
Diálogos y debates Fundación Rafael del Pino
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Cómo hacer a España líder en libertad económica Daniel Lacalle y James M. Roberts, english version
El 6 de marzo de 2019 tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, el diálogo entre James M. Roberts, research fellow for Economic Freedom and Growth en la Heritage Foundation, y Daniel Lacalle, doctor en economía y economista jefe y gestor en Tressis, con motivo de la presentación del “Informe sobre la libertad económica 2018”. James Roberts explicó que la Heritage Foundation empezó a elaborar el índice de libertad económica en 1995 porque, tras la caída del muro de Berlín y el final de la Unión Soviética, se había demostrado que el socialismo no era un régimen político que pudiera funcionar. Fue un régimen que dio lugar a la muerte de millones de personas y al sufrimiento de otros muchos millones más. La creación del índice fue promovida por liberales, los cuales, reflexionando lo que había sucedo en la guerra fría, empezaron a estudiar los cimientos de lo que había sido la mayor fase de prosperidad de la historia de la humanidad. Con esos elementos se construyó el índice. Otra razón para hacerlo fue la necesidad de dar una respuesta a los proyectos de ayuda al desarrollo organizados por la izquierda. En ellos había cada vez más intervención gubernamental. Nosotros, sin embargo, decíamos que esa no era la solución para sacar a los países subdesarrollados de la pobreza. La solución, por el contrario, está en todas aquellas cosas más relacionadas con la libertad económica, porque son las más beneficiosas. Los países que se presentan como modelos de bienestar son los que tienen los más altos índices de libertad económica. A medida que los países van mejorando, se producen pequeños cambios en el papel de la legislación, la justicia, el gobierno, etc. que, a su vez, impulsan nuevas mejoras. Lo que hace el índice es mostrar a las claras que las economías más favorables a los negocios y la creación de riqueza ofrecen más beneficios a todo el mundo. El índice de libertad económica, por ello, es en realidad un índice social. La media mundial de libertad económica ha mejorado gracias a la globalización y a que cada vez más países se han alejado del comunismo. Esta es una tendencia bastante consistente a partir de la guerra fría, aunque con la crisis financiera hubo un retroceso bastante importante. Estados Unidos respondió a la crisis con una política de expansión del gasto público y el déficit presupuestario, mientras que la Reserva Federal lo hizo mediante un aumento enorme de su balance. Este año se ha producido algún pequeño retroceso en materia de libertad económica como consecuencia del Brexit y de algunos otros cambios que se están produciendo en la escena global. Algunos gobiernos han optado por utilizar estos eventos como excusa para intervenir y aumentar el gasto público. Los países que tienen más libertad económica son los que tienen mayores cotas de libertad. Europa sigue estando a la cabeza, pero nunca es suficiente. Hay que tener en cuenta que, una vez que desaparece la libertad económica, es muy difícil recuperarla. En África, debido a ello, están rezagados y tienen que trabajar mucho más para ponerse a la altura de otros países. En Estados Unidos, la libertad económica cayó en los últimos diez años y solo se ha vuelto a enderezar con las reformas de Trump. Daniel Lacalle comentó que España, al implementar reformas de oferta, empezó a conseguir un crecimiento muy superior a la media europea y al nivel máximo que se esperaba que España pudiera conseguir. Como consecuencia de ello, el crecimiento del empleo fue el doble de lo que se esperaba. Lo que hay que hacer es dejar que la economía respire. Es fácil pensar que el gobierno tiene que hacer algo cuando las cosas van mal, pero, en realidad, cuando dejas que las empresas prosperen y las familias disfruten de sus ingresos, ves resultados mejores. Esto es así no solo en España, sino también en Estados unidos, que ahora crece a un ritmo que se supone que tendría que ser de la mitad. James Roberts recalcó al respecto lo impresionante que es lo que puede hacer un poquito de disrupción, lo que se consigue desafiando el consenso. Por eso, la libertad económica consigue erradicar la pobreza en muchos sitios. Estados Unidos es un ejemplo con las medidas de Trump, que ya están deparando resultados positivos. Por supuesto, esto va en contra de toda esa retórica que dice que la intensidad de la pobreza en el mundo en desarrollo solo puede atacarse mediante intervenciones gubernamentales. En España también vemos lo mismo. Para el caso español, Daniel Lacalle señaló que, cuando hay más apertura se reduce la tasa de paro. La desigualdad, la pobreza han mejorado cuando empezó a mejorar la libertad económica. Crear libertad económica implica una mejora muy importante en la economía y en la distribución real de la riqueza. Creando empleo se reduce la desigualad, pero esto no se puede hacer a través de medidas gubernamentales. Las políticas de demanda son cada vez más inefectivas mientras que las basadas en la oferta crean un efecto potencial positivo, que es lo que ha

Cómo abordar la injerencia electoral en la era de la desinformación
El 5 de marzo de 2019 tuvo lugar el encuentro sobre democracia y desinformación #DisinfoWeek Madrid 2019, organizado por la Fundación Rafael del Pino, el Atlantic Council, la Embajada de Estados Unidos y la United States Mission to the European Union, en el que participaron Ana de Palacio, asesora estratégica de Albright Stonebridge Group y directora del Consejo del Atlantic Council; Alexandre Alaphilippe, director ejecutivo del EU DisinfoLab; Daniel Fried, investigador destacado en Eurasia Center, Atlantic Council; Nicolás de Pedro, investigador de The Institute for Statecraft; Kadri Kaska, investigadora jurídico del NATO Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence, y David Alandete, periodista del diario ABC. Daniel Fried comentó que la desinformación no es nada nuevo. En este sentido, recordó que la Unión Soviética lanzó el rumor de que la CIA había inventado el sida. La forma de hacerlo fue dirigirse a los periódicos africanos, que sacaron la historia, para que luego hablaran de ella los medios europeos y que pasara a los gobiernos. El rumor llegó a creerse. La KGB, que dirigía la operación, inventó los idiotas útiles. Ahora, con internet, ese proceso se puede hacer en minutos y conseguir que la historia se extienda rápidamente. La imprenta no solo creó la Biblia, sino también “Mi lucha”. Hace siglos también estaban los panfletos. Es decir, la tecnología siempre se ha utilizado con fines propagandísticos, pero ahora es más rápido y más difícil encontrar el origen de esa propaganda. Para David Alandete, el problema hoy es que cuando se compite en el mundo online el terreno es igual para todos y los periodistas tienen que competir con personas que actúan como periodistas sin serlo. El periodista ejerce un derecho que pertenece a toda la sociedad para poder votar informada. La desinformación mata al periodista y trata de ir por encima de él para que a los políticos les resulte más fácil hablar directamente con los ciudadanos, en especial en las dictaduras. En Siria pudo ver como los medios rusos describían a Occidente como corrupto, etc. Para ellos no existían ataques químicos. Esa burbuja se fue ampliando y ampliando y llegó a otras áreas de ataque. Ahora estamos en un entorno en el que los medios rusos que actúan en todos los idiomas están dando a entender que hay una realidad distinta y alternativa. Cuando no tienes medios fuertes que comprueben los hechos, todo fracasa y nos encontramos en una situación en la que cualquier cosa es posible en Europa porque todo se hace viral. Nicolás de Pedro indicó que las personas como él que llevan tiempo siguiendo a Rusia sabían que los rusos hace tiempo que han decidido socavar occidente para protegerse ellos mismos. Todo lo que hacen es para defenderse. Al menos, así lo creen ellos. Lo que está haciendo el Kremlin es ofrecer una plataforma para multiplicar los efectos de nuestra crisis: la crisis de nuestras democracias liberales, la falta de prosperidad y la legitimidad de nuestro sistema. También está la crisis de los modelos tradicionales. La solución a todo esto está relacionada con la educación, con la alfabetización mediática. Rusia ha identificado, con razón, que puede explotar la legitimidad de occidente, que está bajo mínimos. La cuestión es si nos ponemos a trabajar juntos para frenarlo, porque están utilizando la libertad de expresión para atacarnos. Lo que hay que hacer es conectar todos los puntos. Cuando hablamos del Kremlin esto es parte de una estructura muy importante, que va desde la desintermediación nuclear al uso de dinero negro. Están financiando a partidos de extrema derecha y de extrema izquierda, pero podríamos hacer algo con la legislación para que esto no se permita. Kadri Kaska comentó que, en Estonia, tuvieron que ver que la seguridad no es solamente asegurar los sistemas de información y de votación, sino también nuestras sociedades cada vez más digitales. En cuanto empezaron a hablar de las elecciones por internet se dieron cuenta de que había muchísimos peligros en ello. No son solamente las elecciones, sino también la resistencia de su ecosistema digital, el funcionamiento normal de nuestras sociedades. Las ciber amenazas que hemos visto en los últimos cinco años son que la desinformación se amplifica, los conflictos de valores se agravan por los medios que utilizamos para resolver nuestros problemas. Hay muy pocos incentivos para colaborar. No apreciamos como podemos aprovechar la conectividad para luchar juntos. Estos patrones tienen a asentarse en las naciones por su importancia, pero no es un ataque contra las elecciones, sino contra nuestra forma de vida. La ciber seguridad en las elecciones se tiene que ver como un todo integrado. No solo asegurar la forma de votar y las urnas, sino ver dónde están las amenazas contra nuestras infraestructuras críticas. En la UE tenemos una directiva sobre seguridad de la información. Es una herramienta muy importante, porque crea una visión muy consistente de que servicios consideramos es

Cómo abordar la injerencia electoral en la era de la desinformación, english version
El 5 de marzo de 2019 tuvo lugar el encuentro sobre democracia y desinformación #DisinfoWeek Madrid 2019, organizado por la Fundación Rafael del Pino, el Atlantic Council, la Embajada de Estados Unidos y la United States Mission to the European Union, en el que participaron Ana de Palacio, asesora estratégica de Albright Stonebridge Group y directora del Consejo del Atlantic Council; Alexandre Alaphilippe, director ejecutivo del EU DisinfoLab; Daniel Fried, investigador destacado en Eurasia Center, Atlantic Council; Nicolás de Pedro, investigador de The Institute for Statecraft; Kadri Kaska, investigadora jurídico del NATO Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence, y David Alandete, periodista del diario ABC. Daniel Fried comentó que la desinformación no es nada nuevo. En este sentido, recordó que la Unión Soviética lanzó el rumor de que la CIA había inventado el sida. La forma de hacerlo fue dirigirse a los periódicos africanos, que sacaron la historia, para que luego hablaran de ella los medios europeos y que pasara a los gobiernos. El rumor llegó a creerse. La KGB, que dirigía la operación, inventó los idiotas útiles. Ahora, con internet, ese proceso se puede hacer en minutos y conseguir que la historia se extienda rápidamente. La imprenta no solo creó la Biblia, sino también “Mi lucha”. Hace siglos también estaban los panfletos. Es decir, la tecnología siempre se ha utilizado con fines propagandísticos, pero ahora es más rápido y más difícil encontrar el origen de esa propaganda. Para David Alandete, el problema hoy es que cuando se compite en el mundo online el terreno es igual para todos y los periodistas tienen que competir con personas que actúan como periodistas sin serlo. El periodista ejerce un derecho que pertenece a toda la sociedad para poder votar informada. La desinformación mata al periodista y trata de ir por encima de él para que a los políticos les resulte más fácil hablar directamente con los ciudadanos, en especial en las dictaduras. En Siria pudo ver como los medios rusos describían a Occidente como corrupto, etc. Para ellos no existían ataques químicos. Esa burbuja se fue ampliando y ampliando y llegó a otras áreas de ataque. Ahora estamos en un entorno en el que los medios rusos que actúan en todos los idiomas están dando a entender que hay una realidad distinta y alternativa. Cuando no tienes medios fuertes que comprueben los hechos, todo fracasa y nos encontramos en una situación en la que cualquier cosa es posible en Europa porque todo se hace viral. Nicolás de Pedro indicó que las personas como él que llevan tiempo siguiendo a Rusia sabían que los rusos hace tiempo que han decidido socavar occidente para protegerse ellos mismos. Todo lo que hacen es para defenderse. Al menos, así lo creen ellos. Lo que está haciendo el Kremlin es ofrecer una plataforma para multiplicar los efectos de nuestra crisis: la crisis de nuestras democracias liberales, la falta de prosperidad y la legitimidad de nuestro sistema. También está la crisis de los modelos tradicionales. La solución a todo esto está relacionada con la educación, con la alfabetización mediática. Rusia ha identificado, con razón, que puede explotar la legitimidad de occidente, que está bajo mínimos. La cuestión es si nos ponemos a trabajar juntos para frenarlo, porque están utilizando la libertad de expresión para atacarnos. Lo que hay que hacer es conectar todos los puntos. Cuando hablamos del Kremlin esto es parte de una estructura muy importante, que va desde la desintermediación nuclear al uso de dinero negro. Están financiando a partidos de extrema derecha y de extrema izquierda, pero podríamos hacer algo con la legislación para que esto no se permita. Kadri Kaska comentó que, en Estonia, tuvieron que ver que la seguridad no es solamente asegurar los sistemas de información y de votación, sino también nuestras sociedades cada vez más digitales. En cuanto empezaron a hablar de las elecciones por internet se dieron cuenta de que había muchísimos peligros en ello. No son solamente las elecciones, sino también la resistencia de su ecosistema digital, el funcionamiento normal de nuestras sociedades. Las ciber amenazas que hemos visto en los últimos cinco años son que la desinformación se amplifica, los conflictos de valores se agravan por los medios que utilizamos para resolver nuestros problemas. Hay muy pocos incentivos para colaborar. No apreciamos como podemos aprovechar la conectividad para luchar juntos. Estos patrones tienen a asentarse en las naciones por su importancia, pero no es un ataque contra las elecciones, sino contra nuestra forma de vida. La ciber seguridad en las elecciones se tiene que ver como un todo integrado. No solo asegurar la forma de votar y las urnas, sino ver dónde están las amenazas contra nuestras infraestructuras críticas. En la UE tenemos una directiva sobre seguridad de la información. Es una herramienta muy importante, porque crea una visión muy consistente de que servicios consideramos es

La narrativa informativa: bots, trolls y la estructura del discurso político. Alexandre Alaphilippe, english version
El 5 de marzo de 2019 tuvo lugar el encuentro sobre democracia y desinformación #DisinfoWeek Madrid 2019, organizado por la Fundación Rafael del Pino, el Atlantic Council, la Embajada de Estados Unidos y la United States Mission to the European Union, en el que participaron Ana de Palacio, asesora estratégica de Albright Stonebridge Group y directora del Consejo del Atlantic Council; Alexandre Alaphilippe, director ejecutivo del EU DisinfoLab; Daniel Fried, investigador destacado en Eurasia Center, Atlantic Council; Nicolás de Pedro, investigador de The Institute for Statecraft; Kadri Kaska, investigadora jurídico del NATO Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence, y David Alandete, periodista del diario ABC. Alexandre Alaphillippe centró su intervención en las técnicas que se están utilizando para la desinformación. Con la Inteligencia Artificial se puede crear gente que no existe, se pueden crear imágenes instantáneas de personas. La pregunta es hasta qué punto lo que nos rodea el falso. El 60% del tráfico en la red lo es, porque son páginas pensadas para que los algoritmos aprendan. El problema de todo esto es que ahora, con un robot, es muy fácil ver el comportamiento de una persona y crear guiones que imitan lo que hace. Debido a ello, resulta más difícil percibir que eso es falso, que no hay una persona real detrás. Con la tecnología, es muy fácil crear una historia sobre todo tipo de cosas, con datos personales que se obtienen de la red. Uno se puede inventar una historia y una personalidad online y tiene la capacidad de hacer pensar a la gente que esto es verdad. Esto es posible porque tenemos un nuevo paradigma: ahora vivimos en el mundo de la tensión psicológica. Y es que las plataformas están diseñadas para que te quedes el mayor tiempo posible y aprender más de ti. Vinculan esa información con toda la que tienen dentro del sistema y fuera de él. Quieren que te quedes porque harán más dinero. Si añadimos la capacidad del cerebro de no pensar cuando tenemos algo que nos pone furiosos, la cosa todavía es peor, porque las emociones lo son todo. Lo que quieren es que reaccionemos, pero si se pasa esa imagen por una herramienta, se percibe que hay cosas que no estaban al principio, que se han añadido. Cuando te quedas 30 segundos simplemente mirando, tu reacción cambia y piensas si esto es verdad. Las emociones raptan fácilmente nuestro cerebro racional, porque así es como sobrevivimos. La desinformación utiliza imágenes vinculadas a un concepto, imágenes que no siempre son verdaderas o que no pertenecen a los acontecimientos que se pretenden criticar. Toda esta información no se queda limitada a nuestro país, sino que circula por el mundo, porque es nuevo contenido para la gente que no lo ha visto. Los grupos polarizados surgen porque solemos ser amigos de gente que es como nosotros. Es gente que tiene una manera particular de ver el mundo. Si solo estás viendo el mismo contenido siempre, se convierte en verdadero y vamos a tender a seguir lo que nos parece que es lo que piensa la mayoría. Cuanto menos confiamos en nuestras instituciones, más caemos en estar con la gente que piensa como nosotros, lo cual se pude manipular porque se sabe lo que quieres ver y es lo que te van a enseñar. Antes, para hablar te ibas a un bar. Luego pasamos a debatir por internet. Ahora estamos chillándonos unos a otros, pero sin debatir, con lo que se acabó la discusión y la democracia. Podemos saber cómo se comporta la gente gracias a la inteligencia artificial. El problema es por qué tenemos este tipo de problemas, no la tecnología en sí misma. Antes teníamos una democracia representativa, que está muy bien. Teníamos tiempo para deliberar, líderes, un consenso. En internet es muy diferente, se basa en la polarización. Tenemos que encontrar un nuevo modelo y reformar lo que era nuestro sistema de buen gobierno. La desinformación es un momento interesante para debatir, porque tenemos que decidir qué queremos hacer con la democracia. Las elecciones son importantes, por eso tenemos que tener tiempo para saber que vamos a votar y tener las herramientas para que nos ayuden, no para que nos controlen. También es importante que haya elementos para equilibrar, porque si no vamos a tener un desequilibrio.

