
Orar con GPS
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280. Falta de fe
Esto es lo más peligroso: la tibieza. El tibio juega a dos bandas: con Dios y con el enemigo.

279. Libertad para amar
Nada se ha hecho de importancia sin la libertad del hombre: Dios quiere que le queramos libremente. No obliga.

278. Corazón
Dice uno de los salmos: Correré por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón.

277. Unidad de vida
La peor enfermedad es la hipocresía, el orgullo que lleva a disimular los propios pecados. Los que tienen esta enfermedad llevan una doble vida.

276.Lo que enseña la pandemia
El cristianismo, a diferencia de como suele empezar cualquier otra religión, comienza con catástrofe y fracaso. Las religiones «optimistas» se hunden cuando encuentran la adversidad. En cambio, Jesús empieza con la cruz, pero termina con la victoria.

275. Nuevo software, mismo hardware
Durante la Última Cena, el rito del día de la Expiación, llevado a cabo por el nuevo Sumo Sacerdote, se verá transformado. Es como si el Creador pusiese un nuevo sistema operativo en su obra de salvación. También en nuestra vida hay varias etapas. Después de volver a la Ciudad donde estudié la Educación Secundaria, me encontré con personas que habían cambiado mucho. Eran los mismos, quizá su pelo había encanecido, pero los encontré mejorados, como si tuvieran un nuevo software. Dios le había concedido ese cambio, una modernización en su sistema operativo que les hacía afrontar su vida con una visión distinta. A esas personas les había mejorado su vida de trato con Dios. Me encantó leer en un escrito de un santo de nuestros días, que “la felicidad del Cielo es para los que saben ser felices en la tierra” (San Josemaría, Surco, n. 1005). Esto es lo que realmente interesa: “empezar desde ahora la vida”, la vida verdadera. Vivir ya con la alegría que estaremos en el cielo. Por eso dice uno de los Salmos (36,4): Disfruta con el Señor y Él te dará lo que anhela tu corazón.

274. Expiación
Jesús fue tentado por Satanás (cfr. Mt 4,11). E?l lo permitió para enseñarnos a vencer las tentaciones. El diablo siempre se mueve con astucia. Nos conoce. Lleva siglos haciendo lo mismo. Ofrece exactamente lo que nos apetece en cada momento. El diablo es capaz de cualquier cosa, y, a veces, incluso se viste a la moda. Satanás, nos tienta aprovechando nuestras necesidades. Pero también se aprovecha de nuestra vanidad y de nuestras ambiciones. El diccionario de la Real Academia española define el termino “expiar” como “borrar las culpas, purificarse de ellas por medio de algún sacrificio”. En la tercera acepción de la palabra dice que consiste en “padecer trabajos a causa de desaciertos o malos procederes”. El caso es que nuestro mal comportamiento repercute en nosotros mismos y en los demás. Y las equivocaciones han de ser subsanadas, nadie que cometa un error en una suma, por ejemplo, puede seguir adelante sin haber resuelto esa equivocación. El mal nunca sale gratis, y con olvidarlo no se arregla el problema. Entre otras cosas para eso está la “expiación”.

273. Debilidad de la Roca
273. LA DEBILIDAD DE LA ROCA La infidelidad de Pedro procede de su fe débil. Se resiste a creer lo que no entiende, porque la confianza en sí mismo estaba muy arraigada en ese momento de su vida. Pero indudablemente amaba a Jesús. Lo conocía, y sabía que podría esperar su perdón. San Juan (cap. 13) nos relata las dos últimas conversaciones que tiene con Jesús antes de su caída. La Roca se derrumbará porque su debilidad era interior, estaba en la estructura. Todos los que han querido hacer el bien se han encontrado con dificultades. Se las encontró Jesús, y Él mismo nos adelantó que nosotros también las tendríamos (cfr. Mt 10, 24-25).

