
Podcast de La Gran Evasión
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113 - Especial SEFF. Festival de Cine Europeo de Sevilla 2016. La gran Evasión.
Edición nº 113 de la gran Evasión. De nuevo en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, damos un repaso a los que más nos sorprendió, las mejores propuestas en nuestra opinión de una semana intensa y variada. Intentamos no ser devorados por los barqueros antropófagos de Ma Loute, recorremos las montañas marroquíes de Mimosas, escapamos de las jaulas de bloques grises de Sieranevada, Godless y United States of love, nos dejamos llevar por los hilarantes pasos de Toni Erdman, confiamos en el amuleto de Mister Universo, nos desconcierta la patología asesina de Olga Hepnarova, limpiamos de minas las costas de Land of Mine, asistimos a la muerte de Luis XIV...nos impregnamos de buen cine un año más. Presenta José Miguel Moreno, con Gervi Navío y Raúl Gallego, y los invitados especiales Elena Duque y Álvaro de Luna, miembros del equipo de trabajo del SEFF, y Antonio Holguín, escritor y crítico de cine.

112 - El Fugitivo (1947)-John Ford-.La Gran Evasión.
Edición número 112 de La Gran Evasión ,22/11/2016. El Fugitivo, John Ford, 1947, todo un ensayo religioso, un grito de redención, desde lo más profundo del alma del gran Ford: "el Fugitivo no era una apuesta comercial segura, pero mi corazón y mi fe me obligan a hacerla". Es su visión de la piedad, basada en la novela de Graham Greene, el poder y la gloria. Greene cuenta en su libro como Dios impone su voluntad a través de criaturas falibles, frágiles humanos, mientras que Ford hace al sacerdote menos complejo, integro, apenas sin dudas, lo diviniza, es una declaración de principios religiosos, es su visión de Cristo y una alegoría clara, una denuncia de un mundo totalitario y ateo que persigue la religión católica, el comunismo ruso, ó la imagen que se tenía del sistema, las contradicciones de Ford, sus conflictos psicológicos, el puritano, el borracho empedernido, el rudo y el delicado, un desastre como marido y como padre, capaz de conmover con planos delicados y llenos de amor, ese era Ford. La rodó íntegramente en México, rodeado de los mayores talentos del país, Armendáriz, Dolores del Río, El indio Fernández como co-productor, pero el más importante sin duda sería el director de fotografía, Gabriel Figueroa, maestro absoluto de la luz y las sombras, hay planos expresionistas tan puros y tan bellos que merecen un estudio por sí solos, los ojos de Henry Fonda, su silueta recortada en la negrura, nunca mostraron sentimientos tan profundos, tanta angustia, tanto dolor. El fugitivo, un ensayo religioso, mexicano, irlandés, de la virgen María, de María Magdalena, del sacrificio, de la traición, de la fe, del martirio, es una peli tan extraña como atrayente, obsesiva, irreal, fantasmagórica.....a redescubrir. Sincera y dolorosa. Bonus Track: Un guiño a la revolución mexicana, Siete Leguas de Pedro Infante. Huimos juntos... Ford, Figueroa, un sacerdote cobarde, una mujer abandonada, un teniente herido de rabia y odio ...A la dirección José Miguel Moreno, contertulios Raúl Gallego, Gervi Navío y atravesado por una luz fantasmal, desde el marco de la puerta del cine, nuestro crítico César Bardés.

111 - Aguirre, la cólera de Dios -Herzog-. La gran Evasión.
Si yo, Aguirre, quiero que caigan muertos los pájaros de los árboles… …los pájaros caen muertos de los árboles. ¡Yo soy la cólera de Dios! La tierra que piso, me ve y tiembla. El que nos siga a mí y al río, obtendrá grandes riquezas. Pero el que deserte… Las palabras del diabólico Aguirre se hacen aún más malignas si las pronuncia un Klaus Kinski delirante, de ojos desencajados, boca quebrada, movimientos espasmódicos. Aguirre es Kinski, Kinski es Aguirre, un vasco rubio, un exaltado, un megalómano sediento de sangre y oro. Su locura le llevará a creerse un Dios inhumano y traidor. Aguirre proyecta casarse con su hija y crear una nueva raza en la jungla peruana. Un alucinado Atila con casco herrumboso sueña con oro y riquezas, aunque para conseguirlas tenga que ejecutar a los expedicionarios uno por uno. Río arriba en una balsa hecha de maderos, las flechas indias no son el único peligro. El encorvado Lope de Aguirre mira desquiciado a un indio tocando la flauta andina. Sonidos de pájaros, gritos de monos, silencios, lluvias tropicales y una banda sonora enigmática compuesta por el grupo alemán Popol Vuh confieren a la película una atmósfera inigualable. Una caravana surca los desfiladeros de la cordillera andina, surgen de las nubes como fantasmas de otro tiempo. El drama de unos seres estupefactos, una procesión de carruajes, cascos, yelmos, indios, llamas, animales de granja. Herzog tiene la virtud de hacernos intuir el frío, el fango, las fiebres, el dolor que tuvieron que sentir esas gentes en un entorno hostil. El guión adolece de rigor histórico, a Gonzalo Pizarro, hermano menor de Francisco, lo vemos al inicio liderando la expedición y eligiendo a los hombres que van a continuar, cuando en la realidad había sido ejecutado varios años antes. A Herzog no le importa el dato, con su estilo documental evoca las sensaciones más primarias, el miedo, la belleza de una mariposa, la maldad de un loco, la ponzoña del oro, el misterio más insondable, el enigma escrito en las aguas turbias de la Amazonia. Raúl Gallego Esta noche en Radiópolis agotamos los víveres y nos obstinamos en la búsqueda de El Dorado... José Miguel Moreno modera, Gervi Navío, Raúl Gallego, Federico Rodríguez y nuestro crítico de cine César Bardés desde Madrid.

110 - Casablanca -Michael Curtiz- La gran Evasión.
Edición número 110 de La gran Evasión. De todos los garitos de todos los pueblos del mundo; ella entra en el mío. Ya es mala suerte, Rick. Sentado en tu bar, esconde el rictus entre la penumbra y el humo de otro cigarrillo, y le pide a su fiel Sam que la toque una vez más, que toque esa maldita canción. Si ella pudo resistirla él también. Aquellos acordes han vuelto a sonar y tuvo que ser precisamente en su bar. Esa tarde ella, más radiante que nunca, entró con su marido y pidió dos Cointreaus. En plena segunda Guerra Mundial en la ciudad de Casablanca se juntan toda clase de pelajes. Refugiados como Victor Laszlo y su esposa Ilsa, Ugarte, el sospechoso de robar los salvoconductos, el capitán de policía Renault, ese francés que se deja llevar por el viento aunque éste sople desde Vichy, el oficial nazi Strasser, o el señor Ferrari, el gordinflón propietario de El loro azul. El propio Michael Curtiz era de ascendencia húngara y sabía bien que significa el exilio. El inflexible director plasmó a la perfección la angustia de unas vidas cuya libertad o miseria dependía de un visado. La fuerza de los diálogos del guión de los hermanos Epstein y Howard Koch, el idealismo, el romanticismo, la atmósfera creada pocas veces se ha superado en la historia del cine. Pocos tipos hechos de la pasta de Rick. Hombre cínico a primera vista, idealista en el fondo, su figura se engrandece más y más a lo largo del metraje. Rick no quiere ver alejarse a Ilsa en el aeropuerto, su decisión no tiene vuelta atrás, París queda en el recuerdo. Ni las lágrimas serenas de su amante, ni las copas de Bourbon cerrarán la herida del solitario héroe que conoce bien su sitio. Su tren partió una noche lluviosa hace mucho tiempo ya. Raúl Gallego Esta noche en Radiópolis cantamos la Marsellesa, nos tomamos un agua de Vichy, y tiramos la botella a la papelera... Raúl Gallego, Gervi Navío, Isabel Moncada, Mamen Torres y nuestro crítico César Bardés desde Madrid.

109 - Napoleón -Abel Gance-. La Gran Evasión.
Edición nº109 de la gran evasión , 2/11/2016. Napoleón de Abel Gance, 1927. Confluencias múltiples en este testamento del mudo, obra maestra de la historia del cine. Por un lado la ÉPICA, un Napoleón que crece hasta la campaña de Italia, donde termina el primer de los tres episodios de que iba a constar la obra, y por otro un Gance cuyo alarde formal y estético: movimientos de cámara, subjetivismo, encadenados, transparencias y una brillante música que engarza y acuna los planos, con una elegancia que nunca conoció el cine. Por otro la TRAGEDIA, la de un megalómano y asesino que no dudo en traer la ilustración, el código civil, y la división de poderes de la mano de la muerte, conjunto a un director como Gance, que el año de EL CANTOR DE JAZZ intuía el inicio del sonoro y su propio declive. Miradas, cadencias, tristezas y soledad aúnan dos genios y dos amores en el justo momento de su decadencia. José Miguel Moreno A la moderación José Miguel Moreno, contertulios, Lazaro, Javier De La Puerta, y desde Madrid nuestro crítico Cesar Bardés.

108 - Fresas Salvajes -Ingmar Bergman-. La gran Evasión.
Edición nº108 de La gran Evasión. La inquietud del doctor Isak Borg se intensifica a medida que transcurre el día. Es el día de su viaje desde Estocolmo a Lund, donde se va a celebrar su Jubileo Doctoral, el máximo galardón de su profesión. Isak está últimamente teniendo unos sueños muy raros, nunca fueron tan vívidos y le desconciertan, tal como le cuenta a su nuera Marianne. El viaje en coche y el reencuentro con los lugares queridos de la infancia, el bosque iluminado, el rincón de las fresas salvajes, la primavera en flor, su primer amor. El misántropo profesor vuelve a oler, a sentir, a observar por los visillos los momentos pasados, lo que fue y lo que pudo haber sido. Isak está comenzando a sentirse muerto en vida, presiente a la dama de la guadaña, sueña con la carreta fantasma del cine infantil, su propio yo sale del ataúd entreabierto. Aún no, debe congraciarse con su hijo distanciado hace años, con su nuera y sus duros reproches, con su anciana madre, con su amor de la fresas salvajes, debe quitarse la máscara algún día. Como la aguda armonía de un solo violín las notas dolientes dan paso a la cadencia lenta de un piano, la vida fluye y el pasado está ahí, idealizado. Los padres saludan al niño feliz en un claro del bosque, los juncos irradian la luz de la plenitud borrosa, de las fragancias del pasado. La última sonrisa de la vigilia parece reconciliarse con el secreto goce del recuerdo. En la primavera de la niñez, la graciosa Sara recogía fresas y se atusaba el pelo. En otro sueño, el cesto está volcado entre las hierbas y es de noche, el viento se torna frío, el bosque crepuscular, las bandadas de pájaros no parecen augurar buenas noticias. Los ojos de una madre abandonada en su caserón, esa chimenea que no calienta, el frío en el estómago, y un viejo reloj familiar donde el tiempo se ha parado: Miradme, entendedme, y si es posible, perdonadme. La súplica del viejo, la culpa, y el espejo que refleja la decrepitud presente. El viejo profesor busca la pureza del manantial, descifrar el jeroglífico de la pizarra, quizá sólo resuelto al final del trayecto. El gran artista sueco Ingmar Bergman nos dejó en la década de los 50 magnas obras como Un verano con Mónica, El rostro, El séptimo sello, El manantial de la doncella o Fresas salvajes. Pudo disponer de los servicios de su admirado Victor Sjöström para el papel principal, y las actrices Ingrid Thulin y Bibi Andersson, desdoblada en dos papeles, aportan serenidad y fuerza a lo que se narra. Raúl Gallego Esta noche observamos a nuestros familiares en la mesa del salón desde el vestíbulo oscuro de Radiópolis... José Miguel Moreno a la dirección, el futbolero y periodista Francisco Correal, Gervi Navío, Raúl Gallego, y nuestro crítico de cine desde Madrid, César Bardés.

107 - Sospecha -Hitchcock-. La gran Evasión.
Edición nº 107 de La gran Evasión. Una distinguida chica de provincias lee el periódico en un vagón de primera clase, al mirar más allá de sus gafas de cerca le llama la atención un hombre trajeado que no lleva dinero para pagar el billete. Lina ha dejado pasar ya muchos trenes, de primera, de segunda, hasta de tercera clase. Aburrida de comer con sus padres, de asistir a cacerías, clubes de hípica y misas de domingo. Ese John Aysgarth tan apuesto, algo canalla, se ha fijado en ella y no lo dejará escapar. Tras la boda llegan los telegramas, las facturas, los acreedores. Las deudas dan paso a la sospecha mayor, al miedo más inesperado. El paso de ser un sinvergüenza a un asesino puede ser tan fácil como deslizar el cuchillo en un ave asada y abrirla en canal. Vivir entre la neurosis y el amor más ciego no es plato de buen gusto, ni siquiera con un vaso de leche para ayudar a digerirlo. Las evidencias y la intuición dan paso a la suspicacia más mortífera, a la duda más obsesiva. Otro telegrama, la visita del inspector, la mala nueva del socio muerto en extrañas circunstancias... Buenas noches, carita de mono. La figura siniestra de Johnny se recorta en el umbral de la puerta, lleva un brillante vaso de leche para su esposa. Cary Grant otorgó su encanto personal y un toque perverso al protagonista masculino de Sospecha, y una luminosa Joan Fontaine se llevó el merecido Oscar a mejor actriz, usurpándolo a su rival y hermana Olivia de Havilland que optaba con la película "Si no amaneciera". Hitchcock comienza con un tono de comedia ligera a ritmo de vals, para dar paso a la duda y la ambigüedad a medida que avanza la historia. Raúl Gallego . Esta noche jugamos al Scrabble en la mesa de Radiopolis y ganamos la partida con dos palabras: "CINE" y "SUSPENSE". José Miguel Moreno a la dirección, Mamen Torres, Raúl Gallego, Gervi Navío y nuestro crítico de cine desde Madrid, César Bardés.

