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Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino

250 episodes — Page 4 of 5

La economía de mercado, ¿en crisis post Covid-19? Juergen B. Donges

El 15 de diciembre de 2020, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia titulada “La economía de mercado, ¿en crisis post Covid-19?”, impartida por Juergen B. Donges, catedrático emérito de Economía de la Universidad de Colonia. Según el profesor Donges, tenemos un problema de desafección a la economía de mercado. Esta tiene una serie de pilares: iniciativa individual, libre empresa, derecho de la propiedad privada, libertad de contratación, libre movimiento de personas y capitales y competencia en los mercados nacionales e internacionales

Dec 16, 202050 min

Conferencia Magistral Andrés Rodríguez-Pose

La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral «Ciudades en el mundo post-Covid» que impartió Andrés Rodríguez-Pose. Andrés Rodríguez-Pose es Catedrático de Geografía Económica de la London School of Economics (LSE).Anteriormente, fue jefe del Departamento de Geografía y Medio Ambiente de la LSE. Presidente en funciones de la Asociación Internacional de Ciencias Regionales. Asesor habitual de numerosas organizaciones internacionales, entre ellas la Comisión Europea, la OCD, la Organización Internacional del Trabajo, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco de Desarrollo de América Latina. Fue titular de una beca avanzada del Consejo Europeo de Investigación (ERC, en sus siglas en inglés).

Nov 27, 202049 min

Conferencia Magistral Anne Case y Angus Deaton, versión en castellano

La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral en directo a través de www.frdelpino.es titulada «El futuro del capitalismo» que impartieron Anne Case y Angus Deaton con motivo se su última obra titulada «Muertes por desesperación y el futuro del capitalismo» publicada por Deusto. Anne Case es Alexander Stewart 1886 Professor of Economics and Public Affairs, emérita en la Universidad de Princeton, donde dirige el Programa de Investigación en Estudios del Desarrollo. La profesora Case ha escrito extensamente sobre la salud a lo largo de su vida. Entre otros galardones, ha recibido el Premio Kenneth J. Arrow en Economía de la Salud de la Asociación Internacional de Economía de la Salud, por su trabajo sobre los vínculos entre economía y salud en la infancia, y el Premio Cozzarelli de la National Academy of Sciences por su investigación sobre morbilidad y mortalidad en la mediana edad. Angus Deaton es investigador principal y profesor emérito Dwight D. Eisenhower de economía y asuntos internacionales en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales Woodrow Wilson y en el Departamento de Economía de la Universidad de Princeton. En el año 2015 fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus aportaciones al análisis del consumo, la pobreza y el bienestar.

Nov 13, 202044 min

Conferencia Magistral Anne Case y Angus Deaton, english version

La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral en directo a través de www.frdelpino.es titulada «El futuro del capitalismo» que impartieron Anne Case y Angus Deaton con motivo se su última obra titulada «Muertes por desesperación y el futuro del capitalismo» publicada por Deusto. Anne Case es Alexander Stewart 1886 Professor of Economics and Public Affairs, emérita en la Universidad de Princeton, donde dirige el Programa de Investigación en Estudios del Desarrollo. La profesora Case ha escrito extensamente sobre la salud a lo largo de su vida. Entre otros galardones, ha recibido el Premio Kenneth J. Arrow en Economía de la Salud de la Asociación Internacional de Economía de la Salud, por su trabajo sobre los vínculos entre economía y salud en la infancia, y el Premio Cozzarelli de la National Academy of Sciences por su investigación sobre morbilidad y mortalidad en la mediana edad. Angus Deaton es investigador principal y profesor emérito Dwight D. Eisenhower de economía y asuntos internacionales en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales Woodrow Wilson y en el Departamento de Economía de la Universidad de Princeton. En el año 2015 fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus aportaciones al análisis del consumo, la pobreza y el bienestar.

Nov 13, 202044 min

¿Por qué en algunos países florece la libertad y en otros el autoritarismo? James A. Robinson, versión en castellano

El 29 de octubre de 2020, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “¿Por qué en algunos países florece la libertad y en otros el autoritarismo?”, impartida por James E. Robinson, Reverend Dr. Richard L. Pearson Professor of Global Conflict Studies, University Professor y director del Pearson Institute de la Universidad de Chicago, con motivo de la presentación de su libro “El pasillo estrecho”. Según el profesor Robinson, los seres humanos quieren vivir en libertad. John Locke entiende que la liberad es un estado en el que las personas pueden actuar y disponer de sus posesiones sin tener para ello que depender de otras personas o pedirles permiso. Vivir en libertad es una aspiración del ser humano. La libertad, sin embargo, se define de una forma u otra dependiendo del lugar del mundo en el que viva una persona. Si todo el mundo aspira a vivir en libertad, ¿por qué falta tanta libertad en el mundo? La libertad escasea cuando un estado muy poderoso domina a la sociedad, por ejemplo, China en la actualidad. Allí, el gobierno ha colocado miles de cámaras por las calles, en un sistema tremendo de control de la sociedad que nos recuerda al Gran Hermano de Orwell que nos está observando. El estado chino es un estado que no tiene que rendir cuentas ante la sociedad con la capacidad tecnológica que tiene para erradicar la libertad. En otras partes del mundo, el estado no tiene ese tipo de presencia mayúscula. Su presencia es mínima, pero eso no garantiza la libertad. Es el caso de Yemen. El estado casi no existe allí, ni domina a la sociedad, que está organizada en sus tribus, clanes y redes. El estado no controla Yemen, pero allí tampoco hay libertad. El sociólogo Max Weber define al estado como la comunidad humana que se hace con el monopolio de la violencia en un territorio concreto. En China tiene ese monopolio y lo ejerce, pero en Yemen el monopolio de la violencia está en manos de la sociedad. Esa situación yemení tampoco da lugar a la existencia de libertad, por dos razones. La primera tiene que ver con lo que dice Hobbes en ‘Leviatán’, esto es, que una sociedad sin un estado quiebra porque se producirá una situación de guerra. La guerra es un temor continuo, un peligro de perder la vida, una vida que resulta solitaria, desagradable y corta. Esto no permite que la libertad florezca. En este contexto, en Yemen y en otras sociedades parecidas, surgen normas para impedir que haya guerras, pero esas normas también obstaculizan la libertad, constituyen la segunda razón que impide su surgimiento. Lo que permite que aparezca la libertad y que florezca es la existencia de un equilibrio entre estado y sociedad. En Yemen hay una sociedad fuerte y un estado débil, con lo que no hay libertad. En China hay un estado fuerte y una sociedad débil, con lo que tampoco hay libertad. En medio de este pasillo estrecho emerge un equilibrio entre estado y sociedad, que compiten entre sí y, al hacerlo, esa competencia impulsa a ambos para que sean fuertes y estén en equilibrio. La libertad surge en ese pasillo gracias al equilibrio entre estado y sociedad. Fuera de él se restringe la libertad. Cuando hay equilibrio entre estado y sociedad emerge el Leviatán encadenado con grilletes. Desde esta perspectiva, ¿por qué hay más libertad en Europa del norte y en Norteamérica? Para responder a esta cuestión hay que acudir a la historia y remontarse mucho tiempo atrás hasta el imperio romano. El historiador romano Tácito intentó comprender por qué los romanos nunca consiguieron conquistar a los pueblos germanos, y la respuesta la halló en las instituciones germanas. Entre ellos, los asuntos menos importantes los debatían sus jefes y los resolvían ellos mismos, pero los asuntos importantes se debatían en la asamblea de la tribu. Este es un modelo muy participativo de gobernanza. Cuando se produce la caída del imperio romano, los germanos y los francos fusionan este sistema con las instituciones romanas, es decir, el derecho, la iglesia, etc., pero sigue siendo un modelo de gobernanza muy participativo. La fusión fue promovida por Clodoveo, el rey de los merovingios. Clodoveo también promulgó la ley sálica. Él, probablemente, no sabía leer ni escribir, así es que para redactarla se hizo con los servicios de cuatro abogados romanos que venían de la otra parte del Rin. Los abogados se reunieron con las asambleas, hablaron de los casos y sus soluciones y redactaron la ley. Esto no es una imposición autocrática, sino un proceso de codificación ascendente que se remite a las tradiciones de los merovingios. La diferencia entre Europa occidental y del norte con el resto de países son esas asambleas, que vuelven a resurgir en su historia. En el siglo XIII se firma en Inglaterra la Carta Magna, un documento constitucional que intenta definir los derechos del rey y su responsabilidad. La Carta Magna se firma en Runnymeade, un prado cerca de Londres que es un lugar muy simbólico porque era el lugar en el que se celebraban los wheatons, esto

Oct 30, 202041 min

¿Por qué en algunos países florece la libertad y en otros el autoritarismo? James Robinson, english version

