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Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

250 episodes — Page 5 of 5

Conferencia Magistral de Raphael Bostic, español

El 15 de noviembre de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo sobre “La política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico”, que tuvo como protagonista a Raphael Bostic, presidente de la Reserva Federal de Atlanta. En su intervención, Bostic se refirió al contexto que informa las decisiones de política monetaria, para lo cual empezó refiriéndose a la historia monetaria reciente de Estados Unidos y, más en concreto, a 2015, cuando la Reserva Federal inició el proceso de normalización monetaria mediante las primeras subidas de tipos de interés, desde el nivel próximo a cero en que los había situado para combatir la crisis financiera. Desde entonces, la Reserva Federal ha ido subiéndolos en pequeñas dosis, pero de forma continua, sin que ello tuviera efectos negativos sobre el mercado de trabajo. La inflación, a su vez, se encontraba muy por debajo del objetivo de precios a largo plazo. En junio de 2017, la tasa de paro había bajado hasta el 4,3%, superando las mejores expectativas. La inflación, por su parte, se había comportado tal y como se había previsto. Por ello, la Reserva Federal decidió dar el segundo paso hacia la normalización monetaria empezando la reducción del balance de la Fed, que se había cuadruplicado durante la crisis. Un proceso este que la Fed decidió llevar a cabo de forma gradual para no perturbar la estabilidad de los mercados financieros y para evitar movimientos bruscos de los tipos de interés. La estrategia puede considerarse un éxito, ya que la inflación se encuentra en el entorno del 2% y el desempleo ha caído hasta el 3,7%, una tasa que no se había conocido durante los últimos cincuenta años. La cuestión ahora es si se necesitan más ajustes, y cuáles serían estos, para alcanzar la neutralidad de la política monetaria.

Nov 27, 201824 min

El entorno ciudadano en el siglo XXI: Una Barcelona cosmopolita, próspera y segura. Manuel Valls

El 13 de noviembre de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo con Manuel Valls, ex primer ministro de Francia y candidato de Ciudadanos a la Alcaldía de Barcelona, con motivo de la presentación de su libro “Barcelona, vuelvo a casa”. Valls indicó que se encuentra preparado para afrontar cualquier cosa, en referencia al intento de bloqueo de un acto similar el día anterior en Barcelona por parte de la CDR porque, según dijo, cuando se ha sido jefe del gobierno en Francia y uno ha conocido momentos muy difíciles desempeñando ese cargo, se está preparado para todo. Así es que la CDR no va a impedir nada, ni a Valls, ni a Ciudadanos. En Barcelona, dijo, hay gente que vive esas situaciones de acoso desde hace mucho más tiempo que él y eso es inaceptable. Es inaceptable que unos traten de impedir un debate político, o la presentación de un libro. Eso es fascismo. La gente tiene que tener libertad de poder expresar sus opiniones, incluso los independentistas. Pero pensar que es normal que se niegue habitualmente esa libertad de expresión a los no independentistas es un peligro para la democracia. La experiencia que tuvo con los atentados terroristas en Francia le enseñó que lo que es más importante es defender los valores europeos, esto es, la libertad, la democracia, que están amenazados por la falta de proyecto de Europa, por los populismos y por los nacionalismos. Lo que está pasando en Barcelona, en este sentido, trasciende porque Barcelona es una ciudad europea, una ciudad de valores. Lo que se va a jugar allí dentro de unos meses es el destino de Cataluña, de España y de Europa. Si ganamos, dijo, será la mejor respuesta al populismo. Respecto al presidente francés Emmanuel Macron, Valls indicó que no tiene su misma cultura política porqué Valls fue miembro de un partido político, el socialista, y no podía tener la sensación de que le estaba traicionando aceptando un nombramiento gubernamental por parte de Macron. También dijo que falta sentido de Estado para resolver los problemas del país, aunque reconoció que la situación en Francia es difícil porque los populistas más la extrema izquierda obtuvieron el 50% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, como consecuencia del desempleo y de los efectos económicos y sociales de la crisis. En su opinión, en la sociedad siempre hay, y siempre va a haber, un debate entre la derecha y la izquierda. Sin embargo, el gran debate realmente va a ser entre lo que representa Europa como espacio de paz, prosperidad y respeto a las personas, frente a los populismos y nacionalismos. Eso es lo que está haciendo Macron con sus propuestas para relanzar y reforzar la integración europea. Con ello, podemos contribuir a salvar el proyecto europeo. Por ello, se preguntó que dónde estaba la sociedad civil catalana cuando los independentistas le dijeron a Inés Arrimadas que se volviera a Andalucía. A su juicio, quienes perpetran este tipo de actos no saben lo que están provocando en la sociedad, porque esos actos anuncian tiempos muy duros. Lo mismo sucede en Europa y Estados Unidos con el auge del antisemitismo. Valls se reconoció socialdemócrata, y por eso está preocupado, porque la crisis de la socialdemocracia es parte de la crisis de Europa. Desde su perspectiva, el respeto a la persona es fundamental, porque sin él y sin democracia, nada es posible. Cuando ha gobernado la socialdemocracia, una parte de la izquierda siempre la ha acusado de traidora, ya sea en la Alemania de Willy Brandt, la España de Felipe González o la Francia de Michel Rocard, pero en política siempre hay que buscar compromisos. Además, la socialdemocracia es libertad y, en opinión de Valls, es quien ganó la lucha contra el comunismo precisamente porque perdió una parte de sí buscando el compromiso. Y es que un político también tiene que resolver los problemas. Por lo que se refiere a las empresas, Valls indicó que, sin ellas, no hay ni economía, ni empleo, ni impuestos, ni redistribución de la riqueza. Por ello, necesitamos a las empresas, sobre todo a las pequeñas y medianas. En este sentido, lo peor que tiene el populismo es que siempre está buscando enemigos porque es fácil: siempre hay un responsable de los problemas que uno no es capaz de resolver. Y, para el populismo, la empresa es parte del enemigo. Es cierto que las empresas no siempre actúan como debieran. De hecho, todavía estamos pagando muy caro las consecuencias de la crisis creada por las entidades financieras. Aún así, necesitamos a las empresas como parte del contrato social. Por ello, siempre va a defender la economía de mercado, como va a defender la reforma de la educación, ya que el mundo no puede estar gobernando por gente que va designando enemigos. Hay que salir de las trincheras. También en Barcelona. También necesitamos talento en todo lo que hagamos como sociedad, lo que lleva a la aparición de unas élites. Pero cuando el discurso principal de un partido es la crítica a esas élites, es qu

Nov 20, 20181h 37m

La Unión Europea ante graves desafíos proteccionistas. Juergen Donges

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 6 de noviembre de 2018, la Conferencia Magistral “La Unión Europea ante graves desafíos proteccionistas” que pronunció Juergen B. Donges, Catedrático Emérito de la Universidad de Colonia (Alemania). Juergen B. Donges es Catedrático Emérito de Ciencias Económicas y Director del Instituto de Política Económica y del Otto Wolff Institute for Economic Studies, ambos en ubicados en Colonia. El profesor Donges fue Vicepresidente del Instituto de Economía Mundial de Kiel y Presidente de la Comisión para la Desregulación de la Economía, creada por el Gobierno Federal alemán. Entre 1995 y 1997 fué miembro de la Comisión del Gobierno Federal alemán sobre la reforma del sector público y, posteriormente, Presidente del Consejo alemán de Expertos Económicos. Juergen B. Donges es Asesor científico de varias instituciones y patrono de varias Fundaciones científicas y culturales, entre ellas la Fundación ICO, Madrid, académico correspondiente, para Alemania, de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, Barcelona. – Miembro de la Academia de Ciencias del Estado federado de Renania del Norte-Westfalia, Düsseldorf y consejero de la Fundación Rafael del Pino.

Nov 8, 201851 min

Cómo una década de crisis financiera ha cambiado el mundo. Adam Tooze, español.

La Gran Recesión, como ya se conoce a la crisis financiera internacional que se inició en 2008, es la peor crisis global de la historia. Peor, incluso, que la Gran Depresión. La estrategia que aplicó Estados Unidos para superarla es todo un manual a seguir en estos casos

Oct 15, 201850 min

Cómo una década de crisis financiera ha cambiado el mundo. Adam Tooze, english

La Gran Recesión, como ya se conoce a la crisis financiera internacional que se inició en 2008, es la peor crisis global de la historia. Peor, incluso, que la Gran Depresión. La estrategia que aplicó Estados Unidos para superarla es todo un manual a seguir en estos casos

Oct 15, 201850 min

El patrón bitcoin. La alternativa descentralizada a los bancos centrales, español

El 2 de octubre de 2018 tuvo lugar en la Fundación del Pino la conferencia de Saifedean Ammous, experto en criptomonedas y autor del libro “El patrón bitcoin”, en la que explicó las características y las posibilidades de este tipo de monedas. Ammous considera que bitcoin es una forma de dinero completamente única. Según explicó, el problema que existe con la mayoría de los tipos de dinero es que, cuanto más se utiliza, más sube su valor. Este hecho genera incentivos para que se emita más, con lo que su valor se devalúa y no puede ejercer la función de depósito de valor. Para evitar este tipo de situaciones se ha tratado de utilizar dinero difícil de producir, como el ganado o los metales. Pues bien, bitcoin es el dinero más difícil de producir. De hecho, la cantidad de bitcoin se ha limitado a 25 millones de unidades y no es posible ir más allá y generar más. Esto es lo que hace que bitcoin sea algo único como depósito de valor, porque no hay forma de aumentar su oferta. Al mismo tiempo, cuanta más gente trate de producir bitcoins, más difícil y más caro resulta hacerlo. Con ello, y gracias también a que se basa en la tecnología blockchain, la red de bitcoin se hace más segura porque hay más procesos en marcha. Cuando aumenta la demanda de bitcoins, aumenta su valor, pero no se incrementa tanto su producción porque cada vez es más difícil obtener uno, lo que lo hace más seguro. Su seguridad también se deriva de que es muy difícil de atacar porque no hay un solo punto de fallo. Tanta es su seguridad que, hasta ahora, nadie ha podido confirmar una transacción fraudulenta con bitcoin porque es una moneda dura, difícil de producir, disponible a escala global, de utilización voluntaria y negociada y valorada libremente en el mercado. Cuando se considera el papel de bitcoin como depósito de valor, lo primero que hay que tener en cuenta es que, en estos momentos, se trata de un activo que no es estrictamente líquido ya que la capacidad de transacción del Bitcoin (que es de 500.000 operaciones diarias) ha llegado a su límite y que hace falta la aplicación de una tecnología denominada SegWit (Segregated Witness) capaz de cuadriplicar la capacidad de transacción del Bitcoin. El límite de operaciones actual es el motivo por el cual el coste de las transacciones ha ido subiendo de forma significativa durante los últimos años. Bitcoin, sin embargo, protege de la inflación porque no se pueden crear más de 25 millones de unidades. Gracias a ello, bitcoin, como depósito de valor, permite transferirlo al futuro. Bitcoin es un mercado alternativo, libre y descentralizado, frente a la centralización que representan los bancos centrales o el oro, porque la mayoría de las transacciones no tienen lugar en el blockchain de bitcoin, sino que se realizan fuera de él en los procesadores de pagos y de cambios y en las páginas webs que utilizan esta criptomoneda. Uno de los principales beneficios que aporta bitcoin se deriva del hecho de que el dinero pierde valor con el tiempo, lo que estimula el cortoplacismo y el consumismo. El dinero duro, como bitcoin, en cambio hace lo contrario: estimula el ahorro y la acumulación de capital, de donde deriva una mayor productividad y mayores niveles de vida y de bienestar. Dicho de otra forma, con el dinero tal y como lo conocemos, la gente prefiere el consumo de hoy al consumo futuro porque ese dinero pierde valor. Con bitcoin, la gente seguiría gastando hoy, pero lo haría de forma menos frívola, y estimularía el ahorro. Para tratar de ilustrar esta característica de bitcoin, Ammous puso un ejemplo relacionado con la historia de la pintura. Según él, una criptomoneda sería como la Capilla Sixtina: puesto que Miguel Ángel tardó cuatro años en pintarla, una obra así es muy escasas y difícil de reproducir. En cambio, el dinero blando, el que usamos actualmente, sería como un cuadro de Mark Rothko, que tarda veinte minutos en pintarse. Lo primero hace que obras como la Capilla Sixtina sean muy escasas; lo segundo, que abunden los cuadros de Rothko y de sus imitadores. Como las criptomonedas no son físicas, sino informáticas, el monopolio territorial de los bancos centrales cuenta poco. Además, y precisamente porque el bitcoin es dinero informático, el gobierno no puede confiscarlo. Por eso los venezolanos compran bitcoin; así pueden sacarlo del país sin que el gobierno de Maduro pueda hacer nada al respecto. Y es que las criptomonedas, en última instancia, implican el retorno al gobierno limitado. Su utilización incrementa el poder de las familias y de las comunidades locales, al tiempo que el papel de los estados se debilita. También puede ser la solución al ciclo económico porque no se puede crear más bitcoin. Y como no se puede crear, no se puede manipular. Esa manipulación del dinero es la causa de los ciclos económicos, la inflación y las recesiones, según la interpretación del ciclo que realizan la escuela austriaca de economía. De la misma forma, desaparecería el privilegio exorbitante del

Oct 5, 201843 min

El patrón bitcoin. La alternativa descentralizada a los bancos centrales, english

