
Efrayimbenshalom
949 episodes — Page 2 of 19

_Parashat Yitró_ "El poder de la unidad que trasciende a la eternidad " 5786.
La parashá de esta semana consta de dos episodios que parecen constituir un estudio de contrastes. El primero se encuentra en el capítulo 18. Yitró, el suegro de Moshé y sacerdote madianita, le da a Moshé su primera lección de liderazgo. En el segundo episodio, el motor principal es HaShem mismo, quien, en el Monte Sinaí, hace un pacto con los israelitas en una epifanía sin precedentes e irrepetible. Por primera y única vez en la historia, Hakadosh BarujHu se aparece a todo un pueblo, hace un pacto con ellos y les entrega el breve código de ética más famoso del mundo, los conocidos como las Diez Palabras. ¿Qué puede haber en común entre el consejo práctico de un madianita y las palabras atemporales del Apocalipsis (la revelación)? Hay un contraste intencional aquí y es importante. Las formas y estructuras de gobierno no son específicamente judías. Son parte de la jojmá , la sabiduría universal de la humanidad. Los judíos han conocido muchas formas de liderazgo: por profetas, ancianos, jueces y reyes; por los Nasi en Israel bajo el gobierno romano y el Resh Galuta en Babilonia; por los consejos municipales (shiva tuvei ha-ir) y varias formas de oligarquía; y por otras estructuras hasta incluir la Knesset elegida democráticamente. Las formas de gobierno no son verdades eternas, ni son exclusivas de Israel. De hecho, la Torá dice sobre la monarquía que llegará un tiempo cuando el pueblo diga: “Pongamos un rey sobre nosotros como todas las naciones que nos rodean”, el único caso en toda la Torá en el que se le ordena (o se le permite) a Israel imitar a otras naciones. No hay nada específicamente judío en las estructuras políticas.

Parashat Yitró_ "La humildad que prepara para la revelación 5786.
_Shemot 18:1-20:23_ El suegro de Moshe, Itró, oye sobre los grandes milagros que HaShem hizo por el pueblo de Israel, y viene desde Midián hasta el campamento Israelita, trayendo consigo la mujer de Moshé y sus dos hijos. Itró aconseja a Moshé nombrar una jerarquía de magistrados y jueces para ayudarlo en la tarea de gobernar y administrar justicia a la gente. Los Hijos de Israel acampan frente al Monte Sinaí, donde son informados que Hakadosh BarujHu los ha elegido como su “nación de kohanim” y “nación apartada”. Las personas responden proclamando “Todo los que HaShem dijo, lo haremos”.

Reflexion de la parashat Beshalaj 5786
Cuando Am Israel salió de Egipto, salió libre en el cuerpo, pero no todavía en el alma. Por eso la Torá nos dice: “Y HaShem no los condujo por el camino más corto” (Shemot 13:17), porque el problema no era la distancia del camino, sino la estrechez interior que aún llevaban consigo. Egipto no solo había esclavizado sus manos; había reducido su autoestima, su voz interior, su sensación de valor. Y cuando se encontraron frente al mar dijeron: “¿Acaso no había tumbas en Egipto para morir allí?” (Shemot 14:11). No era rebeldía, era una mente que aún no sabía verse como digna de salvación. El Talmud enseña que la palabra construye mundos, y que el honor del hijo es parte del honor del padre (Berajot 6b; Ketubot 50a). Por eso HaShem no los humilla ni los reprende. No les responde con palabras duras, sino con un acto educativo: abre el mar delante de ellos. Les muestra con hechos que su vida vale, que su existencia merece un milagro.

_Parashat Beshalaj 5786. ¿Sabemos confiar cuando lo extraordinario se vuelve rutina ?
Tercera aliyá — Shemot 14:15–25 (A) / 14:26 – 15:26 (S) _“El mar se abre cuando el pueblo avanza”_ La tercera aliyá marca el punto de quiebre entre el miedo y la fe activa. HaShem interrumpe el clamor de Moshé con una orden sorprendente: “¿Por qué clamas a Mí? Di a los hijos de Israel que marchen” (Éx 14:15). Desde una lectura académica hebrea, este pasuk redefine la espiritualidad de la Torá: hay momentos en que la tefilah debe transformarse en obediencia. No se trata de menospreciar el clamor, sino de reconocer que la fe madura discierne cuándo hablar y cuándo caminar. El Midrash (Mejilta deRabí Ishmael, BeShalaj) enseña que el mar no se abrió de inmediato. Najshón ben Aminadav entró primero en las aguas hasta que le llegaron al cuello, y solo entonces el mar se partió. Esta tradición rabínica subraya que el milagro no precede a la fe, sino que responde a ella. La fe hebrea no exige garantías antes de obedecer; confía en el carácter de Elohim y actúa aun en la incertidumbre.

_Parashat Beshalaj_ "Estad firmes y ved la salvación de HaShem " 5786
Shemot 13:17 - 17:16_ _EL FARAON SE ARREPIENTE_ _EL MAR SE ABRE_ HaKadosh BarujHu instruye a Moshé: “Diles que avancen” y le ordena a Moshé que extienda su vara sobre el mar y lo divida para que los hijos de Israel pasen en medio del mar. Mientras tanto, la columna de nube que guiaba a los israelitas en el frente, se posiciona atrás de ellos, separando a los hebreos de los egipcios e impidiendo que avancen. El mar se parte en dos columnas. Los hijos de Israel atraviesan el lecho del mar, completamente seco, cruzando el límite del territorio egipcio hacia su libertad definitiva.

Reflexión de la Parashat: Bo 5786
En Parashat Bo tres veces la Torá repite: "Y será cuando tu hijo te pregunte..." Y esta mitzvá no sólo se trata de relatar la información histórica, sino de crear confianza emocional y espiritual en nuestro hijo y educarlo en esa confianza es darle una herramienta que lo acompañará toda su vida, incluso cuando nosotros (padres) ya no estemos. HaShem no saca solo a una generación de Egipto sino que construye una cadena de confianza. De aquí nace la idea de que el mejor regalo que los padres pueden dar a sus hijos es enseñarles que nunca están solos y que pueden confiar en HaShem. El Rambán (Shemot 13) explica que el objetivo de las señales, las plagas y el Éxodo no es solo demostrar poder sino grabar en el corazón del niño que HaShem está presente en cada detalle de la vida. El Midrash Mejilta enseña que incluso antes de la salida física de Egipto, Israel salió del miedo interior. Por eso, uno de los regalos esenciales que los padres transmiten es la valentía: no la ausencia de temor, sino la certeza de que HaShem acompaña incluso en la oscuridad.