El 29 de octubre de 2020, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “¿Por qué en algunos países florece la libertad y en otros el autoritarismo?”, impartida por James E. Robinson, Reverend Dr. Richard L. Pearson Professor of Global Conflict Studies, University Professor y director del Pearson Institute de la Universidad de Chicago, con motivo de la presentación de su libro “El pasillo estrecho”. Según el profesor Robinson, los seres humanos quieren vivir en libertad. John Locke entiende que la liberad es un estado en el que las personas pueden actuar y disponer de sus posesiones sin tener para ello que depender de otras personas o pedirles permiso. Vivir en libertad es una aspiración del ser humano. La libertad, sin embargo, se define de una forma u otra dependiendo del lugar del mundo en el que viva una persona. Si todo el mundo aspira a vivir en libertad, ¿por qué falta tanta libertad en el mundo? La libertad escasea cuando un estado muy poderoso domina a la sociedad, por ejemplo, China en la actualidad. Allí, el gobierno ha colocado miles de cámaras por las calles, en un sistema tremendo de control de la sociedad que nos recuerda al Gran Hermano de Orwell que nos está observando. El estado chino es un estado que no tiene que rendir cuentas ante la sociedad con la capacidad tecnológica que tiene para erradicar la libertad. En otras partes del mundo, el estado no tiene ese tipo de presencia mayúscula. Su presencia es mínima, pero eso no garantiza la libertad. Es el caso de Yemen. El estado casi no existe allí, ni domina a la sociedad, que está organizada en sus tribus, clanes y redes. El estado no controla Yemen, pero allí tampoco hay libertad. El sociólogo Max Weber define al estado como la comunidad humana que se hace con el monopolio de la violencia en un territorio concreto. En China tiene ese monopolio y lo ejerce, pero en Yemen el monopolio de la violencia está en manos de la sociedad. Esa situación yemení tampoco da lugar a la existencia de libertad, por dos razones. La primera tiene que ver con lo que dice Hobbes en ‘Leviatán’, esto es, que una sociedad sin un estado quiebra porque se producirá una situación de guerra. La guerra es un temor continuo, un peligro de perder la vida, una vida que resulta solitaria, desagradable y corta. Esto no permite que la libertad florezca. En este contexto, en Yemen y en otras sociedades parecidas, surgen normas para impedir que haya guerras, pero esas normas también obstaculizan la libertad, constituyen la segunda razón que impide su surgimiento. Lo que permite que aparezca la libertad y que florezca es la existencia de un equilibrio entre estado y sociedad. En Yemen hay una sociedad fuerte y un estado débil, con lo que no hay libertad. En China hay un estado fuerte y una sociedad débil, con lo que tampoco hay libertad. En medio de este pasillo estrecho emerge un equilibrio entre estado y sociedad, que compiten entre sí y, al hacerlo, esa competencia impulsa a ambos para que sean fuertes y estén en equilibrio. La libertad surge en ese pasillo gracias al equilibrio entre estado y sociedad. Fuera de él se restringe la libertad. Cuando hay equilibrio entre estado y sociedad emerge el Leviatán encadenado con grilletes. Desde esta perspectiva, ¿por qué hay más libertad en Europa del norte y en Norteamérica? Para responder a esta cuestión hay que acudir a la historia y remontarse mucho tiempo atrás hasta el imperio romano. El historiador romano Tácito intentó comprender por qué los romanos nunca consiguieron conquistar a los pueblos germanos, y la respuesta la halló en las instituciones germanas. Entre ellos, los asuntos menos importantes los debatían sus jefes y los resolvían ellos mismos, pero los asuntos importantes se debatían en la asamblea de la tribu. Este es un modelo muy participativo de gobernanza. Cuando se produce la caída del imperio romano, los germanos y los francos fusionan este sistema con las instituciones romanas, es decir, el derecho, la iglesia, etc., pero sigue siendo un modelo de gobernanza muy participativo. La fusión fue promovida por Clodoveo, el rey de los merovingios. Clodoveo también promulgó la ley sálica. Él, probablemente, no sabía leer ni escribir, así es que para redactarla se hizo con los servicios de cuatro abogados romanos que venían de la otra parte del Rin. Los abogados se reunieron con las asambleas, hablaron de los casos y sus soluciones y redactaron la ley. Esto no es una imposición autocrática, sino un proceso de codificación ascendente que se remite a las tradiciones de los merovingios. La diferencia entre Europa occidental y del norte con el resto de países son esas asambleas, que vuelven a resurgir en su historia. En el siglo XIII se firma en Inglaterra la Carta Magna, un documento constitucional que intenta definir los derechos del rey y su responsabilidad. La Carta Magna se firma en Runnymeade, un prado cerca de Londres que es un lugar muy simbólico porque era el lugar en el que se celebraban los wheatons, esto

Oct 30, 202041 min

Una gran estrategia para España: las reformas que nuestra nación necesita

El 6 de octubre de 2020, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia de Jesús Fernández-Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania, titulada “Una gran estrategia para España: las reformas que nuestra nación necesita”. En los últimos 50 años, señaló Fernández-Villaverde, no nos hemos preparado para la siguiente crisis por lo que cuando ha llegado, nos hemos encontrado en una situación muy delicada. La nueva crisis ya ha venido, aunque se ha producido desde una nueva perspectiva que nadie pensaba. En mayo del año pasado creía que la crisis podría proceder más de la escalada de un conflicto, como el de Rusia y Ucrania o el de Estados Unidos y Rusia. Lo triste de esta crisis es que nos ha pillado desprevenidos y, además, nos ha golpeado más que a otros países de nuestro entorno. En la crisis del COVID, España es el país que ha perdido más PIB. La caída ha sido mayor que la de Alemania, el Reino Unido e, incluso, Italia. También ha caído más de lo que lo han hecho los países que han conseguido los grandes éxitos de la gestión sanitaria, como Corea del Sur o Taiwán. También hemos tenido más muertes por millón de habitantes que nadie, excepto Bélgica, según los datos oficiales del Ministerio de Sanidad. Pero si observamos los datos de defunción, se aprecia que se han producido 50.000 más que en años anteriores. Esto nos pondría por delante de Bélgica. Así es que España es el país que ha perdido más PIB y que ha tenido más muertes per cápita. ¿Esto es consecuencia de la mala suerte o de malas políticas? Si fuera solo la crisis sanitaria, sería un caso de mala suerte. Pero una y otra vez tenemos peores resultados que nuestros vecinos. Por ejemplo, tenemos el paro juvenil más alto de Europa. También las tasas de fracaso escolar más elevadas. Carecemos de universidades punteras. No se invierte suficiente en investigación y desarrollo. Por tanto, incluso si la crisis hubiese sido causada por otro motivo, España seguiría estando en una situación económica muy delicada. En febrero, las cuentas públicas ya estaban muy deterioradas, la productividad está estancada desde principios de los 80, hay problemas con el sistema financiero, las exportaciones están muy poco diversificadas y no son de alto valor añadido. Lo que sucede es una consecuencia de malas políticas. Hasta ahora, nos ha salvado la Unión Europea. Salimos de la crisis financiera gracias a la política del BCE y a la ayuda del Mecanismo Europeo de Estabilidad. En la UE no hubo reconocimiento del pseudo referéndum del 1-O de Cataluña. En estos momentos, la situación no es desesperada porque estamos esperando que lleguen fondos europeos. Pero que otros nos saquen las castañas del fuego no es un futuro sólido. Nadie sabe qué va a pasar con Alemania en 2030, cómo será entonces el canciller. Lo que es quizás más grave, podemos llegar a la situación de que Europa nos diga que hasta aquí hemos llegado y no nos presten más ayuda. España necesita una gran estrategia de futuro fundamentada en un gran consenso social y político. Hay que ser capaz de alcanzar un acuerdo con el 60-70% de la población, con doscientos o más diputados, para que esta estrategia tenga continuidad de futuro. El problema es que anteriores reformas al no estar construidas sobre el consenso cayeron al cambiar el gobierno. Para estructurar esa estrategia, Fernández-Villaverde expuso una serie de ideas que, según dijo, son su segunda o tercera preferencia, pero que son las que permitirían poder alcanzar ese consenso. Una gran estrategia es el arte de reconciliar medios y fines. Un país que quiera tener un futuro debe contar con una estrategia. España lleva mucho tiempo sin ella. Quizá sea porque nos encerramos en nosotros mismos tras perder nuestro imperio. El problema es que esta actitud nos ha costado mucho en el pasado y nos está costando mucho ahora. Edmund Burke dice que un Estado sin los medios para el cambio es un Estado sin los medios para su preservación. Si queremos mantener todo lo que hemos conseguido en los últimos cuarenta años, debemos tener la capacidad de pensar que cosas que funcionaban en los 80 hoy o funcionan igual, que puede haber instituciones que se haya quedado atrás. Una gran estrategia consiste en fines, medios y tácticas. Queros que estén reconciliados los unos con los otros, que tengan sentido. En los fines hay que hablar de qué sociedad queremos, qué España queremos en el 2030, el 2040, el 2050. En el artículo 1.1 de la Constitución se dice que España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho. Queremos que sea uno de los mejores del mundo, colocar a España en lo más alto de las clasificaciones que miden el Estado social y democrático de Derecho. Estado de Derecho significa que estamos sometidos a la regla de la ley y no a la regla de los hombres. También es un Estado que se basa en la garantía y protección de los derechos y libertades de los ciudadanos. Todo lo demás no puede existir si no hay un Estado de Derecho. El país

Oct 7, 202048 min

Conferencia Magistral de Arancha González. Transtalantic Conference, versión en castellano.

El Belfer Center for Science and International Affairs de la Harvard Kennedy School y la IE School of Global and Public Affairs se han unido a la Fundación Rafael del Pino para impulsar el diálogo sobre las relaciones transatlánticas. En este sentido, el 2 de julio de 2020, tuvo lugar a través de la plataforma online www.frdelpino.es, el encuentro titulado “Redefiniendo la seguridad trasatlántica inclusiva en la era Covid.”

Jul 7, 202030 min

Conferencia Magistral de Arancha González. Transtalantic Conference, english version

El Belfer Center for Science and International Affairs de la Harvard Kennedy School y la IE School of Global and Public Affairs se han unido a la Fundación Rafael del Pino para impulsar el diálogo sobre las relaciones transatlánticas. En este sentido, el 2 de julio de 2020, tuvo lugar a través de la plataforma online www.frdelpino.es, el encuentro titulado “Redefiniendo la seguridad trasatlántica inclusiva en la era Covid.”

Jul 6, 202030 min

La hora de la ciencia y la tecnología. 10 tecnologías para impulsar España. Javier García

El 16 de junio, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “La hora de la ciencia y la tecnología. 10 propuestas para impulsar España”, de Javier García, catedrático Rafael del Pino y catedrático de Química Inorgánica y director del Laboratorio de Nanotecnología Molecular de la Universidad de Alicante, con motivo de la presentación del informe “10 tecnologías emergentes para impulsar España”. Javier García explicó que la Cátedra Rafael del Pino de Ciencia y Sociedad nace para construir una España mejor, basada en el conocimiento. El objetivo de la Cátedra es difundir la ciencia, contar como desde la ciencia y la tecnología podemos resolver algunos de los grandes problemas de nuestro tiempo. También pretende fomentar la vocación científica temprana, incluida la de las mujeres, para lo que hay que poner en valor jóvenes investigadores. No podemos permitir que sigan cayendo las vocaciones en ciencia y tecnología si queremos tener una sociedad del conocimiento. El informe pretende identificar las tecnologías que tienen la mayor capacidad para aumentar la competitividad de la economía española. Son tecnologías que tenemos a nuestro alcance bien porque seamos líderes en ellas, bien porque tengamos empresas. Esas tecnologías son claves para construir una economía más diversificada y compleja. En la economía española tienen un papel muy importante el turismo y los servicios, las exportaciones de automóviles y de componentes de automoción, la industria química y el sector farmacéutico. Cuando se analiza con más detalle el mapa de exportaciones españolas y se representa según el grado de complejidad de los sectores, muchos de nuestros sectores clave tienen un grado de complejidad relativamente bajo. Esto nos pone en riesgo frente a otros países y empresas, porque ahora otros pueden competir. También supone un riesgo para el empleo. Por ello, el informe pretende identificar las tecnologías que permitan aumentar la complejidad de los sectores clave de la economía española. El Foro Económico de Davos publica todos los años el índice de competitividad. En él, nuestro país ocupa una posición media, en torno al puesto 25-30. Estamos bien valorados en infraestructuras y sanidad, pero en sistemas de innovación estamos mucho peor, lo que sin duda es una amenaza. Por eso, el informe parte del análisis del caso español, con aquellas tecnologías que pueden mejorar la competitividad de la economía, partiendo de la inquietud de querer construir un país más basado en el conocimiento. Esas tecnologías son diez. La primera es la inteligencia artificial. La inteligencia artificial está transformándolo todo. En 2009, la mayoría de los sectores estaban incorporando la inteligencia artificial al desarrollo de producto, al marketing, a la fabricación. La tendencia ha ido a más en los últimos años. España tiene una enorme fortaleza en este campo porque cuenta con algunos de los mejores expertos del mundo. Sin embargo, este potencial académico no se ve traducido en número de patentes y de empresas que estén liderando la capitalización de todo este conocimiento. España tiene una estrategia nacional para inteligencia artificial, pero los países que tienen estrategia propia responden de forma más eficaz. Hay muchas instituciones que están apostando por la inteligencia artificial. La segunda tecnología, la edición genética, está perfectamente imbricada en la historia de España. El mayor descubrimiento de este siglo en este terreno, la técnica CRISPR, lo realizó el investigador del departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad de Alicante, Francisco Juan Martínez Mojica. La técnica consiste en consiste en introducir un ‘vector’, un virus bacteriano que contiene un segmento específico de ADN. Esto permite modificar cualquier animal o planta, lo que abre muchísimas posibilidades. Este mercado aumentara a un ritmo del 18% anual durante los próximos años. La técnica ha despertado el interés de muchísimas startups que ya están capitalizando este descubrimiento. En este terreno, España destaca en artículos académicos, pero en patentes y nuevas empresas la importancia de nuestro país es mucho menor. El reto es traducir esa labor académica en empresas. La seguridad digital constituye otra de las áreas clave. En un mundo interconectado y dominado por internet, es muy importante dar seguridad a toda la transferencia de datos muy privados. Esta es una industria muy consolidada en la que España presenta importantes fortalezas. Se espera que para 2026 el mercado tenga un valor 270.000 millones de dólares. Las empresas que no se están protegiendo corren el riesgo de sufrir ataques, brechas, que ocasionan pérdidas de más de 500.000 millones de dólares. La seguridad digital no es un lujo sino una necesidad para evitar brechas de seguridad. Tenemos grandes capacidades en este sector. Internet de las cosas es otra de las tecnologías clave. Lo vemos en algunos sectores clave para la economía. En 2015 suponía una inversión de 10.0

