
Enfoques desde la Fe
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Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Marcos 14, 12-16. 22-26)
Como una fiesta de pastores que asaban un cordero bajo la luna llena de primavera, así comenzó a celebrarse la Pascua. La intervención liberadora de Dios la convertiría en memorial celebrado por el pueblo elegido. En su última cena, cena pascual con sus discípulos, Jesús anticipará el significado de su muerte y dejará a sus discípulos la misión de seguirlo haciendo presente en el pan y en el vino. Mi reflexión para este Domingo del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, 27 de mayo de 2018. Bendiciones. + Heriberto, obispo de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres, Uruguay)

En el nombre de la Santísima Trinidad (Mateo 28,16-20)
Llamar a alguien por su nombre es reconocerlo como alguien único, como lo es cada ser humano que viene a este mundo. Y con el nombre de Dios ¿qué pasa? ¿Por qué decimos "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" y no en los nombres, si son tres? Mi reflexión para este Domingo de la Santísima Trinidad, 27 de mayo de 2018. Bendiciones. + Heriberto, obispo de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres)

Pentecostés. El maestro interior (Juan 14,26. 16,13)
Con la ascensión de Jesús a los Cielos, los discípulos se quedaron sin la presencia del Maestro al que habían seguido, visto y escuchado... sin embargo, Él les había prometido: "El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo y les recordará todo lo que yo les he dicho." (Juan 14,26) El Espíritu llegará en Pentecostés y está disponible desde entonces para los discípulos de ayer y de hoy como *Maestro interior*, que ayuda a recordar, a comprender y a vivir la Palabra de Jesús. Mi reflexión para este 20 de mayo de 2018, Domingo de Pentecostés. Bendiciones. + Heriberto Bodeant, obispo de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres, Uruguay)

La ascensión de Jesús. Bajo la guía del Espíritu (Hechos 1, 1-11)
Cuando una persona que ha sido referente en una familia o en una institución ya no está más, hay un necesario recambio. Preparado o no, alguien tiene que asumir un rol de conducción o de consejo. La ascensión de Jesús marca el comienzo de un cambio de presencia. Después de haber seguido a Jesús por los caminos de la tierra, los apóstoles se dispersarán acompañados y guiados por el Espíritu Santo, para cumplir el mandato de Jesús: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación” (Marcos 16,15). Mi reflexión para este domingo de la Ascensión, 13 de mayo de 2018... y mis felicitaciones a todas las mamás, en este día en que, al igual que en algunos otros países, se celebra el Día de la Madre. Que la "Madre de las Madres" las guíe y acompañe. Bendiciones. + Heriberto Bodeant, obispo de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres).

Ámense unos a otros, como yo los he amado. (Juan 15, 9-17)
¿Es posible amar como Jesús amó? El amor de Jesús ¿es nada más -y nada menos- que un gran ejemplo a seguir, inalcanzable para nosotros? ¿No será que el amor de Jesús es la fuerza que recibimos para amar como Él mismo nos amó? Mi reflexión a partir del evangelio de este VI Domingo de Pascua, ciclo B, 6 de mayo de 2018. Bendiciones. + Heriberto, obispo de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres, Uruguay)

Permanezcan en mi amor (Juan 15, 1-8) V Domingo de Pascua, B
"Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer." Reflexión del obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el Evangelio correspondiente al V Domingo de Pascua, ciclo B, 29 de abril de 2018.

Conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí (Juan 10, 11-18)
¿Qué significa hoy conocer a alguien? ¿Hasta que punto conocemos a los demás? En el Evangelio de este IV Domingo de Pascua, ciclo B (Juan 10, 11-18) Jesús se presenta como el buen pastor, que da la vida por sus ovejas y nos dice "Conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí". Él nos conoce profundamente... y nosotros ¿hasta dónde lo conocemos a Él? Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant.

Jesús, mi personaje inolvidable (Lucas 24,35-48)
Hay personas que dejan una huella en nuestra vida, de modo tal, que se convierten en un personaje inolvidable. Para quienes han encontrado a Jesús, Él se convierte en su "personaje inolvidable"... y mucho más aún. Reflexión sobre el Evangelio (Lucas 24, 35-48) correspondiente al Domingo 15 de abril de 2018, III del tiempo de Pascua, ciclo B. + Heriberto Bodeant, obispo de Melo, Uruguay.