Parashat Bo 5786."La obediencia no se negocia, se vive"
_“Las langostas y las tinieblas: juicio total al falso orden”_ Esta aliyá describe dos plagas consecutivas que revelan un juicio progresivo y total: las langostas y las tinieblas. La Torá afirma que las langostas “cubrieron la superficie de toda la tierra… y consumieron todo” (Éx 10:14–15). No se trata solo de una catástrofe agrícola, sino de la desintegración final del sistema económico y religioso de Egipto. Los sabios explican que HaKadosh BarujHu primero golpea los recursos, luego la percepción; primero lo externo, luego lo interno.

Parashat: Bo 5786."¿Cómo se pierde el libre albedrío? "
_Shemot 10: 1 - 13: 16_ En esta porción se nos comenta sobre las makot que azotaron a Egipto. Pero hay algo particular que debemos saber. Una de las plagas que sí afectó al Paró fue la plaga de Makat Bejorot: La plaga de la muerte de los primogénitos. De las nueve plagas principales, la plaga de la sangre, de las ranas, de los piojos, de las úlceras, de las bestias, del granizo, todas estas no habían afectado al Paró y su hijo. Y fué por ese motivo que la Torá nos cuenta que el Paró endurecía cada vez más su corazón. Pues el veía que a el no le pasaba nada. Veía que su pueblo solamente era afligido, se "arrepentía" solo por un instante pero volvía a la testarudez y no tenía un arrepentimiento genuino.

Parashat: Miketz en Inglés. 5786
After 12 years in prison, Joseph was called to interpret the two strange dreams Pharaoh had. One was the well-known dream of the seven fat cows that came up from the Nile River and were followed by seven lean cows that devoured them but did not grow fat. In the second dream, seven large and beautiful ears of wheat appeared, growing from a single stalk with plump, healthy grains. Then seven more ears sprouted from separate stalks, each one thin and dry. God gave Joseph the “Ruach HaKodesh” (Holy Spirit), the power of prophecy, so that he could understand the true meaning of the dreams. He explained to Pharaoh that both foretold seven years of abundance, which would be followed by seven years of famine and scarcity so terrible that people would forget the good years. After Pharaoh appointed Joseph as Viceroy of Egypt, he changed his name to "Zaphenat Paneaj," which means "the revealer of secrets," because he had been able to explain the secret of dreams. Joseph's greatest contribution to the history of Egypt was saving the Egyptian people from death during the seven-year famine, since in the years of plenty he dedicated himself to storing immense quantities of food that were later distributed. The famine spread and reached Canaan, causing Jacob and his sons to travel to Egypt, where they were received by Joseph, who had them settle in Goshen. When Joseph's brothers arrived in Egypt, they did not recognize him, but he knew that they were his brothers.

Parashat: Vaieshev en Inglés.5786
This Parashah narrates the story of Yosef Hatzadik ben Yaakov. Yosef is a figure of great importance as he represents the bridge between two stages of Jewish history: the transition from a family of shepherds to a nation, a people forged in Egypt and in the Sinai Desert. Yosef was Yaakov's favorite son because he was the son of Rachel, his principal wife, for whom he agreed to work with Laban for many years. Even though all of Yaakov's sons were righteous, it was Yosef whom Yaakov saw as his successor, and therefore revealed to him secrets of the Torah and transmitted to him all the laws he had studied in the Yeshiva of Shem and Eber. In addition to the physical resemblance between Yaakov and Yosef, there are similarities in the stories of their lives, among which we can mention: Both were accompanied by angels and blessed through a dream: Jacob in the dream of the ladder and Joseph, who attained his greatness through the interpretation of Pharaoh's dream about the fat and lean cows. Both lived and died in Egypt and requested that their remains be taken to Israel. Joseph's brothers were angry with him not only because he was their father's favorite, but also because of the two dreams Joseph had had and recounted to them. In the first, they were all together in the field tying bundles of grain, and suddenly Joseph's bundle of grain stood up, and the others' bundles bowed down before him—a sign that he would rule them, just as happened many years later when they bowed down to him in Egypt, where they went to buy grain.

Parashat: Vaishlaj en Inglés. 5786
After his return to Israel, Jacob, who represents spiritual perfection, after having spent twenty years working in Haran for Laban (in a world of idolatry), sends messengers to his brother Esau to make peace with him. However, Esau confronts him with four hundred warriors, indicating his intention to continue fighting. To meet with Esau, Jacob protects himself with three things: prayer (tefillah), sending gifts to Esau, and strategically preparing for the confrontation (he divides his people into two factions, so that if Esau kills one, the other survives). At the moment Jacob meets Esau, he bows before him, but he is really bowing to the Shekhinah, which saves him when Esau tries to kill him, something like, “todah haShem, todah haShem, todah haShem…”

Parashat: Vaietzé en Inglés 5786.
Jacob, father of the Twelve Tribes, left Israel, departing from the city of Beersheba on his way to Aram (Haran) to escape his brother Esau, following his mother's advice, and to find a wife, as instructed by his father Isaac. The town of Beersheba represents shalom and security, prayer and the study of Torah; however, Jacob had to leave it to face the world of temptations, the olam: whose root is helem, concealment, where God is hidden. He had to overcome these temptations to later become the father of the house of Israel, which teaches us that HaKadosh Baruch Hu wants the Jewish people to live a spiritual life in an earthly world. Jacob studied for fourteen years at the Yeshiva of Eber before going to Haran.

