gervi Navío y nuestro crítico al teléfono, César Bardés.

211 - Zona Hostil -Adolfo Martínez-. La Gran Evasión
Edición 211 de La Gran Evasión, nos adentramos en Zona hostil para una misión de rescate, hay que recuperar “el sonido de la vida”, un helicóptero medicalizado del ejercito español, que está en Afganistan realizando labores humanitarias y sufre un accidente en territorio insurgente. La premisa es simple, la apuesta de Adolfo Martinez para relatar este episodio de nuestro ejercito es sorprendente, con pulso clásico y aires épicos, asistimos a una brillante película de género, una obra bélica que deja ideologías y panfletos fuera de la pantalla, para centrarse en lo humano, en contar las vicisitudes de un puñado de militares españoles, legionarios, médicos, novatos, veteranos, soldados, oficiales….hombres y mujeres puestos al limite, para ver de verdad lo que llevan dentro, estamos en Zona hostil y tenemos una misión que cumplir. En 2017, con apoyo de las fuerzas armadas y el ministerio de defensa español, Adolfo Martinez, director de origen estadounidense con un extenso bagaje en Hollywood, debuta en la dirección con esta película de acción, con aura de Western, magníficamente bien rodada, que describe un hecho real, con las lógicas licencias, que sufrió el ejercito español en Afganistan. Al realizar una acción de rescate de un convoy americano, un Helicóptero mediatizado sufre un accidente y queda varado en zona enemiga, el alto mando decide rescatar a los heridos y también al helicóptero siniestrado, es una acción arriesgada y sin precedentes. El resultado es una brillante obra que maneja la épica, la emoción, la angustia, la camaradería y la sangre con un impecable despliegue técnico y un soberbio trabajo actoral. Apoyado en un gran guión, el elenco desarrolla y profundiza esta historia dotando de alma a esos militares españoles, a destacar el impresionante trabajo de Ariadna Gil, personificando a la Capitan Médico Varela, en su rostro y sus ojos cansados está la terrible carga que supone no poder salvar a todos los heridos, a todos los niños que la maldita guerra mutila. El conflicto interno que sostienen el resto de personajes también es interesante, el Capitán Torres, Roberto Álamo, con un matrimonio en destrucción, el joven Teniente Conte, Raúl Mérida, abrumado por el peso de su apellido, la novata Cabo Sanchez, Ingrid Garcia Jonsson, el temerario Comandante Ledesma, Antonio Garrido, el veterano y curtido Sargento 1º Aguilar, Jacobo Dicenta…etc. Gracias a una magnifica dirección de Adolfo Martinez, que controla y retiene a sus actores para que se carguen de emoción y verdad, en esta atípica obra española que se sumerge en un género poco tratado por nuestro cine. Enorme la banda sonora de Roque Baños, que armoniza la historia, mezclando sonidos árabes con elementos de cuerda, metal, piano y percusión, para hacernos sentir esa arena del desierto y acrecentar la angustia de un rescate en los limites de la resistencia física y mental. La patrulla perdida de Ford, o Fort Bravo de Sturges, se vislumbran en el horizonte. Un episodio en la vida de un puñado de militares perdidos en cualquier desierto, en cualquier país…poco importa, ellos son lo que son, profesionales, soldados, con una misión, con un objetivo y un lema, nadie se queda atrás, absolutamente nadie…. A los pies de la torre derruida de Radiopolis, apiñados en la tienda de campaña, apagando la luz para no delatar nuestra posición cada vez que entra o sale alguien, rumiando la noche y el combate que traerá el alba, compartimos camaradería y honor, José Miguel Moreno, Gervi Navío y nuestro criticó profesional, César Bardés, que entona una sentida y emocionante oración por los caídos, un espíritu por los caballeros legionarios que afrontan su destino esbozando una sonrisa. Gervasio Navío Flores.

210 - El Padrino -Francis Ford Coppola-. La Gran Evasión
Entrega 210 de La Gran Evasión, esta noche os realizamos una oferta que no podéis rechazar, El Padrino, Francis Ford Coppola, 1972. “I Believe in America…” empieza diciendo Bonasera, el funerario, cree en America pero acude a Don Vito Corleone pidiendo justicia….se abre el plano, poco a poco retrocede la cámara y nos encontramos con la figura del Don, Marlon Brando, en uno de sus papeles más portentosos, en la penumbra del despacho de Vito Corleone se piden favores y se rinden pleitesías, fuera, la Luz ilumina la boda de su hija Connie, un despliego de maestría y montaje por parte de Coppola para un arranque excepcional, en la fiesta nos presenta a los personajes de ese mundo que gira entorno al poder. Vemos a Sonny el impetuoso hijo mayor, increíble James Caan, Fredo el más débil, vaya aura que crea Cazale, Tom, el hijo adoptivo de origen irlandés, no acaba de pertenecer, aun siendo Consigliere, no es siciliano, está dentro de la familia pero sigue sin estarlo completamente, magnífico Duvall, hasta llegar a Michael, un imponente y joven Al Pacino, que despliega todo su talento para encarnar al hijo pequeño de Vito Corleone, el más inteligente, al que le tenía reservado un futuro lejos de los gánsters, pero el destino, como siempre, persigue su presa sin piedad, y a Michael le reserva una oscura travesía… La película que salvo Hollywood, que devolvió la gente a los cines en masas, un proyecto de la Paramount, con un joven director, un Best Seller y un presupuesto mediocre, pero Coppola tenia otra cosa en mente, desde su amor al cine clásico elevó su propuesta a otro nivel, se rodeó de auténticos genios, Gordon Willis en la fotografía, Tavoularis en el diseño de Producción, Nino Rota en la banda sonora y sobre todo, de un elenco de actores formidable, los citados Brando, Pacino, Caan, Duvall y una pléyade de desconocidos que dotan de vida a sus personajes, Tesio (Abe Vigoda), Clemenza (Castellano), Sollozzo (Al Lettieri), viejas glorias como Sterling Hayden y su inolvidable Capitan McCluskey, etc. En conclusión, estamos ante una absoluta obra maestra, que atravesó dificultades y vicisitudes hasta convertirse en una leyenda. Sin olvidar uno de los puntos más importantes, la escena entre Al Pacino y Marlon Brando, rodada meses después y que dotaba de alma a la historia, ese traspaso de sabiduría y consejos que tuvo que escribir Robert Towne, al solicitarle ayuda Coppola, una escena formidable, el jardín, un padre y un hijo, hablando del futuro, de la experiencia, un episodio que completa el puzzle. El Padrino es un ensayo sobre el poder, sobre los conflictos morales de la familia, sobre la soledad, la traición, las conspiraciones, en fin, Shakespeare, la Antigua Roma, el Viejo Testamento….la esencia de los hombres. Esta noche, en la tiniebla del estudio de Radiopolis, besamos la mano de Francis Ford Coppola, Manuel Broullón, Raúl Gallego y Gervi Navío. Gervasio Navío Flores.

209 - Jeanne Dielman, 23, quai du commerce, 1080 Bruxelles -Chantal Akerman- La gran Evasión.
En plano estático a ras de suelo, una mujer abstraída en sus quehaceres domésticos con facciones de maniquí y movimientos metódicos. Apaga la luz, pone la estufa, prepara patatas hervidas, lustra los zapatos del hijo con betún. Jeanne Dielman vive con su hijo en un apartamento de Bruselas. La protagonista de este largometraje se emparenta con su corto pionero “Saute ma Ville”, en el que una chica de 18 años huye de su vida doméstica en Bruselas, ya encerrada en una cocina desea que explote todo. La represión del deseo filmada con una quietud y naturalidad que acentúan la claustrofobia. Chantal quiere que el espectador sienta el paso del tiempo, que construya algo nuevo sobre lo que se proyecta en la pantalla. Asistimos impertérritos a la preparación meticulosa de unos filetes empanados, al ritual de pelar patatas sentada en la mesa de la cocina, la liturgia de una mujer cuya misión en la vida es cuidar de su hijo. Tareas domésticas ocultas para ingresar un dinero extra en casa, hombres pasan periódicamente por su habitación de paredes verdes de sala quirúrgica . Jeanne coge el sombrero y el abrigo del cliente con una ceremonia mecánica y repetida. En uno de los escasos diálogos con el hijo antes de acostarse, él adolescente asegura que si él fuera mujer, no podría acostarse con alguien a quien no amara, la madre responde que él no es mujer, por tanto nunca sabrá como piensa una. Ambigua, inestable, enigmática, hija, ante todo mujer y cineasta, el desgarro interior de Chantal busca el consuelo de Jeanne en la melodía al piano, escribir y sentir el trazo de la pluma sobre el papel, responder las cartas banales de su hermana, correspondencias cruzadas y una radio desde donde llega voz de una cantante lejana, el soniquete se pierde en la monotonía de otra tarde más. Llegará la noche y las luces de un anuncio exterior parpadearán en la intimidad, quedándose allí para siempre como el sentimiento de culpa, anestesia del dolor y antesala de un desenlace tan rompedor como la obra entera de la realizadora belga. Raúl Gallego. Esta noche hipnotizados, intentamos mantener la vista sobre las tijeras en el tocador de Radiopolis… José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Manuel Broullón y Zacarías Cotán.

208 - Especial La importancia del primer cero, con Oti Rodríguez Marchante. La gran Evasión.
Noche especial en el estudio de Radiopolis. Nos acompaña Oti Rodríguez Marchante, crítico y amante del cine y las letras, y nos presenta su último libro Un programa que viene del cine y tiene que ver con la literatura. La mirada de un hombre sobre la infancia y unos ojos negros que miran desde el interior de un autor. Hablamos sobre la diferencia, la hermandad, los recuerdos y los colores que nos ofrece el mundo, sobre La importancia del primer cero. José Miguel Moreno, Zacarías Cotán y Manuel Broullón conversan con Oti esta noche.

207 - La muerte de Luis XIV. Roi Soleil - Especial con Albert Serra -La gran Evasión.
En las postrimerías de su vida, el Rey Sol anhela mujeres y parajes, comidas y vinos castellanos que ya no le adoran. El que fuera el más grande de los monarcas franceses ya no es en su propio reino bien servido. Cortesanos aplauden sus almuerzos, visten y calzan o hasta empujan su silla hasta un consejo de ministro que nunca presidirá; en realidad muy solemnemente lo han abandonado. Sólo queda esperar, encangrenarse un poco más, perder los apetitos hasta que Dios venga por el resto de su cuerpo. El cuerpo. Como en Honor De Caballería Serra recurre al mito para arrástralo por la historia, huyendo de un acercamiento reconocible en un género a la postre huidizo y embustero. El abandono, la miseria del tiempo en su condición putrefacta y la inacción como forma estúpida y aceptada de entretenimiento ritual, entonces y ahora, que parece disculpar lo grotesco. Brillante el director aunando muertes que nos obliga a sentir, con un impresionante Léaud, que mira a cámara de forma acusatoria antes incluso del terrible plano final que recuerda a La Misión, en su inicio, con una cínica disculpa : OTRA VEZ LO HAREMOS MEJOR. La demolición del ideal europeo, en sus mas insignes constructores, Francia, la muerte de un rey y hasta la de un cine, encarnado en un Antoine Doinel-Jean-Pierre Leaud, "musa"de Truffaut, que muta su necesidad de amor a la cámara por un lento, amargo y trágico amanecer de un principio moderno. José Miguel Moreno. Tras La muerte de Luis XIV, el provocador de la imagen, el artista Albert Serra recupera la belleza de lo antiguo y lo contemporáneo, las sensaciones casi olvidadas. Modulador del tiempo como los más grandes, no tiene ni quiere tener nada que ver con las series repetidas ni el cine alimenticio de hoy en día, su obra se aleja del mimetismo y academicismo imperantes. No busca el clímax, sino la abstracción del contexto y el contratiempo, la humanidad del primer plano y la casualidad-causalidad, la fotogenia del actor, la creación de atmósferas inéditas. En la performance sobre los últimos momentos de la vida del Rey Sol, el enfoque de la agonía. El díptico sobre el aristócrata de la enorme peluca toma otro cariz. Para ser libre hay que aprender a reírse de la muerte, como del sexo, ya lo dijo Montaigne. Una performance en una galería de Lisboa, con metraje filmado durante horas con una sola cámara monta el catalán la agonía de un hombre que se revuelca por el piso. Serra no sabía en ese momento que iba a terminar siendo una película lo que filmaba. A veces el actor come galletas de una fuente, se coloca la incómoda peluca, se queja esperando el final, que se alarga, ya lo dijo el general tan mencionado últimamente muriendo en su cama en el hospital, la agonía casi siempre se alarga más de la cuenta. Nos vemos a nosotros mismos en la pureza de la representación. Códigos diferentes a los habituales espantan a los espectadores que se levantan del asiento, y desfilan, no quieren ver morir a un hombre, no quieren escuchar sus gemidos, no quieren destapar la farsa de las vanidades, buscan acción, nuevos impulsos que les lleven a la uniforme anestesia que tranquiliza. En la pantalla el público del museo entra en el cuadro, somos nosotros mismos, curiosos, sentados en un escalón, paseamos alrededor del aristocrático fiambre, tenemos la certeza de la defunción del Rey. Raúl Gallego. Esta noche en Radiopolis contemplamos la abstracción subversiva de la obra de Albert Serra, el director nos habla sobre su forma de entender el cine, con José Miguel Moreno, Zacarías Cotán, Manuel Broullon, y Raúl Gallego.

206 - Los Profesionales - Richard Brooks- La gran Evasión.
Hubo una vez, en ninguna parte, un grupo de hombres que decidieron hacer una revolución. Batallaron como valientes, se batieron con la inteligencia como única arma y esperaron recompensas tales como un ideal limpio, un por qué, un cómo y un dónde. Siguieron esperando y asistieron a la corrupción de todo cuanto merecía la pena. Fueron espectadores privilegiados del olvido de los vencedores y de la indiferencia que la victoria siempre exhibe contra alguno de sus aliados. Con las manos vacías y las inquietudes adormecidas, se fueron, abandonaron, huyeron. No quisieron saber nada más de quimeras, de metas imposibles y, no por ello, menos cercanas. La revolución siempre ha sido un enfrentamiento entre buenos y malos. La pregunta es: ¿Quiénes son los buenos? Años después, un hombre corrompido les busca y les ofrece dinero por hacer el trabajo que mejor saben hacer. Uno de ellos enseña el manejo de las novedosas armas automáticas. Otro, se esconde en sábanas ajenas y da rienda suelta a la vida, como intentando sacar algo de jugo que el destino y las personas se han ocupado de arrebatarle. Dos más se unen, sin antiguos ideales pero con la ética intacta y el valor firme. Todos ellos deberán buscar la escaramuza contra un antiguo amigo, contra alguien por el que sienten un enorme respeto porque, según dicen, ha cometido un secuestro. Se ha llevado a una mujer. A una mujer hermosa. A una mujer con corazón. Tendrán que atravesar desiertos y sendas, cruzar tramposos desfiladeros y encontrarse con ladrones asesinos. Allí, al otro lado de la frontera, donde ya combatieron y, según su punto de vista, fueron derrotados por la decepción, hallarán de nuevo aquellos principios que creían haber dejado atrás. Se decantarán por ser profesionales y cobrar por su trabajo y, a la vez, por seguir alimentando ese espíritu que permanece al lado justo del ánimo y que habían enterrado bajo toneladas de escombros. La verdad suele ser un aliento de ideas, un respiro para el pragmatismo, un pozo de agua en un erial de sed. Descubrir lo que realmente vale una mujer bien vale un tiroteo y un buen derroche de inteligencia. El polvo se adhiere a sus ropas como ese espíritu al que no se puede degollar. El cementerio de los hombres sin nombre les hace sonreír, entrañables, al recordar a los viejos amigos que yacen en una tierra sin vida. No van a admitir más engaños, ni más fraudes. Prefieren seguir con su alma de guerreros sin recompensa y renunciar a lo material con tal de seguir cabalgando en busca de algo que realmente remueva sus interiores. Una ética. Una idea. Un combate. Una ilusión. Nacieron con una fuerte pasión por crear y tienen la certeza de que nunca han dejado de ser unos verdaderos profesionales. Tipos que hacen lo justo sin más paga que su integridad. Richard Brooks dirigió esta película excepcional como parábola de su propia carrera. Para ello contó con un reparto maravilloso e intenso que brilla bajo el sol con nombres como Lee Marvin, el experto en estrategias; Burt Lancaster, el que sabe de explosivos; Woody Strode, el inefable arquero; Robert Ryan, amante de los caballos; Ralph Bellamy, el que maneja el dinero; Jack Palance, el hombre que sin guerra, no vive; Claudia Cardinale, la mujer que nunca ha dejado de amar. Todos ellos son profesionales. César Bardés Esta noche nos dirigimos a las Montañas Pintadas desde Radiopolis... José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gervi Navío, Zacarías Cotán y César Bardés.