La Misericordia del Señor es eterna (Juan 20,19-31) Domingo de la Misericordia
En un mundo donde la violencia está normalizada, necesitamos recuperar el perdón y la misericordia. Jesús confía a sus discípulos "el don de perdonar los pecados, un don que brota de las heridas de sus manos, de sus pies y sobre todo de su costado traspasado. Desde allí una ola de misericordia inunda toda la humanidad" (S. Juan Pablo II). Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, a partir del Evangelio correspondiente al II Domingo de Pascua, ciclo B, 8 de abril de 2018.

Al encuentro del Resucitado (Marcos 16,1-7) Domingo de Pascua
La celebración de la Pascua es la Memoria de Jesús. No es un simple recuerdo. Es celebrar la presencia de Cristo en la comunidad y en el mundo con su fuerza de resucitado. La vida de Cristo resucitado no depende de nuestro recuerdo: somos nosotros quienes recibimos vida al hacer memoria de Él, celebrando la Eucaristía. Mi reflexión para este Domingo de Pascua. A todos, muy Feliz Pascua de Resurrección. + Heriberto, obispo de Melo (Cerro Largo y Treinta y Tres)

Domingo de Ramos 2018 - Jesús y el Centurión (Marcos 15,33-39)
Los evangelios narran la Pasión de Jesús, es decir, el proceso por el cuál va pasando hasta su muerte en la Cruz. Cada uno de los evangelistas pinta el cuadro con sus propios colores, poniendo diferentes acentos. En San Juan resplandece la divinidad de Jesús; en Lucas, la misericordia. Mateo sigue muy fielmente a Marcos, pero en muchos detalles es más benevolente; porque Marcos nos muestra con mucha crudeza un Jesús escarnecido, sufriente, abandonado. Sobre ese fondo, la intervención de un Centurión no deja de ser sorprendente e iluminadora. Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre un pasaje de la pasión según San Marcos. Domingo de Ramos, 25 de marzo de 2018.

Pondré mi Ley en sus corazones (Jeremías 31, 31-34). V Domingo de Cuaresma.
¿Puede haber mayor asimetría que entre Dios y el hombre? Sin embargo, por medio de su Hijo, Dios propone una alianza eterna. "Pondré mi Ley dentro de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo". Reflexión sobre la primera lectura del V Domingo de Cuaresma que les ofrece el Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant.

¿Perteneces a este pueblo? (2 Crónicas 36, 14-16. 19-23) IV Domingo de Cuaresma
“Si alguno de ustedes pertenece a ese pueblo, ¡que el Señor, su Dios, lo acompañe y que suba...!” Estas palabras salen de boca del rey Ciro y están recogidas en el II Libro de las Crónicas, primera lectura del IV Domingo de Cuaresma (2 Crónicas 36, 14-16. 19-23). El Pueblo de Dios, que había sido deportado a Babilonia, tiene ahora la posibilidad de regresar a su tierra... pero esto exige manifestarse, presentarse como miembro del Pueblo. ¿Perteneces a este Pueblo, al Pueblo de Dios? Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre las lecturas del IV Domingo de Cuaresma, 11 de marzo de 2018

Dios hace alianza con nosotros (Éxodo 20,1-17). III Domingo de Cuaresma.
Los Diez Mandamientos (Éxodo 20,1-17) son claros para quien los lea sin más... pero sólo pueden ser entendidos en su dimensión más profunda, dentro del marco en que Dios los entregó a través de Moisés: Dios hace alianza con los hombres. La hizo en primer lugar con el pueblo de Israel. En Cristo, nacido de ese Pueblo elegido, la abrió a toda la humanidad como nueva y eterna alianza. Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, para este domingo 4 de marzo de 2018.

Una experiencia religiosa. II Domingo de Cuaresma (Marcos 9,2-10)
Segundo Domingo de Cuaresma. La experiencia religiosa pone al hombre en contacto con la divinidad. La transfiguración de Jesús fue para los discípulos una fuerte experiencia de este tipo, que evoca las que vivieron a su vez Moisés y Elías. Todo para mostrar que Jesús, por la pasión, debía llegar a la gloria de la Resurrección. Comentario del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, al evangelio correspondiente al II Domingo de Cuaresma, ciclo B, Marcos 9,2-10. 25 de febrero de 2018.