Reflexión de la Parashat Vaerá.5786
Parashat Vaerá comienza de una manera silenciosa y profunda. HaShem no se dirige aún al pueblo esclavizado, no les exige fé ni palabras sino que se revela a Moshé y le habla desde un amor que ya está en movimiento. Israel todavía no pide redención con claridad, todavía no cree del todo, y aún así HaShem dice: “Yo soy Hashem”. Así comienza el amor verdadero: no cuando el otro lo formula, sino cuando el vínculo lo exige. Los sabios enseñaron en el Talmud: "el padre está obligado a sustentar a sus hijos" (Ketubot 49b). No porque el hijo haya pedido, no porque sepa explicar su necesidad, sino simplemente porque es su hijo. El niño no conoce el lenguaje de la carencia, pero el padre conoce el lenguaje de la responsabilidad. Así también HaShem ve a Israel en Egipto, incapaz de elevar una plegaria completa, y aun así promete: Los sacaré. El Midrash lo expresa con una imagen conmovedora: así como una madre alimenta a su hijo incluso mientras duerme, así el HaKadosh Baruj Hu, sostiene a Israel aun cuando no puede hablar (Shemot Rabá 6). El amor que no espera ser llamado ya ha comenzado a redimir.

Parashat Vaerá_La distinción entre Israel y Egipto. 5786
La confrontación pública entre el Elohim de Israel y el poder de Egipto inicia con una señal cargada de simbolismo: la vara de Aharón convertida en serpiente (Éx 7:10). No es un simple prodigio, sino una declaración espiritual. El Zohar enseña que la serpiente representa las fuerzas ocultas que sostienen los reinos idólatras, el sitra ajrá que imita y desafía la Kedushá. Desde el comienzo, HaShem revela que la redención no será solo política, sino un enfrentamiento entre dominios espirituales.

Parashat Vaerá "La fé que confronta imperios" 5786.
La política del Paró de Egipto cambió luego de la muerte de los hijos de Yaakov. Los hijos de Israel se fueron asimilando al medio ambiente egipcio, perdiendo el respeto por sí mismos y a la vez su identidad. La única tribu que no se asimiló, siguió circuncidando a sus hijos y no obedeció el decreto de trabajos forzados fue la tribu de Leví que además permaneció en la región de Goshen donde vivían los hebreos en tiempos de Yosef. Amram y Yojevet ambos de la tribu de Leví tuvieron tres hijos: Aharón, Miriam y Moshé.

Reflexión de la parashat Shemot 5786.
Drashá – “La confianza que nació en una casa” Egipto era una tierra donde la palabra no valía nada. El faraón prometía orden y entregaba muerte. Decía proteger la vida y decretaba el exterminio. En ese mundo, la primera cosa que se rompió no fue el cuerpo del pueblo de Israel, sino la confianza. Y sin embargo, Parashat Shemot nos enseña que la redención no comienza en el palacio, ni en el desierto, ni siquiera con milagros. Comienza en una casa pequeña, entre padres e hijos, donde todavía existe verdad. El Midrash (Shemot Rabá 1:13) cuenta que Amram, líder de su generación, se separó de Yojeved al ver el decreto del faraón. No fue maldad; fue miedo. Pero entonces Miriam, su hija, lo enfrentó y le dijo que su decisión era peor que la del faraón: el faraón decretó contra los varones, y él contra todos. Amram escuchó, rectificó y volvió con Yojeved. En ese momento, dice el Midrash, Israel volvió a creer en sus padres. Aquí aprendemos que la credibilidad no nace de no equivocarse, sino de saber corregirse. Un padre que reconoce su error enseña más fe que uno que nunca admite fallar.

Parashat Shemot 5786 . ¿Quien pueden hallar la Presencia del Todopoderoso?
La cuarta aliyá introduce el punto de inflexión de toda la historia de la redención: la revelación del Elohim vivo en la zarza ardiente. Moshé apacienta ovejas en el desierto de Itró cuando “el Malaj de Adonai se le apareció en una llama de fuego en medio de una zarza” (Shemot 3:2). El Midrash (Shemot Rabá 2:5) subraya que Abba Kadosh no eligió un cedro majestuoso, sino una zarza humilde, enseñando que la Shejiná se revela donde hay quebranto y sencillez. El Elohim de Israel no se manifiesta en el orgullo del palacio, sino en la humildad del desierto.

Parashat Shemot La aflicción no cancela la promesa. 5786
En la presente semana se comienza la lectura del segundo libro de la Torá que recibe el mismo nombre de la Parashá: “Shemot” que en su traducción literal significa “nombres”. Son los nombres de los hijos de Israel (Yaakov) que con él bajaron a Egipto y configura el segundo libro del Pentateuco en el cual se forja el destino y la identidad judía. Alude a la formación del pueblo judío desde el punto de vista sociológico, con la formación y mantenimiento de una identidad común, y con la habilidad de trascender al medio ambiente. Este libro también recibe el nombre de Éxodo y trata algunos de los acontecimientos más cruciales de la historia judía como son el exilio en Egipto y el éxodo que marca el nacimiento del pueblo judío como tal con la entrega de la Torá, y la construcción del Santuario que representa la Shejiná en el mundo físico. La figura central de todos estos eventos es Moshé escogido por HaKadosh BarujHu por su alto nivel espiritual para ser el redentor y conductor del pueblo judío. De Avraham a Moshé transcurren siete generaciones. Moshé es la generación número 26 contanda a partir de Adam. Nació el 7 de Adar de 2.368 y murió en la misma fecha 120 años después. Es a la edad de ochenta años cuando ocurren los acontecimientos de la salida de Egipto y la entrega de la Torá. Nuestro Sabios nos señalan que en cada generación existe una persona análoga a Moshé. Son los llamados Nesiim o Guedolel Hadorot: los líderes de cada generación.

Reflexión de la Parashat Vayejí
Cuando Yaakov Avinu se acerca al final de su vida, no convoca a sus hijos para recordar los momentos felices, ni para decir que todo estará bien. Los llama porque sabe que una familia no se sostiene por el silencio, sino por la verdad. La Torá dice: “Reúnanse y les diré lo que les ocurrirá al final de los días” (Bereshit 49:1). No es una reunión cómoda, es una reunión necesaria. Egipto ofrece estabilidad material, pero Yaakov entiende que el verdadero peligro no es el hambre sino que los conflictos no resueltos se congelen y se hereden. Por eso Vaiejí no comienza con una muerte, sino con una palabra. Doce hijos alrededor de una cama y una historia cargada de tensiones. A cada uno Yaakov le habla según su verdad, porque la Torá misma afirma: “A cada uno lo bendijo según su bendición” (Bereshit 49:28). No todas las bendiciones suenan suaves, porque en la Torá bendecir no es halagar, sino revelar propósito.