106 - Muerte de un Ciclista -Bardem-. La gran Evasión.
Edición nº 106 de La gran Evasión. Una carretera mojada, un ciclista surge de la bruma, el fatídico impacto y la ocultación de los hechos. Ahí empieza el relato de una pareja adúltera en la España de los cincuenta que no da parte de la muerte de un ciclista. Juan y María José salen del coche y se apresuran para comprobar si el tipo aún respira, ella va detrás y le avisa, deben dejar el lugar. Comienza la neurosis, la culpa, la paranoia. Juan no puede dormir, la rueda de la bicicleta sigue girando. La sirvienta avisa para comer, Juan fuma y se lleva la mano a la sien. Vuelven los fantasmas de una guerra fratricida, los páramos grises se funden con el humo de un cigarro en un interrogante sin respuesta. Juan recuerda, María José, su novia de juventud lo dejó por un hombre adinerado. Ella pertenece a esa burguesía egoísta, capaz de todo por no perder su estatus y sus privilegios. En las fiestas de las altas esferas, los cócteles de chismosas y colectas de caridad, un intelectual chantajista toca el piano. Rafa, desde su posición advenediza parece saber más de la cuenta. Ser adúltera en la sociedad rancia de la época es el peor delito. No hay remordimiento, María José sigue yendo a la iglesia los domingos, saliendo en la sección de sociedad del NODO. Juan quizá no lo tenga tan claro, harto de no valer una perra gorda, de ser el recomendado, el profesor adjunto ya ni siquiera se puede concentrar en el aula de la Universidad. Juan quiere mirar hacia adelante, quiere que la lluvia del otoño limpie la sangre ruin. Vencer el miedo y buscar la paz al fin. Juan Antonio Bardem nos dejó dos obras maestras en la década de los cincuenta, una es Calle Mayor y la otra el largometraje que nos ocupa. Con un ingenioso guión supo burlar la censura oficial, sacando lo mejor de unos esplendidos Alberto Closas, Lucía Bosé y Carlos Casaravilla. Raúl Gallego Esta noche en Radiópolis damos palmas en el tablao de Bardem al ritmo de unos fandangos de Huelva... José Miguel Moreno a la dirección, nuestros invitados Pepe Rodríguez Quinto, Juanma Díaz, Raúl Gallego y nuestro crítico de cine César Bardés.

105 - Deliverance - John Boorman- La gran Evasión.
Episodio nº 105 de La gran Evasión. Cuatro amigos escapan unos días del asfalto, de la familia, quieren respirar, sentir la naturaleza y el riesgo, acampar por la noche a la orilla de un río, disfrutarlo y atravesar sus rápidos en canoa antes que ese río desaparezca para siempre, antes que la construcción de una presa sepulte todo el entorno natural bajo un pantano. La hostilidad de los lugareños ya no indica nada bueno. El gordito mira de reojo los rasgos embrutecidos de esos pueblerinos feos y sucios, incluso el extraño niño que tan bien toca el banjo no saluda al guitarrista que le tiende la mano. La mano del hombre civilizado puede ser tan demoníaca como la que no se deja enterrar, como la mano hinchada que sale a flote. Una flecha envenenada, un montaraz babeante, un amigo chillando como un cerdo, pero no más fuerte que el último bramido de rabia de la naturaleza profanada, un atronador chillido que retumba en la consciencia. Las aguas frías salvajes, las rocas a esquivar corriente abajo, la adrenalina y la búsqueda de una libertad impostada. Una sensación de miedo repentino puede congelar el pulso. Ahora se trata de sobrevivir, de ser un hombre, de controlar el temblor, de no dar un paso en falso en la cima del acantilado. Las reglas sociales poco valen si se puede perder todo en un instante. Para muchos la mejor creación del británico John Boorman, Deliverance está basada en la novela del escritor estadounidense James Dickey. Boorman nos deleita la vista con bellos escenarios naturales y nos enfrenta a un dilema ético, contar o no la verdad. En el trasfondo subyace el pago del hombre por su presunción ilusa, por creerse más poderoso que la propia naturaleza y perderle el respeto. Raúl Gallego Esta noche en Radiópolis cinco urbanitas remamos aprovechando las corrientes del aire acondicionado... José Miguel Moreno a la dirección, nuestro invitado Fernando Rivas y su obsesión con la escena sodomita, Gervi Navío, Raúl Gallego y nuestro crítico de cine César Bardés.

104 - Cinema Paradiso -Tornatore-. La gran Evasión.
Edición número 104 de La gran evasión. El tiempo pasa inexorable en un pueblecito con cura, ambulatorio, cine, colegio y plaza mayor. Los días monótonos y las caras conocidas se repiten en los mismos lugares, todo se sabe en el pequeño pueblo de Giancaldo. Alfredo conoce de memoria también las caras de las estrellas del celuloide, sus diálogos, incluso habla con ellos los días que se siente más solo en la cabina. Hasta las frases memorables pueden hacerse tediosas. Por eso Alfredo el proyeccionista aconseja a su querido Totó que se aleje del pueblo para siempre y sea alguien en la ciudad, que no repita una existencia gris y frustrada en un viejo cine de provincias. Llega la noche y los paisanos acuden en tropel a ver la película de la semana, toda una experiencia en la posguerra, cuando la única vía de escape eran esas dos horas de pipas, butacas, linterna y oscuridad. Unos gritan, otros duermen, lloran, desean, ríen, la pantalla traspasa las almas ávidas de acción y mundos diferentes. Incluso una noche se obrará el milagro, el haz de luz se moverá por la pared, saldrá a la misma plaza, y el cine cobrará forma al aire libre bajo un cielo estrellado. El niño de ojos vivarachos sabe de sobra que su padre nunca volverá del frente ruso, su madre se pasa los días tejiendo su dolor junto a la estufa, hasta que llegue el luto. Totó tiene a Alfredo y el cine, tiene a Charlot, a los indios, los pescadores pobres, el temible monstruo, y las escenas de besos de amor que tiene el privilegio de ver antes que el cura ordene cortar. Después llegará el primer amor de juventud, el ejército, la pérdida, el reencuentro con los recuerdos nunca olvidados. El Nuovo Cinema Paradiso sigue abierto, nunca fue demolido, las caricias vuelven al campo de trigo, el león de grandes fauces escupe imágenes sin parar, las luces se apagan y el estremecimiento se repite con todas las mujeres, todas con voces distintas. Raúl Gallego Hoy en Radiópolis gritamos que la plaza es nuestra y aprendemos a proyectar nuestros sueños.... José Miguel Moreno a la dirección, Raúl Gallego, Gervi Navío, y nuestro crítico de cine César Bardés.

103 - Tres Camaradas -Borzage-. La Gran Evasión.
Edición número 103 de La Gran Evasión 20/9/2016, Tres Camaradas, 1938 Frank Borzage."Por los camaradas vivos y muertos de todos los hombres", el brindis de un oficial tras el fin de la contienda, nuevas nubes negras con olor a fanatismo y revancha nublan los cielos germanos en 1918. Obra maestra de Frank Borzage con una aureola mística, como de cuento antiguo. Nada más comenzar, los oficiales y soldados celebran el fin de la guerra y una luz nos envuelve, un blanco y negro suave y romántico a la altura de un Renoir o un Ophüls, después los ojos de par en par de una mujer hija del conflicto bélico, tres compañeros inseparables bebiendo en una taberna alemana. El amor y la solidaridad sortean los baches del camino, el coche que conduce Otto a toda velocidad para salvar a la nueva camarada llegará a tiempo aunque el médico refunfuñe. Tres camaradas arriman el hombro, tres socios que conocen el sabor de la derrota y comparten valores que hoy en día se desvanecen, hoy el cinismo es la moneda de cambio y se mira para otro lado. Echemos la vista atrás y disfrutemos este melodrama fabuloso de Borzage, basado en la novela original de Erich Maria Remarque, guión de Scott Fitzgerald y Edward Pallamore, y producción de Joseph Mankiewickz. Margaret Sullavan dota de una prominente personalidad a Patricia, la chica contenida que oculta la enfermedad tras una sonrisa luminosa y una mirada expresiva donde las haya, el desencantado Otto (Franchot Tone) sabe que lo único que tiene son sus amigos, el más joven e inocente Erich (Robert Taylor) conocerá el amor y la pérdida, y Gottfried (Robert Young) el idealista con una causa por la que vivir. Tras la boda de Erich y Patricia, la hemorragia en la playa altera el tono liviano y cómico. El duro invierno cala hasta los huesos pero no importa, Patricia quiere despedirse de sus amigos, se levanta de la cama, y abre la ventana porque ya ha vivido. Al final se ha conocido la felicidad, se ha obrado siguiendo los dictados del corazón y por una causa justa, de eso se trataba. Atardece y las luchas siguen en la ciudad. El amor vence a la muerte, los cuatro estarán juntos siempre... Es su victoria, nuestra victoria, vivir y amar por encima de todo…..jugar, apostar, aunque toque perder. A la dirección josé Miguel Moreno, contertulios, Raúl Gallego, Gervi Navío y con un chaqué descosido y una chistera que sale disparada ante la arrebatadora presencia del cine, nuestro crítico Césas Bardés.

102 - La Lengua de las Mariposas -Cuerda-. La gran Evasión.
Programa número 102 de La gran Evasión. El conocimiento y la tolerancia son bases esenciales para la convivencia y la libertad de los pueblos, eso lo sabe el maestro Don Gregorio, y también sabe que la primavera despierta los sentidos y si se sabe contemplar, la naturaleza es el espectáculo más hermoso, por eso Don Gregorio saca a los alumnos al campo y les explica que las mariposas tienen lengua y la desenrollan para libar el néctar de las flores. Seguro que el gorrión muchas veces recordará su infancia en un pueblo de Galicia, y sobretodo a aquel maestro viudo que volcaba su ser en la enseñanza, que inculcaba el amor a la naturaleza y les hablaba de pájaros de Australia y ciervos volantes. El gorrión abre los ojos al mundo y comienza a volar, lo malo es ese odio del que le avisa Don Gregorio bajo los manzanos. El infierno de Pedro Botero no existe, el único infierno existe en la crueldad y el odio engendrado por el hombre, el infierno somos nosotros mismos. La crueldad del crío que orina sobre el grillo que antes cantaba, la brutalidad del mozo borracho que apalea al perro, el insulto coral a los condenados por el terror más bárbaro, planeado en cada ciudad, cada pueblo de España. Cuando la verbena se acaba y los parroquianos se quitan las máscaras, el fondo sanguinario surge de esas llanuras bélicas que evocaba el poeta, la traición y el cainismo más abyecto piden paso. Rafael Azcona ensambló en un guión redondo los relatos de la obra original de Manuel Rivas "¿Qué me quieres, amor?", y José Luis Cuerda tuvo la suerte de disponer de un gran Fernando Fernán Gómez, y la naturalidad del niño Manuel Lozano, que pierde el miedo a ir a clase y aprende el significado de la traición. Esta noche en la torre de Radiópolis bailamos bajo la luna al ritmo de una orquesta de pueblo... José Miguel Moreno a la dirección, Mamen Torres, Raúl Gallego, Gervi Navío, y nuestro crítico de cine César Bardés.

101 - Fuga sin Fin -Fleischer-. La gran Evasión.
Programa nº 101 de La gran Evasión Cuando se han hecho demasiados kilómetros sólo se quiere saber si las ruedas pueden aguantar un poco más. El momento ya ha pasado, las pistolas ya no brillan tanto, las honestidades en el cargador están vacías. Quizá sólo haya ocasión de probar un último coche, de hacer un último viaje, de conocer a una última mujer, de saborear, una vez más, una última traición. No será un viaje de ida, sólo será de vuelta pero tal vez merezca la pena solamente para probarse a sí mismo que se está vivo. Sólo eso cuenta cuando el amor murió, la esperanza se rompió, el pasado se quedó y ya no hubo más planes, ya no hubo más ilusiones. Así que no hay nada mejor que planear una fuga sin fin con uno de esos gregarios de tres al cuarto que sólo sabe disparar y que el cerebro sólo lo utiliza para sostener una ridícula peluca. En la maleta, una chica que es más lista, más fría, más calculadora. Por detrás, una estela de polvo español que se deshace con la velocidad, sin más huellas que una aventura que cae como los años. La fría arena recibirá toda la sangre que nunca cayó mientras los sueños se desvanecen como olas en la orilla, como besos fugaces que no llevaron a ninguna parte, como una caricia que se va sin huella. Puede que el final de una fuga que jamás termina tenga que ser ése, con todo perdido, con la derrota total. Mientras tanto, entre curva y curva, seguiremos soñando…eso probará que estamos vivos. Richard Fleischer dirigió con oficio una última mirada a los gángsters míticos que deciden hacer un trabajo más. Entró en sustitución de John Huston que no conseguía entenderse con el protagonista George C. Scott a pesar de que era la tercera vez que trabajaban juntos. No podía ser de otra manera cuando las sobaqueras aún eran de cuero y los caracteres empapados de whisky y humo se crispaban con facilidad. España y Portugal son los escenarios para meter la marcha más larga y dejar que el motor vaya a plena potencia. Paisajes desérticos, atraso, simplezas casi insultantes…ése es el lugar ideal para la jubilación de antiguos conductores que intervinieron en atracos y persecuciones, en decepciones y juergas, en días sin mañana cuando el mañana llega. Cada una de las arrugas del que conduce habla por sí sola, como bocas clamando por una oportunidad más, diciendo que el tiempo sólo pasa para los jóvenes. Al fin y al cabo, el reloj se paró para los más veteranos y ya no avanza más. Solo la carretera es el siguiente paso y es la hora de demostrar que los más antiguos son los que saben. El resto es pura fachada para unos advenedizos que solo entienden el lenguaje de la sangre. Esta noche acompañamos en su última aventura a un tipo que conduce su BMW 503 por una carretera polvorienta... Raúl Gallego a la dirección, Gervi Navío, Lázaro Díaz, y nuestro crítico al teléfono César Bardés.

