Podcast El Lugar de Su Presencia
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El Lugar de Su Presencia · supresencia
Show overview
Podcast El Lugar de Su Presencia has been publishing since 2021, and across the 5 years since has built a catalogue of 508 episodes. That works out to roughly 340 hours of audio in total. Releases follow a several-times-a-week cadence.
Episodes typically run thirty-five to sixty minutes — most land between 36 min and 42 min — and the run-time is fairly consistent across the catalogue. None of the episodes are flagged explicit by the publisher. It is catalogued as a ES-language Religion & Spirituality show.
The show is actively publishing — the most recent episode landed 1 weeks ago, with 31 episodes already out so far this year. Published by supresencia.
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Latest Episodes
View all 508 episodesNo hay fe sin obediencia - Carlos Olmos
¿Queremos una vida nueva sin cambiar nada? - Juan Pablo & Diana Landinez
No es pecado endeundarse pero es una estupidez - Andrés Corson
La gloria postrera será mayor que la primera - Andrés Corson
Venga a nosotros tu reino - Thomas Ávila
Una fe valiente - Sergio Hornung ¦ Prédicas Cristianas 2026 (128kbit_AAC)
Las tormentas no duran para siempre - Rocío Corson
La razón por la que muchos están enfermos - Andrés Corson

¿Cómo ser próspero? - Andrés Corson
La vida no se mide por cuánto tienes, sino por tu relación con Dios. Vivimos en una cultura que define la prosperidad por lo material, pero la Biblia nos muestra una perspectiva completamente distinta: ser próspero es vivir con propósito, tener paz en el corazón, disfrutar lo que Dios te ha dado y aprender a ser fiel tanto en la escasez como en la abundancia. Porque la escasez forma carácter, pero la abundancia revela el corazón. Y cuando entendemos esto, dejamos de perseguir riquezas para empezar a construir una vida verdaderamente significativa. Dios no está en contra de la prosperidad… Él quiere que seas próspero, pero primero en lo eterno.

Territorios de Cautividad - Natalia Nieto
Hay lugares a los que te acostumbraste… pero no fuiste diseñado para vivir ahí. Ambientes, pensamientos y ciclos que atan, desgastan y frenan tu vida espiritual. No siempre se ven como cadenas, pero limitan, oprimen y roban tu libertad. Dios ya hizo su parte. Ahora te llama a salir, a moverte y a posicionarte en lo que Él ya te entregó. La pregunta es: ¿qué territorio sigues habitando que Dios ya te pidió dejar?

Adictos al celular - Juan Muñoz
Revisas el celular sin darte cuenta. Lo tomas por segundos… y pierdes minutos, horas, atención, enfoque. No es solo un hábito, es una dependencia silenciosa que está robando tiempo, propósito y conexión con Dios. Lo que más alimentas… es lo que termina dominándote. La pregunta es: ¿estás usando tu celular… o tu celular te está usando a ti?

No te conformes - Neil Smith
Si no tenenos cuidado, nuestras montañas se vuelven el lugar donde nos conformamos.

Y... ¿Si mejor nos humillamos? - Henry Pabón
Nos cuesta reconocer errores, soltar el orgullo y rendir el corazón. Preferimos justificarnos antes que humillarnos… pero ahí es donde todo cambia. Dios no resiste al débil, resiste al orgulloso. Y es en la humildad donde su gracia comienza a fluir. Tal vez no necesitas más fuerza… necesitas rendirte. La pregunta es: ¿qué pasaría si dejas el orgullo y decides humillarte delante de Dios?

Ahora veo al Dios que me ve - Germán Mariño & Laura Villate
Hay momentos en los que te sientes invisible, como si nadie notara tu dolor, tu proceso o tus lágrimas… pero Dios siempre ha estado mirando. A veces no lo percibes en medio del desierto, pero es ahí donde se revela de una manera más íntima y real. Porque no se trata solo de que tú lo busques… sino de descubrir que Él nunca dejó de verte. La pregunta es: ¿qué cambia en tu vida cuando entiendes que Dios siempre te ha estado mirando?

La vida a campanazos - Natalia Nieto
¿Qué haces cuando la vida te obliga a detenerte y escuchar el sonido de una nueva etapa? En muchos hospitales del mundo existe una tradición: tocar una campana al terminar un tratamiento contra el cáncer. Ese sonido no solo marca el final de una batalla, también anuncia esperanza, valentía y el comienzo de algo nuevo. Pero, en realidad, todos vivimos la vida a campanazos. Momentos que marcan finales y comienzos: temporadas de dolor, de incertidumbre, de lucha… y también instantes donde la gracia de Dios nos permite volver a respirar y seguir adelante. Hay campanas que celebran milagros, otras que acompañan procesos difíciles, y algunas que suenan en medio del silencio del duelo. Sin embargo, incluso en los momentos más oscuros, Dios sigue escribiendo historia con nuestras vidas. Porque cada temporada —la buena y la difícil— puede convertirse en un recordatorio de su fidelidad. Tal vez hoy no sabes qué campana está sonando en tu vida… pero la pregunta es: ¿qué está comenzando Dios después de este sonido?

