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La Viña del Señor (Mateo 21,33-46)

La Viña del Señor (Mateo 21,33-46)

Enfoques desde la Fe · Heriberto Bodeant

October 6, 20179m 59s

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Show Notes

Una viña requiere mucho trabajo: cuidar cada planta, podar, regar, abonar la tierra, quitar malezas, curar enfermedades, proteger de plagas, hasta que llegue la hora de la vendimia y se puedan recoger los dulces frutos de la vid. La Viña del Señor es su pueblo. Con amor prodiga Dios los cuidados a los suyos, esperando recoger también en tiempo los frutos. Solo unidos a Jesús, vid verdadera, podremos producir lo que el Padre espera. Comentario del Obispo de Melo, Mons. Heriberto Bodeant, al Evangelio según San Mateo (21,33-46) correspondiente al Domingo XXVII del Tiempo Ordinario, 8 de octubre de 2017. Evangelio según san Mateo (21, 33-46) Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo." Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia". Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?» Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo». Jesús agregó:«¿No han leído nunca en las Escrituras: "La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?" Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos». Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.