Vencer las fieras de la tentación (Marcos 1,12-15) - Primer domingo de Cuaresma
Primer Domingo de Cuaresma. En mitad del camino de su vida, Dante Alighieri se encuentra en una selva oscura, acosado por las tres fieras de la tentación. Al comienzo de su ministerio, Jesús se encuentra en el desierto, donde es tentado por Satanás. Vencedor en la prueba, Jesús vive entre las fieras y los ángeles le sirven. En Él encontramos la fuerza para caminar por nuestras selvas y desiertos, y vencer con Él a las fieras de la tentación. Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el evangelio correspondiente al Primer Domingo de Cuaresma, ciclo B, Marcos 1,12-15. 18 de febrero de 2018.

Con flores a María: Nuestra Señora de Lourdes
Aunque este año 2018 la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes ocurre en domingo, y por tanto se deja lugar a la celebración del Día del Señor (V domingo del Tiempo Ordinario), quiero compartir aquí algunos recuerdos junto a la enseñanza de la Iglesia sobre la Madre del Salvador y con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo. Que María nos ayude siempre a escuchar a su Hijo y a hacer lo que Él nos diga (Juan 2,5). Melo, 11 de febrero de 2018. + Heriberto A. Bodeant, obispo de Melo, Uruguay.

Levantarse y servir (Marcos 1, 29-39)
"No he venido a ser servido sino a servir" ha dicho Jesús. Sus discípulos estamos llamados a seguir la actitud del maestro. La suegra de Pedro, una vez curada de su fiebre, no hizo otra cosa que levantarse y servir, con una prontitud que sorprende... Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el evangelio según san Marcos 1,29-39 correspondiente al V Domingo del Tiempo durante el Año, ciclo B, 4 de febrero de 2018.

Enseñaba con autoridad (Marcos 1,21-28)
"Jesús entró en Cafarnaúm, y cuando llegó el sábado, fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas." ¿De dónde viene esta autoridad de Jesús? ¿En qué consiste? ¿Cuál es la profunda diferencia que hace? Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el evangelio según Marcos, 1,21-28, correspondiente al IV domingo del Tiempo durante el Año, ciclo B, 28 de enero de 2018.

Conviértanse y crean en el Evangelio (Marcos 1,14-20)
«El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio» Con estas palabras, nos dice el evangelista Marcos, comenzó Jesús a realizar su misión. ¿Qué significa el tiempo cumplido, el Reino de Dios, convertirse, creer en el Evangelio? ¡Cuánto se podría decir! Hagamos una breve reflexión sobre el Evangelio según san Marcos 1,14-20, correspondiente al III Domingo del Tiempo durante el Año, ciclo B, domingo 21 de enero de 2018. + Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, Uruguay.

A las cuatro de la tarde, con el cordero de Dios (Juan 1, 35-42)
Dos discípulos de Juan el Bautista buscan a Jesús. ¿Quién es Él para ellos? Es alguien a quien no conocen, pero al que quieren conocer. Lo identifican como un maestro: respetuosamente le dicen “rabbí”. Todavía no han visto milagros, no han escuchado enseñanzas y está muy lejos la pasión, la cruz, la resurrección; pero Juan les ha señalado a Jesús diciendo “éste es el Cordero de Dios” y eso ya dice mucho. Se quedaron con Jesús hasta las cuatro de la tarde. Reflexión sobre el Evangelio de Juan (1,35-42), domingo 14 de enero de 2018, correspondiente al II Domingo del Tiempo durante el año, ciclo B, preparada por Mons. Heriberto Bodeant, obispo de Melo, Uruguay.