205 - Cromosoma 3 -David Cronenberg- La gran Evasión.
La terapia del Doctor Raglan inicia en media res este relato desviado. Creador de la psicoplásmica, la extraña ciencia de su invención que consigue traer a la superficie los traumas y angustias de sus pacientes. El médico los aísla en su cabaña, disecciona sus recuerdos. La enfermedad y el cambio, la mente y el cuerpo, el terror corporal. Eccemas y llagas de los hijos del odio, una niña que no sonríe, su abuela alcoholizada vuelve a llenar el vaso y proclama barbaridades: “Treinta segundos después de nacer ya tienes un pasado y sesenta segundos después de nacer ya empiezan a mentirte sobre él”. Los abuelos son la generación continuadora del daño familiar, instigadores de la histeria de Nola. Los terrores del subconsciente, las pulsiones de Cronenberg se dan cita, la decrepitud moral de una prole engendrada por la ira. En una de las secuencias finales, el psiquiatra anima al pasmado marido a que entre en el habitáculo e intente congeniar con Nola, así tranquilizará a los engendros en anorak. El rojo de la violencia, el reguero de la sangre materna. Inquietante Samantha Eggar, arrodillada y en camisón, expresión de perro pequinés al borde de la embolia. Procreadora mística, madre del mal, se levanta el camisón y muerde la placenta, la colonia tiene un nuevo componente. Melodrama y ciencia-ficción, con doctor chiflado, trasunto de Freud, Jung, y Frankenstein, escrutador del germen de la locura. Montaje ágil y gran suite para 21 cuerdas de Howard Shore, en su primera colaboración con Cronenberg. El canadiense y su retorcida imaginación, visceral y cerebral al mismo tiempo confluyen en una idea brillante. Nos dan miedo los cacharros arrojados en la cocina por criaturas fuera de campo, dejamos de apartar la vista y descubrimos la grieta de la carne, la protuberancia palpitante, sensual nos repugna y atrae. Raúl Gallego Esta noche cinco amantes del cine de Cronenberg huyen de los enanos con anorak rojo en Radiopolis… José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Zacarías Cotán, Fernando Rivas y Salvador Limón.

204 - SEFF 2018- 15ª Edición Festival de cine Europeo de Sevilla- La Gran Evasión.
Abordamos la decimoquinta edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla, con ardor y emoción por el séptimo arte. Como siempre, desde Radiopolis, con nuestro humilde programa, La Gran Evasión, hemos dado cobertura al festival de nuestra ciudad. Una edición espectacular, con apuestas arriesgadas, cine comprometido y de calidad desbordante. Comentamos las vivencias del festival, acompañados de Antonio Holguín y Manuel Broullón, dando nuestras impresiones de las grandes obras que hemos tenido el privilegio de ver. La ganadora, Donbass, una visión del conflicto nacionalista y la cotidianidad grotesca Ucraniana-Rusa, de Sergei Loznitsa. La terrible Joy, Sudabeh Mortezai documenta una realidad atroz que refleja la vida de las prostitutas nigerianas, la protagonista Joy Anwulika Alphonsus, se llevó el premio a la mejor actriz. Pearl, de Elsa Aimiel, otra historia arriesgada, de héroes deformados, de maternidad, en un submundo desconocido, el culturismo femenino. El Rey, impresionante trabajo de actores, con un puesta en escena fascinante y un durísimo contenido, lleno de preguntas y verdades, la obra de Alberto San Juan, con Willy Toleto y Luis Bermejo. Vivir deprisa, amar despacio, un doloroso retrato del parís de los 90, la relaciones homosexuales y el Sida, que irrumpía arrasándolo todo, entre un hombre maduro y un chico, contenido trabajo de Honoré. Touch me not de Adina Pintile, M de Zauberman, La Ciudad Oculta de Victor Moreno, fascinante viaje a las cloacas de nuestros mundo. Dovlatov de Alexey German Jr. Oscuro y Lucientes de Samuel Alarcón, Shéhérazade de Jean-Bernard Marlin, la obra inclasificable Roi Soleil de Albert Serra, el provocador brochazo de cine de Lars Von Trier y La Casa de Jack. Ray & Liz de Richard Billingham, Strike de Trevor Hardy, un stop motion deslumbrante, o la fabulosa retrospectiva que loa la grandiosa figura de Roy Andersson…Cine en letras mayúsculas. Apretujados en la torre de Radiopolis, desgranamos esta fantástica edición del SEFF, bebiendo zumito, Antonio Holguín, Manuel Broullón, Raúl Gallego, Gervi Navío, José Miguel Moreno y una invitada sorpresa, dando cancha a los jóvenes cinéfilos del futuro, Raquel Moreno…...que grande es el Cine. De coda final os dejamos las brillantes entrevistas de Joseph Michael (José Miguel Moreno), nuestro intrépido reportero. Escucharemos las reflexiones de Roy Andersson, Victor Moreno, Hardy, Lacuesta, Makridis, Zauberman, Aimiel y Alberto San Juan. No dejen de creer en los héroes y de vivir a través del Cine. Saludos desde La Gran Evasión. Gervi Navío

203 - La gran Evasión -John Sturges- La gran Evasión.
Nada más entrar en el campo de concentración, Steve McQueen coge un montón de tierra para comprobar su textura, el subsuelo del Stalag Luft III parece fácil de excavar. El actor rubio despega su carrera en La gran Evasión, y despliega todo su carisma, tras destacar en Los siete magníficos, también del todoterreno John Sturges, allí también estaban Charles Bronson y James Coburn. El oficial cabalga en su Triumph por las praderas en busca de la frontera alemano-suiza, enredado en la maraña de alambres, deja su efigie para los anales del cine, nuestro particular icono del programa. El capitán de aviación Hilt, otra manzana podrida en el cesto, tal como denomina el Coronel Von Luger a los prisioneros especializados en fugas. Esas ovejas negras no son héroes, son simplemente hombres con tesón y camaradería, eso sí, con el espíritu necesario para cavar un túnel o buscar los tablones para apuntalarlo donde sea, hasta en los camastros de las literas, un falsificador que se están quedando ciego y aún ve los pájaros, un australiano manitas, un proveedor de cualquier cosa, cámaras fotográficas, pegamento o chocolate, asesores de la Inteligencia de la misma RAF, o un tipo de aire insolente con un guante de béisbol, y una pelota que rebota con el ritmo de la voluntad contra las paredes de una celda de castigo. Tom, Dick y Harry, los tres tuneles independientes del plan de Roger Bartlett, Richard Attenborough, el cerebro de la operación, el gran X. Trabajo duro y secreto para poder salir del agujero, vicisitudes narradas en su primera mitad con un tono casi lúdico, con la espléndida partitura de Elmer Bernstein que va tomando tintes dramáticos a partir de la muerte del topo, de Ives, el escocés bajito ya no puede más. Una lástima que se quedaran cortos al calcular la distancia de salida del túnel con respecto al campo, la cabeza de Hilt saliendo del hoyo y comprobando el error con los vigilantes en la penumbra, abajo espera un grupo de hombres capaces hasta la extenuación, otro plano memorable en esta epopeya de valientes con ansias de libertad. Raúl Gallego. Esta noche expandimos con pataditas la tierra por el campo... José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gervi Navío, y César Bardés.

202 - PreSeff - 15 Edición Festival de Cine de Sevilla 2018 -La gran Evasión.
Nos reunimos en el estudio de Radiopolis antes de que se celebre la 15ª edición del SEFF de Sevilla, del 9 al 17 de Noviembre, para conversar sobre la programación de este Festival de 2018. Pasamos un rato hablando de las visiones y experiencias a sentir, de las nuevas olas y revoluciones permanentes, de retrospectivas, revelaciones, rituales. Más que certezas se nos plantean dudas, nos replanteamos la forma de ver el mundo mediante los títulos que vemos años tras año, films que indagan en el amor humano y rompen la línea entre la ficción y la realidad, obras de visionarios, propuestas rompedoras de artistas con hambre de búsqueda, de denuncia, ansias de conocer y de contar historias que nos conmueven y nos rompen los esquemas. Ya lo dijo el crítico de cine Olaf Möller, la batalla está en la pantalla y en ninguna otra parte. Esta noche nos sentamos en la butaca y esperamos que se apaguen las luces escuchando la música de cada dia… José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Jesús Manuel Sánchez, y el programador del Festival, Javier H Estrada, que nos visita esta noche especial.

201 - La Sal de la Tierra -Herbert J Biberman- La gran Evasión.
En la mina de Zinc del estado de Nuevo México la compañía explota a los trabajadores, también hay rangos entre los empleados y los de origen mexicano son peor tratados, sus condiciones son aún peores, sus salarios más bajos que los de ascendencia anglosajona. La huelga no se hace esperar y los piquetes comienzan a establecerse, la dignidad está en juego. Temas de actualidad que dan miedo, como recuerdan algunos momentos a problemas de hoy, la emigración, los desahucios, la lucha de la mujer, el sindicalismo y la explotación. En una casa humilde viven Juan Chacón y Esperanza con sus dos hijos, con una radio comprada a plazos, la ruina del trabajador es pagar a plazos, dice el marido, el agua fría para lavarse, el agua caliente no es para los pobres, la injusticia, el día a día tan duro para una mujer que va tomando consciencia de su lugar. Las mujeres se unirán a la causa, sacarán las castañas del fuego, y lucharán por el pan de sus hijos, por la sal de la tierra. Una película necesaria sobre la dignidad , la tenacidad y la esperanza. Feminismo en plenos años 50, la rebelión contra las viejas costumbres de unas mujeres que gritarán sus consignas sin descanso cuando las encierren, la solidaridad como único camino. Imágenes intensas de un rodaje accidentado, el director Herbert J Biberman formó parte de los diez de Hollywood, represaliado y encarcelado por ser comunista y negarse a testificar nombres de compañeros del partido, supo reflejar esa represión en los personajes que retrata en el pueblo minero. La actriz protagonista Rosaura Revueltas fue denunciada por no tener pasaporte en regla y deportada, de hecho hay primeros planos filmados más tarde en México. Biberman parte de la utopía y la propaganda marxista y sirve de eslabón entre el cine mudo de Eisenstein, la espiritualidad de Dreyer, y la denuncia social de Ken Loach. En 1999, la película fue incluida entre las que preserva el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Raúl Gallego. Esta noche estamos todos a una y peleamos por el presente y el futuro... José Miguel Moreno, Rogelio Perea, Mamen Torres, Jesús Manuel Sánchez , Raúl Gallego, y César Bardés.

200 - El Rey del Juego (Cincinnati Kid)- Norman Jewison. La Gran Evasión
Entrega número 200 de La Gran Evasión, un número redondo para una partida redonda, en 1965, Norman Jewison se hizo cargo del proyecto The Cincinnati Kid, tras el despido fulminante de Sam Peckinpah, El Rey del juego es mucho más que una partida de Poker descubierto, es un tratado sobre el Éxito y el Fracaso, un gran retrato de esa batalla, de esa línea tan delgada que separa esos dos mundos, como siempre, veremos que una cosa es sufrir una derrota y otra fracasar, ahí aparece el honor en letras mayusculas, la amistad, el odio y sobre todo el…. Amor…que, quizás te espere en la esquina, aun después de una traición… A través de un enfrentamiento inevitable entre un veterano y un joven aspirante, entre lo nuevo y lo viejo, el intento por destronar al rey, una lucha tan antigua como el mundo, a través de esa batalla, recorremos la fauna de los Estados Unidos en plena depresión, con el Jazz y el Poker como el lubricante que mueve el mecanismo, un juego de resistencia, física y sobre todo mental, en el que el objetivo es despojar a tu adversario de toda sus fichas, de todo su dinero, de toda su confianza, de toda su moral. Una reflexiva historia de Richard Jessup, con un elenco de actores simplemente extraordinario. Por esta partida maratoniana pasan unos secundarios de lujo, Karl Malden, Genio, Lady Fingers, Lady Manitas una Joan Blondell magnifica, Ann Margret, esa Melba libidinosa e irresistible, la dulce y cándida Christian, Tuesday Weld, Rip Torn, Slade… Pero sobre todo el Rey del Juego es Edward Goldenberg Robinson, un actor formidable, una presencia imponente, capaz de dominar la escena con un simple gesto, una figura frágil, casi abatido y superado por el tiempo, y a la vez elegante, seguro, inteligente, invencible…su duelo con otro monstruo de la pantalla, con Steve McQueen, es la película, dos generaciones, dos formas de interpretar, que se fusionan con sus personajes, el novato arrogante que quiere desbancar al veterano, el cachorro prepotente que quiere expulsar del trono al viejo león, una obra exquisita, que decanta toda una época, la depresión y como salir adelante en plena crisis, una apuesta a una sola carta. Toda la película se presenta como un gran combate de boxeo, administrando el enfrentamiento final, con la insoportable espera de cada púgil hasta ese duelo final, Jewison juega con esa espera, marca el tempo y se toma su pausa, para mostrarnos los motivaciones y el interior de cada personaje, tanto de los dos protagonistas, como de toda esa pléyade de secundarios, todos son definidos con maestría, vemos las miserias y las ambiciones de cada personaje. La filmación de la partida está magníficamente realizada, no te pierdes en ningún momento aunque no sepas las reglas del juego, controlando la tensión y la intriga, perfecto Norman Jewison y el montaje. Acompañada por una grandísima banda sonora de Lalo Schifrin, la melodía define el ambiente y las situaciones, retratando a la ciudad del Jazz, con un estupendo homenaje a la generación anterior, a los viejos precursores, aparece Cab Calloway interpretando al Cisne, también escuchamos a la gran Sweet Emma Barret tocando una pieza de blues. Queda perfectamente retratada la Nueva Orleans de los años 30, una ciudad deprimida, sucia, desalentadora, con los negros honrando a la muerte celebrando la vida, cantando y bailando de camino al sepulcro, el director nos lleva por los recovecos de la ciudad, esas timbas ilegales, las peleas de gallos, las mansiones de los ricos, los burdeles, siempre bajo la presencia del dinero, montones de sucios y arrugados billetes, una oportunidad de Fama y Fortuna para salir del fango, un niño negro, un limpiabotas que vive en las calles, es la prueba. El Rey del Juego es una película de miradas, las de Steve McQueen y Edward G. Robinson, las que se dedican Lancey y Kid, memorables, los padres de Christian cuando los visita el chico de la gran ciudad, también lo dicen todo con esos ojos inocentes. Las miradas de Kid al Genio cuando se da cuenta de que lo está ayudando en al partida, la fiereza y el rencor que desprenden los de Slade, el sexo y la tragedia que nos cuentan los de Melba…..Todos los personajes tienen características psicológicas perfectamente definidas, todo gira en torno a desbancar al campeón, la delgada línea entre el éxito y el fracaso en una última carta, no hay premio para el segundo, el numero uno se lo lleva todo, el amor queda fuera de la partida…el honor y el ímpetu por ganar pueden nublar tu juicio. La timba de la Torre de Radiopolis está atestada de humo, desprende aromas de Jazz y los billetes se amontonan en el tapete, mientras José Miguel Moreno reparte las últimas cartas, Gervi Navio y César Bardés se miran sin pestañear…..habrá que aceptar el envite para ver ese proyecto de escalera…. Nos vamos con la escena final, unido al Minnie de Moocher de Calloway y de bonus track, os dejamos otra pieza de la banda sonara de Schifrin, un tema en honor al Genio, Shooter. Gervi Navío.

199 - Volver a Empezar -José Luis Garci- La gran Evasión.
Un buen día, cuando el éxito en la vida ha llegado a su cima, decides volver la vista atrás y echar una ojeada a todo lo que has ido dejando olvidado en el tiempo y, también, en el recuerdo. Tal vez, tienes unas ganas enormes de volver a enamorarte como un niño y disfrutar de esos momentos irrepetibles en los que todos eran risas, ilusión, sueños, proyectos y esa sensación inigualable de sentirte dueño de tu destino. O, quizás, quieres volver a sentarte con tu amigo del alma, aquel que te acompañó en todos tus instantes de juventud y disfrutar de tu equipo favorito, hablar de jugadores con el mismo vocabulario que se empleaba en los cromos de fútbol, compartir confidencias e, incluso, un último adiós. Sentir de nuevo la brisa del mar en la cara, con la paz en el cuerpo y en el alma, caminando sin rumbo por una ciudad que guardaste en el corazón porque allí y entonces, y no ahora, fuiste más feliz que nunca. Volver a empezar, en muchas ocasiones, no es un comienzo, sino un final. La sensibilidad de aquellos años se utilizó para despertar otras habilidades que surgieron para expresar sentimientos que parecían anclados en la bajamar. La literatura fue un segundo amor para esparcir por el mundo y todo influyó. Luego ya vinieron los honores y los premios, pero ningún escritor piensa en eso cuando trabaja. Puede que todo sea más apreciado por espectadores que quieran ver la nostalgia en cine y la pena de lo que, en realidad, es toda una despedida. Los regresos suelen tener esa agridulce mezcolanza de tristeza y agrado y también es tiempo de cerrar páginas, de pasar a una nueva época que se abre y que llena de esperanza a un país que se consumió entre sus propios odios y decepciones. Quizá esta película hable, de forma un tanto lánguida, de algo que no se puede expresar con palabras. Sólo hay que verla y dejarse llevar, dejarse hechizar por ese Antonio Albajara interpretado por Antonio Ferrandis, dejarse arrastrar por esa Elena encarnada por Encarna Paso y, sobre todo, dejarse emocionar por ese Roxiu inmenso, humano, cariñoso en todas sus frases y entrañable en sus gestos y en sus ojos rebosantes en la piel del gran José Bódalo. Y es una película única. Porque todos hemos tenido esa sensación de tener a alguien muy cerca sin verle, sólo sabiendo que está allí, a tu lado, guardando tu sueño, alimentando tu esperanza, haciendo que todo vuelva a empezar cada vez que abres los ojos por la mañana. José Luis Garci consiguió el primer Oscar para el cine español con esta película que apela directamente a nuestros corazones. A unos puede gustar más a través del romanticismo de sus imágenes, de todo aquello que no se dice, pero se intuye, del arte de la sugerencia que nos habla del pasado de unos personajes que ya deben llamar a las aldabas del final. A otros les gusta menos acudiendo a su repetitiva banda sonora con el Canon, de Johannes Pachelbel y el Beguin the beguine, de Cole Porter, o, incluso, al espíritu de reconciliación al que parece llamar sutilmente. Lo cierto es que, a partir de esta película, el cine español volvió a empezar y todos los que nos acercamos a verla pudimos comprobar que los regresos después de muchos años no son tan alegres como hemos querido imaginar. Al final puede que lo único que quede sea ese amor…ese amor… César Bardés Esta noche recordamos las notas del Begin the Beguine en aquel primer baile... José Miguel Moreno, Gervi Navío, Raú Gallego, y César Bardés.

