
Efrayimbenshalom
1,015 episodes — Page 3 of 21

Parashat Ki-Tisá "Tu misericordia me renueva" 5786.
Intención y Corazón_ “Y habló Adonai a Moshé, diciendo. Mira que he llamado por su nombre a Betzalél hijo de Urí, hijo de Jur de la tribu de Yehudá. Y lo he colmado de Inspiración de Rúaj haKodesh, con sabiduría y con entendimiento y conocimiento, y de todo tipo de labor. Para pensar pensamientos, y trabajar sobre el oro la plata y el cobre.” (Shemot 31, 1-4) Con este pronunciamiento HaShem resume en unas cuantas frases la esencia misma de la construcción del Mishkan. Pues para su realización es necesario mucho más que buenas aptitudes de alfarería, carpintería, talabartería y entretejido, ya que nos referimos al primer modelo del santuario de Hakadosh BarujHu sobre la faz de la tierra. Por tal motivo se necesitaba un hálito de HaShem, pureza de espíritu, sabiduría proveniente de los mundos espirituales, etc.

Parashat Ki Tisá No pierdas la cabeza 5786.
SHEMOT 30: 11 - 34: 35_ La Parashá de esta semana se llama Ki-Tisá, donde leemos sobre el Pecado del Becerro de Oro. La entrega de la Torá había tenido lugar poco antes, en que la nación de Israel era la “novia” del Santo, Bendito sea. Esto representaba el nivel más alto de conexión posible con el Creador. Cuarenta días después: ¡un desastre total! La Nación de Israel le dió la espalda a HaShem y pecó de la manera más grave: “El pueblo vió que Moshé Rabenu se demoraba en bajar de la montaña. El pueblo se reunió alrededor de Aharón HaCohen y le dijo: ‘Levántate. Haznos un dios que vaya delante de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a este hombre Moshé Rabenu que nos sacó de la tierra de Egipto’”

Reflexiones de la Parashat Tetzavé 5786.
El Kohen Gadol viste el efod, el joshen, el meíl y cada prenda recuerda una dimensión espiritual. Hoy, si por el exilio alguien perdió las vestiduras (la práctica visible) no perdió el alma. Cuando una familia vuelve a poner tzitzit, a encender velas, a estudiar Torá, está volviendo a vestir su linaje; no están inventando identidad, están recordándola. Tetzavé nos enseña que la kedushá puede ocultarse, pero no desaparecer. Y quizás lo más profundo es esto: La generación que vuelve no es superior a la que cayó sino que es su continuación, es su respuesta, es su tikún. El abuelo sobrevivió. Su hijo recordó. Y el nieto vistió ¡viste las vestiduras! ¡Y así todas las generaciones comienzan a elevarse juntas!

Parashat Tetsavé El Ketóret: Comunión que asciende 5786.
La primera aliyá de Parashat Tetsavé (Shemot 27:20 – 28:12) comienza con un detalle aparentemente técnico: la orden de traer “aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado” (27:20). Sin embargo, el texto coloca este mandato inmediatamente antes de la descripción de las vestiduras Cohanim, estableciendo una conexión teológica entre luz y liderazgo. La Menorá debía arder “continuamente”, indicando que la guía espiritual de Israel no podía depender de inspiración esporádica, sino de una fuente constante de pureza y dedicación.

Parashat Tetsavé : El Santuario en la piel: De las vestiduras de Aharón al adulterio del corazón.
¿Es la ropa simplemente una protección contra el clima o una declaración de moda? Para la Biblia, la vestimenta es un lenguaje sagrado. En Parashat Tetzavé, Hakadosh BarujHu se detalla como un sastre divino, diseñando ropas para los Cohanim que comunican "honor y hermosura". Sin embargo, esta belleza externa tiene un centinela: la modestia. Desde las leyes de la Tzniut en el judaísmo, que protegen la dignidad de la mujer, hasta las advertencias de Yeshúa sobre la "mirada que codicia", el mensaje es unánime: el cuerpo es un santuario y los ojos son sus puertas. No nos vestimos para ocultar quiénes somos, sino para revelar que nuestra esencia es espiritual y no solo física. Esta enseñanza nos invita a reflexionar: si el Cohen Gadol llevaba el nombre de HaShem sobre su frente, ¿qué mensaje está enviando hoy nuestra presencia al mundo?

Reflexión de la Parashat Terumá 5786.
Hiletra: Construir un Mishkán: La respuesta frente al hedonismo occidental El mundo del siglo XXI es considerado prácticamente por todos los padres y educadores —incluyendo a los seculares— como un medio hostil para el desarrollo espiritual y el desarrollo de la personalidad del niño. En consecuencia, una de las decisiones más serias que enfrentan actualmente los padres es hasta qué punto deben proteger a sus hijos de la cultura que los rodea. La pregunta natural que se desprende de esto es cómo preparar mejor al niño para las ocasiones inevitables en las que entrará en contacto con esa sociedad y se verá afectado por ella. Mori VeRabi zt"l decía que el niño no tiene letzer haTov (Inclinación al Bien), y en consecuencia los padres deben actuar como si ellos lo fueran.

Parashat Terumá Arquitectura del deseo 5786.
La cuarta aliyá de Parashat Terumá (Shemot 26:15–30) describe la construcción de las tablas (kerashim) del Mishkán y su sistema de bases y barras de unión. A primera vista, el pasaje parece meramente arquitectónico; sin embargo, la minuciosidad del diseño revela una enseñanza de estabilidad. Cada tabla debía colocarse sobre basas de plata y asegurarse mediante barras que atravesaban la estructura (Éx 26:19, 26–28). La santidad no se sostiene sobre improvisación, sino sobre orden deliberado. La precisión estructural manifiesta que el resplandor de Elohim reposa donde existe fundamento sólido. Rashi comenta sobre Shemot 26:15 que las tablas estaban colocadas “de pie”, simbolizando dignidad y firmeza. El Midrash (Shemot Rabá 35:6) relaciona las basas de plata con los medios siclos aportados por Israel (Éx 30:11–16), sugiriendo que la estructura del Santuario se asentaba sobre la participación colectiva del pueblo. Así, la estabilidad no es solo técnica, sino comunitaria: la presencia de Hakadosh BarujHu descansa sobre la fidelidad compartida.