No desprecies los pequeños comienzos - Andrés Corson
Todo lo grande comenzó siendo pequeño. Una semilla casi invisible puede convertirse en un árbol que da sombra a las naciones. Así funciona el Reino de Dios… y así funciona tu vida. Vivimos en un mundo que celebra lo grande, lo inmediato y lo espectacular. Pero el cielo trabaja diferente: empieza con lo pequeño, con lo que nadie aplaude, con lo que parece insignificante. Una oración silenciosa. Un acto de obediencia. Una decisión correcta cuando nadie está mirando. No menosprecies tus comienzos. No subestimes lo que Dios puede hacer con una vida rendida. Lo que hoy parece un simple granito de mostaza puede transformarse en algo que impacte generaciones. La historia está llena de personas que empezaron desde cero, que fueron cuestionadas, ignoradas o menospreciadas… y aun así perseveraron. Pero la mayor inspiración sigue siendo Jesús: nacido en un pesebre, criado en un pueblo del que nadie esperaba nada, incomprendido incluso por los suyos. Y aun así, su influencia cambió la eternidad. La pregunta no es cuán grande eres hoy. La pregunta es qué semilla estás dispuesto a sembrar. Porque cuando lo pequeño se pone en manos de Dios, deja de ser pequeño.

Prepáralos para volar... aunque te dé vértigo - Carlos & Diana Olmos
¿Qué haces cuando entiendes que tus hijos no te pertenecen… que solo están de paso por tu casa? Vivimos en una generación que sueña con irse, explorar, viajar, construir su propio camino. Y aunque el corazón tiemble, el amor verdadero no retiene… prepara. Prepararlos para volar no significa empujarlos lejos, sino formarlos con propósito. Es enseñarles a amar a Dios por encima de todo, a tomar decisiones con carácter, a sostenerse en la fe cuando ya no estemos ahí para resolverles la vida. Porque llegará el día en que levantarán vuelo, y ese momento no será una tragedia… será el resultado de años de siembra. La crianza es temporal, pero el legado es eterno. No se trata solo de dar estudios, bienes o estabilidad; se trata de dejar una herencia espiritual que alcance hasta los hijos de sus hijos. Formarlos para que, donde sea que vivan —en cualquier país, en cualquier cultura— sepan quiénes son y a quién pertenecen. Soltar duele. Da vértigo. Pero confiar también es parte del amor. Tal vez la pregunta no es a qué edad se irán… sino cómo los estamos preparando para cuando llegue ese día.

La armadura del Espíritu Santo - Daniel Corson
La vida cristiana no es pasiva. Es una batalla espiritual que exige estar preparados. Efesios 6 nos recuerda que nuestra lucha no es contra personas, sino contra fuerzas espirituales. Por eso no basta con buenas intenciones; necesitamos vestirnos con la armadura de Dios. El cinturón de la verdad nos mantiene firmes: la Biblia y Jesús son el fundamento que sostiene todo. La coraza de justicia protege el corazón cuando decidimos vivir en obediencia. El calzado del evangelio nos impulsa a caminar en paz y a llevar esperanza a otros. El escudo de la fe apaga los dardos del enemigo, esas dudas y pensamientos que atacan nuestras debilidades. El casco de la salvación guarda nuestra mente recordándonos quiénes somos en Cristo. Y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios, no solo nos defiende: nos da autoridad para vencer. Vestirse con esta armadura no es un ritual; es una decisión diaria. Es reconocer que nuestra fuerza viene de Dios y que, con Él, podemos resistir y permanecer firmes. La pregunta es sencilla: ¿Estás cubriendo cada área… o estás dejando espacios abiertos?

RBD - Rebelde - Thomás Ávila y Christy Corson
La rebeldía no siempre grita. A veces se disfraza de independencia, de “mi vida, mis reglas”, de mala cara ante la autoridad o de obediencia fingida. Anarquía es decir: “nadie me manda”. Humanismo es decir: “no necesito a Dios”. Autonomía es decir: “yo soy mi propia ley”. Pero cuando el hombre intenta ocupar el lugar de Dios, el resultado siempre es el mismo: caos, división y muerte. La rebelión no es solo una actitud externa; es un corazón que se resiste a someterse. En contraste, Jesús mostró otra revolución: la del sometimiento. No se exaltó, se humilló. No se impuso, obedeció. No hizo su voluntad, sino la del Padre. La verdadera fuerza no está en rebelarse, sino en rendirse a Dios. La pregunta es sencilla y profunda: ¿En qué área sigues queriendo ser tu propia autoridad?

El poder visible de tus palabras - Carlos Olmos
Tus palabras no son invisibles. Construyen o destruyen. Bendicen o maldicen. Plantan vida… o arrancan esperanza. Con la misma boca podemos adorar a Dios y herir a alguien hecho a Su imagen. Lo que decimos revela lo que guardamos en el corazón. Bajo presión no hablamos diferente: simplemente sale lo que hay dentro. Hablar mal no es solo decir groserías; también es criticar, sembrar negatividad, reaccionar con dureza, usar la lengua como arma. Pero Dios nos dio autoridad para algo mayor: para construir y plantar. Bendecir no es ser sentimental; es ser intencional. Es decidir hablar vida aun cuando las emociones empujen a lo contrario. Es parecerse al Padre, que ama bendecir. Cada palabra tiene peso. Cada declaración deja huella. Cada frase puede cambiar el ambiente de una casa, una familia, una nación. La pregunta no es si tus palabras tienen poder. La pregunta es: ¿qué están produciendo?