198 - Luz que Agoniza - George Cukor- La gran Evasión.
El gran George Cukor dirigió con pericia este remake de la obra de teatro de Patrick Hamilton, la primera versión en el cine fue británica, realizada por Thorold Dickinson. La luz la irradia Ingrid Bergman, su amor por el ladino marido que engaña y atormenta subrepticiamente la va apagando, la sume en la ansiedad, la angustia de una mujer sometida, obsesionada con los ruidos nocturnos de pasos, los crujidos. Ingrid Bergman es la luz que no agoniza en este guión perfectamente cerrado, con unos decorados sensacionales, el detalle de esa casa victoriana, allí huele a cerrado, las figuritas, los cuadros, la chimenea, los muebles antiguos, el abigarramiento asfixiante. El pianista Gregory (Chales Boyer en dandy villano) y su fascinación por las joyas, el perverso, cerebral esposo sabe que su mujer lo ama ciegamente, y no dudará en llevarla a ese caserón de Londres donde ella vio morir a su tía, la soprano asesinada cuando Paula era niña, en extrañas circunstancias. Un detective (Joseph Cotten) intentará sacar a esa mujer de las brumas, una sonámbula bajo la falsa felicidad de un romance maldito, de pronto una persona la hace entender, le ofrece aquel guante recordado de su tía, él también ve como la luz remite en momentos concretos, el tintineo es provocado, los pasos que provienen de arriba tienen una explicación. El cautiverio mental busca la salida, las notas torcidas de una sonata interrumpida se armonizan al fin. Ese tipo de ojos vidriosos la hace dudar de todo, le hace creer que lleva la locura en los genes, cada "Voilà” suena a tortura desde el refinamiento más sádico, y se ayuda de una debutante Ángela Lansbury, aliada en la perfidia, la sirvienta ligera de cascos con la que flirtea, ambos saben hacer luz de gas, manipular a alguien con mentiras, sugestiones, artimañas, provocar la ansiedad, la depresión, la neurosis, el daño mental infringido puede ser mucho peor que un cardenal en el rostro. Raúl Gallego Esta noche buscamos el broche con nerviosismo entre los micrófonos de Radiopolis…. Raúl Gallego, Gervi Navío y César Bardés.

197 - El Gatopardo -Luchino Visconti- La gran Evasión.
“Si queremos que todo siga como está Es preciso que todo cambie”. El fin de una era, el auge de una clase social y el declive de otra. Tancredi sabe adaptarse a los nuevos tiempos, se mueve bien y sabe dar la mano a quien le conviene. La decadencia de una estirpe, la modernidad acaba con las viejas formas y Fabrizio, el príncipe de Salina asiste aparentemente incólume a las turbulencias del risorgimento en tierras de Sicilia, en 1860 los camisas rojas están entrando en Palermo, tropas de partisanos a las órdenes de Giuseppe Garibaldi, para que triunfe la tricolor, símbolo de la unidad italiana. Visconti, director de cine, de ópera y de teatro sabe manejar a la perfección a sus actores y actrices, Burt Lancaster y su melancolía, Alain Delon y su ambición, el aprendizaje de Claudia Cardinale, Angélica, la bella hija de Calogero, Paulo Stoppa y su vulgaridad de nuevo rico, pilares principales de una de las mejores adaptaciones literarias que se han llevado al cine. La única novela de Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa y duque de Palma di Montechiaro, fue escrita en 1954, solo 9 años antes de su adaptación al cine. Visconti, comunista y aristócrata, la contradicción en vida, nos deja entrar desde el comienzo en la residencia del Príncipe de Salina, los cortinajes mecidos por el viento, las fachadas gastadas, los bustos semiderruídos, las estatuas parecen conocer el destino de las gentes que pasean por aquellos jardines desde hace siglos. La familia aristocrática reza el rosario con el cura incluido y tienen miedo, se creían la sal de la tierra. La suntuosidad, la sensualidad de los bailes y el preciosismo de los salones, los tapices, los candelabros, los cuadros, el Technicolor de Giuseppe Rotunno y la orquestación fastuosa de Nino Rota engrandecen las tres horas de metraje que cuentan serenamente el ocaso del leopardo rampante. El magnifico baile final se extiende más de 40 minutos hasta el amanecer, representa la decadencia, la tristeza de un hombre que ve caer sus lágrimas, el ridículo de una nobleza pagada de si misma. Fabrizio comenta en voz baja que las doncellas solteras parecen monas prontas a encaramarse a las lámparas palaciegas, los matrimonios entre primos no contribuyen a la belleza de la raza, por supuesto. Raúl Gallego Esta noche paseamos fantasmales entre las ruinas y le pedimos a nuestra fiel estrella que nos dé una esperanza menos efímera…. José Miguel Moreno, Zacarías Cotán, Rodrigo Ruíz de Villegas, Paco Vallecillo, Raúl Gallego y César Bardés.

196- La Ley del Silencio -Elia Kazan. La Gran Evasión
Edición número 196 de La Gran Evasión, 25/9/2018, esta noche de bruma y frío toca delatar, denunciar, amar, golpear, llorar, sufrir, perder…vencer….esta noche nos adentramos en los muelles de Hoboken, de la mano de Elia Kazan y su obra magistral, La Ley del Silencio. En 1954, Kazan escupía al mundo su particular visión de la oscura época del inefable Senador McCarthy y su caza de brujas en Hollywood, con esta maravillosa historia, repleta de lirismo y metáforas deslumbrantes. Pero es algo más que un ajuste de cuentas, la Delación, la Moral y la Ética, esos valores que conforman lo que somos, y con los que hay que vivir cuando los mancillas, son La Ley del Silencio, quizás un profundo intento de Redención. Elia Kazan vuelca todo su talento en esta historia, si nos quitamos la venda de los ojos para no intentar juzgar los actos de Kazan con sus compañeros del partido comunista, fuera de todo eso, queda una película extraordinaria, una absoluta obra maestra. La ley de Silencio es una gran reflexión sobre la injusticia, la cobardía y la libertad que, como bien sabemos, empieza en el individuo, uno sólo puede cambiar el mundo, si cambia primero, el suyo propio, y ese acto individual es el que afronta Terry (Marlon Brando), con la Religión y los movimientos mafiosos de los Sindicatos como antagonistas, y con el Capital flotando por ahí…La conciencia y sobre todo el Amor, que es la espoleta que desata la denuncia… La historia detalla como el temor atenaza a una comunidad, que acepta las injusticias y los métodos canallescos de un líder "sindical", rebelarse ante el miedo es una de las reflexiones de Kazan, las alegorías con los palomares y los tejados de ese barrio de humildes obreros son muy hermosas. La película es un retrato del fracaso, de la frustración, de las injusticias, y la aparición del amor, como mecha que prende el interior de Terry….la conciencia es el único juez inflexible, el mayor de los castigos siempre lo imparte... tu propia conciencia, siempre. El amor te hace cambiar, o querer cambiar. Para la historia quedan las interpretaciones de Marlon Brando y Eva Marie Saint, Terry y Marie, la promesa de un futuro, el papel del sacerdote, Karl Malden, el padre Berrie que también debe recibir su castigo y sufrir para convertirse en un verdadero pastor, la figura de Rod Steiger, Billy, el hermano de Terry, que toma conciencia del daño que ha causado a su hermano pequeño, el cine cambió en un taxi, con la conversación entre estos dos actores de antología… La vida es Gris, casi nada es blanco o negro, hay infinidad de matices grises y eso lo capta la fotografía de Boris Kaufman, su lente refleja la verdad de los muelles de una gran ciudad, puede ser Nueva York, New Jersey o cualquier ciudad americana de la década, esos bajos fondos son auténticos, y esos rostros son auténticos…reales. La banda sonora es nada menos que de Leonard Bernstein, su única partitura compuesta especialmente para el cine, una sinfonía extraordinaria que ya siempre irá ligada a nuestra memoria colectiva, a Terry, a Marie, al padre Berry, a Billy….a un puñado de estibadores luchando por un trabajo digno... Magullados, tambaleándonos y ateridos de frío, avanzamos hacia el interior del buque del cine, para descargar sin descanso las inmensas bodegas de La Ley del Silencio…José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gervi Navío y en la parte trasera de un taxi, acariciando una pluma delatora de pura cinefilia, nuestro crítico, César Bardés. Gervasio Navío Flores.

195 - Huevos de Oro -Bigas Luna- La gran Evasión.
Alegoría social en torno a la especulación salvaje de los noventa, la pérdida de la virilidad y el crepúsculo de un hedonista. De un listillo ibérico al que todas traicionan. De un Benito que por el amor de una mujer jugó con fuego sin saber que era él quien se quemaba,y que lo canta muy a pecho, un Julio Iglesias burdo, con barretina y chaquetilla de leopardo.. Un personaje que asciende en el mundo de la construcción a base de artimañas, que quiere triunfar a toda costa, el hortera quiere tener dos roles de oro, dos coches de alto standing, dos mujeres. Voyeur Bigas Luna, constructor de planos magníficos, mentor de un Bardem espléndido ya en Jamón, Jamón. La gallina de los huevos de oro, la avaricia rompe el saco, el melodrama está servido cuando las torres que deben subir como pollas se hacen añicos como botijos arrojados desde la azotea. La simbología de su admirado Dalí ocupa cada secuencia del metraje, bogavantes con tenazas atadas, mujeres desmesuradas bailando sobre la paella, cajones pintados en cuerpos de Venus, marionetas de guiñol con los huevos de oro, que retan con chulería al objetivo y despreciables se agarran la entrepierna, de caniches ridículos y soldados con petate a cuestas. Benito y sus inicios en la lejana Melilla donde acaso la ilusión de la primera juventud se quedó en una playa Africana, pelotazo urbanístico en un Benidorm kitsch en que el personaje asciende a trompicones, vendiendo a su amante Claudia (Maribel Verdú), imitando sin clase a un socio triunfador, (el actor Ángel de Andrés López), y su declive, su distanciamiento del entorno, su impotencia, en un Miami de café aguado y jardinero lascivo, de manos de una portorriqueña que le hace probar su propia medicina. Luna nos manipula, nos lleva a su parcela, excesivo, libre, visionario, la hormigonera-hormiguero, la burbuja del ladrillo, las moscas mediterráneas, el turron de Alicante, el españolito en estado permanente de mala leche, comedor de garbanzos, de carajillo, karaoke y barbacoa. Raúl Gallego Nos vamos de mariscada por la costa de levante esta noche en Radiopolis…. José Miguel Moreno presenta, Manuel Broullón, Paco Vallecillo y Raúl Gallego.

194 - No Matarás -Kieslowski- La gran Evasión.
Sentado en la parada se piensan muchas cosas. Son las once y no estoy muy seguro de que pase alguno más, el último de los autobuses lo anuncia el cartel de la cristalera, y da lo mismo porque el mío es otro, y el último sale dentro de cinco minutos, dice la aplicación, yo espero que así sea. Pero el seto, el islote muy cuidado de la mediana, con su palmera y flores recortadas que simulan un bosquecillo, llama mi atención. Me fijo en él, sin mirarlo y como en un cuadro de Ozu, a través suyo viaja mi alma; no hay que esperar mucho, unos segundos solo, y en ese tiempo perdido, y no deseado, aparece la vida. Resplandeciente y clara, con tanta fuerza y suavidad, que ni siquiera noto que una leve brisa ahuyenta el tiempo, moviendo las ramas de un sufrimiento que espanta. Todo un espacio de duelo melancólico y aturdido inspira a la cámara. Y es entonces cuando obro el milagro, no querer ni desear nada, y blanquecinos colores turbios crean lo trascendente. Conforme avanzaba el 27, que cargaba muchachas a su paso, se iba asentado el mundo en un lienzo puro que se contoneaba como una mujer desnuda, nerviosa, sedienta de hombres que la cortejaran. Una realidad muy fuerte debió golpear a Kieslowski antes de tomar la cámara, y no la ha olvidado. Corrió durante toda su vida, como Pacino en Carlitos’way, hasta perder todas sus fuerzas. Desde el documental objetivo, hasta la emoción metafísica que ofrecía personajes-sujeto a merced de sus destinos traumáticos. Y entonces después de todo el sufrimiento alcanzaban un saber que lo impulsaba a la vida. No como seres nuevos, sino como una especie de hijos pródigos que eligiesen su propia vuelta a casa, tras un oráculo de sombras, a una casa pequeña, desvencijada, con un alfombra vieja que pusiera calma. Un amor enorme rezuma en sus películas, una esperanza en el hombre, y una receta que es punto de partida. No saber, no creer en la eufórica conciencia de nuestra certeza, que demasiadas veces se torna maleza orgullosa de la injuria, matando hombres con pereza. José Miguel Moreno Bautista. Esta noche paseamos entre bloques grises y cielos sepia.... José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Paco Vallecillo, Manuel Broullón y el crítico de cine Oti Rodríguez Marchante.

193 - Valhalla Rising -Nicolas Winding Refn-. La Gran Evasión
Arrancamos la quinta temporada de la Gran Evasión, 4/9/2018, con brutalidad extrema. Violencia y belleza se dan la mano en la obra de un loco entre los locos, Nicolas Winding Refn, que en 2009 saltaba al primer nivel cinematográfico con Valhalla Rising, una historia misteriosa y atrayente, introspectiva, a rebosar de lirismo, y ferocidad, violencia cruda para sobrevivir en un mundo salvaje, el Siglo X, un esclavo vikingo y un niño que emprenden un viaje hacia el otro lado del mundo. Nicolas Winding Refn repasa la historia de su cultura, de sus ancestros, del pueblo vikingo, a través de un axfisiante viaje interior, la locura es abordada desde dentro, mostrando el fanatismo religioso, la ambición de los hombres, la ceguera de la búsqueda de fama y fortuna…la violencia es extremadamente explicita, presenciamos una evisceración, destrozar una cabeza con una piedra dejando a la vista los sesos….con un realismo abrumador, marca de la casa, ningún espectador queda indiferente. Pero Refn tiene la maestría de mezclar esa furia primigenia y salvaje con imágenes hermosas y contemplativas, de una hondura dignas de Kurosawa, o primeros planos a lo Sergio Leone, con el rostro curtido por la vida de estos guerreros, y la imponente naturaleza al fondo, abrupta y bella, una historia tan fascinante como hermética. El protagonista, magnifico Mads Mikkelsen, One-Eye, un esclavo que vive luchando, sobreviviendo, matando para poder llegar al día siguiente, puede ser un trasunto de Odin, le falta el ojo izquierdo, atraviesa penalidades infinitas... hasta llegar al sacrificio final. Un niño es el encargado de su cuidado, Marteen Stevenson, la pureza y la inocencia son los únicos que se acercan al guerrero, hay ternura y misericordia entre el animal y el niño. La fotografía de Morten Søborg es extraordinaria, el contraste supremo del clima salvaje y el tormento interior de los hombres, te deja sin aliento. Refn presenta a sus héroes en un inicio deslumbrante, aunque, la película, que está estructurada en seis capítulos, luego se para, con el punto de inflexión que supone el encuentro con los Vikingos Cristianos, la entrada de la religión que absorbió su cultura pagana. Con la llegada de esos guerreros de Dios que quieren reconquistar Tierra Santa, Valhalla Rising se vuelve críptica, oscura, espiritual, confusa, llega la niebla y lo envuelve absolutamente todo, pasamos al viaje interior, a la lucha interior, nos embarcamos con el Tuerto y el niño en el Drakkar, llegamos con ellos al otro lado del océano, al infierno o al nuevo mundo. Todo lo que sucede en tierra es una sobredosis metafísica, no hay respuestas. La belleza es irrefutable, los fogonazos de barbarie, también. ¿Quién es el Tuerto? ¿Es la encarnación del mal, un Dios que convive con los hombres? ¿Quién eligió a quién? La obra es una mezcla de fantasía, mitología, espiritualidad y violencia física, que no es nada fácil de asimilar pero que, sin duda, te obliga a reflexionar. Es un enigma que no tiene solución, repleta de simbolismo, una parábola infinita que narra cómo llegamos a ser lo que hoy somos… Hacha en mano, paganos y cristianos debatimos en el barro de la Torre de Radiopolis, manchados de sangre y visceras de cinefilia...….José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Elio Cubiles, Gervi Navío y nuestra Valkiria particular, Isabel Moncada. No es fácil acceder al Valhalla, pero así debe ser. Gervasio Navío Flores.