Parashat Terumá Tu ofrenda atraerá su Presencia 5786.
Instruye a los israelitas a ofrendar materiales para construir el Mishkán para que Hakadosh BarujHu resida "entre ellos". Desde el Sod (misterio), "Terumá" significa elevar, indicando la elevación espiritual de lo material para crear un espacio sagrado, transformando el deseo egoísta en un deseo de compartir y conectar con Hakadosh BarujHu. Derivado de rum (elevar), la ofrenda no es solo una contribución material, sino la acción de elevar lo físico (oro, plata, madera) a un propósito espiritual. La frase clave "...y habitaré en medio de ellos" (25:8) no se refiere solo a una estructura física, sino a que HaShem reside dentro de cada persona que construye su propio "santuario" interior a través de la rectitud y la intención.

Reflexión de la parashat Mispatim 5786.
Después del fuego, los truenos y la voz de Shofar en el Sinaí, uno esperaría que la Torá continuara hablando de ángeles y visiones celestiales. Pero la parashá de Mishpatim desciende abruptamente a la tierra: esclavos, daños, préstamos, disputas, responsabilidades. Como si la Torá nos susurrara: la verdadera espiritualidad se mide en cómo juzgas y cómo hablas del otro. Y allí comienza nuestro tema: la crítica.

Parashat Mishpatim El silencio: señal de autoridad" 5786.
_La porción Mishpatim es una continuación, en cierto modo, de Yitró, la porción anterior, en la que ocurrió la Revelación del Sinaí, la revelación de la totalidad de la Luz del Creador y la Luz de la Inmortalidad. _ *“La palabra ‘pacto’ es en realidad una promesa”.* Cronológicamente, está la Revelación del Sinaí, los Diez Enunciados, que llevan a Moshé a ascender la montaña por cuarenta días y cuarenta noches para recibir el resto de la Torá, el resto de la Luz y la sabiduría de la revelación. Pero hay un momento al final de la porción Mishpatim en el que dice que Moshé escribió lo que recibió, despertó a la mañana siguiente y construyó doce altares, uno para cada una de las doce tribus (lo cual representaba un acercamiento a la Luz del Creador) e hicieron sacrificios en cada uno de ellos. Moshé tomó la mitad de la sangre y la vertió en el altar, luego tomó el llamado Séfer HaBrit, el Libro del Pacto, y leyó a los israelitas: “Todo lo que diga el Creador, lo escucharemos y lo haremos”. Luego Moshé tomó la sangre y la roció sobre los israelitas, diciendo que era la sangre a través de la cual el Creador había hecho un Pacto con ellos, los israelitas.

Parashat Mishpatim "Regresa al primer amor" 5786.
A partir de la teofanía momentánea en el Sinaí, que leímos en la Parashá anterior (Yitró), la Torá viene ahora a enseñarnos que el Elohim de la revelación es simultáneamente el Elohim que comanda, que ordena, que tiene todo en control. Desde esto los escogidos hebreos deberán comprender que la unicidad de Israel se apoya en esta legislación holística que abarca todos los aspectos de la vida, tanto de la persona como de la comunidad. Sólo desde la concreción de estos mitzvot (mandamientos)… aquellos que son Su Pueblo producirán una elevación de lo material a lo espiritual que promocionará al cosmos en su regreso al Infinito.

Parashat Vaerá en Inglés 5786.
The policies of Pharaoh of Egypt changed after the death of Jacob's sons. The children of Israel gradually assimilated into the Egyptian environment, losing self-respect and their identity. The only tribe that did not assimilate, continued to circumcise their sons, and did not obey the decree of forced labor, was the tribe of Levi, which also remained in the region of Goshen where the Hebrews lived in the time of Joseph. Amram and Jochebed, both of the tribe of Levi, had three children: Aaron, Miriam, and Moses. Moses, like Jacob and Joseph, was born circumcised, a characteristic of the Tzaddikim who are called to a mission. The name Moses received from his parents was Jekutiel; however, in the Torah, he is referred to as Moses, the name given to him by Pharaoh's daughter at Jochebed's suggestion. After Moses was left in the Nile, the edict to kill newborn Jewish boys ceased because the astrologers informed Pharaoh that the Redeemer of Israel had been thrown into the river. Moses was distinguished by his strong sense of justice, his humility, and the empathy he had for his people. He was one of the forty-eight most prominent prophets and possessed the highest level of prophecy because HaKadosh Baruch Hu spoke to him “face to face.”

Parashat Shemot en inglés 5786.
This week we begin reading the second book of the Torah, which shares the same name as the Parashah: “Shemot,” literally meaning “names.” These are the names of the sons of Israel (Jacob) who went down to Egypt with him, and it constitutes the second book of the Pentateuch, in which Jewish destiny and identity are forged. It alludes to the formation of the Jewish people from a sociological perspective, with the formation and maintenance of a common identity, and with the ability to transcend the environment. This book is also known as Exodus and deals with some of the most crucial events in Jewish history, such as the exile in Egypt and the exodus that marks the birth of the Jewish people with the giving of the Torah and the construction of the Sanctuary, which represents the Shekhinah in the physical world. The central figure in all these events is Moses, chosen by HaKadosh Baruch Hu for his high spiritual level to be the redeemer and leader of the Jewish people. From Abraham to Moses, seven generations pass. Moses is the 26th generation counting from Adam.

Parashat Vayechi en inglés. 5786
VAYECHI With this Parashah, the reading of the First Book of the Chumash: Bereshit, which is composed of twelve Parashiot, concludes. Upon finishing a book of the Torah, one says, “Chazak, Chazak, Venitchazek,” which means: strength, more strength, together we will become stronger! This implies that we feel content with what we have learned but desire to learn even more. Jacob was the first person to suffer from an illness before dying, because he asked HaShem to do so, so that people could instruct their children and settle their affairs before they died. Abraham was the first person with outward signs of old age, such as wrinkles and gray hair, so that people could recognize and honor the elderly. He was the first person to experience pain and suffering, as he asked HaShem to do so to lessen suffering in the World to Come.