Parashat Vayejí. 5786. HaShem transforma el mal en instrumento del bien"
En esta cuarta aliyá de VaYejí, Yaakov convoca a sus hijos con una frase cargada de misterio y profundidad: “Reuníos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros” (49:1). Rashi explica que Yaakov deseaba revelar el ketz hayamim (el fin de los días), pero la Shejiná se retiró, dejándole solo palabras proféticas veladas. Esto enseña que aún cuando la revelación plena es retenida, Hakadosh BarujHu permite que Su propósito se comunique a través de corrección, identidad y destino.

Parashat Vayejí 5786 El Justo prepara su final con Visión Eterna.
Bereshit 47: 28 - 50: 26_ Con esta Parashá finaliza al lectura del Primer Libro del Jumash: Bereshit, que está compuesto por doce Parashiot. Al terminar un libro de la Torá se dice “Jazak, Jazak, Venitjazek” que significa: fuerza, más fuerza, juntos nos fortaleceremos! lo que implica que nos sentimos contentos por lo aprendido pero deseamos aprender aún más.

Reflexion de la Parashat Vayigash 5786.
“Vaigash elav Yehudá”, y Yehudá se acercó a él. Nuestros sabios explican que este acercamiento fue desde interior. Yehudá se presentó desde un lugar distinto al de años atrás, no es el mismo hombre que propuso vender a Yosef. La Torá nos enseña que el pasado no condena, pero el futuro exige un cambio real. Rebe Najman enseña que la verdadera libertad es el dominio de uno mismo, no la ruptura de límites. Un cambio sano te fortalece por dentro, te hace cuidar más a quienes amas y te da mayor dominio de ti mismo. Un cambio falso te aísla, te llena de excusas y te hace avergonzarte de quién eras. Crecer no es romper con todo, crecer es integrar lo nuevo sin traicionar lo esencial. Yehudá no negó su pasado, lo reparó, y ese es el verdadero camino de grandeza. Todo aquel que permanece en su nivel espiritual, sin progresar de un nivel a otro, se considera como alguien que se ha acostumbrado a algo. Una vez que la costumbre se instala en la persona, ésta ya no se esfuerza en su servicio a HaShem, y por ello se produce un deterioro automático de su nivel. Pero la Torá también nos advierte que no todo cambio es crecimiento. Que Parashat Vaigash nos enseñe a cambiar sin perdernos, a crecer sin romper, y a educar hijos que sepan distinguir entre transformación verdadera y confusión disfrazada de libertad.

_Parashat Vayigash 5786. "El justo bendice aún desde la fragilidad."
La sexta aliyá de VaYigash nos presenta una escena profundamente paradójica: Yaakov, anciano, extranjero y dependiente, se levanta como portador de bendición delante del hombre más poderoso del mundo conocido. Bereshit 47:7 declara: “Y Yaakov bendijo a Faraón”. La Torá invierte el orden esperado: no es el rey quien bendice al pastor, sino el justo quien libera bendición aun desde su aparente fragilidad. Esta aliyá enseña que la autoridad espiritual no depende de la posición social, sino del pacto que se porta. Rashi observa que Yaakov no llega a Faraón como mendigo, sino como patriarca consciente de su identidad. Aunque entra a Egipto por causa del hambre, no entra vacío de propósito. El Midrash (Bereshit Rabá 95:9) señala que desde el momento en que Yaakov bendice a Faraón, cesa el hambre en Egipto. Esto revela que la bendición del justo no es simbólica, sino efectiva; produce cambios concretos en la realidad histórica.

_Parashat Vayigash_5786. Abraza tu destino
Yosef, aún desde su estado de esclavo se tornó en gobernador de Egipto y usó sus cualidades humanas para el bien de la humanidad, a fin de sacar el mundo del hambre. A pesar de la separación y aislamiento conservó intacta su identidad. Yosef logró que sus hermanos trajeran a Binyamin a Egipto en contra de la resistencia inicial de Yaacov, reteniéndolo luego como rehén. Sus hermanos intercedieron por él y Yehudá hasta ofreció quedarse preso en lugar de Binyamín. En ese momento Yosef revela su identidad. Binyamín era el hermano favorito de Yosef, eran hijos de la misma madre Rajel.

Parashat Miketz 5786. El corazón probado revela si la transformación es real
_“La prueba del arrepentimiento precede a la restauración”_ En esta quinta aliyá, Yosef continúa el proceso de confrontación sin revelarse a sus hermanos. Su trato severo no nace del rencor, sino de un discernimiento espiritual profundo. El Midrash enseña que Yosef buscaba teshuvá gemurá (gemir, lágrimas)—arrepentimiento profundo— y no un remordimiento momentáneo provocado por el hambre o el miedo (Bereshit Rabá 91:8). La Torá nos muestra que la restauración verdadera requiere primero una conciencia despierta, no solo palabras emotivas. Yosef establece una prueba clara: uno quedará preso mientras los demás regresan con Biniamín (42:19–20). Rashi explica que Yosef reproduce una situación paralela a la que ellos mismos crearon años atrás, cuando abandonaron a un hermano por ganancia propia. En la perspectiva hebrea, HaKadosh BarujHu permite escenarios similares no para humillar, sino para revelar si el corazón ha cambiado. El arrepentimiento se prueba cuando actuamos distinto frente a una tentación conocida. La reacción de los hermanos es significativa: “Verdaderamente somos culpables” (42:21). El Talmud enseña que el primer paso de la teshuvá es la confesión sincera (vidui), cuando el pecado deja de justificarse y comienza a doler (Yoma 86b). Esta aliyá subraya que HaKadosh BarujHu no ignora el pasado, pero tampoco lo usa para condenar eternamente. Cuando el corazón reconoce la verdad, el camino hacia la restauración se abre.

Parashat: Miketz 5786."La sabiduría que desciende del Cielo distingue al justo"
Al cabo de 12 años de prisión Yosef es llamado para interpretar los dos extraños sueños que había tenido el Faraón. Uno es el conocido sueño de las siete vacas gordas que salían del río Nilo y que eran seguidas por siete vacas flacas que las devoraban, pero no engordaban. En el segundo sueño aparecían siete espigas de trigo grandes y hermosas que crecían de un solo tallo con granos gordos y sanos. Después brotaban siete espigas que crecían de distintos tallos, cada uno de los cuales era delgado y seco. HaShem le dió a Yosef “Ruaj HaKodesh” -poder de profecía- para que pudiera comprender el verdadero significado de los sueños. El le explicó al Faraón que ambos predecían siete años de abundancia a los cuales seguirían siete años de hambre y escasez que serían tan terribles que las personas olvidarían los años buenos. Después que el Faraón nombrara a Yosef como Virrey de Egipto le cambió su nombre con el de “Tzafnat Paneaj” que significa: “el revelador de secretos” porque había podido explicar el secreto de los sueños. La mayor contribución de Yosef a la historia de Egipto consistió en haber salvado al pueblo egipcio de la muerte durante la hambruna de los siete años ya que en los años de abundancia se dedicó al almacenamiento de inmensas cantidades de alimentos que fueron distribuidas posteriormente.