El 2 de octubre de 2018 tuvo lugar en la Fundación del Pino la conferencia de Saifedean Ammous, experto en criptomonedas y autor del libro “El patrón bitcoin”, en la que explicó las características y las posibilidades de este tipo de monedas. Ammous considera que bitcoin es una forma de dinero completamente única. Según explicó, el problema que existe con la mayoría de los tipos de dinero es que, cuanto más se utiliza, más sube su valor. Este hecho genera incentivos para que se emita más, con lo que su valor se devalúa y no puede ejercer la función de depósito de valor. Para evitar este tipo de situaciones se ha tratado de utilizar dinero difícil de producir, como el ganado o los metales. Pues bien, bitcoin es el dinero más difícil de producir. De hecho, la cantidad de bitcoin se ha limitado a 25 millones de unidades y no es posible ir más allá y generar más. Esto es lo que hace que bitcoin sea algo único como depósito de valor, porque no hay forma de aumentar su oferta. Al mismo tiempo, cuanta más gente trate de producir bitcoins, más difícil y más caro resulta hacerlo. Con ello, y gracias también a que se basa en la tecnología blockchain, la red de bitcoin se hace más segura porque hay más procesos en marcha. Cuando aumenta la demanda de bitcoins, aumenta su valor, pero no se incrementa tanto su producción porque cada vez es más difícil obtener uno, lo que lo hace más seguro. Su seguridad también se deriva de que es muy difícil de atacar porque no hay un solo punto de fallo. Tanta es su seguridad que, hasta ahora, nadie ha podido confirmar una transacción fraudulenta con bitcoin porque es una moneda dura, difícil de producir, disponible a escala global, de utilización voluntaria y negociada y valorada libremente en el mercado. Cuando se considera el papel de bitcoin como depósito de valor, lo primero que hay que tener en cuenta es que, en estos momentos, se trata de un activo que no es estrictamente líquido ya que la capacidad de transacción del Bitcoin (que es de 500.000 operaciones diarias) ha llegado a su límite y que hace falta la aplicación de una tecnología denominada SegWit (Segregated Witness) capaz de cuadriplicar la capacidad de transacción del Bitcoin. El límite de operaciones actual es el motivo por el cual el coste de las transacciones ha ido subiendo de forma significativa durante los últimos años. Bitcoin, sin embargo, protege de la inflación porque no se pueden crear más de 25 millones de unidades. Gracias a ello, bitcoin, como depósito de valor, permite transferirlo al futuro. Bitcoin es un mercado alternativo, libre y descentralizado, frente a la centralización que representan los bancos centrales o el oro, porque la mayoría de las transacciones no tienen lugar en el blockchain de bitcoin, sino que se realizan fuera de él en los procesadores de pagos y de cambios y en las páginas webs que utilizan esta criptomoneda. Uno de los principales beneficios que aporta bitcoin se deriva del hecho de que el dinero pierde valor con el tiempo, lo que estimula el cortoplacismo y el consumismo. El dinero duro, como bitcoin, en cambio hace lo contrario: estimula el ahorro y la acumulación de capital, de donde deriva una mayor productividad y mayores niveles de vida y de bienestar. Dicho de otra forma, con el dinero tal y como lo conocemos, la gente prefiere el consumo de hoy al consumo futuro porque ese dinero pierde valor. Con bitcoin, la gente seguiría gastando hoy, pero lo haría de forma menos frívola, y estimularía el ahorro. Para tratar de ilustrar esta característica de bitcoin, Ammous puso un ejemplo relacionado con la historia de la pintura. Según él, una criptomoneda sería como la Capilla Sixtina: puesto que Miguel Ángel tardó cuatro años en pintarla, una obra así es muy escasas y difícil de reproducir. En cambio, el dinero blando, el que usamos actualmente, sería como un cuadro de Mark Rothko, que tarda veinte minutos en pintarse. Lo primero hace que obras como la Capilla Sixtina sean muy escasas; lo segundo, que abunden los cuadros de Rothko y de sus imitadores. Como las criptomonedas no son físicas, sino informáticas, el monopolio territorial de los bancos centrales cuenta poco. Además, y precisamente porque el bitcoin es dinero informático, el gobierno no puede confiscarlo. Por eso los venezolanos compran bitcoin; así pueden sacarlo del país sin que el gobierno de Maduro pueda hacer nada al respecto. Y es que las criptomonedas, en última instancia, implican el retorno al gobierno limitado. Su utilización incrementa el poder de las familias y de las comunidades locales, al tiempo que el papel de los estados se debilita. También puede ser la solución al ciclo económico porque no se puede crear más bitcoin. Y como no se puede crear, no se puede manipular. Esa manipulación del dinero es la causa de los ciclos económicos, la inflación y las recesiones, según la interpretación del ciclo que realizan la escuela austriaca de economía. De la misma forma, desaparecería el privilegio exorbitante del

Oct 5, 201843 min

Consecuencias de las políticas comercial y exterior de la Administración Trump. Jesús Fernámndez Villaverde

La Fundación Rafael del Pino y el Círculo de Empresarios organizó el 6 de septiembre de 2018, la Conferencia Magistral de Jesús Fernández Villaverde “Consecuencias de las políticas comercial y exterior de la Administración Trump”. Jesús Fernández Villaverde es Catedrático de Economía en la Universidad de Pensilvania desde 2007 y miembro del Nacional Bureau of Economic Research (NBER), del “grupo de los cien” y del consejo editorial de relevantes publicaciones nacionales e internacionales. Es Licenciado en Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales por ICADE y Doctor en Economía por la Universidad de Minnesota. RESUMEN El 6 de septiembre de 2018 la Fundación Rafael del Pino y el Círculo de Empresarios organizaron la conferencia de Jesús Fernández Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania, titulada “Consecuencias de la política comercial y exterior de la Administración Trump”. Según Fernández Villaverde, esta política ha supuesto una revolución en las relaciones internacionales y comerciales de Estados Unidos con el resto del mundo. Una revolución que es tan profunda como las cuatro anteriores que experimentó esta política estadounidense: 1914, tras el inició de la Primera Guerra Mundial; 1941, a partir de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial: 1989, como consecuencia de la caída del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría, y 2001, después de los atentados del 11 de septiembre. La revolución actual supone una ruptura con las estructuras básicas de relaciones internacionales y comerciales que Estados Unidos había construido desde 1944 en la Conferencia de Bretton Woods. Una revolución que viene explicada por factores ideológicos, factores coyunturales y factores estructurales. En el ámbito ideológico, vuelven los fantasmas del pasado de Estados Unidos y Steve Bannon, que fue estratega jefe de la Casa Blanca durante los siete primeros meses de la presidencia de Donald Trump, es una de las personas que más ha influido en su retorno. La idea central del pensamiento de Bannon consiste en que América se construyó gracias al sistema americano de protección a la industria y al control del sistema financiero para ayudarla. Ese sistema se basa en las ideas del estadista decimonónico estadounidense Henry Clay, que se asentaban en tres pilares: un arancel protector (25%) de la industria americana, el control del sistema financiero para que financie a la industria estadounidense y un gran plan de inversión en infraestructuras. Estos son, también, los pilares fundamentales del programa de Trump. En el caso concreto de los aranceles, estos pasaron a ser muy bajos a partir de Bretton Woods. La Administración Trump está muy descontenta con esto. El entramado ideológico de Clay se completa con otras dos ideas de naturaleza política: unas fuerzas armadas muy bien preparadas y el nacionalismo interior. Esto también es lo que quiere hacer Donald Trump. En el ámbito político también predominan las ideas de James Polk, presidente de Estados Unidos entre 1845 y 1849. Sus elementos esenciales son una fuerte desconfianza hacia las élites de la costa este, una base electoral de clase trabajadora, blanca y rural y una política exterior muy agresiva. Una política nuevamente muy similar a la de la Administración Trump cuyas consecuencias fueron la guerra Estados Unidos-México. Como consecuencia de la derrota que sufrieron, los mexicanos tuvieron que ceder a los estadounidenses la mitad de su territorio, que incluía los estados de California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México, Wyoming y Texas. Además, se agravaron las tensiones territoriales entre EEUU y sus vecinos. Lo que está haciendo Trump, en consecuencia, ya ha sucedido antes. Trump lo utiliza para construir su política exterior y comercial. Por lo que se refiere a los factores coyunturales, lo primero que hay que tener en cuenta es que Trump gana la nominación debido a los problemas internos del Partido Republicano: el hastío con la saga Bush, el hecho de que Jeb Bush no quería presentarse, Marco Rubio no estaba preparado, … En segundo término, hay que tener en cuenta que, en Estados Unidos, raramente un partido gana tres elecciones presidenciales seguidas. El único caso que se dio en el siglo XX fue la victoria de Bush padre después de los ocho años de presidencia de Ronald Reagan. La economía, además, había crecido poco en los años anteriores. Todo ello jugaba a favor de la victoria de Trump. De hecho, el modelo de predicción de Ray Fair, de la Universidad de Yale, decía que un candidato republicano, sin poner nombres, hubiera obtenido el 56% de los votos, lo que indica que el terreno estaba abonado para una victoria republicana. A pesar de ello, Trump solo obtuvo el 49% de los sufragios. Por último, Hillary Clinton era una candidata horrorosa, tanto en términos estratégicos como tácticos, y cometió errores importantes que le costaron la victoria. En cuanto a los factores estructurales, destacan en especial cuatro: el cambio

Sep 11, 201856 min

Big data. Indicadores económicos y nuevas tecnologías; retos para el futuro. Roberto Rigobon

La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral del profesor del MIT, Roberto Rigobon, sobre el fenómeno “Big data” titulada “Indicadores económicos y nuevas tecnologías; retos para el futuro”. Roberto Rigobon es Catedrático Society of Sloan Fellows de Administración de Empresas y Catedrático de Economía Aplicada de la escuela de negocios del MIT. Desarrolla su actividad en las más relevantes instituciones académicas como, por ejemplo, el National Bureau of Economic Research y el Census Bureau’s Scientific Advisory Committee y ha recibido numerosos honores y galardones a lo largo de su extensa y prolífica carrera académica e investigadora. El profesor Rigobon obtuvo su doctorado en Economía en el MIT en el año 1997, es MBA por el IESA y licenciado en Ingeniería Eléctrica por la Universidad Simón Bolívar. Sus áreas principales de investigación son la economía internacional, la economía monetaria y la economía del desarrollo. Ha investigado, en especial, las causas de las crisis financieras y los desequilibrios de balanza de pagos. Más recientemente, ha centrado su atención en el fenómeno “Big data”, en concreto, en su aplicación al análisis económico. En este ámbito fundó el Billion Prices Project y PriceStats con la vista puesta en el análisis de los procesos de formación de los precios internacionales y en la determinación de medidas de la inflación alternativas a las tradicionales. Su objetivo es ofrecer estadísticas de inflación en el mundo mejores que las oficiales a través de la medición diaria del fenómeno inflacionista. Su metodología no consiste en el tratamiento de la información de los precios en los puntos de venta sino en obtener dicha información de los distribuidores directamente a través sus webs. El potencial de esta metodología, en plena revolución tecnológica y de conectividad global, es enorme. Es posible utilizar los datos obtenidos para mejorar el conocimiento del comportamiento de los agentes económicos, predecir la evolución de las variables macroeconómicas, etc.

Jul 3, 201848 min

Desarrollo del cerebro y educación infantil, base para el futuro de las naciones. Andrew Meltzoff, english.

Andrew N. Meltzoff es Catedrático Job and Gertrud Tamaki de la Universidad de Washington y Co-Director del Institute for Learning & Brain Sciences de dicha Universidad. El profesor Meltzoff se licenció por la Harvard University y obtuvo su grado de doctor en la Oxford University. Es considerado un experto internacional en el desarrollo de bebés y niños. Sus descubrimientos sobre la imitación infantil han revolucionado la comprensión de la cognición temprana, la personalidad y el desarrollo del cerebro. El Dr. Meltzoff ha sido galardonado con el MERIT Award del National Institute of Health y, en el año 2005, recibió el premio a la investigación de excelencia de la Society for Developmental and Behavioral Pediatrics así como el Kenneth Craik Award in Psychology de la Cambridge University. El Dr. Meltzoff es miembro de la American Academy of Arts & Sciences, la American Association for the Advancement of Science, la American Psychological Association y la American Psychological Society.

Jul 3, 201826 min

Desarrollo del cerebro y educación infantil, base para el futuro de las naciones. Patricia Kuhl, english.

Patricia K. Kuhl es Catedrática Bezos Family Foundation for Early Childhood Learning de la Universidad de Washington, Co-Directora del Institute for Learning & Brain Sciences y Directora de NSF-funded Science of Learning Center de dicha universidad. Es experta en lenguaje y ciencias de la audición y está especializada en la adquisición del lenguaje y sus bases neuronales; también ha investigado sobre el desarrollo del lenguaje en el autismo y sobre los sistemas de reconocimiento de voz. La profesora Kuhl es miembro de la National Academy of Sciences, la Rodin Academy y la Norwegian Academy of Science and Letters. Fue galardonada con la Silver Medal de la Acoustical Society of America en 1997 y, en el año 2005, recibió el Kenneth Craik Research Award de la Cambridge University. Ha recibido en dos ocasiones el University of Washington’s Faculty Lectureship Award, así como el University of Minnesota’s Outstanding Achievement Award. Adicionalmente, es miembro de la American Association for the Advancement of Science, la Acoustical Society of America, la Cognitive Science Society y la American Psychological Society. En el año 2008 recibió la Gold Medal de la Acoustical Society of America por su trabajo sobre el aprendizaje y el cerebro y, en 2011, el IPSEN Fondation’s Jean-Louis Signoret Neuropsychology Prize.

Jul 3, 201829 min

La sociedad de coste marginal cero. Jeremy Rifkin, english.

La Fundación Rafael del Pino organizó, el día 15 de septiembre de 2014, la Conferencia Magistral de Jeremy Rifkin “La sociedad de coste marginal cero” con motivo de la publicación de su último libro de igual título. Jeremy Rifkin es licenciado en Economía por la Wharton School de la Universidad de Pensilvania y en Asuntos internacionales por la Fletcher School of Law and Diplomacy de la Tufts University. Actualmente es presidente de la Foundation on Economic Trends y autor de diecinueve libros sobre el impacto de los cambios científicos y tecnológicos en la economía, el trabajo, la sociedad y el medio ambiente. El profesor Rifkin asesora a la Comisión Europea, el Parlamento Europeo así como a varios presidentes y jefes de Estado de la UE, sobre temas relacionados con la economía, el cambio climático y la seguridad energética. Jeremy Rifkin es presidente de TIR Consulting Group LLC y fundador y presidente de la Third Industrial Revolution Global CEO Business Roundtable, que integra a un centenar de relevantes empresas dedicadas a las energías renovables, la construcción, la arquitectura, los bienes raíces, los servicios públicos, y el transporte y la logística. Es, además, profesor del Executive Education Program de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania.

Jul 3, 201853 min

After the Crisis: what next for the world economy? Martin Wolf, english.

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 5 de marzo de 2014 a las 19 horas, la Conferencia Magistral de Martin Wolf “After the Crisis: what next for the world economy?”. Martin Wolf es editor asociado y director de economía del diario Financial Times. Fue distinguido como Comandante de la Orden del Imperio Británico en 2000 “por sus servicios al periodismo financiero”. El Sr. Wolf es miembro honorario del Nuffield College, del Corpus Christi College, del Instituto Oxford de Política Económica (Oxonia) así como de la Universidad de Nottingham. Ha participado en el Foro Económico Mundial en Davos desde 1999 y es miembro de su Consejo Internacional de Medios desde 2006. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Nottingham, Doctor en Ciencias (Economía) por la Universidad de Londres, y Doctor Honoris Causa por la London School of Economics. Fue miembro de la Comisión Independiente del gobierno británico sobre la Banca (2010-2011). Sus publicaciones más recientes son Why Globalization Works y Fixing Global Finance.