Parashat Vayigash En Inglés. 5786
VAYIGASH Even from his state of slavery, Joseph became governor of Egypt and used his human qualities for the good of humanity, in order to lift the world out of famine. Despite separation and isolation, he preserved his identity intact. Joseph managed to get his brothers to bring Benjamin to Egypt against Jacob's initial resistance, later holding him hostage. His brothers interceded for him, and Judah even offered to remain imprisoned in Benjamin's place. At that moment, Joseph revealed his identity. Benjamin was Joseph's favorite brother; they were sons of the same mother, Rachel. Forgiveness is a virtue, but often the person forgiven is seen as magnanimous (elevated), while the person who is forgiven is humiliated and sometimes even feels guilt.

Reflexión de la parashat Itró 5786.
La Torá no empieza hablándonos de montañas ni de truenos. Empieza hablándonos de hermanos. Dos niños nacen en la misma casa y, sin darse cuenta, comienzan a preguntarse quién ocupa más lugar. Caín mira a Hevel y la Torá declara algo estremecedor: “y no pudo hablarle en shalom”. El Midrash explica que esto aún no expresaba violencia u odio sino que era una reacción cargada de silencio y preguntas no respondidas: ¿a quién mira más el Cielo? (Bereshit Rabá 22:7). Desde entonces, la historia no cambia... solo los nombres. Hermanos que pelean no por objetos, sino por significado. Por eso el Talmud advierte con tanta firmeza: nunca debe una persona hacer diferencias entre sus hijos, porque una preferencia mínima puede desatar consecuencias que atraviesan generaciones, como ocurrió con Yosef y sus hermanos (Shabat 10b). Cuando el amor parece medirse, los hijos aprenden a competir. El Musar enseña que la kiná, la envidia, no nace en el corazón del niño, sino en el clima del hogar. Rav Israel Salanter decía que la casa es el primer lugar donde se moldea el carácter, y que cuando un niño siente que debe destacarse para ser visto, la rivalidad se vuelve su lenguaje emocional. No porque sea malo, sino porque quiere existir.

_Parashat Yitró_ "El poder de la unidad que trasciende a la eternidad " 5786.
La parashá de esta semana consta de dos episodios que parecen constituir un estudio de contrastes. El primero se encuentra en el capítulo 18. Yitró, el suegro de Moshé y sacerdote madianita, le da a Moshé su primera lección de liderazgo. En el segundo episodio, el motor principal es HaShem mismo, quien, en el Monte Sinaí, hace un pacto con los israelitas en una epifanía sin precedentes e irrepetible. Por primera y única vez en la historia, Hakadosh BarujHu se aparece a todo un pueblo, hace un pacto con ellos y les entrega el breve código de ética más famoso del mundo, los conocidos como las Diez Palabras. ¿Qué puede haber en común entre el consejo práctico de un madianita y las palabras atemporales del Apocalipsis (la revelación)? Hay un contraste intencional aquí y es importante. Las formas y estructuras de gobierno no son específicamente judías. Son parte de la jojmá , la sabiduría universal de la humanidad. Los judíos han conocido muchas formas de liderazgo: por profetas, ancianos, jueces y reyes; por los Nasi en Israel bajo el gobierno romano y el Resh Galuta en Babilonia; por los consejos municipales (shiva tuvei ha-ir) y varias formas de oligarquía; y por otras estructuras hasta incluir la Knesset elegida democráticamente. Las formas de gobierno no son verdades eternas, ni son exclusivas de Israel. De hecho, la Torá dice sobre la monarquía que llegará un tiempo cuando el pueblo diga: “Pongamos un rey sobre nosotros como todas las naciones que nos rodean”, el único caso en toda la Torá en el que se le ordena (o se le permite) a Israel imitar a otras naciones. No hay nada específicamente judío en las estructuras políticas.

Parashat Yitró_ "La humildad que prepara para la revelación 5786.
_Shemot 18:1-20:23_ El suegro de Moshe, Itró, oye sobre los grandes milagros que HaShem hizo por el pueblo de Israel, y viene desde Midián hasta el campamento Israelita, trayendo consigo la mujer de Moshé y sus dos hijos. Itró aconseja a Moshé nombrar una jerarquía de magistrados y jueces para ayudarlo en la tarea de gobernar y administrar justicia a la gente. Los Hijos de Israel acampan frente al Monte Sinaí, donde son informados que Hakadosh BarujHu los ha elegido como su “nación de kohanim” y “nación apartada”. Las personas responden proclamando “Todo los que HaShem dijo, lo haremos”.

Reflexion de la parashat Beshalaj 5786
Cuando Am Israel salió de Egipto, salió libre en el cuerpo, pero no todavía en el alma. Por eso la Torá nos dice: “Y HaShem no los condujo por el camino más corto” (Shemot 13:17), porque el problema no era la distancia del camino, sino la estrechez interior que aún llevaban consigo. Egipto no solo había esclavizado sus manos; había reducido su autoestima, su voz interior, su sensación de valor. Y cuando se encontraron frente al mar dijeron: “¿Acaso no había tumbas en Egipto para morir allí?” (Shemot 14:11). No era rebeldía, era una mente que aún no sabía verse como digna de salvación. El Talmud enseña que la palabra construye mundos, y que el honor del hijo es parte del honor del padre (Berajot 6b; Ketubot 50a). Por eso HaShem no los humilla ni los reprende. No les responde con palabras duras, sino con un acto educativo: abre el mar delante de ellos. Les muestra con hechos que su vida vale, que su existencia merece un milagro.

_Parashat Beshalaj 5786. ¿Sabemos confiar cuando lo extraordinario se vuelve rutina ?
Tercera aliyá — Shemot 14:15–25 (A) / 14:26 – 15:26 (S) _“El mar se abre cuando el pueblo avanza”_ La tercera aliyá marca el punto de quiebre entre el miedo y la fe activa. HaShem interrumpe el clamor de Moshé con una orden sorprendente: “¿Por qué clamas a Mí? Di a los hijos de Israel que marchen” (Éx 14:15). Desde una lectura académica hebrea, este pasuk redefine la espiritualidad de la Torá: hay momentos en que la tefilah debe transformarse en obediencia. No se trata de menospreciar el clamor, sino de reconocer que la fe madura discierne cuándo hablar y cuándo caminar. El Midrash (Mejilta deRabí Ishmael, BeShalaj) enseña que el mar no se abrió de inmediato. Najshón ben Aminadav entró primero en las aguas hasta que le llegaron al cuello, y solo entonces el mar se partió. Esta tradición rabínica subraya que el milagro no precede a la fe, sino que responde a ella. La fe hebrea no exige garantías antes de obedecer; confía en el carácter de Elohim y actúa aun en la incertidumbre.