Reflexión de la Parashat Vayeshev
Vayéshev: El inicio del dolor en la familia La parashá comienza: “Vayéshev Yaakov…” — “Y se estableció Yaakov”. _ Los sabios dicen que Yaakov buscaba shalvá, un tiempo de tranquilidad y estabilidad (Rashi). Pero justo allí comienza la crisis familiar: favoritismo, celos, conflicto entre hermanos y la pérdida de Yosef. La Torá nos enseña: cuando un padre anhela paz pero no toma responsabilidad activa en armonizar su hogar, los conflictos se multiplican. La Torá y los sabios dejan claro que, si bien el padre tiene una responsabilidad estructural y directiva, la madre es el corazón, el clima y la vida cotidiana del hogar. Sin ella, nada de lo dicho anteriormente puede sostenerse. _La madre en la Torá: la arquitecta del alma del hogar 1. Talmud: la madre como formadora del carácter El Talmud enseña: “Biná yéterá nitná la’ishá” (Nidá 45b) “A la mujer le fue otorgada una comprensión adicional”. Los sabios explican: El padre transmite dirección. La madre transmite sensibilidad, lectura emocional y contención. Existen fuentes claras en los sabios de Israel —Midrash, Rishonim y lecturas posteriores— que no acusan a Leá de insuficiencia, pero sí señalan que Yaakov no le dio el lugar que le correspondía, y que esa falla de liderazgo emocional es una de las raíces del drama de Yosef. La crítica de los sabios recae sobre Yaakov, no sobre Leá. 1. Midrash Rabbá: el favoritismo como origen del conflicto Bereshit Rabbá 84:8, comentando Vayéshev, dice: “Nunca se debe distinguir entre hijos, porque por dos monedas de seda que Yaakov dio a Yosef más que a sus hermanos, descendieron nuestros padres a Egipto.” Este Midrash culpa directamente a Yaakov, no a Leá, por no equilibrar el hogar después de la muerte de Rajel.

Parashat Vayeshev 5786."La belleza de la Santidad
_"...viajaron de esto... iremos a Dotán" (Bereshit 37:17)_ Ahora bien, analizaremos un poco más sobre temas importantes de la personalidad de Iosef durante su vida. _"Dar la Vida - Más Allá de todo Cálculo"_ La Torá nos relata que cuando Iosef, enviado por su padre, fue a visitar a sus hermanos que pastoreaban el ganado en Shjem, encontró en el camino a un hombre - que no era sino el ángel Gabriel- y le preguntó dónde estaban sus hermanos. El hombre le respondió: "Viajaron de esto, pues los escuche decir: iremos a Dotán" Explica sobre este texto Rashi (basándose en los Midrashim de nuestros Sabios de bendita memoria) que con estas palabras el Malaj intentó advertir a Iosef que no vaya a lo de sus hermanos, quienes tramaban dañarlo. Le contestó, "viajaron de esto" (y no de aquí) enviándole una señal de que se fueron de la hermandad". (Iosef le había dicho: "a mis hermanos busco"). Al decirle el ángel/Malaj "iremos a Dotán" le insinuó: "a buscar artimañas legales para matarte" (En hebreo el texto "iremos a Dotán" está dicho con las palabras "neljá dotaina" que hace juego con las palabras "nijlei datot" - artimañas legales). En resumen: Iosef fue advertido de que sus hermanos planeaban asesinarlo, y a pesar de ello- se dirigió hacia ellos.

Parashat Vayeshev 5786. Para estar unidos, hay que ir más allá de la razón
En esta Parashá se narra la historia de Yosef Hatzadik ben Iaacov. Yosef es un personaje de gran importancia ya que representa el puente entre dos estadios de la historia judía: el paso de una familia de pastores a una nación, a un pueblo forjado en Egipto y en el desierto del Sinaí. Yosef fue el hijo favorito de Iaacov porque era hijo de Rajel, su principal esposa, por la cual accedió a trabajar con Laván más años. Aún cuando todos los hijos de Iaacov eran “tzadikim” -justos- fue en Yosef que Iaacov vió a su continuador y por lo tanto le reveló secretos de la Torá y le transmitió todas las leyes que había estudiado en la Ieshivá de Shem y Ever. Además del parecido físico entre Iaacov y Yosef, existe semejanza en la historia de sus vidas entre las cuales se pueden mencionar las siguientes: ambos nacieron circuncidados, sus madres habían tenido dificultad en concebir, fueron odiados por sus hermanos quienes hasta trataron de matarlos, se casaron y tuvieron hijos fuera de Israel, ambos fueron acompañados por malajim y bendecidos a través de un sueño: Iaacov en el sueño de la escalera y Yosef que obtuvo su grandeza a través de la interpretación del sueño del Faraón sobre las vacas gordas y las vacas flacas. Ambos vivieron y murieron en Egipto y pidieron que sus restos fueran llevados a Israel.