Jul 3, 201842 min

Economía y sociedad en un mundo líquido. Zygmunt Bauman, español

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 4 de febrero de 2014 a las 19 horas, la Conferencia Magistral de Zygmunt Bauman “Economía y sociedad en un mundo líquido”. Zygmunt Bauman es Catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Leeds. A lo largo de su prolífica y dilatada carrera académica ha ejercido la docencia en otras universidades como las de Varsovia, Tel Aviv o The London School of Economics. Su visión de la sociología reivindica un papel menos descriptivo y más reflexivo. Sus aportaciones a la conceptualización de la posmodernidad, a la que él denomina “modernidad líquida”, han sido recogidas en diversos ensayos por los que ha recibido el reconocimiento internacional. El profesor Bauman ha sido galardonado con el European Amalfi Prize for Sociology and Social Science en 1992 y el Theodor W. Adorno Award en 1998. Asimismo, en 2010 recibió, junto a Alain Touraine, el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Sus libros han sido traducidos a más de 30 idiomas. La obra de Zygmunt Bauman comprende 57 libros y más de 100 ensayos entre los que destacan títulos como ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?; La cultura en el mundo de la modernidad líquida; Vigilancia líquida; Sobre la educación en un mundo líquido; 44 cartas desde el mundo líquido; Arte ¿líquido?; Miedo líquido. La sociedad contemporánea y sus temores; Tiempos líquidos; Vida líquida; Amor líquido; y Modernidad líquida.

Jul 3, 201848 min

Antifrágil. Las cosas que se benefician del desorden. Nassim Nicholas Taleb, enlgish.

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 3 de julio de 2013, la Conferencia Magistral de Nassim Nicholas Taleb titulada “Antifrágil. Las cosas que se benefician del desorden” con motivo de la presentación de su obra con igual título. Nassim Nicholas Taleb comenzó su carrera profesional como agente de banca de inversión y la ha reconducido hacia la investigación y el estudio. Es conocido por su enfoque multidisciplinar para obtener beneficios de los acontecimientos imprevistos a través de la economía, la filosofía, la ciencia política, las finanzas, la ingeniería y la historia. Es profesor extraordinario de Ingeniería de riesgos en el New York University Polytechnic Institute. Su interés actual se centra en los sistemas “antifrágiles”, aquellos que se benefician del desorden. Sus libros Antifrágil, El Cisne Negro y ¿Existe la suerte? se han publicado en 33 idiomas.

Jul 3, 20181h 12m

El fin del poder. Moisés Naím, español

La Fundación Rafael del Pino organizó, 12 de noviembre de 2013, la Conferencia Magistral de Moisés Naím “El fin del poder”. Moisés Naím es Senior Associate en el departamento de economía internacional del Carnegie Endowment for International Peace en Washington, fundador y presidente del Grupo de los Cincuenta (G50) y miembro de los directorios de Population Action International, National Endowment for Democracy, International Crisis Group y Open Society. Dirigió durante catorce años Foreign Policy, un periodo en el que esta revista obtuvo el National Magazine Award for General Excellence en tres ocasiones siendo considerada, hoy en día, una de las publicaciones más influyentes del mundo. A lo largo de su prolífica carrera profesional, Moisés Naím ocupó también puestos relevantes en el sector público como, por ejemplo, Ministro de Industria y Comercio de Venezuela, director del Banco Central de Venezuela y Director Ejecutivo del Banco Mundial; también fue director académico y profesor de negocios y economía en el IESA de Caracas. El profesor Naim es autor de numerosos artículos académicos y de más de diez libros sobre economía y política internacional que han recibido el reconocimiento internacional. Es director y presentador de Efecto Naím, un programa de televisión semanal sobre temas internacionales transmitido en Estados Unidos e Iberoamérica a través de NTN24/DirecTV así como por varios canales nacionales en diferentes países. Sus columnas semanales sobre la realidad mundial son publicadas por los principales diarios de Iberoamérica, Europa y Estados Unidos (Financial Times, El País, La Repubblica , etc.). En su última obra, titulada como la Conferencia que pronunciará en la Fundación, realiza un análisis sobre el poder y su mutación, un poder que en las últimas décadas ha pasado de los grandes ejércitos disciplinados a las caóticas bandas de insurgentes; de las gigantescas corporaciones a los ágiles emprendedores; de los palacios presidenciales a las plazas públicas, cada vez, más difícil de ejercer y más fácil de perder. La energía iconoclasta de los micropoderes, señala Moisés Naím, puede derrocar dictadores, acabar con los monopolios y abrir nuevas e increíbles oportunidades, pero también puede conducir al caos y la parálisis; a partir de estudios nuevos y provocadores y de su experiencia en asuntos internacionales, explica cómo el fin del poder está remodelando el mundo en que vivimos.

Jul 3, 20181h 0m

Insights on the Economy. Arthur B. Laffer, english.

Arthur B. Laffer , que está considerado como el Padre de la Economía de la Oferta (Supply-Side Economics), ha marcado el desarrollo de la política impositiva de los Estados Unidos desde hace más de tres décadas. Años de experiencia en el campo del asesoramiento le han distinguido tanto en el campo privado como en el público siendo parte de la junta de dirección de compañías como Clark Bardes, HNTB, Manhattan East Suite Hotels, Retirement Capital Group o Vizional Technologies. Laffer es el fundador y Presidente de Laffer Associates, una firma que provee de servicios de investigación globales a instituciones, fondos de pensiones, instituciones financieras y corporaciones focalizándose en la interconexión de factores macroeconómicos, políticos y demográficos que afectan a los mercados financieros. Fue miembro del Panel de Asesores en Política Económica de Reagan; miembro del Comité de Finanzas de Reagan y Bush. Ha sido profesor de la Universidad Pepperdine, institución de la que fue parte del Consejo Directivo; de la Universidad del Sur de California y de la de Chicago. Laffer es también reconocido internacionalmente como el creador de la Curva que lleva su nombre, uno de los principales cuerpos teóricos de la mencionada Economía de la Oferta usada para resumir la visión a favor del crecimiento de esta corriente teórica. Entre los premios que ha logrado destacan dos Graham & Dodd otorgados por la Financial Analyst Federation gracias a sus artículos publicados en el Financial Analysts Journal; el Distinguished Service Award de la National Association of Investment Clubs; el Premio Adam Smith y el Premio Daniel Webster de la International Platform Association.

Jul 3, 20181h 28m

Innovación e inversión en inteligencia artificial. Luis Perez-Breva, español

El 24 de mayo de 2018 tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia magistral de Luis Pérez-Breva, director del MIT Innovation Team, sobre “Innovación e inversión en inteligencia artificial”, con motivo de la presentación de la edición en español de su libro “Innovar: un manifiesto de acción”. Pérez-Breva indicó que, a la hora de innovar, nos gusta pensar que se empieza con una idea disruptiva. La realidad, sin embargo, es muy distinta. No se empieza de esta forma porque nadie puede saber, a priori, si una idea es disruptiva. En realidad, el principio de todo es una idea peregrina, una combinación absurda. Lo que viene a continuación es una fijación por solucionar todos los problemas que surgen a la hora de desarrollar esa idea peregrina, porque son problemas que, hasta ahora, no ha resuelto nadie. En este sentido, Pérez-Breva puso como ejemplo la experiencia de Space X, la empresa espacial de Elon Musk. Musk quiso enviar a marte un pequeño invernadero para empezar a preparar al Planeta Rojo para su colonización y, ante las dificultades para llevar a cabo su idea, acabo por crear Space-X, que hoy realiza transportes a la estación espacial. Para avanzar, el primer paso es demostrarse a uno mismo, con los hechos y con los recursos de que se dispone, qué hace que esa idea inicial parezca peregrina. Es el caso del coche eléctrico, que consiste en acoplar una batería al vehículo. Este principio es más realizable de lo que parece. Después, todo es cuestión de ir resolviendo problemas hasta que se tiene un prototipo, algo que ya se pueda escalar. Innovar y emprender son dos cosas distintas. A veces se hacen las dos a la vez, a veces no hace falta crear una nueva compañía, a veces lo que se crea es una organización nueva con nuevas ideas. Innovar requiere una mentalidad distinta. Fracasar no es una opción ni hay un producto mínimamente viable con el que empezar. Lo que hay son personas, piezas y un problema escurridizo que promete explicar algún día como encajan piezas y personas. Todo lo demás -tecnología, modelos de negocio, arte, producto, …) llega por el camino. Y el final está por descubrir, mientras que por el camino te vuelves un experto. En este sentido, Pérez-Breva afirma que predecir el futuro es difícil; construirlo no. Eso lleva al problema de la miopía del producto, esto es, reconocemos las innovaciones después de triunfar como productos, pero cuesta ir más allá para ver la organización y sus orígenes. Entonces es cuanto intentamos predecir productos y no alcanzamos a materializar las visiones. Innovar consiste en resolver los problemas con las piezas de que se dispone. En este punto, Pérez-Breva puso el ejemplo del nacimiento de Greenpeace. Se trataba de un grupo de gente preocupada por el medio ambiente que quería detener una prueba nuclear estadounidense. Las piezas a combinar eran un anuncio, un concierto, un barco pesquero, las páginas de opinión y varios grupos sociales. Lo que hicieron fue anunciar su propósito, organizar un concierto para recaudar fondos y alquilar un barco pesquero para tratar de impedir la detonación de la bomba. Mientras el barco hacía su ruta, iba transmitiendo por radio todo cuanto acontecía. El barco fracasó en impedir la explosión, pero los medios se hicieron eco de su travesía, y de toda la historia, y publicaron textos al respecto, lo que despertó las conciencias de mucha gente. Los organizadores, a continuación, decidieron fundar Greenpeace. Se puede establecer una analogía entre la innovación y las tres leyes de la predicción que enunció el científico británico Arthur C. Clarke. Según estas leyes, cuando un científico eminente pero anciano afirma que algo es posible, con toda seguridad está en lo cierto; cuando afirma que algo es imposible, es muy probable que esté equivocado. Además, la única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá, en terreno de lo imposible. Por último, cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. Pues bien, lo que hace el innovador es traspasar los límites de lo posible, pero lo que fascina a los demás es la tecnología avanzada. La tarea del innovador, por tanto, es aventurarse un poco en el terreno de lo imposible. Sus herramientas son piezas, personas y problemas. El resultado es la innovación. La siguiente cuestión es: ¿se puede invertir directamente en innovación? Hoy por hoy las opciones son invertir en empresas nuevas. Sin embargo, las start-ups representan cada vez más un porcentaje menor de la economía. Hay más start-ups que nunca, pero crecen menos y mueren antes. Mientras tanto, en Estados Unidos, las grandes compañías aportan más empleo que las pequeñas, por primera vez desde 2003. A pesar de ello, apostamos por las start-ups porque los emprendedores que innovan son la causa del progreso económico. La inversión en innovación tiene que alinear los intereses de los inversores a largo plazo y de las fundaciones o los benefactores. Hay que abrirles la pu

May 28, 201855 min

Dinámica económica: es el momento para políticas racionales. Juergen Donges, español

El 8 de mayo de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Juergen B. Donges, catedrático emérito de la Universidad de Colonia, titulada “Dinámica económica: es el momento para políticas racionales”. Según Donges, estamos en un año crucial para el destino de la Unión Europea. Nos enfrentamos a unos cambios a nivel institucional de gran envergadura. Por ello, en 2018 hay que tomar las decisiones para todo lo que vaya a pasar en 2019. El año que viene hay que elegir un nuevo Parlamento Europeo, hay que nombrar una nueva Comisión Europea, un nuevo presidente, un nuevo economista jefe y un nuevo consejero del Banco Central Europeo. También hay que elegir un nuevo presidente de la UE. Al mismo tiempo está la necesidad de aprobar este año el próximo marco financiero plurianual 2012-2027, y hay que aprobarlo por unanimidad. El problema empieza con el Brexit, porque se va de la UE su segundo mayor financiador después de Alemania. Esto significa que hay un país menos y lo lógico sería que también hubiera menos gasto, pero lo que se pide, por el contrario, es más gasto y, por tanto, más contribuciones de los países miembros. Aquí hay dos posturas encontradas. Alemania y Francia, por un lado, dicen que están dispuestos a aumentar su contribución desde el 1% del PIB. España también. Por otro, está el grupo de pequeños países liderados por Holanda y Austria que tienen ideas totalmente distintas y piden bajar las contribuciones. Por ello, nos vamos a enfrentar a negociaciones muy duras y, mientras tanto, los comisarios europeos y los eurodiputados ni siquiera se preguntan si en un mundo de nuevas tecnologías es razonable que la política agrícola común siga siendo la partida más importante del presupuesto europeo. 2018 también es el año de la ventana de oportunidad para que la UE aborde todos los temas que tiene sobre la mesa. Los gobiernos también deberían utilizar esta ventana de oportunidad. ¿Por qué? Porque se está convirtiendo en algo normal entre los gobiernos que sea Bruselas donde se resuelvan todos los problemas, pero eso es una falacia porque los problemas son nacionales y tienen que ser abordados con políticas nacionales, por ejemplo, en el caso del paro. La tentación de cargar con todo a Bruselas es grande, pero el peligro también porque la Comisión Europea no puede hacer todo lo que se le pide, por falta de recursos o de competencias, o porque no puede resolverlo. La consecuencia es que el desencanto se abra paso en la sociedad y termine con el auge del populismo. Esta ventana de oportunidad viene en un buen momento porque estamos en un año de recuperación económica más fuerte de lo previsto, con unas políticas monetarias muy laxas y unas políticas fiscales relajadas. También tenemos riesgos, pero en 2018 todavía no se van a materializar. El ritmo de crecimiento económico es muy sólido y está bastante bien sincronizado entre los países, a excepción del Reino Unido, que va para abajo a causa del Brexit. Por otro lado, los países con crisis de deuda soberana, entre ellos España, se han recuperado con firmeza, con esfuerzos propios de ajuste y reformas estructurales. Aun así, la izquierda se resiste a reconocer que las reformas estructurales y el saneamiento de las cuentas públicas son necesarias para que una economía se recupere. Lo malo que tiene su mensaje de que todo va mal, el trabajo es precario, etc. es que la gente se lo cree. Las cuatro economías grandes de la Eurozona tienen un crecimiento importante, con España a la cabeza. En Alemania hay un boom coyuntural como no se ha visto desde la reunificación, con una utilización de la capacidad productiva del 88%, con una escasez de mano de obra cualificada, lo que terminará desacelerando el ritmo de actividad. Las otras tres grandes economías también están creciendo por encima de su potencial de producción. El gran reto es tener políticas que incrementen el potencial de crecimiento, en vez de estimular la demanda, mediante una inversión empresarial dinámica, un progreso tecnológico que abarque toda la economía, personas cualificadas y una inmigración guiada y selectiva que complemente la oferta de trabajo nacional. Necesitamos también una tasa de actividad más alta y que se prolongue la vida laboral más allá de los 65 años. Esas políticas se orientan hacia la oferta, la parte de la economía en la que se toman las decisiones de producción. Incluyen impuestos moderados, no crear nuevos impuestos; regulaciones eficientes; inversiones públicas que hagan falta de verdad; un gasto público limitado y la reducción de la deuda pública acumulada. Si hiciéramos esto tendríamos presupuestos saneados, sostenibles y sin necesidad de un presupuesto europeo para contrarrestar perturbaciones cíclicas. Además, hay que tener en cuenta que la efectividad de las políticas fiscales es muy limitada. El mercado de trabajo es una de las historias más agradables porque la creación de empleo es significativa y el paro se va reduciendo. Seguimos teniendo diferenc

May 10, 201858 min

El origen de la Unión Europea como área de libertad. Ramón Pérez Maura

La Fundación Rafael del Pino, Free Market Road Show y el Instituto Juan de Mariana organizaron, el 19 de abril de 2018, el evento “Free Market Road Show Madrid 2018: Occidente y el valor de la libertad.” En la mesa redonda participaron: Eduardo Fernandez Luiña, Analista de Relaciones Internacionales, Fundación FAES Almudena Negro, Periodista especializada en comunicación digital y asociacionismo Víctor Santana, Asesor del eurodiputado británico Daniel Hannan Manuel Llamas, Redactor jefe de economía, Libertad Digital (moderador)

Apr 25, 201815 min

El cuerpo y el alma del liberalismo. Juan Ramón Rallo, español.