La narrativa informativa: bots, trolls y la estructura del discurso político. Alexandre Alaphilippe
El 5 de marzo de 2019 tuvo lugar el encuentro sobre democracia y desinformación #DisinfoWeek Madrid 2019, organizado por la Fundación Rafael del Pino, el Atlantic Council, la Embajada de Estados Unidos y la United States Mission to the European Union, en el que participaron Ana de Palacio, asesora estratégica de Albright Stonebridge Group y directora del Consejo del Atlantic Council; Alexandre Alaphilippe, director ejecutivo del EU DisinfoLab; Daniel Fried, investigador destacado en Eurasia Center, Atlantic Council; Nicolás de Pedro, investigador de The Institute for Statecraft; Kadri Kaska, investigadora jurídico del NATO Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence, y David Alandete, periodista del diario ABC. Alexandre Alaphillippe centró su intervención en las técnicas que se están utilizando para la desinformación. Con la Inteligencia Artificial se puede crear gente que no existe, se pueden crear imágenes instantáneas de personas. La pregunta es hasta qué punto lo que nos rodea el falso. El 60% del tráfico en la red lo es, porque son páginas pensadas para que los algoritmos aprendan. El problema de todo esto es que ahora, con un robot, es muy fácil ver el comportamiento de una persona y crear guiones que imitan lo que hace. Debido a ello, resulta más difícil percibir que eso es falso, que no hay una persona real detrás. Con la tecnología, es muy fácil crear una historia sobre todo tipo de cosas, con datos personales que se obtienen de la red. Uno se puede inventar una historia y una personalidad online y tiene la capacidad de hacer pensar a la gente que esto es verdad. Esto es posible porque tenemos un nuevo paradigma: ahora vivimos en el mundo de la tensión psicológica. Y es que las plataformas están diseñadas para que te quedes el mayor tiempo posible y aprender más de ti. Vinculan esa información con toda la que tienen dentro del sistema y fuera de él. Quieren que te quedes porque harán más dinero. Si añadimos la capacidad del cerebro de no pensar cuando tenemos algo que nos pone furiosos, la cosa todavía es peor, porque las emociones lo son todo. Lo que quieren es que reaccionemos, pero si se pasa esa imagen por una herramienta, se percibe que hay cosas que no estaban al principio, que se han añadido. Cuando te quedas 30 segundos simplemente mirando, tu reacción cambia y piensas si esto es verdad. Las emociones raptan fácilmente nuestro cerebro racional, porque así es como sobrevivimos. La desinformación utiliza imágenes vinculadas a un concepto, imágenes que no siempre son verdaderas o que no pertenecen a los acontecimientos que se pretenden criticar. Toda esta información no se queda limitada a nuestro país, sino que circula por el mundo, porque es nuevo contenido para la gente que no lo ha visto. Los grupos polarizados surgen porque solemos ser amigos de gente que es como nosotros. Es gente que tiene una manera particular de ver el mundo. Si solo estás viendo el mismo contenido siempre, se convierte en verdadero y vamos a tender a seguir lo que nos parece que es lo que piensa la mayoría. Cuanto menos confiamos en nuestras instituciones, más caemos en estar con la gente que piensa como nosotros, lo cual se pude manipular porque se sabe lo que quieres ver y es lo que te van a enseñar. Antes, para hablar te ibas a un bar. Luego pasamos a debatir por internet. Ahora estamos chillándonos unos a otros, pero sin debatir, con lo que se acabó la discusión y la democracia. Podemos saber cómo se comporta la gente gracias a la inteligencia artificial. El problema es por qué tenemos este tipo de problemas, no la tecnología en sí misma. Antes teníamos una democracia representativa, que está muy bien. Teníamos tiempo para deliberar, líderes, un consenso. En internet es muy diferente, se basa en la polarización. Tenemos que encontrar un nuevo modelo y reformar lo que era nuestro sistema de buen gobierno. La desinformación es un momento interesante para debatir, porque tenemos que decidir qué queremos hacer con la democracia. Las elecciones son importantes, por eso tenemos que tener tiempo para saber que vamos a votar y tener las herramientas para que nos ayuden, no para que nos controlen. También es importante que haya elementos para equilibrar, porque si no vamos a tener un desequilibrio.

Valores democráticos en la era de la desinformación. Ana Palacios, english version
El 5 de marzo de 2019 tuvo lugar el encuentro sobre democracia y desinformación #DisinfoWeek Madrid 2019, organizado por la Fundación Rafael del Pino, el Atlantic Council, la Embajada de Estados Unidos y la United States Mission to the European Union, en el que participaron Ana de Palacio, asesora estratégica de Albright Stonebridge Group y directora del Consejo del Atlantic Council; Alexandre Alaphilippe, director ejecutivo del EU DisinfoLab; Daniel Fried, investigador destacado en Eurasia Center, Atlantic Council; Nicolás de Pedro, investigador de The Institute for Statecraft; Kadri Kaska, investigadora jurídico del NATO Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence, y David Alandete, periodista del diario ABC. El acto se inició con la intervención de Ana de Palacio, quien señaló que los valores democráticos en esta era de desinformación se basan en que los ciudadanos puedan tomar decisiones informadas. Si la desinformación oculta la verdad, no se puede cumplir ese requisito fundamental de la democracia, ni permite que la sociedad funcione adecuadamente. Por el contrario, la desinformación aumenta las divisiones en el seno de la sociedad. Por eso es una amenaza existencial, que devora a la democracia desde dentro, y a la que hay que dar respuesta. En este sentido, en Europa se están produciendo iniciativas muy interesantes. El problema de esas iniciativas es que están compuestas más de palabras que de hechos. Tenemos códigos, documentos, el ‘task force’, una página de la Unión Europea, pero eso solo son los primeros pasos. Y lo que hay que hacer es vacunarse contra la desinformación. Estamos solo al principio de la guerra de la desinformación. Los rumores y la propaganda siempre han existido, pero ahora, con las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, tenemos un nuevo aspecto, un nuevo frente. Después de las manipulaciones informativas que vimos en 2016, quienes toman decisiones empezaron a darse cuenta del desafío al que nos enfrentamos. La OTAN, por ello, seguirá siendo crucial, dado el vínculo existente entre desinformación y seguridad, pero eso es algo que tenemos que tener muy claro. La desinformación es un síntoma de una enfermedad mucho más amplia que está afectando a la sociedad. Por ello, responder a los creadores de noticias falsas en Rusia es necesario, pero no suficiente, para afrontar este desafío. Cuando nos enfrentamos a un peligro anónimo, la primera reacción es actuar a corto plazo, de forma visible, erradicando las fuentes. Estas son buenas políticas, que actúan por el lado de la oferta. Pero si no hacemos algo también por el lado de la demanda, vamos a vernos inmersos en una guerra interminable. Ahora bien, atacar el lado de la demanda es mucho más difícil, porque requiere hacerlo mediante la educación. Italia es un buen ejemplo al respecto. Allí están introduciendo cursos sobre alfabetismo de los medios. También hay que establecer una mejor relación entre el político y el ciudadano, al que se ha dejado de lado, porque la falta de esa relación reduce el sentido de la responsabilidad. Cuando la población siente que no tiene poder, esa sociedad se convierte en un lugar fértil para que se extienda la desinformación y se acaba transitando hacia las realidades alternativas que nos presentan las nuevas tecnologías. De la misma forma, es preciso crear nuevas narrativas, ya que las que teníamos antes han dejado de servir. La prosperidad ya no es la narrativa principal en Europa, después de todo lo que ha sucedido en relación con la crisis. Eso se combina con el declive demográfico y sus consecuencias, con una población que se reduce. El resultado de todo ello es que acabamos a la deriva, en un entorno que ya no controlamos y en el que nos sentimos perdidos. Desde esta perspectiva, tenemos que ser conscientes de que nos estamos enfrentado a desafíos cada vez más duros cuando tratamos de afrontar las demandas de la sociedad. Estamos viviendo en un mundo que está cambiando a velocidades de vértigo. Estamos llegando al final de un periodo de doscientos años en los que la idea de la ilustración y la importancia de la persona eran fundamentales. Hoy, esas ideas están en retroceso y se da prioridad a la colectividad sobre el individuo. Si queremos enfrentaros a estos desafíos, tenemos que poner orden en nuestra casa y mantener una sociedad que sea capaz de resistir. Lo importante es mantener la resistencia, que depende del grado en que Estados Unidos siga siendo un país que sabe lo que quiere, que sabe enfrentarse a los problemas internos y que tiene una altura moral a la altura de sus mejores tradiciones. Ese es el desafío que vemos hoy a ambos lados del Atlántico, el de estar a la altura de nuestra mejor tradición. Por eso, tampoco hay que olvidar los desafíos que tenemos dentro.

Valores democráticos en la era de la desinformación. Ana Palacio
El 5 de marzo de 2019 tuvo lugar el encuentro sobre democracia y desinformación #DisinfoWeek Madrid 2019, organizado por la Fundación Rafael del Pino, el Atlantic Council, la Embajada de Estados Unidos y la United States Mission to the European Union, en el que participaron Ana de Palacio, asesora estratégica de Albright Stonebridge Group y directora del Consejo del Atlantic Council; Alexandre Alaphilippe, director ejecutivo del EU DisinfoLab; Daniel Fried, investigador destacado en Eurasia Center, Atlantic Council; Nicolás de Pedro, investigador de The Institute for Statecraft; Kadri Kaska, investigadora jurídico del NATO Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence, y David Alandete, periodista del diario ABC. El acto se inició con la intervención de Ana de Palacio, quien señaló que los valores democráticos en esta era de desinformación se basan en que los ciudadanos puedan tomar decisiones informadas. Si la desinformación oculta la verdad, no se puede cumplir ese requisito fundamental de la democracia, ni permite que la sociedad funcione adecuadamente. Por el contrario, la desinformación aumenta las divisiones en el seno de la sociedad. Por eso es una amenaza existencial, que devora a la democracia desde dentro, y a la que hay que dar respuesta. En este sentido, en Europa se están produciendo iniciativas muy interesantes. El problema de esas iniciativas es que están compuestas más de palabras que de hechos. Tenemos códigos, documentos, el ‘task force’, una página de la Unión Europea, pero eso solo son los primeros pasos. Y lo que hay que hacer es vacunarse contra la desinformación. Estamos solo al principio de la guerra de la desinformación. Los rumores y la propaganda siempre han existido, pero ahora, con las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, tenemos un nuevo aspecto, un nuevo frente. Después de las manipulaciones informativas que vimos en 2016, quienes toman decisiones empezaron a darse cuenta del desafío al que nos enfrentamos. La OTAN, por ello, seguirá siendo crucial, dado el vínculo existente entre desinformación y seguridad, pero eso es algo que tenemos que tener muy claro. La desinformación es un síntoma de una enfermedad mucho más amplia que está afectando a la sociedad. Por ello, responder a los creadores de noticias falsas en Rusia es necesario, pero no suficiente, para afrontar este desafío. Cuando nos enfrentamos a un peligro anónimo, la primera reacción es actuar a corto plazo, de forma visible, erradicando las fuentes. Estas son buenas políticas, que actúan por el lado de la oferta. Pero si no hacemos algo también por el lado de la demanda, vamos a vernos inmersos en una guerra interminable. Ahora bien, atacar el lado de la demanda es mucho más difícil, porque requiere hacerlo mediante la educación. Italia es un buen ejemplo al respecto. Allí están introduciendo cursos sobre alfabetismo de los medios. También hay que establecer una mejor relación entre el político y el ciudadano, al que se ha dejado de lado, porque la falta de esa relación reduce el sentido de la responsabilidad. Cuando la población siente que no tiene poder, esa sociedad se convierte en un lugar fértil para que se extienda la desinformación y se acaba transitando hacia las realidades alternativas que nos presentan las nuevas tecnologías. De la misma forma, es preciso crear nuevas narrativas, ya que las que teníamos antes han dejado de servir. La prosperidad ya no es la narrativa principal en Europa, después de todo lo que ha sucedido en relación con la crisis. Eso se combina con el declive demográfico y sus consecuencias, con una población que se reduce. El resultado de todo ello es que acabamos a la deriva, en un entorno que ya no controlamos y en el que nos sentimos perdidos. Desde esta perspectiva, tenemos que ser conscientes de que nos estamos enfrentado a desafíos cada vez más duros cuando tratamos de afrontar las demandas de la sociedad. Estamos viviendo en un mundo que está cambiando a velocidades de vértigo. Estamos llegando al final de un periodo de doscientos años en los que la idea de la ilustración y la importancia de la persona eran fundamentales. Hoy, esas ideas están en retroceso y se da prioridad a la colectividad sobre el individuo. Si queremos enfrentaros a estos desafíos, tenemos que poner orden en nuestra casa y mantener una sociedad que sea capaz de resistir. Lo importante es mantener la resistencia, que depende del grado en que Estados Unidos siga siendo un país que sabe lo que quiere, que sabe enfrentarse a los problemas internos y que tiene una altura moral a la altura de sus mejores tradiciones. Ese es el desafío que vemos hoy a ambos lados del Atlántico, el de estar a la altura de nuestra mejor tradición. Por eso, tampoco hay que olvidar los desafíos que tenemos dentro.

Los retos de la transición energética: un cambio de paradigma
El 26 de febrero de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo “Los retos de la transición energética: un cambio de paradigma”, protagonizado por María Fernández Pérez, vicepresidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia; Jordi Sevilla, presidente de RED Eléctrica, y Jorge Sanz, director asociado de Nera Economic Consulting. El acto giró en torno al contenido del anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética que aprobó el Gobierno el viernes anterior. María Fernández comentó que una cosa que le ha gustado del anteproyecto es el plan nacional integrado de energía y clima, porque concreta objetivos y medidas que tenemos que llevar a cabo todos. Cada una de las medidas que contiene es un programa de trabajo en sí mismo, que requiere mucho esfuerzo por parte de todos, porque implica la modificación de usos, costumbres y procedimientos. Jorge Sanz, por su parte, se mostró crítico con el contenido del anteproyecto. Según indicó, los objetivos que establece en todas las partidas son más ambiciosos que la media europea. A su juicio, eso es un error estratégico. Una parte de la descarbonización vendrá de la mano del cambio tecnológico y eso nos sale gratis. Pero la que no proceda del cambio tecnológico tendrá que hacerse a costa del bolsillo de los españoles, que tendrán que hacer un gran sacrificio en términos de pérdida de bienestar en favor de las generaciones futuras. Por eso, el esfuerzo tiene que ser equilibrado, no por encima de la media europea, porque la renta per cápita de España está por debajo de la media europea, es del 92% de la misma. Además, si no se produce un cambio tecnológico muy potente, no seremos capaces de cumplir con el plan de descarbonización. Jordi Sevilla, a su vez, afirmó que la lucha contra el cambio climático y los objetivos de descarbonización son un objetivo de país. En este sentido, alabó la propuesta del Gobierno porque, por primera vez, están planteándose propuestas concretas, dijo. El cambio climático está ahí y las repercusiones las vamos a sufrir. Así es que el coste de no hacer nada es muy superior al de hacerlo. Para María Fernández es factible lograr una inversión de cien mil millones en renovables, y de cuarenta mil millones en redes, tal y como prevé el plan del Ejecutivo. En cambio, el objetivo de invertir sesenta mil millones en eficiencia energética es más discutible que pueda alcanzarse en tanto en cuanto implica modificar el comportamiento de los consumidores. Jorge Sanz también fue crítico con este punto. Uno de los instrumentos para descarbonizar es las reformas estructurales que mejoren la asignación de recursos, en particular la reforma fiscal. En el plan del Gobierno, sin embargo, brillan por su ausencia. También han desaparecido las prohibiciones, por ejemplo, las de matricular vehículos contaminantes a partir de 2040 o la de utilización de calderas de carbón. Todo se centra en el cambio tecnológico, el factor tractor de todo el plan, que va a permitir inversiones en el sector privado y movilizar recursos públicos. Pero eso solo será posible si el cambio tecnológico genera más recursos económicos, lo que hace que el plan sea muy vulnerable si ese cambio no se produce como dice el gobierno. Al final de todo esto, la pregunta es si el gobierno va a ser capaz de movilizar 5.000 millones de euros anuales con una deuda pública del 97% del PIB, con un déficit presupuestario al límite de lo que permite Bruselas y con el problema de la Seguridad Social que vamos a tener en la próxima década. Jordi Sevilla trató de quitar hierro a estas críticas señalando que de lo que se está hablando es de un plan indicativo que expresa una visión y una voluntad. Se ha optado por la opción de ser un poco voluntarista porque la transición energética requiere de una movilización muy importante de recursos que necesita coordinarse para que sea eficaz y rentable, en unos plazos orientativos. La cuestión es si la administración es capaz de dar permisos para hacer lo que hay que hacer en plazo y forma, esto es, de acortar los plazos a la mitad. Jorge Sanz respondió que la forma más barata de descarbonizar es apostar por las renovables eléctricas, que ahora mismo nos salen gratis. Las renovables no eléctricas, en cambio, no son competitivas y resultan contraproducentes para la lucha contra el cambio climático. La otra vía de descarbonizar es el ahorro energético, pero, en promedio, hacer esto es infinitamente más caro que apostar por las eléctricas. María Fernández señaló que el plan sí que contempla los ahorros energéticos. Pero cambiar la calefacción de gas tiene que ver con los comportamientos de los consumidores, lo mismo el coche. Eso se irá haciendo a medida que se tenga que hacer, pero será más hacia el 2030. Respecto a las competencias que el proyecto asigna a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, María Fernández considera que se trata de una solución ortodoxa y positiva porque, cuando un regulador independiente t

El contrataque liberal. Albert Rivera
Con motivo de la presentación del libro “El contraataque liberal”, de Luis Garicano, catedrático de Economía de IE Business School, tuvo lugar el 29 de enero de 2019, en la Fundación Rafael del Pino, el diálogo entre el autor y el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. En el transcurso del acto, ambos analizaron los orígenes del populismo y el nacionalismo actuales, así como la repuesta que los liberales pueden dar a los mismos. Vargas Llosa recordó que la realidad que vivimos actualmente, a pesar de todos sus problemas, es infinitamente superior al pasado. Hace doscientos años, el 90% de la población mundial vivía en la pobreza. Hoy, gracias a la globalización, solo lo hace el 10%. En este sentido, hay que ser optimistas porque el mundo se ha globalizado gracias a la expansión de los mercados y a una revolución tecnológica sin precedentes en la historia. Pero, a causa de esos cambios, ha surgido en las sociedades occidentales un sentimiento de malestar, de incomodidad, de inseguridad, que permite que fenómenos sociales que se creían extintos, como el nacionalismo, rebroten. Y son muchos, fundamentalmente en Europa, los que buscan en él una respuesta a esa incertidumbre. Gracias a la globalización y a la tecnología, hoy, por primera vez en la historia, los países pueden elegir si quieren ser ricos o pobres. Pero esta situación provoca una enorme incertidumbre, debido a las inseguridades laborales que conlleva. La inteligencia artificial ya es una realidad de nuestro tiempo, que va a comenzar a reemplazar el trabajo humano de una manera inevitable, puesto que los robots pueden trabajar 24 horas y su productividad es infinitamente mayor. Muchos seres humanos se sienten perdidos en esta nueva realidad y buscan el regreso a la tribu, el rodearse de gente con la que se sienten cómodos y seguros, que habla su misma lengua y practica sus mismas costumbres. Esa es la razón de ser de ese nacionalismo que creíamos extinguido: el deseo profundo de escapar de esa inseguridad. Garicano indico al respecto que cuando fuimos conscientes de la amenaza populista fue el día del Brexit. Después hemos visto cómo ese movimiento se reproducía con Trump en Estados Unidos, con el nacionalismo en Cataluña, en Hungría o en Polonia. Parece que, en cada sitio, es una cosa diferente, pero hay un sustrato común a todos estos fenómenos: los cambios inducidos por la tecnología en el mercado de trabajo. La gente asiste a la destrucción de los empleos rutinarios y no tiene la seguridad de que el futuro vaya a ser mejor. Por ello, si queremos luchar contra el populismo, tenemos que entender las causas y buscar respuestas. Ese miedo de la gente es legítimo y hay que darle una respuesta. Esa respuesta para por un mercado dinámico y por un estado del bienestar potente, que es lo que permite que exista ese mercado dinámico. Parte de la respuesta, por tanto, consiste en repensar el estado del bienestar. Vargas Llosa añadió que la inteligencia artificial va a dejar a mucha gente sin trabajo. Tendemos a pensar que serán los empleos más humildes los que van a ser barridos, pero, en realidad, quienes están afectados y van a sufrir esa sustitución del trabajo humano por las máquinas son las clases medias. Los peluqueros, el personal de limpieza de los hoteles o los camareros no van a desaparecer, pero sí los empleados de las enormes burocracias que hacen un tipo de trabajo rutinario que pueden realizar las máquinas. Y aunque van a surgir nuevos empleos, la gente siente que nunca van a crearse los suficientes para reemplazar los que los robots van a ocupar. Por eso, hay que explicar a la gente que el mundo ha cambiado y que nuestra mentalidad también debe hacerlo para adaptarse a este mundo nuevo en el que los beneficios serán muy superiores a los perjuicios. El problema, en este sentido, es que el triunfo de los nacionalismos sería un gran obstáculo para el progreso. Por eso hay que acompañar el progreso con ideas. Garicano señaló, en este sentido, que los humanos somos muy buenos a la hora de encontrar lo que queremos hacer. Lo que sí es cierto es que se está produciendo una transición muy rápida y que afecta a muchos empleos, pero los afectados pueden hacer otras cosas. Volviendo a la cuestión del nacionalismo, Vargas Llosa establece una diferencia muy clara entre nacionalismo y patriotismo. El patriotismo es un sentimiento benigno y fraternal. Es comprensible que uno se sienta cómodo con la patria de sus padres, con la gente que habla el mismo idioma, que practique costumbres similares. En eso no hay odio hacia los demás. Pero cuando ese sentimiento es deformado por demagogos interesados en alcanzar el poder es cuando empieza a aparecer el nacionalismo. En el pasado, el nacionalismo llenó de cadáveres el mundo. Por eso, es fundamental enfrentar a los nacionalismos sin complejos de inferioridad y con ideas y políticas que muestren de una manera fehaciente y contagiosa a quienes temen este mundo que este mudo puede ser muchísimo mejor siempre