Reflexión de la parashat Vayishlaj
Drashá: “La voz que construye la paz: Lecciones de Yaacov y Esav para la educación de los hijos” En la parashat Vaishlaj, Yaacov se prepara para el momento más emotivo y más tenso de su vida: reencontrarse con su hermano Esav después de más de veinte años de separación, miedo, dolor y heridas familiares profundas. Pero los sabios enseñan que este encuentro no es solo un evento histórico: es un modelo de cómo un ser humano debe acercarse al otro, y especialmente cómo un padre debe acercarse a su hijo, incluso cuando hay distancia, tensión, altibajos o diferencias de carácter. En el encuentro de Yaacov con Esav descubrimos seis principios educativos eternos. 1). El tono de voz: “Y habló Yaacov con respeto y humildad” 2). El contacto visual: “Y alzó Esav sus ojos… y vio” 3). El contacto físico: “Y Esav corrió, lo abrazó… y lo besó” 4). La sinceridad: “Tomé gracia a tus ojos” 5). La expresión facial: “Y vio el rostro de Esav… como rostro de un malaj” 6). La serenidad al hablar: “Y habló Yaacov benachat”

Parashat Vayishlaj 5786. Cuando la vida te rompe, el pacto te sostiene
La quinta aliyá nos confronta con uno de los episodios más dolorosos de la vida de Iaacov: la tragedia de Diná, su hija, cuyo nombre significa “justicia” o “juicio”. Bereshit 34 describe cómo Diná es violentada en Siquem, llevando a una reacción extrema por parte de Shimeón y Leví. Este capítulo rompe abruptamente la secuencia del regreso de Iaacov a la Tierra Prometida, recordándonos que incluso en el proceso de cumplimiento profético, pueden surgir crisis inesperadas que revelan fragilidades humanas. El Midrash (Bereshit Rabá 80) enseña que este acontecimiento no es ajeno al plan de Elohim, sino parte de un proceso de refinamiento del hogar de Iaacov.

Parashat Vayishlaj 5786. Cuando tu pasado te alcanza la Oración te abra el futuro
Bereshit 32: 3 (4) al 36: 43 Después de su regreso a Israel, Iaacov quién representa la perfección espiritual adquirida luego de haber pasado 20 años trabajando en Jarán para Laván (en un mundo de idolatría), manda mensajeros a su hermano Esav para hacer las paces con él. Sin embargo éste lo enfrenta con cuatrocientos guerreros señalando su intención de seguir peleando. Para encontrarse con Esav, Iaacov se protege con tres cosas: la plegaria -tefilá, mandándole regalos a Esav, y preparándose estratégicamente para la confrontación (divide a su gente en dos bandos, de tal modo que si Esav liquida a uno, sobrevive el otro). En el momento en que Iaacov se encuentra con Esav se inclina frente a él, pero realmente lo hace es frente a la Shejiná que lo salva cuando Esav pretende matarlo.

Parashat Toldot 5786 en inglés
TOLDOT And these are the generations of Isaac, son of Abraham: “Abraham begot Isaac”: “Toldot” is the section of the Torah that allows us to learn something about the life of the patriarch Isaac. In reality, we already learned about him in previous parashiot, either about his birth or about the “Akedah” episode, which is repeated every morning. This is an authorized prayer, as is the Shema, and during the last week, about his marriage to Rebecca, who had come from Aram Naharaim. On the one hand, it makes strict reference to the biological fact of birth, and leholid as a verb indicates the act of giving birth. Leholid, hence one of the meanings: “generations,” genealogies, those that come from me and transcend. On the other hand, and going beyond the biological act, Toldot is translated as events, happenings, deeds that also occur. starting with the individual or group, and they are the ones who will make history.

Parashat Chayei Sarah 5786 en inglés
JAYEI SARAH Sarah, the first of the four matriarchs (Sarah, Rebecca, Rachel, and Leah), lived one hundred twenty seven years (nineteen fifty-eight to two thousand eighty-five since Creation). The name of the Parashah refers to Sarah's life, but curiously, it begins with the description of her death. She was the daughter of Haran, sister of Lot, niece and wife of Abraham, and mother of the second of the patriarchs: Isaac. At the age of eighty nine, HaKadosh Baruch Hu changed her name Sarai to Sarah, to signify her role as the mother of the people of Israel. Sarah was one of the seven prophetesses of the people of Israel, but she was the only one to whom HaKadosh Baruch Hu spoke directly. The other six were Miriam, Deborah, Hannah, Avigail, Huldah, and Esther. Isaac was born on the fifteenth of Nissan, the same day that would later be celebrated as the Exodus from Egypt (the Passover). Isaac looked very much like his father Abraham, and even though he was old, he looked young because in Abraham's time people did not have outward signs of aging.

Parashat Vayerá en Ingles
VAYERÁ. Abraham, in a spiritual sense, embodies the quality of chesed (kindness), which refers not only to good deeds toward others but also to the ability to accept HaKadosh Baruch Hu as the absolute truth and to do His will as expressed in the Torah and mitzvot. Through the trait of hospitality, Abraham brought thousands of people closer to HaShem. The three angels who visited Abraham after the Brit Milah (circumcision) served a dual purpose: to visit the sick (the origin of the mitzvah of "bikur cholim") and to give Abraham the opportunity to practice his hospitality. Abraham was subjectedby HaKadosh Baruch Hu to ten tests, but the most difficult of all was that of “Akeidat Yitzchak,” offering his son as a sacrifice at HaShem’s request… Yitzchak was the first person circumcised on the eight day after birth, contrary to what is often claimed that Yitzchak was thirty seven years old when he was taken by his father Abraham to be sacrificed, which implies Yitzchak’s consent and acceptance of the command of HaKadosh Baruch Hu as well. The sacrifice of Yitzchak would be carried out on Mount Moriah, the same place where years later the Beit Ha'Mikdash would be built.

"Januca ¿Se puede festejar ? verdad o mentira
El mes de Kislev es el mes de los milagros. Es un mes muy especial donde los milagros de HaShem son manifestados en su máximo esplendor. En este mes conmemoramos la fiesta de Janucá, traducida como la Fiesta de la dedicación, fiesta de las luces o fiesta de las luminarias. Estos son los tres nombres por los cuales es llamada esta festividad. Januca es una fiesta que no está ordenada en Vayikra/Levítico 23, como las fiestas (Shabuot, Sukot, Yom Teruah, Yom Kipur) ordenadas por el Eterno. Esta festividad es de carácter tradicional ordenada por los