100 - Especial Melodías del Musical. Segunda Parte. La gran Evasión.
Edición nº 100 de La gran Evasión Celebramos nuestro programa número 100 con nuestro segundo repaso a las grandes canciones del cine musical. Comenzamos de nuevo con el genial Fred Astaire y sus melodías de Broadway, después se marcará un rock and roll en el Ritz para dar paso al rey Elvis Presley que busca problemas en el barrio. Podremos bailar toda la noche con nuestra fair lady Audrey Hepburn, regalar un ramo de flores a Sweet Charity y otro a Bob Fosse, sentir el feeling de las composiciones de Cole Porter, danzar con los bailarines de Jerome Robbins en un suburbio de Nueva York... Para salir esta noche de Cabaret nos ponemos brillantina y arrancamos el Cadillac de Radiópolis, José Miguel Moreno a la dirección, Raúl Gallego, Manuel Broullón, y nuestro crítico de cine César Bardés.

99 - Especial Melodías del Musical Primera Parte. La gran Evasión.
Edición 99 de La gran Evasión. En la primera parte de nuestro especial las músicas de Broadway se abren paso, las luces se encienden y sube el telón. De la mano del artificio olvidamos quienes somos y nos transformamos en Fred Astaire, bailamos claqué con Ginger Rogers, la agarramos por la cintura y tapamos el beso con un sombrero de copa, coreamos una canción de esclavos y surcamos las aguas del Mississippi, nos enamoramos otra vez de la encantadora Cyd Charisse, pasamos un día en Nueva York con Gene Kelly y Frank Sinatra.... Esta noche cantamos bajo la lluvia sin necesidad de paraguas...José Miguel Moreno y Raúl Gallego.

98 - Teorema -Pasolini-. La gran Evasión.
"Y Dios llevó a su pueblo a través del desierto". Una familia acomodada de Milán vaga por un desierto inhóspito y monótono, un oasis en la nada, llega un misterioso huésped y las respuestas asoman en el horizonte. El dionisíaco enviado será la revelación, el cartero arcángel lo anuncia en forma de un telégrama: LLEGARÉ MAÑANA. Todos los que viven en esa casa de nuevos ricos desean intensamente al recién llegado. La sirvienta corta el césped y admira al lector angélico, ella sí comprende lo que ocurre porque viene del arroyo, ella es desechable, no forma parte de la familia y será sustituida inmediatamente cuando se marche a sanar a los niños, a cubrirse con la tierra de los pobres. El teorema, la verdad irrefutable que no podrá soportar el padre empresario, sus cimientos perderán pie ante el testimonio silencioso de su fracaso. Un día en la mesa arriba un nuevo telegrama y el visitante lo lee en voz alta ante los comensales, TENGO QUE PARTIR. La existencia se desmorona, la madre reprimida se tira a la calle a buscar sexo. Un hombre desnudo en la tierra baldía camina, un grito desgarrado al vacío y la indiferencia. En plena etapa creativa, antes ha realizado El Evangelio según San Mateo, Pajaritos y Pajarracos y Edipo Rey, el cineasta poeta Pier Paolo Pasolini vuelve a provocar con esta alegoría sobre la diferencia del otro, la maldición de la banalidad, el sufrimiento sanador, la revelación del teorema. La narración visceral del maestro boloñés, las emociones, los gestos, los planos perturbadores, ayudan a los intérpretes a demostrar su valía, Terence Stamp, Silvana Mangano, Laura Betti, Anne Wyazemsky, y una partitura de Ennio Morricone, casi tan árida como el paisaje volcánico que barre la cámara. Raúl Gallego Esta noche espiamos a través de una pantalla de cine a los corrompidos por el dinero y la vanidad, quizás nosotros mismos.... José Miguel Moreno a la dirección, Raúl Gallego, Raquel Jaén y Antonio Holguín

97 - Banda Aparte -Godard-. La gran Evasión.
"El Sena parecía un cuadro de Corot". Dos atracadores aficionados quieren dar un golpe y para ello utilizan a la bella Odile. Un coche con dos aprendices de gángster se abre paso entre bobinas de cables y semáforos parpadeantes. París brumoso y vespertino, sus puentes, sus callejones,y los magníficos planos de la más radiante Anna Karina ya forman parte de la historia del cine. Antes de dejar atrás los aires de la Nouvelle Vague y comenzar su etapa radical ideologizada con La China y Weekend, Godard realizó Banda aparte, una revisión entre el desencanto y el desenfado del cine gangsteril de serie B americano. Godard consigue que los gestos de su musa Anna Karina sobrepasen la pantalla, la barrera entre el arte y la realidad desaparece. Odile canta una canción en el metro, mira a la cámara inocente y perpleja, como Jean Seberg en Al final de la escapada. Los tres jóvenes no parecen comprender nada de lo que les rodea, se aburren, y hasta comparten un minuto de silencio cinematográfico. Arthur, Franz, y Odile bailan en un café a las afueras de París, de pronto la música desaparece y la voz del narrador nos explica los pensamientos de cada uno de los personajes, y vuelve a sonar la música. Franz piensa en todo y en nada. No sabe si el sueño es un mundo, o el mundo un sueño. Odile marca los pasos con ritmo y emoción, pero se queda sola y el baile termina. El plano final con Franz y Odile en el descapotable no es un final de Hollywood. Al final sólo queda un hombre y una mujer, y un océano de sangre derramada, dice Godard en Masculino, Femenino. Franz ahora piensa en las medias de Anna Karina, y una larga carretera al sur. Raúl Gallego Esta noche en Radiópolis nos echamos una carrera por el Louvre sin reparar en los cuadros.... José Miguel Moreno a la dirección, Raúl Gallego, Manuel Broullón y Helio Salas.

96 - Al Rojo Vivo - Raoul Walsh - La gran Evasión.
Edición 96 de La gran Evasión. “¡Mira, mamá! ¡Estoy en la cima del mundo!”. Y la cima del mundo explota porque el fuego se lanza en pos de alguien de su condición. La rabia y el odio se consumen en él, mezclados con la neurosis, con el complejo de Edipo y, sobre todo, con la traición de quien se supone que es un amigo. Cody Jarrett es un asesino, no tiene piedad, no guarda ni el más mínimo aprecio por la condición humana pero, dentro de él, hay muchos traumas, demasiados cariños sin destino, algunos engaños de una infancia que no se intuye como muy feliz. Y el traidor…el traidor…el amigo que se había ganado la confianza de la bestia y, al final, sin ningún escrúpulo, abandona toda consideración para entregar al delincuente. Malditos infiltrados, no tienen en cuenta de que los malvados también tienen sentimientos. Y es que, incluso en el amor, no ha habido más que aprovechamiento. Un poco de sexo a cambio de un montón de caprichos. Luego, el miedo y la certeza de que, por ahí, acabará el destino. Las mujeres, salvo quien da la vida, no son más que decepciones teñidas de rubio. Un par de ojos bonitos, unos labios sugerentes y lo siguiente siempre es una petición. Quitárselas de encima es lo peor. Menos mal que mamá está ahí, siempre dispuesta a consolar, a acunar en los brazos crueles del origen más sórdido que, al fin y al cabo, es el único lugar en el que Cody se siente a gusto. Malditas mujeres, no tienen en cuenta de que los malvados necesitan llorar. La policía anda tras él y ese tipo nuevo, Vic Pardo, que se cree muy listo, quiere trepar rápido al lado de Cody. Demuestra su lealtad y hace un par de favores y, sobre todo, maldita sea, escucha. Sabe escuchar. Y le da exactamente igual. Vic Pardo se transforma en Hank Fallon y entonces se acabaron las contemplaciones. Ya no hay tiempo para escuchar, solo para apretar el gatillo y hacer que todo vuele por los aires. La traición prospera. Cody está condenado. Y eso ocurre porque mamá no está si no, ella no hubiera dejado que un advenedizo se saliera con la suya. Malditos policías, una vez que cogen la placa ya no saben dónde se halla el verdadero amigo. Raoul Walsh dirigió con un ritmo endiablado a James Cagney y Edmond O´Brien para contar la historia de un psicópata que tiene demasiadas heridas abiertas y que dejan entrever, allí, muy al fondo, la verdadera naturaleza del ser humano que late siempre por debajo del más horrible de los hombres. El rechazo continuo fabrica asesinos. Y Walsh no deja de mostrar sus simpatías hacia ese personaje cruel y desolador que, a la hora de morir, solo ruega por el orgullo delante de su madre. La sangre es muy fuerte dentro de ese Cody Jarrett que cobra vida bajo el rostro de Cagney con tantas enfermedades mentales que nos llegamos a preguntar hasta qué punto los demás podemos considerarnos sanos. César Bardés Esta noche disparamos por la espalda y atenuamos la migraña con el Bourbon de mamá en Radiópolis... José Miguel Moreno a la dirección, Raúl Gallego, y Elio Cubiles.

95 - Deseando amar -Wong Kar-Wai - La gran Evasión.
Episodio número 95 de la gran Evasión. “Él recuerda esa época pasada, como si mirase a través de un cristal cubierto de polvo, el pasado es algo que puede ver, pero no tocar. Y todo cuanto se ve está borroso y confuso.” En el inicio del milenio Kar Wai nos propone una historia de amor entre dos almas pasionales que quieren y no pueden. Las convenciones sociales, el miedo a romper la belleza de lo efímero, la intención de no ser como los otros. Un vals que da vueltas y vueltas alrededor de unos amantes que se bifurcan, pared contra pared. El tiempo congelado en un reloj, los instantes que nunca olvidaremos, el deseo susurrado en las callejuelas del Hong Kong de los sesenta, el encuentro fortuito bajo la leve lluvia nocturna. La señora Chang y su desamor se dirigen al puesto ambulante a comprar la cena, no tiene ánimos para cocinar, el señor Chow enciende otro cigarrillo, camina cabizbajo. Todo cambiará en algún momento, la frustración será un recuerdo brumoso algún día. Los objetos en primer termino, las aspas del ventilador, el tictac del reloj, el tono del teléfono, sonidos que nos dicen que el tiempo transcurre indefectiblemente, lo que ocurrió nunca volverá. El hombre y la mujer no quieren sucumbir al deseo creciente, anhelan no estropear la belleza de lo que pudo ser y no fue. El estilo sobrecargado de Kar Wai, la fotografía preciosista de Christopher Doyle, la magnífica música envolvente, esos boleros de Nat King Cole que dejan una eterna sed de amor, la cámara delicada, tímida, pudorosa, parece no querer romper la complicidad de dos almas dolientes deseando encontrarse, deseando amar. Raúl Gallego Esta noche tenemos una cita en la habitación 2046 de Radiópolis para intentar descifrar el torrente visual y la particular forma de narrar de Wong Kar Wai. José Luis Moreno a la dirección, Gervi Navío, Raúl Gallego, y Manuel Broullón.

94 - La Academia de las Musas -Guerin-. La gran Evasión.
Programa 94 de La gran Evasión. Rafaelle Pinto quiere sembrar la duda, llegar al conocimiento de la realidad mediante la poesia de Petrarca, Dante, o Leopardi. El demiurgo en su púlpito propone que las mujeres adopten la posición de musas para regenerar el mundo. Esta controvertida metodología de un profesor de filología italiana en la Universidad de Barcelona es el punto de partida de La academia de las musas. Del aula y el espacio íntimo del hogar al viaje a a la Arcadia de los pastores sardos con la temperamental Emmanuella, y hasta las puertas del Averno de la Divina Comedia con otra de sus alumnas, Mireia. El movimiento y la emoción. A través de un caleidoscopio de reflejos y sombras observamos los rostros, los gestos. La superposición de imágenes, destellos, luces que rompen la intimidad de unos diálogos abrumadores, disquisiciones sobre las mitologías clásicas, el significado del amor, el poder de la palabra. El torbellino de fuerzas contrarias subyace bajo el lenguaje y la pasión mueve a las alumnas a tener posturas encontradas. El cineasta José Luis Guerin se llevó el Giradillo de Oro del Festival de Cine de Sevilla, y sorprendió a los espectadores con un filme innovador donde se dan la mano la realidad y la invención, a partir de un guión creado sobre la marcha y unos actores no profesionales que se dejaron el alma en la empresa. Esta noche desde Radiópolis tenemos la fortuna de poder contar con el propio José Luis Guerin para charlar sobre la película y su obra en general. José Luis Moreno a la dirección, Gervi Navío, Raúl Gallego, y Manuel Broullón.