El contrataque liberal Mario Vargas Llosa y Luis Garicano
Con motivo de la presentación del libro “El contraataque liberal”, de Luis Garicano, catedrático de Economía de IE Business School, tuvo lugar el 29 de enero de 2019, en la Fundación Rafael del Pino, el diálogo entre el autor y el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. En el transcurso del acto, ambos analizaron los orígenes del populismo y el nacionalismo actuales, así como la repuesta que los liberales pueden dar a los mismos. Vargas Llosa recordó que la realidad que vivimos actualmente, a pesar de todos sus problemas, es infinitamente superior al pasado. Hace doscientos años, el 90% de la población mundial vivía en la pobreza. Hoy, gracias a la globalización, solo lo hace el 10%. En este sentido, hay que ser optimistas porque el mundo se ha globalizado gracias a la expansión de los mercados y a una revolución tecnológica sin precedentes en la historia. Pero, a causa de esos cambios, ha surgido en las sociedades occidentales un sentimiento de malestar, de incomodidad, de inseguridad, que permite que fenómenos sociales que se creían extintos, como el nacionalismo, rebroten. Y son muchos, fundamentalmente en Europa, los que buscan en él una respuesta a esa incertidumbre. Gracias a la globalización y a la tecnología, hoy, por primera vez en la historia, los países pueden elegir si quieren ser ricos o pobres. Pero esta situación provoca una enorme incertidumbre, debido a las inseguridades laborales que conlleva. La inteligencia artificial ya es una realidad de nuestro tiempo, que va a comenzar a reemplazar el trabajo humano de una manera inevitable, puesto que los robots pueden trabajar 24 horas y su productividad es infinitamente mayor. Muchos seres humanos se sienten perdidos en esta nueva realidad y buscan el regreso a la tribu, el rodearse de gente con la que se sienten cómodos y seguros, que habla su misma lengua y practica sus mismas costumbres. Esa es la razón de ser de ese nacionalismo que creíamos extinguido: el deseo profundo de escapar de esa inseguridad. Garicano indico al respecto que cuando fuimos conscientes de la amenaza populista fue el día del Brexit. Después hemos visto cómo ese movimiento se reproducía con Trump en Estados Unidos, con el nacionalismo en Cataluña, en Hungría o en Polonia. Parece que, en cada sitio, es una cosa diferente, pero hay un sustrato común a todos estos fenómenos: los cambios inducidos por la tecnología en el mercado de trabajo. La gente asiste a la destrucción de los empleos rutinarios y no tiene la seguridad de que el futuro vaya a ser mejor. Por ello, si queremos luchar contra el populismo, tenemos que entender las causas y buscar respuestas. Ese miedo de la gente es legítimo y hay que darle una respuesta. Esa respuesta para por un mercado dinámico y por un estado del bienestar potente, que es lo que permite que exista ese mercado dinámico. Parte de la respuesta, por tanto, consiste en repensar el estado del bienestar. Vargas Llosa añadió que la inteligencia artificial va a dejar a mucha gente sin trabajo. Tendemos a pensar que serán los empleos más humildes los que van a ser barridos, pero, en realidad, quienes están afectados y van a sufrir esa sustitución del trabajo humano por las máquinas son las clases medias. Los peluqueros, el personal de limpieza de los hoteles o los camareros no van a desaparecer, pero sí los empleados de las enormes burocracias que hacen un tipo de trabajo rutinario que pueden realizar las máquinas. Y aunque van a surgir nuevos empleos, la gente siente que nunca van a crearse los suficientes para reemplazar los que los robots van a ocupar. Por eso, hay que explicar a la gente que el mundo ha cambiado y que nuestra mentalidad también debe hacerlo para adaptarse a este mundo nuevo en el que los beneficios serán muy superiores a los perjuicios. El problema, en este sentido, es que el triunfo de los nacionalismos sería un gran obstáculo para el progreso. Por eso hay que acompañar el progreso con ideas. Garicano señaló, en este sentido, que los humanos somos muy buenos a la hora de encontrar lo que queremos hacer. Lo que sí es cierto es que se está produciendo una transición muy rápida y que afecta a muchos empleos, pero los afectados pueden hacer otras cosas. Volviendo a la cuestión del nacionalismo, Vargas Llosa establece una diferencia muy clara entre nacionalismo y patriotismo. El patriotismo es un sentimiento benigno y fraternal. Es comprensible que uno se sienta cómodo con la patria de sus padres, con la gente que habla el mismo idioma, que practique costumbres similares. En eso no hay odio hacia los demás. Pero cuando ese sentimiento es deformado por demagogos interesados en alcanzar el poder es cuando empieza a aparecer el nacionalismo. En el pasado, el nacionalismo llenó de cadáveres el mundo. Por eso, es fundamental enfrentar a los nacionalismos sin complejos de inferioridad y con ideas y políticas que muestren de una manera fehaciente y contagiosa a quienes temen este mundo que este mudo puede ser muchísimo mejor siempre

Nacionalismos y populismos: causas, culpables y soluciones. Antonio Garrigues Walker y Susanna Griso
El 19 de noviembre de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo sobre “Nacionalismos y populismos: causas, culpables y soluciones”, con Antonio Garrigues Walker, presidente de la Fundación Garrigues, con motivo de la presentación de su libro “Manual para vivir en la era de la incertidumbre”. Garrigues empezó refiriéndose al movimiento femenino, iniciado con #MeToo, que implica un cambio sociológico tremendo. Este cambio no ha terminado, sino que está empezando y debe llevar a que la mujer también tenga poder. Por lo que se refiere al populismo, Garrigues señalo que cuando se habla de sus causas y de sus remedios hay que aceptar que estamos viviendo cuatro revoluciones al mismo tiempo: una revolución sociológica, la de la mujer; una revolución tecnológica, una revolución científica y una revolución política. Esto crea en la gente una sensación de inseguridad, de que no controla sus movimientos. En este contexto, el populismo ha devorado el mundo occidental, como muestran hechos como la victoria de Trump, el Brexit, el auge de Alternativa por Alemania o la llegada al poder en Italia de una coalición de dos partidos populistas. La única excepción es Japón, porque es una isla y está un poco lejos, pero también, y sobre todo, porque en el mundo oriental el interés general prevalece sobre el individuo. Para desarrollarse, el populismo tiene que tener culpables, unos culpables que no sean ellos. Eso le permite acceder a un mercado político que, en estos momentos, está vacío. Véase, por ejemplo, el caso de Trump. En Estados Unidos, la clase media representa el 72% de la población y gana menos que hace diez años porque la riqueza allí se concentra cada vez en menos manos, como muestra que la participación en la riqueza total del 1% más rico es cada vez más grande. Clinton no representa a esa clase media mientras el Partido Demócrata no presenta una oferta alternativa a Trump, no se sabe qué propone. Lo único que está haciendo es descalificar a Trump, cuando la descalificación es una forma de reforzar al populismo. Trump, en cambio, habló de los problemas de esa clase media y ganó. Y es que se ha roto un contrato social en virtud del cual había que ir al crecimiento económico, sin que se esté produciendo una distribución justa de la renta generada. Si la desigualdad resulta excesiva, se genera una reacción contra el sistema. Otro factor importante para explicar el auge del populismo es la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio, lo que le ha permitido reducir sus enormes niveles de pobreza mediante la inserción global de la sociedad y el traslado masivo de la gente del campo a la ciudad. El auge de China se utiliza como ejemplo para cuestionar el modelo económico y democrático debido al ejemplo que proporciona de un país con una dictadura comunista es capaz de desarrollarse en términos económicos como lo está haciendo. En este contexto, el Occidente democrático está teniendo graves problemas porque en países como Rusia o China se ha consolidado un poder autárquico de una persona. Frente a ello, el sistema político occidental no está funcionando bien, no es eficaz, lo que lleva a la gente, en especial a los jóvenes, a pensar que no es el mejor sistema para resolver los problemas. La democracia cambiará el día que haya un voto electrónico particular, porque la calidad democrática será mucho mejor, ya que facilita votar. El problema es que el voto electrónico plantea problemas técnicos. Respecto a la revolución tecnológica, Garrigues señaló que en la vida no hay nada que sea absolutamente bueno o absolutamente malo. Estamos empezando a vivir fenómenos de tiranía tecnológica. Pero el ser humano se ha adaptado a todos los cambios y revoluciones que ha habido en la sociedad. Por eso, no tiene sentido asustarse de los cambios que se van a producir. En relación con la inmigración, Garrigues señaló que el comportamiento solidario de la sociedad española con los inmigrantes y refugiados es ejemplar, pero el temor al inmigrante está siendo asumido por la clase política. El populismo sabe que esto da votos y lo utiliza, por ejemplo, los defensores del Brexit o la ultraderecha alemana. Esto está infectando toda la política, pero si hubiera una política europea común, eso sería la salida perfecta. No hay que olvidar, al respecto, que la historia de la humanidad es la historia de las migraciones. Intentar pararlas es inútil. Lo que habría que hacer es ayudar a los países de origen de los inmigrantes, porque poner en marcha un país es difícil y lleva mucho tiempo. También debemos aplicar políticas de integración de los inmigrantes porque, en caso contrario, vamos a tener problemas.

Política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico con Raphael Bostic y Jaime Caruana, english
La Fundación Rafael del Pino, el Global Interdependence Center y el BBVA organizaron, el 15 de noviembre de 2018, el encuentro “Política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico” en el que participaron Raphael Bostic y Jaime Caruana.

Política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico con Raphael Bostic y Jaime Caruana.
La Fundación Rafael del Pino, el Global Interdependence Center y el BBVA organizaron, el 15 de noviembre de 2018, el encuentro “Política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico” en el que participaron Raphael Bostic y Jaime Caruana.

John H. Elliott, José Álvarez Junco y José Andrés Rojo. Catalanes y escoceses: Unión y discordia.
La Fundación Rafael del Pino organizó, el 29 de octubre de 2018, el diálogo “Catalanes y escoceses: Unión y discordia” en el que intervinieron John H. Elliott, José Álvarez Junco y José Álvarez Rojo (moderador) con motivo de la publicación de la última obra de John H. Elliott editado por Taurus.

El fin del miedo. Cristina Garmendia, Sarah Harmon, María Teresa Fernández de la Vega y Gloria Lomana
El 22 de octubre de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo sobre el liderazgo femenino en España, con motivo de la presentación de la última obra de la periodista Gloria Lomana “El fin del Miedo”, editado por La Esfera de los libros, en el que participaron, además de la autora, María Teresa Fernández de la Vega, presidenta de la Fundación Mujeres por África; Cristina Garmendia, presidenta de la Fundación Cotec para la Innovación, y Sarah Harmon, directora general de LinkedIn España y Portugal. En el transcurso de su intervención, Gloria Lomana comentó que las mujeres han luchado mucho, durante mucho tiempo, para explicar una cosa muy elemental: que lo que están pidiendo es la igualdad de oportunidades para poder demostrar sus talentos y sus capacidades. Y aunque se ha avanzado mucho desde los tiempos de su abuela, todavía queda mucho por hacer. Por eso reclama la colaboración y la comprensión de los hombres. Al referirse a las mujeres con las que había hablado para escribir el libro, Lomana señaló tres elementos comunes a todas, o casi todas, ellas. El primero es que casi todas reconocían que habían tenido miedo al fracaso, a levantar la voz en una reunión en la que los hombres fueran mayoría, a que la maternidad las penalizase en su carrera profesional, o a sentirse culpables por no ser buenas madres. Incluso, habían tenido miedo a tener miedo. Eso son inseguridades que comienzan a los siete años con el reparto de roles entre hombres y mujeres. El segundo punto en común reside en las dificultades que decían tener para conciliar la vida profesional y la vida laboral. Eso es algo que aún está pendiente de resolverse. Y el tercer punto es que todas admitían que están dando la vuelta a los estereotipos sobre la mujer heredados del pasado. Para defender la importancia de la igualdad de oportunidades de la mujer, Lomana citó estudios que hablan de que las empresas ganan más cuando aúnan más talento e incorporan mujeres. Pese a ello, faltan mujeres en los puesto directivos. También citó otro estudio que indica que, si hubiera una igualdad real de las mujeres en todo el mundo, el PIB global sería un 26% mayor. Y también indicó que todos los organismos internacionales coinciden en destacar la capacidad mediadora de las mujeres. La pregunta que se hizo a continuación es, si las mujeres tenemos esas cualidades y podemos aportar tanto, ¿qué está pasando para que la sociedad no se dé cuenta de ello? María Teresa Fernández de la Vega, por su parte, dijo que las mujeres tienen esas cualidades, pero que es muy difícil cambiar las cosas, por lo que la labor de las periodistas, que ponen el foco en el problema, es muy importante. En su opinión, son muchas las cosas que hay que cambiar porque el discurso histórico machista, que empieza con los filósofos griegos y continúa hoy, se construyó sobre la base de que hombres tan brillantes como Aristóteles o Platón dedicasen toda su inteligencia a poner de manifiesto la inferioridad de las mujeres. Afortunadamente, aparecieron mujeres para decir y hacer lo contrario. Para poder cambiar la situación y alcanzar la igualdad, es preciso dar poder político a las mujeres. Es necesaria una feminización de la sociedad y del poder porque las mujeres quieren cambiar las cosas mediante la voz y la palabra, con el fin de conseguir un modelo asentado en unos valores distintos a los del pasado. Las feministas, de hecho, han cambiado el mundo hablando, entendiendo y comprendiendo los problemas de los otros. Esta revolución feminista, que se inició con #MeToo, ha llegado en un momento de retroceso de la igualdad y ha parado en seco esa tendencia. Y es que, según dijo, el machismo institucional ha visto las orejas al lobo y se ha quitado la máscara. Ahora que lo ha hecho, se ve cómo ha faltado al respeto a las mujeres. En su opinión, estamos ante una situación muy importante, que se inició con la marcha sobre Washington el año pasado. Lo que estamos diciendo es stop a la falta de respeto, a un modelo que se descompone y que es incapaz de dar respuesta a los problemas que tiene el ser humano. Con ello, las mujeres están defendiendo no solo sus derechos, sino los derechos humanos, la democracia, un modelo de convivencia. Cristina Garmendia destacó que la igualdad es un movimiento social imparable porque hoy es imposible salir con algo que no tenga un cierto equilibrio de género porque la sociedad ya no lo acepta. Al referirse a la sociedad del conocimiento, se preguntó que, si ésta se basa en el talento, si se invierte tanto en educación para generarlo, ¿por qué no se aprovecha el talento femenino? También se refirió a la brecha de género que existe entre las distintas carreras: el 38% de los chicos eligen ciencia, tecnología y matemáticas, frente a un 15% de las chicas. Y, desde la década de los 80, el número de mujeres informáticas se ha reducido a la mitad. Esto, en su opinión, tiene que ver con los roles familiares. Las mujeres, comentó a continuación, se muestran más preocupa

El futuro es hoy. José María Aznar y Pablo Casado
La Fundación Rafael del Pino organizó, el 23 de octubre de 2018, el diálogo “El futuro es hoy. España en el cambio de época” en el que participarán José María Aznar y Pablo Casado. José María Aznar es Licenciado en Derecho, Inspector de Finanzas del Estado y abogado en ejercicio. Presidente del Gobierno (1996-20014). Presidente Ejecutivo de la Fundación FAES. Presidente del Instituto Atlántico de Gobierno, IADG. Presidente de Honor del Partido Popular. Miembro del Board of Directors de New News Corporation. Presidente de la Iniciativa Friends of Israel. Miembro del Comité Asesor Internacional del Consejo Atlántico de EEUU y presidente europeo de su Iniciativa para Latinoamérica. Senior Advisor del Global Board de DLA Piper. Miembro del Leadership Council de Concordia y chair del summit Concordia – The Americas. Miembro del Patronato del Real Instituto Elcano. Pablo Casado es abogado y economista. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, Licenciado en Administracio?n y Direccio?n de Empresas y Máster en Derecho Autonómico y Local por la Universidad Rey Juan Carlos. DGP de la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard, CLS del Government Affairs Institute de la Universidad de Georgetown, PLGP del IESE, PLPE de Deusto Business School, PGP del Instituto de Empresa y Curso de Mercados Financieros del IEB. Vicesecretario de Comunicacio?n del Partido Popular y portavoz de campan?a de las elecciones municipales y autono?micas desde junio de 2015 hasta julio de 2018. Portavoz adjunto de la Comisio?n de Asuntos Exteriores y Portavoz de la Comisio?n Mixta para la Unio?n Europea del Grupo Parlamentario Popular en la Legislatura (2011-2015). Director de gabinete del ex Presidente del Gobierno de Espan?a, Jose? Mari?a Aznar de 2009 a 2012. Portavoz de Justicia y Administraciones Pu?blicas y portavoz adjunto de Presupuestos y Hacienda del Grupo Parlamentario Popular en Asamblea de Madrid de 2007 a 2009. Non-Resident Fellow de la SAIS (School of Advanced International Studies) de la Universidad Johns Hopkins en Washington. Visiting professor del Global Leadership and Competiveness Program de la Universidad de Georgetown.