Jun 17, 20201h 9m

La tecnología y la pandemia del COVID-19. Mauro F. Guillén

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 11 de junio de 2020, la conferencia de Mauro F. Guillén, catedrático de Dirección Internacional de Empresas en la Wharton School, titulada “La tecnología y la pandemia del COVID-19. El profesor Guillén comentó que muchos expertos, así como los medios de comunicación, han empezado a crear mitos sobre esta pandemia. Hablan de que vamos al final del desplazamiento al trabajo, de la extinción del comercio minorista y del colapso de la globalización. Pero esto son mitos. ¿Qué ha pasado en esta crisis? Si se analiza la evolución de la confianza del consumidor durante la crisis, se observa que se produjo un descenso muy súbito de ella tanto en Estados Unidos como en China a raíz de la pandemia. En las últimas semanas, sin embargo, se ha producido un ligero repunte en Estados Unidos. En China parece que también, aunque luego ha habido una recaída. Pero lo destacable es que, incluso en su punto más bajo, no se llegó a los niveles que se alcanzaron hace doce años durante la crisis financiera global, o hace cinco años cuando China sufrió ciertos avatares. Esta vez no ha caído tanto. En la Unión Europea y Japón también se produjo una caída y una cierta recuperación en las dos últimas semanas, pero, en estos dos casos, la caída ha sido similar a la que se produjo en 2008 y, en Europa, en 2012 durante la crisis de la deuda soberana. ¿Cómo explicar ese comportamiento en Estados Unidos y China? Uno de los argumentos es que el Gobierno y los bancos centrales han actuado con muchísima celeridad. Pero también hay otra hipótesis y es que algo ha cambiado con anterioridad a la pandemia en la conducta del consumidor y quizá el comercio electrónico ha tenido algo que ver con ello. El consumidor ha podido seguir consumiendo y los trabajadores han podido seguir desempeñando sus funciones desde el hogar gracias a la tecnología. ¿Hasta qué medida la tecnología va a cambiar cómo operan las empresas tanto hacia dentro como hacia afuera? Hay cuatro grandes temas que van a suponer cuatro grandes áreas de actuación dentro de las empresas y en sus relaciones con clientes y con proveedores. Estas tendencias van a continuar más allá de la pandemia y se refieren a la cadena de suministros de la empresa, la automatización de sus actividades, el trabajo remoto y el comercio digital. Una encuesta a los directores financieros de las empresas estadounidenses, que son los que saben lo que sucede en la empresa, decían al inicio de la pandemia que hay que cambiar la seguridad en el trabajo, acomodar el puesto de trabajo para adaptarlo al distanciamiento social y es posible que haya que introducir turnos alternativos de trabajo. Cuando se les pregunta si después de la pandemia se va a poner más énfasis en el trabajo remoto, casi la mitad de los encuestados piensa que va a ser una opción permanente. El 40% piensa que las tendencias a la automatización y a las nuevas formas de trabajo van a seguir. Casi la tercera parte piensa que también va a haber un impacto significativo sobre la utilización de edificios. Respecto a las cadenas de aprovisionamiento, el 71% ha visto una disminución del volumen de producción, el 60% constata retrasos en el transporte entre distintos segmentos y el 49% indicha que se han producido demoras desde que el producto entra en el puerto hasta su llegada a los consumidores. El 42% de los encuestados asegura que las cadenas de valor van a cambiar a raíz esta crisis y el 29% estima que es posible que lo hagan. ¿Qué tipo de inversiones van a ser necesarias en el futuro? El 26% de los encuestados considera que serán necesarias inversiones en activos, el 33% en empleados, para reposicionar a algunos y contratar a otros, y el 67% en tecnología a lo largo de la cadena de aprovisionamiento. Esta pandemia ha expuesto algunos de los problemas básicos que existían con las cadenas de valor. Por ello, las empresas ven en esta situación oportunidades para hacerlas más eficientes, más resistentes ante choques externos como esta pandemia. ¿Qué va a ocurrir con las cadenas de valor? Va a suponer un abandono parcial del principio del just in time. Vamos a caminar hacia el principio de just in case, el principio de por si acaso. Va a haber más inventarios, las empresas van a buscar un nuevo equilibrio entre eficiencia y resistencia ante disrupciones importantes. Esta crisis va a acelerar este equilibro, pero no es algo nuevo. Hay dos precedentes históricos recientes. El primero fue en 2011, con el tsunami de Japón, que causó un colapso de las cadenas de aprovisionamiento en Japón. Las empresas se vieron obligadas a parar la producción. Semanas después el parón se manifestó en Estados Unidos, Europa y otros países asiáticos. Muchas empresas empezaron a replantearse sus cadenas de valor, que deberían estar más diversificadas y ser más cortas en distancia geográfica. Esta situación afectó a la industria automóvil, pero no mucho a otros sectores. En 2018-19 vino la guerra comercial entre Estados Unidos y China

Jun 12, 20201h 6m

La respuesta económica de la Unión Europea a la crisis del COVID-19. Luis Garicano

El 26 de mayo de 2020, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia de Luis Garicano, eurodiputado y vicepresidente de Renew Europe, titulada “La respuesta económica de la Unión Europea a la crisis del COVID-19. Garicano señaló que las pandemias no son algo nuevo en la historia. Las hemos tenido en el pasado. Por ejemplo, la Plaga de Justiniano, que afectó al imperio bizantino y a otras partes de Europa, Asia y África entre 541 y 543; la Peste Negra, que afectó a Europa y Asia; la Plaga Italiana, de 1629-1631, o la Gripe Española. Lo bueno que tiene, en este caso, la crisis del Coronavirus es que el capital físico no se ha destrozado y las pérdidas en capital humano son relativamente pequeñas. Esta pandemia también es bastante especial por otra razón. En una guerra, nunca se le pide a la gente que se quede en casa, ni se reduce voluntariamente la producción. Todo lo contrario. En Estados Unidos, por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial las mujeres salieron masivamente para incorporarse a trabajar y no detener la producción. El virus tiene un aspecto económico interesante que es la idea de la externalidad. Una externalidad se produce cuando se toma una decisión que tiene consecuencias para los demás, pero que no se pone precio a esas consecuencias. El salir a la calle en una epidemia es un caso de externalidad que tiene un coste importante. Por ejemplo, cuando los jóvenes salen despreocupadamente a la calle, sin mascarillas, sin preocuparse de contagiar o contagiarse. Pero también, si uno quiere estar protegido, puede ir en la dirección contraria y decir prefiero contagiarme antes que después, lo que puede llevar a que la gente salga más. La cuestión es que la gente no internaliza el coste de sus acciones. Por esa razón, el confinamiento se impone desde el gobierno, dada la necesidad de congelar la expansión del virus. Esta situación está produciendo una contracción económica. Vemos que la oferta cae, que la gente que no produce se queda en su casa. A causa de ello, cae la demanda, y esto va de vuelta a la oferta. En España, los gastos han caído muchísimo, un 60% el gasto nacional y un 100% el extranjero. Hay actividades que caen muchísimo y otras menos, dependiendo de la composición de la demanda. También hay un impacto en forma de salida de capitales muchísimo mayor que en la crisis financiera. La inversión en los países pobres ha caído muchísimo. Las decisiones que han tomado los países para afrontar esta situación económica han tratado de evitar que sea permanente, porque la gente pierde sus ingresos, las empresas se endeudan y todo lleva a un fortísimo incremento de la deuda pública. En España crecerá en más de veinte puntos del PIB, ya que las fuertes caídas de la oferta y la demanda afectan a los ingresos. Si esta situación dura poco, será fácil de gestionar; si dura más, será un problema. La clave de la salida reside en cuenta protección contra la enfermedad se mantiene y cuanta gente está expuesta. En este sentido, hay tres escenarios. Si el confinamiento termina en verano, hay distanciamiento social, se viaja menos, hay teletrabajo y se produce un rebrote en otoño que se pueda controlar, la economía repuntará en la segunda mitad del año. El peor escenario sería que el confinamiento volviese en invierto y no se controlara el rebrote. Entonces se produciría otra caída del PIB. Pero si el virus muere, entonces la situación mejorará rápidamente porque todo volvería a la normalidad. Las decisiones de política económica que se están tomando tienen unos objetivos claros. Si se deja que la enfermedad siga su curso, es malo para la salud, pero la recesión es más suave. Si se ataca la enfermedad, es bueno para la salud, pero la recesión es más profunda. Teniendo esto en cuenta, el objetivo ha sido que caiga la economía para proteger la salud y que tengamos una recesión en forma de V, como ha pasado en China. A partir de ahí se han tomado una serie de decisiones, que vienen explicadas por tres problemas. El primero es que el flujo de renta de los hogares a los negocios se para porque el gasto cae. El segundo es que se detiene también el flujo de sueldos y salarios. Por último, se congelan los préstamos a los negocios. Por ello, lo que hay que hacer es proteger a los trabajadores y sus ingresos, incluso estando en cuarentena y quedándose en casa. Segundo, hay que garantizar la liquidez de las empresas. Tercero, hay que apoyar al sistema financiero para que no se hunda. Son las acciones que se han estado tomando estos meses. Los sectores en los que el empleo se ve más afectado son construcción, hostelería, arte y cultura. En los servicios, el efecto sobre el empleo es menor. Y en las industrias primarias y los sectores que pueden funcionar con teletrabajo es todavía más pequeño. La crisis tiene impactos muy diferentes en los países dependiendo de cuál sea la estructura económica de cada uno de ellos. En España, el 70% de los trabajos no se pueden realizar desde casa, debido al peso del comercio, e

