
¡Alzo mi voz a Dios gritando! (Mateo 15, 21-28)
Enfoques desde la Fe · Heriberto Bodeant
August 15, 20179m 47s
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Show Notes
Una mujer persigue a Jesús con sus gritos. Como el salmista, alza su voz a Dios gritando para que le oiga (Salmo 76). Jesús pondrá a prueba la fe de esta mujer y encuentra cuán fuerte es la fe de una madre.
Reflexión del Obispo de Melo, Uruguay, Mons. Heriberto Bodeant, a propósito del Evangelio correspondiente al Domingo XX del Tiempo Ordinario, ciclo A, 20 de agosto de 2017.
Mateo 15, 21-28
Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio». Pero Él no le respondió nada.
Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos».
Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel».
Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»
Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros».
Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!»
Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!» Y en ese momento su hija quedó sana.