Jesús fue bautizado (Marcos 1,9-11)
Jesús fue bautizado... El bautismo de Jesús no deja de ser un hecho extraño… si no es un pecador ¿por qué quiere bautizarse Jesús? La clave para entender todo lo que hace Jesús es la voluntad del Padre: voluntad de salvación para toda la humanidad. Todo lo que hace Jesús debe ser interpretado en esa perspectiva: por nosotros y por nuestra salvación. Al recibir el bautismo de Juan, Jesús se identifica con nosotros, se une a la humanidad pecadora. Cuando nosotros recibimos el bautismo, nos unimos a Jesús y por esa unión somos identificados con Él. Bautizándose en el Jordán Jesús anticipó su muerte. Al bautizarnos nosotros en Jesús, se anticipa nuestra resurrección. Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el Evangelio de Marcos 1,9-11, correspondiente al Domingo 7 de enero de 2018, fiesta del Bautismo del Señor.

La Sagrada Familia: José, "la sombra del Padre"
Jesús, María y José: la Sagrada Familia de Nazaret. Uno puede imaginarse una vida "normal"… José en su trabajo, María en las labores del hogar, el niño creciendo, aprendiendo el oficio de José… Detrás de ese cuadro tan sencillo, un misterio. María es virgen. José no es el padre biológico de Jesús. Jesús fue concebido en María “por obra y gracia del Espíritu Santo”. Dios es el padre de ese niño que pronto manifestará que él ha venido a ocuparse de las cosas de su Padre, es decir, de las cosas de Dios. Pero si Jesús hombre aprendió a decir “papá”, “padre”, a su Padre que conocía como Dios, lo aprendió de la vida y del testimonio de José. De ese hombre que se hizo cargo de la paternidad y del misterio y se hizo así "la sombra del Padre". Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, a propósito de la fiesta de la Sagrada Familia, 31 de enero de 2017.

Pidiendo posada (Lucas 2,1-14)
Pidiendo posada... van José y María por las calles de Belén. Pidiendo posada van hoy millones de personas por el mundo. José y María encontraron un pesebre para el niño Jesús. Muchos no encuentran ni siquiera eso. ¿Será en esta Navidad nuestro corazón un pesebre para Jesús y un pesebre para el hermano? Mi reflexión sobre el Evangelio de esta Nochebuena de 2017, Lucas 2,1-14. ¡Feliz Navidad con Jesús! + Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, Uruguay

Testigo de la Luz (Juan 1, 6-8. 19-28)
"Los hombres me preguntan cuál es mi misión; les digo: testigo soy". Esa es la misión de Juan el Bautista: ser testigo, testigo de la Luz. El evangelio de este tercer domingo de Adviento nos invita a prestar atención a los testigos del Señor que nos ayudan a preparar el camino hacia Él... pero también a ser nosotros mismos testigos de la Luz de Cristo para los demás. Reflexión sobre el Evangelio del domingo 17 de diciembre de 2017 por el Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant.

Preparar el camino del Señor (Isaías 40,1-5.9-11 - Marcos 1,1-8)
“Recorre a menudo el camino que va hasta la casa de tu amigo; si no lo haces, el pasto crecerá y un día ya no podrás encontrarlo”. Así dice un viejo proverbio indio. En este II Domingo de Adviento la Palabra de Dios nos invita a preparar el camino del Señor, a poner todo de nuestro parte para recibir a Jesús que viene a nuestra vida. Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, para este domingo 10 de diciembre de 2017, segundo del tiempo de Adviento, ciclo B: Isaías 40,1-5.9-11 y Marcos 1,1-8.

Prepararse a recibir al que llega (Marcos 13,33-37)
Entramos en el último mes del año como en un tobogán, donde todo se desliza rápidamente. En este marco, la Iglesia comienza el tiempo de Adviento. Adviento significa “venida” y se refiere a la venida de Jesús. Es Él quien viene a nosotros "en cada persona y en cada acontecimiento". Preparémonos a recibirlo. Reflexión sobre el Evangelio de este Primer Domingo de Adviento, ciclo B (Marcos 13,33-37) por el Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant. Domingo 3 de diciembre de 2017 Evangelio según san Marcos (13,33-37) En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!».

"Conmigo lo hicieron" - Cristo Rey (Mateo 25,31-46)
"Reconocer a Jesús en traje de pobre". Así expresaban viejos romances españoles lo que está narrado en la parábola del Juicio Final (Mateo 25,31-46). Más aún, podríamos decir, reconocer a Cristo Rey allí donde mejor se manifiesta su realeza: “clavado en la cruz, pobre, desnudo y privado de todo” (Papa Francisco, Mensaje I Jornada Mundial de los Pobres). Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el Evangelio correspondiente a la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, ciclo A, Domingo 26 de noviembre de 2017.