40 jóvenes españoles contra el cainismo en el 40 aniversario de la constitución española
¿Qué es lo bueno de ser español? Sobre esta propuesta reflexionan 40 jóvenes en el libro “La España de Abel”, con motivo del 40 aniversario de la Constitución, con el fin de contribuir a construir ese relato de la España del 78 que sea plural en lo ideológico y en lo territorial.

Las redes y la lucha por el poder. Niall Ferguson y Mira Milosevich-Juaristi, español
El 13 de septiembre de 2018 se celebró en la Fundación Rafael del Pino un diálogo sobre las redes sociales y la lucha por el poder, con motivo de la presentación del libro de Niall Ferguson, Milibank Family Senior Fellow en la Hoover Institution de la Universidad de Stanford y Senior Fellow del Center for European Studies de la Universidad de Harvard, “La plaza y la torre”. Según explicó Ferguson, el título del libro le vino inspirado por su paso por la ciudad italiana de Siena, cuya plaza constituye una imagen perfecta de la dicotomía entre poder e influencia. La plaza del campo (la influencia) es dónde se reúne la gente, comercia, se relaciona. Sobre ella, la torre proyecta una sombra que representa a la jerarquía política. Ferguson explicó que lo que le llevó a escribir este libro fue el percatarse, mientras trabajaba en su biografía sobre Henry Kissinger, secretario de Estado con Nixon y Ford, de que tenía que haber algo que explicase cómo un profesor de Harvard se convirtiera, en el transcurso de unos pocos años, en el segundo hombre más poderoso de Estados Unidos, después del presidente. Y la respuesta a esta cuestión la encontró en la capacidad de Kissinger para establecer una red de contactos, que le sirvieron para impulsar su carrera política. La segunda motivación para escribir este libro fue su desconocimiento del funcionamiento de las redes. Pero cuando fue a Standford pudo entrar en contacto con las personas que han construido las redes más grandes del mundo y aprender de ellas cómo funcionan las redes. Eso le hizo volver sobre sus trabajos previos y reinterpretarlos a la luz de este nuevo conocimiento. Para Ferguson, la historia puede iluminar las consecuencias de las acciones. Por eso hay que ser preciso a la hora de estudiarla y entender que, además del poder, hay que estudiar las actividades de la gente, porque las personas no están aisladas unas de otras. La transmisión de las ideas, las revoluciones políticas, se explican mejor a partir de esta visión. Si estudiamos el pasado no es porque sea interesante, sino porque a partir de él queremos entender mejor el presente y prever el futuro, en la medida en que resulte posible. La cuestión es cómo lo hacemos de forma rigurosa. Muchos historiadores, políticos y comentaristas hoy están obsesionados con la década de los 30 del siglo XX sin haberla estudiando bien y comparan cualquier acontecimiento con aquellos años, lo que lleva a una forma de ver la historia muy estrecha y muy manida, sin haber comprendido muy bien el tiempo que utilizan para construir esas analogías con los tiempos de la Gran Depresión. En este sentido, no hay que olvidar que Kissinger llegó al poder habiendo estudiado muy bien la historia, porque eso hace que la política sea más fácil. Eso lo vemos ahora con la Administración estadounidense, cuyos miembros comentan cómo el estudio de la Guerra de Vietnam les permite entender los problemas que están teniendo con Iraq. Y es que los historiadores tienen que vincular el pasado con el presente. Si se aplica este principio al momento actual, continua Ferguson, hay que tener en cuenta que el impacto que tienen hoy el ordenador personal e internet es similar a la revolución que supuso en su día la aparición de la imprenta, porque permiten la comunicación de forma más descentralizada ya que las tecnologías de la información y las comunicaciones son descentralizadoras. Las redes sociales han hecho lo mismo. En ambos casos, la torre perdió poder en detrimento de la plaza. Antes, los gobiernos podían controlar los medios de comunicación con facilidad; ahora solo es posible en casos como Corea del Norte donde, directamente, está prohibido el uso de internet. Cuando surgió la imprenta, la transmisión de ideas pasó a ser más rápida y barata, lo que tuvo un impacto muy importante en la historia, por ejemplo, a través de la reforma luterana. Internet es lo mismo; la diferencia, ahora, estriba en que todo es diez veces más rápido. Por eso, deberíamos estudiar las similitudes entre Gutenberg y Zuckerberg. De hecho, en el siglo XVI, los entusiastas de la imprenta decían que la imprenta solo traería progreso y felicidad. En el siglo XXI, los entusiastas de la tecnología dicen algo parecido de internet. Pero el impacto de las nuevas tecnologías conlleva importantes choques, tensiones, problemas, retos… La creación de una nueva red supone, también, polarización, difusión de noticias falsas, etc. Pero eso mismo sucedió cuando apareció la imprenta. La gran diferencia con el pasado es que antes no había tanta descentralización como ahora. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que la red está dominada por unas pocas plataformas, a las que, además, los usuarios les proporcionan gratis una cantidad astronómica de datos que luego usan esas mismas plataformas. También ahora resulta poco probable que una red social sea igualitaria, debido al distinto número de conexiones de unos y otros. Esta última perspectiva sirve para entender acontecimientos con

Las redes y la lucha por el poder. Niall Ferguson y Mira Milosevich-Juaristi, english
La Fundación Rafael del Pino organizó, el 13 de septiembre de 2018, el diálogo “Las redes y la lucha por el poder. Interacción entre estructuras jerárquicas – estados – y no jerárquicas – redes sociales – a lo largo de la historia” en el que participaron Niall Ferguson y Mira Milosevich-Juaristi con motivo de la presentación del libro de Niall Ferguson”La plaza y la torre” editado por Debate.

El debilitamiento del puente transanlántico. A. Palacio, J. Harman, K. Donfried, K. Kaiser y M. Muñiz, español
El Belfer Center for Science and International Affairs de la Harvard Kennedy School y la IE School of International Relations se han unido a la Fundación Rafael del Pino para impulsar el diálogo sobre las relaciones transatlánticas. En este sentido, el 6 de julio de 2018, tuvo lugar, en el Auditorio Rafael del Pino, el encuentro titulado “Las relaciones transatlánticas en crisis”.

El debilitamiento del puente transanlántico. Ana de Palacio, Jane Harman, Karen Donfried, Karl Kaiser y Manuel Muñiz
El Belfer Center for Science and International Affairs de la Harvard Kennedy School y la IE School of International Relations se han unido a la Fundación Rafael del Pino para impulsar el diálogo sobre las relaciones transatlánticas. En este sentido, el 6 de julio de 2018, tuvo lugar, en el Auditorio Rafael del Pino, el encuentro titulado “Las relaciones transatlánticas en crisis”.

Cómo competir en los mercados de inversión. Francisco García Paramés y Tano Santos, español.
El 6 de junio de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo entre Francisco García Paramés, gestor de inversiones, y Tano Santos, catedrático David L. and Elsie M. Dodd de Finanzas y co-director del Heilbrunn Center for Graham and Dodd Investing de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia, sobre “Cómo competir en los mercados de inversión. El presente y el futuro del Value Investing”. A la hora de analizar la filosofía de inversión que subyace en el Value Investing, Tano Santos señaló que se trata de una integración coherente entre el método de valoración de una compañía y un conocimiento profundo del modelo de negocio de la misma. Una segunda característica tiene que ver con la utilización de la información de forma eficiente, porque no toda la información tiene el mismo valor ni debe tener la misma ponderación, ya que hay cosas que son más relevantes que otras. La tercera es una idea muy distinta de lo que es el riesgo, puesto que el inversor en valor vive obsesionado por la idea de conservar el capital. La última, es la preocupación constante sobre porqué si el inversor piensa que una compañía vale doscientos, el mercado piensa que vale cien y le da una oportunidad de invertir. Esto es algo fundamental porque lo que caracteriza a los mercados financieros es que nadie tiene nunca la información completa. Para García Paramés, la inversión en valor es lo que ha hecho cualquier inversor de éxito en los tres o cuatro mil últimos años. Lo que ocurre en el siglo XX es que eso se ha formalizado algo más, aunque no varía mucho respecto a lo que se ha hecho siempre. Se trata de intentar encontrar activos infravalorados, con una capacidad de generación de caja superior a la que está reconociendo el mercado. Después hay que evaluar la información, entender por qué se piensa que ese activo está infravalorado. Una vez que se comprende, viene lo más difícil del proceso, que es comprar. En todo ello hay que tener siempre en cuenta que el hombre tiene unos sesgos que le hacen tomar decisiones incorrectas, además de que le gusta estar en el rebaño. Lo que hace un inversor en valor es poner esas características a su favor, con esos descuentos de caja, con esas valoraciones, y saber tomar la decisión de invertir. Tano Santos lo expresa de otra forma. Según él, lo que quiere el inversor de valor es contar con un método de valoración que le permita tener el viento a favor. Este método esta diseñado para que la condición de partida sea que el viento va a ayudar porque el inversor sabe dónde están los riesgos y toma posiciones para que si se producen sorpresas, éstas sean positivas. Al respecto, García Paramés aclara que no hay un solo método de inversión en valor, sino que hay muchas maneras de hacer las cosas. A él le parece más sensato comprar compañías con PER 8 ó 9 que con 15 ó 16, porque con las primeras es más sencillo adivinar el futuro debido a que el plazo temporal es más corto. Cuando se invierte por debajo de PER 10 el inversor pone el viento a su favor. Para encontrar ideas de inversión hay varios sistemas de búsqueda, explica Tano Santos. El primero es ordenar los activos disponibles de acuerdo con una determinada métrica, como el PER y la ratio de beneficios, y analizar porqué están infravalorados cuando tienen buenos ratios de beneficios, dado que ese conjunto de activos ofrece buenos rendimientos. El segundo es ver lo que hacen los buenos inversores, copiar a la gente lista y que tiene experiencia en el sector en que compra. Esta gente no para de leer, no solo los periódicos, sino historia económica y de negocios porque contiene una experiencia enorme de empresas que triunfaron. Se aprende mucho de estas cosas porque lo esencial de un negocio cambia mucho menos de lo que se cree. Por último, hay que ir hacia el fuego. Cuando un país vive una crisis financiera, o un sector sufre cambios regulatorios, aparece una enorme volatilidad de que la que pueden surgir oportunidades de negocio. A lo que García Paramés añade que le gusta ver los valores que más han caído todos los días, ver que sucede ahí y a partir de eso empezar a construir una cartera. A la hora de valorar una empresa, para Tano Santos la discusión sobre el modelo de negocio es absolutamente central. García Paramés, en cambio, indica que lo que hay que ver a lo largo del tiempo es el grado de confianza en que los flujos de caja van a estar ahí. En la mayoría de los negocios el entorno cambia. Puede haber una barrera de entrada que proviene de la calidad de la compañía en el entorno, pero eso puede cambiar en el futuro. Esa calidad es lo que da al flujo de caja solidez y calidad. Lo esencial que da el hacer un análisis competitivo es la seguridad sobre el flujo de caja que vamos a utilizar en nuestro cargo y que el precio a pagar por la empresa sea razonable. Tano Santos matiza, al respecto, que, en muchas ocasiones, es difícil ver cuál es la ventaja competitiva que tiene una compañía, pero hay cosas que se pueden ver, por ejem

El crecimiento del populismo, la polarización y el nacionalismo: causas y consecuencias. Villaverde, Garicano y Santo
El 17 de mayo de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo sobre “El crecimiento del populismo, la polarización y el nacionalismo: causas y consecuencias”, en el que participaron Jesús Fernández Villaverde, catedrático de Economía en la Universidad de Pensilvania; Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia y director del Centro de Economía Digital de la IE Business School, y Tano Santos, catedrático David L. and Elsie M. Dodd de Finanzas y co-director del Heilbrunn Center de la Universidad Columbia. Para Tano Santos, el populismo es un lenguaje, una forma de comunicación, para formar una mayoría a la que luego dotar de contenido. Sus propuestas de política económica se caracterizan por poner el énfasis en las medidas a corto plazo, en detrimento del largo plazo que es cuando afloran los costes de esas decisiones. El problema, al respecto, es que los políticos tienden a desviarse y pensar a corto plazo. Además, cuando se establecen reglas, como, por ejemplo, la independencia de la política monetaria, el populismo las critica y dice que esas reglas van en contra de la voluntad del pueblo, sin hablar de las consecuencias que puede deparar su supresión. Jesús Fernández Villaverde, por su parte, destaca que el populismo tiene un discurso bien estructurado, en el que establece una diferencia clara entre las élites, a las que acusa de tratar de extraer rentas, y el pueblo, que es quien sufre. Esta visión de un discurso alternativo es importante porque explica el comportamiento del populismo. Por ejemplo, si se habla de regulación financiera y monetaria, el populismo dirá que todo ello es para favorecer a los ricos, con lo que eliminará esa regulación y los objetivos a largo plazo que se persiguen con ella. El problema que acarrea todo ello es que hay retos a largo plazo, como la demografía y el cambio climático, en los que la forma de abordarlos se ve constreñida por la respuesta que plantean los populistas a los mismos. Y eso constituye un elemento de preocupación ya que la nueva normalidad en Europa durante los próximos veinte años es que ningún partido en ningún país va a tener mayoría absoluta. Luis Garicano añadió a las características del populismo la existencia de un líder carismático, un líder que dice representar la voluntad del pueblo. A Garicano, además, le preocupa que estemos a punto de que las cosas se tuerzan en Occidente a causa de los populismos. También le preocupa la falta de reacción de la gente que tendría que reaccionar ante estos fenómenos, como en los casos de Cataluña o de Donald Trump. Todo ello constituye un objeto de preocupación porque las barreras contra este tipo de problemas son mucho más débiles de lo que pensamos, sobre todo cuando hay actores que niegan la legitimidad del sistema y que son desleales a la Constitución del mismo. En este sentido, Tano Santos recuerda que las instituciones están diseñadas para proteger a la sociedad frente a la arbitrariedad del poder. Por eso, lo primero que quieren los populistas es destruir esas instituciones, puesto que la voluntad del líder máximo no acepta cortapisas. Jesús Fernández Villaverde distingue dos tipos de populismo: aquellos que cuentan con una estrategia y aquellos otros que carecen de ella. Los independentistas tienen una estrategia, que articula un camino de actuación. Los populismos como el de Trump no la tienen, lo cual lo hace más impredecible, pero menos peligroso, porque no sabe muy bien lo que quiere. Luis Garicano añade, al respecto, que en el populismo hay unos intelectuales que tienen un plan, frente a los cuales hay unas élites que no hacen lo que tienen que hacer. Por lo que se refiere a los factores comunes que explican, Luis Garicano explica que mucha gente piensa que lo que subyace al populismo es un fenómeno cultural. Sin embargo, si el populismo aparece en todas partes, y mientras en unos sitios es de izquierdas en otros es de derechas, el sustrato, entonces, tiene que ser económico, no tanto cultural. A causa del cambio tecnológico y de la globalización, hay segmentos de la clase media que sienten temor ante el futuro. En este contexto, la tribu tiene mucho sentido cuando se siente una necesidad común. Jesús Fernández Villaverde reconoce el efecto del cambio tecnológico, pero también en los elementos culturales, puesto que las normas sociales cambian. Además, existe un factor común muy importante: la inmigración. Cuando la desigualdad crece, aparecen personas que culpan de ello a los inmigrantes y quieren volver a situaciones anteriores en las que los inmigrantes no estaban. Tano Santos matiza que todos estos cambios afectan a la gente de forma muy desigual. Hay personas a las que el cambio tecnológico les favorece, por su formación y conocimientos, mientras que hay un porcentaje de la población que vive con ansiedad las consecuencias de estos cambios y demandan más seguridad, en forma de más estado del bienestar, más políticas sociales, etc. Esta parte tecnológica también es importante

Europa contra Europa: ¿estamos traicionando sus valores fundacionales?
La Fundación Rafael del Pino, Free Market Road Show y el Instituto Juan de Mariana organizaron, el 19 de abril de 2018, el evento “Free Market Road Show Madrid 2018: Occidente y el valor de la libertad.” Dentro del marco del Free Market Road Show 2018, tuvo lugar una mesa redonda, bajo el título “Europa contra Europa: ¿estamos traicionando sus valores fundacionales?”, en la que intervinieron Almudena Negro, periodista especializada en comunicación digital y asociacionismo; Eduardo Fernández Luiña, analista de Relaciones Internacionales de la Fundación FAES, y Víctor Santana, asesor del eurodiputado británico Daniel Hannan. Almudena Negro empezó refiriéndose a los valores actuales de la Unión Europea, los cuales, en su opinión, son los que dicte el Estado. Los valores fundacionales eran netamente liberales, como el principio de representación o la libre circulación de bienes, personas y capitales. Por desgracia, la cultura europea es la organización de la mentira porque se ha traicionado el espíritu fundacional del Tratado de Roma. ¿Cuáles son esos valores fundacionales? En esencia, que Europa es cristiana. De hecho, la historia europea es la historia del ethos cristiano. Pero la UE cayó en el intervencionismo y abandonó todos los principios. Por ejemplo, no puede ser que haya un Parlamento Europeo que legisle cuántos minutos puede permanecer encendida una cafetera eléctrica. Precisamente, este tipo de cosas es lo que hoy están utilizando los populismos para vendernos que hay que liquidar la UE. Lo que hay que hacer es volver a los principios fundacionales. Por su parte, Eduardo Fernández explicó que hay tres palabras clave a la hora de identificar el nacimiento de la Unión Europea: la paz, el comercio y los vínculos culturales comunes, asociados básicamente a la religión. Esos son los valores centrales de la UE. Es lícito criticar la UE, pero la UE es un proceso más que una estructura y tiene capacidad de mutar. Lo que faltan son varias ideas de Europa para discutir sobre ellas, definir tendencias e ir construyendo ese espacio que ha traído tantos beneficios a tantas personas. En cambio, Víctor Santana considera que hay que diferenciar los valores de la sociedad europea de los valores fundacionales de la UE, porque estos últimos son profundamente antidemocráticos. En la UE se han creado instituciones muy alejadas del pueblo, regidas por expertos, no por personas elegidas por los ciudadanos, y se pensó que, si no se daba voz a la ciudadanía, Europa no volvería a estar en guerra. El Parlamento Europeo, por ejemplo, es el único del mundo que no puede aprobar leyes. Tampoco podemos echar a nadie de la Comisión Europea. Si hay que hablar de valores de la UE, el fundamental es el miedo profundo al voto de la gente porque se piensa que la gente es estúpida. Almudena Negro contestó al respecto que uno de los grandes problemas que tiene hoy la UE es que es liberal. El problema es que los límites de gobierno de la UE hoy no están claros, bien definidos. Eso no invalida la idea fundacional de la Unión Europea. El problema real es que la UE es más democrática que liberal. A su vez, Eduardo Fernández respondió que cuando se analiza la teoría de la integración hay tres ideas: ámbito funcional, capacidad institucional y dominio geográfico. En ellas se centra hoy el debate. En el ámbito funcional, lo que se discute es a qué se tienen que dedicar las instituciones supranacionales e, incluso, si tiene que haberlas. Respecto a la capacidad institucional, la cuestión es qué fuerza le damos a las instituciones europeas, o si éstas necesitan dedicarse a otras cosas. El dominio geográfico, a su vez, es variable. En cualquier caso, no hay que entender el debate como una toma de posiciones a favor o en contra de Europa; eso es lo que hacen los populistas. El debate tiene que centrarse en la gama de grises. A lo mejor la federalización está mal y hay que crear una lógica más confederada, etc. Sobre si la UE es socialdemócrata, Víctor Santana comentó que la UE no es socialdemócrata, pero las cosas que está haciendo en comercio exterior van más enfocadas al proteccionismo que al liberalismo, porque afecta a determinados grupos de interés. Almudena Negro añadió al respecto que Europa se convierte en intervencionista a través del Estado del Bienestar. El problema, por tanto, es la mentalidad estatista de los europeos, que hace imposible que surja cualquier brizna liberal en la UE. Para Eduardo Fernández, en cambio, la tensión se encuentra entre unas instituciones supranacionales que quieren más poder y unos estados que no quieren cederlo. Eso afecta a cosas como quién se tiene que encargar de qué, etc. El problema, en última instancia, es que el Estado tiene demasiada presencia en la vida social y hay que reducirla. Otra tarea es proponer ideas para compatibilizar la UE con los principios liberales, porque la UE ha generado beneficios para muchas personas, no solo para los grupos de interés. En este sentido, Almudena Negro indicó que, m