_Parashat Beshalaj_ "Estad firmes y ved la salvación de HaShem " 5786
Shemot 13:17 - 17:16_ _EL FARAON SE ARREPIENTE_ _EL MAR SE ABRE_ HaKadosh BarujHu instruye a Moshé: “Diles que avancen” y le ordena a Moshé que extienda su vara sobre el mar y lo divida para que los hijos de Israel pasen en medio del mar. Mientras tanto, la columna de nube que guiaba a los israelitas en el frente, se posiciona atrás de ellos, separando a los hebreos de los egipcios e impidiendo que avancen. El mar se parte en dos columnas. Los hijos de Israel atraviesan el lecho del mar, completamente seco, cruzando el límite del territorio egipcio hacia su libertad definitiva.

Reflexión de la Parashat: Bo 5786
En Parashat Bo tres veces la Torá repite: "Y será cuando tu hijo te pregunte..." Y esta mitzvá no sólo se trata de relatar la información histórica, sino de crear confianza emocional y espiritual en nuestro hijo y educarlo en esa confianza es darle una herramienta que lo acompañará toda su vida, incluso cuando nosotros (padres) ya no estemos. HaShem no saca solo a una generación de Egipto sino que construye una cadena de confianza. De aquí nace la idea de que el mejor regalo que los padres pueden dar a sus hijos es enseñarles que nunca están solos y que pueden confiar en HaShem. El Rambán (Shemot 13) explica que el objetivo de las señales, las plagas y el Éxodo no es solo demostrar poder sino grabar en el corazón del niño que HaShem está presente en cada detalle de la vida. El Midrash Mejilta enseña que incluso antes de la salida física de Egipto, Israel salió del miedo interior. Por eso, uno de los regalos esenciales que los padres transmiten es la valentía: no la ausencia de temor, sino la certeza de que HaShem acompaña incluso en la oscuridad.

Parashat Bo 5786."La obediencia no se negocia, se vive"
_“Las langostas y las tinieblas: juicio total al falso orden”_ Esta aliyá describe dos plagas consecutivas que revelan un juicio progresivo y total: las langostas y las tinieblas. La Torá afirma que las langostas “cubrieron la superficie de toda la tierra… y consumieron todo” (Éx 10:14–15). No se trata solo de una catástrofe agrícola, sino de la desintegración final del sistema económico y religioso de Egipto. Los sabios explican que HaKadosh BarujHu primero golpea los recursos, luego la percepción; primero lo externo, luego lo interno.

Parashat: Bo 5786."¿Cómo se pierde el libre albedrío? "
_Shemot 10: 1 - 13: 16_ En esta porción se nos comenta sobre las makot que azotaron a Egipto. Pero hay algo particular que debemos saber. Una de las plagas que sí afectó al Paró fue la plaga de Makat Bejorot: La plaga de la muerte de los primogénitos. De las nueve plagas principales, la plaga de la sangre, de las ranas, de los piojos, de las úlceras, de las bestias, del granizo, todas estas no habían afectado al Paró y su hijo. Y fué por ese motivo que la Torá nos cuenta que el Paró endurecía cada vez más su corazón. Pues el veía que a el no le pasaba nada. Veía que su pueblo solamente era afligido, se "arrepentía" solo por un instante pero volvía a la testarudez y no tenía un arrepentimiento genuino.

Parashat: Miketz en Inglés. 5786
After 12 years in prison, Joseph was called to interpret the two strange dreams Pharaoh had. One was the well-known dream of the seven fat cows that came up from the Nile River and were followed by seven lean cows that devoured them but did not grow fat. In the second dream, seven large and beautiful ears of wheat appeared, growing from a single stalk with plump, healthy grains. Then seven more ears sprouted from separate stalks, each one thin and dry. God gave Joseph the “Ruach HaKodesh” (Holy Spirit), the power of prophecy, so that he could understand the true meaning of the dreams. He explained to Pharaoh that both foretold seven years of abundance, which would be followed by seven years of famine and scarcity so terrible that people would forget the good years. After Pharaoh appointed Joseph as Viceroy of Egypt, he changed his name to "Zaphenat Paneaj," which means "the revealer of secrets," because he had been able to explain the secret of dreams. Joseph's greatest contribution to the history of Egypt was saving the Egyptian people from death during the seven-year famine, since in the years of plenty he dedicated himself to storing immense quantities of food that were later distributed. The famine spread and reached Canaan, causing Jacob and his sons to travel to Egypt, where they were received by Joseph, who had them settle in Goshen. When Joseph's brothers arrived in Egypt, they did not recognize him, but he knew that they were his brothers.

Parashat: Vaieshev en Inglés.5786
This Parashah narrates the story of Yosef Hatzadik ben Yaakov. Yosef is a figure of great importance as he represents the bridge between two stages of Jewish history: the transition from a family of shepherds to a nation, a people forged in Egypt and in the Sinai Desert. Yosef was Yaakov's favorite son because he was the son of Rachel, his principal wife, for whom he agreed to work with Laban for many years. Even though all of Yaakov's sons were righteous, it was Yosef whom Yaakov saw as his successor, and therefore revealed to him secrets of the Torah and transmitted to him all the laws he had studied in the Yeshiva of Shem and Eber. In addition to the physical resemblance between Yaakov and Yosef, there are similarities in the stories of their lives, among which we can mention: Both were accompanied by angels and blessed through a dream: Jacob in the dream of the ladder and Joseph, who attained his greatness through the interpretation of Pharaoh's dream about the fat and lean cows. Both lived and died in Egypt and requested that their remains be taken to Israel. Joseph's brothers were angry with him not only because he was their father's favorite, but also because of the two dreams Joseph had had and recounted to them. In the first, they were all together in the field tying bundles of grain, and suddenly Joseph's bundle of grain stood up, and the others' bundles bowed down before him—a sign that he would rule them, just as happened many years later when they bowed down to him in Egypt, where they went to buy grain.