192 - La vida de Brian -Terry Jones- Monty Python. La gran Evasión.
Una banda de heavy metal se preguntaba allá por los ochenta si se podría jugar con la locura, perderle el miedo y sacar tajada de la situación, En un mundo en que nadie parece actuar de forma cuerda hay que buscar el sentido de las cosas y quizá la solución sea ponerse del lado de los chiflados. Esta respuesta ya la proyectaron en la pantalla mucho antes Stan Laurel y Oliver Hardy, Chaplin, Harold Lloyd o Los hermanos Marx. Mirar para otro lado y hacer como si nada ocurriera, así uno sostiene el peso de la cruz con más facilidad, tomarse las cosas con calma. Brian no se da cuenta de todo esto hasta el final, su compañero de crucifixión le comenta que cuando todo vaya mal, junte los labios y silbe, porque la vida es una mierda y la muerte un chiste, lo que hay que hacer es disfrutar del show. Brian no quiere ser el Mesías, solo pretende hacer algunos amigos, pertenecer a un grupo, formar parte del Frente Popular de Judea y planear un golpe contra los romanos, malditos sean, que son unos represores y unos tiranos, aunque Mandy, esa madre desquiciada que no para de hablar y le encanta arrojar piedras en las lapidaciones, le cuente que su padre es un soldado romano que la engatusó. Los Monty Python volvieron a desternillar al respetable con la vida de un torpe en Judea en el siglo I de nuestra era, un infeliz que se verá envuelto en un entuerto sin vuelta atrás, la gente cree que es el mismísimo hijo de Dios. Los genios británicos del humor absurdo encadenan una serie de sketches siguiendo esta trama tan disparatada como la de su anterior película, Los caballeros de la mesa cuadrada, esta vez sobre la leyenda de Arturo y el Santo Grial. Con el rodaje y distribución de La vida de Brian tuvieron más problemas, la tacharon de blasfema, la prohibieron en las salas de varios países, al final ganaron la batalla del fanatismo por un detalle, no estaban representando la vida de Jesucristo, sino de un infeliz que nació en el portal de al lado. Después llegó Scorsese con La última tentación de Cristo. La genialidad brota de estos seis cómicos, John Cleese quiso ser el protagonista en un principio, hizo del inolvidable centurión desgarbado y del inútil líder del partido revolucionario, Michael Palin, vaya Poncio Pilatos gangoso, Eric Idle, compositor del mítico final sonoro, Terry Gilliam, encargado de la animación inicial y de la surreal escena de la nave espacial, Terry Jones, director del film y la terrible madre que echa la bronca aunque uno esté siendo crucificado, y Mister Graham Chapman, fantástico en su rol protagonista. Años después aparecería en aquel video clip de los Iron Maiden, Can I play with madness? Los Monty Python demostraron que ellos sabían perfectamente jugar con la locura y ganar la partida. Raúl Gallego Esta noche silbamos optimistas y miramos el lado luminoso de la vida.... El chaval José Antonio Zabaleta y otros dos chavales algo más creciditos, José Miguel Moreno y Raúl Gallego.

191 - The Rocky Horror Picture Show -Jim Sharman- La gran Evasión.
¡Atención! Unos labios rojo chillón sobre fondo negro nos convocan desde la galaxia Transilvania, los aliens del planeta transexual quieren celebrar con nosotros la deformación del tiempo entre las paredes del castillo donde Frank N Furter va a presentar su creación máxima, tras el primer intento fallido con el repartidor motorizado Eddie, que tenía encanto pero poco músculo. Atónitos asistimos al show de Rocky, el hombre con calzones dorados, el sueño libidinoso de un científico con ligas y tacones. Una pareja de novios aburridos, el pinchazo de una rueda, llaman a la puerta del castillo, y el mayordomo jorobado y la sirvienta Magenta les dan la bienvenida. Un saltito a la izquierda y las manos en la cadera, por favor. En 1975 Sharman y O´Brien trasladaron a la pantalla cinematográfica este disparatado y genial musical desde el teatro, con unas canciones mágicas que nos abducen, las convierten en algo similar a un programa doble de ciencia-ficción, King Kong y Fay Wray consiguen escapar de la turba castradora, Flash Gordon se marca un baile con el hombre invisible. Un Tim Curry esplendoroso baja en un ascensor para proclamar a los cuatro vientos que es un travesti transsexual, ante el asombro de los dos prometidos en paños menores. La película de culto por excelencia, el espectáculo máximo, la interacción entre los espectadores y la proyección, el desenfado, la transgresión, el glamour desquiciado de una troupe que se transmuta en el público congregado. Esta noche nos maquillamos, nos ponemos los tacones y las medias de rejilla… José Miguel Moreno, Manuel Broullon, Gervi Navío y Raúl Gallego.

190 - Jurassic World: El Reino Caído -Juan Antonio Bayona- La gran Evasión.
A menudo, la ambición es tan temible que parece que quiera devorar todo lo que toca y se acerca. Puede que parezca dormida, o que sea algo que pasa desapercibido, pero no son más que las viejas trampas de la caza. Los colmillos se afilan, la aventura se provoca, la idea se agranda y el paladar se llena del regusto de las víctimas. Hay que tener mucho cuidado con la ocurrencia de jugar a ser Dios y, además, sacar un beneficio de todo ello. El resultado, con frecuencia, es la Naturaleza desbocada, la vida en un perpetuo desequilibrio salvaje y la certeza de que el hombre, en esas ocasiones, es un elemento totalmente prescindible. Así que es tiempo de cerrar las jaulas a esos ejemplares que tratan de sacar el máximo número de ceros en cualquier loca subasta que sólo juega a poner en evidencia la falta de valores y la desorientación de una élite aburrida. Si los hombres llegan a convivir con las fieras, se puede deducir sin ninguna dificultad quién sería el vencedor y los rugidos del hambre saciada se podrán escuchar desde cualquier rincón del parque más cercano. Los dinosaurios ya tuvieron su oportunidad y desaparecieron porque ése era su destino. Es absurdo tratar de conservarlos para que todo se convierta en el sucio negocio de la extinción. El hombre no aprende y, tal vez, algunos dinosaurios sí. Volvemos a los personajes que ya conocimos en la anterior aventura, pero esta vez Juan Antonio Bayona, a partir de un guión mediocre que recuerda mucho a la serie B clásica, ha conseguido imprimir un saludable sentido del humor, con secuencias perfectamente engrasadas, que funcionan con soltura, yendo del cine de puro entretenimiento al terror sin transiciones difíciles, con sus correspondientes sustos, sus tramas facilonas, sus tensiones manejadas y sus espectáculos visuales. Bayona trabaja con oficio y consigue una buena película, con cierto sentido, con homenajes preclaros a Frankenstein, o a De aquí a la eternidad y dejando un inquietante final para tener ganas de algo más. No es poco. Pujen por esta película, puede que no valga millones, pero acaba ofreciendo un rato de cine. Y no es poco habida cuenta del material con el que se partía. En algún momento hay que abrir la boca para tentar al bocado más cercano y manejar la cola con maestría para apartar a los facinerosos que, por puro interés, quieren ganancias rápidas y crueldades morales. Tal vez, los animales, por muy salvajes que puedan llegar a ser, son más sabios que los hombres. Conocen olores, comportamientos, intuiciones y crianzas. Y adquieren la certeza de que hay depredadores más devastadores que aquellos que son de su misma especie. Las llamas pueden devorarlo todo y no cabe duda de que hay situaciones con auténtico peligro que crispan los dedos sobre los brazos de la butaca y aceleran los latidos. Hay que salir corriendo si se quiere sobrevivir y no hay ningún problema en dejarse caer en los brazos de esa especie de domador de dinosaurios que encarna de manera efectiva Chris Pratt y de esa ingenua ecologista bajo el rostro angelical de Bryce Dallas Howard. El resto, ya saben, será un buen puñado de fantasía generada por ordenador, unos rugidos de alto volumen, una conclusión que puede ser el principio y la consabida certeza de que estamos en manos de unos cuantos desalmados que, con tal de ganar millones, no dudarán en poner en riesgo a toda la Humanidad. César Bardés En la noche más divertida de La gran Evasión nos rodeamos de niñas y niños para hablar de fauces, triceratops y dientes extraídos.... José Miguel Moreno presenta, con los niños José Antonio y Natalia Zabaleta, Elio Cubiles junior, Raquel Moreno, Ángela y Esperanza Arroyo, Raúl Gallego, Elio Cubiles y César Bardés desde Madrid.

189 - Terciopelo Azul -David Lynch- La gran Evasión
Nunca existen indicios en la vida de lo que nos puede ocurrir en el instante siguiente. Uno confía en que todo irá bien, siguiendo un esquema ordenado de acontecimientos. El sentido común no siempre se impone, el caos acecha en la trastienda. En las tranquilas noches de Lumberton la luz de las farolas cae mortecina sobre el césped húmedo, en las urbanizaciones, los barrios de personas aparentemente normales, que viven sus rutinas sin querer caer en la cuenta de que existe gente como Frank. El terciopelo azul excita al papaíto, el fetichismo de un pervertido que se droga con gas a través de una mascarilla, el terror del otro que llama a la puerta en el silencio de la madrugada. Jeffrey pasa por un momento duro, su padre acaba de sufrir un infarto mientras regaba el jardín, el crío despistado y bonachón tiene que espabilar. Jeffrey se aburre en la ferretería, entre los muros de su habitación de adolescente, hasta que un día cualquiera el hallazgo entre la hierba de una oreja humana le obsesionará hasta límites insospechados. En la planta numero 7 de la calle Linton habita la cantante rota, enigmática, Dorothy enseña su espalda desnuda en el club nocturno mientras canta Blue Velvet, la mujer de la peluca se desnuda ante un voyeur escondido en un armario. La intoxicación del lado oscuro puede sacarte del sopor diario, ahí fuera un tipo maligno aspira gas y abusa de una mujer. No puede dejar de mirar, el chico ha decidido inmiscuirse en el peligro, en el habitáculo de paredes rojas. ¿Por qué existe gente como Frank? La mojigata hija del policía, la chica de rosa se deja llevar por la imprudencia del que juega a ser detective. David Lynch consiguió realizar este film esencial gracias al dinero de Dino de Laurentiis, y eso que el productor había ya perdido un pastizal con su anterior Dune. Rodada en formato panorámico, la retorcida creación del artista de lo raro nos envuelve en un mundo perverso, bajo la hojarasca los insectos pululan sin descanso, en los clubes de alterne las prostitutas ajadas se sientan inmoviles, y el amigo de Frank, un tipo con rasgos de payaso hundido hace un playback perfecto del In Dreams de Roy Orbison. En el cine de Lynch la belleza se funde con lo tenebroso, la rutina con la nostalgia del ayer, lo críptico con la sensualidad de una mujer de labios rojos y bata de terciopelo azul. Raúl Gallego Esta noche fumigamos la torre de Radiopolis en busca del lado oculto.... José Miguel Moreno, Gervi Navío, Raúl Gallego y desde Madrid nuestro crítico César Bardés.

188 - El Silencio de un Hombre -Jean-Pierre Melville- La gran Evasión.
El lobo solitario camina por los barrios de París, esconde su mirada, se oculta en su gabardina, en su sombrero ligeramente inclinado hacia abajo. El lobo está herido y deja su rastro, deja huellas cada vez más claras. Llega un momento en que Jeff Costello pierde la calma, ese laberinto en que se mueve a la perfección se hace más y más intrincado. El ritual del samurai de guante blanco, el hombre que se mueve en el silencio y que antes de asesinar avisa con pocas palabras: “¿Quién eres tu? – Eso no importa. ¿A qué ha venido? – A matarlo”. El sicario mata por dinero, es su trabajo, y Jeff es un profesional. El pájaro más triste de la historia del cine avisa a Jeff del peligro, su inquietud, sus plumas esparcidas por las rejas de la jaula, su canto apagado. Melville, el maestro del polar, rueda con austeridad y elegancia, con una extraordinaria economía de recursos. El realizador francés nos hechiza con el relato, nos aprisiona en ese ritmo lúgubre de un tipo a contracorriente. El film comienza sin diálogos, la introspección de un tipo desesperado, de rictus de hielo, de ojos tan bellos como apagados que hacen juego con los azules grisáceos que pasan por el tamiz del operador Henri Decaë. Alain Delon mantiene la compostura en la rueda de reconocimiento, el exasperante inspector está seguro de quien es el culpable, y las dos mujeres, la chica mulata al piano, y la otra coartada, la chica del apartamento, acosada por la policía, chantajeada por un tipo que solo vive para su oficio. Un fatum inevitable persigue a la fiera, se escabulle entre las estaciones de metro, ascensores, puertas corredizas, callejuelas húmedas y clubes de jazz donde una mujer de tez cobriza toca el piano con expresión serena, se entienden con gestos, con miradas, no les hace falta hablar. Raúl Gallego Esta noche curamos nuestras heridas en la torre de Radiopolis… José Miguel Moreno, Gervi Navío, Raúl Gallego y nuestro crítico desde Madrid, César Bardés.

187 - Juguetes Rotos - Manuel Summers - La gran Evasión.
Titula Miguel Olid su empecinado homenaje a Manolo Summers, "El héroe genial", y fue un héroe enfrentado a todos en una especie de tercera vía que su cine cultivó. Genial e inclasificable, pertenece al ámbito de los genios, los que transitan por normas, como el propio Welles, que luego van destruyendo a cada momento, las historias van siempre a saltos como la vida misma, fuera de géneros. El cine de Summers está embriagado de una intención que abarca una mirada. Va poco a poco, película a película, como un buen científico que sonríe y mira el mundo con una humanidad tremenda. Una mirada que tiene que ver con la infancia, como la de Welles, y que tiene que ver con la búsqueda de la inocencia, la recuperación indiscutible de la que hablaba Ozu, La falta de prejuicios hace al hombre libre, decía el maestro japonés, en esa tesitura Summers lucha contra sí mismo para poder ver, uno se tapa los ojos con las manos de un mundo construido a base de conceptos, y el estilo libre de Summers pasa por el cine negro, por el Greco, por Goya, por la poética de Machado, de Lorca, por una forma de ver España que se escupe a sí misma y que, sin embargo, se contempla con tanto amor y con tanto humor como ningún otro país de Europa ha sido capaz de hacer. Summers, como buen sevillano observa y calla, la elegancia de no quejarse nunca, como decía el periodista, y va contando pequeñas historias que resuelven problemas esquemáticos. Somos mayores ya, necesitamos saber que el dolor está presente, hay dolor en el cine de Summers, pero también hay vida, una vida que supera el concepto, supera el trauma, y supera la seguridad de creer que está todo dicho, En realidad nada está dicho. Éstos son esos juguetes rotos de los que indudablemente formamos parte. José Miguel Moreno Esta noche conversamos con una sonrisa sobre la España rancia y cañí de Summers.... José Miguel Moreno, Miguel Olid, Manuel Broullón, Helio Salas, Paco Vallecillo, Zacarías Cotán y Manuel Summers hijo.

186 - Opening Night (Noche de Estreno) -Cassavetes. La Gran Evasión
Edición número 186 de La Gran Evasión, John Cassavetes, Opening Night, 1977. Asistimos a la noche de estreno, en Nueva York, señoras y señores, desgarro de sentimientos, el cine y el teatro se mezclan con la vida, con abundante alcohol y actores desequilibrados, para abordar el miedo más cerval del hombre, el envejecimiento, el paso del tiempo, la propia identidad. Un Cassavetes en estado puro, nos muestra las entrañas de una actriz de teatro alcoholizada, vulnerable y fuerte al tiempo, la incertidumbre del estreno, con un despliegue de interpretaciones extraordinarias, Gena Rowlands está soberbia, es la autenticidad personificada. Nos movemos por entre el patio de butacas, incomodos en nuestros asientos, porque asistimos a una lucha real, somos testigos forzosos de las miserias y glorias del teatro, Opening Night produce desasosiego y malestar, como la vida misma. Cassavetes desarrolla todo un profundo análisis de como la vida y el teatro confluyen, el desdoblamiento del artista, esa necesidad continua de ficciones, el autoengaño para superar traumas, de lo jodido que es asumir el paso del tiempo y la necesidad de lidiar con la incertidumbre, por mucho que ensayes, la vida no se puede controlar, hay que improvisar y adaptarte a cada nuevo día, a cada estreno, a cada compañero de reparto…. Uno de los grandes temas de Cassavetes, es confrontar la imagen que proyectamos a la sociedad y nuestra verdadera naturaleza, se manifiesta especialmente en todas las secuencias que tienen lugar entre bambalinas o en el hotel donde se aloja la compañía, siempre están actuando, siempre, su propia habitación es un escenario, viven y respiran teatro por eso son tan grandes y frágiles al tiempo. Depresión y reconstrucción. Un elenco formidable para desnudar a cualquier obra de teatro, un Productor, Paul Stewart, la autora, Joan Blondell, el director, Ben Gazzara, un actor secundario, John Cassavetes, la actriz principal, Gena Rowlands. Realidad diluida. Cassavetes, se limita a mostrar, sin dar explicaciones, mira desde el patio de butacas, la cámara se mueve entre las cabezas, incomoda al espectador, y cuando le apetece, nos empuja al escenario, a las intimidades de este grupo de seres imperfectos y contradictorios. El temor al paso del tiempo acarrea la crisis de autoestima, la negación de un hecho, y esta crisis conlleva un colapso de identidad, Myrtle empieza a tener alucinaciones con Nancy, la chica atropellada, que le pedía autógrafos a la salida del teatro, una fan terrorífica que representa su juventud pasada y que debe asesinar para seguir adelante… Myrtle/Virginia/Gena Rowlands. El personaje, la actriz y la protagonista se mezclan, no se sabe nunca quién es Myrtle, o Virginia, ella siempre parece estar actuando, siente la necesidad de vomitar todo lo que tiene en su interior a través de esa obra que vemos conforme ella la siente, a trozos, vamos a la deriva junto a la actriz y todo su bagaje existencial explota en una improvisación final, legendaria….. Entre trago y trago para soltar los nervios del estreno, mientras el publico murmura a las puertas de la torre de Radiopolis, se acomoda entre bastidores…. Gervi Navío, y en la sala, impaciente, incapaz de controlar los nervios, abandona su butaca para salir a tomar un escocés doble de puro cine, nuestro crítico, César Bardés. Gervasio Navío Flores.