Los valores que hicieron florecer a Occidente. Federico Fernández, Juan Pina, Vanessa Vallejo y Diego Sánchez de la Cruz
¿Por qué aquellos valores que hicieron diferente a Europa hoy están en crisis? La actitud de los gobiernos contemporáneos frente a ellos, así como el auge del Estado del Bienestar, explican este declive En el transcurso del Free Market Road Show 2018 tuvo lugar una mesa redonda que giró en torno a los valores que hicieron florecer a Occidente. El panel se inició con la intervención de Federico Fernández, senior fellow del Austrian Economics Center y presidente de la Fundación Bases, quien señaló que muchos de los problemas actuales de Europa tienen que ver con valores. En su opinión, Europa se enfrenta a una situación compleja, con un Estado del Bienestar que demanda más personas, pero con una inmigración que genera más inestabilidad, y en un contexto caracterizado tanto por la caída de los valores ligados al cristianismo como por la de los valores que necesita el capitalismo, entre ellos una competencia que se ve cada vez más demonizada. Vanessa Vallejo, economista, escritora y columnista venezolana, recordó, al respecto, que Occidente tiene unos valores muy diferentes a los de los musulmanes, por lo que resulta muy preocupante que Europa cierre los ojos ante ello y no lo vea como una amenaza, excepto por lo que se refiere a las cuestiones económicas. Por ello, es necesario hablar de que Europa tiene unos valores y de que esos valores provienen del cristianismo. A su juicio, los inmigrantes tendrían que asumir esos valores. Por su parte, Juan Pina, secretario general de Fundalib, puntualizó que los problemas de Europa no se deben a la inmigración, sino al Estado del Bienestar. En este sentido, no hay que olvidar que uno de los valores de Occidente es estar abierto a los movimientos de bienes, personas e ideas. Esto es lo que hizo diferente a Europa. En referencia a la competencia, Federico Fernández comentó que la competencia hace que nos volvamos lo mejor que podemos ser. Por eso, una sociedad que niega la competencia tiende hacia la mediocridad, porque desperdicia el talento. En cuanto al cambio tecnológico, recordó que siempre ha habido cambios tecnológicos que dejan fuera del mercado a determinados trabajadores. La cuestión, en estos momentos, estriba en cómo hacer esa reconversión para que sea más suave. Para ello es preciso actuar sobre el mercado laboral y sobre un sistema educativo que no prepara a la gente para el mundo que viene. A su vez, Vanessa Vallejo advirtió de que no estamos viendo los beneficios, en términos de cambio de mentalidad, que puede traer consigo el cambio tecnológico. En Venezuela, por ejemplo, las criptomonedas, como bitcoin, son un éxito porque a la gente no le queda más remedio que utilizarlas cuando se percata de cómo le roba el Estado. En ese sentido se pronunció Juan Pina, cuando profetizó que bitcoin será la tumba del socialismo. De hecho, las nuevas tecnologías, que desintermedian todo, juegan a favor de las ideas liberales porque permiten prescindir del Estado en temas como los registros públicos o la moneda. Desde esta perspectiva, Federico Fernández acusa precisamente a los gobiernos y a la Unión Europea de ser el origen de la amenaza a los valores europeos. Según él, los gobiernos tienen la tarea de destruir esos valores y la pregunta es qué valores estamos dispuestos a defender. Vanessa Vallejo pone el acento, más bien, en el sentimiento de paternalismo que impera en Europa, en forma de más Estado del Bienestar, de más ayudas que en Estados Unidos. Y Juan Pina pide desandar el camino y reconsiderar la unión política europea. Para Federico Fernández, el Estado del Bienestar es uno de los principales destructores de la fibra social de las sociedades porque arrebata a las personas su propia responsabilidad individual. Por desgracia, apunta Vanessa Vallejo, eso casi no se discute hoy en día, ni tampoco se habla de cómo destruye la familia con la normativa de divorcios, de que no se tienen niños porque el Estado cuidará de las personas cuando estas envejezcan. La gente suele creer que el Estado del Bienestar ha llegado para cubrir un vacío que, en realidad, no existía porque estaba la familia. Y Juan Pina denuncia, al respecto, que el sistema público de pensiones tiene el error ético y moral y es que destruye un principio básico como el de la solidaridad, que tiene que ser voluntaria.

Percepción y realidad de la reputación de las empresas españolas después de la crisis.
El 16 de abril de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo sobre la percepción y la realidad de la reputación de las empresas españolas después de la crisis, que contó con la participación de Alberto Andreu, asesor de Ernst & Young, ATREVIA y Corporación Pascual; Manuel Sevillano, director general de Merco, y Tomás Garicano, profesor de Finanzas y Gobierno Corporativo de IE Business School. El diálogo se inició con una mirada hacia atrás, para tratar de analizar de dónde vienen las empresas españolas en materia de reputación. En este sentido, Manuel Sevillano explicó que la reputación corporativa es algo que tiende a la estabilidad; no se gana ni se pierde rápidamente. Al analizar los rankings en materia de reputación en nuestro país, ha habido ocho o diez empresas españolas que antes estaban y ahora ya no aparecen. En general, se ha perdido reputación, no de manera dramática, pero se ha perdido. Ninguna de las empresas preferidas por los universitarios para trabajar es española. Expertos y periodistas valoran cada vez mejor a las empresas extranjeras y menos a las españolas entre las cien empresas con mejor reputación. Ahora bien, por el lado positivo hay que citar que entre las veinticinco empresas con mejor reputación en Latinoamérica hay cuatro españolas, el segundo país que más empresas tiene en la clasificación después de Estados Unidos, con diez. Alberto Andreu señaló que antes de la crisis había ausencia de controles, poco nivel de seguimiento. Todo eso nos ha llevado a entender que la crisis de reputación es consecuencia de una gestión deficiente y de un gobierno corporativo deficiente. Las crisis reputaciones son más profundas porque tienen orígenes profundos y sistémicos. Así es que nos pasó lo que nos pasó a causa de la falta de regulación. En consecuencia, España, como país, perdió reputación, pero la ha ido recuperando. Los informes dicen que las fortalezas de España tienen que ver con la gente amable y simpática, el entorno natural, el ocio y el entretenimiento, el estilo de vida y la seguridad. Los puntos en los que hay que mejorar son la ética y transparencia, el respeto internacional, el entorno institucional y el bienestar social. En este sentido, hemos mejorado desde 2005. Pero hay que tener en cuenta que, si juegas en un país con una reputación deficiente, las empresas que juegan en ese país se manchan. Para Tomás Garicano, la importancia de la reputación deriva de que es el resultado de que las empresas tienen unos grupos de interés que tienen unos compromisos y asumen unos comportamientos. Dicho esto, señaló que, en España, venimos de una situación en la que el gobierno corporativo es manifiestamente mejorable en varios ámbitos: la visión unidimensional, en la que el único objetivo para la empresa es crear valor para el accionista; la falta de compromiso absoluto en todo lo que tiene que ver con responsabilidad social corporativa, y los sectores cuyo ejemplo ha sido malo, como la banca, porque no lo han hecho bien. Alberto Andreu señaló al respecto que banca, telecos y petróleo lideran el ranking de la peor reputación. Según Tomás Garicano, hay tres factores que influyen en la imagen deteriorada de nuestro país y, por ende, de la empresa española: la corrupción, la crisis económica y la crisis territorial. Probablemente estemos remontando la crisis económica, pero los temas de la corrupción y la crisis territorial están pendientes. Además, siempre ha existido una leyenda negra en España que a la gente le encanta resaltar. Manuel Sevillano añadió que la reputación, a menudo, actúa como un colchón de los problemas de imagen, que pueden ser coyunturales. Por eso, la reputación no se pierde de la noche a la mañana. En España tenemos algunas empresas que hacen razonablemente bien las cosas, pero quizá hacemos demasiado caso a determinadas noticias negativas. Tenemos un puñado de compañías que pueden mirar de tú a tú a cualquier empresa de cualquier otro país. Tomás Garicano, por el contrario, considera que sí se puede perder la reputación de la noche a la mañana y puso como ejemplo el caso de Arthur Andersen que era inatacable y, sin embargo, desapareció en dos meses. En su opinión, cuando una compañía se encuentra en una situación en la que la percepción de la gente es peor que la realidad, puede caer como un peso muerto. Por su parte, Alberto Andreu insistió en que los grandes escándalos comunicacionales afectan poco en la medición de la reputación en tiempo diferido, porque para que las percepciones cambien dos dígitos tiene que ser un escándalo en toda regla. Siete años después del inicio de la crisis hoy estamos mejor, porque la sociedad ya no se come lo que antes se comía, como los escándalos de corrupción, que cuestan votos. Además, tenemos una regulación mejor de la que teníamos antes. También tenemos mejor regulación que antes, como la ley de gobierno financiero, que pide definir quién es responsable de qué. También tenemos la ley de sociedades de capital, que at

Global Entrepreneurship Monitor: Informe GEM España 2017
La Fundación Rafael del Pino, en colaboración con el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), la Asociación RED GEM España y Banco Santander a través de Santander Universidades, organizó el acto de presentación del informe “Global Entrepreneurship Monitor: Informe GEM España 2017? el día 12 de abril de 2018. GEM es un observatorio con carácter anual, desde 1999, cuya principal misión es proporcionar datos acerca de la medición de la tasa de actividad emprendedora de las naciones, regiones y ciudades participantes, así como una amplia descripción de sus características, su relación con el desarrollo económico y un diagnostico del estado de las principales condiciones institucionales o de su entorno para emprender. Con este informe, las instituciones y agentes relacionados con el emprendimiento disponen de información de calidad e indicadores para fomentar la creación empresarial. Las series temporales y las comparaciones entre distintas economías y trasfondos culturales son, asimismo, de gran valor para la comprensión y aprendizaje de los mecanismos que promueven el emprendimiento. GEM España, en el marco de este proyecto mundial, está formado por la Red Española de Equipos Regionales GEM, constituida por investigadores de 19 universidades. Cuenta con el apoyo de 90 instituciones.

Diálogo de la mesa redonda en el Global Entrepreneurship Monitor: Informe GEM España 2017
La Fundación Rafael del Pino, en colaboración con el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), la Asociación RED GEM España y Banco Santander a través de Santander Universidades, organizó el acto de presentación del informe “Global Entrepreneurship Monitor: Informe GEM España 2017? el día 12 de abril de 2018. GEM es un observatorio con carácter anual, desde 1999, cuya principal misión es proporcionar datos acerca de la medición de la tasa de actividad emprendedora de las naciones, regiones y ciudades participantes, así como una amplia descripción de sus características, su relación con el desarrollo económico y un diagnostico del estado de las principales condiciones institucionales o de su entorno para emprender. Con este informe, las instituciones y agentes relacionados con el emprendimiento disponen de información de calidad e indicadores para fomentar la creación empresarial. Las series temporales y las comparaciones entre distintas economías y trasfondos culturales son, asimismo, de gran valor para la comprensión y aprendizaje de los mecanismos que promueven el emprendimiento. GEM España, en el marco de este proyecto mundial, está formado por la Red Española de Equipos Regionales GEM, constituida por investigadores de 19 universidades. Cuenta con el apoyo de 90 instituciones.

¿Pueden las nuevas tecnologías salvar la democracia?
Con motivo de la celebración del Spain GovTech Venture Day, el 11 de abril de 2018 tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, el diálogo sobre si la tecnología puede salvar la democracia. Helen Margetts, directora del Oxford Internet Institute, explicó que la relación entre tecnología y democracia permite una mayor participación política de la gente. Compartir, hacer click en un like es un pequeño acto de participación política, pero ese pequeño acto puede escalar y hacer las cosas grandes, por ejemplo, la campaña para el control de armas en Estados Unidos. La tecnología, además, introduce nuevas presiones sobre el gobierno, en concreto tres en estos momentos. El gobierno afronta una presión para innovar, mejorando la eficiencia y los controles. Una segunda fuente de presión proviene de la sociedad, porque la sociedad tiene capacidad de generar innovación y el gobierno tiene que reaccionar, por ejemplo, en lo referente a la lucha contra el crimen y la encriptación de los móviles. Por último, está la economía digital, como regularla, como establecer impuestos sobre ella, como defender los derechos de los trabajadores, etcétera. Pere Vallés, consejero delegado de Scytl, comentó que la tecnología transforma una de las tareas fundamentales de los gobiernos, como es la celebración de elecciones. Muchas veces nos quejamos de que el gobierno es conservador, de que no asume riesgos. Lo cierto es que necesitan ser más innovadores y asumir más riesgos. Gracias a la tecnología, los gobiernos son más abiertos e inclusivos, más participativos. Es lo que demanda la ciudadanía. Y por lo que se refiere a lo acontecido en los dos últimos meses, en relación con Facebook y Cambridge Analytica, esto puede suponer un pequeño alto en el desarrollo y aplicación de la tecnología a la gobernanza, pero la realidad es más compleja que las noticias falsas y hay que ver como se trata esa cuestión. Tanya Filer, presidenta de la GovTech Initiative de la Universidad de Cambridge, consideró que estamos en un momento fundamental de la emergencia del GovTech en Europa. Todavía es un sector muy joven, que se centra en promover la eficacia y mejorar la productividad de la administración. Puede jugar un papel en mejorar la democracia. Este sector está en la confluencia de una crisis de confianza en las instituciones y de un proceso de desarrollo tecnológico acelerado. Si no consigue poner a la democracia en el centro de todo, la gente puede decantarse por las opciones extremas. Por tanto, hay dos posibles futuros y es responsabilidad de los actores implicados el jugar un papel importante en la conformación del sector, de forma que pueda ayudar a la democracia. Orzen Jungic, analista de políticas públicas del Gobierno de Canadá, comentó que estamos viendo que la tecnología no se está usando para lo que se había pensado. De ahí surge una discusión global sobre cómo regular el uso de estas herramientas para promover el bien público mediante su utilización. Helen Margetts advirtió de que los empleados públicos podrían sufrir con el cambio tecnológico, por lo que en algunos países se oponen a él. Aún así, las plataformas son muy interesantes porque permiten que la gente pueda formular peticiones, incluso aquellos que viven en el medio rural. Una apuesta pequeña por fomentar su uso puede llevar a generar una gran participación de los ciudadanos. Al respecto, Pere Vallés indicó que la administración no se encuentra cómoda con las start-ups y prefieren tratar con las empresas grandes, y las start-ups no siempre tienen los medios necesarios para afrontar lo que significa tratar con el gobierno. Por eso, es preciso buscar un sistema de integración. El problema es que no suele hacerse mucho dinero tratando con la administración. Orzen Jungic señaló la importancia de utilizar la tecnología blockchain, porque permite transparencia e información en tiempo real, facilita la presentación de quejas y reduce los costes de transacción. Respecto a la posibilidad de votar con el móvil o a través de internet, Pere Vallés recordó que el voto online ya es una realidad. El problema es que se limita a un porcentaje muy pequeño de la población. Lo siguiente es poder permitir que más gente pueda votar online. Ya se está haciendo en estados como Alaska, Canadá, Noruega, Francia o India. En este sentido, el votante tiene que ser capaz de verificar que su voto ha ido a quien él quería, y que ha sido registrado y contado sin comprometer su privacidad. Lo segundo es que cualquier partido debe ser capaz de comprobar que los votos se corresponden con los efectivamente emitidos. Orzen Jungic añadió que no se trata solo de cómo hacerlo técnicamente, sino de si se puede generar un debate político que frene la adopción de decisiones, a lo que Pere Vallés contestó que por eso se necesita un consenso político para introducir el voto online, lo que debe hacerse mediante un proceso gradual. Por lo que se refiere a la difusión de noticias falsas a través de las nuevas tecnologías, Hele