May 27, 202049 min

Coronavirus y economía: grandes retos comunes. Juergen B. Donges

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 20 de mayo de 2020, la conferencia de Juergen B. Donges, Catedrático Emérito de Ciencias Económicas y director del Instituto de Política Económica y del Otto Wolff Institute for Economic Studies, ambos en ubicados en Colonia, titulada “Coronavirus y economía: retos comunes e inusitados”. Donges señaló que la crisis económica actual, que tenemos a nivel nacional, europeo y global, eclipsa cualquier otra que hayamos conocido antes por su origen, su profundidad y la dificultad de prever cuando tocará fondo y se iniciará la recuperación. La crisis es completamente diferente a las anteriores porque no ha sido causada por fallos de política económica, sino por una pandemia que aún es difícil de atajar. Aunque en algunos países la curva empieza a ser favorable, la epidemia sigue vigente. Nadie sabe a ciencia cierta hasta cuándo durará y si puede llegar una nueva ola vírica antes de que dispongamos de un tratamiento eficaz o de una vacuna. En este contexto, los economistas piensan que las empresas y los trabajadores entran que convivir con el Covid-19 durante bastante tiempo. La pandemia ha generado dos shocks simultáneos: uno de oferta y otro de demanda. El shock de oferta consiste en que las cadenas de valor globales han quedado desarticuladas a causa de las medidas adoptadas de parar la actividad productiva y de las restricciones de importaciones y exportaciones de numerosos productos. En la UE, el Mercado Único ha quedado disuelto, mientras que en el mercado mundial ha aumentado el proteccionismo. El shock de demanda se debe a que las medias de las autoridades han restringido notablemente la movilidad de las personas. Esto ha repercutido adversamente en el gasto de las familias en consumo duradero, ocio y turismo. El tráfico aéreo, el marítimo y el ferroviario, se han quedado sin pasajeros. Ambos shocks ya están teniendo un impacto sobre la economía mundial en la primera mitad del año. Todas las economías avanzadas están en recesión, afrontan una quiebra de pymes y autónomos, hay sectores como las aerolíneas que luchan por su supervivencia, están produciéndose destrucciones masivas de empleo, está subiendo la deuda pública. Y lo que se ha perdido hasta ahora no se va a recuperar. El PIB global retrocederá en 2020 un 3%. En la Gran Recesión la caída fue del 1%. El comercio mundial se ha desplomado el 11%. La recesión es generalizada en todas las economías avanzadas. Para las economías emergentes se prevé un declive menor que en los países avanzados, con un descenso de la actividad hasta el 1%. Para China e India, las previsiones apuntan a un crecimiento moderado y muy por debajo de la media histórica. Para Brasil y México la perspectiva es de una fuerte contracción. Si se confirman estas previsiones del FMI, tendríamos una evolución de la coyuntura en forma de V. El supuesto es que la pandemia remitirá claramente a comienzos de verano y que no habrá rebrotes significativos, que entonces se podrán levantar las medidas sanitarias y que las medidas de política fiscal funcionen. En esto caso la recuperación se iniciaría en el segundo semestre y continuaría en 2020. Pero no hay ninguna garantía de que este escenario se cumpla. Las cosas pueden ir a peor. Un primer escenario, en este caso, sería un perfil cíclico en forma de U, con la base inferior más alargada si la pandemia perdura más tiempo con repuntes. Esto demoraría la recuperación hasta entrado 2021, con tasas de crecimiento muy bajas. España podría estar en este escenario. Segundo escenario se corresponde con un perfil cíclico en L, sin poder determinar la longitud de la base. Si se produjera una nueva oleada, se restringiría la actividad sin ver la luz al final del túnel. Esto sería un verdadero desastre para las empresas, los trabajadores, las arcas públicas y la seguridad social. La probabilidad de que el perfil de la crisis sea en V es del 60%, que sea en U es del 30% U, y que sea en L es del 10%. Pero todo está envuelto en una incertidumbre enorme. El perfil de la recuperación va a ser distinto según los países. El punto de arranque de la recuperación presentará complicaciones más o menos notables según las medidas adoptadas previamente. A los países que han paralizado toda la economía, como España o Italia, les costará un esfuerzo mayor que a los que han mantenido la producción, aunque a menor escala, como Alemania u Holanda. También influye el peso que tengan en el PIB los sectores golpeados fuertemente. De lo que se trata ahora es de conciliar objetivos sanitarios y económicos. Mientras no haya desaparecido el riego de contagio y no haya una vacuna eficaz, es correcto extremar las precauciones. Pero también es correcto iniciar la desescalada si la cifra de personas infectadas evoluciona favorablemente. Salvar vidas es muy importante, pero no es lo único en lo que hay que pensar. Los responsables políticos, por eso, van a tener que caminar sobre el filo de una navaja a la hora de ponderar dos objetivos: salvar

May 21, 202047 min

Inmigración y libertad. Chandran Kukathas, versión en español

Chandran Kukathas es Decano de la School of Social Sciences y Lee Kong Chair Professor of Political Science de la Singapore Management University, anteriormente fue catedrático de Ciencia Política en la London School of Economics, formó parte del Consejo Asesor del Institute of Economic Affairs, el think tank liberal más influyente del Reino Unido.Licenciado en Historia y Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Australia, completó sus estudios en Ciencias Políticas en la Universidad de Nueva Gales del Sur y se doctoró en Filosofía en la Universidad de Oxford, donde posteriormente impartió docencia. Su obra refleja un hondo conocimiento de la filosofía política en general y del pensamiento liberal en particular, siendo autor de numerosos trabajos académicos dedicados a analizar la obra de autores como Friedrich Hayek, John Rawls o Will Kymlicka.

Mar 9, 202044 min

Inmigración y libertad. Chandran Kukathas, english version

Chandran Kukathas es Decano de la School of Social Sciences y Lee Kong Chair Professor of Political Science de la Singapore Management University, anteriormente fue catedrático de Ciencia Política en la London School of Economics, formó parte del Consejo Asesor del Institute of Economic Affairs, el think tank liberal más influyente del Reino Unido.Licenciado en Historia y Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Australia, completó sus estudios en Ciencias Políticas en la Universidad de Nueva Gales del Sur y se doctoró en Filosofía en la Universidad de Oxford, donde posteriormente impartió docencia. Su obra refleja un hondo conocimiento de la filosofía política en general y del pensamiento liberal en particular, siendo autor de numerosos trabajos académicos dedicados a analizar la obra de autores como Friedrich Hayek, John Rawls o Will Kymlicka.

Mar 9, 202044 min

Ciudades, el futuro de la civilización, Salim Ismail, english version

El 4 de febrero de 2020 tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia de Salim Ismail, presidente y cofundador de OpenExO & ExO Works, fundador de ED de la Singularity University y Socio de Rokk3r Fuel ExO, con el título “Ciudades, el futuro de la civilización”. Ismail inició su intervención preguntándose qué podemos hacer respecto a la disrupción tremenda que se está produciendo, cómo va a cambiar la sociedad. Según dijo, cuando trabajó en Yahoo! aprendió algo muy importante y es que, cuando se plantea la disrupción, el sistema inmunológico de las instituciones ataca esos cambios para tratar de impedirlos. Para entender la disrupción, el cuadro fundamental es la ley de Moore, que señala que la capacidad de procesamiento de los ordenadores se duplica cada dos años. De hecho, la capacidad de procesamiento de información que tiene la sociedad se viene duplicando desde hace cien años. ¿Por qué sabemos que esta evolución es tan predecible y que en el futuro seguirá siendo así? Porque el perfil exponencial de esa curva no se ha visto afectado ni por crisis económicas, ni por guerras, ni por cualquier otro acontecimiento. Y es que cuando se conjuga la industria con la tecnología de la información, esta última adquiere propiedades de flujo. Es entonces cuando empieza la duplicación. Cuando se inicia este proceso, no se detiene. Sigue y sigue porque cuando la curva parece llegar a un límite surge otra cosa que prolonga la tendencia. Ese papel lo desempeñan, en estos momentos, innovaciones como la impresión tridimensional o la computación cuántica, entre otras. La ley de Moore, por tanto, está aquí para quedarse, con lo que estamos entrando en el mundo de la computación y el almacenamiento infinitos. De la misma forma, gracias al cambio tecnológico, tendremos recursos abundantes de aquí a una década, como el agua, la energía o las posibilidades de utilización del espacio, frente a la escasez que ha dominado hasta ahora la existencia del ser humano. La disrupción actual es la transición más importante que ha vivido nuestra sociedad. Y es que la civilización, tal y como la conocemos, se está descomponiendo. Nunca antes habíamos visto que el patrón de duplicación, el paradigma que lo impulsa todo, está apareciendo no en una, sino en varias tecnologías a la vez, por ejemplo, la neurociencia, los drones. Antes esto pasaba con una sola tecnología, pero, ahora, son doce las tecnologías que se están acelerando simultáneamente. Este es un proceso que nos cuesta entender, porque nuestra visión del mundo nos lleva a una extrapolación lineal. El universo, sin embargo, funciona con curvas. En esta transición, el coste marginal se desploma a cero y, como consecuencia de ello, explota el sector o industria afectado. La naturaleza de los problemas a que se enfrentan las sociedades, en consecuencia, ha cambiado. Antes era cómo afrontar la escasez. Ahora vamos a una era de abundancia y el problema es cómo filtrar los billones de datos que se generan o van a generarse. Esto, por supuesto, afecta al mundo de la empresa porque los negocios tradicionales ya no ganan dinero. Eso es porque, hasta ahora, cada negocio se basaba en la escasez. La digitalización y la tecnología, en cambio, nos entregan la abundancia. Lo vemos, por ejemplo, en el hundimiento del coste de iluminar una casa, en el de secuenciación del ADN o en el de la energía solar. Antes, las tecnologías avanzadas costaban muchísimo dinero y solo verdaderos gigantes económicos contaban con los recursos necesarios para generarlas y utilizarlas. Ahora, en cambio, las tecnologías avanzadas son baratas, y cada vez más. Esto crea un mundo distinto porque, al ser baratas, cualquiera puede utilizarlas. Blockchain, por ejemplo, es un código abierto. Lo mismo sucede con los drones, su coste, su capacidad de carga y su radio de acción. Se trata, por tanto, de un gran cambio de paradigma y tenemos que empezar a pensar en cómo lo aprovechamos. La disrupción más importante es la transformación de la energía solar. Su capacidad de generación está duplicándose cada dieciocho meses y lo lleva haciendo desde hace cuarenta años. Gracias a ello, podemos garantizar energía a todo el mundo en 2031 y, en 2050, se puede garantizar una generación ocho veces superior a las necesidades del planeta. Por supuesto, esto tendrá consecuencias geopolíticas tremendas. Así es que la energía solar, que lleva miles de años siendo escasa, va a convertirse en una energía abundante. Lo difícil es el almacenamiento, pero ahí también se está avanzando y ahora una batería de litio cuesta un 90% menos que hace diez años. A los vehículos autónomos también les afecta la ley de Moore, porque ahora llevan muchos más sensores y el software es mejor. Cuando digitalizas, las cosas se complican porque las implicaciones que ello tiene son altísimas debido a la caída de costes. Ese es el cambio que se está produciendo en esta sociedad. En realidad, son veinte transformaciones las que están teniendo lugar de forma si