Reflexion de la parashat Vayetsé
Drashá: “Vayetze: Cuando un padre habla, nace un hijo” La parashá Vayetze comienza con una escena silenciosa: “Y salió Yaakov de Beer Sheva y fue hacia Jarán”. Lo que resuena no es lo que Yaakov dice, sino lo que trae dentro: las palabras de sus padres. Los Sabios enseñan que la forma más profunda de comunicación entre padres e hijos no es lo que se habla en el momento, sino lo que un hijo lleva en su corazón cuando “sale” al mundo. 1). Talmud y Midrash: La voz del padre que acompaña incluso cuando se aleja _Las palabras que viajan con los hijos El Midrash (Bereshit Rabbá 68) comenta que cuando Yaakov sale solo hacia un mundo hostil, lo protege la berajá de sus padres. Sobre esto El Talmud enseña: “Las palabras de un padre y una madre hacen caminos en el alma del hijo” (Pesajim 112a). Esto quiere decir que la conversación auténtica es un acto espiritual, deja huellas que acompañan al hijo aun cuando ya no está en casa. 2). Musar: Hablar con el corazón, no con la ansiedad El Musar (especialmente Rabenu Yoná y Jafetz Jaim) subraya: _El tono es parte de la mitzvá No solo importa qué decimos a nuestros hijos, sino cómo. El Musar afirma: “La palabra que se dice con enojo pierde su fuerza educativa.” _Conversación = Construcción del carácter Según el Mesilat Yesharim, criar hijos es “crear un mundo dentro de otro mundo”. La conversación es la herramienta principal para transmitir: 1. Yirat Shamayim 2. Humildad 3. Responsabilidad 4. Sentido de misión En Vayetze, Rivká habla con Yaakov con claridad, firmeza y amor; sus palabras construyen en él un sentido de identidad y destino.

Parashat Vayetsé 5786. “El amor que sostiene procesos que la razón no podría resistir”
La Aliyá inicia mostrando que Iaacov está dispuesto a servir siete años por Rajel, y lo declara abiertamente (Gn 29:18). El Midrash Rabá (70:12) señala que Iaacov quiso que el pacto fuera claro y transparente, para no repetir la experiencia engañosa vivida con Esav. El amor verdadero no teme compromisos, los define. Iaacov no negocia desde la ansiedad, sino desde la certeza del propósito. Esto enseña que cuando un llamado proviene de HaShem, el corazón tiene fuerza para sostener procesos largos sin perder dirección.

Parashat Vayetsé 5786. Pon Tu Fe en Marcha
Iaacov, padre de las Doce Tribus sale de Israel partiendo de la ciudad de Beer-Sheva camino a Aram (Haran) para escapar de su hermano Esav según el consejo de su madre, y para buscar esposa según las instrucciones de su padre Itzjak. La localidad de Beer-Sheva representaba la shalom y la seguridad, el rezo y el estudio de la Torá, sin embargo Iaacov tuvo que dejarla para enfrentarse al mundo de las tentaciones (Olam: cuya raíz es helem, ocultamiento -donde Elohim está oculto-) superarlas para luego ser el padre de la casa de Israel; lo que nos enseña que HaKadosh BarujHu quiere que los judíos vivan una vida espiritual en un mundo terrenal. Iaacov estudió catorce años en la Yeshivá de Eber antes de ir a Harán. Además de dedicarse a estudiar la cultura y el idioma del lugar al cual iba, se dedicó principalmente a rezar, lo cual demuestra que antes de formar un hogar judío la prioridad es no perder la propia identidad en el proceso de integración a la sociedad a la cual se llega, por la vía de la simple imitación de las costumbres de los otros, sino conocer nuestros fundamentos de la vida indicados en la Torá y no olvidarlos.

Reflexión de la parashat Toldot
DRASHÁ: La Empatía de Itzjak, la Visión de Rivká y el Destino de Esav y Yaakov Parashat Toldot nos presenta uno de los dramas espirituales más profundos de toda la Torá: dos hijos, dos destinos, dos maneras de ver el mundo, y dos padres que encarnan dos formas distintas de amor. Cuando nos referimos a la manera adecuada de escuchar, uno de sus componentes merece atención especial: la empatia. Los padres deben lograr transmitirles a sus hijos que ellos se identifican con lo que sienten en ese momento, ya sea alegria, dolor, la satisfacción de la victoria o la frustración del fracaso. La empatía es una de las herramientas más poderosas que tenemos para acercar a las personas. Mori VeRabi, zt"l, dijo muchas veces que la llave para una paternidad exitosa es la comprensión de que el niño no es nuestro, sino más bien es una creación que Hashem nos ha confiado.

Parashat Toledot Cómo alegrarse en las pruebas 5786.
Esta Parashat nos muestra que dentro de nosotros hay una hermandad llamada: Esav y Iaacov. Esav como su Nombre lo indica es alguien que ya está hecho, que busca la perfección. Pero ¿Que pasa cuando vives en un mundo donde la perfección requiere de procesos y no la encuentras ya? Pues que estás hambriento y cansado. Hambriento es las ansias de que llegues aquello que tanto esperas, y por lo tanto, el resultado de estar ansioso mucho tiempo es el cansancio. Las ansias de nuestra generación vienen de un hambre desesperado por una plenitud y una perfección que está en el subconsciente colectivo de nuestras sociedades, un Esav que le grita a nuestras sociedades "perfección, perfección, perfección..." Altos estandartes, altos valores, pero en la practica hay cansancio y mucho hambre de algo que parece que por mucho que hagamos nunca llega. Una generación que busca la felicidad, una generación que busca la perfección, una generación que busca la inmortalidad, pero cada vez parece que cuánto más perseguimos, más nos alejamos porque al ver qué no llega nos cansamos, nos ponemos ansiosos, nos irritamos.

Parashat Toledot Generación Santa 5786.
"Y estas son las generaciones de Itzjak, hijo de Avraham: Avraham engendro a Itzjak" “Toldot” es la sección de nuestra Torá que nos permite conocer algo de la vida del patriarca Itzjak. En realidad, ya supimos de él en parashiot anteriores, ya sea de su nacimiento o bien del dramático episodio de la “Akeda”, y durante la última semana, sobre su unión en matrimonio con Rivcá, quien había llegado desde Aram Naharaim.