Parashat: Vaishlaj en Inglés. 5786
After his return to Israel, Jacob, who represents spiritual perfection, after having spent twenty years working in Haran for Laban (in a world of idolatry), sends messengers to his brother Esau to make peace with him. However, Esau confronts him with four hundred warriors, indicating his intention to continue fighting. To meet with Esau, Jacob protects himself with three things: prayer (tefillah), sending gifts to Esau, and strategically preparing for the confrontation (he divides his people into two factions, so that if Esau kills one, the other survives). At the moment Jacob meets Esau, he bows before him, but he is really bowing to the Shekhinah, which saves him when Esau tries to kill him, something like, “todah haShem, todah haShem, todah haShem…”

Parashat: Vaietzé en Inglés 5786.
Jacob, father of the Twelve Tribes, left Israel, departing from the city of Beersheba on his way to Aram (Haran) to escape his brother Esau, following his mother's advice, and to find a wife, as instructed by his father Isaac. The town of Beersheba represents shalom and security, prayer and the study of Torah; however, Jacob had to leave it to face the world of temptations, the olam: whose root is helem, concealment, where God is hidden. He had to overcome these temptations to later become the father of the house of Israel, which teaches us that HaKadosh Baruch Hu wants the Jewish people to live a spiritual life in an earthly world. Jacob studied for fourteen years at the Yeshiva of Eber before going to Haran.

Reflexión de la Parashat Vaerá.5786
Parashat Vaerá comienza de una manera silenciosa y profunda. HaShem no se dirige aún al pueblo esclavizado, no les exige fé ni palabras sino que se revela a Moshé y le habla desde un amor que ya está en movimiento. Israel todavía no pide redención con claridad, todavía no cree del todo, y aún así HaShem dice: “Yo soy Hashem”. Así comienza el amor verdadero: no cuando el otro lo formula, sino cuando el vínculo lo exige. Los sabios enseñaron en el Talmud: "el padre está obligado a sustentar a sus hijos" (Ketubot 49b). No porque el hijo haya pedido, no porque sepa explicar su necesidad, sino simplemente porque es su hijo. El niño no conoce el lenguaje de la carencia, pero el padre conoce el lenguaje de la responsabilidad. Así también HaShem ve a Israel en Egipto, incapaz de elevar una plegaria completa, y aun así promete: Los sacaré. El Midrash lo expresa con una imagen conmovedora: así como una madre alimenta a su hijo incluso mientras duerme, así el HaKadosh Baruj Hu, sostiene a Israel aun cuando no puede hablar (Shemot Rabá 6). El amor que no espera ser llamado ya ha comenzado a redimir.

Parashat Vaerá_La distinción entre Israel y Egipto. 5786
La confrontación pública entre el Elohim de Israel y el poder de Egipto inicia con una señal cargada de simbolismo: la vara de Aharón convertida en serpiente (Éx 7:10). No es un simple prodigio, sino una declaración espiritual. El Zohar enseña que la serpiente representa las fuerzas ocultas que sostienen los reinos idólatras, el sitra ajrá que imita y desafía la Kedushá. Desde el comienzo, HaShem revela que la redención no será solo política, sino un enfrentamiento entre dominios espirituales.

Parashat Vaerá "La fé que confronta imperios" 5786.
La política del Paró de Egipto cambió luego de la muerte de los hijos de Yaakov. Los hijos de Israel se fueron asimilando al medio ambiente egipcio, perdiendo el respeto por sí mismos y a la vez su identidad. La única tribu que no se asimiló, siguió circuncidando a sus hijos y no obedeció el decreto de trabajos forzados fue la tribu de Leví que además permaneció en la región de Goshen donde vivían los hebreos en tiempos de Yosef. Amram y Yojevet ambos de la tribu de Leví tuvieron tres hijos: Aharón, Miriam y Moshé.

Reflexión de la parashat Shemot 5786.
Drashá – “La confianza que nació en una casa” Egipto era una tierra donde la palabra no valía nada. El faraón prometía orden y entregaba muerte. Decía proteger la vida y decretaba el exterminio. En ese mundo, la primera cosa que se rompió no fue el cuerpo del pueblo de Israel, sino la confianza. Y sin embargo, Parashat Shemot nos enseña que la redención no comienza en el palacio, ni en el desierto, ni siquiera con milagros. Comienza en una casa pequeña, entre padres e hijos, donde todavía existe verdad. El Midrash (Shemot Rabá 1:13) cuenta que Amram, líder de su generación, se separó de Yojeved al ver el decreto del faraón. No fue maldad; fue miedo. Pero entonces Miriam, su hija, lo enfrentó y le dijo que su decisión era peor que la del faraón: el faraón decretó contra los varones, y él contra todos. Amram escuchó, rectificó y volvió con Yojeved. En ese momento, dice el Midrash, Israel volvió a creer en sus padres. Aquí aprendemos que la credibilidad no nace de no equivocarse, sino de saber corregirse. Un padre que reconoce su error enseña más fe que uno que nunca admite fallar.

Parashat Shemot 5786 . ¿Quien pueden hallar la Presencia del Todopoderoso?
La cuarta aliyá introduce el punto de inflexión de toda la historia de la redención: la revelación del Elohim vivo en la zarza ardiente. Moshé apacienta ovejas en el desierto de Itró cuando “el Malaj de Adonai se le apareció en una llama de fuego en medio de una zarza” (Shemot 3:2). El Midrash (Shemot Rabá 2:5) subraya que Abba Kadosh no eligió un cedro majestuoso, sino una zarza humilde, enseñando que la Shejiná se revela donde hay quebranto y sencillez. El Elohim de Israel no se manifiesta en el orgullo del palacio, sino en la humildad del desierto.