La Fundación Rafael del Pino, Free Market Road Show y el Instituto Juan de Mariana organizan, el 19 de abril de 2018 a las 16.30, el evento “Free Market Road Show Madrid 2018: Occidente y el valor de la libertad.” Para que funcione el capitalismo, es necesario que florezca una serie de valores basados en la justicia, la prudencia, la fortaleza y la templanza, así como en las versiones secularizadas de la fe, la esperanza y la caridad. Juan Ramón Rallo lo explica. ¿Qué valores son necesarios para que florezca el capitalismo, para que proporcione un progreso generalizado para el conjunto de la población? Según Juan Ramón Rallo, director del Instituto Juan de Mariana, la respuesta más común es que necesitamos de instituciones, entendidas éstas como un marco jurídico común que respete la propiedad privada, los contratos, la libertad individual, dentro de un contexto de estabilidad macroeconómica y de un Estado limitado. Son las ideas que brotan del consenso de Washington y son condición necesaria para el desarrollo económico, para que florezca el capitalismo. Además, son necesarios otros valores, como un comportamiento virtuoso a la hora de comerciar. En Occidente se ha hablado de siete virtudes, cuatro de ellas cardinales -justicia, prudencia, fortaleza y templanza- y tres teologales -caridad, fe y esperanza-. Estas siete virtudes son esenciales para que el capitalismo funcione. Justicia es dar a cada uno lo suyo, esto es, respetar la libertad y la propiedad ajena, cumplir con la palabra dada, reparar el daño causado, combatir los privilegios, reconocer la igualdad de derechos. El capitalismo requiere de justicia para todo esto. También necesita de prudencia, esto es, actuar de manera adecuada y con moderación, pensar con madurez, decidir con sabiduría y ejecutar con rectitud. En el capitalismo, la prudencia es necesaria para perseguir el interés propio comerciando, en vez de parasitando; para buscar el beneficio sin asumir riesgos alocados, para reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones, para ejecutar diligentemente nuestros planes, para buscar el perfeccionamiento continuado de nuestra actividad empresarial y para calcular las consecuencias de nuestras decisiones en el mercado. La fortaleza es vencer al miedo sin caer en la temeridad para perseguir aquello que nos resulta difícil de alcanzar. Es atacar para conquistar metas más altas en nuestra vida y es resistir al desaliento y la desesperanza. El capitalismo necesita de ello para innovar, penetrar en nuevos mercados, competir con otras empresas, desafiar las regulaciones injustas, resistir el pesimismo ante una crisis, etc. Templanza es controlar nuestras pasiones para no caer en comportamientos socialmente disfuncionales. El capitalismo la necesita para ahorrar y acumular capital, evitando el consumismo desenfrenado; para escuchar al cliente con humildad, para no caer en la autocomplacencia empresarial y reconocer que la vida es un proceso de aprendizaje continuo para emular los logros ajenos. Las virtudes teologales, que deben estar secularizadas para aplicarse al capitalismo, vienen encabezadas por la fe, entendida como confiar en aquello que no entendemos plenamente. En este caso, la tradición, las normas y los usos que han conformado la cooperación social antes de nosotros y aceptar nuestras limitaciones cognitivas. El capitalismo lo requiere en los usos comerciales para no caer en la trampa del planificador. Esperanza es confianza en un futuro al que no conocemos, el no vernos paralizados por el miedo al cambio. El capitalismo requiere esperanza no solo en nuestro propio éxito, sino también en el éxito ajeno, el progreso, la tecnología, el crecimiento económico y las nuevas empresas. Caridad es la preocupación por el bien del prójimo y la confianza de que los demás también se preocupen por el nuestro. Es una forma de estructurar las relaciones humanas de cooperación buscando el bien común, rechazar la visión de la sociedad como una lucha fratricida. Es armonía de intereses. El capitalismo requiere de caridad hacia los trabajadores, los consumidores, los proveedores, los socios y el resto de la comunidad, para evitar la envidia hacia los éxitos del prójimo. Las virtudes cardinales aplicadas al comercio aportan el andamiaje básico para que la cooperación capitalista sea posible. Ahora bien, hace falta también respeto hacia el empresario y el capitalista. Solo con instituciones formales no tenemos capitalismo. También necesitamos las virtudes teologales secularizadas, es decir, necesitamos también instituciones informales. Tratar de trasplantar unas instituciones meramente formales en unos países donde no hay ese poso subyacente, no ha dado buenos resultados.

Apr 20, 201814 min

El futuro de los medios de comunicación tradicionales. Martin Baron, english

La Fundación Rafael del Pino y la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra organizaron el 25 de enero de 2017, la V edición de “Conversaciones con…”, que contó con la participación de Martin Baron, director del Washington Post. La intervención de Baron tuvo dos ejes centrales: por un lado, las relaciones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los medios de comunicación, con las implicaciones que ello tiene para el futuro de la democracia, y, por otro, en el futuro de los medios de comunicación ante el cambio disruptivo que están provocando las nuevas tecnologías. Baron, recordó las descalificaciones que ha dirigido Trump a los medios de comunicación, de los que ha dicho, según Baron, que son el enemigo, que son asquerosos, que son deshonestos y que difunden noticias falsas. Por ello, el director del Washington Post, el diario que destapó el escándalo Watergate que le costó la presidencia a Richard Nixon, sospecha que Trump tratará de ponerles todo tipo de obstáculos y trabas legales con el fin de limitar la libertad de expresión y de prensa. Por ello considera que está en juego la libertad de expresión. Para Baron, un posible endurecimiento de las relaciones entre Trump y la prensa resulta un asunto muy preocupante porque los medios juegan un papel central en la democracia, puesto que la democracia no existe si no hay libertad de expresión y libertad de prensa. Con independencia de las relaciones entre la Casa Blanca y los medios de comunicación, estos ya están sufriendo las consecuencias de un cambio tecnológico disruptivo que, en su opinión, irá todavía más rápido en el futuro. Ahora, los medios ya no compiten solo entre ellos; tienen que hacerlo también con las redes sociales, con YouTube, etc. El escenario, por tanto, ahora es completamente nuevo y distinto y los medios tienen que adaptarse con rapidez a él. Hoy las cosas han cambiado tanto que internet y las redes sociales están socavando la capacidad de influencia de los medios de comunicación. Y, lo que es peor para los medios tradicionales, las nuevas tecnologías permiten a cualquiera conseguir la información que quiera, en cualquier momento y lugar, y a través de cualquier dispositivo. Esto plantea un problema, porque hay mucha gente que solo quiere leer informaciones que estén en línea con sus opiniones, algo muy fácil de hacer hoy en día precisamente gracias a las nuevas tecnologías, pero que tiene el gran inconveniente de que impide que lleguen a esas personas noticias y opiniones alternativas que puedan cuestionar los puntos de vista o la visión del mundo de las personas. Este es un problema fundamental para la democracia. Y es que las redes sociales determinan la información que recibimos, difunden historias entre millones de personas y se han convertido en competidores fundamentales para los medios tradicionales. En este sentido, será clave para la supervivencia de los medios que estos sean capaces de crear rápidamente nuevos productos para los lectores y para los anunciantes.

Mar 13, 201839 min

El futuro de los medios de comunicación tradicionales. Martin Baron, español

La Fundación Rafael del Pino y la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra organizaron el 25 de enero de 2017, la V edición de “Conversaciones con…”, que contó con la participación de Martin Baron, director del Washington Post. La intervención de Baron tuvo dos ejes centrales: por un lado, las relaciones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los medios de comunicación, con las implicaciones que ello tiene para el futuro de la democracia, y, por otro, en el futuro de los medios de comunicación ante el cambio disruptivo que están provocando las nuevas tecnologías. Baron, recordó las descalificaciones que ha dirigido Trump a los medios de comunicación, de los que ha dicho, según Baron, que son el enemigo, que son asquerosos, que son deshonestos y que difunden noticias falsas. Por ello, el director del Washington Post, el diario que destapó el escándalo Watergate que le costó la presidencia a Richard Nixon, sospecha que Trump tratará de ponerles todo tipo de obstáculos y trabas legales con el fin de limitar la libertad de expresión y de prensa. Por ello considera que está en juego la libertad de expresión. Para Baron, un posible endurecimiento de las relaciones entre Trump y la prensa resulta un asunto muy preocupante porque los medios juegan un papel central en la democracia, puesto que la democracia no existe si no hay libertad de expresión y libertad de prensa. Con independencia de las relaciones entre la Casa Blanca y los medios de comunicación, estos ya están sufriendo las consecuencias de un cambio tecnológico disruptivo que, en su opinión, irá todavía más rápido en el futuro. Ahora, los medios ya no compiten solo entre ellos; tienen que hacerlo también con las redes sociales, con YouTube, etc. El escenario, por tanto, ahora es completamente nuevo y distinto y los medios tienen que adaptarse con rapidez a él. Hoy las cosas han cambiado tanto que internet y las redes sociales están socavando la capacidad de influencia de los medios de comunicación. Y, lo que es peor para los medios tradicionales, las nuevas tecnologías permiten a cualquiera conseguir la información que quiera, en cualquier momento y lugar, y a través de cualquier dispositivo. Esto plantea un problema, porque hay mucha gente que solo quiere leer informaciones que estén en línea con sus opiniones, algo muy fácil de hacer hoy en día precisamente gracias a las nuevas tecnologías, pero que tiene el gran inconveniente de que impide que lleguen a esas personas noticias y opiniones alternativas que puedan cuestionar los puntos de vista o la visión del mundo de las personas. Este es un problema fundamental para la democracia. Y es que las redes sociales determinan la información que recibimos, difunden historias entre millones de personas y se han convertido en competidores fundamentales para los medios tradicionales. En este sentido, será clave para la supervivencia de los medios que estos sean capaces de crear rápidamente nuevos productos para los lectores y para los anunciantes.

Mar 13, 201842 min

Diplomacy and American Foreign Policy in the Trump Era. Nicholas Burns, español

El pasado 16 de febrero de 2017 tuvo lugar la conferencia de Nicholas Burns, organizada por la Fundación Rafael del Pino, bajo el título “A new power competition in the international system”. Burns, que es Roy and Barbara Goodman Family Professor of the Practice of Diplomacy and International Relations en la Harvard Kennedy School, inició su intervención advirtiendo de que 2017 se presenta con una de las agendas externas más complejas, tanto para Estados Unidos como para Europa. Por un lado, Occidente se encuentra en crisis debido al auge del populismo que ha producido la pérdida de empleo como consecuencia de la crisis económica. Por otro se encuentra el cambio climático, que afecta a millones de personas en el mundo, un ámbito donde estamos avanzando a pasos pequeños. La lucha contra el tráfico de drogas y de personas, o contra el ciberespionaje y los ciberdelitos son otros ámbitos que requieren cooperación internacional. Ya no se trata de colaboración a escala regional, sino global. Y a todo ello se añade el problema de Corea del Norte y su poder nuclear, puesto que puede tener un misil balístico en diez años e intentar una guerra nuclear o un chantaje. Europa y Estados Unidos son los poderes tradicionales, a los que ahora se unen los BRICS y los MINT, y a los que les piden que se organicen para afrontar el cambio climático. Europa, sin embargo, ahora se encuentra en crisis. Esa Europa que surgió tras la Segunda Guerra Mundial, convertida en un conjunto de naciones democráticas con valores sociales y generadoras de riqueza y bienestar, ahora se ven amenazadas por el populismo. Además, tiene que afrontar el desafío de Rusia, que atacó Georgia y ahora ataca Ucrania y a quien habría que hacer pagar la invasión de Ucrania. El propio proyecto de la Unión Europea también se encuentra en tela de juicio estos días. El problema de los inmigrantes divide Europa y, con ello, la UE se debilita. La gente, además, quiere que se renacionalicen una serie de políticas traspasadas a la UE. Y está, además, el problema del Brexit. Pero salir de la UE puede ser un desastre en términos políticos, económicos y sociales. Estados Unidos siempre apoyó a la Unión Europea y Burns espera que Trump siga haciéndolo. De hecho, América necesita a Europa. Es la base de su poder, como también lo son Canadá y el Tratado de Libre Comercio. Conviene recordar que no estamos en 1987, sino que vivimos en una economía global y, por tanto, no podemos rechazar el comercio global. Si lo hacemos, China se aprovechará de ello. También se cuestiona la inmigración. En este sentido, Burns recordó que Estados Unidos es un país de libertad, donde todos los estadounidenses tienen una historia de inmigración detrás, aunque sea la de sus abuelos. La gente va a Estados Unidos porque quieren ser ciudadanos, no criminales, dijo. Burns concluyó indicando que necesitamos volver al orden mundial construido en 1945, porque es la mejor invención de la historia.