Análisis del crecimiento económico en España. Leandro Prados de la Escosura, Luis Garicano y Joaquín Almunia
Con motivo de la publicación del libro "Spanish Economic Growth, 1850-2015", (Palgrave Macmillan 2017), de Leandro Prados de la Escosura, catedrático de Historia Económica de la Universidad Carlos III de Madrid, tuvo lugar el 9 de abril de 2018, en la Fundación Rafael del Pino, un diálogo entre el autor, Joaquín Almunia, ex vicepresidente de la Comisión Europea y ex comisario Europeo de Competencia, y Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia y director del Centro de Economía Digital del IE Business School. El acto se inició con la intervención de Prados de la Escosura, que también es catedrático Rafael del Pino, quien destacó que, en la historia de España, el aumento del PIB se debió normalmente a que la población crecía, aunque los niveles de vida variaban poco. En los dos últimos siglos, sin embargo, el aumento del PIB se ha debido a que ha aumentado la cantidad de bienes y servicios producidos por persona. Si se observa el periodo anterior, hay algunas realidades diferentes a las que pensábamos. Antes del siglo XIX había crecimiento, pero era reversible. El PIB aumentaba, pero las crisis hacían que se redujera el nivel. Así, España alcanzó los niveles de renta per cápita más altos en el siglo XIV, antes de la peste, para reducirse después. En los doscientos últimos años, en cambio, el crecimiento ha sido sostenido, con algunos momentos de reversión, como la Guerra Civil o la Gran Recesión. Pero queda claro que los niveles de vida que tenemos hoy día son los más altos jamás alcanzados en la historia. Ahora bien, no es un crecimiento lineal, sino que tiene tres grandes fases: hasta 1950, cuando estuvo cayendo; entre 1950 y 1975, con un crecimiento muy fuerte; y desde entonces hasta 2007, cuando el crecimiento fue sostenido, pero con una velocidad menor. También señaló que el PIB ha crecido tanto porque ha aumentado el PIB por persona. Ello se debió a que se produjo un cambio del marco de incentivos a partir de las revoluciones liberales del siglo XIX. Son cambios del tipo de los ciudadanos son iguales ante la ley, la propiedad privada está protegida, los mercados están liberalizados, hay control sobre el Ejecutivo. Gracias a ello, aumenta la inversión, se transfieren recursos de la agricultura a los servicios y se cambia la inversión de vivienda a maquinaria. Además, el PIB per cápita crece porque trabajamos mejor, esto es, se produce más por hora trabajada. De hecho, la productividad ha aumentado 27 veces. Hasta 1975, el crecimiento del PIB per cápita estaba estrechamente vinculado al crecimiento del PIB por hora. A partir de entonces, sin embargo, la relación es inversa y cuando el PIB per cápita crece mucho, es porque hay más gente ocupada. Es lo que ocurre desde 1975. Esto se debe a que los nuevos sectores crean empleo, pero no atraen innovación. Producimos más por hora trabajada porque utilizamos más capital, pero también porque utilizamos más capital humano y más capital intangible. Esto es así hasta 1950. Desde entonces, la productividad aumenta porque somos más eficientes utilizando esos recursos. Por último, destacó que España es un país que antes de 1950 crecía, pero aun así las distancias con los países desarrollados aumentaban. A partir de entonces, acorta distancias excepto en los años de la Transición y la Gran Recesión. Joaquín Almunia, por su parte, señaló que la productividad aparente se estanca desde mediados de los 60. La economía española no ha combinado bien aumentos de empleo y de productividad. Cuando crece es porque se utiliza mejor el empleo, pero entonces la productividad se estanca o baja. Para crecer, dependemos de la capacidad para aumentar los niveles de empleo. Desde 1980, la productividad está prácticamente estancada, lo que nos debe llevar a la reflexión de cara al futuro. Hay margen para utilizar más empleo, como incorporar a más mujeres al mercado de trabajo, o como consecuencia del envejecimiento. Pero hay que pensar sobre cómo crecer aumentando la productividad, lo que implica que nos tenemos que ocupar de las enormes carencias en educación, capital humano, investigación y desarrollo, el funcionamiento de los mercados de bienes, servicios y trabajo, el exceso de corporativismo y la falta de competencia y de las diferencias de productividad entre las grandes empresas y las pequeñas. También tenemos una falta de ahorro interno, una tasa de inversión pública bajísima y unas necesidades de inversión privada que van a requerir enormes cantidades de ahorro privado. En su opinión, no convergemos con los países más avanzados por una mezcla de infrautilización de los recursos humanos, por los altos niveles de paro, por falta de ahorro, por tener unas tasas de endeudamiento grandes. Además, tenemos que transformar el entorno empresarial para que no sea minifundista. Y tenemos que resolver el problema de un entorno escasamente innovador con muchísimas barreras para innovar. Luis Garicano destacó que el “mal holandés”, esto es una subida de precios por entradas de riquez

La llamada de la tribu. Mario Vargas Llosa, Albert Rivera y Pepa Bueno.
¿Qué sentido tiene el liberalismo en el siglo XXI? ¿Qué puede aportar? Para analizar estos temas, en la Fundación Rafael del Pino tuvo lugar, el 21 de marzo de 2018, el encuentro entre el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, con motivo de la presentación del libro del escritor peruano “La llamada de la tribu” en el que pasa revista al pensamiento liberal y sus aportaciones. Albert Rivera empezó señalando que el liberalismo político español no ha tenido mucho éxito en las urnas hasta ahora, pero sí en nuestra historia. Sus ideas políticas pueden trasladarse a España y Europa. La primera característica del liberal es que no cree en los dogmas. El dogma es más cómodo, pero los liberales pactamos con los que piensan distinto, nos preguntamos si hace falta más o menos Estado, etc. Tampoco creemos que haya que tener miedo al cambio, que no haya que reformar nada. Lo que está pasando en otros países tiene que ver con eso. La pregunta es si las ideas de los pensadores liberales clásicos se pueden trasladar al siglo XXI. Esa es la batalla ideológica del siglo XXI, entre el liberalismo como forma de vida frente al nacionalismo y al populismo, y cómo la democracia se prepara para dar la batalla política, social e intelectual a esos movimientos. Con la victoria de Macron, el liberalismo está en el momento adecuado. Mario Vargas Llosa afirmó que el liberalismo sí ha triunfado. La Europa de nuestros días es infinitamente más civilizada, próspera y justa que en el pasado, y eso se debe a la democracia y al liberalismo. El problema con el liberalismo es que ha sido la doctrina más caricaturizada, ridiculizada y atacada por sus enemigos, tanto de la derecha como de la izquierda, la gran enemiga del liberalismo, porque el liberalismo es el enemigo principal de todas las doctrinas totalitarias, ya que el valor supremo del liberal es la tolerancia. Esa actitud es la que provoca esa extrema hostilidad hacia el liberalismo. Muchas veces, el liberalismo ha sido desnaturalizado porque quienes utilizaban esa etiqueta para presentarse no eran liberales. El liberalismo es un abanico en el que existen muchas tendencias, posturas, ideas diferentes. Las ideas deben adaptarse a la realidad, no al contrario. Aunque eso es cierto, la pregunta es si el liberalismo puede sobrevivir a la crisis financiera internacional de 2007 que, según sus críticos, fue causada, precisamente, por las políticas liberales. Rivera contestó al respecto que la crisis fue una crisis de un mal funcionamiento del mercado, que es lo contrario de lo que defendemos los liberales. Vender productos financieros sin dar información no es liberal. La lucha contra el monopolio lo es. Vargas Llosa aprovechó esta ocasión para resaltar que la igualdad de oportunidades es absolutamente fundamental. Por eso no aceptamos que en el punto de partida algunos tengan unos privilegios tales que resulta imposible competir con ellos. El punto de partida más o menos igualitario puede crearse a través de la educación. Por eso, la educación es tan fundamental para ese principio de justicia y equidad. Rivera recordó que en la Constitución de Cádiz se establecía que tendría que haber una escuela pública en cada pueblo. Es importante porque la educación es lo que nos hace libres. Y Vargas Llosas concluyó advirtiendo que la igualdad no puede ser el punto de llegada, sino el de partida; luego hay que dejar que la vida establezca las diferencias. ¿Debe ser el Estado el que garantice esa igualdad inicial? ¿Cómo debería hacerlo? Para Rivera, hay que diferenciar entre políticas públicas y gasto del Estado. Se puede tener una política educativa pública y mantener los conciertos económicos con los centros educativos privados. La clave es que el Estado supervise, conozca los valores de la educación y tenga un programa educativo. El Estado no se puede olvidar de lo que pasa en la educación de su país, sean centros públicos o privados. Pero una cosa es un Estado fuerte y eficaz y otra es disparar el gasto público, porque el fuerte endeudamiento condiciona tus políticas. A su vez, para Vargas Llosa resulta equivocado pensar que todas las funciones sociales debe asumirlas el Estado. En muchos casos, la sociedad civil puede asumir esas funciones y hacerlo de forma menos onerosa y más eficiente que el Estado. Estamos tan impregnados de la idea de que el Estado es el mejor servidor de la sociedad que nos olvidamos de que cumple esas funciones de una forma mucho menos eficaz y más costosa. Por ejemplo, no debería tener empresas. Las empresas son más eficientes donde el Estado no es empresario y se dedica hacer lo que debe como garantizar la igualdad ante la ley, la defensa y la seguridad pública, por ejemplo. Pero no debe intervenir en la economía salvo para garantizar la competencia. La idea del bono escolar es una idea liberal que fue muy discutida por la izquierda, pero se ha ido abriendo camino y está funcionando muy bien en Suecia, el paradigma del Estad

El futuro del empleo. Matthew Taylor y Mark Esposito, español
El Reino Unido disfruta de una buena situación laboral. el empleo crece, el paro es bajo y la tasa de actividad es alta gracias a un mercado flexible en el que abundan los trabajadores a tiempo parcial, los contratados a través de agencias de empleo y los trabajadores casuales o bajo demanda. Por supuesto, esto no es la mejor situación, pero cualquier trabajo es mejor que estar en paro. Eso es lo que opina Mathew Taylor, director general de la Royal Society of Arts de Londres y autor del informe ‘Good work’ sobre el futuro del empleo en el Reino Unido que le encargó el gobierno británico. Taylor estuvo en la Fundación Rafael del Pino, el 16 de marzo de 2018, para participar en el diálogo “El futuro del empleo, el empleo del futuro”, en el transcurso del cual expuso el contenido del informe que le encargó el gobierno británico, así como la respuesta del ejecutivo de Teresa May a sus conclusiones. Para Taylor, lo primero de todo es mantener la flexibilidad del mercado de trabajo porque, como dijo, cualquier empleo es mejor que no tener ninguno. Además, según dijo, muchos trabajadores a tiempo parcial están contentos con esa situación. Por lo que hay que preocuparse, por tanto, no es por si hay más o menos trabajadores a tiempo parcial, sino por el tratamiento que reciben los trabajadores casuales, los que están inmersos en la ‘gig economy’ o economía bajo demanda. En el Reino Unido hay dos millones de personas en esta situación y el gran desafío es cómo regular esta nueva modalidad laboral. Si el modelo se extiende, las empresas empiezan a considerar a sus empleados como si fueran trabajadores autónomos, entonces pagarán salarios menores, no habrá vacaciones retribuidas, ni se pagarán las bajas por enfermedad y bajará la recaudación fiscal. Además, si este modelo se desarrolla en todos los sectores, habrá problemas para los trabajadores, pero también para el gobierno, que perderá parte de sus rentas. La cuestión, por tanto, es cómo apoyar a los trabajadores casuales. El gobierno es responsable de la cantidad de trabajo en la economía, pero debería serlo también de la calidad de este. Un empleo de calidad importa porque es la base del contrato social, porque el mal empleo genera problemas de salud, porque la calidad del empleo está estrechamente relacionada con la productividad, así como con la participación ciudadana, y porque es importante para afrontar el desafío del cambio tecnológico, entendiendo que la finalidad de la tecnología debe ser la mejora de la vida de la gente. Tras la lectura del informe, el gobierno británico entendió que debe haber por su parte una responsabilidad en relación con la calidad del trabajo. En este sentido, habría que estudiar cómo se garantiza un número mayor de horas de empleo a los trabajadores casuales y cómo se facilita más seguridad a la gente. Una de las principales preocupaciones en relación con el mercado de trabajo es la baja productividad, a pesar de que el nivel de desempleo es bajo y de que el trabajo es barato. Tanto es así que, en contra de lo esperado, el trabajo está desplazando a la tecnología porque, con la llegada de inmigrantes, resulta más barato. La productividad, sin embargo, es una cuestión de justicia social porque permite tener mejores trabajos y más remunerados con altos niveles de empleo. ¿Por qué la productividad es tan baja en el Reino Unido? Los directivos progresistas culpan de ello a los gestores de las empresas y les culpan de ello porque no comprometen a los trabajadores con la misma. Su actitud es la de como yo te pago, haces lo que yo te diga. La evidencia empírica, sin embargo, muestra que cuando los trabajadores están comprometidos con la empresa, son más productivos. Otra cuestión es la de los trabajos basura. Para evitarlo, cada empleo debe ser justo y decente y debe permitir que la gente se desarrolle y tenga la posibilidad de progresar en el trabajo. En cuanto a la amenaza que supone la tecnología para el empleo, Taylor advirtió de que no sabemos lo que nos deparará el futuro. Solemos sobreestimar el impacto a corto plazo y subestimar el impacto a largo. Tampoco sabemos cómo serán los modelos de negocio en el futuro, ni cual será su efecto sobre el empleo. La realidad nos muestra que podemos equivocarnos. Por ejemplo, en el sector de la venta al por menor, en el que desaparecen tiendas porque la competencia de las plataformas online es muy fuerte, se está creando empleo porque el trabajo se ha trasladado a los almacenes. Ahora bien, lo que hay que tener en cuenta es que el cambio tecnológico debe estar al servicio del ser humano. Por ello, debemos asegurarnos de que el marco regulatorio sea el adecuado y de que promueva la mejora del bienestar de las personas. El bienestar, de hecho, es lo que más les preocupa a las nuevas generaciones. La gente joven quiere autonomía en el trabajo, quiere tener un propósito, quiere que haya un equilibrio entre la vida laboral y la vida personal, ya no tienen casas ni coches en propiedad porque prefier

El futuro del empleo. Matthew Taylor y Mark Esposito, english
El Reino Unido disfruta de una buena situación laboral. el empleo crece, el paro es bajo y la tasa de actividad es alta gracias a un mercado flexible en el que abundan los trabajadores a tiempo parcial, los contratados a través de agencias de empleo y los trabajadores casuales o bajo demanda. Por supuesto, esto no es la mejor situación, pero cualquier trabajo es mejor que estar en paro. Eso es lo que opina Mathew Taylor, director general de la Royal Society of Arts de Londres y autor del informe ‘Good work’ sobre el futuro del empleo en el Reino Unido que le encargó el gobierno británico. Taylor estuvo en la Fundación Rafael del Pino, el 16 de marzo de 2018, para participar en el diálogo “El futuro del empleo, el empleo del futuro”, en el transcurso del cual expuso el contenido del informe que le encargó el gobierno británico, así como la respuesta del ejecutivo de Teresa May a sus conclusiones. Para Taylor, lo primero de todo es mantener la flexibilidad del mercado de trabajo porque, como dijo, cualquier empleo es mejor que no tener ninguno. Además, según dijo, muchos trabajadores a tiempo parcial están contentos con esa situación. Por lo que hay que preocuparse, por tanto, no es por si hay más o menos trabajadores a tiempo parcial, sino por el tratamiento que reciben los trabajadores casuales, los que están inmersos en la ‘gig economy’ o economía bajo demanda. En el Reino Unido hay dos millones de personas en esta situación y el gran desafío es cómo regular esta nueva modalidad laboral. Si el modelo se extiende, las empresas empiezan a considerar a sus empleados como si fueran trabajadores autónomos, entonces pagarán salarios menores, no habrá vacaciones retribuidas, ni se pagarán las bajas por enfermedad y bajará la recaudación fiscal. Además, si este modelo se desarrolla en todos los sectores, habrá problemas para los trabajadores, pero también para el gobierno, que perderá parte de sus rentas. La cuestión, por tanto, es cómo apoyar a los trabajadores casuales. El gobierno es responsable de la cantidad de trabajo en la economía, pero debería serlo también de la calidad de este. Un empleo de calidad importa porque es la base del contrato social, porque el mal empleo genera problemas de salud, porque la calidad del empleo está estrechamente relacionada con la productividad, así como con la participación ciudadana, y porque es importante para afrontar el desafío del cambio tecnológico, entendiendo que la finalidad de la tecnología debe ser la mejora de la vida de la gente. Tras la lectura del informe, el gobierno británico entendió que debe haber por su parte una responsabilidad en relación con la calidad del trabajo. En este sentido, habría que estudiar cómo se garantiza un número mayor de horas de empleo a los trabajadores casuales y cómo se facilita más seguridad a la gente. Una de las principales preocupaciones en relación con el mercado de trabajo es la baja productividad, a pesar de que el nivel de desempleo es bajo y de que el trabajo es barato. Tanto es así que, en contra de lo esperado, el trabajo está desplazando a la tecnología porque, con la llegada de inmigrantes, resulta más barato. La productividad, sin embargo, es una cuestión de justicia social porque permite tener mejores trabajos y más remunerados con altos niveles de empleo. ¿Por qué la productividad es tan baja en el Reino Unido? Los directivos progresistas culpan de ello a los gestores de las empresas y les culpan de ello porque no comprometen a los trabajadores con la misma. Su actitud es la de como yo te pago, haces lo que yo te diga. La evidencia empírica, sin embargo, muestra que cuando los trabajadores están comprometidos con la empresa, son más productivos. Otra cuestión es la de los trabajos basura. Para evitarlo, cada empleo debe ser justo y decente y debe permitir que la gente se desarrolle y tenga la posibilidad de progresar en el trabajo. En cuanto a la amenaza que supone la tecnología para el empleo, Taylor advirtió de que no sabemos lo que nos deparará el futuro. Solemos sobreestimar el impacto a corto plazo y subestimar el impacto a largo. Tampoco sabemos cómo serán los modelos de negocio en el futuro, ni cual será su efecto sobre el empleo. La realidad nos muestra que podemos equivocarnos. Por ejemplo, en el sector de la venta al por menor, en el que desaparecen tiendas porque la competencia de las plataformas online es muy fuerte, se está creando empleo porque el trabajo se ha trasladado a los almacenes. Ahora bien, lo que hay que tener en cuenta es que el cambio tecnológico debe estar al servicio del ser humano. Por ello, debemos asegurarnos de que el marco regulatorio sea el adecuado y de que promueva la mejora del bienestar de las personas. El bienestar, de hecho, es lo que más les preocupa a las nuevas generaciones. La gente joven quiere autonomía en el trabajo, quiere tener un propósito, quiere que haya un equilibrio entre la vida laboral y la vida personal, ya no tienen casas ni coches en propiedad porque prefier