272. El gps
Cuando nacemos, venimos con la conciencia incorporada. Ese es nuestro dispositivo gps. A través de la conciencia, Dios nos habla para decirnos qué hacer y conducirnos al Cielo. Jesús llamó a unos hombres sencillos de Galilea y dio sentido a sus vidas. La mayoría eran pescadores con un horizonte vital bastante gris, sin ningún relieve. Su vida iba a ser el negocio de la pesca. Sus temas de conversación, si picaban o no picaban los peces... O, como mucho, la última tempestad en el lago. Sin embargo, la Luz llegó a ellos y salieron de la penumbra de una existencia sin relieve. Su vida cambió y, a la vez recibieron el encargo de iluminar el mundo. Y gracias a ellos esta Luz nos ha llegado a nosotros.

271. El baño del bautismo
El Bautismo es “ese baño completo”, con el que el hombre se sumerge en Cristo y tiene una nueva identidad. En mi vida me he encontrado con cristianos que dicen que no necesitan confesarse, pues llevan una vida tranquila, y no roban, ni matan... y declaran sus impuestos. Sin embargo la actitud de los santos es muy distinta. Juan Pablo II se confesaba todas las semanas, igual que el Beato Álvaro, gran amigo suyo. E incluso san Josemaría se confesaba, en ocaciones, dos veces por semana o incluso tres. Yo se le oí contar, que lo hacía no por escrúpulo, sino porque porque era el sacramento de la alegría... Pues un Dios que perdona es una maravilla.

270. El que compartía mi pan
El evangelista nos hace saber que los apóstoles no entendieron a quién se refería. Más tarde, Juan, meditando lo sucedido, lo comprendió. Por eso añade un comentario que Jesús dijo (13, 18): Tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado” (Sal 41, 10; cfr. Sal 55, 14) (cfr. Ibídem, p. 85). Qué tristeza da la traición de un hermano, de un amigo, de un esposo... Cuanto duele si es de nuestra sangre, y todavía es más incomprensible si lo has elegido tú como confidente. Jesús tomó sobre sus hombros la traición de todos los tiempos, también la del nuestro. Pues en la actualidad, a principios del siglo XXI, estamos viviendo momentos difíciles en los que miembros de la Jerarquía están siendo condenados por la justicia. En un avión que le llevaba a Lisboa y ante los periodistas que le acompañaban, el Papa Benedicto XVI declaró que los pecados de la Iglesia “hoy los vemos de un modo realmente terrible”. Decía que “la mayor persecución de la Iglesia no viene de enemigos de fuera, nace del pecado de la Iglesia”.

269. Por la sangre
Sabemos que de entre los apóstoles solo un adolescente no abandonó al Señor. Fue el mismo san Juan, como testigo de la crucifixión, quien describe que del costado abierto de Jesús salió la sangre que le quedaba, incluso supuró el plasma. Su amor le llevó a ese exceso. Derramó toda la sangre por aquellos hombres y por muchos otros. La caridad es la principal virtud cristiana: Dios es un Volcán inmenso de un Amor. Jesús nos ha purificado a través del derramamiento su “Sangre”, que es la “materialización” de su Amor. Por eso la materia no es ningún elemento malo.

268. La llave que abre el corazón
En el caso de los Apóstoles, la palabra del Señor “entró” en ellos, y fue transformándolos, limpiando sus corazones con la luz de la verdad, que Jesús anunciaba. El Señor los eligió por su sencillez. Meditando el evangelio se descubre la transparencia de aquellos hombres: todos eran sinceros, menos uno. Recordamos cuando el Señor dijo que la lámpara del cuerpo es el ojo. Por eso, si tu ojo es sencillo todo tu cuerpo estará iluminado (Mt 6, 22). Jesús utiliza esta metáfora, y nos preguntamos qué quiere decir al hablarnos del ojo... Y ahora, que estamos en presencia de Dios somos conscientes que nuestra vida no está pensada para gastarla en nosotros mismos. La vida se puede emplear en nuestras cosas, pero no hemos nacido para eso. Y los que se reservan para sí la vida, la hacen antipática a los demás. Y los que se entregan, suelen ser los más agradables.