Mar 13, 201837 min

Diplomacy and American Foreign Policy in the Trump Era. Nicholas Burns, english

El 21 de febrero de 2017, la Fundación Rafael del Pino organizó el encuentro titulado “Brexit, Trump y el futuro del orden liberal”, en el que participaron Kevin Budd, ex primer ministro y ex ministro de Asuntos Exteriores de Australia, y Roger Cohen, columnista del ‘New York Times’. El primero en intervenir fue Kevin Budd, quien advirtió de la necesidad de reconocer los grandes retos, profundos y sistémicos, a los que se enfrentan hoy los países occidentales y que han puedo en cuestión los valores liberales. La revolución tecnológica, la fragmentación de las sociedades, la trivialización de la opinión pública son fenómenos que están dándose de forma simultánea. Para afrontarlos, es importante tener una visión de la historia amplia y de largo plazo. La difusión de noticias falsas a través de las redes sociales, por ejemplo, se aprovecha de la libertad y de los valores liberales. Con ello se limita la libertad de prensa, cuando perseguir la verdad es una tradición de Occidente. El desafío tecnológico viene ejemplificado perfectamente por la ley de Moore, según la cual la capacidad de procesamiento de un microchip se duplica cada dos años, con lo que su crecimiento es exponencial. Todo ello tiene consecuencias. Por ejemplo, el desarrollo de la inteligencia artificial tiene su impacto sobre el empleo y puede convertir al ser humano en redundante. El reto, por tanto, es cómo gestionar el cambio tecnológico para que beneficie a la mayoría. El tercer desafío es la destrucción del contrato económico y social. Desde la crisis financiera, y en parte a causa de ella, está aumentando la desigualdad, tanto de rentas como de oportunidades, lo que empieza a fracturar ese contrato de forma profunda. El crecimiento de la desigualdad lleva al cuarto desafío: el fracaso de la política. La incapacidad de gestionar de forma adecuada el impacto de la globalización está implicando la aparición de los populismos. Todo ello representa una seria amenaza a los valores liberales. Y la pregunta es cómo vamos a afrontar esos desafíos. Por su parte, Roger Cohen inició su intervención calificando al Brexit de decisión alocada y exponiendo que hay mucha gente que quiere un cambio disruptivo, lo que explica la victoria de Trump. Cohen recordó que, en 1989, con la caída del comunismo, parecía que había llegado el fin de la historia de la mano del triunfo del consenso liberal. Las cosas, sin embargo, no son así. Ahora tenemos que afrontar lo que el diccionario de Oxford denomina la post verdad, así como la consideración de que la única verdad es la que emana de líder, todo lo cual supone un peligro para los valores liberales. Lo que está pasando en Estados Unidos es preocupante. Por ejemplo, la dualidad de posiciones sobre la OTAN de Trump y Pence es algo peligroso porque afecta a la seguridad y a la estabilidad mundiales. Por otra parte, América es una idea; una idea de libertad, democracia y apertura. Ahora se está desprendiendo de ella por culpa de Trump y su amenazante “America First”. Trump también ataca a la UE y espera que haya más países que abandonen el proyecto europeo, lo cual es algo completamente nuevo. Antes, Estados Unidos veía a la UE como una pieza clave para la estabilidad en el continente. Pero ahora las cosas están cambiando porque Trump no conoce la historia europea. “America First” también significa atacar a la OTAN y retirarse de los acuerdos comerciales internacionales, como el TTIP, cuando el multilateralismo ha sido un pilar fundamental de la estabilidad. También va contra la prensa y contra la verdad. Banon dijo que la prensa tenía que callarse, cuando la prensa es fundamental para la libertad. Trump se comporta más como un líder de un movimiento que como el presidente de Estados Unidos. En este sentido, sus ataques al Congreso son preocupantes. En estos casos, las instituciones del orden liberal se ven socavadas de manera sistemática. Algo pasa en nuestras sociedades y debemos reconocerlo porque de ello se alimenta el populismo.

Mar 13, 201837 min

Nuevas demandas, nuevas propuestas en el sector educativo. Karen Sibley, español

El futuro del mercado de trabajo no va a ser como el pasado. Muchas de las profesiones de toda la vida están llamadas a desaparecer, mientras surgen otras nuevas que, hoy por hoy, apenas pueden vislumbrarse. Este cambio siempre ha existido, pero nunca tan acelerado como en la actualidad, cuando ha alcanzado velocidades de vértigo de la mano de un cambio tecnológico de naturaleza exponencial y cuando lo que puede hacer la tecnología por el hombre ha alcanzado cotas inimaginables hace no mucho tiempo. Este nuevo mundo demanda nuevas cualificaciones profesionales y los educadores tendrán que formar a las personas para poder incorporarse al mercado de trabajo, teniendo en cuenta esta realidad. Para poder afrontar este importante desafío, los profesores tendrán que abandonar el sistema tradicional de clases y desarrollar un espíritu empresarial para transmitir a los jóvenes la necesidad de que se inventen a sí mismos y los medios para poder hacerlo. Este es el principal mensaje que dejó Karen Sibley, vicepresidenta de Iniciativas Estratégicas y decana de la School of Professional Studies de la Brown University. La profesora Sibley estuvo en la Fundación Rafael del Pino el 7 de marzo de 2018 para pronunciar la conferencia titulada “Nuevas demandas en la educación ante un nuevo escenario. Conectando los distintos tramos del proceso educativo a partir de tácticas emprendedoras”. En su intervención se mostró claramente a favor del uso de la tecnología con fines pedagógicos. Desde su punto de vista, el sistema educativo necesita crear conectividad para que la tecnología pueda actuar y permitir que cada vez más gente pueda aprender de los grandes educadores del mundo, lo que implica que el aula, entendida como espacio físico, debe cambiar. El espíritu educativo también debe adaptarse a los nuevos tiempos porque la realidad del mercado de trabajo impone que las personas continúen aprendiendo a lo largo de su vida, se reinventen y realicen contribuciones en su trabajo, para la sociedad y para el mundo. Hoy hay ya gente que acude al sistema educativo porque sienten la necesidad de disrumpirse a sí mismos, esto es para cambiar de forma brusca y radical sus cualificaciones profesionales y sustituir a las que hasta ahora tenía o venía utilizando. Disrumpirse resulta excitante y hace que las personas que se embarcan en ello sean felices, se sientan bien. Se trata tanto de cambiar uno mismo como de cambiar la forma de hacer las cosas. Esto es lo que deben hacer los estudiantes a lo largo de su vida. Esta perspectiva cobra especial importancia en el mundo educativo porque los conocimientos que ahora creemos que se precisan para el trabajo, pueden no resultar necesarios en el futuro, con lo que la persona podría verse obligada a reinventarse a sí misma en términos profesionales. Para que el sistema educativo pueda adaptarse a estas exigencias resulta importante que las personas puedan experimentar con distintos tipos de estudios y que, a través de ellos, puedan descubrir dónde ir y qué hacer. En este sentido, es preciso tener en cuenta que las personas, por lo general, no pueden elegir los momentos de disrupción, sino que estos les vienen cuando les vienen. El cambio de sistema educativo no es sencillo. La profesora Sibley explicó que tratar de implantar esta nueva concepción docente en la Universidad de Brown fue todo un desafío, porque se trataba de crear algo que no existía en una institución que cuenta con dos siglos y medio de historia. Para conseguirlo, diseñó un producto que fuera comercializable para, después, poder convencer a otros de que la propuesta tenía valor. Para llevarlo a cabo, la cuestión que se planteó fue cómo conseguir más estudiantes, teniendo en cuenta que muchas personas no se lo pueden permitir. Con este fin, se diseñaron nuevos programas que permitieran a los estudiantes sentirse cómodos, a gusto, pero también que su experiencia fuera una experiencia del mundo real. También exploraron las posibilidades docentes que ofrece la tecnología para esos estudiantes que carecen de medios o a los que les falta tiempo. Mediante la tecnología trataron de que los estudiantes pudieran trabajar en grupo y se crease una comunidad de aprendices con pasión por el aprendizaje y la colaboración. Con ello se pretendía capacitar a los estudiantes para que emprendiese sus propios proyectos vitales. Todo ello se hizo pensando en que las empresas buscan nuevos tipos de talento, como capacidad de aprendizaje durante toda la vida, compromiso y capacidad de trabajo en equipo, capacidad de crear y de comunicar, inventiva, curiosidad, … Y es que, dentro de cinco años, los estudiantes actuales tendrán que volver a aprender, a afrontar desafíos como la inteligencia artificial y a desenvolverse en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo. Los docentes deben estar preparados para este nuevo mundo. Deben tener una mentalidad emprendedora para buscar soluciones a los problemas. Necesitan plantear desafíos a los alumnos para que

Mar 9, 201847 min

Nuevas demandas en la educación ante un nuevo escenario. Karen Sibley, english

El futuro del mercado de trabajo no va a ser como el pasado. Muchas de las profesiones de toda la vida están llamadas a desaparecer, mientras surgen otras nuevas que, hoy por hoy, apenas pueden vislumbrarse. Este cambio siempre ha existido, pero nunca tan acelerado como en la actualidad, cuando ha alcanzado velocidades de vértigo de la mano de un cambio tecnológico de naturaleza exponencial y cuando lo que puede hacer la tecnología por el hombre ha alcanzado cotas inimaginables hace no mucho tiempo. Este nuevo mundo demanda nuevas cualificaciones profesionales y los educadores tendrán que formar a las personas para poder incorporarse al mercado de trabajo, teniendo en cuenta esta realidad. Para poder afrontar este importante desafío, los profesores tendrán que abandonar el sistema tradicional de clases y desarrollar un espíritu empresarial para transmitir a los jóvenes la necesidad de que se inventen a sí mismos y los medios para poder hacerlo. Este es el principal mensaje que dejó Karen Sibley, vicepresidenta de Iniciativas Estratégicas y decana de la School of Professional Studies de la Brown University. La profesora Sibley estuvo en la Fundación Rafael del Pino el 7 de marzo de 2018 para pronunciar la conferencia titulada “Nuevas demandas en la educación ante un nuevo escenario. Conectando los distintos tramos del proceso educativo a partir de tácticas emprendedoras”. En su intervención se mostró claramente a favor del uso de la tecnología con fines pedagógicos. Desde su punto de vista, el sistema educativo necesita crear conectividad para que la tecnología pueda actuar y permitir que cada vez más gente pueda aprender de los grandes educadores del mundo, lo que implica que el aula, entendida como espacio físico, debe cambiar. El espíritu educativo también debe adaptarse a los nuevos tiempos porque la realidad del mercado de trabajo impone que las personas continúen aprendiendo a lo largo de su vida, se reinventen y realicen contribuciones en su trabajo, para la sociedad y para el mundo. Hoy hay ya gente que acude al sistema educativo porque sienten la necesidad de disrumpirse a sí mismos, esto es para cambiar de forma brusca y radical sus cualificaciones profesionales y sustituir a las que hasta ahora tenía o venía utilizando. Disrumpirse resulta excitante y hace que las personas que se embarcan en ello sean felices, se sientan bien. Se trata tanto de cambiar uno mismo como de cambiar la forma de hacer las cosas. Esto es lo que deben hacer los estudiantes a lo largo de su vida. Esta perspectiva cobra especial importancia en el mundo educativo porque los conocimientos que ahora creemos que se precisan para el trabajo, pueden no resultar necesarios en el futuro, con lo que la persona podría verse obligada a reinventarse a sí misma en términos profesionales. Para que el sistema educativo pueda adaptarse a estas exigencias resulta importante que las personas puedan experimentar con distintos tipos de estudios y que, a través de ellos, puedan descubrir dónde ir y qué hacer. En este sentido, es preciso tener en cuenta que las personas, por lo general, no pueden elegir los momentos de disrupción, sino que estos les vienen cuando les vienen. El cambio de sistema educativo no es sencillo. La profesora Sibley explicó que tratar de implantar esta nueva concepción docente en la Universidad de Brown fue todo un desafío, porque se trataba de crear algo que no existía en una institución que cuenta con dos siglos y medio de historia. Para conseguirlo, diseñó un producto que fuera comercializable para, después, poder convencer a otros de que la propuesta tenía valor. Para llevarlo a cabo, la cuestión que se planteó fue cómo conseguir más estudiantes, teniendo en cuenta que muchas personas no se lo pueden permitir. Con este fin, se diseñaron nuevos programas que permitieran a los estudiantes sentirse cómodos, a gusto, pero también que su experiencia fuera una experiencia del mundo real. También exploraron las posibilidades docentes que ofrece la tecnología para esos estudiantes que carecen de medios o a los que les falta tiempo. Mediante la tecnología trataron de que los estudiantes pudieran trabajar en grupo y se crease una comunidad de aprendices con pasión por el aprendizaje y la colaboración. Con ello se pretendía capacitar a los estudiantes para que emprendiese sus propios proyectos vitales. Todo ello se hizo pensando en que las empresas buscan nuevos tipos de talento, como capacidad de aprendizaje durante toda la vida, compromiso y capacidad de trabajo en equipo, capacidad de crear y de comunicar, inventiva, curiosidad, … Y es que, dentro de cinco años, los estudiantes actuales tendrán que volver a aprender, a afrontar desafíos como la inteligencia artificial y a desenvolverse en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo. Los docentes deben estar preparados para este nuevo mundo. Deben tener una mentalidad emprendedora para buscar soluciones a los problemas. Necesitan plantear desafíos a los alumnos para que

Mar 9, 201847 min

¿Cuáles son las consecuencias económicas del Brexit para España? Luis Garicano

El 29 de mayo de 2017, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia sobre las consecuencias económicas del Brexit para España que impartió Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics. Garicano explicó que el contexto económico tuvo mucho que ver con el Brexit, un contexto de incertidumbre y ansiedad de las clases medias derivada de la globalización y de un cambio tecnológico que está reemplazando los empleos rutinarios por máquinas. Todo ello ha creado en las clases medias una sensación de que su futuro está en peligro y ha permitido que políticos sin escrúpulos puedan convertir esa ansiedad en votos, ofreciendo soluciones sencillas pero que no resuelven nada. El auge del populismo ha sido una sorpresa enorme porque ha surgido en sitios que nadie esperaba. Ese populismo pretende dinamitar algunos de los consensos básicos de nuestras sociedades y está buscando la vuelta al estado-nación, al localismo. Pero eliminar todo ese mundo de tratados económicos internacionales tiene mucho riesgo. Una de las manifestaciones del populismo ha sido el Brexit, que ha tenido mucho que ver con esa ansiedad de las clases medias. Y es que, al final, lo que el Brexit vendía es esa recuperación por parte de las clases medias del control de su vida. Básicamente, el problema clave del Brexit es el Mercado Único. En este sentido, muchos pensaban que los británicos iban a buscar una salida suave sin tocar el Mercado Único, permaneciendo en él. Europa lleva mucho tiempo buscando un Mercado Único. El obstáculo fundamental al mismo son las barreras no arancelarias. Para superarlas, en la década de los 80 se puso en marcha un proceso de integración a través del reconocimiento mutuo de legislaciones y de la armonización legislativa. Este proceso implica que hay un tribunal, el Tribunal Europeo de Justicia, que decide cuáles son las leyes en Inglaterra, lo cual ha resultado muy polémico allí. En esta búsqueda de la recuperación del control, el Brexit tiene tres elementos de desacuerdo con el Mercado Único que son muy importantes. En primer lugar, la libre circulación de personas. Los británicos quieren eliminar esto para controlar sus fronteras. También quieren dejar de contribuir al presupuesto comunitario y quieren que se acabe la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia. El problema es que Europa no está dispuesta a ceder, sobre todo en lo referente al Tribunal, porque no se puede tener un Mercado Único con reglas diferentes en cada país. El riesgo respecto a todo ello está relacionado con el hecho de que nos esperan dos años de negociación para el divorcio y, una vez concluidas, otras para decidir cómo comerciamos. Pero si no se consigue el acuerdo de divorcio, no se puede negociar el acuerdo comercial. Y si no hay acuerdo de divorcio, a los dos años se produce una ruptura radical y los británicos dejan de tener acceso al mercado europeo. El riesgo, por tanto, no es un Brexit duro, sino una ruptura. Y en torno a todo ello se está creando en el Reino Unido un clima de opinión que no facilita un paso atrás. Las consecuencias para España serán peores cuanto más duro sea el Brexit. Desde la perspectiva de la libertad de circulación de personas, en España hay viviendo 306.000 británicos de forma permanente, pero si se añade a los que pasan aquí nada más que una parte del año, la cifra asciende a un millón de personas. Los españoles viviendo en el Reino Unido son cien mil. Tenemos muchos problemas potenciales en relación con estas personas, como son los visados, la vivienda, la sanidad, las pensiones, … En el terreno del comercio España tiene mucho que perder. Tenemos un superávit comercial con el Reino Unido superior al 1% del PIB. El mercado británico es el cuarto más importante para nuestras exportaciones. Y todos los años nos visitan 16 millones de turistas procedentes de allí. Para hacernos una idea, el Brexit supondría un coste adicional del 11% para el vino español que se vende en el Reino Unido. Por lo que se refiere a la libertad de movimientos de capitales, el Reino Unido ha sido el primer destino de la inversión extranjera directa española, con presencia importante en sectores como la energía, los aeropuertos o la banca.