93 - Con faldas y a lo loco -Wilder-. La gran Evasión.
Edición número 93 de La gran Evasión. Con faldas y a lo loco o Some like it hot. Hay quien prefiere las faldas, y hay quien ve unos pantalones y se vuelve loco. Unos prefieren el jazz más marchoso que tan bien toca la banda de la dulce Sue y sus muchachas sincopadas, con la vaporosa Sugar y su ukelele en el centro de las miradas. El contoneo, la inocencia, la tentación es Marilyn. Que se lo digan a Jack Lemmon y a Tony Curtis, dos músicos acostumbrados a pasar penurias, a vender hasta el abrigo para poder pagar el alquiler de un piso en el frío Chicago del 29, y que decidirán disfrazarse de mujer para escapar de unos gángsters que les pisan los talones por haber sido testigos involuntarios de un ajuste de cuentas. En esta comedia de enredos y equívocos nada es lo que parece. Josephine y Daphne, Josephine contenida y manipuladora aprieta los labios con distinción, Daphne, más impulsiva, que se lo digan al ricachón Osgood que la espera en un ascensor de Florida. Daphne abre los ojos como platos a medida que su compartimento del tren se va llenando de chavalas en ropa interior. ¡Eres una mujer, Daphne! ¡Eres una mujer!. Del frío de Chicago al calor de Florida. De los gángsters y la ley seca a un hotel con millonario que se va a fijar precisamente en Daphne. Vaya noche de baile, claveles y maracas. ¡Daphne, eres un hombre! ¡Como te vas a casar con este tío forrado si eres un hombre!. Sugar Kane puede dejar de beber cuando quiera. Cuando los días se hacen largos suele darle un buen trago a la petaca de bourbon. Más de un desengaño se ha quedado enredado en la melena de la rubia platino que canta "I´m through with love", y de pronto aparece Josephine y la besa en los labios, quizá ahí esté el amor, Sugar, más allá de las faldas, del traje de marinero, y de una lancha que funciona marcha atrás. Billy Wilder consiguió dar forma a la comedia más grande de todos los tiempos para muchos. Con un toque de cine negro auspiciado por el mítico George Raft en el papel de Botines, el jefe de la banda de maleantes. Jack Lemmon, Tony Curtis y sobretodo el volcán de Marilyn se quedaron en nuestras retinas para siempre. Marilyn casi desnuda en los vaporosos vestidos diseñados por Orry Kelly, que se llevó un Oscar, Jack Lemmon tocando las maracas al ritmo de La cumparsita, y Tony Curtis, el fino transformista que pasará de elegante señorita de salón a multimillonario especialista en arenques, y muy, muy caradura. Que importa que seas un hombre, Daphne, con aquella bofetada ya te ganaste el cielo. Que más da si Josephine entra en medio de la función y te besa en la boca, Sugar. De eso se trata...I wanna be loved by you, ya lo dijo Marilyn, y además, nadie es perfecto. Raúl Gallego Esta noche nos preparamos unos Manhattan en la litera de arriba... A la batuta el dulce José Miguel Moreno, al contrabajo el locuelo Raúl Gallego, en el saxo un carnal Gervi Navío, y nuestro crítico estrella al ukelele y la voz desde Madrid, César Bardés, que se nos va a las Canarias de veraneo.

92 - Sopa de Ganso -McCarey-. La gran Evasión.
Edición número 92 de La gran Evasión. Sopa de Ganso. En el pequeño estado de Freedonia no hay orden ni concierto, y si el último mandatario dejó mal el país, esperen a ver el siguiente porque romperá todas la expectativas. Rufus T. Firefly es el primer ministro más descerebrado y ácrata que puedan conocer. Da la casualidad que una adinerada viuda, la señora Teasdale, representación del poder económico, se encapricha con él y decide ponerlo al timón de la nación. La parodia del poder llevada al extremo y el afán pecuniario por encima de cualquier otra consideración, un régimen anárquico y chiflado donde declarar la guerra es algo divertido. Por debajo por supuesto el aviso del peligro inminente de los totalitarismos que enseñaban las fauces en Europa. En Sopa de ganso el primer Marx que aparece en escena es curiosamente el menos gracioso Zeppo, el secretario del estrafalario Rufus, un Groucho desatado que llegará tarde a la ceremonia de bienvenida deslizándose por una barra. Los espectadores de 1933 se quedarían alucinados en los cines con este inicio de una trama surrealista como pocas. Inseparables los espías Chicolini y Pinky, Chico y Harpo, Chico tan pícaro como siempre con su eterno sombrero tirolés. Harpo más animal y embrutecido que en producciones posteriores en que su personaje se suaviza y se vuelve más infantil, Leo McCarey tras la cámara para otorgar el ritmo adecuado y canalizar de forma brillante la locura desbocada de estos tres locos de la risa, la ingenuidad de la viuda, Margaret Dumond, y la pedantería relamida del embajador de Sylvania, un joven Louis Calhern. Nada tiene lógica en Sopa de ganso, una sucesión de gags desternillantes y secuencias imperecederas.. Esto es la guerra, señores, no importa que el líder dispare a sus propias tropas por error. Si aún no se han cavado las trincheras, cómprelas, le dice Rufus al subordinado. Mientras en las arcas quede dinero, todo es miel sobre hojuelas y santas pascuas. Esta noche de estío nos calzamos el gorro de dormir y el camisón, nos pintamos un bigote de betún y nos fumamos un puro en Radiópolis… José Miguel Moreno a la dirección, Raúl Gallego, Federico Rodríguez, Gervi Navío, y nuestro crítico de cine César Bardés.

91 - Horizontes Lejanos -Anthony Mann- La Gran Evasión.
Edición número 91 de La Gran Evasión, obra maestra del gran Anthony Mann, 1952, un retrato profundo y psicológico sobre el corazón de los hombres, no somos buenos o malos simplemente, estamos llenos de infinitos tonos grises, el pasado siempre nos persigue, aunque tal vez se pueda cambiar, no se puede cambiar lo que uno ha sido, pero sí, elegir lo que vamos a ser... Magistral historia con James Stewart encarnando a éste hombre con pasado en busca de una redención, de un hogar, la dualidad humana puesta en las montañas de una tierra prometida, en una ciudad corrompida por el oro y la avaricia, los hombres de frontera que buscan un nuevo destino, ahí aparece Arthur Kennedy, ambiguo, atractivo y despreciable... En fín una obra imprescindible con un guión soberbio de Borden Chase, que nos va a llevar en busca de nuestra Itaca particular, de nuestro valle dorado, de la mano de James Stewart y un puñado de gente honrada que no puede aceptar dinero a cambio de vidas humanas...y es que ¨Nunca debimos haber dejado el Mississippi" Una cita de Kierkegaard que le viene al pelo a Mann y sus Westerns: "La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante" Nos arrastramos, cruzando el río, para acabar con los comerciantes sin alma, a la dirección José Miguel Moreno, contertulios, Raúl Gallego, Gervi Navío y empuñando amenazador, el cuchillo del cine, mientras su reflejo nos cautiva, nuestro crítico César Bardés.

90 - Stalingrado -Vilsmaier-. La gran Evasión.
Edición número 90 de La Gran Evasión, 21/6/2016, El sinsentido de la guerra en su máxima expresión, en la batalla más cruenta de la historia según las crónicas. La trituradora de hombres de Stalingrado, una ciudad convertida en un infierno, un pavoroso cuadro de escombros, cadáveres y fuego. El frente oriental se le atragantó a la Wehrmacht. La máquina de matar nazi y su guerra relámpago fueron puestas a prueba en el cerco de Stalingrado. Los sitiadores sitiados a orillas del Volga, el invierno hizo el resto. Los guerreros se solazan al comienzo del filme en las playas de la Riviera italiana. Un descanso demasiado corto, la música de las olas dará paso al ruido de las máquinas. Los jóvenes soldados beben vino y juegan a las cartas en un tren que los adentra en un túnel sin final. El Cáucaso espera y no hay billete de vuelta. El fuego de los lanzallamas busca soviéticos escondidos en las cloacas de una ciudad arrasada. Un niño ruso prisionero escucha los cánticos de los suyos, no encuentra consuelo, no acepta la comida de sus captores. El teniente Von Witzland tiene principios, su alma prusiana no comulga con el abuso indiscriminado. Hijo de militares, no permitirá que sus hombres sedientos de sexo violen a una mujer convertida en esclava sexual. En el infierno no se debe pensar, sino uno se vuelve loco. El honor, el valor, palabras que pierden su esencia cuando un obús parte a tu amigo en dos sobre el hielo.Las cruces de hierro no quitan el hambre ni el frío. Sobrevivir, objetivo de miles de héroes desechables y abandonados. Carne de cañón, hombres ateridos por el frío inmenso de la tierra rusa y el desprecio hacia la vida de unos oficiales corruptos. Dos hombres y una mujer se pierden en el blanco infinito. Sólo queda esperar la beatitud del último aliento. Ya no hay que volver al maldito frente, no más tanques, no más miseria. Al final el blanco más intenso lo envuelve todo. Esta noche comenzamos el programa hablando del documental "Línea de meta", dirigido por nuestra invitada Paola García Costas, y nos adentramos en las ruinas de Stalingrado de la mano de José Miguel Moreno, Raúl Gallego, Mament Torres, y nuestro crítico de cine desde Madrid César Bardés.

89 - Mi querida señorita -Jaime de Armiñán-. La gran Evasión.
Edición número 89 de La gran Evasión. 14-6-16 Adela no es Adela. Siente una atracción antinatural por Isabelita. Se afeita todos los días porque le crecía barba y, claro, eso le hace sentirse muy poca mujer. A confesarse con el señor cura, a decirle cuáles son sus miedos porque ella, Adela, nunca ha conocido varón…ni tampoco hembra. Y es que la soledad es una partidaria acérrima de la igualdad. Un poquito de piano desafinado, una costura para terminar las cortinas… Incluso en un saque de honor de un partido de fútbol, Adela tiene un estilo que ya quisiera para sí Paco Gento. Las madalenas de Isabelita…Isabelita…esos ojos, ese cuerpo y ella parece como si jugara con Adela, como si quisiera ponerle la miel en los labios y rebozarse en ella, dulce y lejana. Adela es una mujer fuerte y valiente. Es fuerte y valiente…pero no es una mujer. Adela no es Adela. Adela es Juan. La Naturaleza gasta, a veces, bromas muy crueles. Toda la vida pensando en ser una mujer y resulta que Adela es un hombre. Cuando sabe de la noticia, ella o él siente una liberación vivificadora pero también un pánico paralizante. Quizá porque Juan no tiene futuro. No sabe hacer nada. Un poquito de piano bastante desafinado y una costura para coserse el dobladillo de los pantalones. Juan no se atreve a cortar con el pasado definitivamente, no quiere dejar de ser del todo Adela pero tiene que hacerlo porque necesita una identidad, una vida, un nuevo principio. Isabelita está ahí en una cafetería de Madrid. Tal vez sea el momento de besarla con libertad, sin estúpidos cargos de conciencia, sin el sexo que iguala y con el sexo que se disfruta. Es un nuevo principio y hay que asumirlo. Y eso no es fácil para una mujer de provincias que nunca ha viajado, que siempre fue a misa con mantilla y que confesaba sus pensamientos pecaminosos con el cura. Tampoco lo es para un hombre sin estudios, que es pura confusión, que tiene que vivir con sus medios según mandan los cánones de la sociedad de la época y que debe ligar con señoritas del sexo opuesto como corresponde a su propio sexo. No es fácil, mi querida señorita, hacer esta historia en una época con falta de libertades y Jaime de Armiñán, José Luis Borau, Julieta Serrano y José Luis López Vázquez fabricaron pura magia entre la tristeza y la esperanza del descubrimiento de la propia naturaleza del individuo. Esta noche de cine español nos sentamos junto a Adela y su máquina de coser.... José Miguel Moreno a la dirección, Reneé Mendoza, Raquel Jaén, y nuestro crítico de cine desde Madrid, César Bardés.

88 - Ascensor para el Cadalso -Malle-. La gran Evasión.
Edición número 88 de La gran Evasión. 7-6-16. La desazón en el rostro de una mujer que camina por los campos Elíseos de París, la angustia en sus ojos bajo la lluvia. La angustia de un hombre atrapado en un ascensor en el peor momento, el posterior al crimen, la claustrofobia, la espera. Los ojos de Florence lo dicen todo, una mujer rota musita y pregunta por su amante a los habitantes de la noche parisina. Una pareja de jóvenes, una florista pusilánime y un macarra que nunca estuvo en la guerra de Indochina, deciden robar el coche al hombre encerrado, usurpar su persona. A partir de ahí los acontecimientos se disparan y todo se enreda en este gran noir francés, debut de Louis Malle en la realización tras trabajar con Bresson en "Un condenado a muerte se ha escapado" y Jacques Costeau en "El mundo del silencio". Si a la buena factura de Malle, su simplicidad compleja, su fatalismo irónico, añadimos una asombrosa banda sonora del mejor jazz de Miles Davis y un puñado de músicos que se juntaron en en una sesión de ocho horas en un estudio de París, sólo nos queda sentarnos en el mejor sofá y dejarnos llevar por aquel blanco y negro magnífico, antecesor de Truffaut y Godard. Los ojos llorosos, las gotas de sudor sobre el labio superior de una inmensa Jeanne Moreau, una trompeta tan turbia como el líquido que revela lentamente los contornos de dos amantes en en una fotografía. En una cámara siempre hay varias fotos. Julien y Florence sólo aparecen juntos una vez en la película, en la instantánea de un lugar, de un momento en que nadie puede separarlos. Esta noche abrimos una botella de champán en Radiópolis a la memoria de Jeanne Moreau, Louis Malle y Miles Davis, José Miguel Moreno a la dirección, Chary Medina, Gervi Navío, Raúl Gallego, y nuestro crítico desde Madrid César Bardés.