267. La verdad es una persona
La Verdad es una Persona. Encontrarle a Él, verle, nos desarma, es como si estuviéramos ante un espejo que nos hace descubrir lo que somos. Por eso me impresionaron las palabras de un arzobispo, hoy cardenal, en el funeral de un sacerdote que había sido rector del seminario. Me dijo: –Hoy, Nicolás, se ha encontrado con la Verdad. Efectivamente en el día de su fallecimiento habría descubierto lo que fue su vida, al mirar a Jesús que es la Verdad. La verdad es un descubrimiento no solo para nosotros mismos sino para los que los tenemos a nuestro alrededor. Porque la verdad nunca es negativa: es lo que hay. La verdad es un tesoro: convendría agradecerla cuando se nos comunica.

266 Purificar el corazón
Aunque llevemos mucho tiempo siguiendo al Señor siempre podremos amarle más y nunca es tarde para rectificar: algunos santos se convirtieron después de llevar una vida cristiana mediocre. Lo que está claro es que si no ponemos nuestro corazón en Dios lo podremos en otros amores. Ahora se lleva mucho hablar de las “segundas oportunidades”, quizá porque la adolescencia se ha retrasado hasta pasado los cincuenta años. Nunca es tarde para dejar la tibieza de nuestro amor a Dios: Él nos da continuas oportunidades. Cuando Dios llama, y la persona quiere abrirse, Él nos limpia... con la Luz de la Verdad. Por eso se puede decir que la fe, la confianza en el Señor purifica el corazón.

265. El dependiente
Él bajó, descendió, pero desde siempre, no solo en el último momento de su vida. Sobre todo trabajando como un artesano: allí en el taller, sirviendo sin atosigar, como hacen los empleados de los grandes almacenes: no atosigan porque se dan cuenta que la gente tiene que tener su espacio... El cliente entra y no hay cinco dependientes mirándote, sino que el comprador funciona como si no hubiera nadie observando. No se abalanzan sobre ti, para que compres... Verdaderamente se pueden contar sucesos históricos que muestran lo sucedido a personas que han demostrado su heroísmo, imitando la vida de Jesús. Algunos han sido canonizados por la Iglesia otros no.

264. Nos enseña a ser humanos
Lo que sabemos es que Dios encarnado es “más humano” que nosotros, porque es el hombre perfecto y nos puede enseñar con su vida. Como es humano, Jesús nos entiende perfectamente. Tiene 206 huesos, 650 músculos, 50 billones de células, y la verdad levantar todo eso de la cama un lunes es realmente difícil. Por nuestro amor sufrió esas tremendas heridas, y muchas humillaciones. El día de la Ascensión (cfr. Hch. 1, 1-11) llegó Jesús a la Gloria y recibió todo el agradecimiento desbordante, que hasta entonces había estado conteniendo el Cielo.

263. El descenso de Dios
El Evangelio habla de que Jesús había salido del Padre para hacerse hombre. Esto supone que el Hijo de Dios se abajó: tendría las limitaciones del ser humano: necesitaría de una familia para sobrevivir, tendría uñas, sueño, hambre, tristeza... “Siento que ya llega la hora, que dentro de un momento tendremos que partir” Así empieza la letra de una canción de verano, que un conjunto de música cantaba en mi adolescencia.... De fondo se oía el órgano, con un sonido melancólico... Qué humana es la despedida. Uno quiere retrasarla, quiera alargarla lo máximo posible. Era una canción de amor. El chico de Madrid que tiene que volver, y deja a la chica en Alicante, después de las vacaciones.

262. Esperanza de ser santo
No debemos pensar que la santidad es para privilegiados. Los santos fueron personas como nosotros, tenían defectos pero adquirieron la amistad con Jesús: aprendieron esa maravillosa ciencia. Hoy es la fiesta de uno de ellos, san Josemaría.

261. La pascua de Jesús
La Eucaristía se refiere al núcleo fundamental del cristianismo, por eso es esencial demostrar que los hechos que nos cuentan los evangelios se produjeron realmente. Porque, si de ver- dad, Jesús no hubiera “entregado su cuerpo a los discípulos”, entonces, la “Eucaristía” sería una cosa piadosa, pero no la común-unión con Dios; y de los hombres entre sí.