Mar 6, 201834 min

The Rise and Future of Progressive Redistribution. Peter Lindert, español

El 4 de octubre de 2017, tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia de Peter Lindert, presidente de la Economic History Association y Catedrático de economía de la Universidad de California, sobre el crecimiento y el futuro de la redistribución progresiva. Lindert explicó que, en los últimos años, ha surgido una nueva oportunidad de estudiar la desigualdad y la redistribución progresiva porque ahora se dispone de datos sobre la desigualdad antes de las actuaciones fiscales, después de las mismas y de la fiscalidad progresiva implícita. Además, también se dispone de dos nuevas series históricas sobre la desigualdad que empiezan en los años 60, así como de los trabajos del propio Lindert sobre el Reino Unido y Latinoamérica, que se remontan mucho más atrás. De los estudios se concluye que la progresividad redistributiva -redistribución de la riqueza entre las rentas altas y las medias y bajas a través de la imposición progresiva y las políticas de gasto público- es un fenómeno joven y casi global. Hace un siglo, en cambio, prácticamente no existía. En segundo término, la progresividad redistributiva no se ha reducido desde la década de los 70, a pesar de la llegada al poder de políticos como Ronald Reagan o Margaret Thatcher, con programas de reducción de impuestos y de recorte del gasto público. Además, si a los efectos redistributivos de la transferencia de rentas se añaden los efectos igualitarios de la educación pública de masas, esa progresividad aumentaría. En consecuencia, el aumento de la desigualdad no puede explicarse porque se haya reducido la redistribución progresiva, porque no es este el caso. De hecho, la progresividad se ha mostrado inmune a cualquier amenaza que se haya podido cernir sobre la misma. La redistribución progresiva ha crecido a largo plazo, pero su efecto sobre las clases medias y bajas ha sido mínimo en términos de desigualdad. En España ha sucedido lo mismo. Incluso en los países con grandes desigualdades al considerar las rentas antes de impuestos, tampoco se ha reducido la desigualdad porque las clases altas han conseguido capturar a los gobiernos para que las rentas vuelvan a ellos de alguna manera. Las desigualdades, en cambio, se han reducido, cuando los gobiernos han invertido en sanidad y en educación públicas, que constituyen otras formas de transferencia y hay aumentado su peso en porcentaje del PIB. Desde esta perspectiva, no se aprecian aumentos de la desigualdad porque también han aumentado los gastos sociales en sanidad y educación. Esta última forma de redistribución es la que ayuda cada vez más a la mitad de rentas más bajas. De hecho, a medida que aumenta más la inversión pública en educación primaria y secundaria, más se reducen las desigualdades. Ahora, el gran reto en términos de desigualdad es cómo afrontar las consecuencias del envejecimiento poblacional. Un reto especialmente significativo porque muchos países han fracasado a la hora de reducir la pobreza de los mayores de 65 años.

Mar 6, 201859 min

The Rise and Future of Progressive Redistribution. Peter Lindert, english

El 4 de octubre de 2017, tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia de Peter Lindert, presidente de la Economic History Association y Catedrático de economía de la Universidad de California, sobre el crecimiento y el futuro de la redistribución progresiva. Lindert explicó que, en los últimos años, ha surgido una nueva oportunidad de estudiar la desigualdad y la redistribución progresiva porque ahora se dispone de datos sobre la desigualdad antes de las actuaciones fiscales, después de las mismas y de la fiscalidad progresiva implícita. Además, también se dispone de dos nuevas series históricas sobre la desigualdad que empiezan en los años 60, así como de los trabajos del propio Lindert sobre el Reino Unido y Latinoamérica, que se remontan mucho más atrás. De los estudios se concluye que la progresividad redistributiva -redistribución de la riqueza entre las rentas altas y las medias y bajas a través de la imposición progresiva y las políticas de gasto público- es un fenómeno joven y casi global. Hace un siglo, en cambio, prácticamente no existía. En segundo término, la progresividad redistributiva no se ha reducido desde la década de los 70, a pesar de la llegada al poder de políticos como Ronald Reagan o Margaret Thatcher, con programas de reducción de impuestos y de recorte del gasto público. Además, si a los efectos redistributivos de la transferencia de rentas se añaden los efectos igualitarios de la educación pública de masas, esa progresividad aumentaría. En consecuencia, el aumento de la desigualdad no puede explicarse porque se haya reducido la redistribución progresiva, porque no es este el caso. De hecho, la progresividad se ha mostrado inmune a cualquier amenaza que se haya podido cernir sobre la misma. La redistribución progresiva ha crecido a largo plazo, pero su efecto sobre las clases medias y bajas ha sido mínimo en términos de desigualdad. En España ha sucedido lo mismo. Incluso en los países con grandes desigualdades al considerar las rentas antes de impuestos, tampoco se ha reducido la desigualdad porque las clases altas han conseguido capturar a los gobiernos para que las rentas vuelvan a ellos de alguna manera. Las desigualdades, en cambio, se han reducido, cuando los gobiernos han invertido en sanidad y en educación públicas, que constituyen otras formas de transferencia y hay aumentado su peso en porcentaje del PIB. Desde esta perspectiva, no se aprecian aumentos de la desigualdad porque también han aumentado los gastos sociales en sanidad y educación. Esta última forma de redistribución es la que ayuda cada vez más a la mitad de rentas más bajas. De hecho, a medida que aumenta más la inversión pública en educación primaria y secundaria, más se reducen las desigualdades. Ahora, el gran reto en términos de desigualdad es cómo afrontar las consecuencias del envejecimiento poblacional. Un reto especialmente significativo porque muchos países han fracasado a la hora de reducir la pobreza de los mayores de 65 años.

Mar 6, 201859 min

Nosotros y la prosperidad. Ricardo Hausmann

El 7 de junio de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Ricardo Haussamnn, director del Center for International Development de la Universidad de Harvard, titulada “Nosotros y la prosperidad”, en la que analizó la relación entre desarrollo económico y sentimiento de identidad, de pertenencia a un grupo o comunidad, de las sociedades. Hausmann empezó preguntándose qué hace que los países sean ricos o pobres, una cuestión que se viene planteando desde que Adam Smith publicó “La riqueza de las naciones” en 1776. Por entonces, el país más rico del mundo era Holanda y su renta per cápita era cuatro veces superior a la de los países más pobres. Pero lo que era un problema de 4 a 1 se convirtió en un problema de 256 a 1.

Mar 6, 20181h 13m

El diseño de la nueva Europa tras el Brexit en un mundo bipolar China-EEUU J. Fernández Villaverde

El 16 de octubre de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jesús Fernández Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania, sobre “El diseño de la nueva Europa tras el Brexit en un mundo bipolar China-EEUU”. El 16 de octubre de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jesús Fernández Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania, sobre “El diseño de la nueva Europa tras el Brexit en un mundo bipolar China-EEUU”. Para Fernández Villaverde, lo que nos tiene que preocupar ahora no son los problemas actuales, porque se superarán bien, sino cómo vamos a diseñar la Europa de 2050, cómo hacer que esa Europa se convierta en un centro de bienestar y prosperidad para todo el mundo, así como el papel de España en ella. El orden internacional que surgió tras la Segunda Guerra Mundial -basado en la creación de un sistema de organizaciones internacionales (ONU, FMI…), en otro de instituciones atlánticas de cooperación (OTAN, OCDE), en la hegemonía económica, política y militar de Estados Unidos; en la integración europea y en la contención del comunismo- tuvo un enorme éxito. Gracias a él se generó un crecimiento económico como no se había conocido nunca antes en el mundo, los conflictos entre los países europeos se resolvieron mediante el diálogo y se produjo la expansión de las ideas democráticas. Ese orden, sin embargo, ahora se ha resquebrajado, por varios motivos. En primer lugar, China reaparece en el orden internacional, lo que cambia la balanza de poder en el mundo. En segundo término, Estados Unidos está dejando de ser un país de la costa atlántica y se está moviendo hacia el Pacífico, tanto en términos demográficos como económicos. La población de origen asiático residente en Estados Unidos no para de ganar peso en el total de habitantes y en las universidades. Cuando las élites americanas sean asiáticas, EEUU empezará a pensar más en términos del Pacífico, porque esas élites no tendrán nada que ver con Europa. Vamos, por tanto, a una bipolaridad China-EEUU. Esto supone que Europa tiene que responder. España también, y debe hacerlo dentro de una Europa fuerte y unida. Muchas veces se habla de una Europa federal idealista. Pero hay otras fuerzas estructurales que explican por qué la idea de la unidad europea funcionó en 1957 y no en 1867. En primer lugar, Europa es la salvación del Estado nación en el siglo XX porque da respuesta a los problemas de seguridad de Francia, a la necesidad de Alemania de acceder a los mercados internacionales, al problema del reducido tamaño del Benelux y a los problemas de gobernanza de Italia y España, y todo ello dentro de un marco de relaciones basadas en la paz y la cooperación. El Reino Unido, por su parte, es un estado que en el siglo XX lo hace mejor porque se integró en una economía internacional extra europea, a través de la Commonwealth. En 1973 entra en Europa porque vive su peor momento, debido a la pérdida del imperio y la imposibilidad de mantener los privilegios comerciales con la Commonwealth, pero siempre estuvo incómodo en Europa. Por su parte, los países escandinavos crearon un Estado del Bienestar que les funciona bien, con lo que no están en Europa (Islandia, Noruega), o están dentro de la UE pero fuera del euro (Suecia, Dinamarca). El único contento con Europa es Finlandia, pero por el temor a sus vecinos los rusos. Ahora la cuestión es cómo se puede organizar la UE sobre unas bases sólidas. Para ello, lo primero de todo es simplificar la estructura de Europa y volver al proyecto inicial de supranacionalidad, consiguiendo que exista un control democrático de las instituciones y reformándolas, empezando por la Comisión Europea. Europa, además, necesita una política común de seguridad y defensa que sea efectiva. Si el gasto conjunto en defensa de los distintos países europeos dentro de esta política, le daría a Europa muchas más capacidades de actuación que Rusia y se pondría al mismo nivel que China. La Unión Europea, asimismo, tiene problemas muy serios de crecimiento económico a largo plazo. Necesitamos una política de inmigración común y que se base en obtener el talento y el capital humano que necesita. Es necesario también reformar el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), para que tenga capacidad de reestructurar la deuda. Junto a ello se precisa una política común fiscal, con un tramo europeo del IVA y con una mutualización parcial de riesgos. También hace falta completar la Unión Bancaria con un seguro europeo de depósitos y un mayor poder para el regulador común de los mercados financieros. Por último, se necesita un tratamiento común del fintec, una política de competencia común, una mejora y un impulso del sistema europeo de patentes y una reunificación del derecho privado. En este contexto, España necesita crecer porque una España próspera es una España que importa en Europa. Ahora bien, con la demografía española no se puede sostener el Estado del biene

Mar 6, 201846 min

Más allá del Brexit: los retos de futuro para Gran Bretaña y la Unión Europea. Nick Clegg, english

El 20 de abril de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Nick Clegg, ex líder del Partido Liberal británico y ex vice primer ministro del Reino Unido, sobre los retos de futuro para Gran Bretaña y para la Unión Europea. Cleeg señaló que vivimos en un tiempo de turbulencias y de volatilidad política sin precedentes, el que el escenario ideológico simple del pasado ha desaparecido. Ya no es un mundo de debates entre conservadores y laboristas, o sobre más o menos mercado o más o menos impuestos. Este escenario ha sido reemplazado por otro mucho más complejo y con muchos más actores.