Feb 10, 202046 min

Ciudades, el futuro de la civilización. Salim Ismail, versión en español

El 4 de febrero de 2020 tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia de Salim Ismail, presidente y cofundador de OpenExO & ExO Works, fundador de ED de la Singularity University y Socio de Rokk3r Fuel ExO, con el título “Ciudades, el futuro de la civilización”. Ismail inició su intervención preguntándose qué podemos hacer respecto a la disrupción tremenda que se está produciendo, cómo va a cambiar la sociedad. Según dijo, cuando trabajó en Yahoo! aprendió algo muy importante y es que, cuando se plantea la disrupción, el sistema inmunológico de las instituciones ataca esos cambios para tratar de impedirlos. Para entender la disrupción, el cuadro fundamental es la ley de Moore, que señala que la capacidad de procesamiento de los ordenadores se duplica cada dos años. De hecho, la capacidad de procesamiento de información que tiene la sociedad se viene duplicando desde hace cien años. ¿Por qué sabemos que esta evolución es tan predecible y que en el futuro seguirá siendo así? Porque el perfil exponencial de esa curva no se ha visto afectado ni por crisis económicas, ni por guerras, ni por cualquier otro acontecimiento. Y es que cuando se conjuga la industria con la tecnología de la información, esta última adquiere propiedades de flujo. Es entonces cuando empieza la duplicación. Cuando se inicia este proceso, no se detiene. Sigue y sigue porque cuando la curva parece llegar a un límite surge otra cosa que prolonga la tendencia. Ese papel lo desempeñan, en estos momentos, innovaciones como la impresión tridimensional o la computación cuántica, entre otras. La ley de Moore, por tanto, está aquí para quedarse, con lo que estamos entrando en el mundo de la computación y el almacenamiento infinitos. De la misma forma, gracias al cambio tecnológico, tendremos recursos abundantes de aquí a una década, como el agua, la energía o las posibilidades de utilización del espacio, frente a la escasez que ha dominado hasta ahora la existencia del ser humano. La disrupción actual es la transición más importante que ha vivido nuestra sociedad. Y es que la civilización, tal y como la conocemos, se está descomponiendo. Nunca antes habíamos visto que el patrón de duplicación, el paradigma que lo impulsa todo, está apareciendo no en una, sino en varias tecnologías a la vez, por ejemplo, la neurociencia, los drones. Antes esto pasaba con una sola tecnología, pero, ahora, son doce las tecnologías que se están acelerando simultáneamente. Este es un proceso que nos cuesta entender, porque nuestra visión del mundo nos lleva a una extrapolación lineal. El universo, sin embargo, funciona con curvas. En esta transición, el coste marginal se desploma a cero y, como consecuencia de ello, explota el sector o industria afectado. La naturaleza de los problemas a que se enfrentan las sociedades, en consecuencia, ha cambiado. Antes era cómo afrontar la escasez. Ahora vamos a una era de abundancia y el problema es cómo filtrar los billones de datos que se generan o van a generarse. Esto, por supuesto, afecta al mundo de la empresa porque los negocios tradicionales ya no ganan dinero. Eso es porque, hasta ahora, cada negocio se basaba en la escasez. La digitalización y la tecnología, en cambio, nos entregan la abundancia. Lo vemos, por ejemplo, en el hundimiento del coste de iluminar una casa, en el de secuenciación del ADN o en el de la energía solar. Antes, las tecnologías avanzadas costaban muchísimo dinero y solo verdaderos gigantes económicos contaban con los recursos necesarios para generarlas y utilizarlas. Ahora, en cambio, las tecnologías avanzadas son baratas, y cada vez más. Esto crea un mundo distinto porque, al ser baratas, cualquiera puede utilizarlas. Blockchain, por ejemplo, es un código abierto. Lo mismo sucede con los drones, su coste, su capacidad de carga y su radio de acción. Se trata, por tanto, de un gran cambio de paradigma y tenemos que empezar a pensar en cómo lo aprovechamos. La disrupción más importante es la transformación de la energía solar. Su capacidad de generación está duplicándose cada dieciocho meses y lo lleva haciendo desde hace cuarenta años. Gracias a ello, podemos garantizar energía a todo el mundo en 2031 y, en 2050, se puede garantizar una generación ocho veces superior a las necesidades del planeta. Por supuesto, esto tendrá consecuencias geopolíticas tremendas. Así es que la energía solar, que lleva miles de años siendo escasa, va a convertirse en una energía abundante. Lo difícil es el almacenamiento, pero ahí también se está avanzando y ahora una batería de litio cuesta un 90% menos que hace diez años. A los vehículos autónomos también les afecta la ley de Moore, porque ahora llevan muchos más sensores y el software es mejor. Cuando digitalizas, las cosas se complican porque las implicaciones que ello tiene son altísimas debido a la caída de costes. Ese es el cambio que se está produciendo en esta sociedad. En realidad, son veinte transformaciones las que están teniendo lugar de forma si

Feb 10, 202045 min

La desaceleración de la productividad en la actualidad: una perspectiva histórica. Nicholas Crafts. Versión en español

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 27 de Enero de 2020, la Conferencia Magistral «La desaceleración de la productividad en la actualidad: una perspectiva histórica» que impartió Nicholas Crafts. Nicholas Crafts es Catedrático Emérito de Economía e Historia Económica en la Universidad de Warwick desde 2005, y catedrático del TRIUM Global Executive MBA Program, una alianza de NYU Stern, LSE y HEC School of Management. Ha sido Director del ESRC Research Centre on Competitive Advantage in the Global Economy (CAGE) y profesor en la London School of Economics and Political Science. Sus principales campos de estudio son: la economía británica en los últimos 200 años; el crecimiento económico europeo, los datos históricos de la economía británica, la Revolución industrial y la distribución internacional del ingreso, especialmente con referencia al Índice de Desarrollo Humano. A lo largo de su dilatada y prolífica carrera ha publicado gran cantidad de documentos.

Jan 31, 202043 min

La desaceleración de la productividad en la actualidad: una perspectiva histórica. Nicholas Crafts. English version

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 27 de Enero de 2020, la Conferencia Magistral «La desaceleración de la productividad en la actualidad: una perspectiva histórica» que impartió Nicholas Crafts. Nicholas Crafts es Catedrático Emérito de Economía e Historia Económica en la Universidad de Warwick desde 2005, y catedrático del TRIUM Global Executive MBA Program, una alianza de NYU Stern, LSE y HEC School of Management. Ha sido Director del ESRC Research Centre on Competitive Advantage in the Global Economy (CAGE) y profesor en la London School of Economics and Political Science. Sus principales campos de estudio son: la economía británica en los últimos 200 años; el crecimiento económico europeo, los datos históricos de la economía británica, la Revolución industrial y la distribución internacional del ingreso, especialmente con referencia al Índice de Desarrollo Humano. A lo largo de su dilatada y prolífica carrera ha publicado gran cantidad de documentos.

Jan 31, 202043 min

La era de las multinacionales chinas. Compitiendo por el dominio global. Lourdes Casanova

El 22 de enero de 2020 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia magistral de Lourdes Casanova, profesora de Management y directora del Emerging Markets Institute de la Johnson School of Business de la Universidad de Cornell, titulada “La era de las multinacionales chinas. Compitiendo por el dominio global”. La profesora Casanova inicio su intervención señalado que hay dos grandes hitos en la expansión internacional de las empresas chinas. El primero es la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio, en 2001. El segundo, y menos conocido, es la gran crisis financiera de 2008. Estos hitos son piedras angulares en el proceso de crecimiento de las empresas chinas y de su expansión por el mundo. Un hecho que resulta sorprendente en este proceso es la rapidez con la que las empresas chinas han crecido. Las empresas siempre aumentan de tamaño en un contexto de crecimiento económico. Y como China ha crecido a tasas anuales del 6%, el 8% y hasta el 10%, sus empresas también han incrementado su tamaño a mucha más velocidad de lo que lo hacen las de los países desarrollados que, con suerte, consiguen superar niveles de aumento del PIB del 3% anual. Lo que llama la atención, además, es lo anómalo de las tasas de crecimiento de China, ya que se trata de una economía enorme, que tiene un tamaño igual al del PIB nominal de Estados Unidos en 2004. En este contexto es en el que han crecido las empresas chinas, de las cuales hay un gran desconocimiento porque muchas compañías son estatales. Para un país es importante tener empresas grandes porque son las que generan empleo, las que innovan, las que cuentan con recursos suficientes para tirar de las pequeñas y medianas empresas. En este sentido, China tuvo la gran ocasión de hacer crecer sus empresas con la crisis financiera de 2008, en la que aparecieron grandes oportunidades de compra de empresas y de expansión debido a que las compañías estadounidenses se hallaban inmersas en una grave crisis. Durante esos dos o tres años se produjeron muchas ventas a capital chino y aparecieron huecos en países e industrias que ocuparon claramente las empresas chinas. De ahí que la crisis de 2008 sea un hito tan importante. Las empresas chinas, además, crecen y se expanden gracias a que el país tiene unas reservas de divisas gigantescas, de más de un billón de dólares. Con esas divisas compraron bonos estadounidenses y de otros gobiernos, pero en cierto momento consideraron que empezaban a concentrar demasiados riesgos con ese tipo de activos y empezaron a diversificar sus inversiones, entre otras formas mediante la compra de empresas en otros países. Gracias a todo ello, China ha podido converger rápidamente con las naciones desarrolladas, cuando a ellas les cuesta mucho más hacer crecer a sus empresas, por ejemplo, a Japón o a Corea del Sur. Debido a ello, China se ha unido al selecto y poco numeroso club de países que cuentan con grandes empresas dentro de la lista de Fortune 500. Los bancos chinos también se están internacionalizando a través de compras, para ir convirtiéndose con ello en los mayores del mundo. Eso mismo hacen otras empresas, como las aseguradoras, las empresas de construcción e ingeniería o las de telecomunicaciones. Lo hacen porque las empresas chinas son las que tienen los recursos financieros para continuar su expansión global. Las empresas chinas también son diferentes de las demás. Lo son porque, hasta ahora, no participan en los mercados de valores. El 79% de las empresas del Fortune 500 están en bolsa. En China, en cambio, el 67% de las compañías son públicas o de capital mixto. Esto no parece que vaya a cambiar por ahora, debido al hecho de que el gobierno quiere seguir controlando las grandes empresas. Esas empresas dominan mercados globales, como los de teléfonos móviles, ordenadores, aire acondicionado, televisores y otros muchos productos. Además, se da la paradoja de que, estando sometidas al control del gobierno, participan y ganan concursos de privatización de empresas públicas en otros países. De forma general y sistemática, las grandes empresas chinas compiten en precios porque pueden, gracias a que los costes laborales siguen siendo bajos y a que tienen que producir para un mercado local cuyo poder adquisitivo es mucho menor que el de los países occidentales. Por tanto, tienen productos tecnológicos de las mismas características que los de los occidentales, pero son más baratos. A ello hay que unir el hecho de que las empresas chinas están menos interesadas que las americanas en los beneficios a corto plazo. Esto es así porque piensan más en el largo plazo, por lo cual prefieren sacrificar los márgenes empresariales para, de esta forma, poder seguir creciendo. Los chinos también han resultado ser unos competidores increíbles. Inventan formatos diferentes, los hacen más pequeños, pueden vender sus productos más baratos a pesar de que los costes de producción siguen subiendo. El secreto consiste en haber creado una cadena

Jan 24, 202049 min

El impacto económico del Brexit en las regiones europeas. Raquel Ortega-Argilés.