260. Delicatessen
El ser humano para vivir necesita alimentarse. Ahora está muy de moda todo lo que tiene que ver con la gastronomía, nunca ha habido tanto interés ni tantos alimentos selectos, vendidos en tiendas especializadas. Se cotizan los chefs, los sumilleres... La comida siempre ha sido valorada pero en el siglo XXI hemos llegado a la exquisitez. Los primeros cristianos sabían que este amor fuerte, no era simplemente un amor de amistad, era mucho más. Por eso le llamaron ágape. Esa palabra griega se utilizaba para describir un tipo de amor “incondicional”; no exactamente como el que tiene un enamorado que busca la posesión de la persona. Era más bien un amor “reflexivo”, en el que solo se tiene en cuenta el bien del ser amado. Así era el Amor de Jesús (Jn 3, 16). Utilizaron esa palabra en griego, pues ese idioma era como el inglés de nuestra época. Es curioso porque ágape, se empleaba entonces, también, para llamar a la comida, pero no la que uno realiza en solitario, sino en común. Este es el uso que conserva en la actualidad: ágape es igual a un banquete

259. El Juego divino
«Yo –dice el Señor– os he llamado amigos» ( Jn 15,15) . Así nos llama. Con lo que supone que Dios nos dé un nombre… El nombre por el que nos conoce Dios es: mi amigo. El nombre por el que seremos conocidos será: –Este fue un amigo de Dios mientras vivía en la tierra. ¿Y por qué somos auténticos amigos de Dios? La respuesta es porque cultivamos la vida que Dios nos da, la vida contemplativa. El Espíritu de recogimiento y la vida contemplativa que hemos de vivir para ser santos se opone a la dispersión. Para ganar las batallas se requiere concentrar las fuerzas en un punto.

258. Práctica de la oración
Los autores espirituales suelen hablar de tres fases en la oración mental, o meditación. Son como tres peldaños que nos van acercando a Dios. El Señor habla con hechos y con palabras, como hacen los amigos. –Señor, ¿por qué no me dices nada? –Porque ahora es el momento de la acción. Déjate de tonterías y pon la mesa. A veces, el Señor se queda callado. Pero aunque yo no lo vea, no lo oiga, no lo sienta, está. Por nuestra parte no podemos establecer un plan a Dios para que actúe, poniéndole raíles al Espíritu Santo, que sopla cuando quiere. Como hizo con Guadalupe Ortiz de Landázuri, una estudiante de químicas...

257. Las equivocaciones de los santos
No es que Dios no nos quiera hacer caso, sino que, a veces, pedimos cosas que no son buenas o que, siendo buenas, no nos hacen bien. O simplemente que Él tiene otros planes mejores... A veces, el Señor -lo que nosotros oramos- lo utiliza para sacar adelante otras cosas completamente diferentes de las que nos habíamos propuesto. Por eso, lo importante de la oración no es intentar doblegar la voluntad de Dios a la nuestra, sino la nuestra a la de Dios. Podríamos decir que la oración mental consiste en un trato de amistad con Dios. Esto parece una cosa teórica y ya sabida. Pero puede haber gente que –después de años– tiene práctica de «hacer reflexión sobre cosas espirituales», y que no tenga verdadera intimidad con el Señor.

256. Facilidades en la oración mental
Vamos a empezar un curso para aprender a hacer bien la oración porque en ocasiones no sabemos rezar como nos conviene. Todavía recuerdo a mi hermana pequeña que la noche la noche del 11 de mayo de 1988, me preguntó. mientras tenía un libro en las manos: –¿Cómo se hace oración? Son los niños los expertos en la oración mental: por su sencillez y abandono. Se fían de que se hará realidad lo que piden. Las personas cultas suelen caer en la tentación de leer en presencia de Dios. Y los intelectuales piensan en presencia de Dios.

255. Sagrado Corazón
Cuando éramos pequeños, mi madre nos enseño una pequeña oración: "Sagrado corazón de Jesús, en vos confío; dulce corazón de María, ser la salvación mía"... Los sentimientos son cosas buenas, pero el corazón es algo más profundo. Los sentimientos aunque sean buenos son epidérmicos, están muchas veces a nivel de la carne de gallina. Los sentimientos son emociones que pasan como los amores de verano de una quinceañera. San Josemaría al hablar del corazón, explica que es el fondo último de los pensamientos, de las palabras, de las acciones.