Pon tu talento a trabajar (Mateo 25,14-30)
La parábola de los talentos, evangelio correspondiente al Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, ciclo A. Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto A. Bodeant, en el marco de la I Jornada Mundial de los Pobres y de la visita "Ad Limina Apostolorum" de los Obispos del Uruguay. Domingo 19 de noviembre de 2017.

Estén prevenidos (Mateo 25,1-13)
"De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos". Eso dice el Credo acerca de la segunda venida de Jesucristo. "Estén prevenidos" nos dice el mismo Jesús, para que podamos mostrarle, al encontrarnos definitivamente con Él, nuestra lámpara encendida. Mi reflexión sobre el evangelio de San Mateo 25,1-13, correspondiente al Domingo XXXII del Tiempo Ordinario, ciclo A, 12 de noviembre de 2017. + Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, Uruguay Evangelio según san Mateo 25,1-13 Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: «Ya viene el esposo, salgan a su encuentro». Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: «¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?» Pero éstas les respondieron: «No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado». Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: «Señor, señor, ábrenos». Pero él respondió: «Les aseguro que no las conozco». Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

'Haz lo que yo digo...' (Mateo 23,1-12)
"Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago". Jesús hace notar la incoherencia, el afán de aparentar, de ser vistos, de agrandarse... y señala el camino del discípulo, en el que Él se puso adelante: "que el más grande entre ustedes se haga el servidor de todos". Mi reflexión sobre el evangelio de Mateo (23,1-12) del domingo 5 de noviembre, XXXI del Tiempo Ordinario, Ciclo A. Bendiciones. + Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, Uruguay. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 23,1-12 Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar «mi maestro» por la gente. En cuanto a ustedes, no se hagan llamar «maestro», porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen «padre», porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco «doctores», porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será elevado.

Lo que importa es amar (Mateo 22,34-40)
Con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu: Amar a Dios. Como a ti mismo: Amar al prójimo. Lo que importa es amar. Seremos juzgados en el amor. Reflexión de Mons. Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, Uruguay, sobre el Evangelio correspondiente al Domingo XXX del Tiempo Ordinario, Mateo 22,34-40. Con pasajes tomados del libro "Cartas del desierto" de Carlo Carretto. "Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?» Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas»."

Dios y el César (Mateo 22,15-21)
La moneda lleva grabada la imagen del César. El corazón del hombre lleva grabada la imagen de Dios. "Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios" Reflexión de Mons. Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, Uruguay, sobre el Evangelio del domingo 22 de octubre de 2017, XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A. (Mateo 22,15-21). Evangelio según San Mateo: Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque Tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?» Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto». Ellos le presentaron un denario. Y Él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César». Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios».

El Banquete del Reino de Dios (Mateo 22,1-14)
Reunirse para comer juntos crea o fortalece un vínculo. Dios invita al Banquete del Reino. Todos estamos invitados, pero es necesario vestir el traje de fiesta. Comentario del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant al Evangelio de S. Mateo 22,1-14, correspondiente al Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario, ciclo A, 15 de octubre de 2017. Evangelio según San Mateo 22,1-14 Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: «Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas». Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: «El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren». Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. "Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?." El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: «Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes». Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.

La Viña del Señor (Mateo 21,33-46)
Una viña requiere mucho trabajo: cuidar cada planta, podar, regar, abonar la tierra, quitar malezas, curar enfermedades, proteger de plagas, hasta que llegue la hora de la vendimia y se puedan recoger los dulces frutos de la vid. La Viña del Señor es su pueblo. Con amor prodiga Dios los cuidados a los suyos, esperando recoger también en tiempo los frutos. Solo unidos a Jesús, vid verdadera, podremos producir lo que el Padre espera. Comentario del Obispo de Melo, Mons. Heriberto Bodeant, al Evangelio según San Mateo (21,33-46) correspondiente al Domingo XXVII del Tiempo Ordinario, 8 de octubre de 2017. Evangelio según san Mateo (21, 33-46) Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo." Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia". Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?» Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo». Jesús agregó:«¿No han leído nunca en las Escrituras: "La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?" Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos». Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Por sí o por no: hacer la voluntad de Dios (Mateo 21,28-32)
Frente a Dios, nuestra libertad está siempre abierta. Por sí o por no, nuestras decisiones no son nunca irrevocables. Por eso en el Evangelio siempre está la llamada a la conversión personal, a hacer la voluntad de Dios. Comentario de Mons. Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, al Evangelio del Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, ciclo A, 1 de octubre de 2017. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 21, 28-32 Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña". El respondió: "No quiero". Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: "Voy, Señor", pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?» «El primero», le respondieron. Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él».