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 19 de noviembre de 2019 a las 19 horas la Conferencia Magistral «El impacto económico del Brexit en las regiones europeas» que impartió Raquel Ortega-Argilés Raquel Ortega-Argilés ocupa la cátedra de Desarrollo Económico Regional en el departamento de Estrategia y Negocios Internacionales y el instituto de investigación City-REDI en Birmingham Business School, Universidad de Birmingham, Reino Unido. Su trabajo de investigación actual se centra en la productividad, la innovación, el desarrollo regional, las PYME, el espíritu empresarial y la dinámica industrial y en la política regional y europea.

Nov 21, 201951 min

Diez años después: ¿Ante una nueva crisis económica? Juergen Donges

El 14 de noviembre de 2019, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia titulada “Diez años después: ¿ante una nueva crisis económica?”, impartida por Juergen Donges, catedrático emérito de la Universidad de Colonia. Donges recordó que, hace diez años, el sistema financiero global estuvo a punto de quebrar. Por entonces, los gobiernos y los bancos centrales supieron reaccionar con toda una batería de medidas, aunque no todas ellas muy sensatas. Se trataba de reestablecer la confianza de los agentes económicos en el sistema de economía de mercado. Esto funcionó. Poco a poco se fue estabilizando la situación y entramos en una fase inesperadamente larga de expansión económica. Diez años después estamos otra vez en una situación en la que empieza a resurgir el fantasma de una nueva recesión, al menos según la visión de muchos gurúes económicos anunciándola. ¿Por qué hay este pesimismo? Lo hay porque tenemos una situación un tanto inusitada como es un cúmulo de shocks externos adversos, que están generando incertidumbre. Todo empieza con la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que también es una guerra cambiaria. Esto desestabiliza el sistema internacional de comercio. Luego está el tema del Brexit, que es un fracaso absoluto del parlamentarismo británico, pero que es un problema para los países muy vinculados con Gran Bretaña. También está Italia, que es el mayor riesgo para la estabilidad de la zona euro, donde el problema reside en la clase política, que no respeta la disciplina presupuestaria, las reglas de la unión bancaria, etc. Esto es, hacen todo lo contrario de lo que se necesita para que un país de la zona euro función. También está toda la discusión sobre el cambio climático, porque hemos decidido que una niña de 16 años nos diga al mundo lo que hay que hacer. No terminados de decidir hacia dónde vamos en materia de política medioambiental, si intervenir o basarnos en el mercado para resolver el problema. Como las empresas no saben cuál línea prevalecerá, se resisten a invertir. Además, está la política migratoria de la Unión Europea. Somos incapaces de diseñar y aplicar una política migratoria común, que no es una buena noticia para l integración europea. También está el populismo. Todo esto significa que las empresas no pueden anclar expectativas de crecimiento económico. Por eso, no hay ni inversión, ni crecimiento. Por eso, los organismos internacionales han reducido sus previsiones económicas. La estrella en ese proceso de desaceleración es la zona euro, porque es la que pone más claramente de manifiesto su falta de dinamismo. Apenas hay crecimiento económico, aunque el año que viene habrá un poquito más por el hecho de que 2020 es año bisiesto y, además, muchos festivos caen en domingo. Eso nos proporcionará una o dos décimas más de crecimiento, pero no significa que hayamos superado el problema. El origen de la desaceleración está en el sector industrial. La industria solía ser el motor del crecimiento, pero ahora actúa como freno, mientras que los motores son los servicios y el consumo interno. Parte del problema se debe al sector del automóvil, debido a la nueva normativa, en especial en materia de vehículos diésel. También hay algunas cosas positivas, por ejemplo, el mercado de trabajo. La tasa de paro seguirá disminuyendo, así como la tasa de paro de larga duración. Pese a ello, la idea de la destrucción del empleo vuelve a surgir como consecuencia de la digitalización, pensando que ya no va a hacer falta gente que trabaje. Esto, sin embargo, no es así. En este debate estamos confundiendo los empleos que desaparecen por el cambio tecnológico porque no son rentables, pero aparecen otros, que requerirán otras habilidades, porque el objetivo del cambio tecnológico es generar valor y eso se hace creando empleo. Además, la inflación es muy baja. Tiene que serlo para que funcione el sistema de precios relativos y que no haya un impuesto encubierto sobre los patrimonios. Pero es que sigue siendo baja a pesar de que se crea empleo, de que hay países en pleno empleo, lo que tendría que incrementar el nivel de precios. Sin embargo, no está ocurriendo esto gracias, por un lado, a que vivimos en un mundo de competencia globalizada en el que no hay margen para subir precios. Por otro, la digitalización está moderando la inflación porque las empresas que aplican los nuevos avances tecnológicos mejoran su productividad y, al hacerlo, pueden reducir costes. Además, hay una transparencia absoluta de precios, lo que permite a mucha gente conocerlos y comprar el producto más barato para las mismas calidades. Eso también lo saben las empresas, por lo que se andan con cuidado con los precios. En la zona euro estamos marchando a dos velocidades. Francia y España están a la cabeza, mientras Alemania e Italia están replegadas. Pero en España, los indicadores están empeorando. De hecho, las previsiones para España están rebajándose. Y los planteamientos actuales de política económica están basado

Nov 21, 201957 min

El green new deal global. Jeremy Rifkin. Versión en castellano.

El 24 de octubre de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jeremy Rifkin, economista, sociólogo y asesor de la UE y China, titulada “El ‘Green new deal’ global”. Según Rifkin, el cambio climático provocado por la utilización de combustibles fósiles está llevando a toda la vida de la Tierra a la sexta extinción, debido al aumento de la temperatura. Para evitar este cataclismo, habría que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 45% respecto a los niveles alcanzados en 2010, y habría que haberlo conseguido no más allá de 2030. La sociedad se está movilizando para evitar este cataclismo y el ‘green new deal’ (nuevo pacto verde) se está convirtiendo en eje central del discurso político. Las empresas también están reaccionando. Sectores clave como las tecnologías de la información y la comunicación, la energía, el transporte y la logística, y el sector inmobiliario, apuestan cada vez más por las energías limpias, las prácticas respetuosas con el medio ambiente, la economía circular y la resiliencia frente al cambio climático. Los nuevos desarrollos tecnológicos están facilitando este cambio de paradigma. Gracias a ellos, los costes de las energías solar y eólica han caído drásticamente y, en la actualidad, se encuentran por debajo del de las energías convencionales. Como consecuencia de ello, en 2028 podría producirse el colapso de la civilización basada en el carbono como fuente de energía. Las economías nacionales, por tanto, tendrán que adaptarse con rapidez a este nuevo escenario si quieren sobrevivir y seguir prosperando. Para conseguirlo, es preciso que las autoridades adopten una nueva estrategia económica que sea factible tanto para las grandes ciudades como para los pequeños núcleos urbanos y las comunidades rurales. A lo largo de la historia, los cambios de paradigma económico se han producido gracias a la combinación de un sistema de comunicación, una nueva fuente de energía y un nuevo sistema de transporte. En la primera revolución industrial actuaron, en este sentido, la máquina de vapor y el telégrafo, el carbón en abundancia y el ferrocarril. En la segunda revolución industrial los protagonistas fueron la electricidad, el teléfono, la radio y la televisión, el petróleo y los vehículos de combustión interna. En la tercera revolución industrial, en cuya cúspide nos hayamos ahora, interactúan la banda ancha, el internet de la energía renovable y el internet de la movilidad y la logística, con vehículos eléctricos. Todos ellos se apoyan en el internet de las cosas, que se integra en los inmuebles residenciales, comerciales e industriales neutros en carbono, que pueden gestionar y suministrar energía. Los edificios, por tanto, se están transformando en nodos y redes inteligentes para generar, gestionar y almacenar energía. Esto afectará a todos los sectores y propiciará la aparición de nuevos modelos empresariales y de nuevas oportunidades de empleo. Para que el sistema funcione se necesitará construir una red inteligente de energía en todo el territorio de un país, puesto que la red eléctrica está pasando de un sistema centralizado a otro distribuido, basado en millones de centros de generación de energía solar y eólica. Los gobiernos deberán asumir la responsabilidad principal de financiar este proceso durante los diez o veinte años que se tardará en desarrollar esa red eléctrica inteligente. Ese sistema, al incluir a millones de actores, será más diverso y complejo, con lo que se volverá más vulnerable frente a los ciberataques y los fenómenos climáticos. Por ello, es preciso incrementar su resiliencia, por ejemplo, mediante la instalación de microrredes, para permitir que la economía y la sociedad sigan funcionando. Para financiar el desarrollo de esta red energética inteligente, el gobierno tendrá que apoyarse en un sistema bancario ecológico y capaz de proporcionar los fondos necesarios. Una forma de hacerlo puede ser la emisión de bonos verdes que permitan invertir en el desarrollo de las infraestructuras ecológicas. Los inversores podrían ser, en gran medida, fondos de pensiones públicos y privados, aunque también podrían ser otro tipo de inversores institucionales. Los fondos de pensiones, de hecho, están empezando a salir de los sectores relacionados con los combustibles fósiles y a entrar en las inversiones verdes. Otra parte de la financiación pude proceder de los presupuestos públicos. Este cambio de paradigma energético es inevitable. Las energías solar y eólica son las más baratas del mundo y sus costes fijos van a seguir cayendo de forma exponencial durante mucho tiempo. Además, el coste marginal de generarlas es prácticamente cero, cosa que no sucede con otras fuentes de energía como el carbón, el petróleo, el gas o el uranio.

Oct 29, 20191h 5m

El green new deal global. Jeremy Rifkin. English version.