Reflexión de la parashat Jaiei Sará
En un mundo ruidoso, donde la gente habla sin parar y pocos oyen de verdad, la Torá nos muestra que los personajes centrales de esta parashá -Abraham, Itzjak, Eliezer y Rivká- alcanzaron su grandeza a través de la capacidad de oír. ✓ Itzjak escucha a su madre Sara incluso después de su ausencia. Cuando lleva a Rivká "a la tienda de Sarah", dice el Midrash, Isaac siente que la misma luz, la misma Shejiná, el mismo ambiente interior, regresan. El mensaje: La educación verdadera es aquella cuyo eco se queda en el alma del niño incluso cuando el maestro ya no está ✓ Los elementos necesarios para escuchar en forma adecuada: En hebreo, la palabra «lishmoa, oír» tiene tres significados básicos en la Torá; y cada uno de ellos es crucial para los padres: 1. Oír en su sentido más simple 2. Entender 3. Aceptar Si examinamos cada una de estas tres facetas de la palabra «oír», beezrat HaShem descubriremos el camino hacia una mejor comunicación con nuestros hijos, con todas las bendiciones que esto implica

Parashat Jayei Sará 5786. La Pureza Familiar
Todos sabemos que Sara imenu fue una tzadeket, una persona fuera de lo común. Sabemos que la Torá es verdadera. Los años de Sara estuvieron marcados por una perfección de vida, distintas estaciones en la vida de una mujer apasionada por conocer más y más del Creador. Por ejemplo, se resalta en el Midrash Rabá la belleza de Sará a sus 127 años, era tal como la de una niña pura de 7 años que no necesita maquillaje pues la ternura que posee es todo lo que necesita.

Parashat Jayei Sará 5786.Las llaves para un tiempo sin edad
Sarah, la primera de las cuatro matriarcas (Sarah, Rivka, Rajel veLea), vivió ciento veintisiete años (1.958-2.085 desde la Creación). El nombre de la Parashá se refiere a la vida de Sarah pero curiosamente comienza con la descripción de su muerte. Fue hija de Harán, hermana de Lot, sobrina y esposa de Abraham y madre del segundo de los patriarcas: Itzjak. A la edad de 89 años, HaKadosh BarujHu cambió su nombre de Sarai a Sarah, para indicar su carácter de madre del pueblo de Israel. Sarah fue una de las siete profetisas del pueblo de Israel pero fué la única a quien HaKadosh BarujHu habló directamente. Las otras seis fueron Miriam, Devora, Janá, Avigail, Juldá y Esther.

Parashat Lej Lejá In English 5786
LEJ LEJÁ HaShem commands Abram to leave “his land, his birthplace, his father’s house” to go to the place He will show him, promising to make him great and make him a great nation. And Abram obeys the command, departing with his wife Sarai and his nephew Lot toward the land of Canaan, where he begins to spread the Name of HaShem. Fights break out between Lot’s and Abram’s herdsmen, so the two men decide to separate. Lot settles in Sodom. Four kings rise up against five, including the king of Sodom, and defeat them, taking captives, among them Lot. Abram sets out to rescue his relative and succeeds. Hakadosh Baruch Hu establishes a covenant with Abram that his descendants will possess the land. Since Abram had no children with Sarai, she convinced him to have relations with Hagar, her Egyptian slave. The woman conceived and, upon learning this, became insolent toward her mistress. Sarai began to mistreat her, and Hagar fled.

Parashat Noaj In English 5786
NOAJ The Creator of the Universe commands Noah, the only righteous person in a world consumed by violence and corruption, to build a teivah (“Ark”), covered with pitch inside and out. “A great flood,” says HaShem, will wipe out all life from the face of the earth; but the ark will float on the water, protecting Noah and his family, along with two members (male and female) of every animal species. The rain falls for 40 days and 40 nights, and the waters flow for one hundred fifty more days before beginning to recede. The ark comes to rest on Mount Ararat, and from its window, Noah sends out a raven, and then a flock of doves, to see if the waters had receded from the face of the earth. When the earth was completely dry, it was exactly one solar year (365 days). three hundred and sixty-five

Parashat Bereshit In English 5786
BERESHIT As is known, the children of Israel are required to fulfill six hundred and thirteen commandments (Tariag Mitzvot), of which two hundred and forty-eight are commandments to do and three hundred and sixty-five are commandments not to do. These actions aim to promote both the development and improvement of the individual and the world in general. The six hundred and thirteen mitzvot are distributed throughout the five books of the Chumash. Everyone who is under the covenant is obligated to fulfill these commandments (those within their reach and those currently in force), as follows: Bereshit has three mitzvot; Exodus one hundred eleven mitzvot; Leviticus two hundred and forty-seven mitzvot; Numbers fifty two mitzvot; and Deuteronomy two hundred mitzvot. The first Parashah of the Chumash (known as the Pentateuch), which bears the same name as the first book of the Torah, Bereshit, is one of the longest portions, not only in its length but also in the period of time it covers, as it spans from the Creation of the world to Noah, encompassing one thousand six hundred years (ten generations). In this Parashah, we find the first mitzvah: “Be fruitful and multiply.”

Parashat Vayerá 5786 Estudiar Torá te abrirá los ojos.
En Bereshit 18 : 1-22 leemos algo impresionante. Podemos decir que el verbo "ver", porque Vayerá significa "y se le apareció..." En otras palabras "Y se dejó ser visto" se traduciría también. Pero el verbo ver aparece muchas veces repetidas, que hay en lugares donde aparece y pareciera innecesario. Por ejemplo en el pasuk 18: 1 que dice "Y se le apareció HaShem..." Aquí es el verbo "raá" (vió), viene de ahí, de vió

Reflexión de la Parashat Vayerá 5786.
La adolescencia como una etapa de "din" (juicio) dentro de la vida humana. En Kohelet Rabá 11:9 se dice: "Alégrate, joven, en tu juventud... pero sabe que por todo esto te juzgará Hashem." Los sabios comentan: "La juventud no es pecado, pero sí es prueba" el Creador concede vitalidad y deseo para que el joven aprenda autocontrol y responsabilidad. El Midrash también explica que los patriarcas fueron probados en su juventud, antes de recibir misiones. Abraham destruye los ídolos siendo joven; Yosef resiste la tentación con la esposa de Potifar. La adolescencia es el terreno donde se forma el carácter del tzadik o del necio, que ya que es la edad en que despierta el yetzer hará. El bat mitzvá no es sólo una edad legal, sino la entrada al campo de batalla interior. El Midrash (Bereshit Rabá 51:8) enseña que las hijas de Lot actuaron creyendo que el mundo había sido destruido como en el diluvio. Su intención era "preservar la especie humana", no lujuria. Sin embargo, los sabios señalan que la educación en Sodoma había distorsionado su sensibilidad moral: sabían de placeres, no de santidad. El Midrash extrae una lección: "El que vive entre malvados, aunque no aprenda su maldad, la respira."