87 - De aquí a la eternidad. -Zinnemann-.La Gran Evasión.
Edición 87 de La Gran Evasión, 31/5/2016. En este título mítico Zinemann nos lleva de la mano por la vida de cuatro perdedores, de cuatro almas desvalidas que pelean por una segunda oportunidad, por ese amor imposible, en un lugar que cambió la historia de la guerra y del mundo, un puñado de inadaptados intentan encontrar su sitio, es difícil cambiar lo que eres, y les tocará perder otra vez... La vida castrense es ensalzada y también cuestionada, en este clásico, dirigido magistralmente por Zinnemann, con un elenco insuperable, destacar la figura de Burt Lancaster, la sinceridad de Donna Reed, esos ojos empañados de tristeza de Montgomery Clift, la carnal Deborah Kerr, Frank Sinatra, Ernest Borgnine,...maravilloso reparto. La corrupción y la mezquindad de los hombres queda solapada por la amistad, por hacer lo que tu conciencia te dicte, de fondo el patriotismo, de fondo está la bandera americana ondeando, pero no es un panfleto, no es una pose, la historia y la película cuestionan esa vida idílica que los americanos disfrutaban justo después de la guerra, está escrita para revelar que ese país perfecto esconde miserias, injusticias, prejuicios, soledades....y tanta gente perdida, que busca un instante de paz, un instante de felicidad, de amor... Nos bañamos en esa playa de Hawai, mientras el cielo se llena de pasión y soledad... a la dirección José Miguel Moreno, contertulios Chary Medina, Manuel Broullón, Gervi Navío y tocando silencio, derramando lagrimas de cine y ardor, nuestro crítico César Bardés.

86 - Klute -A.J.Pakula-.LA Gran Evasión.
Edición número 86 de la Gran Evasión, 24/5/2016. La soledad camina por las noches sin hacer ruido, mientras, la depravación, la oscuridad del alma de los hombres, hace llamadas intempestivas, el oficio más viejo del mundo, la mujer que se convierte en actriz, que escucha y que es tu fantasía durante una hora, por un precio, la carne es lo de menos, la irremediable soledad de los tipos que deambulan por la gran ciudad es el fondo de la historia, los trajes, el dinero, la oportunidad de vivir otras vidas, los instintos más oscuros, las pasiones más inconfesables, la maldad aflora y siempre está en penumbras, siempre es de noche, siempre hay alguien observando y el opio no calma lo suficiente... Alan Jay Pakula desarrolla en Klute una historia negra, partiendo de un inicio clásico, de una desaparición, pero que se aleja del misterio y la intriga para ahondar en los personajes, para contarnos otras cosas, Bree, una magistral Jane Fonda, es la prostituta, todo y todos giran en torno a ella, Klute, genial Donald Sutherland, es el detective callado, integro, profesional, que abrirá a Bree la puerta del amor, Roy Scheider es Frank, el proxeneta, el dueño de la mercancía...Un Reparto espléndido con una fotografía increíble del maestro Gordon Willis, las penumbras al servicio de las vidas solitarias, destacar también las banda sonora de Michael Small, el complemento perfecto para recrear la atmósfera de perdida y desencanto que envuelve toda la película. Vida desoladas, vidas incompletas que pululan como hormigas por las calles de una gran ciudad, a merced de los depredadores, de los hombres con traje que torturan y matan la inocencia, así de simple, así de real, así de descarnado. Nos sumergimos en el submundo de los deseos y las fantasías sexuales, a la dirección José Miguel Moreno, contertulios, Chari, Gervi Navío, Elio Cubiles y observando desde el techo, a través de la claraboya del cine, siempre al acecho, nuestro crítico César Bardés

85 - El Cazador -Cimino- La gran Evasión.
Edición número 85 de La gran Evasión. 17-5-16 Todo sucede demasiado rápido En una noche de borrachera Mike le dice esta frase a su mejor amigo, Nick. Mike es el líder de una camarilla de tipos corrientes que se verán expuestos a los vaivenes del destino. Emigrantes rusos que se ganan la vida en la fundición de acero de un pequeño pueblo de Pennsylvania, que acompañan a Steve en su casamiento, que trabajan duro, que aman, bailan, comparten cervezas, cacerías, y sinsabores. Esa noche Nick le responde a su mejor amigo que lo único que tiene es su trabajo, su Linda, sus colegas, que nunca le deje quedarse en ese Vietnam que está a la vuelta de la esquina. . God bless America, Dios bendiga a América, aunque los tiros en la sien sean reales, las piernas amputadas, el trauma más agudo, el click del revólver en el cerebro, aunque el impacto de la bala perfore para siempre los sueños de los que regresan. La lotería de la ruleta rusa, el arbitrario juego del que Nick no sabe huir. Mike vuelve a Saigón, el amigo cumple la promesa, se pone el pañuelo rojo en la cabeza, busca el reconocimiento en la mirada de su compañero de andanzas. Que rápido sucede todo, Nick. Cimino fue criticado en su momento por una visión estereotipada del conflicto armado de un Vietnam demasiado reciente. Le llamaron racista, maniqueo, cuentista. Una mirada que incluye poco metraje de la guerra, mucho más sobre el paso del tiempo, la alegría efímera, la honestidad de un hombre, la amistad, y la pérdida. Esta noche desde Radiópolis jugamos a la ruleta rusa, esperando que la próxima bala no sea la nuestra...

84 - La Comunidad -Álex de la Iglesia-. La gran Evasión.
Edición nº 84 de La gran Evasión. 9-5-2016 El horror puede vivir en la puerta de al lado. O en la de enfrente. O puede estar personificado en todos los vecinos. Aunque quizá el horror se halle debajo de una baldosa. Basta con entrar en un sitio del que no se puede salir, comprobar que unas cuantas cucarachas son testigos de una muerte y adentrarse por los tenebrosos pasillos de un tipo que es muy posible que padezca un galopante síndrome de Diógenes. Los pisos antiguos guardan muchos secretos, algunos bastante inconfesables. Como el haber pronosticado un empate en un Sporting-Real Sociedad. Y ya está liada. Todos quieren su pedacito de fortuna mientras la ciudad hormiguea alrededor de una colmena de abejas asesinas. La avaricia es muy mala. La avaricia es asesina. La avaricia carga las balas. La avaricia extermina. Al fin y al cabo, la extraña que se viene a vivir así por las buenas a una respetable comunidad de vecinos no tiene ningún derecho. Y si se la tiene que aterrorizar, pues se la aterroriza y punto pelota. Las escaleras son los peldaños del cadalso. El ascensor es una guillotina implacable. La terraza es un precipicio insalvable. Las alturas, como siempre Álex, son el escenario del desenlace. Madrid se desangra porque todos quieren lo suyo, aunque no sea suyo, porque creen que tienen derecho a lo suyo aunque de suyo, nada. Mío, mío y mío. La fuerza no les acompañará porque el tonto es un listo y, en el fondo, el sainete de terror está servido porque es lo que los españoles de gran ciudad ensayamos todos los días. Nos importa un bledo que el vecino se abra la cabeza, se muera, se traslade o se haga el harakiri con un lápiz. Mientras no sea millonario, la respuesta será la indiferencia. Habrá algunos partidarios de la acción. Se mata a la culpable de nuestras desventuras cual responsable de una gotera y no se hable más. Y al infierno el marido, la inmobiliaria, el cubano y la madre que los parió. Álex de la Iglesia consigue en La comunidad un raro equilibrio entre la comedia de humor negro, el cuento de terror agobiante y los continuos homenajes al cine que van desde Roman Polanski a El mundo está loco, loco, loco y maneja como nadie ese reparto lleno de nombres conocidos con cara de desquiciados que encabeza Carmen Maura y se concluye con la aparición primeriza del hoy tan de moda Rodolfo Sancho. Todos ellos brillan a gran altura, consiguiendo un retrato de la España más patética y esperpéntica, que corre detrás del dinero y del cotilleo y que se hunde en la propia mediocridad de un país en estado de caos desde hace mucho tiempo. El resultado es una película brillante, con acción, humor, violencia, con las dosis justas de rosca pasada, ácida e irremediablemente crítica. Tanto es así que no hacemos más que plantearnos qué haríamos si fuéramos uno de esos vecinos que lleva años esperando una lluvia de millones. Sueños de clase media que se ahoga cada día a los pies de los caballos y que se revuelve con furia ante los destinos injustos con olor a basura. Esta noche estamos invitados a la fiesta de La comunidad, que son una piña, y esperamos nos dejen salir vivos... José Miguel Moreno a la dirección, Paco Millán, que nos habla sobre su última producción Todo es de color, dirigida por García Pelayo, Raúl Gallego, y nuestro crítico de cine César Bardés.

83 - La Reina de África. -John Huston-. La Gran Evasión.
Edición número 83 de La Gran Evasión, 3/5/2016, John Huston se fue a Africa en 1951 obsesionado con matar un elefante, y de paso rodó una obra maestra, con la Reina de África, atravesaremos los rápidos buscando la aventura.....el nacimiento del amor, de la mano de Humphrey Bogart, con su cigarrillo pendiendo del labio y su coraje como armas, y Katharine Hepburn, una fuerza de la naturaleza, ingobernable, tozuda, integra, pura pasión.... juntos podrán hacerle frente a todo, absolutamente a todo. La Reina de África es muchas cosas, pero sobre todo es una historia de amor, es una aventura, es la lucha contra las adversidades, es un viaje al corazón, es un descenso por el río, ese río de la vida que te lleva por remansos, a veces por cataratas y rápidos que casi te cuestan la vida y otras te quedas varado entre marismas...es una historia de perdedores, de esos grandes perdedores que tanto amaba John Huston, a los que homenajea en su cine, pues eran gentes que pensaban que la única derrota es abandonar la lucha.... Por separado no son nada, juntos, son capaces de todo, vaya pareja protagonista, traspasa la pantalla su química, su verdad, sus arrugas, sus años, su té y su ginebra, su amor y su talento. John Huston ha muerto y ha resucitado un puñado de veces, este cazador de celuloide y whisky, un hombre y un mito que vivió, bebió y murió cómo quiso, al limite, en el filo, a grandes bocanadas....haciendo aquello que no debía hacerse, corriendo riesgos, viviendo cada maldito instante hasta el final..... Bonus Track, después de "I´ve got the worl on a string" de Louis Armstrong os regalamos "My Way" de Sinatra, otro tipo que bebió, vivió y amó la vida, el heredero del Rat Pack de Bogie... Nos tirotean al atravesar la fortaleza de la torre de Radiopolis, bajamos por los rápidos de nuestro río particular con el traqueteo del motor a vapor de fondo..... a la dirección José Miguel Moreno, contertulios Raquel Jaén, Raúl Gallego, Gervi Navío y arrastrando un millón de películas por entre las marismas del cine..... nuestro critico César Bardés.

82 - Gertrud -C.T.Dreyer-. La Gran Evasión.
Edición número 82 de La Gran Evasión, 26-4-16 Pasado, presente y futuro de una mujer a la luz de un espejo. Las habitaciones están desnudas, casi sin cuadros, como queriendo cegar el muro que asiste al camino hacia la liberación. El presente es frío, casi gélido, sin más atributos que una prometedora carrera política disfrazada de interés público. No hay muchos escrúpulos porque todo resulta meticulosamente planeado, como hacer el amor con los movimientos ensayados, como calcular hasta dónde puede llegar el placer. El pasado se presenta cansado, derrotado, embestido, herido, acabado. Mientras fue presente fue algo maravilloso que acabó por morir porque había por delante un futuro lleno de letras juntadas con belleza, de aires bohemios y de homenajes en no pocas universidades pero, sin embargo, ella misma acabó con el disfrute conjunto porque supo, en su momento, que no era más que un aditamento más en una vida que solo buscaba el triunfo y la fama. Y ahora ese pasado vuelve quejumbroso, lento de movimientos, moralmente hundido a suplicar una última oportunidad. Ella no lo entiende. Tal vez porque cree que el pasado está muerto. El futuro es el amor a todas horas. Bajo un árbol, alrededor de un piano, en los aledaños de la puerta del dormitorio, en el mismo polígono de tormentos…pero es traidor porque todas sus palabras están revestidas de una belleza fingida, de una promesa que no debería decirse, de una esperanza que tendría que quedar en el saco de los pensamientos más profundos y no aflorar jamás. Al principio, parece que ese futuro se va a convertir en un presente maravilloso, lleno de conciertos de música, de talento en las notas y en el amor pero no es más que un leve espejismo que se desvanece en cuanto todo se vuelve serio y definitivo. La mujer tiene que avanzar. El hombre se queda. El pasado vuelve con una última y definitiva derrota. El presente permanece impasible, atónito, presa de la inmovilidad. El futuro deja de ser decisivo y es tan leve como una hoja de árbol arrastrada por el viento. Pero ella sigue adelante, sigue teniendo anhelos, ilusiones, fuego quemándose. Tiene que vivir aunque sea sin volver a probar el amor. Tal vez porque ése es un destino que no deja de ser dulce. Disfrutará de amistades. Disfrutará de tranquilidades. Disfrutará del tiempo. Y, sobre todo, será ella misma. Sin ataduras con ninguna conjugación del verbo amar. Ella ha amado y quizá eso sea lo que más importa. El resto no es más que una serie de circunstancias imprecisas y fascinantes que también hay que explorar fuera del amor porque, sin darnos cuenta, al encerrarnos en el laberinto de nuestro querer estamos negando la evidencia de la vida. Y eso, la mujer, no lo puede permitir. Puede, incluso, que la mujer esté más enamorada de la vida que los hombres y, por eso, no haya frustración alguna en la ausencia de amor. Solo un minuto, el siguiente. Solo una puerta cerrada para que la muerte venga de visita para llevarse lo que queda de un puñado de valentía. Esta noche intentamos entender porque Dreyer nos dice que es imposible el amor aunque lo sea todo... José Miguel Moreno a la dirección, Gervi Navío, Raquel Jaén, Raúl Gallego, y nuestro crítico de cine César Bardés.