Parashat Shemot La aflicción no cancela la promesa. 5786
En la presente semana se comienza la lectura del segundo libro de la Torá que recibe el mismo nombre de la Parashá: “Shemot” que en su traducción literal significa “nombres”. Son los nombres de los hijos de Israel (Yaakov) que con él bajaron a Egipto y configura el segundo libro del Pentateuco en el cual se forja el destino y la identidad judía. Alude a la formación del pueblo judío desde el punto de vista sociológico, con la formación y mantenimiento de una identidad común, y con la habilidad de trascender al medio ambiente. Este libro también recibe el nombre de Éxodo y trata algunos de los acontecimientos más cruciales de la historia judía como son el exilio en Egipto y el éxodo que marca el nacimiento del pueblo judío como tal con la entrega de la Torá, y la construcción del Santuario que representa la Shejiná en el mundo físico. La figura central de todos estos eventos es Moshé escogido por HaKadosh BarujHu por su alto nivel espiritual para ser el redentor y conductor del pueblo judío. De Avraham a Moshé transcurren siete generaciones. Moshé es la generación número 26 contanda a partir de Adam. Nació el 7 de Adar de 2.368 y murió en la misma fecha 120 años después. Es a la edad de ochenta años cuando ocurren los acontecimientos de la salida de Egipto y la entrega de la Torá. Nuestro Sabios nos señalan que en cada generación existe una persona análoga a Moshé. Son los llamados Nesiim o Guedolel Hadorot: los líderes de cada generación.

Reflexión de la Parashat Vayejí
Cuando Yaakov Avinu se acerca al final de su vida, no convoca a sus hijos para recordar los momentos felices, ni para decir que todo estará bien. Los llama porque sabe que una familia no se sostiene por el silencio, sino por la verdad. La Torá dice: “Reúnanse y les diré lo que les ocurrirá al final de los días” (Bereshit 49:1). No es una reunión cómoda, es una reunión necesaria. Egipto ofrece estabilidad material, pero Yaakov entiende que el verdadero peligro no es el hambre sino que los conflictos no resueltos se congelen y se hereden. Por eso Vaiejí no comienza con una muerte, sino con una palabra. Doce hijos alrededor de una cama y una historia cargada de tensiones. A cada uno Yaakov le habla según su verdad, porque la Torá misma afirma: “A cada uno lo bendijo según su bendición” (Bereshit 49:28). No todas las bendiciones suenan suaves, porque en la Torá bendecir no es halagar, sino revelar propósito.

Parashat Vayejí. 5786. HaShem transforma el mal en instrumento del bien"
En esta cuarta aliyá de VaYejí, Yaakov convoca a sus hijos con una frase cargada de misterio y profundidad: “Reuníos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros” (49:1). Rashi explica que Yaakov deseaba revelar el ketz hayamim (el fin de los días), pero la Shejiná se retiró, dejándole solo palabras proféticas veladas. Esto enseña que aún cuando la revelación plena es retenida, Hakadosh BarujHu permite que Su propósito se comunique a través de corrección, identidad y destino.

Parashat Vayejí 5786 El Justo prepara su final con Visión Eterna.
Bereshit 47: 28 - 50: 26_ Con esta Parashá finaliza al lectura del Primer Libro del Jumash: Bereshit, que está compuesto por doce Parashiot. Al terminar un libro de la Torá se dice “Jazak, Jazak, Venitjazek” que significa: fuerza, más fuerza, juntos nos fortaleceremos! lo que implica que nos sentimos contentos por lo aprendido pero deseamos aprender aún más.

Reflexion de la Parashat Vayigash 5786.
“Vaigash elav Yehudá”, y Yehudá se acercó a él. Nuestros sabios explican que este acercamiento fue desde interior. Yehudá se presentó desde un lugar distinto al de años atrás, no es el mismo hombre que propuso vender a Yosef. La Torá nos enseña que el pasado no condena, pero el futuro exige un cambio real. Rebe Najman enseña que la verdadera libertad es el dominio de uno mismo, no la ruptura de límites. Un cambio sano te fortalece por dentro, te hace cuidar más a quienes amas y te da mayor dominio de ti mismo. Un cambio falso te aísla, te llena de excusas y te hace avergonzarte de quién eras. Crecer no es romper con todo, crecer es integrar lo nuevo sin traicionar lo esencial. Yehudá no negó su pasado, lo reparó, y ese es el verdadero camino de grandeza. Todo aquel que permanece en su nivel espiritual, sin progresar de un nivel a otro, se considera como alguien que se ha acostumbrado a algo. Una vez que la costumbre se instala en la persona, ésta ya no se esfuerza en su servicio a HaShem, y por ello se produce un deterioro automático de su nivel. Pero la Torá también nos advierte que no todo cambio es crecimiento. Que Parashat Vaigash nos enseñe a cambiar sin perdernos, a crecer sin romper, y a educar hijos que sepan distinguir entre transformación verdadera y confusión disfrazada de libertad.

_Parashat Vayigash 5786. "El justo bendice aún desde la fragilidad."
La sexta aliyá de VaYigash nos presenta una escena profundamente paradójica: Yaakov, anciano, extranjero y dependiente, se levanta como portador de bendición delante del hombre más poderoso del mundo conocido. Bereshit 47:7 declara: “Y Yaakov bendijo a Faraón”. La Torá invierte el orden esperado: no es el rey quien bendice al pastor, sino el justo quien libera bendición aun desde su aparente fragilidad. Esta aliyá enseña que la autoridad espiritual no depende de la posición social, sino del pacto que se porta. Rashi observa que Yaakov no llega a Faraón como mendigo, sino como patriarca consciente de su identidad. Aunque entra a Egipto por causa del hambre, no entra vacío de propósito. El Midrash (Bereshit Rabá 95:9) señala que desde el momento en que Yaakov bendice a Faraón, cesa el hambre en Egipto. Esto revela que la bendición del justo no es simbólica, sino efectiva; produce cambios concretos en la realidad histórica.

_Parashat Vayigash_5786. Abraza tu destino
Yosef, aún desde su estado de esclavo se tornó en gobernador de Egipto y usó sus cualidades humanas para el bien de la humanidad, a fin de sacar el mundo del hambre. A pesar de la separación y aislamiento conservó intacta su identidad. Yosef logró que sus hermanos trajeran a Binyamin a Egipto en contra de la resistencia inicial de Yaacov, reteniéndolo luego como rehén. Sus hermanos intercedieron por él y Yehudá hasta ofreció quedarse preso en lugar de Binyamín. En ese momento Yosef revela su identidad. Binyamín era el hermano favorito de Yosef, eran hijos de la misma madre Rajel.