254. Un ligero susurro
Nuestra Madre, María, estaba acostumbrada a escuchar los susurros de Dios, porque nuestro Señor habla bajito. Ella es la Mujer del silencio y de la escucha. A ella le pedimos que nuestras quejas se conviertan en la oración confiada de un niño.Nadie como María se ha dedicado tanto tiempo a contemplar a Jesús. Desde la Encarnación comenzó a imaginárselo, durante los nueve meses de espera, a pensar cómo iba a ser el rostro de ese Niño tan especial...

253. El gran poder
Su Gran Poder, su omnipotencia, lo demuestra Jesús al humillarse de esa forma. En el Madero es donde se puede ver de verdad Dios es amor (1 Jn 4, 8). Pero eso no ocurrió una vez, y ya está. Jesús ha perpetuado este acto de entrega mediante la institución de la Eucaristía.

252. Las Armas
La misericordia es un arma que Dios nos concede para vencer en esta guerra de paz. Con ese arma estamos blindados contra el lado oscuro.

251. El fundamento de nuestra personalidad
Nuestra identidad, el fundamento de nuestra personalidad tendría que se la identificación con Cristo. No es una apariencia física lo que pedimos. Queremos ser buenos como Dios: –Haz que sea como Tú. ¡Humilde de corazón!

250. La culpa
Ya sabemos que en el mundo existen ofensas. Toda ofensa va en contra del amor, porque se crea una barrera entre el otro y yo. Pero también va en contra de la verdad. Porque la ofensa deforma la visión. La pasión ciega. El que ofende se fija, sobre todo, en los defectos de los demás, y acaba faltando a la verdad aunque haya cosas que sean ciertas. Pero eso es la peor de las mentiras. La persona no se define por sus defectos. Hay que verla en su conjunto. Por eso, cuando pensamos mal de alguien, eso que pensamos es mentira porque no es toda la verdad de esa persona. Cuando ofendo a otro acabo faltando a la verdad porque necesito justificarme, sentirme bien, y para eso deformo la realidad de las cosas. Cuando acusamos a los demás estamos faltando al amor, pero también a la verdad, y esto a veces se olvida. Esto ocurre cuando se mira a los demás con prejuicios.

249. El password
Entraremos en el cielo escribiendo la palabra «Jesús», que significa “Dios es el que salva”. «Santificado sea tu nombre», quiere decir: «Que bueno es el Señor por habernos creado, por habernos dado el ser; y que bueno es el Señor por salvarnos». Es Dios en cuanto que nos crea, porque «Es», nos da el ser, y es Dios en cuanto que murió por nuestra salvación.

248. Primero Dios
Lo importante es saber elegir porque en esta tierra el bien está mezclado con el mal. En nuestra vida, si hacemos uso de nuestra inteligencia, tenemos que elegir la mejor inversión: el bien que no tenga mezcla de egoísmo, que no tenga mezcla de mal. Eso es el Amor. El pecado siempre es equivocarse en las prioridades.

247. La determinación
Pedir que venga a nosotros su Reino parece algo «políticamente» incorrecto, nunca mejor dicho, porque nosotros somos un poco «republicanos», no queremos que haya un rey sobre nosotros. «A mí lo que me interesa es organizar yo mi vida, no que venga otro a decirme: “Tú lo que tienes que hacer…”». Queremos ser dueños por lo menos de nuestra chabola; poder decir: «Este territorio es mío».

246. El GPS
Dios nos ha instalado una especie de GPS que nos indica la posición del bien. Otra cosa es que no queramos seguirlo, o que a causa de los prejuicios no sea fácil acertar con la verdad. También puede ocurrir que uno tenga en el GPS los mapas equivocados. Por eso Dios nos habla desde el exterior, intentando que los actualicemos

245. Su voluntad
A nadie le gusta hacer la voluntad de otro. Y, sin embargo, la oración que Jesús dirige al Padre es «hágase tu voluntad». La voluntad que tenía que hacer Jesús era la de otra Persona. Y Él pedía hacer algo que le costaba. Puede parecer que Dios es un poco egoísta al pedirnos que digamos eso. Pero no tiene que ver nada con el egoísmo sino con su amor de Padre. Significa que Dios tiene un plan para que cada uno de sus hijos sea feliz, pero no quiere obligarnos a cumplirlo, sino que quiere que se lo pidamos.