Un jornal de Gloria (Mateo 19,30-20,16)
El dueño del viñedo contrata trabajadores para la vendimia. Algunos soportan el peso total de la jornada. Otros van llegando, incluso a última hora. Todos reciben la misma paga: un jornal de Gloria. Porque... ¿quién puede realmente presentar ante el Señor sus méritos? "Ahora que nos pagas nos lo das de balde, que a jornal de Gloria no hay trabajo grande". Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el Evangelio correspondiente al Domingo XXV del Tiempo durante el Año. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (19,30-20,16) Jesús dijo a sus discípulos: «Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros, porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: "Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo". Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: "¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?" Ellos les respondieron: "Nadie nos ha contratado". Entonces les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña". Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: "Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros". Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: "Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada". El propietario respondió a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?" Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».

"Como también nosotros perdonamos..." (Mateo 18.21-35)
"Hasta setenta veces siete..." Pero ¿es posible perdonar lo imperdonable? Voces de Colombia con esperanza de reconciliación y la palabra del Papa Francisco redondean esta reflexión de Mons. Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, Uruguay, a propósito del Evangelio correspondiente al XXIV Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, 17 de setiembre de 2017. Foto: Papa Francisco en Villavicencio, 8.09.2017, ante el Cristo mutilado de Bojayá. Del Evangelio según San Mateo (18,21-35) Se adelantó Pedro y dijo a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?» Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Dame un plazo y te pagaré todo". El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: "Págame lo que me debes". El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: "Dame un plazo y te pagaré la deuda". Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: "¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecía de ti?" E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos».

Jesús en medio (Mateo 18,15-20)
Vivir en comunidad la corrección fraterna, unirse para orar juntos al Padre... todo con Jesús en medio. Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el Evangelio correspondiente al Domingo XXIII del Tiempo Ordinario (Mateo 18,15-20). Del Evangelio según San Mateo (18,15-20) Jesús dijo a sus discípulos: Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.

Ir detrás de Jesús (Mateo 16,21-27).
"Ponte detrás de mí". Esto dice Jesús a Pedro, que pretende cerrarle el camino hacia su Pasión. Ése es el lugar del discípulo: ir detrás de Jesús, siguiendo sus huellas. Seguir a Jesús es buscar, como Él, hacer la Voluntad del Padre, participar en su designio de Salvación (Mateo 16,21-27). Reflexión de Mons. Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, a propósito del Evangelio correspondiente al Domingo 3 de setiembre de 2017, Domingo XXII del Tiempo durante el año, ciclo A. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16,21-27 Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá». Pero Él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres». Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras».

Y tú ¿quién dices que soy yo? (Mateo 16, 13-20)
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Esa es la respuesta de Pedro a la pregunta de Jesús: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy?». La profesión de fe de Pedro será la profesión de fe de la Iglesia; pero Pedro tendrá que seguir caminando en la fe para comprender, cada día más, lo que significa ese misterio en que él ha comenzado a adentrarse. Así también nosotros. Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, a propósito del Evangelio correspondiente al Domingo XXI del Tiempo Ordinario, Ciclo A, 27 de agosto de 2017. Evangelio según san Mateo 16, 13-20 Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?» Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas». «Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?» Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te dará las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo». Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que Él era el Mesías.

¡Alzo mi voz a Dios gritando! (Mateo 15, 21-28)
Una mujer persigue a Jesús con sus gritos. Como el salmista, alza su voz a Dios gritando para que le oiga (Salmo 76). Jesús pondrá a prueba la fe de esta mujer y encuentra cuán fuerte es la fe de una madre. Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, a propósito del Evangelio correspondiente al Domingo XX del Tiempo Ordinario, ciclo A, 20 de agosto de 2017. Mateo 15, 21-28 Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio». Pero Él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos». Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel». Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!» Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros». Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!» Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!» Y en ese momento su hija quedó sana.