Parashat Miketz 5786. El corazón probado revela si la transformación es real
_“La prueba del arrepentimiento precede a la restauración”_ En esta quinta aliyá, Yosef continúa el proceso de confrontación sin revelarse a sus hermanos. Su trato severo no nace del rencor, sino de un discernimiento espiritual profundo. El Midrash enseña que Yosef buscaba teshuvá gemurá (gemir, lágrimas)—arrepentimiento profundo— y no un remordimiento momentáneo provocado por el hambre o el miedo (Bereshit Rabá 91:8). La Torá nos muestra que la restauración verdadera requiere primero una conciencia despierta, no solo palabras emotivas. Yosef establece una prueba clara: uno quedará preso mientras los demás regresan con Biniamín (42:19–20). Rashi explica que Yosef reproduce una situación paralela a la que ellos mismos crearon años atrás, cuando abandonaron a un hermano por ganancia propia. En la perspectiva hebrea, HaKadosh BarujHu permite escenarios similares no para humillar, sino para revelar si el corazón ha cambiado. El arrepentimiento se prueba cuando actuamos distinto frente a una tentación conocida. La reacción de los hermanos es significativa: “Verdaderamente somos culpables” (42:21). El Talmud enseña que el primer paso de la teshuvá es la confesión sincera (vidui), cuando el pecado deja de justificarse y comienza a doler (Yoma 86b). Esta aliyá subraya que HaKadosh BarujHu no ignora el pasado, pero tampoco lo usa para condenar eternamente. Cuando el corazón reconoce la verdad, el camino hacia la restauración se abre.

Parashat: Miketz 5786."La sabiduría que desciende del Cielo distingue al justo"
Al cabo de 12 años de prisión Yosef es llamado para interpretar los dos extraños sueños que había tenido el Faraón. Uno es el conocido sueño de las siete vacas gordas que salían del río Nilo y que eran seguidas por siete vacas flacas que las devoraban, pero no engordaban. En el segundo sueño aparecían siete espigas de trigo grandes y hermosas que crecían de un solo tallo con granos gordos y sanos. Después brotaban siete espigas que crecían de distintos tallos, cada uno de los cuales era delgado y seco. HaShem le dió a Yosef “Ruaj HaKodesh” -poder de profecía- para que pudiera comprender el verdadero significado de los sueños. El le explicó al Faraón que ambos predecían siete años de abundancia a los cuales seguirían siete años de hambre y escasez que serían tan terribles que las personas olvidarían los años buenos. Después que el Faraón nombrara a Yosef como Virrey de Egipto le cambió su nombre con el de “Tzafnat Paneaj” que significa: “el revelador de secretos” porque había podido explicar el secreto de los sueños. La mayor contribución de Yosef a la historia de Egipto consistió en haber salvado al pueblo egipcio de la muerte durante la hambruna de los siete años ya que en los años de abundancia se dedicó al almacenamiento de inmensas cantidades de alimentos que fueron distribuidas posteriormente.

Reflexión de la Parashat Vayeshev
Vayéshev: El inicio del dolor en la familia La parashá comienza: “Vayéshev Yaakov…” — “Y se estableció Yaakov”. _ Los sabios dicen que Yaakov buscaba shalvá, un tiempo de tranquilidad y estabilidad (Rashi). Pero justo allí comienza la crisis familiar: favoritismo, celos, conflicto entre hermanos y la pérdida de Yosef. La Torá nos enseña: cuando un padre anhela paz pero no toma responsabilidad activa en armonizar su hogar, los conflictos se multiplican. La Torá y los sabios dejan claro que, si bien el padre tiene una responsabilidad estructural y directiva, la madre es el corazón, el clima y la vida cotidiana del hogar. Sin ella, nada de lo dicho anteriormente puede sostenerse. _La madre en la Torá: la arquitecta del alma del hogar 1. Talmud: la madre como formadora del carácter El Talmud enseña: “Biná yéterá nitná la’ishá” (Nidá 45b) “A la mujer le fue otorgada una comprensión adicional”. Los sabios explican: El padre transmite dirección. La madre transmite sensibilidad, lectura emocional y contención. Existen fuentes claras en los sabios de Israel —Midrash, Rishonim y lecturas posteriores— que no acusan a Leá de insuficiencia, pero sí señalan que Yaakov no le dio el lugar que le correspondía, y que esa falla de liderazgo emocional es una de las raíces del drama de Yosef. La crítica de los sabios recae sobre Yaakov, no sobre Leá. 1. Midrash Rabbá: el favoritismo como origen del conflicto Bereshit Rabbá 84:8, comentando Vayéshev, dice: “Nunca se debe distinguir entre hijos, porque por dos monedas de seda que Yaakov dio a Yosef más que a sus hermanos, descendieron nuestros padres a Egipto.” Este Midrash culpa directamente a Yaakov, no a Leá, por no equilibrar el hogar después de la muerte de Rajel.

Parashat Vayeshev 5786."La belleza de la Santidad
_"...viajaron de esto... iremos a Dotán" (Bereshit 37:17)_ Ahora bien, analizaremos un poco más sobre temas importantes de la personalidad de Iosef durante su vida. _"Dar la Vida - Más Allá de todo Cálculo"_ La Torá nos relata que cuando Iosef, enviado por su padre, fue a visitar a sus hermanos que pastoreaban el ganado en Shjem, encontró en el camino a un hombre - que no era sino el ángel Gabriel- y le preguntó dónde estaban sus hermanos. El hombre le respondió: "Viajaron de esto, pues los escuche decir: iremos a Dotán" Explica sobre este texto Rashi (basándose en los Midrashim de nuestros Sabios de bendita memoria) que con estas palabras el Malaj intentó advertir a Iosef que no vaya a lo de sus hermanos, quienes tramaban dañarlo. Le contestó, "viajaron de esto" (y no de aquí) enviándole una señal de que se fueron de la hermandad". (Iosef le había dicho: "a mis hermanos busco"). Al decirle el ángel/Malaj "iremos a Dotán" le insinuó: "a buscar artimañas legales para matarte" (En hebreo el texto "iremos a Dotán" está dicho con las palabras "neljá dotaina" que hace juego con las palabras "nijlei datot" - artimañas legales). En resumen: Iosef fue advertido de que sus hermanos planeaban asesinarlo, y a pesar de ello- se dirigió hacia ellos.