185 - Hasta que llegó su hora -Sergio Leone- La gran Evasión.
Tres forajidos apostados en cada vértice del plano, abrigos largos, la figura de un hombre al fondo, un paísaje fordiano se pierde en el horizonte. Sergio Leone revolucionó las formas del western clásico con la trilogia del dolar y las depuró hasta que llegó la hora de Once upon a time in the west. Su particular visión de la creación de los Estados de Unidos, narrada a través de diversas historias, Charles Bronson, el hombre sin nombre, no conocemos su procedencia, Jason Robards, Cheyenne, el canalla enamorado, Henry Fonda en un desconocido registro de villano de ojos azules inyectados en sangre, de escupitajo fácil, asesina a un niño sin pestañear, y Claudia Cardinale, o Jill, el agua y la esperanza de una tierra salvaje, la mujer de Nueva Orleans se apea en una estación perdida, nadie la espera. Leone se sirve de la fabulosa partitura de Morricone, de un relato forjado con la ayuda de Donati, Bertolucci y Argento y unos leit motiv de una ópera que se alarga como el silbido triste de un tren. El jinete pálido y Los odioso ocho de Eastwood y Tarantino viven de la oscuridad y la nostalgia de Leone. El viejo oeste se desmorona ante los ferrocarriles de Morton, un capitalismo imparable, el progreso, también la corrupción en los huesos de un enfermo terminal que amasa fortuna, que se mueve como pez en el agua en su tren y es un caracol baboso en las llanuras áridas, que quiere llega al océano Pacífico y terminará en el lodo. No hay amistad, la camaradería brilla por su ausencia. Frank no sabe quien es el tipo de la armónica, el fantasmal sujeto que menciona nombres de muertos conocidos espera su momento, con los ojos entornados y una mueca de odio. Raúl Gallego En un duelo de miradas esta noche no desenfundamos, mientras sube el café de Jill en Radiopolis... Raúl Gallego, Gervi Navío, Salvador Limón y nuestro crítico desde Madrid, César Bardés.

184 - Lejos de los árboles - Jacinto Esteva- La gran Evasión.
La modernidad más atávica, el surrealismo más oscuro, la superstición más arraigada, lo insólito se encuentra lejos de los árboles. Jacinto Esteva, excéntrico, aventurero, arquitecto, pintor, cazador, cineasta, se llevó rodando fiestas y rituales a lo largo del territorio ibérico desde 1963 a 1970. El largometraje se podrá montar y será estrenado finalmente en 1972, con mucho metraje suprimido por la censura. No le pudo gustar a los guardianes de la moral este documento oscuro y soberbio, la España negra, la magia, el terror que también asoma en la sociedad contemporánea. Quizá Jacinto ya veía el peligro acechar en las filas de bloques adosados uno tras otro, el desarrollismo de los sesenta. Su objetivo busca la Barcelona de los tablaos y las discotecas. Desde el marchamo de lo extraño, esos bailes alocados se enlazan con los endemoniados de Lalín, los quejíos del cante jondo se hacen eco de lamentos, de Vírgenes arrastradas, de monjas de clausura que sonríen y lloran, de cementerios abandonados, de niños sucios. La brutalidad, lo esotérico de un mundo conocido y lejano. Uno no puede apartar la vista de ese burro despeñado, de las plañideras de luto, de un cura de gafas oscuras similar al confesor de Satán, o el entierro de un hombre sin ataúd. Los turístico y lo profundo, la ciudad y el campo, la mitología de la muerte. La cámara se aproxima a la vasija llena de agua, una mujer echa un huevo sobre ella. Una voz en off nos dice, como si fuera lo más natural del mundo: En la noche de San Juan Bautista, 24 día de Junio, se deja al relente un huevo de gallina negra, el huevo debe quedar quebrado dentro de agua por la mañana, al nacer el sol, iréis a verlo y allí veréis vuestra suerte, y los trabajos que tenéis que pasar en esta vida. Hay quién llega a ver hasta los males del mundo, y entonces, algunas veces, algunos, viéndolos claramente, pueden encontrar el remedio para curarlos." El toque personal y bizarro del autor nos fascina. La comunión entre el mundos antiguos y nuevos que se disponen en simetrías dispersas. El fuego no tiene frío, el agua no tiene sed, el aire no tiene calor, el pan no tiene hambre, es la plegaria a San Lorenzo. La película se quiso titular "Este país de todos los demonios", tomado de un poema de Gil de Biedma. La pobreza inmemorial, decía Biedma, el misticismo de un aullido de otro tiempo que llama a nuestra puerta. Raúl Gallego Nos flagelamos esta noche intentando comprender la visión de un film atípico y genial... José Miguel Moreno, Paco Vallecillo, Rodrigo Ruiz de Villegas y Raúl Gallego.

183 - Los Amantes Crucificados -Kenji Mizoguchi. La Gran Evasión
Edición 183 de La Gran Evasión, 29/5/2018. Esta templada noche de finales de mayo nos enfrentamos a una de la historias de amor más grandes del cine, la obra maestra de un maestro, Chikamatsu Monogatari, Los Amantes Crucificados de Kenji Mizoguchi, 1954. A cada nueva mirada hay que lavarse los ojos para ver mejor… Pura poesía filmada que sobrepasa las épocas, un canto hipnótico que se mueve por el deber y el sentimiento, por la vida y por la muerte, por el amor y el sacrificio… Basado en un hecho real, sobre 1684, dos amantes que cometieron adulterio, fueron crucificados en ejecución pública, la ley de los Tokugawa era implacable, este suceso lo convirtió en relato Saikaku, en 1715. Chikamatsu utilizó la historia para elaborar el Almanaque del amor, que da pie a la película de Mizoguchi. Una obra totalmente atemporal, porque desgrana el alma de su pueblo y señala con verdadero arte, la máxima que rige este sucio mundo, y es que el amor es el único significado de la vida, y no hay nada más, ni dinero, ni posición social, simplemente Amor, por él se vive y por él se muere. Los amantes crucificados, es la crónica de un amor que conduce sin remisión a la muerte, Eros y Thanatos, su ajusticiamiento es su triunfo moral, su liberación, se convierte en una catarsis resplandeciente. El fatalismo guía los pasos de dos amantes, Osan y Mohei, pero su amor, libre de corsés y leyes anacrónicas, les devolverá su condición de seres humanos, los volverá libres, absolutamente libres, morir es a veces, o casi siempre, la liberación ansiada…la escena del lago Biwa es el mayor ejemplo, una aparición portentosa de una barca en plena oscuridad, donde el amor implosionará primero, para iluminarlo todo después y dar a estas dos almas en fuga, unos días de vida, todo un mundo de amor… Se plantea un conflicto entre dos estratos, dos tipos de hombres, uno honrado y bondadoso contra otro malvado y réprobo. La estricta Moral del amigo Confucio, los súbditos debe ser leales a sus señores y filiales con sus padres, la norma social, el Jiri, en lucha con los sentimientos, con el Ninjo. Las obsesiones de Mizoguchi con las mujeres, convertidas en su mantra: Madre/Esposa/Prostituta… Kenji Mizoguchi exorciza sus demonios en esta obra de arte, de estética cinematagrófica deslumbrante, belleza al servicio de una denuncia, de un propósito, utilizando los recursos que el maestro dominaba, las elipsis fabulosas, la profundidad de campo, esos plano secuencia que siguen dejándonos boquiabiertos, envuelto todo ello en una estructura circular, al igual que un calendario, Mizoguchi nos lleva por una historia simétrica, la película empieza y termina con el cortejo de los adúlteros a la cruz… Mizoguchi representaba lo extraordinario de un modo realista, y nos regala una reflexión final descomunal, y es que tenemos derecho a la vida, a amar, que merece la pena rebelarse contra las oscuras reglas de la sociedad, aunque mueras en el empeño, la libertad del hombre vale la pena… Nos adentramos en la completa oscuridad del lago Biwa, dispuestos a perdernos en la barca del cine, José Miguel Moreno, Gervi Navío y Raul Gallego, mientras, en nuestras retinas, no se desvanece la imagen de dos amantes con las manos entrelazadas, con los rostros serenos, conducidos hacia la cruz, hacia su unión eterna… Hasta la mejor de las sedas..... se desvanece. Gervasio Navío Flores.

182 - El Puente -Wicki- La gran Evasión.
1945. Un pueblo alemán. El miedo y la escasez campan a sus anchas por las callejuelas antaño tranquilas. Quedan pocos hombres adultos ya, sólo los viejos y los enfermos. La última locura de Hitler, enviar al frente a niños adoctrinados por el ideario nazi, niños que esperan la llamada con ilusión. En la primera parte Bernhard Wicki presenta de forma reposada el lugar, sin prisa pero sin pausa, el pueblo, el río, de pronto cae una bomba, la alarma. Después los tipos humanos, los conflictos cotidianos, el profesor, la madre, los chavales, el avispado, el iracundo, el infantil, el de familia acomodada, el que le regala un reloj a su novia, la suerte está echada. En la segunda parte ese reloj se parará. La defensa inútil de un puente abandonado, el terror del combate, la sangre del amigo, de los soldados que no van a tener tiempo para aprender nada, ni siquiera a limpiar el fusil. Los mayores les hacen creer que son hombres con una citación, reclutados por la Wehmarcht en los estertores de la guerra. De la escuela a las bombas, de la clase de biología a la instrucción, de las bromas al estupor, de la madre con delantal al mando militar. Todos huyen del lugar, los desertores son fusilados y siete chiquillos apostados en un puente comen chocolatinas. El puente de la vergüenza y la sinrazón. Raúl Gallego Temblamos ante el estruendo de los tanques que se aproximan esta noche a Radiopolis... José Miguel Moreno, Gervi Navío, Raúl Gallego, y César Bardés.

181 - El Desencanto -Jaime Chávarri- La gran Evasión.
La decadencia del tiempo en cuatro personajes de una familia rota. Tres hermanos y una madre a la sombra de una figura enorme, de una mano fuerte que un día Juan Luis, el mayor, verá sobresalir de un sudario Una mano autoritaria, ya ausente, la del padre y poeta Leopoldo Panero. Un docudrama donde los protagonistas adoptan el papel de sus propias vidas, sobreactuan, discuten, reprochan, se lamentan. Algunos se quitarán la máscara, no es el caso de la viuda. Felicidad Blanc, interpreta a la señora abnegada y doliente, una Bette Davis trasladada a Astorga. La tarde oscurece la alcoba, Felicidad rememora su agonía y su ruina. El film sube enteros con la entrada del poeta molesto, del hijo más oscuro, Leopoldo María Panero cita a Artaud: "Todo goce comienza en la autodestrucción", una autodestrucción que su hermano Michi conocerá también, y contará en Después de tantos años, la segunda parte que Ricardo Franco rodó en los 90. Chávarri indaga más allá de los rostros en blanco y negro, el objetivo escudriña los rasgos, los gestos, las palabras destapan anécdotas del pasado. La brecha sangrante y el vacío, la infancia perdida, y el sabor agrio de una época, de un régimen que duró demasiado, controlado por unas estatuas con mano de hierro, sin mordazas. Raúl Gallego Esta noche caminamos entre las lápidas del cementerio... José Miguel Moreno, Paco Vallecillo, Manuel Broullon, y Raúl Gallego.

180 - Lo que queda del día -James Ivory-. La Gran Evasión.
Edición 180 de La Gran Evasión, 8/5/2018, esta noche contemplamos los rescoldos del día al calor de la chimenea, copa en mano, compartiendo los restos de una vida, rememorando el tiempo pasado, los errores…cometidos… En 1993, James Ivory se coló por las rendijas literarias de Kazuo Ishiguro, para rebelarnos la intimidad de Darlington Hall, a través de los ojos de su primer mayordomo, Mr Stevens, Anthony Hopkins y Mis Kenton, la Ama de llaves, Emma Thompson. Recorremos los recuerdos de una época de esplendor, los años 30, en el día a día de esos sirvientes, su vida privada, mientras charlan, fuman, toman el té, o una taza de chocolate, accedemos a esas horas perdidas, donde parece que no ocurre nada, y pasa algo muy importante, pasa el tiempo, pasa la vida, instantes que no se pueden recuperar. Mr Stevens viaja, en la Inglaterra de posguerra, hacia una ilusión, hacia el recuerdo de una vida pasada, cuando la mansión era el centro del mundo y gobernaba, codo a codo con Ms Kenton, los entresijos de Darligton Hall, su servicio a Lord Darligton, su fidelidad, ha tenido un alto precio. Lo que queda del día es un tratado sobre la lealtad, sobre los servidores, sobre la represión de los sentimientos, la educación dirigida al rol que la vida te encomienda, el libre albedrío, y sobre todo, es una reflexión sobre el tiempo, el tiempo que se pierde, que pasa, y es….. irrecuperable. Somos un cúmulo de Errores, de decisiones tomadas, de memorias, el viaje de Stevens es también un viaje interior, una última oportunidad ante el amor, ante la felicidad, es un viaje a un sueño, la película destapa una verdad, dura pero cristalina, no se puede recuperar el tiempo perdido, hay que vivir el momento del ahora, cada pequeña decisión que tomamos nos bifurca el infinito sendero que es la vida, así de sencillo y así de hermoso… El guión es de la colaboradora habitual de Ivory, Ruth Prawer Jhabvala, que logra destilar el texto de Ishiguro para convertirlo en imágenes, moviéndonos por dos épocas distintas, en una estructura de Flashback elegante y cadenciosa. La extraordinaria ambientación, vaya fotografía de Tony Pierce-Roberts, está cuidada hasta el detalle más mínimo, los parajes ingleses, las mansiones, cada mueble, cada cubierto, rezuma tradición, todo desprende verdad, notamos el tacto de aquella época, lo que significaba cada minúsculo protocolo en la vida de una mansión, el mundo perdido, la inocencia y el honor, mientras un viejo caballero se agarraba a códigos obsoletos, Lord Darlington fue manipulado, un inocente, un pelele, un aficionado, en las fauces del fascismo y las falacias nazis. Sin duda Lo que queda del día son sus actores, Anthony Hopkins en estado de gracia, la película son sus ojos, su mirada, Stevens vive a través de su trabajo, conforme recuerda la historia, vemos su travesía por entre el deber y el amor, un tipo impertérrito, con la flema inglesa llevada al extremo, impasible, el caballero que sirve al caballero, mientras su padre agoniza, él debe atender una reunión internacional, donde se juega el destino de Europa. Mr Stevens admira a esa Ama de llaves que se atreve a discutir con él y le planta cara, notamos esa llama que arde en su interior, lo notamos, lo sentimos, increíble, su frustración, su soledad enmascarada tras su oficio. Emma Thompson está espléndida, quizás sea el papel de su vida, es perfecta como la señora Kenton, con miradas y secuencias memorables, no solo la del libro, cuando lo acorrala contra la pared, su protesta cuando despiden a las criadas alemanas, al comunicarle la muerte de su padre, vaya plano, las siluetas de los dos en sombras, la despedida baja la lluvía es de los momentos mas intensos de la historia del cine. Esperamos a la noche, que es lo mejor del día, mientras degustamos los restos de una vida en soledad, mientras se encienden las luces de neón a la orilla del Río, desde la Torre de Radiopolis, rebosante de abolengo y templanza…..Francisco Hermosa, Isabel Moncada, Gervi Navío y a bordo de un viejo Daimler, que se ha quedado sin gasolina, en la colina del cine, nuestro crítico…..César Bardés. Bonus Track: Después de Blue Moon os dejamos otra pieza maravillosa de la banda sonora de Richard Robbins, el tema que suena en la escena de despedida bajo la lluvia: -Sentimental Love Story/Apeasement/In The Rain Gervasio Navío Flores.