Mar 6, 201843 min

Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo. John Wallis, español

El 16 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de John Wallis sobre “Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo”. Wallis, catedrático de Economía de la Universidad de Maryland, explicó que lo que produce el crecimiento económico a largo plazo es, sobre todo, la reducción de la frecuencia y la intensidad de las recesiones. Esto se debe a los cambios institucionales que tienen lugar a lo largo del tiempo. Según los análisis históricos llevados a cabo al respecto, las tasas de crecimiento a corto plazo y la frecuencia y la intensidad de las recesiones han sido elevadas durante la mayor parte de la historia. En los países en desarrollo siguen siendo altas y muy variables. Entonces, ¿por qué se producen las mejoras en el crecimiento a largo plazo? Pues porque la frecuencia y la intensidad de las recesiones han disminuido. De hecho, la tasa de crecimiento a corto plazo ha tendido a reducirse a lo largo del tiempo, más que a aumentar, cuando ha mejorado el crecimiento a largo plazo. En consecuencia, la forma en la que los países se enriquecen es con crecimientos bajos pero sostenidos. Esto explica porque los países ricos son cada vez más ricos, ya que en los países pobres las crisis se producen con mayor frecuencia y son más intensas. Adam Smith nos enseñó que el crecimiento económico a largo plazo depende de la amplitud de los mercados, de la especialización productiva y de la división del trabajo, como explicó con su conocido ejemplo de la fábrica de alfileres. En este mundo, también pueden contribuir al crecimiento económico el desarrollo tecnológico, la transición demográfica, los cambios estructurales en las economías y las guerras. Aun así, ello no basta por sí mismo para superar la trampa maltusiana sin que se produzca una intervención que lo haga posible. Esto se debe a que la sociedad smithsoniana es una sociedad que se basa en las relaciones interpersonales, en el conocimiento del otro y, por tanto, en la confianza. En esta sociedad, las élites disfrutan de privilegios y detentan un poder que usan, por lo general, para defender dichos privilegios. En este sentido, las élites se encuentran menos dispuestas a respetar los contratos porque solo pueden obligarlas a hacerlo efectivamente capas superiores a ellas en la sociedad. Son relaciones de arriba hacia abajo en las que cuanto más alto se encuentra uno, más difícil es que tenga a alguien por encima que le obligue a satisfacer la palabra dada. Este tipo de sociedades son más propensas a que se produzcan crisis más amplias y más frecuentes, ya que el incumplimiento de los contratos puede desencadenar situaciones de ruptura dentro de las élites mismas que impidan las relaciones comerciales entre los miembros de la élite. Con los estratos inferiores de la sociedad esas relaciones no existirán puesto que carecen de capacidad de imponer la satisfacción de los contratos y, por tanto, se abstendrán de relacionarse económicamente con niveles sociales más elevados a los suyos. Las sociedades modernas, en cambio, se adaptan mejor a las situaciones de crisis porque las relaciones son impersonales y, por ello, tienen lugar entre todos los niveles de la sociedad, Con ello, se elimina la posibilidad de una ruptura de las élites que lleve a una crisis a todos como consecuencia de los cambios y las incertidumbres que afectan a esas élites. Aquí las élites ya no pueden usar las leyes en su favor, con lo que se ven obligadas a satisfacer los contratos suscritos. Las rupturas no se producen y, de esta forma, disminuyen la cuantía y la intensidad de las crisis.

Mar 6, 201851 min

Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo. John Wallis, english

El 16 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de John Wallis sobre “Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo”. Wallis, catedrático de Economía de la Universidad de Maryland, explicó que lo que produce el crecimiento económico a largo plazo es, sobre todo, la reducción de la frecuencia y la intensidad de las recesiones. Esto se debe a los cambios institucionales que tienen lugar a lo largo del tiempo. Según los análisis históricos llevados a cabo al respecto, las tasas de crecimiento a corto plazo y la frecuencia y la intensidad de las recesiones han sido elevadas durante la mayor parte de la historia. En los países en desarrollo siguen siendo altas y muy variables. Entonces, ¿por qué se producen las mejoras en el crecimiento a largo plazo? Pues porque la frecuencia y la intensidad de las recesiones han disminuido. De hecho, la tasa de crecimiento a corto plazo ha tendido a reducirse a lo largo del tiempo, más que a aumentar, cuando ha mejorado el crecimiento a largo plazo. En consecuencia, la forma en la que los países se enriquecen es con crecimientos bajos pero sostenidos. Esto explica porque los países ricos son cada vez más ricos, ya que en los países pobres las crisis se producen con mayor frecuencia y son más intensas. Adam Smith nos enseñó que el crecimiento económico a largo plazo depende de la amplitud de los mercados, de la especialización productiva y de la división del trabajo, como explicó con su conocido ejemplo de la fábrica de alfileres. En este mundo, también pueden contribuir al crecimiento económico el desarrollo tecnológico, la transición demográfica, los cambios estructurales en las economías y las guerras. Aun así, ello no basta por sí mismo para superar la trampa maltusiana sin que se produzca una intervención que lo haga posible. Esto se debe a que la sociedad smithsoniana es una sociedad que se basa en las relaciones interpersonales, en el conocimiento del otro y, por tanto, en la confianza. En esta sociedad, las élites disfrutan de privilegios y detentan un poder que usan, por lo general, para defender dichos privilegios. En este sentido, las élites se encuentran menos dispuestas a respetar los contratos porque solo pueden obligarlas a hacerlo efectivamente capas superiores a ellas en la sociedad. Son relaciones de arriba hacia abajo en las que cuanto más alto se encuentra uno, más difícil es que tenga a alguien por encima que le obligue a satisfacer la palabra dada. Este tipo de sociedades son más propensas a que se produzcan crisis más amplias y más frecuentes, ya que el incumplimiento de los contratos puede desencadenar situaciones de ruptura dentro de las élites mismas que impidan las relaciones comerciales entre los miembros de la élite. Con los estratos inferiores de la sociedad esas relaciones no existirán puesto que carecen de capacidad de imponer la satisfacción de los contratos y, por tanto, se abstendrán de relacionarse económicamente con niveles sociales más elevados a los suyos. Las sociedades modernas, en cambio, se adaptan mejor a las situaciones de crisis porque las relaciones son impersonales y, por ello, tienen lugar entre todos los niveles de la sociedad, Con ello, se elimina la posibilidad de una ruptura de las élites que lleve a una crisis a todos como consecuencia de los cambios y las incertidumbres que afectan a esas élites. Aquí las élites ya no pueden usar las leyes en su favor, con lo que se ven obligadas a satisfacer los contratos suscritos. Las rupturas no se producen y, de esta forma, disminuyen la cuantía y la intensidad de las crisis.

Mar 6, 201851 min

Gobernanza global y sector privado. Sean Cleary, español

¿Dónde están los límites de la acción colectiva en el contexto actual de complejidad? Sean Cleary, director general del Center for Advanced Governance, presidente de Strategic Concept y vicepresidente ejecutivo de la FutureWorld Foundation, trató de responder a esta cuestión en la conferencia que pronunció el 4 de abril en la Fundación Rafael del Pino. Para Cleary, la sociedad humana es un sistema complejo, incapaz de someterse a un control directivo, inmerso en la biosfera plantearía y en adaptación constante. Por ello, existe una gran asimetría entre la escala y la profundidad de la economía global, la ausencia de una comunidad global inclusiva y el estado de la política mundial, lo que está provocando problemas como consecuencia de la ruptura del proceso de transición de lo local a lo global. Esta situación conlleva importantes desafíos que es necesario acometer a escala global, por ejemplo en todo lo relacionado con el medio ambiente y el crecimiento económico sostenible. En este sentido, el primer desafío para la gobernanza global es que casi todos los actores ven de forma diferente los costes y beneficios de sus acciones, excepto en los momentos de crisis. Por ello existe la necesidad de gestionar los desajustes globales. Además, el orden global se estructura sobre valores occidentales que no son, necesariamente, universales. En relación con ello, hay que empezar a admitir que vivimos en un mundo global y heterogéneo, en el que la globalización al estilo anglosajón supone un desafío para otros valores sociales y culturales que provoca reacciones de naturaleza etnocentrista. Para adaptarse a ese contexto, las sociedades tratan de modificar la estructura de sus instituciones, pero con ello se pierde el sentido de comunidad. El G-7, por su parte, carece de la capacidad necesaria para conformar la política mundial. Los poderes políticos han tratado de crear instituciones globales, y han fracasado y volverán a fracasar en el empeño. Además, los cambios que están teniendo lugar en el poder económico tienen consecuencias políticas. Lo más importante, sin embargo, es que en el núcleo del problema de la gobernanza global reside el hecho de que los políticos son responsables ante sus electores locales, mientras que la mayor parte de las amenazas no entienden de fronteras e, incluso, son globales, con lo que no siempre los líderes políticos toman las decisiones más adecuadas a largo plazo. Para afrontar esos desafíos, se necesita un sistema de gobernanza global basado en cinco pilares: la promoción de un sistema de crecimiento económico y desarrollo social sostenible, la reducción efectiva de la pobreza y la mejora de la igualdad, actuar sobre los orígenes de las vulnerabilidades humanas, nacionales y globales y promover la seguridad, compartir las normas y valores que faciliten la convivencia global mientras se mantiene la diversidad cultural y mejorar la calidad de la gobernanza global y de las instituciones internacionales.

Mar 5, 201834 min

Gobernanza global y sector privado. Sean Cleary, english

La Fundación Rafael del Pino organizó, 4 de abril de 2016 a las 19 horas, la Conferencia Magistral “Gobernanza global y sector privado” que impartió Sean Cleary. ¿Dónde están los límites de la acción colectiva en el contexto actual de complejidad? Sean Cleary, director general del Center for Advanced Governance, presidente de Strategic Concept y vicepresidente ejecutivo de la FutureWorld Foundation, trató de responder a esta cuestión en la conferencia que pronunció el 4 de abril en la Fundación Rafael del Pino. Para Cleary, la sociedad humana es un sistema complejo, incapaz de someterse a un control directivo, inmerso en la biosfera plantearía y en adaptación constante. Por ello, existe una gran asimetría entre la escala y la profundidad de la economía global, la ausencia de una comunidad global inclusiva y el estado de la política mundial, lo que está provocando problemas como consecuencia de la ruptura del proceso de transición de lo local a lo global. Esta situación conlleva importantes desafíos que es necesario acometer a escala global, por ejemplo en todo lo relacionado con el medio ambiente y el crecimiento económico sostenible. En este sentido, el primer desafío para la gobernanza global es que casi todos los actores ven de forma diferente los costes y beneficios de sus acciones, excepto en los momentos de crisis. Por ello existe la necesidad de gestionar los desajustes globales. Además, el orden global se estructura sobre valores occidentales que no son, necesariamente, universales. En relación con ello, hay que empezar a admitir que vivimos en un mundo global y heterogéneo, en el que la globalización al estilo anglosajón supone un desafío para otros valores sociales y culturales que provoca reacciones de naturaleza etnocentrista. Para adaptarse a ese contexto, las sociedades tratan de modificar la estructura de sus instituciones, pero con ello se pierde el sentido de comunidad. El G-7, por su parte, carece de la capacidad necesaria para conformar la política mundial. Los poderes políticos han tratado de crear instituciones globales, y han fracasado y volverán a fracasar en el empeño. Además, los cambios que están teniendo lugar en el poder económico tienen consecuencias políticas. Lo más importante, sin embargo, es que en el núcleo del problema de la gobernanza global reside el hecho de que los políticos son responsables ante sus electores locales, mientras que la mayor parte de las amenazas no entienden de fronteras e, incluso, son globales, con lo que no siempre los líderes políticos toman las decisiones más adecuadas a largo plazo. Para afrontar esos desafíos, se necesita un sistema de gobernanza global basado en cinco pilares: la promoción de un sistema de crecimiento económico y desarrollo social sostenible, la reducción efectiva de la pobreza y la mejora de la igualdad, actuar sobre los orígenes de las vulnerabilidades humanas, nacionales y globales y promover la seguridad, compartir las normas y valores que faciliten la convivencia global mientras se mantiene la diversidad cultural y mejorar la calidad de la gobernanza global y de las instituciones internacionales.

Mar 5, 201834 min

Poder y prosperidad en el Siglo XXI: una perspectiva americana. Joseph Nye, español

El pasado 9 de junio de 2016 se celebró la conferencia magistral de Josep Nye, organizada por la Fundación Rafael del Pino. En ella, Nye, profesor de gobierno de la Kennedy School de la Universidad de Harvard, pasó revista a la situación actual de Estados Unidos.

Mar 1, 201859 min

Poder y prosperidad en el Siglo XXI: una perspectiva americana. Joseph Nye

El pasado 9 de junio de 2016 se celebró la conferencia magistral de Josep Nye, organizada por la Fundación Rafael del Pino. En ella, Nye, profesor de gobierno de la Kennedy School de la Universidad de Harvard, pasó revista a la situación actual de Estados Unidos.

Mar 1, 201859 min

En defensa de Europa. ¿Tiene salvación el proyecto europeo?. Loukas Tsoukalis, español

Conferencia Magistral de Loukas Tsoukalis, Pierre Keller Visiting Professor en la Harvard Kennedy School, sobre el futuro de la construcción europea. Durante su intervención, Tsoulakis trató de dar respuesta a dos cuestiones: qué está mal con el proyecto europeo y cuáles son los principales desafíos y opciones para el mismo.

Feb 27, 201831 min

En defensa de Europa. ¿Tiene salvación el proyecto europeo?. Loukas Tsoukalis, english

Conferencia Magistral de Loukas Tsoukalis, Pierre Keller Visiting Professor en la Harvard Kennedy School, sobre el futuro de la construcción europea. Durante su intervención, Tsoulakis trató de dar respuesta a dos cuestiones: qué está mal con el proyecto europeo y cuáles son los principales desafíos y opciones para el mismo.

Feb 27, 20180

Tiempo, espacio y el futuro del pasado: los horizontes de la Historia. David Armitage, español

David Armitage, Lloyd C. Blankfein Professor of History de la Universidad de Harvard. En su conferencia, hizo un llamamiento a los historiadores y a todo aquel interesado en el papel de la Historia en la sociedad contemporánea debido a la necesidad de recuperar y revitalizar esta rama del saber como instrumento de conocimiento y herramienta para el mejor desarrollo de la humanidad.

Feb 27, 201841 min

Por qué fracasan los países. James Robinson, english

¿Por qué fracasan los países? James Robinson, catedrático de Economía Política en la Harris School de Política Pública en la Universidad de Chicago ofreció una respuesta a esta pregunta en la conferencia que pronunció el 29 de marzo en la Fundación Rafael del Pino. Según Robinson, coautor del libro “Por qué fracasan los países”, las sociedades de éxito son las que generan productividad. La diferencia entre los países ricos y pobres no es, en realidad, de renta per cápita, sino de productividad. Y detrás de ello se encuentra la forma en que las sociedades están organizadas; las normas, los sistemas de incentivos y las oportunidades que se generan en su seno. Todo lo cual depende de las instituciones. Bill Gates y Carlos Slim son dos de las personas más ricas del mundo, pero la forma en la que hicieron su fortuna y el impacto de su enriquecimiento en las sociedades estadounidense y mexicana, respectivamente, son muy diferentes como consecuencia, precisamente, de las diferencias institucionales entre ambos países. En Estados Unidos hay instituciones inclusivas que llevan a la gente hacia las actividades innovadoras que generan riqueza para el conjunto de la sociedad. En México, en cambio, las instituciones no aplican las normas y permiten la generación de monopolios, como el de Slim, que enriquecen a unos pocos y empobrecen a la mayoría, incluido al Estado. Detrás de las instituciones hay un Estado, un sistema político, que es el que crea dichas instituciones. Si las instituciones que se crean son inclusivas, es decir, que definen y defienden los derechos de propiedad, los países prosperan. Si, por el contrario, son extractivas, o sea, que no definen ni protegen esos derechos, entonces los países fracasan. Las primeras permiten aprovechar el talento latente en las sociedades; las segundas, no. Los países pobres, desde esta óptica, no lo son porque carezcan de gente capaz, sino porque el sistema institucional no permite sacar partido de esas capacidades. Las instituciones extractivas, además, concentran el poder político, mientras que las inclusivas lo distribuyen por la sociedad. Así se configuran las instituciones políticas. Y las instituciones políticas extractivas dan lugar a instituciones económicas extractivas, mientras que las inclusivas generan otras económicas también inclusivas. Las primeras crean pobreza; las segundas, crecimiento económico y desarrollo. Hay casos, no obstante, como el de China, en el que instituciones políticas extractivas dan lugar a instituciones económicas inclusivas que generan crecimiento económico. Pero esa situación es inestable e insostenible en el tiempo. Por lo que se refiere a España, el país es un ejemplo de mucho éxito en términos económicos y políticos porque tiene instituciones inclusivas. Pero también existen algunas extractivas que establecen un nexo entre la política, las empresas de construcción y las entidades financieras que explica la crisis.