81 - Heat -Michael Mann-.La Gran Evasión.
Edición número 81 de La Gran Evasión, 19/4/2016, Michael Mann nos regalaba en 1995 éste reflejo de calor, dos profesionales ante el mismo espejo, la misma moneda rayada por ambas caras, una presa y su perseguidor, que pagan muy caro ser el mejor en sus oficios, lo pagan con la soledad más profunda, es el precio, una mirada y echas a correr huyendo hacia un sueño imposible, atrás queda el amor. Un Policía, Pacino, y un ladrón, De Niro, dos leyendas de la interpretación, dos actuaciones intensas y contenidas, un gran thriller, un homenaje al cine clásico, Mann borda las escenas de acción, son trepidantes, sobrecogedoras, rodadas con dominio de la técnica, del ritmo, del espacio, apabullando al espectador pero llevándolo de la mano por la acción, la cámara se mueve con los puntos de vista de los personajes y vuelve al nuestro para que contemplemos las consecuencias, mítica la huida del banco, se abren paso y buscan una salida a sangre y fuego, la utilización de la música es soberbia, el atraco al compás de la banda sonora,....luego el silencio, sólo oímos los disparos, la realidad que te ensordece, que se desata, que salpica sangre y muerte...magistral escena de acción rodada por un maestro del género. La angustia y la soledad en un duelo por entre la ciudad de los Angeles, por entre la depravación de los hombres, por entre el dinero, la muerte, las esperanzas, la ética, la amistad, el honor...el amor, todos pierden, nadie gana... Huimos ésta noche de la torre de Radiopolis, por nuestra ruta de escape número dos... a la dirección Rául Gallego, contertulios, Federico Rodriguez, Gervi Navío y con el fusil de asalto bien apoyado en el hombro, a ráfagas cortas y certeras, se abre paso por entre el humo y el cine, nuestro crítico César Bardés.

80 - Especial Georges Méliès. La Gran Evasión.
Edición número 80 de La Gran Evasión, 12/4/2016, El pionero y mago George Méliès hizo más de 500 películas, muchas de ellas se han perdido en el tiempo, pero aún podemos contemplar muchos de sus sueños de luces y alquimia. El señor Méliès ilusionó al mundo con su universo fabuloso y sus viajes a lo imposible, con sus criaturas oníricas, diablillos, astros lejanos, mujeres volantes, sus naves espaciales. Después llegó la Gran Guerra y se llevó todo por delante, la luz del alquimista se apagó, la barraca de feria cerró sus puertas, y el creador de la ficción cinematográfica se retiró silencioso. Tenemos la gran suerte de recuperar sus ilusiones visuales en blanco y negro y coloreadas, sus sobreimpresiones, trucajes, pasos de manivela y transparencias, la emoción de su cine en cámara estática. Desde Radiópolis esta noche pegamos los últimos martillazos a nuestro cohete espacial para viajar hacia la luna. A la dirección J M Moreno, Gervi Navío, Raúl Gallego, y nuestro crítico de cine César Bardés.

79 - La Huella -Mankiewicz-.La Gran Evasión.
Edición número 79 de La Gran Evasión, 5/4/2016, Joseph Leo Mankiewicz nos dejaba en 1972 su último regalo, su última película fue todo una dádiva de cine y teatro, una mirada a los hombres y lo que aparentan, lo que quieren ser y lo que son, la manipulación, la venganza, la lucha de clases y el cine como argamasa que une y satiriza a la vez, una denuncia y eso, toda una despedida a lo grande, un autentico regalo. Es más que una obra de teatro llevada al cine con dos interpretaciones espectaculares, es una reflexión sobre la venganza y el trasfondo de la historia tiene mucha carga de crítica social, la obra de Anthony Shaffer pone al descubierto todos los prejuicios de la sociedad inglesa, el desprecio y la humillación, el displicente y vengativo Andrew Wyke (Laurence Olivier) y su ego, sus juegos y lecciones sobre los advenedizos que se atreven a irrumpir en su mundo, en su sala de estar, en su jardín, Milo Tindle (Michael Caine), un peluquero con aires de respetabilidad, pero para Wyke no es más que un sucio inmigrante italiano de segunda generación....un gato jugando con un ratón que se le atraganta, un mano a mano, desbordante de talento y puesta en escena, con la carcajada socarrona del marinero de fondo...es una situación que no nos es tan ajena, ahora, quizás más que nunca, vemos a tipejos que ven su mundo invadido por gente que para ellos, no merecen merodear por el, seguimos mirando por encima del hombro a los que osan mezclarse en nuestro ridícula mundo de apariencias e imposturas, hoy, para mí, la Huella sigue siendo actual y de obligado visionado, necesitamos de su denuncia y sarcasmo, de la reflexión que nos propone Shaffer sobre el teatro de la vida, y la eterna lucha de clases, una obra elegante y exquisita, como su director. Mankiewicz era un tipo culto, un escritor, un guionista, un amante de la literatura, tildado de moralista, pero integro, con obras imponentes en todos los géneros, uno de esos directores que adaptaban el estilo al texto del que disponían, y sus textos eran de los mejores...un clásico que merece su reconocimiento. Nos disfrazamos de payasos, intentamos robar las joyas del cine para caer en la trampa del maestro Joseph Leo Mankiewicz, a la dirección José Miguel Moreno, contertulios Lázaro Díaz, Raúl Gallego, Gervi Navío y jugando al billar en una sala de cine, sin darnos ni una oportunidad, mientras sostenemos el taco con cara de estúpidos......nuestro crítico César Bardés.

78 - Drive -Winding Refn-. La Gran Evasión.
Edición número 78 de La Gran Evasión, 29/3/2016. Nos subimos al coche de Nicolas Winding Refn en esta ocasión, nuestro conductor es el Driver, el chico que trabaja de mecánico y de especialista en escenas de conducción por el día y por las noches es el conductor, el que te saca del sitio que hayas robado, el profesional que elude a la policía, el mejor conductor para los bajos fondos...una película estrenada en el 2011 por este danés loco que ya es una obra de culto, una historia negra, de estética y de una brutalidad apabullante... Drive no es sólo la sangrienta venganza de un conductor sin nombre, es algo más, es un conflicto interior, es la imposibilidad de escapar del pasado, es la negra estrella que se cierne sobre un grupo de vidas solitarias, es una historia de robos y sus consecuencias, es el retrato clásico de unos perdedores, pero sobre todo es una historia de amor, es una vida que se escapa en un parpadeo, pues la vida es movimiento, cambio, agitación, ya sabemos que solo los afortunados olvidan...contada con estética y pausa, con amor por el cine y riesgo por fusionar nuevas formas de conmover, pues al final es eso, si una peli te conmueve, te deja dando vueltas a la historia, si tienes ganas de volverla a ver, es que es cine, con letras mayúsculas y para mi Drive lo es. Impecable elenco de actores, un frío y oscuro Ryan Gosling, la inocente y dulce Carey Mulligan, el asesino amable y cansado que hace Albert Brooks, el perdedor por excelencia que borda Bryan Cranston, en fin, Christina Hendricks, la voluptuosa pelirroja... Destacar la gran banda sonora, un trabajo exquisito de Cliff Martínez, recuperando temas ochenteros y creando el ambiente, la música es más que un acompañamiento, forma parte de la historia y de los protagonistas... Una atmósfera impecable, tempo pausado, un montaje lleno de elipsis, dejando que el espectador entre en la historia y la complete, una obra brutal y violenta, tan sublime y delicada a la vez, que la mezcla de dolor y belleza se vuelve arte, se vuelve cine. Escapamos esta noche acurrucados en el asiento trasero de un Ford Thunderbird trucado, mientras el Driver nos saca de la torre de Radiopolis que acabamos de desvalijar.....a la dirección José MIguél Moreno, contertulios Raúl Gallego, Gervi Navío y atrapado en el ascensor, con el rostro ensangrentado por Melville, Scorsese, Leone, Huston...con la cabeza despachurrada y pisoteada de David Lynch en un rincón..... nuestro crítico César Bardés.

77 - El Cebo -Vajda-. La Gran Evasión.
Edición numero 77 de La Gran Evasión, 22/03/2016, Ocurrió a la luz del día en un bosque de cuento. La niña salía dos veces a la semana para ver a su abuela, y conocía bien la senda, como en los cuentos. Un día se encontró con un gigante mientras cogía flores, el gigante de la marioneta y los erizos deliciosos. El bosque se fundió en negro y el viento movió las hojas de los altos árboles, ocurrió a la luz del día. El día que un comisario de rostro corriente y gabardina se presentó sin avisar en casa para cambiar la vida de unos padres arrasados. "Mañana podrá ver a su hija y estará como dormida", dice el que siempre tiene que anunciar la desgracia. Queda el grito de una madre, un grito lastimero que aún retumba desde el interior, o el alarido de una fiera acorralada, de un lobo cobarde que contempla el trasunto de su infamia. La progresiva desesperación de un buhonero que se tropezó con el cadáver de la niña y sabe que las pruebas lo cercan. El más débil siempre paga ante el dedo acusador. El comisario busca la luz en los ojos de los niños, en la amiga de la víctima que ya no puede creer en los cuentos de hadas, en el chico que pesca la voraz trucha con cebos vivos, en los niños que dibujan una cabra montesa, en unos trazos esquemáticos que encierran todas las respuestas: el gigante, los erizos, el coche negro. Una gasolinera y un señuelo para atrapar al ogro.Una carretera cercana al bosque conduce la maldad desde un edificio grisáceo. Manos grandes, ojos vidriosos, balbuceos maniacos, la navaja de afeitar, las trufas de chocolate, y otra niña rubia que juega en los lindes del bosque. Esta noche nos adentramos sin miedo entre los árboles más umbríos... José Miguel Moreno a la dirección, Gervi Navío, Raúl Gallego, y nuestro invitado Francisco Ortiz.

76 - Network, un mundo implacable -Lumet-. La Gran Evasión.
Edición número 76 de La Gran Evasión, 15/3/2016, Estoy más que harto y no quiero seguir soportándolo! Network se llevó cuatro Oscars, no el de mejor película que consiguió Rocky para sorpresa de muchos, el de mejor actor principal tampoco se lo llevó William Holden, sino Peter Finch a título póstumo tras morir de un infarto poco tiempo atrás en la habitación de un hotel. Magnífica sátira escrita por Paddy Chayefsky y dirigida por Sidney Lumet que pone en evidencia el mundo inhumano de la televisión, donde ante todo priman los índices de audiencia por encima de cualquier otra consideración. Dos visionarios, Chayefsky y Lumet avisaron en esta hipérbole de diálogos frenéticos de lo que se nos venía encima. La red de las grandes corporaciones multinacionales de la que habla el magnate Jensen (Ned Beatty), los grandes potentados mueven los hilos de todo lo que ocurre en el planeta Tierra, la televisión es el instrumento más eficaz de los poderes fácticos para aborregar al personal. Diana (Faye Dunaway), productora ejecutiva de la Cadena UBS, ha crecido con la televisión, ha aprendido a vivir con Bugs Bunny. Una mujer que llega al orgasmo hablando de sus nuevas ideas para batir récords de audiencia, y de la que Max, un soberbio y otoñal William Holden, se enamora a pesar de sus dudas primitivas, a pesar de saber que Diana no es capaz de sentir nada, sólo una ambición desalmada. Un jefe sin escrúpulos, una afroamericana comunista que también aprecia el aroma del dolar, una esposa abandonada, y un tipo despedido por la Cadena que se convertirá en un iluminado, en un mesías loco y empapado por la lluvia, un pobre diablo que se entromete con las fuerzas primarias de la naturaleza. Ya no existen las naciones ni los pueblos, Mr. Beale, el mundo es un negocio y usted la marioneta que aparece en la pantalla de 21 pulgadas para entretener a los televidentes. Esta noche de los Idus de marzo quitamos la tele un rato porque estamos realmente hartos de tanta vulgaridad y tanto ruido... José Miguel Moreno a la dirección, Gervi Navío, Raúl Gallego, Miguel Asuero, y nuestro crítico César Bardés desde Madrid.