El 24 de octubre de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jeremy Rifkin, economista, sociólogo y asesor de la UE y China, titulada “El ‘Green new deal’ global”. Según Rifkin, el cambio climático provocado por la utilización de combustibles fósiles está llevando a toda la vida de la Tierra a la sexta extinción, debido al aumento de la temperatura. Para evitar este cataclismo, habría que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 45% respecto a los niveles alcanzados en 2010, y habría que haberlo conseguido no más allá de 2030. La sociedad se está movilizando para evitar este cataclismo y el ‘green new deal’ (nuevo pacto verde) se está convirtiendo en eje central del discurso político. Las empresas también están reaccionando. Sectores clave como las tecnologías de la información y la comunicación, la energía, el transporte y la logística, y el sector inmobiliario, apuestan cada vez más por las energías limpias, las prácticas respetuosas con el medio ambiente, la economía circular y la resiliencia frente al cambio climático. Los nuevos desarrollos tecnológicos están facilitando este cambio de paradigma. Gracias a ellos, los costes de las energías solar y eólica han caído drásticamente y, en la actualidad, se encuentran por debajo del de las energías convencionales. Como consecuencia de ello, en 2028 podría producirse el colapso de la civilización basada en el carbono como fuente de energía. Las economías nacionales, por tanto, tendrán que adaptarse con rapidez a este nuevo escenario si quieren sobrevivir y seguir prosperando. Para conseguirlo, es preciso que las autoridades adopten una nueva estrategia económica que sea factible tanto para las grandes ciudades como para los pequeños núcleos urbanos y las comunidades rurales. A lo largo de la historia, los cambios de paradigma económico se han producido gracias a la combinación de un sistema de comunicación, una nueva fuente de energía y un nuevo sistema de transporte. En la primera revolución industrial actuaron, en este sentido, la máquina de vapor y el telégrafo, el carbón en abundancia y el ferrocarril. En la segunda revolución industrial los protagonistas fueron la electricidad, el teléfono, la radio y la televisión, el petróleo y los vehículos de combustión interna. En la tercera revolución industrial, en cuya cúspide nos hayamos ahora, interactúan la banda ancha, el internet de la energía renovable y el internet de la movilidad y la logística, con vehículos eléctricos. Todos ellos se apoyan en el internet de las cosas, que se integra en los inmuebles residenciales, comerciales e industriales neutros en carbono, que pueden gestionar y suministrar energía. Los edificios, por tanto, se están transformando en nodos y redes inteligentes para generar, gestionar y almacenar energía. Esto afectará a todos los sectores y propiciará la aparición de nuevos modelos empresariales y de nuevas oportunidades de empleo. Para que el sistema funcione se necesitará construir una red inteligente de energía en todo el territorio de un país, puesto que la red eléctrica está pasando de un sistema centralizado a otro distribuido, basado en millones de centros de generación de energía solar y eólica. Los gobiernos deberán asumir la responsabilidad principal de financiar este proceso durante los diez o veinte años que se tardará en desarrollar esa red eléctrica inteligente. Ese sistema, al incluir a millones de actores, será más diverso y complejo, con lo que se volverá más vulnerable frente a los ciberataques y los fenómenos climáticos. Por ello, es preciso incrementar su resiliencia, por ejemplo, mediante la instalación de microrredes, para permitir que la economía y la sociedad sigan funcionando. Para financiar el desarrollo de esta red energética inteligente, el gobierno tendrá que apoyarse en un sistema bancario ecológico y capaz de proporcionar los fondos necesarios. Una forma de hacerlo puede ser la emisión de bonos verdes que permitan invertir en el desarrollo de las infraestructuras ecológicas. Los inversores podrían ser, en gran medida, fondos de pensiones públicos y privados, aunque también podrían ser otro tipo de inversores institucionales. Los fondos de pensiones, de hecho, están empezando a salir de los sectores relacionados con los combustibles fósiles y a entrar en las inversiones verdes. Otra parte de la financiación pude proceder de los presupuestos públicos. Este cambio de paradigma energético es inevitable. Las energías solar y eólica son las más baratas del mundo y sus costes fijos van a seguir cayendo de forma exponencial durante mucho tiempo. Además, el coste marginal de generarlas es prácticamente cero, cosa que no sucede con otras fuentes de energía como el carbón, el petróleo, el gas o el uranio.

Oct 29, 20191h 5m

Luis de Guindos. La política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico. Versión en español

La Fundación Rafael del Pino, el Global Interdependence Center y el BBVA organizaron, el 3 de octubre de 2019, el encuentro “Política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico” en el que participaron Charles Evans y Luis de Guindos moderado por Rafael Repullo. Luis de Guindos Jurado es vicepresidente del Banco Central Europeo. Fue ministro de Economía, Industria y Competitividad del Gobierno de España entre 2016 y 2018. En la X Legislatura fue ministro de Economía y Competitividad y desde el 15 de abril de 2016 asumió los asuntos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo tras la renuncia de su predecesor, José Manuel Soria (pero sin asumir la titularidad del Ministerio). Pertenece al Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado y donde ocupó distintos cargos. Ha trabajado en compañías de servicios financieros siendo miembro del consejo asesor de Lehman Brothers a nivel europeo y director en España y Portugal hasta su quiebra en 2008. Fue director del Instituto de Empresa desde 20102? y perteneció al Consejo de Administración de Endesa con carácter de externo independiente.

Oct 8, 201913 min

Luis de Guindos. La política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico. English version.

La Fundación Rafael del Pino, el Global Interdependence Center y el BBVA organizaron, el 3 de octubre de 2019, el encuentro “Política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico” en el que participaron Charles Evans y Luis de Guindos moderado por Rafael Repullo. Luis de Guindos Jurado es vicepresidente del Banco Central Europeo. Fue ministro de Economía, Industria y Competitividad del Gobierno de España entre 2016 y 2018. En la X Legislatura fue ministro de Economía y Competitividad y desde el 15 de abril de 2016 asumió los asuntos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo tras la renuncia de su predecesor, José Manuel Soria (pero sin asumir la titularidad del Ministerio). Pertenece al Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado y donde ocupó distintos cargos. Ha trabajado en compañías de servicios financieros siendo miembro del consejo asesor de Lehman Brothers a nivel europeo y director en España y Portugal hasta su quiebra en 2008. Fue director del Instituto de Empresa desde 20102? y perteneció al Consejo de Administración de Endesa con carácter de externo independiente.

Oct 8, 201914 min

Charles Evans. La política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico. Versión en español

La Fundación Rafael del Pino, el Global Interdependence Center y el BBVA organizaron, el 3 de octubre de 2019, el encuentro “Política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico” en el que participaron Charles Evans y Luis de Guindos moderado por Rafael Repullo. Charles Evans es el noveno presidente y director ejecutivo del Banco de la Reserva Federal de Chicago, así como miembro, con derecho a voto, del Federal Open Market Committee. Antes de convertirse en presidente de este Banco, fue vicepresidente senior del mismo y desarrolló labores de supervisión de las entidades del sistema y de análisis de la política monetaria, los mercados financieros y la economía regional. Charles Evans se licenció en ciencias económicas en la Universidad de Virginia y se doctoró en economía en la Carnegie-Mellon University. Ha sido profesor en las universidades de Chicago, Michigan y South Carolina y ha publicado sus investigaciones académicas en prestigiosas revistas como el Journal of Political Economy, la American Economic Review, el Journal of Monetary Economics, el Quarterly Journal of Economics o el the Handbook of Macroeconomics.

Oct 8, 201912 min

Charles Evans. La política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico. English version

La Fundación Rafael del Pino, el Global Interdependence Center y el BBVA organizaron, el 3 de octubre de 2019, el encuentro “Política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico” en el que participaron Charles Evans y Luis de Guindos moderado por Rafael Repullo. Charles Evans es el noveno presidente y director ejecutivo del Banco de la Reserva Federal de Chicago, así como miembro, con derecho a voto, del Federal Open Market Committee. Antes de convertirse en presidente de este Banco, fue vicepresidente senior del mismo y desarrolló labores de supervisión de las entidades del sistema y de análisis de la política monetaria, los mercados financieros y la economía regional. Charles Evans se licenció en ciencias económicas en la Universidad de Virginia y se doctoró en economía en la Carnegie-Mellon University. Ha sido profesor en las universidades de Chicago, Michigan y South Carolina y ha publicado sus investigaciones académicas en prestigiosas revistas como el Journal of Political Economy, la American Economic Review, el Journal of Monetary Economics, el Quarterly Journal of Economics o el the Handbook of Macroeconomics.

Oct 8, 201912 min

La mente de los justos. Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata. Versión en castellano.

El 30 de septiembre tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jonathan Haidt, Thomas Cooley Professor of Ethical Leadership en la New York University Stern School of Business, titulada “La mente de los justos. Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata”. El profesor Haidt inició su intervención señalando que está pasando algo muy raro en el mundo, porque muchos países tienen problemas con sus sistemas políticos, con sus democracias. Es una época extraña, que da bastante miedo, pero también es fascinante, porque vivir en democracia es un desafío que todos tenemos que afrontar juntos. Nadie sabe realmente lo que está sucediendo, pero, para poder solucionarlo, debemos aprender unos de los otros. Los seres humanos hemos evolucionado para no ser seres tribales, pero no estamos diseñados para vivir en grandes sociedades. Estamos preparados para vivir en pequeñas sociedades, pero no para hacerlo en una de gran tamaño, a menos que se produzcan algunos ajustes que hagan posible la convivencia. Esa convivencia no siempre es fácil, sobre todo en las democracias. Los padres de la Constitución de Estados Unidos lo sabían. Conocían perfectamente que los intentos previos de democracia en distintos lugares del mundo habían sido verdaderos espectáculos de turbulencia y, por ello, su vida había sido muy breve. En consecuencia, entendían que la democracia era algo muy inestable y por ello querían que sus parámetros estuvieran bien definidos, por ejemplo, la separación de poderes. Si esos parámetros funcionan perfectamente, pensaban, la democracia estadounidense podría funcionar también durante muchos siglos. Los acontecimientos extraños se iniciaron en 2016 y sorprendieron a mucha gente a causa de su reflejo en las expresiones de la voluntad popular. Se ha producido un incremento de las divisiones políticas, no solo en Occidente. También se observa el advenimiento del populismo en Asia y en Latinoamérica. No sería extraño que, como consecuencia de ello, en los próximos veinte años asistamos a la desaparición de las democracias, al menos de algunas de ellas. ¿Quién ha podido cambiar esos parámetros fundamentales para que las democracias se hayan vuelto tan inestables? Solo un hombre: Mark Zuckerberg. No ha sido algo premeditado ni deliberado, pero es lo que ha sucedido. Las redes sociales han cambiado los parámetros fundamentales de la sociedad de una forma bastante perjudicial para la democracia. La política es diferente porque las redes sociales la han cambiado. La sociedad humana ahora es muy diferente de lo que lo era en 2007. Las redes sociales reúnen y concentran a las personas, pero eso solo significa que la gente tiene más conversaciones privadas. El problema es que la comunicación es una calle de dos sentidos. En este sentido, lo que sucede en los grupos de las redes sociales condiciona a las personas y provoca que les preocupe lo que piensen los demás de ellas. Esto afecta a la naturaleza de la comunicación y altera el ratio público/privado porque gana importancia lo primero. Las conversaciones, por tanto, ya no son honestas, ni auténticas. Por el contrario, ahora todo el mundo participa de actitudes de superioridad moral. Quien se comporta así considera que lo que dice es siempre la verdad y que, por eso, nadie puede estar en desacuerdo con esa persona. Las cosas, sin embargo, no han sido siempre así. Antes de 2009, las redes sociales eran de otra forma. Eran como agendas que permitían a la gente compartir cosas con sus amigos. Eso no alteraba ninguno de los parámetros de la sociedad. Pero, en 2009, Facebook inventó el botón de Like, con lo que ahora se puede cuantificar todo y optimizar lo que una persona ha hecho. Además, también se puede compartir todo en las redes. Los periódicos, que antaño eran fuente importante de información, han tenido que adaptarse al mundo de las redes sociales porque la gente ya no los lee. Pero eso implica que tienen que atraer lectores y, para conseguirlo, cargan bastante las tintas en sus titulares. Esto no es profesional, porque ya no se trata de informar, de contar la verdad tal cual es. Ahora de lo que se trata es de enganchar a la gente. Por ello, en 2013 los periodistas rompieron con internet. Todo esto explica por qué los parámetros han cambiado. Las redes sociales encajan perfectamente en las ranuras para sacar todo de nuestra vida privada. Quienes quieren destrozar la democracia, como Putin, lo aprovechan para sus fines. Y como, al final, todo gira en torno a las redes sociales, esto nos une. Las redes, por eso, son muy efectivas a la hora manipular a los grupos, de conseguir que se enfaden. La gente en Estados Unidos es muy vulnerable a la manipulación a través de las redes, como demuestran los estudios. Por eso los norteamericanos seguían la propaganda rusa y actuaban de acuerdo con los fines que perseguía. Esto provoca la polarización de la política, en la que republicanos y demócratas son incapaces de entenderse. Esta polarización llegó