179 - El hombre de la cámara -Dziga Vertov- La gran Evasión.
El principio del cine-ojo es volver todo del revés, manipular la realidad para crear una nueva forma de cine. Vertov, el autor soviético futurista, el artista de vanguardia que funde la cámara con el ojo humano. Es el cine ojo, la manipulación del montaje, la sucesión de planos, la yuxtaposición crea una nueva visión, un nuevo arte de geometrías libres. Vertov siente el cine como el torbellino de la existencia, la celebración de una ciudad que se despereza, de una mujer que despierta. Vertov nos muestra en montaje paralelo a una joven vistiéndose y a una ciudad que amanece. La sinfonía urbana congrega al público en un teatro donde se va a representar la propia obra. Con la cooperación de su hermano Mikail Kauffmann, el hombre de la cámara. Gira y gira la manivela, su misión, filmar, descubrir, construir el relato del hombre nuevo a un ritmo vertiginoso. La montadora, su esposa, Elizabeta Svilova, ensambla esos planos impresionantes, de perros disecados, trenes veloces, edificios, playas, teléfonos, maniquíes, fábricas... Romper con la literatura, el teatro, con lo anterior, con lo rancio, encontrar un nuevo cauce, comunicar una idea a alguien que espera, compartir su entusiasmo con un receptor universal. Raúl Gallego Esta noche asistimos impresionados al trucaje del artefacto... José Miguel Moreno presenta, Manuel Broullón, Paco Bellido y Raúl Gallego desde su búnker.

178 - Corredor sin Retorno -Samuel Fuller- La gran Evasión.
Jugar con los intersticios del cerebro no es recomendable. La ambición de un reportero, obsesionado con ganar el Pulitzer, puede llegar a ser temeraria. En la secuencia inicial, su novia lo avisa, te vas a meter en la boca del lobo. Mark Twain no tuvo que psicoanalizar a Huck Finn o Tom Sawyer para escribir un buen libro, simplemente era buen escritor. Andrew Sarris afirmó que la fuerza artística con que Fuller expresaba sus ideas hizo grandioso su cine. Drama, expresionismo, terror, periodismo de investigación, historia viva de los USA, y una espléndida fotografía de Stanley Cortez (La noche del cazador, El cuarto mandamiento). Claustrofóbia. Un cuarto insonorizado con ventanas selladas. Bienvenido a la vida en el sanatorio. Johnny Barret tiene pesadillas, Cathy se le aparece en sueños bailando, en el tugurio donde echa a perder sus encantos. De ese hospital no puede uno salir muy bien de la azotea, Johnny. Fuller nos adentra en un microcosmos de los Estados Unidos de los sesenta. Un tipo traumatizado de la guerra de Corea, abducido por los comunistas, ahora se cree un mando del Ejército confederado, uno de los primeros estudiantes negros que entraron en la Universidad, se cree el fundador del Ku Kux Klan, un científico nuclear de la guerra fría con la mente de un niño de seis años. No hay salida de ese corredor donde los golpes de los internos resuenan en los tímpanos,no te puedes esconder, Johnny. Los gorgojeos del loco Pagliacci cantando por el barbero de Sevilla, mientras, la lluvia arrecia y los truenos retumban. Cuanto más se acerca a la verdad, más expuesto está uno. Los celadores controlan tus movimientos, Johnny , los electroshocks ayudarán a serenar tus nervios. El obseso sexual necesita tratamiento, la catatonia es la salvación. Raúl Gallego Esta noche nos sometemos a una nueva sesión de hidroterapia en Radiopolis... José Miguel Moreno, Gervi Navío, Raúl Gallego, y nuestro crítico César Bardés. Bonus Track: Welcome Home (Sanitarium) - Metallica

177 - La leyenda del Indomable -Stuart Rosenberg. La Gran Evasión.
Edición 177 de La Gran Evasión, 10/4/2018, esta noche de tormenta veremos que la voluntad del hombre es inconquistable, asistiremos a la forja de una leyenda, de un mito, de Luke el indomable, un excelso Paul Newman en la obra cumbre de Stuart Rosenberg, La Leyenda del Indomable, 1967. Magnifica parábola este Cool Hand Luke, todo un análisis de esos soldados que regresaron de la segunda guerra mundial y se trajeron la guerra con ellos, una premonición de la desconexión con el sistema, que llegaría en los años sesenta, pero la película es mucho más, de fondo, deja profundas reflexiones: Preferir la muerte a vivir entre grilletes, el Sacrificio que conlleva una autentica amistad, el Precio a pagar por tus Principios, la Dignidad del ser humano, el Cruel y Brutal sistema penitenciario, la Religión, la Forja de los mitos, esos Mártires que todos necesitamos, para no rendirnos, para no olvidar lo que somos, hombres, ni bestias, ni esclavos, simplemente, Hombres. La película de Rosenberg se mueve por el gran guión de Donn Pearce y Frank Pierson, basado en la novela, con trazos autobiográficos, de éste último, con emoción y cine, transita por la voluntad de Luke a través de escenas míticas, que ya forman parte de la historia del cine, la de los huevos, el alquitranado de la carretera, la llegada de la madre, el símbolo fascista y represor de ese guardián con gafas de espejo, el sadismo del Capitán, el sometimiento de la voluntad a partir de la rutina, de las reglas… Luke es un canto rodado, un insurrecto por genética, su obstinación es admirada por los reclusos y también rechazada, lo convierten en un ídolo, al que adoran primero y repudian después, otra alegoría cristiana. Para ser una leyenda, un mártir, debe haber un sacrificio, una entrega, unos “milagros”, que son sus hazañas… Pocos confían en ese espíritu, incluso los espectadores nos creemos su rendición, cuando lo atrapan por segunda vez, su sometimiento, tras la escena de la zanja, terrible, literalmente cava su tumba y se sepulta, su cuerpo se rinde pero su alma…NO. Se convierte en un mártir y tiene sus apóstoles, su acólito, Dragline, George Kennedy, su misión será mantener vivo el recuerdo de Luke, de un tipo indomable que realizó prodigios increíbles, y que sobre todo, era su amigo. Paul Newman está pletórico, nos brinda una gran interpretación, el Oscar se lo arrebató Rod Steiger por En el Calor de la noche (Jewison), pero Luke merecía la estatuilla, ese laconismo con el que se expresa, sólo habla para sentenciar, brillante. Consigue transmitir esa terquedad con su presencia, con su actitud ante el poder y la autoridad, fue ascendido y condecorado en la guerra, pero también degradado a soldado raso, ante alguna injusticia que no permitió, es un rebelde que no sabe que hacer ni como actuar en el mundo civil, siempre fuera de lugar, incapaz de acatar las reglas, los corsés sociales. Romper unos parquímetros le acarrean dos años de trabajos forzados… Los secundarios, vistos hoy en día son tremendos, Hopper, Dean Stanton, Strother Martin, George Kennedy, a destacar el breve, pero inolvidable papel, de la madre de Luke, Arletta, la gran Jo Van Fleet, una actriz de teatro inmensa, que en apenas unos minutos deja marca. La película realiza una clara denuncia de la crueldad penitenciaria, de los abusos de poder, de la vileza de los poderosos, el despotismo, la arbitrariedad y el sadismo de los jefes, acrecentado con ese “Jefe, ¿puedo...?” Todos deben pedir permiso, para secarse el sudor, para quitarse la camisa, para beber agua, hasta para mear, una humillación constante. La fotografía de Conrad L. Hall es muy importante, la narración se nutre de esa estética realista, notamos el calor, el sofocante calor, los sudores, los mosquitos, la atmósfera opresiva del barracón, los atardeceres llenos de simbolismo y libertad, con las siluetas de hombres engrilletados, esos crepúsculos desde una carretera interminable, geniales, ademas utiliza muchos ángulos ingeniosos, ver la fuga a través del reflejo de las gafas del jefe, las tomas desde arriba de Luke en la escena de los huevos, prácticamente un Cristo crucificado… El ritmo es pausado, pero cuando la historia lo requiere, salimos de la rutina y respiramos con los prodigios de Luke, ahí el montaje y el ritmo se aceleran, como en la primera fuga y su astucia para despistar a los sabuesos, otro golpe más a la conciencia, pues se siente más la muerte de un animal que la de un preso. Todo el conjunto está apoyado en una genial banda sonora de Lalo Schifrin, mezclando esos temas de guitarra y banjo, llenos de sentimiento y dolor, canciones populares del sur, de esos desposeídos, y las mezcla, con la emoción del uso de instrumentos de viento. Schifrin era un auténtico maestro en melodías. Bonus Track: Os dejamos como bonus un par de maravillas, otro tema de la banda sonora de Schifrin, el del concurso de comer huevos duros y una versión del Cotton Field, a cargo de la Creedence Clearwater Revival, que aparece en su memor

176 - La Joven de la Perla -Peter Webber. La Gran Evasión.
Suplicantes me miran tus ojos como las olas que en alta mar preguntan entre espumas por sus islas. Porque ese beso prohibido que todavía aturde las vocales de nuestros labios me ha condenado para siempre a amarte a distancia y a ti, a permanecer en dolorosa lejanía. Antes de iluminar con tu perla la sombra que te reclama y te castiga te detienes para mirarme por última vez pidiéndome que te haga compañía, como si yo, impedido a este lado del tiempo, pudiera acompañarte, como si tú, atrapada en un cuarto de la vieja ciudad de Delft, hubieras olvidado por completo que únicamente existes para despedirte. Estos versos de Ramón Cote Baraibar constatan la fascinación que el cuadro de Vermeer, La joven de la perla, lleva siglos provocando, es una mirada, una historia de amor imposible, el relato de unos ojos anhelantes, esperando algo, que no iba a suceder nunca. Peter Webber, en 2003, nos transporta a la Delft del siglo XVII. Una obra de arte que inspira una historia de amor, cautivado por la figura de esta misteriosa joven, de uno de los cuadros mas importantes de la pintura, de un maestro absoluto de la luz. Una figura, una muchacha, que muestra una mirada de sorpresa, un momento atrapado siglos antes, con unos labios sensuales y carnales, y a la vez, con unos ojos de una tristeza infinita, con un reflejo en una perla, que cuelga del lóbulo izquierdo de la oreja, para equilibrar la composición….pues de esa reflexión nació la novela de Tracey Chevallier y de esa historia, la película de Peter Webber, una obra estética deslumbrante, minuciosa, una armonía casi perfecta entre pintura y cine. La película rezuma comunión artística, con varias visiones del amor, romántico, carnal, platónico, artístico. El director nos muestra dos mundos que no pueden mezclarse, tanto las clases sociales, como las tendencias religiosas (Criadas y Señores, Calvinismo y Catolicismo). Peter Webber es un director británico, curtido en televisión y documentales, La joven de la perla es su debut, la fotografía de Eduardo Serra es portentosa, prácticamente cada secuencia es un cuadro de Vermeer, es maravilloso intentar encontrarlos en la película... Un Film impensable sin Scarlett Johansson. Está perfecta como Griet, como se ilumina su rostro al descubrir el estudio, los contrastes con su piel blanca, la cámara oscura, su desazón ante Cornelia, la actriz mezcla de forma maravillosa esta sorpresa y su encanto natural, como va descubriendo el mundo de Vermeer, magnífica su recreación de Griet, humedeciéndose los labios, hay erotismo y belleza en cada composición. Colin Firth logra construir un Vermeer intenso, muy cercano a lo que pudo haber sido, un voyeur, obsesionado por las mujeres, por su belleza, por su misterio, explotado por Maria Thins, su suegra (Judy Parfitt) y Van Ruijven, el mecenas (Tom Wilkinson). Firth consigue una química perfecta con Scarlett, con Griet, sentimos esa comunión intima, ella se enamora del artista, él de la musa…de la inspiración. La película también es un acercamiento al pintor holandés J. Vermeer, que es conocido por su tratamiento de la luz, de la textura, la perspectiva y los colores trasparentes. Supo reflejar con gran maestría la luz sobre los objetos, era un auténtico seductor visual. Johannes Vermeer apenas llegó a pintar 35 obras, todas maestras, en parte debido a su tortura para lograr la creación perfecta y a su temprana muerte en 1675 a los 43 años. El cuadro de la gentil desconocida, Joven con perla, La Gioconda del Norte es el paradigma de su pintura. La fabulación de Chevalier sobre la identidad de esta joven nos lleva a esta preciosa historia de amor, vemos como Griet se dejará llevar por toda la sensualidad que despierta el pintor, el misterio que lo envuelve en su labor de creación. Hay varias secuencias donde resplandece ese deseo y admiración, cuando se quita la cofia y deja libre su pelo, es practicante verla desnuda, el azoramiento de Griet y los ojos del Voyeur. El culmen sin duda es la Escena del lóbulo, cuando el pintor horada la oreja de la muchacha para insertarle el pendiente de perla y poder así retratarla, es de un erotismo, tan exacerbado como romántico. Cuando le perfora la oreja, es como si la estuviera desflorando, como cae una lágrima que expresa tanto.....dolor, amor, vergüenza, placer…es maravilloso, porque capta ese mundo inaprensible de la creación, del éxtasis. Nos dejamos arrastrar por la hermosa banda sonora, compuesta por Alexandre Desplat, y totalmente abstraídos por los ojos de Griet, contemplamos desde la torre de Radiopolis cada equilibrado punto de luz…..José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gervi Navío, Francisco Vallecillo (Trasunto de un Van Ruijven locamente enamorado de Griet) y nuestra musa particular, Isabel Moncada. Gervasio Navío Flores

175 - Seven -David Fincher. La Gran Evasión
Entrega número 175 de La Gran Evasión, en 1995, David Fincher nos obligó a echar un vistazo a la podrida alma de cualquier ciudad moderna, y lo que vimos, y seguimos viendo hoy en día, es un mundo deshumanizado, una sociedad enferma de soledad, una epidemia para la que sigue sin haber cura… La historia de Seven te atrapa por su estética y por su fondo, cuenta con uno de los finales más potentes del cine. Te llena de desazón esa sociedad enferma que nos muestra, donde se han perdido los valores, accedemos al terrario y observamos el aislamiento del hormiguero al que el hombre ha sido arrojado, el individualismo predomina, la religión confunde aún más, el conocimiento atormenta aún más, ese John Doe, da miedo porque puede ser, o es real, por imposible que parezca, porque parte de razonamientos lógicos, tiene un fin intelectual, ese mundo apocalíptico que retrata…..está aquí, somos nosotros. El guión de Andrew Kevin Walker y la dirección de Fincher, desmenuzan los males de la sociedad moderna, una ciudad desquiciada, moribunda, con ese aire apocalíptico, es inevitable pensar en Blade Runner, la lluvia, la oscuridad, el desencanto, los interiores decadentes… La aparición de John Doe, un Kevin Spacey excepcional, es sorprendente, un psicópata que es más un ángel exterminador, que un loco, tiene una misión divina, como dicen los detectives, nos sermonea…y claro, caemos en la trampa de los argumentos de Doe, ese discurso final en el coche lo delata, y a los espectadores, porque las víctimas de esos pecados también lo son a nuestros ojos, esa denuncia es la que hace Fincher, esa degradación moral a la que hemos llegado…ese desquiciamiento es Seven. La luz verdosa y ocre de los interiores hace recordar al Klute de Pakula, la fotografía de Darius Khondji es extraordinaria, porque integra lo estético dentro de la psicología de la historia, el estado anímico de los personajes y su viaje emocional, se cuenta a través de la luz, de todo el diseño de producción, de la atmósfera que consigue Fincher, apoyado en la fabulosa banda sonora de Howard Shore. Una pareja de actores grandiosos, es perfecta las escenas de presentación de los policías, con detalles cuidadísimos vemos el carácter de cada uno, son el anverso y el reverso de una misma moneda. Somerset (Morgan Freeman) está agotado de su trabajo, mejor dicho, de lo que conlleva, porque ama su profesión y a la vez se siente inútil ante el mal, que se supone combate. Es pulcro, minucioso, detallista, lo vemos al vestirse y ordenar su trabajo, el detalle del metrónomo y la navaja, es un contrincante formidable para un psicópata formidable, representa la antítesis de es esos pecados que pretende castigar John Doe. Mills (Brad Pitt) es todo lo contrario, es impulsivo, un idealista, su ropa está arrugada, su mundo está en desorden porque persigue un ideal, al que ha arrastrado a su esposa, está superado por la ciudad y a lo que se enfrenta, su inocencia está en juego, no es rival para el mal. Su esposa, una bellísima Gwyneth Paltrow (Tracy) también se esboza con brillantez, es sensible, amable, fuerte, y está terriblemente sola, ama a su marido y se sacrifica por la carrera de éste, la escena del restaurante, esa charla con Somerset cuando sabemos que esta embarazada, es prodigiosa, paga un precio horrible por amor. Cada víctima fue cuidadosamente seleccionada para que “el pecado se revierta sobre el pecador”. Por eso inquieta tanto la película, por la realidad que desprende, esa conducta psicopática, que parece de un mundo de ciencia ficción, es superada por la realidad, y es razonable que el asesino esté indignado por vivir en un mundo en el que los pecados no se castigan, en el que los vicios se alimentan y exhiben…esa reflexión la deja Seven, deja al descubierto la hipocresía, la moral, la ética, la religión, la culpabilidad, la humildad…la Piedad, todos los valores que hemos perdido. En Seven el motivo para vivir del asesino es su obra, su meticulosidad para preparar los asesinatos durante años, su fuerza de voluntad para esa tarea, sentirse el elegido y ser el que despierte al mundo de su letargo, es su objetivo para vivir y su fundamento para morir. La película termina con unas palabras de Ernest Hemingway, en Por quién doblas las Campanas: «El mundo es un bello sitio por el que vale la pena luchar». Somerset agrega: «Estoy de acuerdo con la segunda parte». Una obra subyugante que se queda contigo y te interpela, todos necesitamos motivos para vivir, para pelear en este mundo desalmado, que puede ser también maravilloso, una vez que encontramos esas razones para vivir, por muy simples que sean, somos imparables… Sobrecogidos y atemorizados, repasamos los siete pecados capitales desde la decrépita torre de Radiopolis…José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gervi Navio, Paco Vallecillo (trasunto de un John Doe envejecido, al que nunca atraparon), Isabel Moncada y, apuntándonos con su arma, cargada de cine, mientras se quema desde dentro por decidir a quién disparar primero…..nu