75 - Anatomía de un Asesinato -Otto Preminger-. La Gran Evasión
Edición número 75 de La Gran Evasión, 8/3/16. Todos tenemos alguna vez un impulso irresistible que no conseguimos dominar. Esa es la excusa pero no la justificación. La respuesta está en las curvas de carne que se convierten en toboganes de deseo empujados por la mirada. El pelo suelto y los ojos escribiendo una invitación. Impulso irresistible. Crimen posible. Venganza asegurada. Engaño presentido. Poco a poco, las piezas que componen el cadáver se van juntando al ritmo de una melodía sincopada que abandona la estupefacción para internarnos en los mensajes cifrados del jazz. Una caricia de cortejo choca contra una mirada de permanente vigilancia y los problemas crecen, como las pruebas en contra de un crimen que es injusto pero que es comprensible pero que, a la vez, es rechazable pero que, aún así, es... Un abogado espera sentado con sus dedos acariciando las teclas de un piano que se sabe compañero. Un hombre acabado deja de beber para conseguir algo de la misma dignidad que no tiene el asesino. Una secretaria no tiene letras para redactar un contrato pero utiliza el aprecio para sacar adelante un río de dificultades. Un perro lleva en la boca una linterna y una mujer sólo quiere jugar con fuego...El fuego que sabe que enciende en los hombres cuando pasa con su jersey ajustado, sus formas cimbreantes, sus pasos desvalidos y atractivos. Una mujer inocente tiene la llave del misterio, en forma de unos lacitos fácilmente desatables. Un hombre declara hastiado porque el amor habita en lo poco que hay en él. Y todo es un rompecabezas de recortes de papel. Todo es un crimen que moralmente nos deja mutilados y que físicamente nos dice una verdad contra la que volvemos la cabeza, como no queriendo saber que existe. Somos unos asesinos, presas de nuestros impulsos irresistibles. Somos meras excusas ante balas disparadas contra víctimas o verdugos. Excusas que hieren. Excusas que matan. Excusas que violan. Excusas que vuelan. Nunca una película puso tan en tela de juicio los agujeros de un sistema legal como lo hace Anatomía de un asesinato, absoluta obra maestra de Otto Preminger que hace que nos situemos dentro de la sala de un juicio igual que si fuéramos unos testigos imprevistos de una historia que sabemos que exhibe unos cuantos puntos resbaladizos sobre los que nos precipitamos, ahogados por nuestra propia ambigüedad moral. Poco a poco, la anatomía de un asesinato se va convirtiendo en una anatomía sobre el comportamiento humano, sobre los porqués y los cómos, pero nunca sobre los quiénes. Los quiénes los sabemos, no nos hace falta que nadie señale a los culpables. Los que tienen la condena sobre el resbaladizo aceite del comportamiento individual somos nosotros mismos. Los ejecutores del crimen están en todos aquellos que, sin pensárselo dos veces, agarran un revólver y disparan cinco veces contra el daño. Los ejecutores y los acusados somos nosotros. Y eso, a veces, nos lleva a gritar nuestra falsa inocencia. Los miembros del jurado de Radiópolis deciden el veredicto esta noche, Raúl Gallego a la dirección, Gervi Navío, Carmen Traverso, Paco Bellido y nuestro crítico César Bardés como portavoz.

74 - Especial Cine de Terror. La Gran Evasión.
Edición numero 74 de La Gran Evasión. 2-3-2016 Desde los turbulentos años 20 con el Doctor Caligari, el Nosferatu de Murnau, o el fantasma de la ópera de Lon Chaney, las criaturas de la noche se mueven a sus anchas entre las luces y las sombras de la pantalla grande. El terror doméstico de Stephen King ha seducido a cineastas de la talla de David Cronenberg, Stanley Kubrick o John Carpenter. La fatalidad de la pérfida muerte en los cuentos de Poe inspiró al maestro de la serie B, Roger Corman, en sus películas de la Universal con Vincent Price y Peter Lorre. Los licántropos a la luz de la luna llena, el romántico Frankenstein de Mary Shelley, los vampiros sedientos de sangre, las brujas de la noche de Walpurgis, los muertos vivientes, hasta el mismo Satanás, todos tienen su momento de gloria en el cine de terror. Y lo tienen porque nos atrae terriblemente lo inexplicable, el poder controlador de una mente desequilibrada, la amenaza en la sombra de una criatura grotesca, el pasillo interminable de un hotel perdido en la montaña, los ojos sin rostro que enfrentan lo insoportable, el balanceo de una mecedora al final de la escalera, el demonio detrás de la locura de una niña. Quizá sólo queremos volver a ser el niño que apartaba los ojos de la pantalla para no ser poseído por el payaso maldito, para que Freddy Krueger no se apodere de nuestros sueños. Esta noche de miedo nos zampamos una pizza barbacoa con Jason, Carrie, y la niña del exorcista... José Miguel Moreno como amo de ceremonias, Gervi Navío, Mamen Torres, Hazeína Rodríguez, Raúl Gallego y nuestro crítico de cine César Bardés.

73 - Gary Cooper, que estás en los cielos -Miró-. La Gran Evasión.
Edición número 73 de La Gran Evasión, 23/2/2016, Gary Cooper que estás en los cielos, líbrame de todo mal. 32 Andrea es una directora de televisión a la que un día le comunican que tiene un grave problema de salud. Andrea no cuenta con casi nadie, no puede confiar en un amante indiferente, una madre egocéntrica. Andrea sólo cree en Gary Cooper, Greta Garbo, William Holden, personajes de un mundo más elegante y notable. Andrea se choca de bruces con el destino inesperado, se refugia en los recuerdos de su habitación de la infancia, cuando no tenía que acorazarse y la vida era menos complicada. Su librito de Mujercitas tantas veces leído, su pluma estilográfica con la que respondía las cartas del primer amor, y las fotografías de sus ídolos del cine, de su Gary Cooper que está en los cielos. La mujer joven, sola, desnuda ante el espejo, habla con su cuerpo traicionero, con su vientre que ahora le falla. ¿Te vas a morir?. Andrea, sola ante el peligro como el sheriff de High Noon se mantiene serena y no cuenta con nadie. Su fortaleza frágil y valiente no necesita a nadie, demasiado exigente para que le decepcionen. Su éxito profesional no sirve de gran ayuda en una situación tan crítica, todo se tambalea cunado un día cualquiera un médico le comunica que un supuesto embarazo se ha convertido en un tumor maligno que hay que intervenir en un quirófano. Cuando el despertar amargo no borra la realidad todo se tiñe de gris, a pesar de la mañana luminosa, a pesar de la mirada inocente de un niño en el parque. El viaje en soledad hacia la clínica se alarga más de la cuenta, el semáforo en rojo, la carretera difusa y el corazón en un puño cuando el retrovisor te devuelve una mirada llena de miedo. La soledad y el desamparo de un pasillo interminable, las luces frías de un hospital, las voces desconocidas, los ruidos metálicos, y el rostro afable de un Gary Cooper que la mira con amor desde arriba y la anestesia al fin. Esta noche recordamos a dos grandes mujeres de nuestro cine como son Pilar Miró y Mercedes Sampietro, José Miguel Moreno a la dirección, Gervi Navío, Mamen Torres, y Raúl Gallego.

72 - El Expreso de Medianoche -Parker-. La Gran Evasión.
Edición número 72 de La Gran Evasión, 9/2/2016, asistimos a un tratado sobre la desesperación, sobre el limite de la cordura, sobre el azar, un drama durísimo que Alan Parker realizó en 1978, reventando la taquilla y la imagen de Turquía al mismo tiempo. Basada en una historia real, en la experiencia de Bill Hayes en Estambul, aunque con bastantes licencias en el guión de Oliver Stone, con su marca, excesivo, impactante, a veces tramposo y maniqueo, pero nos conduce por la senda de la desolación junto a Billy con maestría y crudeza...sólo evadiendo la mente, sólo cogiendo el Expreso de Medianoche podremos salir...escapar del infierno. Paseamos en la rueda de los locos, en el circulo nueve de Dante, en un poema de Blake, junto a Max, un magnifico John Hurt, junto al inhumano Hamidou, el carcelero que lleva a sus hijos a contemplar una tortura, los monstruos crían y educan a otros monstruos, la miseria humana queda al descubierto en el inframundo, en una prisión turca, un padre impotente, una compañera que ve tras un cristal cómo lo que antes era un hombre ahora no es más que un despojo. Acurrucados en el vagón de carga del Expreso de Medianoche huimos esta noche, a la dirección José Miguel Moreno, contertulios, Raúl Gallego, Gervi Navío y con la cara ensangrentada de cine, escupiendo la lengua del chivato Riski, nuestro crítico César Bardés. Dios bosteza, el Diablo sonríe.

71 - Gran Torino -Eastwood-. La Gran Evasión.
Edición número 71 de La Gran Evasión, 2/2/2016, ésta noche nos visita Clint Eastwood en su Gran Torino, una obra sincera y personal que en 2008 desconcertó a todos, "Tu mundo son aquellas pequeñas cosas que vas dejando atrás..." Toda una confesión, una búsqueda inmisericorde de redención, de paz, para Walt Kowalski, para Clint, para todos nosotros. Es un relato para escuchar y sentir, cómo las melodías que compone Eastwood, dulce y desgarradora a la vez, una lágrima, media sonrisa de un tipo duro demasiado sensible. Toda una revisión a sus personajes más icónicos, hay ecos en Walt Kowalski de los justicieros de sus inicios, de Harry Callahan, del Sargento de Hierro, del asesino William Munny, también de los hombres heridos y atormentados por el pasado, de Frank, del boxeador que entrenaba a la chica del millón de dólares, fantasmas como su Jinete Pálido que viene a rendir cuentas del pasado...y tantos otros. Una confesión, llena de matices y riqueza emocional, se confiesa en un bar, ante una cerveza y un chupito de whiskey, hablando de la vida y la muerte a un bisoño sacerdote que no ha vivido, abrirá su alma en un sótano, a un chico perdido, para que no cometa sus mismos errores, para que no cargue con un dolor insoportable...la muerte y la violencia sólo traen muerte y violencia... Paseamos por la carretera de la playa en un Gran Torino del 72, a la dirección José Miguel Moreno, contertulios, Isabel Moncada Garrucho, Gervi Navío y maldiciendo a los putos talleres mientras le corta el pelo un italiano deslenguado, nuestro crítico César Bardés. Mi corazón también está encerrado en un Gran Torino.

70 - 2001 Una Odisea en el Espacio -Kubrick-. La Gran Evasión.
Edición número 70 de La Gran Evasión, 26/2/2016, Mitológica obra maestra de Stanley Kubrick, 1968, la vejez y el nacimiento de un mundo nuevo, de un ser nuevo...una odisea, no sólo espacial, sino espiritual. Una Epifanía repleta de enigmas. Se alinean la luna, la tierra y el sol esta noche, buscaremos la explicación científica de Dios. El Centinela, el cuento de Arthur Charles Clark desde donde parte la idea del vigía, de ese monolito, en el relato es una figura piramidal, en la novela es cristalino, Kubrick retrata al monolito negro y majestuoso, esperando en la Luna, hasta que el hombre lo descubra y rompa ese cristal de la alarma de bomberos, hasta que salte la señal y avise de que ya estamos listos, que ya podemos abandonar la cuna, ese idea es brillantísima, pero Kubrick va mucho más allá de eso, vació su obra de palabras y explicaciones para dejarla hermética y a la vez translúcida, a cada espectador le llevará a un universo propio, a su cielo ó infierno particular, a su propio génesis....siempre entre las estrellas..- 2001: Una odisea del espacio, ¿un film pretencioso? Los temas que Kubrick toca, la historia artística del hombre, la evolución del ser humano, la existencia de vida extraterrestre inteligente, la vida más allá de la muerte,...lo son. Kubrick conjuga espectáculo y reflexión, sin sentencias ni dogmas, formulando preguntas sobre las dos grandes anhelos del hombre, nuestro pasado y nuestro futuro, ya que abarca desde el amanecer del hombre, hasta su renacimiento, tras haber transitado distintas etapas evolutivas. No deletrea el mensaje, pone las herramientas al servicio del espectador y deja que éste saque sus propias conclusiones, Clark y la novela tienen las suyas, la película sólo propone. Los espectadores son los que sienten y llegan a sus propias respuestas ó a más preguntas... ¿Es el monolito la fuente de conocimiento, Dios, los sueños del hombre ? ¿HAL es malvado porque representa la naturaleza humana, es el más humano de todos, empatizamos con él, sentimos su miedo a morir, el monstruo de Frankestein, el Golem.....que duda y siente? ¿Esa copa que se cae en la habitación del tiempo es una alegoría de nuestros errores, de lo insignificantes y frágiles que somos...quién sabe? Nos habla de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que podríamos llegar a ser, pero nunca seremos, sólo en nuestra imaginación, lo más cercano a la ansiada eternidad, como decía Friedrich Nietzsche, el hombre es un puente entre el simio y el Übermensch, el Superhombre. Flotamos en la Discovery esta noche, a la dirección José Miguel Moreno, contertulios Rául Gallego, Gervi Navío, Jesús Mayoral y sintiendo cómo su mente se va, lentamente, aterrado de cine y conocimiento, nuestro crítico César Bardés.

69 - Noche y Día - Chantal Akerman - La Gran Evasión.
Edición número 69 de La Gran Evasión, 19/1/2016, Los personajes de la películas de Chantal Akerman se enfrentan a una realidad irrefrenable, delicada, secreta, cada vez más esquiva. La sensibilidad de la autora belga se niega a seguir una forma unívoca de entender el mundo. Una escenografía de atmósferas, pulsiones, reflejos, lugares repetidos En Noche y Día nos cuenta un relato sencillo sobre un triángulo amoroso. Todo gira en torno a Julie. Ella prefiere vivir despierta, pasar las horas muertas en la cama con Jack, deambular por París, hacer el amor con Joseph en la habitación de un hotel. Akerman da la vuelta al romanticismo de Truffaut en Jules et Jim, otorgando la narración en off a una mujer. Deudora del japonés Ozu, su cine incide en la posibilidad de descubrir el ritmo de la vida desde la individualidad. Mediante frases hechas, rutinas domésticas, ruido de coches, luces nocturnas, túneles interminables, ventanas entreabiertas, fuentes iluminadas, Akerman convierte lo banal en arte. La mirada distinta de una cineasta que se detiene ante el fluir de los dias, sus momentos de quietud, sus juegos de luces. La sonrisa ingenua y alegre de Julie ocupa el centro de la pantalla, traspasa el umbral y sale a pasear, vulnerable y fuerte al mismo tiempo. En el programa de hoy tenemos una cita nocturna al lado de una fuente parisina, José Miguel Moreno a la dirección, Raúl Gallego, Mamen Torres, Helio Salas, y la directora de cine y guionista Ana M. Ruiz.