244. El pan
Jesús nos enseña a pedirle hasta las cosas más materiales. Por eso en una de las peticiones del Padrenuestro pedimos el pan. Pero detrás del pan está Dios. Al Señor le interesan nuestras matemáticas y lo que hemos comido hoy de primer plato… Todas esas cosas que interesan a nuestros padres. «Danos hoy nuestro pan de cada día». Esta es la petición de una persona que está necesitada.

243. Hijo mío que estás en la tierra
Cada vez que nosotros rezamos «el Padrenuestro», dicen que el Señor nos contesta con «el hijo mío»: «Hijo mío que estás en la tierra…». A «santificado sea tu nombre», Él responde: «Conozco tu nombre, te comprendo y te quiero». «Venga a nosotros tu Reino», y Él: «Tú eres el heredero de mi Reino, no estás solo para hacer mi voluntad». «Danos hoy nuestro pan de cada día». «Hijo mío, tendrás el pan de hoy, no te preocupes, pero compártelo». Y, nos sigue diciendo: «Perdono las ofensas que me has hecho –¡tantas!- a condición de que perdones a los que te han ofendido». «Hijo mío, para que no caigas en tentación cógete fuerte de mi mano y te libraré del mal. ¡Pobre y querido hijo mío!».

242. EL FISCAL DEL DEMONIO
Después de la muerte vendrá el juicio. Y nuestro acusador será Satanás. Jesús también fue juzgado. Lo juzgaron y condenaron los hombres, como a Job, ejemplo de persona paciente ante los sufrimientos, y, por eso, figura del Señor. El Señor padeció como Job. En su libro, se ve como Satanás ultraja a ese hombre para que ofendiese a Dios. Piensa Satanás que la criatura humana –tú y yo, formados a la imagen de Dios– es una criatura miserable. Eso piensa de nosotros. Nos mira y dice: «¿Estos?»

241. la tentaciön
La Sagrada Escritura (1 Samuel) nos cuenta cómo Saúl fue probado y rechazado. El Señor rechazó al primer rey de Israel. Y es que nuestra vida es un tiempo de prueba que termina con la muerte. La petición del Padrenuestro «no nos dejes caer en la tentación», para algunas personas es incomprensible. La realidad es que Dios no nos tienta. El Apóstol Santiago dice: «Nadie, cuando sea tentado, diga: “Es Dios quien me tienta”; porque Dios ni es tentado al mal ni tienta a nadie» (1,13). No fue precisamente el Señor quien le puso la zancadilla a Saúl. Para entender esta petición del Padrenuestro hay que mirar a Jesús.

240.El espÍa doble
Es la enfermedad más peligrosa: la tibieza. El tibio juega a dos bandas: con Dios y con el enemigo. Pretende servir a los dos. De alguna forma es como en el espionaje. El tibio es un espía doble: intenta beneficiarse de los dos ejércitos. La tibieza muchas veces es una cosa oculta. El tibio, con su doble juego, va perdiendo la fe, porque le facilita las cosas al enemigo

239. La traición de un amigo
Jesús al pronunciar las palabras de este salmo en la Última Cena no solo se está refiriendo a uno de sus discípulos, sino a otros tantos que recibirían la Eucaristía con el paso del tiempo. Por desgracia, el sufrimiento por la deslealtad no se ha terminado en la Iglesia con la traición de Judas. Porque una y otra vez se encuentran personas que toman “su pan”, el Pan de la Eucaristía y lo traicionan. El sufrimiento de Jesús, su agonía, durará hasta el fin del mundo. Jesús tomó sobre sus hombros la traición de todos los tiempos, también la del nuestro. Pues en la actualidad, a principios del siglo XXI, estamos viviendo momentos difíciles en los que miembros de la Jerarquía están siendo condenados por la justicia. En un avión que le llevaba a Lisboa y ante los periodistas que le acompañaban, el Papa Benedicto XVI declaró que “la mayor persecución de la Iglesia no viene de enemigos de fuera, nace del pecado de la Iglesia”. (11/05/2010)