174 - Dies Irae -Carl T. Dreyer- La gran Evasión.
Impíos como los ojos de la madre de Absalom, como la sombra de la cruz que se cierne sobre los herejes. Dies Irae, el día de la ira, la ira de un Dios aterrador que los hombres utilizan para torturar, quemar a una anciana. Marta Harlof, acusada de brujería, huye espantada de las campanas de la muerte, se pone la capa, sola, la cámara la sigue, busca cobijo en un corral, entre los cerdos. Los planos se deslizan de forma horizontal a lo largo contemplamos los represores de una iglesia sin piedad, serenos, despreocupados, van a quemar a una mujer. La voz lastimera ruega piedad. “¡No quiero que me quemen, no quiero que me quemen!” El implacable fanatismo religioso atiza una hoguera que crepita, la anciana atada a una escalera cae de frente sobre el infierno en la tierra. Sobrecogedora ejecución con los cantos de fondo, el Dies Irae suena con voces infantes que no logran silenciar el grito de horror. Silencio. Ad maiorem Dei gloriam. Después, el amor carnal de Anne y Martin, la libertad de la sensualidad y el poder de la naturaleza destrozarán al ministro de Dios, el pastor Absalom. Los salmos de la madre castradora acallan la alegría de la joven. La crisis, el enfrentamiento, la mortificación, y la traición por fin. Dreyer maldice ese mundo de gente que juzga, de inquisidores y acusados, en su visión formal exquisita, encuadres pictóricos, inspirados por las pinturas de Rembrandt, Vermeer, o el danés Hammershøi, armoniosos movimiento de cámara, y una extraordinaria iluminación y vestuario. Raúl Gallego Esta noche huimos del martirio, buscamos los abedules, el agua del manantial… José Miguel Moreno, Gervi Navío y Raúl Gallego.

173 - Ladrón de Bicicletas -Vittorio De Sica-. La gran Evasión.
Un tiempo de posguerra, en blanco y negro, desolador, de niños con ropas raídas, suburbios, descampados, hambre y sobre todo pena. La pena de un crío que adora a su padre y lo ve humillado dos veces. En la primera le roban la bicicleta que le iba a dar el sustento, después el desesperado desenlace junto al estadio de fútbol donde juega la Roma contra el Módena. Para su nuevo empleo pegando carteles Antonio Ricci necesita la bicicleta, lleva dos años parado. Su tenaz esposa empeña las sábanas, se puede dormir sin ellas, lo que sea por un salario en casa. De Sica sabe imprimir suspense a la acción, cuando Ricci está fijando el cartel de Gilda coloca la bicicleta apoyada sobre la pared, en el centro del plano, alguien va a aparecer para llevársela, cualquier chico del arroyo, ya te avisaron, Ricci, ese trabajo era fácil pero había que estar espabilado y atento. La grandeza de esta película radica en la relación entre un padre y un hijo, ambos recorren los rincones de Roma en busca del instrumento de trabajo de un hombre asustado, el rostro curtido, sudoroso, la angustia enfatizada por la música de Cicognini, por los ruidos de una ciudad cansada, la ternura de un niño que quiere a su padre, como es natural, que llora, come mozzarella en una trattoria, sonríe. En la puesta en escena invisible de De Sica la lluvia parece calar, ese niño anda junto a su padre, los dos con el mismo pensamiento, dos almas unidas vagan por los vecindarios, la iglesia donde se juntan los pobres y los ricos, la orilla del Tiber, la casa de una vidente miserable que se aprovecha de la desgracia de sus iguales. Dos actores no profesionales, tan auténticos, Lamberto Maggiorani y el crío Enzo Staiola, cuyos rasgos recuerdan a los niños de Murillo, y la denuncia social de un guión elaborado y desgarrador. El padre dice que todo tiene remedio, menos la muerte, la esperanza, ese niño que ofrece la mano al padre, ahí está la luz entre tanta herrumbre. De Sica, jugador empedernido, también perdió dinero con Ladrón de bicicletas o Umberto D, lo que contaban era demasiado real, demasiado humano, por fortuna el mundo las puede disfrutar, gracias Vittorio. Raúl Gallego Esta noche nos sentamos sobre el bordillo de la acera, entre Bruno y Antonio… José Miguel Moreno, Gervi Navío y Raúl Gallego.

172 - Paterson -Jim Jarmusch-. La Gran Evasión.
Edición 172 de La Gran Evasión, 27/2/2018, esta fría y lluviosa noche, divisamos desde la torre de Radiopolis una película sensible, a un hombre amable, un poema en siete días, una obra extraordinariamente piadosa de Jim Jarmusch, que en 2016, nos obligó a mirar, a sentir, a reflexionar los pequeños instantes de esta monótona vida nuestra. Esto es solo para decirte que me he comido las ciruelas que estaban en la nevera y que tal vez guardaras para el desayuno Perdóname estaban deliciosas tan dulces y tan frias William Carlos Williams. Paterson es una película emotiva, dirigida a gentes sensibles, que sobreviven, que sobrevivimos, aplastados por la vida, alienados, tipos con trabajos rutinarios, repetitivos, que aíslan la belleza de la vida en pequeños instantes, la pura sencillez de una cajetilla de cerillas, los retales de historias que escuchas en el autobús, una cerveza fría en el bar de debajo de casa, un atardecer contemplado en un parque solitario, un cielo jalonado de nubes….esa materia tan intangible…esa belleza tan efímera.. es Paterson, quizás lo más hermoso que haya hecho Jim Jarmusch. William Carlos Williams es la inspiración del personaje de Paterson, su poesía nace de la vida cotidiana, de ese fluir apenas inaprensible, donde los días parecen la repetición del anterior, y es aquí donde Paterson se hace una gran película, porque lograr captar esos pequeños islotes de comunión, de éxtasis. La película se transfigura en un poema japonés, un Haiku que toma forma mientras este hombre tranquilo llamado Paterson, escribe en la intimidad de un sótano, mientras espera su relevo en el autobús, mientras tomas el desayuno y su mujer duerme plácidamente, o cuando camina de vuelta a casa, siempre por las mismas aceras…la misma ciudad, pero… diferente cada día. Los poemas que nacen en la pantalla son del maravilloso Ron Padget, miembro de la escuela de Nueva York. Jarmusch compone un poema de siete estrofas, desplegado en una semana, es una variación de la vida diaria de un conductor de autobuses, con una fotografía de Frederick Elmes magnifica. Paterson es un hombre amable, un tipo honesto, honrado, valiente, la película juega constantemente con los espejos y los pareados, las coincidencias del protagonista, inmenso Adam Driver, brillante la contención de éste actor, que lo dice todo sin mover un músculo de la cara. Su poética es simple, sencilla, convirtiéndose así, en enormemente profunda. Nuestro protagonista tiene su anverso en Laura, Golshifteh Farahani, la mujer con la que comparte la vida, de origen Iraní, un torbellino de vitalidad, de creatividad, además confronta esa introspección literaria de Paterson con la extravagancia y potencia visual de su compañera, que vive en un universo propio, una soñadora en un mundo en blanco y negro, lleno de figuras geométricas, un complemento perfecto para Paterson. Sin olvidar a su perro, el bulldog, Marvin, es el encargado de alterar la vida de Paterson, pieza clave en la historia. Excelso poema en imágenes, un vistazo a los paisajes que cruzas todos los días y ahora miras de forma diferente, la multitud de bellos secretos que esconde la cotidianidad, parecen revelarse con la obra de Jarmusch, deseas prestar atención a lo efímero y a lo fugaz….vivir una vida única, indivisible, la tuya, fuera de la masa, del redil, del consumismo….y eso es fabuloso, eso sólo lo consigue el arte en mayusculas. Ahora mis ojos se contentan con lo que ven, porque han aprendido a ver.....ahora el mundo es más hermoso, aunque esté solo, la soledad no me hace sufrir… H. Hesse. “¿O preferirías ser un pescado?” Escribimos Haikus en el ventanal de la torre de Radiopolis, José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gervi Navío y Alfredo Penella, que viene a presentarnos un documental sobre el pintor e ilustrador sevillano, Andrés Martinez de León (1895-1978), titulado, La Realidad tras el Trazo, un enorme artista nacido en Coria, Sevilla, que merece su reconocimiento. Gervasio Navío Flores.

171 - Tiempo de Silencio -Vicente Aranda-. La Gran Evasión.
Edición 171 de La Gran Evasión, 20/2/2018. Esta noche tenemos una cita con nuestra historia, analizamos Tiempo de Silencio, la adaptación, que en 1986, el gran Vicente Aranda hizo de la extraordinaria novela de Luis Martín-Santos. Una obra transgresora y descarnada que cambió el devenir de las letras españolas y que abrió en canal la realidad de aquella sociedad… Vicente Aranda, curtido y experto en adaptaciones literarias, era el director perfecto para esta difícil novela, contó por primera vez con Victoria Abril e Imanol Arias en los papeles protagonistas de Dorita y Pedro, para dar cuerpo a estos personajes que pululaban por el Madrid deprimido de posguerra, de miserias y bajezas morales, una burbuja temporal, no tan lejana, que hay que recordar. Un retrato sórdido y desencantado de nuestra España. Una producción magnifica que derrocha puesta en escena, para recrear esos años, maravillosa la fotografía de Juan Amorós, consigue que sintamos el frío, olemos ese basurero, el sudor, el perfume barato, los bares, las pensiones, esa verdad desborda la película, a la miserable luz del carburo, en el interior de esas chabolas….perfecto el trabajo de escenografía y vestuario, que ilustran la época y a los personajes del relato. Un reparto impresionante, con un soberbio Paco Rabal dando vida al Muecas (nada que envidiar a su Azarías de Los Santos Inocentes), un personaje abyecto, fiel reflejo de la miseria moral de ese poblado, que sobrevivía alimentándose con los deshechos de la ciudad, además, la pléyade de secundarios es increíble, Charo López, Juan Echanove, Paco Algora, Joaquín HInojosa (El Cartucho, otro personaje memorable), Diana Peñalver, María Isbert, y un largo etcétera. Tiempo de Silencio es un fresco de una sociedad deprimida, en plena posguerra, supervivientes aplastados por la dictadura, con muy pocas escapatorias, el soniquete de la radio, las verbenas, el cine en ocasiones especiales, los cafés, los prostíbulos….poco más, apenas había esperanzas, ni pan, ni futuro. Un retrato sin piedad de todos los estratos sociales, desde el golfo arrabalero, al señorito degenerado, Matias, Juan Echanove, pasando por la clase media, la Dueña de la pensión, que espera cazar un marido para su nieta. Vicente Aranda muestra temas espeluznantes con una dirección sobria y seca, incesto, aborto, traición, doble moral....muerte. No dejen pasar la oportunidad y lean la novela de Martín-Santos, una obra imprescindible, no sólo por lo que cuenta, sino por el formato, los monólogos interiores, la subjetividad, su estructura narrativa nos describe la época y el interior de las gentes que la habitan, es un puzzle que hay que montar. Es la historia de un fracaso personal, el de Pedro, un investigador médico que no logra su meta profesional, ni sentimental, el final es terrible, tan crudo como en la novela, un desengaño, una bofetada de realidad, para esa sociedad de principio de los cincuenta, enferma, desnutrida, tanto de ideales, como de esperanzas. Apretujados en el café de Radiopolis, mojamos la magdalena del cine en nuestro vasito de ginebra... Miguel Olid, Raúl Gallego y Gervi Navío, en este tiempo de silencio inmisericorde. ¨…un hombre es la imagen de una ciudad, y una ciudad las vísceras puestas del revés de un hombre….¨ Gervasio Navío Flores.

170 - Persona -Ingmar Bergman. La Gran Evasión.
Edición 170 de La Gran Evasión, 13/2/2018, esta fría noche nos adentramos en un territorio insondable, perturbador. Persona, la obra maestra de Ingmar Bergman, que en 1966 llegó a los limites de sus posibilidades, rozando esos secretos, sin palabras, que sólo la cinematografía es capaz de sacar a la luz. Una tesis sobre la identidad, las mascaras que llevamos, el reconocimiento a través del otro, los traumas, la soledad, el silencio…la incomunicación, una obra subyugadora de uno de los cineastas mas grandes del siglo XX, imprescindible. Bergman es un mito, ha llevado al cine a caminos nuevos, explorando al hombre y sus monstruos interiores, un genio, quizás el que más se acerque a Dreyer, su cine nos da nuevas miradas, no sólo en la forma de contar una historia, sino que utiliza el medio para reflexionar sobre temas muy profundos, a través de vidas cotidianas. En persona está todo eso, sus deseos y represiones, un monologo interior, o un duelo interior, mejor dicho, de dos personalidades bajo una misma figura, la de una mujer que simboliza ese proceso de vampirización donde la máscara que todos llevamos se destruye, el silencio y la confesión en un paraje frío y hermoso, reflejo de todo esa cultura nórdica, una sesión de psicoanálisis de este sueco loco que habla de Dios, de la Muerte, de Las Relaciones Humanas…bañado en cine experimental, de arte y ensayo, que no te deja indiferente, es fascinante y también difícil de aprehender…complejo y hermético, una maravilla que requiere del espectador para desarrollarse. El inicio es escalofriante, un caos bíblico, se enciende la chispa del proyector y aparecen imágenes sin aparente coherencia, ni unidad, son fragmentos de ilusión, como es el cine, Bergman nos da el indice de los temas que vamos a tocar: -El deseo sexual, con el dibujo del pene erecto. -La religión y el silencio de Dios, a través de los animales, la araña (en clara referencia al “Dios-araña” que aparecía en Como en un espejo, simbolizando la ausencia y el silencio de Dios) -El cordero degollado y las manos clavadas a un madero (alusión al cristianismo), el miedo a la muerte... -El Niño acostado que se incorpora y nos mira de frente, acariciando la imagen borrosa del rostro de las dos mujeres….ahí aparecen la maternidad, la culpa, los traumas y todos los sacrificios que conlleva. Atravesado por la dolorosa prosa de Strindberg, con sus musas predilectas, Liv Ullmann (Elisabeth) y Bibi Andersson (Alma), que están soberbias, esos primeros planos que cuentan de por sí una historia, inaprensibles, Bergman sublima el cine a la categoría de arte, sin duda, la fotografía de Sven Nykvist ayuda, es extraordinaria, su comunión con Bergman es total, trazando la imagen psicológica de las dos mujeres, de las dos personalidades, la sombra y la luz…el blanco y el negro. A mitad del filme, el encuadre se torna borroso y se desenfoca. Parece que Bergman nos recuerda que lo que estamos viendo, no es real, ese duelo interior entre silencio e incontinencia verbal no es más que una ilusión, es cine, como el collage de imágenes del inicio. El amigo Carl Gustav Jung también sobrevuela este dolor visual. Aprovechen para leer sus memorias, La Linterna Mágica, para comprender al hombre y poder así disfrutar de su cine, aunque duele, el cine de Ingmar Bergman duele y se siente, profundamente. Mecidos por la penumbra, nos recostamos en el diván de la torre de Radiopolis, mientras suena Johann Sebastian Bach (Violín Concerto in E Major II Adagio. Karajan)…..José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gervi Navío y fundiendo su rostro con el propio cine, nuestro critico, César Bardés. H. Hesse: “solo para locos, la entrada cuesta la razón”. Gervasio Navio Flores.