68 - Carlito´s Way (Atrapado por su Pasado) -De Palma-. La Gran Evasión.
Edición número 68 de La Gran Evasión, 12/1/2016, Atrapado por su pasado, realizada en 1993 por Brian de Palma, gran película de cine negro, desprende el perfume del genero clásico mezclado con exquisita técnica, te atrapa desde el primer fotograma y te va cargando de tensión hasta explotar en ese portentoso clímax de la estación de tren. Partiendo de un gran guión de David Koepp que adapta 2 novelas de Edwin Torres, un antiguo juez de la Corte Suprema de Nueva York. Koepp escarba en las novelas y en la vida de Carlito, uno de tantos emigrantes puertorriqueños que optaron por el dinero fácil, en aquella época de drogas y delincuencia, de finales de los setenta y sobre todo la década de los ochenta, que vivió los EE.UU, consigue elaborar una magnífica historia de redención, situada en el mundo despiadado e inexorable que fue New York, Brian de Palma lo filma con maestría, una puesta en escena soberbia, ya sabemos de su técnica, y vaya recital de los actores, un reparto perfecto, apabullante y contenido Al Pacino, más desmadrado Sean Penn, preciosa y sincera Penelope Ann Miller. Traición, podría ser el subtítulo de la peli, la traición sobrevuela toda la historia, desde la estupenda escena con la visita de Lalin (Viggo Mortensen) al que le descubre el micrófono, su instinto una vez más lo avisa, todos lo traicionan y se traicionan a la vez... Pachanga (Luis Guzmán) , Saso (Porcel), el abogado, el amigo, el compañero con el que está en deuda, fabuloso Penn, David Kleinfeld, todos lo traicionan y el dinero y la ambición son siempre la excusa....“Si vives el tiempo suficiente, todo el mundo tiene un motivo para matarte”. Sólo Gail, vulnerable y perfecta Penelope Ann Miller, permanecerá a su lado. En atrapado por su pasado el director utiliza la voz en off con maestría y aunque ya sabemos que Wilder en Sunset Boulevard lo hizo antes, que la historia, su propia historia, la cuente un muerto, ó un moribundo, es genial, el final y el principio que se unen magistralmente, precioso cierre circular, la cámara gira, pasamos del punto de vista de Carlito, de los fluorescentes, a ver al propio protagonista agonizando, se contempla a sí mismo, en ese instante mágico donde la vida y la muerte se confunden... Al ritmo de la música disco y la tración más shakespeareiana huimos esta noche del pasado, a la dirección José Miguel Moreno, contertulios, Raúl Gallego, Gervi Navío y recogiendo a Benny Blanco del sucio callejón del cine, nuestro crítico César Bardés.

67 - El Gran Combate -John Ford-. La Gran Evasión.
Edición numero 67 de La Gran Evasión, 29/12/2015, Ford mezcla tradición y subversión a la vez en esta epopeya polvorienta, en 1964, su Cheyenne Autumn es una huida desesperada de la realidad, del presente, la nostalgia del final, el regreso al pasado, al hogar, el crepúsculo que se lleva al que tiene las manos manchadas con la sangre de los suyos y no puedes seguir siendo el jefe de jefes. El gran combate fue su visión de la injusticia cometida con los indios, esta basada en un heroico éxodo a través de 1500 millas de 286 Cheyennes, desde la reserva de Oklahoma a su hogar en Yellowstone, entre 1878-79. Es el reverso de la misma moneda, la otra cara que Ford necesitaba contar, lo despiadados que son los pueblos con los mas débiles, no fue entendida, desconcertó a todos o casi todos, aunque en Europa si tuvo más éxito, aquí si se entendía más al maestro en su etapa final, el mundo estaba cambiando y aunque nunca sabremos como hubiera sido el “Cheyenne Autumn” que Ford tenía en su cabeza inicialmente, la película resultante es una reflexión ácida, llena de sordidez, con aires de tristeza y de la finísima melancolía del tuerto, una maravilla de atardecer en el que se pierde un tipo sin hogar....ese también es John Ford. Un viejo borracho, cansado y desorientado es otra imagen del director, triste y real, quizás sea la clara visión del final que llegaba, también del fracaso honorable, que fue la película, ya sabéis, llegas a casa perdedor, pero nunca fracasado, puesto que lo has dado todo en la batalla, esa también puede ser la frase que resuma la vida de Ford. Palabras de Ford, miembro del Sindicato de Actores, para defender a Joseph Leo Mankiewicz de la denuncia de Cecil B. DeMille. “Haces películas encantadoras, Cecil, que gustan a muchos y a mi, pero ni tú ni lo que representas me gusta……………Me llamo John Ford y hago Westerns". Haces mucho más, viejo cabrón, regalas melancolía y belleza, la transitoriedad de un crepúsculo que encierra la eternidad…y nosotros somos los únicos testigos que saben la verdad, para la historia, sólo contará la leyenda....el mito...ese fue y es John Ford. A a dirección José Miguel Moreno, contertulios Raúl Gallego, Gervi Navío y atesorando entre sus manos el fardo sagrado mientras suena Redbone, nuestro crítico César Bardés.

66 - El Último -Murnau-. La Gran Evasión.
Edición numero 66 de La Gran Evasión, 22/12/2015, La ciudad habla con su rugido de motores, de prisas, de nervios y de noches estrelladas a la luz de las farolas. El vaivén de la gente es una muestra de la circulación de la sangre de las calles asfaltadas de una gran ciudad que enseña su mejor cara con sus monumentos, sus negocios millonarios, sus comidas suculentas, sus modernos transportes y sus radiantes uniformes…Sus radiantes uniformes…sí porque en la puerta de un hotel hay un viejo león rojo y dorado que se dedica a recibir a todos los huéspedes con el señorío propio de la alta sociedad. Él es alguien, no hay que dudarlo. Es el portero del hotel, que le da lustre e imagen. Es importante tener a alguien tan imponente en la fachada exterior mientras en el interior la gente se mueve como si fuera una colmena repleta de zumbidos. El portero se siente orgulloso de su trabajo por las generosas propinas, porque la gente le trata como a una persona, porque, al fin y al cabo, la imagen viviente del hotel es él mismo. Incluso es respetado en su vecindario porque su uniforme es el de un general de gala. Sus adornos dorados sobre la pechera y las hombreras, su radiante gorra semejante al sol allá en lo alto… Sin embargo, la edad se presenta sin avisar y viene el descenso a los infiernos. Y nunca mejor dicho porque son los urinarios del hotel. Allí no hay más uniforme que una miserable chaqueta blanca, las propinas son escasas y se mira con condescendencia al encargado. También hay clases entre los trabajadores. Un portero es un portero. Un encargado de lavabos no es más que un chorrillo de orina escapado fuera de la taza. El vecindario ya no le respeta porque él vuelve cabizbajo, avergonzado, destrozado. Solo le quedan los sueños en medio de una ciudad que con su rugido de motores, de prisas, de nervios y de noches estrelladas a la luz de las farolas no se fija en limpiadores de urinarios de caballeros. Más que nada porque es parte del mobiliario. Ni siquiera es una persona, es un desecho. Friedrich Wilhelm Murnau realizó una soberbia película con todo tipo de trucos visuales para contarnos una historia triste en medio de una sociedad que se lanza al cotilleo gratuito y que, en el fondo, describe una clase proletaria tan aburrida como la alta sociedad. La dignidad de un hombre nunca se basa en uniformes, ni en aposturas marciales falsas sino en el interior porque ahí es donde reside el verdadero valor. Todo lo demás son maledicencias de la gran ciudad que huelen a orín de forma tan insoportable como un urinario de caballeros en medio de un hotel de lujo. Agua estancada en ilusiones que deberían correr como alas de un mundo en desarrollo. Preludio de una dirección equivocada que prefirió coger atajos para resolver la crisis económica y política. A partir de ahí, todos nos podemos poner en el último lugar de los hombres. Y todos limpiaremos los orines que vayan dejando los demás. Esta noche volvemos a dejar el uniforme en la consigna de la estación de Radiópolis, José Miguel Moreno a la batuta, Paco Bellido y Raúl Gallego a los violines, y en el piano nuestro crítico César Bardés.

65 - ¡Ay, Carmela! - Carlos Saura - La Gran Evasión.
Edición numero 65 de La Gran Evasión, 15/12/2015, Carlos Saura realizaba esta obra sentida y conmovedora en 1990, Ay Carmela!. La guerra es el fracaso de los hombres, su vergüenza, partimos de esa premisa y con ella huimos del hambre, del frío, de las bombas, sobrevivimos con Paulino, con Gustavete, con Carmela, y morimos con ellos, por una causa, por una bandera, por un ideal, por una madre polaca....por la libertad. La película es delicada y sincera, no hace apología, la historia arranca con el punto de vista de la gente normal, y a ellos está dedicada, a los que tienen que ganarse la vida en medio de la sinrazón de la guerra, buscar el pan, huir de las balas...Saura nos pinta un panorama tan real, tan sincero, dirige su mirada a los dos bandos, llenos de dolor y de miseria, de escombros, por entre los cuales el pueblo sobrevive, ese es el verdadero protagonista de la película, la gente. Vaya trio protagonista, Carmen Maura está espléndida, perfecta como Carmela, una republicana convencida, sentimental, honesta y buena, rápidamente vemos que tiene un gran corazón, que sufre con las injusticias, que tiene empatía con los pobres soldados, cree en la causa. Andrés Pajares nos ofrece, sin duda alguna, la mejor interpretación de su carrera, es Paulino, es pragmático, es un superviviente, se adapta para salir al paso y proteger a su mujer, a su Carmela, no le importa la ideología de los demás, solo la siguiente comida, la siguiente actuación, el siguiente pueblo. Gabino Diego tiene un papel difícil, tiene que expresar todas las emociones solamente con su rostro, a base de miradas conmovedoras, maravillosas, este Gustavete que Paulino y Carmela encontraron vagando por la carretera tras un bombardeo, es la clara muestra de la tragedia, del pueblo, de esos niños de la guerra, traumatizados ya para siempre. La fotografía de Alcaine muestra esa realidad sin pudor, la miseria, la pobreza, la oscuridad, la niebla de esos días. Ay Carmela! pertenece ya a la cultura de la cinematografía española, es una verdad desgarradora, que es necesario recordar, mostrar el infierno que fue España, cómo nacen las dictaduras....y honrar a las gentes que las sufren, a nuestros abuelos y nuestros padres, que sobrevivieron y lucharon por un futuro, por un porvenir que nosotros debemos defender... Serenos y conmovidos gritamos en silencio desde la torre de Radiopolis, a la dirección José Miguel Moreno, contertulios Mamen Torres, Raúl Gallego, Gervi Navío y reconociendo y honrando a los muertos, a todos, por entre la niebla del cine y la memoria, nuestro crítico César Bardés.

64 - Blade Runner -R. Scott-. La Gran Evasión.
Edición numero 64 de La Gran Evasión, 1/12/2015, esta noche tenemos una obra maestra del CINE, Blade Runner, 1982, Ridley Scott. Los Ángeles. Noviembre 2019. El futuro es oscuro, es tenebroso, un mundo de lluvia y neón, de publicidad y gases industriales, de bicicletas y coches voladores, un termitero multicultural, lleno de suciedad (Kippel es el término usado por Dick para los objetos no deseados o inútiles que tienden a acumularse progresivamente) ceniza y soledad, (Hopper, Moebius, Mead, Chandler), la Metrópolis de Frizt Lang actualizada, hecha cine negro, cine metafísico, cine puro, dónde las máquinas tienen ansias de inmortalidad y los humanos hacen test de empatía, pero quien no empatiza con Roy Batty, quién no quiere un poco más de tiempo, solo un poco más...QUIÉN? Magistral, profética, sublime, en todas sus versiones, tan hipnótica y lírica, tan agobiante, campan en sus fotogramas, Shakespeare y la tragedia al lado de naves estelares, por entre las penumbras de la pantalla de cine, llena de romanticismo, de sentimientos, de esas emociones que las máquinas desean poseer y que los humanos nos empeñamos en reprimir, en negar...nos queda tan poco y hay tanto por hacer, tanto..... Blade Runner te provoca esas emociones que ningún test puede identificar, te conmueve y fascina, una mezcla perfecta, un buen relato, un guión extraordinario, una fotografía exquisita, un director en estado de gracia, unos actores perfectos...noche, lluvia, humo...un film noir. Portentosa la banda sonora de Vangelis, extraordinaria, de principio a fin, ya está unido para siempre, ese tema de amor con el saxo rompiendo la noche, a nuestra memoria, ó el monólogo final y su sobrecogedora entrada...magnífico, perfecto, la banda sonora encaja como un guante a la peli. Rick Deckard es el realmente peligroso, no los androides, es él, el que siembra de cadáveres la ciudad su paso, quien dispara a Zhora por la espalda..una mezcla del detective de Chandler, de Marlowe con el laconismo de Robert Mitchum, siempre acompañado de una botella, en una vida de ojos tristes, el alcohol nunca te falla, te ayude en esas noches eternas, a pensar, a dormir, a soñar, a amar...tú único amigo después de un largo día....hasta que llega Rachael y tu mundo se tambalea, hasta que el amor atraviesa las sombras. Vaya lección final, vaya mensaje, Roy, en su desesperado intento por destruir a Deckard, toma consciencia de su propia muerte, el replicante, lo único que ha buscado durante toda la película, durante toda su aventura, es..... ser libre, es preservar su existencia, su vida, su amor a la vida es tan fuerte que, finalmente, comprende una verdad universal, que toda vida es sagrada, que no le merece la pena destruir una vida ajena porque tu vida esté sentenciada, es el regalo más maravilloso, VIVIR....profundo y hermoso mensaje. Subimos a la torre de Radiopolis en nuesto coche volador, atravesamos la puerta de Tannhäuser esta noche espectral... a la dirección Jose Miguel Moreno, contertulios Raúl Gallego, Gervi Navío y sosteniendo entre sus manos una paloma empapada de cine y emoción, nuestro critico, César Bardés.