Feb 22, 201833 min

Por qué fracasan los países. James Robinson, español

¿Por qué fracasan los países? James Robinson, catedrático de Economía Política en la Harris School de Política Pública en la Universidad de Chicago ofreció una respuesta a esta pregunta en la conferencia que pronunció el 29 de marzo en la Fundación Rafael del Pino. Según Robinson, coautor del libro “Por qué fracasan los países”, las sociedades de éxito son las que generan productividad. La diferencia entre los países ricos y pobres no es, en realidad, de renta per cápita, sino de productividad. Y detrás de ello se encuentra la forma en que las sociedades están organizadas; las normas, los sistemas de incentivos y las oportunidades que se generan en su seno. Todo lo cual depende de las instituciones. Bill Gates y Carlos Slim son dos de las personas más ricas del mundo, pero la forma en la que hicieron su fortuna y el impacto de su enriquecimiento en las sociedades estadounidense y mexicana, respectivamente, son muy diferentes como consecuencia, precisamente, de las diferencias institucionales entre ambos países. En Estados Unidos hay instituciones inclusivas que llevan a la gente hacia las actividades innovadoras que generan riqueza para el conjunto de la sociedad. En México, en cambio, las instituciones no aplican las normas y permiten la generación de monopolios, como el de Slim, que enriquecen a unos pocos y empobrecen a la mayoría, incluido al Estado. Detrás de las instituciones hay un Estado, un sistema político, que es el que crea dichas instituciones. Si las instituciones que se crean son inclusivas, es decir, que definen y defienden los derechos de propiedad, los países prosperan. Si, por el contrario, son extractivas, o sea, que no definen ni protegen esos derechos, entonces los países fracasan. Las primeras permiten aprovechar el talento latente en las sociedades; las segundas, no. Los países pobres, desde esta óptica, no lo son porque carezcan de gente capaz, sino porque el sistema institucional no permite sacar partido de esas capacidades. Las instituciones extractivas, además, concentran el poder político, mientras que las inclusivas lo distribuyen por la sociedad. Así se configuran las instituciones políticas. Y las instituciones políticas extractivas dan lugar a instituciones económicas extractivas, mientras que las inclusivas generan otras económicas también inclusivas. Las primeras crean pobreza; las segundas, crecimiento económico y desarrollo. Hay casos, no obstante, como el de China, en el que instituciones políticas extractivas dan lugar a instituciones económicas inclusivas que generan crecimiento económico. Pero esa situación es inestable e insostenible en el tiempo. Por lo que se refiere a España, el país es un ejemplo de mucho éxito en términos económicos y políticos porque tiene instituciones inclusivas. Pero también existen algunas extractivas que establecen un nexo entre la política, las empresas de construcción y las entidades financieras que explica la crisis.

Feb 22, 201833 min

El arte de los negocios en un mundo 2.0. Guy Kawasaki, english

Conferencia Magistral Guy Kawasaki: “El arte de los negocios en un mundo 2.0”. Guy Kawasaki es uno de los grandes referentes mundiales actuales en el campo del marketing y nuevas tecnologías. A mediados de los años ochenta comenzó a trabajar en Apple, donde fue pionero en aplicar el concepto de «evangelizar» a los negocios tecnológicos.

Feb 22, 20181h 6m

El arte de los negocios en un mundo 2.0. Guy Kawasaki, español

Conferencia Magistral Guy Kawasaki: “El arte de los negocios en un mundo 2.0”. Guy Kawasaki es uno de los grandes referentes mundiales actuales en el campo del marketing y nuevas tecnologías. A mediados de los años ochenta comenzó a trabajar en Apple, donde fue pionero en aplicar el concepto de «evangelizar» a los negocios tecnológicos.

Feb 22, 20181h 6m

La libertad de expresión en la era de internet. James Harding, español

¿Debe regularse internet y, en particular, todo lo que se refiere a la difusión de informaciones falsas o de noticias basura? James Harding se pronuncia a favor de que los gobiernos pongan orden en ese mundo, por las implicaciones que tienen esos comportamientos para el futuro de la libertad y la democracia en todo el mundo

Feb 7, 20181h 13m

La libertad de expresión en la era de internet. James Harding, english

¿Debe regularse internet y, en particular, todo lo que se refiere a la difusión de informaciones falsas o de noticias basura? James Harding se pronuncia a favor de que los gobiernos pongan orden en ese mundo, por las implicaciones que tienen esos comportamientos para el futuro de la libertad y la democracia en todo el mundo

Feb 7, 201841 min

Progreso. 10 razones para mirar al futuro con optimismo. Johan Norberg, english

Cuando se observan las visiones dominantes en los grandes debates económicos de la actualidad, parece poco menos que el mundo se va a venir abajo. Unos estudios hablan de la ingente cantidad de puestos de trabajo que se van a perder a causa del desarrollo tecnológico; otros informes hacen hincapié en el aumento en la desigualdad de la renta en los países occidentales en los últimos treinta años; otros más se refieren a los empleos de las naciones industrializadas que la globalización ha hecho desaparecer y de las fábricas que se ha llevado a los lugares que cuentan con mano de obra barata; otros más ponen en cuestión el futuro de la protección social, y así sucesivamente. Este panorama tan deprimente que se dibuja en el debate público parece justificar aquello que dijo William Goodwin de que la economía es la ciencia lúgubre. Johan Norberg discrepa de esta visión tan pesimista y nos invita a contemplar el futuro con unos ojos más optimistas. Norberg, senior fellow del Cato Institute, desmiente aquello de que el pesimista es un optimista bien informado, porque él basa su optimismo, precisamente, en las informaciones que extrae de los datos, sobre todo cuando los analiza con perspectiva histórica, y así lo expuso en la conferencia que tuvo lugar el 25 de enero de 2018, en la Fundación Rafael del Pino, con motivo de la presentación de su libro Progreso. Diez razones para mirar el futuro con optimismo. A Norberg no le parece que cualquier tiempo pasado fuese mejor que el actual, sino todo lo contrario. Él quita dramatismo a las visiones económicas negativas y nos invita a reflexionar acerca de que el mundo no es tan malo como parece, sobre todo gracias a los avances en la ciencia y la tecnología. Lo que pasa es que el cambio resuelve unos problemas mientras aparecen otros nuevos y eso nos lleva a pensar que entonces estábamos mejor que ahora, en especial cuando ese ahora viene marcado por un ritmo frenético de cambio. Ante ello, el ser humano tiende a sentirse impotente, deprimido, incapaz de lidiar con lo que supuestamente se le viene encima, y eso le lleva a pensar que antes se encontraba mejor. Ahora bien, cuando se analizan los datos, y se hace con perspectiva histórica, se puede ver que en el pasado el ser humano ni mucho menos estaba mejor que ahora. Eso es lo que explica en su libro y, para justificar su posición, aportó dos de las diez razones que esgrime en el texto: la mejora en la esperanza de vida y la reducción de la pobreza. En los últimos doscientos años, la esperanza de vida ha aumentado desde los 35 años hasta los niveles actuales, en los que ya no hay un país, por pobre que sea, en el que no supere los 40 años, cuando antes ninguno llegaba a ese nivel. En Occidente, incluso, sobrepasa los 80 años. Y ello es posible porque ni la gente se muere de hambre, como en el pasado, ni fallece a causa de enfermedades que hoy se curan con un simple antibiótico. Hace doscientos años, también, el 95% de la población mundial vivía en situación de extrema pobreza, una situación que hoy se define como vivir con menos de dos dólares al día. Pero llegó la revolución industrial, apareció la división del trabajo, vino el comercio libre y las cosas cambiaron de forma radical, hasta el punto de que la pobreza extrema ha caído hasta el 9%, cuando hace 25 años afectaba al 37% de la humanidad, y lo ha hecho gracias a la globalización. De hecho, cada día 1.400 personas en todo el mundo salen de la pobreza y tenemos dos mil millones de personas que duplican su renta cada diez años. Cuando se esgrimen estas cifras, los enemigos de la globalización enseguida tratan de defender su posición exhibiendo aquellas otras que hablan del aumento de la desigualdad de rentas en el mundo. Y Norberg vuelve a matizar el sentido de la crítica, primero porque las desigualdades entre países se han reducido y, segundo, porque aquellos países más igualitarios en el pasado, lo eran porque tenían rentas muy bajas, esto es, eran igualitarios, pero en la pobreza. Además, cuando se sale de situaciones de pobreza, no todo el mundo lo hace al mismo ritmo, con lo que las desigualdades aumentan. Pero Norberg dice que lo relevante no es eso, sino la reducción de la pobreza. Gracias a la reducción de la pobreza, la gente tiene más a cceso a la comida y mejora su nutrición. También tiene acceso a los cuidados médicos, los medicamentos, la cirugía, etc., gracias a que los desarrollos tecnológicos y la acción de los empresarios han reducido los precios de las cosas que hoy por hoy forman parte de nuestra vida diaria, de nuestro bienestar. Debido a ello se ha producido el aumento de la esperanza de vida desde los 35 años, hasta el punto de que un niño que nazca hoy tiene una altísima probabilidad de llegar a la edad de jubilación. Y la globalización hace más fácil transmitir el conocimiento, la forma de usar las cosas, que hay detrás de todo ello. Las libertades juegan un papel fundamental en estos logros, en concreto tres de ellas: la libertad de explorar

Feb 6, 201846 min

Progreso. 10 razones para mirar al futuro con optimismo. Johan Norberg, español

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 25 de enero de 2018, la Conferencia Magistral “Progreso. 10 razones para mirar al futuro con optimismo” que pronunció Johan Norberg, ensayista económico y Senior Fellow del Cato Institute con motivo de la presentación del libro del mismo título publicado por Deusto, Value School y el Instituto Juan de Mariana. Johan Norberg, ensayista económico sueco y activo conferenciante internacional, colabora habitualmente con medios globales y escribe una columna en el periódico Metro. Sus trabajos tratan sobre el emprendimiento, la libertad, la economía y la globalización. Es miembro del consejo de la Sociedad Mont Pelerin de Suiza, experto del Cato Institute de Washington y senior fellow del European Centre for International Political Economy de Bruselas. Ha escrito quince libros, de los cuales en España se han publicado En defensa del capitalismo global (Unidad Editorial, 2005) y Fiasco Financiero: Cómo la obsesión de los americanos por la propiedad inmobiliaria y el dinero fácil causó la crisis económica (Unidad Editorial, 2015). RESUMEN Cuando se observan las visiones dominantes en los grandes debates económicos de la actualidad, parece poco menos que el mundo se va a venir abajo. Unos estudios hablan de la ingente cantidad de puestos de trabajo que se van a perder a causa del desarrollo tecnológico; otros informes hacen hincapié en el aumento en la desigualdad de la renta en los países occidentales en los últimos treinta años; otros más se refieren a los empleos de las naciones industrializadas que la globalización ha hecho desaparecer y de las fábricas que se ha llevado a los lugares que cuentan con mano de obra barata; otros más ponen en cuestión el futuro de la protección social, y así sucesivamente. Este panorama tan deprimente que se dibuja en el debate público parece justificar aquello que dijo William Goodwin de que la economía es la ciencia lúgubre. Johan Norberg discrepa de esta visión tan pesimista y nos invita a contemplar el futuro con unos ojos más optimistas. Norberg, senior fellow del Cato Institute, desmiente aquello de que el pesimista es un optimista bien informado, porque él basa su optimismo, precisamente, en las informaciones que extrae de los datos, sobre todo cuando los analiza con perspectiva histórica, y así lo expuso en la conferencia que tuvo lugar el 25 de enero de 2018, en la Fundación Rafael del Pino, con motivo de la presentación de su libro Progreso. Diez razones para mirar el futuro con optimismo. A Norberg no le parece que cualquier tiempo pasado fuese mejor que el actual, sino todo lo contrario. Él quita dramatismo a las visiones económicas negativas y nos invita a reflexionar acerca de que el mundo no es tan malo como parece, sobre todo gracias a los avances en la ciencia y la tecnología. Lo que pasa es que el cambio resuelve unos problemas mientras aparecen otros nuevos y eso nos lleva a pensar que entonces estábamos mejor que ahora, en especial cuando ese ahora viene marcado por un ritmo frenético de cambio. Ante ello, el ser humano tiende a sentirse impotente, deprimido, incapaz de lidiar con lo que supuestamente se le viene encima, y eso le lleva a pensar que antes se encontraba mejor. Ahora bien, cuando se analizan los datos, y se hace con perspectiva histórica, se puede ver que en el pasado el ser humano ni mucho menos estaba mejor que ahora. Eso es lo que explica en su libro y, para justificar su posición, aportó dos de las diez razones que esgrime en el texto: la mejora en la esperanza de vida y la reducción de la pobreza. En los últimos doscientos años, la esperanza de vida ha aumentado desde los 35 años hasta los niveles actuales, en los que ya no hay un país, por pobre que sea, en el que no supere los 40 años, cuando antes ninguno llegaba a ese nivel. En Occidente, incluso, sobrepasa los 80 años. Y ello es posible porque ni la gente se muere de hambre, como en el pasado, ni fallece a causa de enfermedades que hoy se curan con un simple antibiótico. Hace doscientos años, también, el 95% de la población mundial vivía en situación de extrema pobreza, una situación que hoy se define como vivir con menos de dos dólares al día. Pero llegó la revolución industrial, apareció la división del trabajo, vino el comercio libre y las cosas cambiaron de forma radical, hasta el punto de que la pobreza extrema ha caído hasta el 9%, cuando hace 25 años afectaba al 37% de la humanidad, y lo ha hecho gracias a la globalización. De hecho, cada día 1.400 personas en todo el mundo salen de la pobreza y tenemos dos mil millones de personas que duplican su renta cada diez años. Cuando se esgrimen estas cifras, los enemigos de la globalización enseguida tratan de defender su posición exhibiendo aquellas otras que hablan del aumento de la desigualdad de rentas en el mundo. Y Norberg vuelve a matizar el sentido de la crítica, primero porque las desigualdades entre países se han reducido y, segundo, porque aquellos países más igualitarios en el pasado,

Feb 6, 201847 min