Central Banking Series. Charles Evans, Peter Praet, Jaime Caruana y José Manuel González-Páramo, español
El 27 de marzo de 2017 se celebró en la Fundación Rafael del Pino la edición anual de las Central Bank Series, centrada en esta ocasión en la política monetaria en un nuevo escenario económico. En la sesión participaron Charles Evans, presidente de la Reserva Federal de Chicago; Peter Praet, vocal del Comité Directivo del Banco Central Europeo, y Jaime Caruana, presidente del Banco de Pagos Internacionales. El primero en intervenir fue Charles Evans, quien destacó que la inflación en Estados Unidos se encuentra bien encaminada hacia el objetivo de la Reserva Federal del 2%, si bien le preocupa que las expectativas inflacionistas a largo plazo aún están por debajo de ese objetivo. A su juicio, los fundamentales macroeconómicos están fortaleciéndose. El empleo crece con fuerza, lo mismo que la confianza del consumidor y el consumo privado. Solamente la inversión muestra un comportamiento algo decepcionante. No obstante, aún persiste una elevada incertidumbre, más alta que en la salida de otras crisis económicas. En este sentido, apuntó a la desaceleración económica en China. En este contexto, las expectativas de crecimiento de la economía estadounidense seguían siendo más bajas de lo que muchos desearían, si bien el país cuenta con margen para reducir los impuestos a las empresas, lo que permitiría mejorar algo dichas expectativas. El problema es que las expectativas a largo plazo también se mantienen más bajas como consecuencia de la demografía y del cambio tecnológico. En su opinión, Estados Unidos necesita mayores tasas de crecimiento de la productividad, puesto que la fuerza laboral se reduce. Por lo que se refiere a la política monetaria, Evans indicó que otras dos nuevas subidas de tipos de interés este año serían lo adecuado para fortalecer la economía estadounidense, y avanzó que también se esperan incrementos del precio del dinero en 2018 y 2019. Praet, a su vez, inició su intervención indicando que la zona euro no estaba preparada para afrontar el colapso de grandes instituciones bancarias que se produjo al comienzo de la crisis, un periodo en el que los acontecimientos se desarrollaron a gran velocidad. En este contexto, la política monetaria tuvo que acometer un papel fundamental, si bien las acciones que llevó a cabo el Banco Central Europeo no hubieran tenido éxito de no haber existido otros apoyos. Ahora, en cambio, la zona euro cuenta con un nuevo entramado institucional, aunque todavía incompleto, que permite afrontar este tipo de problemas. Ahora bien, la política monetaria no lleva al equilibrio presupuestario. Aquí tienen que actuar los países para reconducir la situación. Y lo mismo cabe decir por lo que se refiere a las reformas estructurales que necesitan algunos países miembros de la unión monetaria europea. En la zona euro los riesgos se están reduciendo, si bien se corre el peligro de que se frene el proceso de reformas estructurales. La economía está recuperándose, aunque el stock de capital todavía es bajo. Y un problema añadido es que hay países que se muestran preocupados por la estabilidad de precios a causa de unos tipos de interés tan bajos como los que mantiene el Banco Central Europeo. Jaime Caruana, el último en tomar la palabra, destacó que el principal desafío para los bancos centrales en estos momentos es cómo hacer la transición hacia la normalización de la política monetaria. En este sentido, indicó que todo lo referente a la estabilidad financiera debería integrarse mucho mejor de lo que lo ha estado en el pasado en el marco de política monetaria. Y también recordó que la experiencia de quantitative easing tiene sus límites y puede correrse el riesgo de que se produzca una sobrecarga. También dijo que los bancos centrales necesitan incorporar mejor sus interacciones con el resto del mundo. En relación con la coyuntura actual, Caruana considera que no se va a producir una gran globalización, debido a las incertidumbres políticas y al auge del proteccionismo. Además, los ciclos financieros están volviendo a los mercados emergentes. La normalización de la política monetaria debe tener en cuenta estos aspectos. También se refirió a los límites de la política monetaria, que se encuentran en los niveles excesivos de deuda pública y en los problemas relacionados con los sistemas financieros. Aun así, si los bancos centrales no hubieran intervenido durante la crisis, hubiéramos estado ante una gran recesión. Pero es preciso tener en cuenta que el crecimiento rápido del crédito influye sobre el crecimiento real de las economías y sobre la evolución de la productividad. La transición hacia la normalización de la política monetaria se enfrenta al problema de la asimetría a la hora de afrontar los ciclos financieros. Por eso, es importante que el proceso, que ya se ha iniciado, sea gradual a la vez que firme. Lo mejor, en este sentido, sería una combinación de políticas económicas, en vez de poner tanta carga sobre la política monetaria, la cual debe incluir los elementos relacio

Refundar, reformar o reforzar la Unión Europea. Christian Noyer y Eduardo Aguilar, español
El 13 de junio de 2017 la Fundación Rafael del Pino organizó el diálogo con Christian Noyer, gobernador honorario del Banco de Francia, sobre el futuro de la Unión Europea. Noyer indicó que la UE se enfrenta a dos cuestiones fundamentales. Por un lado, tiene que afrontar el Brexit, que puede percibirse como un retroceso en el proceso de construcción europea. Por otro, se han producido desarrollos inesperados en el área política, como el desarrollo del populismo, que cuestionan la propia Unión Europea. No obstante, con la UE hemos creado algo que es fantástico. El concepto de empezar con la economía, luego añadir nuevos ámbitos y llegar a la unión ha sido un éxito enorme porque se han logrado los dos objetivos fundamentales que se perseguían: la paz y la prosperidad. El problema surgió porque, durante las últimas décadas, se transmitió la idea de que los estados miembros no debían seguir haciendo reformas. De hecho, nadie quiso hacerlas desde que entró en vigor el euro y solo querían coordinar las políticas económicas y seguir la evolución de la coyuntura. No obstante, aunque hemos creado muchas cosas, necesitamos la voluntad de seguir adelante con el proceso. En este sentido, la creación de la Unión Bancaria Europea es una buena señal. Respecto al Brexit hay que destacar que con el Reino Unido había dos problemas. En primer lugar, había muchos problemas que no se podían gestionar debido a situaciones estructurales divergentes entre el Reino Unido y la Europa continental, que implicaban también concepciones diferentes. Ahora, la situación es clara y los conceptos a largo plazo son idénticos. Todos los estados miembros están comprometidos a seguir esas mismas líneas. En segundo término, los británicos se sentían incómodos con la idea de avanzar hacia una cierta integración política. Ahora el panorama se ha clarificado y se acelera el proceso de construcción europea. De hecho, se abre la oportunidad de acelerar la integración con países como España, Francia o Alemania, compartiendo las finanzas para que la unión monetaria europea funcione a largo plazo. La principal complicación en relación con el Brexit es que hay mucho que negociar, hay muchos problemas que resolver en relación con el comercio y las finanzas. Con el desarrollo que han tenido las cadenas globales de valor se pueden producir pérdidas de empleo y bienestar, en especial en el Reino Unido. Además, es preciso tener en cuenta que el mercado único europeo significa una regulación única y un tribunal europeo único. ¿Cómo se pueden aceptar productos en el mercado único si las normas y regulaciones son diferentes? Esto obliga a definir qué productos y servicios británicos pueden acceder libremente y cuáles no. Negociar estas cosas llevará mucho tiempo, puede que entre cinco y siete años. Además, también necesitamos renegociar acuerdos con terceros, que sean aceptados por la Organización Mundial del Comercio, por ejemplo, el acuerdo de cuotas de ovino con Nueva Zelanda porque el 80% de las importaciones tenían como destino el Reino Unido. En relación con la segunda cuestión, la alternativa a la UE es terrible. Por ello, aunque hemos sido incapaces de hacer reformas, debemos conseguir ser más estables en el futuro y eso solo lo podremos conseguir realizando las reformas necesarias. Los diez primeros años del euro fueron extraordinarios. La combinación del mercado único y la unión monetaria ha llevado a los bancos a actuar en todos los países. Por ello, en la Eurozona necesitamos una plaza financiera e instituciones para gestionar las crisis. Esa es la razón de ser de la Unión Bancaria Europea. El Brexit confirma todo esto y es una ventaja desde este punto de vista. A partir de ahí, los bancos se moverán hacia dónde crean necesario hacerlo. Londres no desparecerá, pero ya no será lo mismo. Hemos podido construir la Unión Bancaria Europea muy rápidamente, si bien necesitamos acelerar la creación de un fondo europeo de garantía de depósitos. Y es que era un problema que los mercados financieros estuvieran integrados, pero no así la supervisión. Respecto a la intervención del Popular, la misma es un éxito de esa política y el contribuyente no deberá aportar dinero. En Italia deberían proceder a reestructurar sus bancos, porque no se puede seguir como hasta ahora.

Refundar, reformar o reforzar la Unión Europea. Una visión novedosa sobre el futuro de Europa, english
El 13 de junio de 2017 la Fundación Rafael del Pino organizó el diálogo con Christian Noyer, gobernador honorario del Banco de Francia, sobre el futuro de la Unión Europea. Noyer indicó que la UE se enfrenta a dos cuestiones fundamentales. Por un lado, tiene que afrontar el Brexit, que puede percibirse como un retroceso en el proceso de construcción europea. Por otro, se han producido desarrollos inesperados en el área política, como el desarrollo del populismo, que cuestionan la propia Unión Europea. No obstante, con la UE hemos creado algo que es fantástico. El concepto de empezar con la economía, luego añadir nuevos ámbitos y llegar a la unión ha sido un éxito enorme porque se han logrado los dos objetivos fundamentales que se perseguían: la paz y la prosperidad. El problema surgió porque, durante las últimas décadas, se transmitió la idea de que los estados miembros no debían seguir haciendo reformas. De hecho, nadie quiso hacerlas desde que entró en vigor el euro y solo querían coordinar las políticas económicas y seguir la evolución de la coyuntura. No obstante, aunque hemos creado muchas cosas, necesitamos la voluntad de seguir adelante con el proceso. En este sentido, la creación de la Unión Bancaria Europea es una buena señal. Respecto al Brexit hay que destacar que con el Reino Unido había dos problemas. En primer lugar, había muchos problemas que no se podían gestionar debido a situaciones estructurales divergentes entre el Reino Unido y la Europa continental, que implicaban también concepciones diferentes. Ahora, la situación es clara y los conceptos a largo plazo son idénticos. Todos los estados miembros están comprometidos a seguir esas mismas líneas. En segundo término, los británicos se sentían incómodos con la idea de avanzar hacia una cierta integración política. Ahora el panorama se ha clarificado y se acelera el proceso de construcción europea. De hecho, se abre la oportunidad de acelerar la integración con países como España, Francia o Alemania, compartiendo las finanzas para que la unión monetaria europea funcione a largo plazo. La principal complicación en relación con el Brexit es que hay mucho que negociar, hay muchos problemas que resolver en relación con el comercio y las finanzas. Con el desarrollo que han tenido las cadenas globales de valor se pueden producir pérdidas de empleo y bienestar, en especial en el Reino Unido. Además, es preciso tener en cuenta que el mercado único europeo significa una regulación única y un tribunal europeo único. ¿Cómo se pueden aceptar productos en el mercado único si las normas y regulaciones son diferentes? Esto obliga a definir qué productos y servicios británicos pueden acceder libremente y cuáles no. Negociar estas cosas llevará mucho tiempo, puede que entre cinco y siete años. Además, también necesitamos renegociar acuerdos con terceros, que sean aceptados por la Organización Mundial del Comercio, por ejemplo, el acuerdo de cuotas de ovino con Nueva Zelanda porque el 80% de las importaciones tenían como destino el Reino Unido. En relación con la segunda cuestión, la alternativa a la UE es terrible. Por ello, aunque hemos sido incapaces de hacer reformas, debemos conseguir ser más estables en el futuro y eso solo lo podremos conseguir realizando las reformas necesarias. Los diez primeros años del euro fueron extraordinarios. La combinación del mercado único y la unión monetaria ha llevado a los bancos a actuar en todos los países. Por ello, en la Eurozona necesitamos una plaza financiera e instituciones para gestionar las crisis. Esa es la razón de ser de la Unión Bancaria Europea. El Brexit confirma todo esto y es una ventaja desde este punto de vista. A partir de ahí, los bancos se moverán hacia dónde crean necesario hacerlo. Londres no desparecerá, pero ya no será lo mismo. Hemos podido construir la Unión Bancaria Europea muy rápidamente, si bien necesitamos acelerar la creación de un fondo europeo de garantía de depósitos. Y es que era un problema que los mercados financieros estuvieran integrados, pero no así la supervisión. Respecto a la intervención del Popular, la misma es un éxito de esa política y el contribuyente no deberá aportar dinero. En Italia deberían proceder a reestructurar sus bancos, porque no se puede seguir como hasta ahora.

Brexit, Trump y el futuro del orden liberal. Roger Cohen, Kevin Rudd y Manuel Muñiz, español
El 21 de febrero de 2017, la Fundación Rafael del Pino organizó el encuentro titulado “Brexit, Trump y el futuro del orden liberal”, en el que participaron Kevin Budd, ex primer ministro y ex ministro de Asuntos Exteriores de Australia, y Roger Cohen, columnista del ‘New York Times’. El primero en intervenir fue Kevin Budd, quien advirtió de la necesidad de reconocer los grandes retos, profundos y sistémicos, a los que se enfrentan hoy los países occidentales y que han puedo en cuestión los valores liberales. La revolución tecnológica, la fragmentación de las sociedades, la trivialización de la opinión pública son fenómenos que están dándose de forma simultánea. Para afrontarlos, es importante tener una visión de la historia amplia y de largo plazo. La difusión de noticias falsas a través de las redes sociales, por ejemplo, se aprovecha de la libertad y de los valores liberales. Con ello se limita la libertad de prensa, cuando perseguir la verdad es una tradición de Occidente. El desafío tecnológico viene ejemplificado perfectamente por la ley de Moore, según la cual la capacidad de procesamiento de un microchip se duplica cada dos años, con lo que su crecimiento es exponencial. Todo ello tiene consecuencias. Por ejemplo, el desarrollo de la inteligencia artificial tiene su impacto sobre el empleo y puede convertir al ser humano en redundante. El reto, por tanto, es cómo gestionar el cambio tecnológico para que beneficie a la mayoría. El tercer desafío es la destrucción del contrato económico y social. Desde la crisis financiera, y en parte a causa de ella, está aumentando la desigualdad, tanto de rentas como de oportunidades, lo que empieza a fracturar ese contrato de forma profunda. El crecimiento de la desigualdad lleva al cuarto desafío: el fracaso de la política. La incapacidad de gestionar de forma adecuada el impacto de la globalización está implicando la aparición de los populismos. Todo ello representa una seria amenaza a los valores liberales. Y la pregunta es cómo vamos a afrontar esos desafíos. Por su parte, Roger Cohen inició su intervención calificando al Brexit de decisión alocada y exponiendo que hay mucha gente que quiere un cambio disruptivo, lo que explica la victoria de Trump. Cohen recordó que, en 1989, con la caída del comunismo, parecía que había llegado el fin de la historia de la mano del triunfo del consenso liberal. Las cosas, sin embargo, no son así. Ahora tenemos que afrontar lo que el diccionario de Oxford denomina la post verdad, así como la consideración de que la única verdad es la que emana de líder, todo lo cual supone un peligro para los valores liberales. Lo que está pasando en Estados Unidos es preocupante. Por ejemplo, la dualidad de posiciones sobre la OTAN de Trump y Pence es algo peligroso porque afecta a la seguridad y a la estabilidad mundiales. Por otra parte, América es una idea; una idea de libertad, democracia y apertura. Ahora se está desprendiendo de ella por culpa de Trump y su amenazante “America First”. Trump también ataca a la UE y espera que haya más países que abandonen el proyecto europeo, lo cual es algo completamente nuevo. Antes, Estados Unidos veía a la UE como una pieza clave para la estabilidad en el continente. Pero ahora las cosas están cambiando porque Trump no conoce la historia europea. “America First” también significa atacar a la OTAN y retirarse de los acuerdos comerciales internacionales, como el TTIP, cuando el multilateralismo ha sido un pilar fundamental de la estabilidad. También va contra la prensa y contra la verdad. Banon dijo que la prensa tenía que callarse, cuando la prensa es fundamental para la libertad. Trump se comporta más como un líder de un movimiento que como el presidente de Estados Unidos. En este sentido, sus ataques al Congreso son preocupantes. En estos casos, las instituciones del orden liberal se ven socavadas de manera sistemática. Algo pasa en nuestras sociedades y debemos reconocerlo porque de ello se alimenta el populismo.

Brexit, Trump y el futuro del orden liberal. Roger Cohen, Kevin Rudd y Manuel Muñiz, english
El 21 de febrero de 2017, la Fundación Rafael del Pino organizó el encuentro titulado “Brexit, Trump y el futuro del orden liberal”, en el que participaron Kevin Budd, ex primer ministro y ex ministro de Asuntos Exteriores de Australia, y Roger Cohen, columnista del ‘New York Times’. El primero en intervenir fue Kevin Budd, quien advirtió de la necesidad de reconocer los grandes retos, profundos y sistémicos, a los que se enfrentan hoy los países occidentales y que han puedo en cuestión los valores liberales. La revolución tecnológica, la fragmentación de las sociedades, la trivialización de la opinión pública son fenómenos que están dándose de forma simultánea. Para afrontarlos, es importante tener una visión de la historia amplia y de largo plazo. La difusión de noticias falsas a través de las redes sociales, por ejemplo, se aprovecha de la libertad y de los valores liberales. Con ello se limita la libertad de prensa, cuando perseguir la verdad es una tradición de Occidente. El desafío tecnológico viene ejemplificado perfectamente por la ley de Moore, según la cual la capacidad de procesamiento de un microchip se duplica cada dos años, con lo que su crecimiento es exponencial. Todo ello tiene consecuencias. Por ejemplo, el desarrollo de la inteligencia artificial tiene su impacto sobre el empleo y puede convertir al ser humano en redundante. El reto, por tanto, es cómo gestionar el cambio tecnológico para que beneficie a la mayoría. El tercer desafío es la destrucción del contrato económico y social. Desde la crisis financiera, y en parte a causa de ella, está aumentando la desigualdad, tanto de rentas como de oportunidades, lo que empieza a fracturar ese contrato de forma profunda. El crecimiento de la desigualdad lleva al cuarto desafío: el fracaso de la política. La incapacidad de gestionar de forma adecuada el impacto de la globalización está implicando la aparición de los populismos. Todo ello representa una seria amenaza a los valores liberales. Y la pregunta es cómo vamos a afrontar esos desafíos. Por su parte, Roger Cohen inició su intervención calificando al Brexit de decisión alocada y exponiendo que hay mucha gente que quiere un cambio disruptivo, lo que explica la victoria de Trump. Cohen recordó que, en 1989, con la caída del comunismo, parecía que había llegado el fin de la historia de la mano del triunfo del consenso liberal. Las cosas, sin embargo, no son así. Ahora tenemos que afrontar lo que el diccionario de Oxford denomina la post verdad, así como la consideración de que la única verdad es la que emana de líder, todo lo cual supone un peligro para los valores liberales. Lo que está pasando en Estados Unidos es preocupante. Por ejemplo, la dualidad de posiciones sobre la OTAN de Trump y Pence es algo peligroso porque afecta a la seguridad y a la estabilidad mundiales. Por otra parte, América es una idea; una idea de libertad, democracia y apertura. Ahora se está desprendiendo de ella por culpa de Trump y su amenazante “America First”. Trump también ataca a la UE y espera que haya más países que abandonen el proyecto europeo, lo cual es algo completamente nuevo. Antes, Estados Unidos veía a la UE como una pieza clave para la estabilidad en el continente. Pero ahora las cosas están cambiando porque Trump no conoce la historia europea. “America First” también significa atacar a la OTAN y retirarse de los acuerdos comerciales internacionales, como el TTIP, cuando el multilateralismo ha sido un pilar fundamental de la estabilidad. También va contra la prensa y contra la verdad. Banon dijo que la prensa tenía que callarse, cuando la prensa es fundamental para la libertad. Trump se comporta más como un líder de un movimiento que como el presidente de Estados Unidos. En este sentido, sus ataques al Congreso son preocupantes. En estos casos, las instituciones del orden liberal se ven socavadas de manera sistemática. Algo pasa en nuestras sociedades y debemos reconocerlo porque de ello se alimenta el populismo.