Caminar sobre el agua (Mt 14, 22-33) Domingo XIX del Tiempo Ordinario.
"¡Sálvame, oh Dios, porque las aguas me llegan hasta el cuello! Me hundo en el cieno del abismo, sin poder hacer pie; he llegado hasta el fondo de las aguas, y las olas me anegan." (Salmo 69:2-3) ¿Por qué Pedro pide a Jesús ir caminando sobre el agua? Reflexión del Obispo de Melo, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el Evangelio correspondiente al Domingo XIX del Tiempo Ordinario, Mateo 14,22-33. Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (14,22-33) Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. “Es un fantasma”, dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. Pero Jesús les dijo: “Tranquilícense, soy yo; no teman”. Entonces Pedro le respondió: “Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua”. “Ven”, le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: “Señor, sálvame”. En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”. En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: “Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios”.

Ver el rostro de Dios. La Transfiguración de Jesús (Mateo 17, 1-9)
Un hombre de rostro tostado por el sol y el aire, manos curtidas de obrero, vestido con su ropa de siempre, de pronto aparece resplandeciente, lleno de luz… Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria: la gloria de Jesús, anticipada en su transfiguración. "No teman". "Escúchenlo". Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, a partir del Evangelio correspondiente a la Fiesta de la Transfiguración, Domingo 6 de agosto de 2017. Evangelio según san Mateo 17, 1-9 Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo.» Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor. Jesús se acercó a ellos y, tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo.» Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

El Tesoro de la Sabiduría (Mateo 13, 44-52)
Si Dios se te apareciera en sueños una noche... ¿Qué le pedirías? El joven rey Salomón tuvo esa oportunidad y pidió: "Concede a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal." (I Reyes 3, 5-6a. 7-12). Comentario del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el Evangelio del Domingo XVII del Tiempo Ordinario, ciclo A, 30 de julio de 2017. Evangelio según san Mateo 13, 44-52 Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró. El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. «¿Comprendieron todo esto?» «Sí», le respondieron. Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».

La fuerza de lo pequeño (Mateo 13,24-43)
Reflexión a partir del Evangelio correspondiente al Domingo XVI del Tiempo Ordinario, por el Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant. Evangelio según san Mateo (13, 24-43). Jesús propuso a la gente esta parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: ‘Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?’. Él les respondió: ‘Esto lo ha hecho algún enemigo’. Los peones replicaron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’. ‘No’, les dijo el dueño, ‘porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero’”. También les propuso otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas”. Después les dijo esta otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa”. Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin ellas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: “Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo”. Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”. Él les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!”.

El sembrador "pródigo" (Mateo 13,3-9). XV Domingo del Tiempo Ordinario.
Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, a propósito de la parábola del sembrador, del Evangelio correspondiente al XV Domingo del Tiempo durante el año, ciclo A, 16 de julio de 2017. Evangelio según san Mateo (13, 1-23). Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: “El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y éstas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!”. Los discípulos se acercaron y le dijeron: “¿Por qué les hablas por medio de parábolas?”. Él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: ‘Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán. Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los sane’. Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron. Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.

Descansar en Jesús. Domingo XIV del Tiempo Ordinario (Mateo 11,25-30)
Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, sobre el Evangelio correspondiente al Domingo XIV del Tiempo Ordinario, ciclo A, 9 de julio de 2017. Evangelio según San Mateo (11,25-30). Jesús dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”.

Perder para ganar. XIII Domingo del Tiempo Ordinario (Mateo 10,37-42)
Enfoques Dominicales. Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, a partir del Evangelio correspondiente al XIII Domingo del tiempo durante el año, ciclo A, 2 de julio de 2017. Evangelio según San Mateo (10,37-42) Dijo Jesús a sus apóstoles: El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a Aquél que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa».

Un secreto a voces. Domingo XII del Tiempo Ordinario.
Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant a propósito del Evangelio correspondiente al XII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, 25 de junio de 2017. Evangelio según San Mateo, 10, 26-33 Jesús dijo a sus apóstoles: No teman a los hombres. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre de ustedes. También ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.