169 - Uno, dos, tres -Billy Wilder- La gran Evasión.
McNamara no le teme a nada, al ejecutivo de la sucursal de Coca Cola sólo se le caen los palos del sombrajo cuando Scarlett, hija de su gran jefe, llega a Berlín. Al cínico y agresivo directivo se le encomienda la peor tarea de su carrera, cuidar de una muchacha ligera de cascos que nada más pisar tierra se lía con un joven alemán del sector afín a los soviéticos, se casa con él y se queda embarazada. ¿Pero qué nos han enviado? ¡Uno, dos tres! ¡Schlemmer! ¡Hay que convertir al yerno en un tipo decente, traer un chaqué, una camisa de hilo, calzoncillos de nylon, una corbata poco llamativa, zapatos modelo italiano del número 42, un sombrero y un pantalón a rayas! McNamara no gana para disgustos, menos mal que dispone de su eficiente secretaria, le enseña alemán y le tiene al día en el uso de la diéresis. Cuando Scarlett queda postrada en la cama de los niños tras su reciente embarazo y el disgusto porque le han quitado a su querido Otto, el vástago de los McNamara replica: ¿Si se muere volveré a mi habitación?. Wilder no deja títere con cabeza, ni los niños escapan del egoísmo que nos acompaña hasta la tumba. Los alemanes, tan cuadriculados, hacen como si no hubiera pasado nada, los comunistas, unos fanáticos descerebrados, los capitalistas, tan cretinos y cínicos. Wilder nunca aceptó el modelo soviético, ya lo dejó claro en su feroz ataque como guionista en Ninotchka. Toda la mala leche de Billy y su guionista Diamond , y un humor inteligente dan forma a esta sucesión imparable de gags, de situaciones imposibles, de idas y venidas de un lado a otro de la ciudad. Dio la casualidad que durante el rodaje se empezó a construir el muro de Berlín, ya no sería tan fácil moverse por la maltrecha ciudad desde entonces. Raúl Gallego Esta noche sacamos una Pepsi de la máquina de Coca Cola al ritmo de la danza del sable… Raúl Gallego, Gervi Navío, Elio Cubiles y desde Madrid nuestro crítico de cine César Bardés.

168 - Posesión Infernal -Sam Raimi- La gran Evasión.
Unos días libres en una casa vieja de campo pueden parecer de lo más atractivo para unos jóvenes con ganas de sexo y diversión. Son dos parejas y una convidada de piedra, la hermana de Ash ya percibe algo extraño desde el principio. Un columpio martillea sobre la pared de troncos de la cabaña, un aviso del más allá, un lápiz garabatea frenético sobre la libreta, árboles que parecen cobrar vida, un sótano con secretos en una grabadora. Cheryl no quiere escuchar el conjuro, la voz del profesor recita extrañas palabras en un idioma antiguo, la niebla inunda los contornos de la casa, los demonios del bosque despiertan de su letargo, la trampilla del mal se abre. El libro de los muertos, el tratado sobre lo oculto, hecho de carne humana y escrito con sangre. No van a ser días de asueto para Ash y sus amigos, las presencias diabólicas han despertado, sólo queda esperar a que uno por uno vayan siendo poseídos. Únete a nosotros, únete a nosotros, Ash. Hazlo o coge la sierra eléctrica, espabila, procura vivir, la única manera de acabar con ellos es desmembrarlos. Un Sam Raimi de 21 años caminó un paso más allá de los confines del género de terror en 1981, junto con sus amigo de la Universidad Michigan, el actor Bruce Campbell, el productor Rob Tapert o la actriz Ellen Sandweiss idearon un film original, fresco, y desenfadado, con unos efectos grotescos basados en el stop motion, y maquillajes imposibles de Tom Sullivan, y un montaje y planificación excepcionales, Raimi metió el miedo en el cuerpo a los adictos al videoclub de los primeros ochenta. Posesión infernal adopta el estatus de clásico, a la altura de La noche de los muertos vivientes, La matanza de Texas o La última casa a la izquierda, y aporta un toque frenético en ocasiones, siempre controlado, y tan slapstick y bizarro como una pelea de tartas de nata en el infierno. Raúl Gallego Esta noche ensartamos a los zombies con nuestra daga kandariana de Radiopolis… José Miguel Moreno modera, David Chamizo, Juan Salvador Limón Y Raúl Gallego, desde una cabaña perdida en el Estrecho.

167 - A tiro limpio -Francisco Pérez-Dolz. La Gran Evasión.
Emisión 167 de La Gran Evasión 23/1/2018, esta noche tenemos una auténtica joya, cine negro olvidado, maldito, en 1963, Francisco Pérez-Dolz retrataba la Barcelona de los grises años sesenta a través de un puñado de perdedores. Capital documento de nuestra oscuridad, los ideales quedan atrás, el dinero, la codicia, un golpe para comprar un futuro, la camaradería, la amistad, la traición, la salida del arrabal suele ser, simplemente, la muerte, a tiro limpio. Un noir catalán, una opera prima impresionante, un esbozo de perdedores, claramente deudora de La jungla de Asfalto de Huston, llena del aire de la incipiente Novelle Vague y de esa mítica, Atraco perfecto de Kubrick. Una caterva de fracasados que sobreviven en la Barcelona de los sesenta, sabiéndose perdedores, ese arranque es brillante, cine negro en espacios reconocibles, que hace cercanos y creíbles a estos gánsters españoles. La apertura de la historia con el plano secuencia del coche ya nos pone en situación, luego vendrán la humillación y las represalias a esos burgueses sobre-alimentados, hay muchos detalles cargados de ironía social. La traición sobrevuela toda la historia, un gol a la censura, que habla de Maquis resentidos, de prostitutas cansadas, de homosexualidad larvada, una ventana a un momento social clave, dónde una vieja madre recrimina en catalán la muerte de su hijo. Con detalles costumbristas fascinantes, todo un documento, con un reparto perfecto, José Suárez como protagonista, Maria Esquerino de Femme Fatale, un traidor descreído y cruel como Luis Peña, unas situaciones negras, impresionante pulso al blanco y negro, un Polar Francés dónde todos pierden, una autentica joya olvidada que merece justicia. Extraordinaria la fotografía de Francisco Marín, el blanco y negro es fundamental para imbuirnos de la atmósfera negra, con imágenes grandiosas, ese instante del deposito de cadáveres con la madre del Picas en segundo plano, bañada por la luz de la ventana, los momentos de la casa abandonada de pura oscuridad, en contraste con los planos en exteriores, los muelles….el metro...la vida que se escapa, mientras los pobres soñamos con que nos toque una quiniela. El tramo final en el metro es fabuloso, sin duda uno de los mejores finales de nuestro cine, mecido por la banda sonora de Federico Martínez Tudó, puro Jazz que está a la altura de la situación, con ese tema de saxo que abre la historia. De paso, como siempre, por el camino, la película deja al descubierto trazos de la condición humana, la amistad y la camaradería anteponiéndose al dinero, la culpa, los inocentes, el personaje de la madre el Picas, el viejo republicano desengañado, el rencor y el odio a una clase y unas instituciones que oprimen a los que menos tienen, como digo, un documento fabuloso de aquella realidad española, no sé si hemos evolucionado mucho, parece que no….. Acorralados en el subterráneo de la Torre de Radiopolis, nos defendemos a tiro limpio, José Miguel Moreno, Gervi Navío y oculto en el baño de la sede de las quinielas, montando la metralleta del cine, sin prisa, concienzudamente....nuestro critico, César Bardés. Nos vamos con Buns Blue, del magnifico disco de Count Basie y Oscar Peterson, Satch and Josh, para marcharnos a la altura de esta negra historia. Gervasio Navío Flores.

166 - Land of Mine -Martin Zandvliet-. La Gran Evasión
Edición 166 de La Gran Evasión, 16/1/2018. Una playa danesa sembrada de minas alemanas, unos chicos desempeñando un trabajo inhumano, en 2015, Martin Zandvliet daba luz a este oscuro episodio de la segunda guerra mundial, desenterrando la vergüenza de su patria, el horror de la guerra, la crueldad, la muerte, el perdón, si, incluso la piedad habita en la arena blanca que oculta la muerte en sus entrañas. Una fila infinita de prisioneros alemanes por una carretera danesa, el sargento Carl Leopold Rasmussen los observa desde su jeep, un destello rojo y blanco lo hace reaccionar, es una bandera de su patria, Dinamarca, que un soldado alemán oculta entre sus sucias manos, apretada contra su sucio uniforme. El sargento se la arrebata a gritos, lo golpea sin piedad, una y otra vez, el chico sangra conmocionado, la nariz destrozada..."fuera de mi país, esa bandera no es vuestra". El sargento es un tipo duro, un paracaidista veterano, ha visto el horror, el odio y la rabia lo devoran, malditos seáis, malditos....estamos en 1945, Alemania se ha rendido, la guerra ha terminado. Unos soldados alemanes reciben instrucciones de un capitán danés, apenas son unos niños, adolescentes, caras sucias, almas sucias, flacos como palos, lágrimas perpetuas en esos ojos que ya no parecen humanos, deben limpiar de minas alemanas, las que su ejército colocó, la costa danesa, su instrucción es brutal, es dura, se lo merecen por lo que han hecho, recibes lo que siembras…impiedad. Algunos morirán mientras aprenden a desactivar sus propias minas, la mayoría lo hará cuando lleguen a la playa y comiencen el trabajo, si sobrevives, volverás a casa, hambrientos y apaleados, unos niños, unos soldados, mis lagrimas también se agolpan en los ojos. La civilización occidental se fue por las chimeneas de Dachau….los restos que aún quedaban, los barrió el viento en una playa danesa. Un niño llama a su madre cuando tiene miedo, cuando una mina le ha arrancado los brazos y se retuerce en la arena, dos hermanos gemelos juegan con un escarabajo, unos jóvenes soñando con un trabajo cuando regresen a casa, cuando la guerra termine para ellos, Erns, Werner, Sebastian.....limpian la playa, centímetro a centímetro, arrástrate por la arena, con cuidado, utiliza la sonda, recuerda el entrenamiento, pronto volverás a casa, lo ha prometido el sargento. Martin Zandvliet retrata con exquisita elegancia, con maestría, éste episodio negro de nuestra historia, con distancia e intimísimo, la brutalidad del sargento Rasmussen, el rumor en la memoria colectiva de lo que los alemanes hicieron, los bellísimos parajes daneses, unos planos excepcionales de un lirismo asolador, los rostros de los chicos-soldados, la explosión insospechada de una mina en cualquier momento, los cuerpos destrozados, las almas desangradas, demasiado emoción… un silencio sepulcral, turbado, horrorizado, viendo como un tipo duro consuela a un chico que quiere salir a buscar a su hermano, ni otra ampolla de morfina puede apagar el amor, un sargento danés y un soldado alemán, un padre y un niño cualquiera. Una sensible historia llena de emoción y expiación, subyugada por la hermosa banda sonora de Sune Martin y la fabulosa fotografía de Camilla Hjelm, ambos compatriotas de Zandvliet, que muestran lo áspera y seca que es la vida en esa playa, a la vez que capta toda la belleza del paisaje, esa arena blanca, la crueldad y la sangre de los hombres, mezclada con la majestuosidad de este viejo mundo. Esta fría noche de enero nos arrastramos por la playa buscando minas de emoción y humanidad, con cuidado, suavemente, utilizando la sonda…José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Gervi Navío y nuestro curtido critico, apretando y cerrando la mano que duele a reventar de cine, César Bardés. Me zumban los oídos, me sangra el corazón. Gervasio Navío Flores.

165 - El Resplandor -Stanley Kubrick- La Gran Evasión.
Edición 165 de La Gran Evasión, 9/1/2018, abordamos lo inabordable, El Resplandor de Stanley Kubrick. En 1980, el genio de Nueva York, plasmaba el best seller de Stephen King en la pantalla grande, claro, con su propia visión, su aterradora mirada, que va más allá de la novela, un puzzle infinito sin solución, ahí radica su grandeza. Un tratado sobre la locura, sobre el terror, sobre la pérdida de la razón, una lucha con un monstruo que habita en nuestro interior y al que todos tememos, la presión aumenta y la caldera está a punto de estallar. El Resplandor atraviesa la vertiente sobrenatural y profundiza en la mente humana, desgrana la novela de King, tamizada por la visión mística de Kubrick, es la destrucción del hombre corriente, abatido por sus miedos, sus debilidades, el paso a la esquizofrenia es muy pequeño. Jack Torrance es un ex-alcohólico que pierde los nervios con facilidad y hace daño a quien tiene más cerca, es su ultima oportunidad tras perder su trabajo, su carrera. Se pone en jaque la confianza, la figura del matrimonio, el deseo del éxito, el amor de la familia, la convivencia, los hijos, todo eso es lo que le obliga a luchar a Jack y, paradójicamente, lo que lo destruye, porque le sobrepasa. Esa semilla esquizoide, que la soledad y el abandono plantaron en el hombre, crece y crece hasta que lo aniquila desde dentro, desatando al maníaco, al asesino, esa reacción es la que retrata minuciosamente el Resplandor. Kubrick desarrolla con absoluta maestría este punto de partida, con un despliegue de todo su talento cinematográfico, un proyecto que lo llevó hasta ese borde mismo que la novela describe, porque este hijo de puta obsesivo y perfeccionista que era Stanley Kubrick, exprimió hasta la ultima gota a sus actores, a su equipo, a sí mismo, para plasmar esa idea, para llevar, también, al espectador hasta ese borde en las montañas de Colorado, para meternos en el Overlook y dejarnos a solas con nosotros mismos, con nuestros miedos, con nuestras faltas, con nuestras inseguridades, nuestras frustraciones, ese es el peor enemigo, de esa batalla nadie sale indemne. Kubrick consigue un estado de alerta, de intranquilidad, bestial, utilizando recursos de puro genio, el uso de la Steadicam, las situaciones de Danny por el hotel, por esos pasillos, imágenes que ya forman parte de nuestro universo colectivo, Jack, (Un Nicholson extraordinario, literalmente al limite) totalmente descontrolado con el hacha y los gritos aterradores de Wendy (Shelly Duvall nunca superó la experiencia), esa sufrida madre, imágenes imborrables. Autentico pavor dan las escenas de completa destrucción interior de Jack, su reflejo en el espejo es la prueba, las escenas en el bar del hotel, hablando con el Barman o cuando escribe a máquina su propio fracaso, su autodestrucción, esos ojos desquiciados aterrorizan mucho más que las escenas de la sangre turbia que escupe el hotel. Como siempre, a partir de situaciones cotidianas, el terror se vuelve posible, se vuelve real, y eso es el autentico miedo. Expectativas que nunca se cumplen, sueños que la sociedad tilda de irrealizables, esa frustración vuelve a los hombres locos, y eso es el Resplandor, un tratado, un viaje más bien, hacia la locura. Formidable banda sonora, dónde se fusionan la imagen y lo sensorial, un álbum muy oscuro, que capta la esencia de la película, no sólo acompaña, complementa el horror de las imágenes. Incluye temas de Bartók , Penderecki, Ligeti (los compositores preferidos de Kubrick), con los arreglos de su colaboradora habitual Wendy Carlos. Además añade, muy acertadamente, temas de los años 20 y 30, la orquesta Henry Hall and the Gleneagles, Ray Noble y Hylton, ahondando en el toque nostálgico y anacrónico que le da a la película. Aterrados, perdidos en la inmensa torre de Radiopolis, sitiados por la nieve y el abandono, deambulamos por los pasillos en busca del estudio 237… Raul Gallego, Gervi Navío y con el hacha del cine en la mano, haciendo astillas la cordura, nuestro critico, César Bardés. Bonus Track: Home, de Henry Hall & the Gleneagles Hotel Band. No olviden que : ¨All work and no play makes Jack a dull boy¨. (Mucho trabajo y poca diversión hacen de Jack un tipo aburrido) Gervasio Navío Flores. La Gran Evasión.

164 - El ídolo caído -Carol Reed- La gran Evasión.
Un niño puede sentirse muy solo en un país que no es el suyo, en un caserón demasiado grande para él, con unos tutores haciendo de padres temporales. El crío corretea por las estancias, baja al sótano, sube las escaleras interminables, saca la cabeza a través de los barrotes, escucha las conversaciones de los criados allí abajo. Philip tiene dos amigos, MacGregor, la pequeña serpiente que oculta de las garras de la señora Baines, y el mayordomo, al que adora, quizá porque es el único que le escucha y juega con él. Al señor Baines le puede contar sus secretos, y le encanta escuchar sus historias sobre sus aventuras en África, el señor Baines es genial. Ocultar secretos y desvelar mentiras a través de la mentalidad de un crío. El magistral thriller de Carol Reed de basa en un relato de Graham Greene, film anterior a su aclamada El tercer hombre. Una tarde el chico descubrirá el secreto más preciado de Baines, una secretaria de ojos tristes a la que hace pasar por su sobrina . Los amantes discuten delante del inocente, hablan en tercera persona sobre si mismos, el niño asiente, observa, dice que entiende…”Yo entiendo, yo entiendo”. Los intereses de cada uno pueden hacer mucho daño, ya lo afirma con su voz tenue el mayordomo, hay que tener cuidado con lo que decimos y hacemos, es fácil manipular al débil, lo malo es que el inocente puede hablar más de la cuenta, los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. No hay que entrometerse en el universo de un niño, cuando el juego del escondite termina él quiere seguir, y ante el policía será capaz de decir que él mismo empujó a la señora escaleras abajo,todo por proteger a su ídolo de barro. La inocencia ultrajada se perderá una noche de lluvia, en busca de su MacGregor, desaparecido para siempre, ya no lo encontrará. Philip no querrá escuchar secretos nunca más. Raúl Gallego Esta noche corremos sobre adoquines mojados y sombras nocturnas… José Miguel Moreno, Raúl Gallego y nuestro crítico decine César Bardés.