Central Banking Series. Charles Evans, Peter Praet, Jaime Caruana y José Manuel González-Páramo, english
El 27 de marzo de 2017 se celebró en la Fundación Rafael del Pino la edición anual de las Central Bank Series, centrada en esta ocasión en la política monetaria en un nuevo escenario económico. En la sesión participaron Charles Evans, presidente de la Reserva Federal de Chicago; Peter Praet, vocal del Comité Directivo del Banco Central Europeo, y Jaime Caruana, presidente del Banco de Pagos Internacionales. El primero en intervenir fue Charles Evans, quien destacó que la inflación en Estados Unidos se encuentra bien encaminada hacia el objetivo de la Reserva Federal del 2%, si bien le preocupa que las expectativas inflacionistas a largo plazo aún están por debajo de ese objetivo. A su juicio, los fundamentales macroeconómicos están fortaleciéndose. El empleo crece con fuerza, lo mismo que la confianza del consumidor y el consumo privado. Solamente la inversión muestra un comportamiento algo decepcionante. No obstante, aún persiste una elevada incertidumbre, más alta que en la salida de otras crisis económicas. En este sentido, apuntó a la desaceleración económica en China. En este contexto, las expectativas de crecimiento de la economía estadounidense seguían siendo más bajas de lo que muchos desearían, si bien el país cuenta con margen para reducir los impuestos a las empresas, lo que permitiría mejorar algo dichas expectativas. El problema es que las expectativas a largo plazo también se mantienen más bajas como consecuencia de la demografía y del cambio tecnológico. En su opinión, Estados Unidos necesita mayores tasas de crecimiento de la productividad, puesto que la fuerza laboral se reduce. Por lo que se refiere a la política monetaria, Evans indicó que otras dos nuevas subidas de tipos de interés este año serían lo adecuado para fortalecer la economía estadounidense, y avanzó que también se esperan incrementos del precio del dinero en 2018 y 2019. Praet, a su vez, inició su intervención indicando que la zona euro no estaba preparada para afrontar el colapso de grandes instituciones bancarias que se produjo al comienzo de la crisis, un periodo en el que los acontecimientos se desarrollaron a gran velocidad. En este contexto, la política monetaria tuvo que acometer un papel fundamental, si bien las acciones que llevó a cabo el Banco Central Europeo no hubieran tenido éxito de no haber existido otros apoyos. Ahora, en cambio, la zona euro cuenta con un nuevo entramado institucional, aunque todavía incompleto, que permite afrontar este tipo de problemas. Ahora bien, la política monetaria no lleva al equilibrio presupuestario. Aquí tienen que actuar los países para reconducir la situación. Y lo mismo cabe decir por lo que se refiere a las reformas estructurales que necesitan algunos países miembros de la unión monetaria europea. En la zona euro los riesgos se están reduciendo, si bien se corre el peligro de que se frene el proceso de reformas estructurales. La economía está recuperándose, aunque el stock de capital todavía es bajo. Y un problema añadido es que hay países que se muestran preocupados por la estabilidad de precios a causa de unos tipos de interés tan bajos como los que mantiene el Banco Central Europeo. Jaime Caruana, el último en tomar la palabra, destacó que el principal desafío para los bancos centrales en estos momentos es cómo hacer la transición hacia la normalización de la política monetaria. En este sentido, indicó que todo lo referente a la estabilidad financiera debería integrarse mucho mejor de lo que lo ha estado en el pasado en el marco de política monetaria. Y también recordó que la experiencia de quantitative easing tiene sus límites y puede correrse el riesgo de que se produzca una sobrecarga. También dijo que los bancos centrales necesitan incorporar mejor sus interacciones con el resto del mundo. En relación con la coyuntura actual, Caruana considera que no se va a producir una gran globalización, debido a las incertidumbres políticas y al auge del proteccionismo. Además, los ciclos financieros están volviendo a los mercados emergentes. La normalización de la política monetaria debe tener en cuenta estos aspectos. También se refirió a los límites de la política monetaria, que se encuentran en los niveles excesivos de deuda pública y en los problemas relacionados con los sistemas financieros. Aun así, si los bancos centrales no hubieran intervenido durante la crisis, hubiéramos estado ante una gran recesión. Pero es preciso tener en cuenta que el crecimiento rápido del crédito influye sobre el crecimiento real de las economías y sobre la evolución de la productividad. La transición hacia la normalización de la política monetaria se enfrenta al problema de la asimetría a la hora de afrontar los ciclos financieros. Por eso, es importante que el proceso, que ya se ha iniciado, sea gradual a la vez que firme. Lo mejor, en este sentido, sería una combinación de políticas económicas, en vez de poner tanta carga sobre la política monetaria, la cual debe incluir los elementos relacio

La economía del bien común. Jean Tirole y Manuel Conthe, español
El 4 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo sobre “La economía del bien común”, con motivo de la presentación del libro del mismo título escrito por Jean Tirole, premio Nobel de Economía 2014. Según Tirole, la ejecución de la política económica tiene un problema y es que los políticos tienen que complacer al electorado y a los grupos de presión si quieren salir reelegidos. El electorado, por ello, debe estar bien informado acerca de las consecuencias indirectas de las políticas que reclaman porque su efecto puede ser muy distinto al esperado. Otro problema, en este sentido, es de naturaleza psicológica y consiste en lo que la gente quiere creer y aceptar. Las personas no quieren pensar que un endeudamiento público creciente pone en peligro el sistema de bienestar social y, por tanto, se resiste a las políticas de austeridad. Una de esas consecuencias indirectas se aprecia en el sistema universitario francés, en el que se ha apostado por derechos de matrícula muy reducidos que lo que hacen es subvencionar a los ricos. Además, existen mecanismos de información privilegiada que permiten que quienes conocen el funcionamiento del sistema saquen el máximo partido del mismo, por ejemplo, la información sobre las mejores universidades y los requisitos para poder acceder a ellas. Otro de los problemas es la creciente disminución de la confianza en los mercados, con las consiguientes demandas de protección. La gente está preocupada por las consecuencias de la crisis financiera, por el empleo, por el cambio tecnológico, por el cambio climático y busca un marco más confortable. Ese marco lo ofrecen los populistas, que realizan promesas sin ningún tipo de restricción en relación con los gastos, usando el dinero público. Por lo que se refiere a la distribución de la renta, Tirole indicó que la distribución es menor cuanto mayores sean las diferencias o las divisiones entre los individuos, porque los ciudadanos están menos dispuestos a gastar en aquellos a los que consideran diferentes. Esto explica que mientras en Estados Unidos hay mucha redistribución de renta entre los distintos estados, porque hay un sentido de pertenencia a la misma comunidad, en Europa no sucede lo mismo entre los países de la UE. Respecto a la economía de la religión, Tirole indicó que los impuestos que se han cobrado a las minorías religiosas han promovido que la gente pertenezca a la religión mayoritaria. Las religiones compiten en muchos países y lo hacen, en muchos casos, a través de la provisión de unos servicios públicos que debería facilitar el estado, pero que no lo hace. Tirole se mostró crítico con quienes pretenden que las autoridades regulatorias no sean independientes. Puso el ejemplo de Francia, donde mucha gente quiere recuperar la soberanía monetaria y así poder financiar el déficit público imprimiendo dinero. Esas personas no piensan en los pobres, que son los primeros perjudicados por la inflación. Los políticos, por ello, no deben controlar las autoridades regulatorias porque eso sería simplemente para beneficio de los grupos de presión. También criticó el Acuerdo de París para combatir el cambio climático. Al volver a su país, ningún político de los que lo aprobaron dijo “voy a hacer algo por el cambio climático, voy a gastar para combatirlo”, porque lo que hay es una promesa colectiva sin que nadie diga quién va a poner el dinero. Una posibilidad para combatir el cambio climático sería un impuesto sobre las emisiones de dióxido de carbono. Otra es poner techo a las emisiones y crear un mercado de derechos de emisión en el que los que emitan menos de lo previsto puedan vender los derechos sobrantes. En este mismo ámbito, consideró que en Europa hay que hacer más para reducir las emisiones de dióxido de carbono. El problema es que se corre el riesgo de que las empresas se deslocalicen y se vayan donde les cobren menos por dichas emisiones. Por lo que se refiere al mercado de trabajo, Tirole señaló que hay que proteger a los trabajadores, no a los puestos de trabajo. En este sentido, denunció la dualidad del mercado de trabajo, entre trabajadores fijos y temporales y se mostró contrario a la temporalidad porque impide la cualificación de los trabajadores temporales, pero también advirtió de la necesidad de que la normativa laboral se adapte a un mundo que cambia a gran velocidad y al que resulta cada vez más difícil adaptarse. En este sentido, considera que la inmigración es una oportunidad, si hay empleo para ellos, porque los inmigrantes generan demanda y pagan impuestos y cotizaciones sociales. En este sentido, es un error considerar que el número de puestos de trabajo en una economía es fijo. También considera que se debe limitar la contratación temporal y que se debe hacer tributar a las empresas que despiden, porque indemnizan al trabajador, pero no pagan a la Seguridad Social y, entonces, tienen que mantenerla los ciudadanos. Por ello, hay que hacer que las empresas sean más responsables y qu

La economía del bien común. Jean Tirole y Manuel Conthe, english
El 4 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo sobre “La economía del bien común”, con motivo de la presentación del libro del mismo título escrito por Jean Tirole, premio Nobel de Economía 2014. Según Tirole, la ejecución de la política económica tiene un problema y es que los políticos tienen que complacer al electorado y a los grupos de presión si quieren salir reelegidos. El electorado, por ello, debe estar bien informado acerca de las consecuencias indirectas de las políticas que reclaman porque su efecto puede ser muy distinto al esperado. Otro problema, en este sentido, es de naturaleza psicológica y consiste en lo que la gente quiere creer y aceptar. Las personas no quieren pensar que un endeudamiento público creciente pone en peligro el sistema de bienestar social y, por tanto, se resiste a las políticas de austeridad. Una de esas consecuencias indirectas se aprecia en el sistema universitario francés, en el que se ha apostado por derechos de matrícula muy reducidos que lo que hacen es subvencionar a los ricos. Además, existen mecanismos de información privilegiada que permiten que quienes conocen el funcionamiento del sistema saquen el máximo partido del mismo, por ejemplo, la información sobre las mejores universidades y los requisitos para poder acceder a ellas. Otro de los problemas es la creciente disminución de la confianza en los mercados, con las consiguientes demandas de protección. La gente está preocupada por las consecuencias de la crisis financiera, por el empleo, por el cambio tecnológico, por el cambio climático y busca un marco más confortable. Ese marco lo ofrecen los populistas, que realizan promesas sin ningún tipo de restricción en relación con los gastos, usando el dinero público. Por lo que se refiere a la distribución de la renta, Tirole indicó que la distribución es menor cuanto mayores sean las diferencias o las divisiones entre los individuos, porque los ciudadanos están menos dispuestos a gastar en aquellos a los que consideran diferentes. Esto explica que mientras en Estados Unidos hay mucha redistribución de renta entre los distintos estados, porque hay un sentido de pertenencia a la misma comunidad, en Europa no sucede lo mismo entre los países de la UE. Respecto a la economía de la religión, Tirole indicó que los impuestos que se han cobrado a las minorías religiosas han promovido que la gente pertenezca a la religión mayoritaria. Las religiones compiten en muchos países y lo hacen, en muchos casos, a través de la provisión de unos servicios públicos que debería facilitar el estado, pero que no lo hace. Tirole se mostró crítico con quienes pretenden que las autoridades regulatorias no sean independientes. Puso el ejemplo de Francia, donde mucha gente quiere recuperar la soberanía monetaria y así poder financiar el déficit público imprimiendo dinero. Esas personas no piensan en los pobres, que son los primeros perjudicados por la inflación. Los políticos, por ello, no deben controlar las autoridades regulatorias porque eso sería simplemente para beneficio de los grupos de presión. También criticó el Acuerdo de París para combatir el cambio climático. Al volver a su país, ningún político de los que lo aprobaron dijo “voy a hacer algo por el cambio climático, voy a gastar para combatirlo”, porque lo que hay es una promesa colectiva sin que nadie diga quién va a poner el dinero. Una posibilidad para combatir el cambio climático sería un impuesto sobre las emisiones de dióxido de carbono. Otra es poner techo a las emisiones y crear un mercado de derechos de emisión en el que los que emitan menos de lo previsto puedan vender los derechos sobrantes. En este mismo ámbito, consideró que en Europa hay que hacer más para reducir las emisiones de dióxido de carbono. El problema es que se corre el riesgo de que las empresas se deslocalicen y se vayan donde les cobren menos por dichas emisiones. Por lo que se refiere al mercado de trabajo, Tirole señaló que hay que proteger a los trabajadores, no a los puestos de trabajo. En este sentido, denunció la dualidad del mercado de trabajo, entre trabajadores fijos y temporales y se mostró contrario a la temporalidad porque impide la cualificación de los trabajadores temporales, pero también advirtió de la necesidad de que la normativa laboral se adapte a un mundo que cambia a gran velocidad y al que resulta cada vez más difícil adaptarse. En este sentido, considera que la inmigración es una oportunidad, si hay empleo para ellos, porque los inmigrantes generan demanda y pagan impuestos y cotizaciones sociales. En este sentido, es un error considerar que el número de puestos de trabajo en una economía es fijo. También considera que se debe limitar la contratación temporal y que se debe hacer tributar a las empresas que despiden, porque indemnizan al trabajador, pero no pagan a la Seguridad Social y, entonces, tienen que mantenerla los ciudadanos. Por ello, hay que hacer que las empresas sean más responsables y qu

¿Un nuevo contrato social para España? Jordi Sevilla, Luis Garicano y Antón Costas
El 16 de octubre de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo “¿Un nuevo contrato social para España?”, en el que participaron Jordi Sevilla, ex ministro de Administraciones Públicas; Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics, y Antón Costas, catedrático de Economía Aplicada de la Universitat de Barcelona, con motivo de la presentación del libro de Costas “El final del desconcierto. Un nuevo contrato social para que España funcione”.

Invirtiendo a largo plazo. Francisco García Paramés y Carlos Rodríguez Braun
Con motivo de la presentación de su libro “Invirtiendo a largo plazo”, Francisco García Paramés, uno de los principales gestores de inversiones en España, participó en este diálogo. Paramés, conocido por su filosofía de invertir en valor, explicó que esta estrategia consiste en invertir con cierto sentido común, en hacer las cosas con lógica.

El euro. Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa. Joseph Stiglitz y Joaquín Almunia, español
El 5 de octubre de 2016 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el debate entre Joseph Stiglitz, catedrático de Economía en la Universidad de Columbia y Premio Nobel de Economía, y Joaquín Almunia, ex comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, en torno al euro y el futuro de Europa.

El euro. Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa. Joseph Stiglitz y Joaquín Almunia, english
El pasado 5 de octubre tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el debate entre Joseph Stiglitz, catedrático de Economía en la Universidad de Columbia y Premio Nobel de Economía, y Joaquín Almunia, ex comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, en torno al euro y el futuro de Europa.

La influencia en el pensamiento económico de la Escuela Española de Economía.
Siempre se ha hablado de la Escuela de Salamanca como centro del renacimiento del pensamiento, durante el Siglo de Oro, que llevó a cabo un grupo de profesores españoles y portugueses, especialmente los teólogos, a raíz de la labor intelectual y pedagógica que llevó a cabo Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca. Uno de los campos en que trabajaron estos pensadores fue la economía, con importantes aportaciones de personajes tan destacados como Francisco Suárez, Domingo de Soto o Juan de Mariana, entre otros. Pero, ¿hubo por la misma época otros pensadores que trataran de esos mismos temas en otros lugares de España? ¿Había algún denominador común en su pensamiento? ¿Podría hablarse con propiedad de una Escuela Española de Economía? Para arrojar luz sobre esta cuestión, la Fundación Rafael del Pino reunió el 31 de enero de 2018, en su sede, a Pedro Schwartz Girón, catedrático Rafael del Pino en la Universidad Camilo José Cela y académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas; Juan Velarde Fuertes, catedrático emérito y presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas; Victoriano Martín Martín, catedrático emérito de Historia del Pensamiento Económico y miembro de la Real Academia de Doctores, y Ángel Fernández Álvarez, autor del libro “La Escuela Española de Economía”, en un diálogo sobre este tema. Ángel Fernández defendió la razón de hablar de una Escuela Española de Economía, en tanto en cuanto, aunque su inicio tuvo lugar en el Convento de San Esteban de la Universidad de Salamanca por el padre dominico Francisco de Vitoria, también hubo pensadores que estudiaron y trabajaron en otras universidades españolas como Alcalá de Henares, Valencia, Palencia, Valladolid o Sevilla. Fernández reivindicó el uso de dicha denominación para abarcar al conjunto amplio de autores escolásticos que identificaron en sus obras los principios del crecimiento económico y las instituciones, inclusivas e integradoras, que caracterizan una sociedad civilizada al tratar las cuestiones y disputas morales como consecuencia del proceso de colonización y cristianización de América. A raíz del descubrimiento de América, en 1492, España lideró lo que puede considerarse una primera globalización con grandes movimientos migratorios de la población europea hacia el Nuevo Mundo y con un gran aumento del transporte marítimo y del comercio en el océano Atlántico. Esto llevó a la necesidad de estudiar las disputas morales que se derivaban de la colonización y de las transacciones del mercado y, consecuentemente, propició la identificación correcta de la mayoría de los principios económicos que hoy damos por aceptados, pero que aparecen primero en las obras de los autores escolásticos españoles. Sus ideas se transmitieron por Europa y América, gracias al latín como idioma común del mundo académico de la época y también al uso de la imprenta, que permitía publicar y difundir gran cantidad de libros. El imperio español tenía un tamaño monumental, como recordó Juan Velarde, y en su seno se desarrollaron ideas fundamentales para el desarrollo de la economía de mercado. Esas ideas, sin embargo, no terminaron de cuajar en España debido al nulo interés que manifestó la universidad española por una rama del saber tan fundamental para la economía como es las matemáticas. Los escolásticos establecieron las bases intelectuales del capitalismo, pero les faltó el aparato científico. Los escolásticos fueron autores valientes, en especial Juan de Mariana, quien defendió ideas tan polémicas como el tiranicidio como respuesta de última instancia ante el totalitarismo, la importancia, o el derecho de rebelión cuando se traspasa el límite que supone la propiedad privada, si bien el duque de Lerma lo envió a prisión por su denuncia sobre la adulteración de la moneda que el valido del rey estaba llevando a cabo. Francisco de Vitoria, rememoró Pedro Schwartz, reavivó la discusión económica y constitucional, siguiendo la tradición de Tomás de Aquino. La escolástica, considerada demasiado formal, había sido apartada durante décadas, pero las universidades europeas volvieron a tomar ese marco de estudio, apartándose del positivismo y recuperando la reflexión sobre asuntos naturales. Ese desarrollo fue especialmente profundo en España, en la Universidad de Salamanca y otros centros. Su legado dejó una herencia teológica importante. No obstante, hay que tener cuidado a la hora de estudiar los estudios de los autores escolásticos, no podemos caer en el patriotismo científico, advirtió. Las aportaciones al pensamiento económico que hicieron todos estos pensadores fueron mucho menos profundas que sus reflexiones consagradas a otras cuestiones, como por ejemplo los límites constitucionales del poder. Otro motivo para la cautela es que, aunque todos ellos hablaron a favor del comercio, no enarbolaron una oposición firme ante el proteccionismo de la época. La figura de Juan de Mariana tiene una enorme importancia por su capacidad para c