238. La china adoptada
El Bautismo es “ese baño completo”, con el que el hombre se sumerge en Cristo y tiene una nueva identidad. Dicen que a los niños hay que irlos preparando y decirles poco a poco, pero a mi me lo dijeron de sopetón y sin anestesia; me contaron que aunque mi padre y ella me habían estado cuidando, en realidad yo no era hijo suyo, sino de Dios. Ellos habían sido mis padres biológicos... A mí lo que me quedó claro es que yo había sido “adoptado”.

237. Nueva normalidad
Todos los que hemos sufrido en estos días, queremos volver a nuestra vida normal. Y la cosa se ha organizado por fases hasta que lleguemos a una situación sin excesivos riesgos, que llaman “nueva normalidad”, pero que en realidad lo que querríamos, es volver es a la vida de antes, no otra distinta y nueva. Los apóstoles después de la pasión, una vez que resucitó el Señor, se dieron cuenta que a partir de entonces su vida no iba a ser igual que antes: Jesús había preparado unas fases de desescalada hasta el momento de marcharse.

236. La venida del Espíritu Santo
«Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse» (Hch 2, 1-4). «"Espíritu Santo", tal es el nombre propio de Aquél que adoramos y glorificamos con el Padre y el Hijo. La Iglesia ha recibido este nombre del Señor y lo profesa en el Bautismo de sus nuevos hijos» (CIC, 691).

235.- El Espíritu Santo es fruto de la Cruz
Para que viniese a los cristianos el Espíritu Santo, tuvo que morir Jesús en un madero. San Josemaría cuando recibía aquellos golpes en los años treinta, sintió que el Señor lo estaba tratando como a su divino Hijo.

234. Pedro
Después de la Resurrección del Señor los apóstoles volvieron a Galilea. Y algunos estaban con Pedro a orillas del Mar de Tiberíades, un lago lleno de recuerdos para ellos... Ya hacía años que mientras estaban faenando allí, el Señor les dijo que habían sido elegidos para ser pescadores de hombres. Y ahora, pasado el tiempo, en ese mismo lago, Jesús haría su ultimo milagro. Y, lo mismo que el primero, realizado en Caná, este sería también en Galilea.

233. Enseñanza a los padres y a todos
San Lucas nos ha conservado una anécdota de la adolescencia de Jesús, en la que se descubre ya la misión para la que había nacido. En nuestro caso, cuando la vida salió al encuentro, comenzamos también a plantearnos lo que seríamos más adelante, y las cosas que íbamos a realizar en el futuro.

232. Unos científicos en busca de Dios
En la actualidad nos encontramos con personas que tienen fe floja, que estando bautizados dudan de que el cristianismo sea la verdadera religión. ¿Por qué no van a tener razón los que tienen otras creencias? Si nosotros hubiéramos nacido en Marruecos seriamos musulmanes; y si tuviéramos a padres hebreos practicantes ahora todavía esperaríamos al Mesías. Y podríamos seguir: si fuéramos chinos seguramente seguiríamos a Buda; y si hubiéramos nacido en la India podríamos ser hinduistas. Así que hay muchos caminos para llegar a Dios, y depende de la familia en dónde te hayas educado o el país donde hayas nacido. Eso piensan, y lo dicen en una conversación con amigos... y se quedan tranquilos. Pero no están dispuestos a estudiar, a profundizar en su fe, se comportan de forma superficial: practican las creencias de sus padres por costumbre, por inercia... Y quizá tengan razón si hubieran nacido en otro país seguramente tendrían otra religión, que vivirían de igual manera, de forma tibia. Y que egoístamente a los tibios sería preferible tenerlos lejos, porque son unos perezosos que no quieren «complicarse» la vida.

231. El cielo se rasgó
Un padre de la Iglesia explica que esta fiesta del Bautismo del Señor está muy unida a la de la Navidad (cfr. San Máximo de Turín, Sermón en la Epifanía 100,1,3).