Parashat Vayeshev 5786. Para estar unidos, hay que ir más allá de la razón
En esta Parashá se narra la historia de Yosef Hatzadik ben Iaacov. Yosef es un personaje de gran importancia ya que representa el puente entre dos estadios de la historia judía: el paso de una familia de pastores a una nación, a un pueblo forjado en Egipto y en el desierto del Sinaí. Yosef fue el hijo favorito de Iaacov porque era hijo de Rajel, su principal esposa, por la cual accedió a trabajar con Laván más años. Aún cuando todos los hijos de Iaacov eran “tzadikim” -justos- fue en Yosef que Iaacov vió a su continuador y por lo tanto le reveló secretos de la Torá y le transmitió todas las leyes que había estudiado en la Ieshivá de Shem y Ever. Además del parecido físico entre Iaacov y Yosef, existe semejanza en la historia de sus vidas entre las cuales se pueden mencionar las siguientes: ambos nacieron circuncidados, sus madres habían tenido dificultad en concebir, fueron odiados por sus hermanos quienes hasta trataron de matarlos, se casaron y tuvieron hijos fuera de Israel, ambos fueron acompañados por malajim y bendecidos a través de un sueño: Iaacov en el sueño de la escalera y Yosef que obtuvo su grandeza a través de la interpretación del sueño del Faraón sobre las vacas gordas y las vacas flacas. Ambos vivieron y murieron en Egipto y pidieron que sus restos fueran llevados a Israel.

Reflexión de la parashat Vayishlaj
Drashá: “La voz que construye la paz: Lecciones de Yaacov y Esav para la educación de los hijos” En la parashat Vaishlaj, Yaacov se prepara para el momento más emotivo y más tenso de su vida: reencontrarse con su hermano Esav después de más de veinte años de separación, miedo, dolor y heridas familiares profundas. Pero los sabios enseñan que este encuentro no es solo un evento histórico: es un modelo de cómo un ser humano debe acercarse al otro, y especialmente cómo un padre debe acercarse a su hijo, incluso cuando hay distancia, tensión, altibajos o diferencias de carácter. En el encuentro de Yaacov con Esav descubrimos seis principios educativos eternos. 1). El tono de voz: “Y habló Yaacov con respeto y humildad” 2). El contacto visual: “Y alzó Esav sus ojos… y vio” 3). El contacto físico: “Y Esav corrió, lo abrazó… y lo besó” 4). La sinceridad: “Tomé gracia a tus ojos” 5). La expresión facial: “Y vio el rostro de Esav… como rostro de un malaj” 6). La serenidad al hablar: “Y habló Yaacov benachat”

Parashat Vayishlaj 5786. Cuando la vida te rompe, el pacto te sostiene
La quinta aliyá nos confronta con uno de los episodios más dolorosos de la vida de Iaacov: la tragedia de Diná, su hija, cuyo nombre significa “justicia” o “juicio”. Bereshit 34 describe cómo Diná es violentada en Siquem, llevando a una reacción extrema por parte de Shimeón y Leví. Este capítulo rompe abruptamente la secuencia del regreso de Iaacov a la Tierra Prometida, recordándonos que incluso en el proceso de cumplimiento profético, pueden surgir crisis inesperadas que revelan fragilidades humanas. El Midrash (Bereshit Rabá 80) enseña que este acontecimiento no es ajeno al plan de Elohim, sino parte de un proceso de refinamiento del hogar de Iaacov.

Parashat Vayishlaj 5786. Cuando tu pasado te alcanza la Oración te abra el futuro
Bereshit 32: 3 (4) al 36: 43 Después de su regreso a Israel, Iaacov quién representa la perfección espiritual adquirida luego de haber pasado 20 años trabajando en Jarán para Laván (en un mundo de idolatría), manda mensajeros a su hermano Esav para hacer las paces con él. Sin embargo éste lo enfrenta con cuatrocientos guerreros señalando su intención de seguir peleando. Para encontrarse con Esav, Iaacov se protege con tres cosas: la plegaria -tefilá, mandándole regalos a Esav, y preparándose estratégicamente para la confrontación (divide a su gente en dos bandos, de tal modo que si Esav liquida a uno, sobrevive el otro). En el momento en que Iaacov se encuentra con Esav se inclina frente a él, pero realmente lo hace es frente a la Shejiná que lo salva cuando Esav pretende matarlo.

Parashat Toldot 5786 en inglés
TOLDOT And these are the generations of Isaac, son of Abraham: “Abraham begot Isaac”: “Toldot” is the section of the Torah that allows us to learn something about the life of the patriarch Isaac. In reality, we already learned about him in previous parashiot, either about his birth or about the “Akedah” episode, which is repeated every morning. This is an authorized prayer, as is the Shema, and during the last week, about his marriage to Rebecca, who had come from Aram Naharaim. On the one hand, it makes strict reference to the biological fact of birth, and leholid as a verb indicates the act of giving birth. Leholid, hence one of the meanings: “generations,” genealogies, those that come from me and transcend. On the other hand, and going beyond the biological act, Toldot is translated as events, happenings, deeds that also occur. starting with the individual or group, and they are the ones who will make history.

Parashat Chayei Sarah 5786 en inglés
JAYEI SARAH Sarah, the first of the four matriarchs (Sarah, Rebecca, Rachel, and Leah), lived one hundred twenty seven years (nineteen fifty-eight to two thousand eighty-five since Creation). The name of the Parashah refers to Sarah's life, but curiously, it begins with the description of her death. She was the daughter of Haran, sister of Lot, niece and wife of Abraham, and mother of the second of the patriarchs: Isaac. At the age of eighty nine, HaKadosh Baruch Hu changed her name Sarai to Sarah, to signify her role as the mother of the people of Israel. Sarah was one of the seven prophetesses of the people of Israel, but she was the only one to whom HaKadosh Baruch Hu spoke directly. The other six were Miriam, Deborah, Hannah, Avigail, Huldah, and Esther. Isaac was born on the fifteenth of Nissan, the same day that would later be celebrated as the Exodus from Egypt (the Passover). Isaac looked very much like his father Abraham, and even though he was old, he looked young because in Abraham's time people did not have outward signs of aging.