Oct 2, 201950 min

La mente de los justos. Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata. English version

El 30 de septiembre tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jonathan Haidt, Thomas Cooley Professor of Ethical Leadership en la New York University Stern School of Business, titulada “La mente de los justos. Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata”. El profesor Haidt inició su intervención señalando que está pasando algo muy raro en el mundo, porque muchos países tienen problemas con sus sistemas políticos, con sus democracias. Es una época extraña, que da bastante miedo, pero también es fascinante, porque vivir en democracia es un desafío que todos tenemos que afrontar juntos. Nadie sabe realmente lo que está sucediendo, pero, para poder solucionarlo, debemos aprender unos de los otros. Los seres humanos hemos evolucionado para no ser seres tribales, pero no estamos diseñados para vivir en grandes sociedades. Estamos preparados para vivir en pequeñas sociedades, pero no para hacerlo en una de gran tamaño, a menos que se produzcan algunos ajustes que hagan posible la convivencia. Esa convivencia no siempre es fácil, sobre todo en las democracias. Los padres de la Constitución de Estados Unidos lo sabían. Conocían perfectamente que los intentos previos de democracia en distintos lugares del mundo habían sido verdaderos espectáculos de turbulencia y, por ello, su vida había sido muy breve. En consecuencia, entendían que la democracia era algo muy inestable y por ello querían que sus parámetros estuvieran bien definidos, por ejemplo, la separación de poderes. Si esos parámetros funcionan perfectamente, pensaban, la democracia estadounidense podría funcionar también durante muchos siglos. Los acontecimientos extraños se iniciaron en 2016 y sorprendieron a mucha gente a causa de su reflejo en las expresiones de la voluntad popular. Se ha producido un incremento de las divisiones políticas, no solo en Occidente. También se observa el advenimiento del populismo en Asia y en Latinoamérica. No sería extraño que, como consecuencia de ello, en los próximos veinte años asistamos a la desaparición de las democracias, al menos de algunas de ellas. ¿Quién ha podido cambiar esos parámetros fundamentales para que las democracias se hayan vuelto tan inestables? Solo un hombre: Mark Zuckerberg. No ha sido algo premeditado ni deliberado, pero es lo que ha sucedido. Las redes sociales han cambiado los parámetros fundamentales de la sociedad de una forma bastante perjudicial para la democracia. La política es diferente porque las redes sociales la han cambiado. La sociedad humana ahora es muy diferente de lo que lo era en 2007. Las redes sociales reúnen y concentran a las personas, pero eso solo significa que la gente tiene más conversaciones privadas. El problema es que la comunicación es una calle de dos sentidos. En este sentido, lo que sucede en los grupos de las redes sociales condiciona a las personas y provoca que les preocupe lo que piensen los demás de ellas. Esto afecta a la naturaleza de la comunicación y altera el ratio público/privado porque gana importancia lo primero. Las conversaciones, por tanto, ya no son honestas, ni auténticas. Por el contrario, ahora todo el mundo participa de actitudes de superioridad moral. Quien se comporta así considera que lo que dice es siempre la verdad y que, por eso, nadie puede estar en desacuerdo con esa persona. Las cosas, sin embargo, no han sido siempre así. Antes de 2009, las redes sociales eran de otra forma. Eran como agendas que permitían a la gente compartir cosas con sus amigos. Eso no alteraba ninguno de los parámetros de la sociedad. Pero, en 2009, Facebook inventó el botón de Like, con lo que ahora se puede cuantificar todo y optimizar lo que una persona ha hecho. Además, también se puede compartir todo en las redes. Los periódicos, que antaño eran fuente importante de información, han tenido que adaptarse al mundo de las redes sociales porque la gente ya no los lee. Pero eso implica que tienen que atraer lectores y, para conseguirlo, cargan bastante las tintas en sus titulares. Esto no es profesional, porque ya no se trata de informar, de contar la verdad tal cual es. Ahora de lo que se trata es de enganchar a la gente. Por ello, en 2013 los periodistas rompieron con internet. Todo esto explica por qué los parámetros han cambiado. Las redes sociales encajan perfectamente en las ranuras para sacar todo de nuestra vida privada. Quienes quieren destrozar la democracia, como Putin, lo aprovechan para sus fines. Y como, al final, todo gira en torno a las redes sociales, esto nos une. Las redes, por eso, son muy efectivas a la hora manipular a los grupos, de conseguir que se enfaden. La gente en Estados Unidos es muy vulnerable a la manipulación a través de las redes, como demuestran los estudios. Por eso los norteamericanos seguían la propaganda rusa y actuaban de acuerdo con los fines que perseguía. Esto provoca la polarización de la política, en la que republicanos y demócratas son incapaces de entenderse. Esta polarización llegó

Oct 2, 201950 min

El sueño americano. ¿Cómo la inteligencia artificial ayuda a la pequeña empresa? Versión en español

El 26 de septiembre de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Karen G. Mills, Senior Fellow en la Harvard Business School, ex miembro del Gabinete del presidente Barack Obama, titulada “El sueño americano: ¿cómo la inteligencia artificial ayuda a la pequeña y mediana empresa?”. En su intervención, Mills quiso abordar dos asuntos, que están relacionados. El primero de ellos es la inteligencia artificial. Mucha gente piensa que la primera forma en que nos afectará la inteligencia artificial son los coches autónomos. Esto, sin embargo, todavía pertenece a un futuro lejano. En cambio, el impacto de la inteligencia artificial sobre la banca y, en particular, en la actividad bancaria relacionada con las pequeñas empresas se va a producir mucho más pronto. De aquí a dieciocho meses o, como mucho, dos años podrá apreciarse su efecto en la banca para pequeñas empresas y consumidores. La otra cosa de la que quiero hablar es de la importancia de las pequeñas empresas y del impacto que tendrá la inteligencia artificial en ellas. Por ambos motivos escribió su libro Fintech, Small Business & the American Dream: How Technology Is Transforming Lending and Shaping a New Era of Small Business Opportunity. La razón de hacerlo se produjo hace diez años, cuando trabajaba en la administración de Barack Obama como responsable de las pequeñas empresas. Una de las cosas que hacía difícil este trabajo era el momento en que había que llevarlo a cabo. Acepté el puesto en el primer trimestre de 2009, cuando se inició la recesión provocada por la crisis financiera. La crisis afectó mucho más a las pymes que a las grandes empresas, por lo que la destrucción de empleo fue mucho más intensa en ellas. La causa de este comportamiento diferente estriba en que, en las crisis financieras, las empresas que más sufren son aquellas más dependientes del crédito. Este es el caso de las pequeñas empresas. Por eso, desde la Casa Blanca había que hacer algo para conseguir que las pequeñas empresas volvieran a tener acceso al crédito. Para ello, se creó un sistema de garantía crediticia para este tipo de compañías, que cubría el 90% del préstamo. El impacto de esta medida fue inmediato. Más de mil bancos en menos de seis meses volvieron a prestar a las pequeñas empresas. Esto le enseño el grado tan enorme de dependencia del crédito que tenían estas compañías, así como el impacto que se puede generar si se consigue que haya disponibilidad de crédito para ellas. Hoy en día, la importancia de esta cuestión se aprecia perfectamente si se tiene en cuenta que la mitad de la gente en Estados Unidos, y el 70% en España, trabaja para una pequeña empresa. A pesar de ello, los gobiernos y los economistas no han prestado suficiente atención a las pequeñas empresas. Esto se debe a que los gobiernos y los economistas piensan primero en los consumidores. Después lo hacen en la inversión en equipos, que la realiza mayoritariamente la gran empresa. Luego piensan en el gasto público. Por ello, la mayoría de los grandes modelos macroeconómicos tienden a ignorar a las pequeñas empresas. Por eso hay que recordar que las pequeñas empresas en España aportan el 70% del empleo y el 90% del PIB. Otra cuestión que hay que tener en cuenta respecto a las pequeñas empresas es que, cuando nos referimos a ellas, no estamos hablando de Silicon Valley. De lo que estamos hablando es de esos pequeños negocios que forman parte de la vida diaria de la gente. En Estados Unidos hay treinta millones de pequeñas empresas, de las cuales veinticuatro millones no tienen empleados. Ese último segmento, además, está creciendo debido a la ‘gig economy’, o economía de los pequeños encargos. La mayoría del resto de negocios son, por ejemplo, cafés, tintorerías, etc. Hay un segmento en particular que es importante, que es el de las pequeñas empresas que actúan como proveedores de otras compañías. Este es un segmento al que es preciso prestar una atención particular porque es un segmento que necesita capital para poder gestionar su negocio. ¿Cuál es el problema? Que la banca no ha cambiado en los últimos cincuenta o cien años. Una pequeña empresa que demande un crédito necesita aportar una pila de papeles, que el banco revisa exhaustivamente. Pero, como no pueden ver dentro de las empresas, suele pedir garantías personales para poder conceder el préstamo, ya que, si no pueden ver dentro de las empresas, no pueden saber cómo hacen dinero las pequeñas empresas. A este problema se le conoce como opacidad informativa. La tecnología, sin embargo, ayuda a resolverlo porque, a través del big data, etc., permite a los bancos ver dentro de las pequeñas empresas. La segunda causa de fricción que dificulta la financiación de las pequeñas empresas es el retraso en el proceso de concesión de créditos, debido al tiempo que se necesita para analizar multitud de negocios todos ellos pertenecientes a sectores diferentes. La utilización del big data puede ser de gran ayuda, ya que aportaría al b

Oct 2, 201928 min

El sueño americano. ¿Cómo la inteligencia artificial ayuda a la pequeña empresa? english version

El 26 de septiembre de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Karen G. Mills, Senior Fellow en la Harvard Business School, ex miembro del Gabinete del presidente Barack Obama, titulada “El sueño americano: ¿cómo la inteligencia artificial ayuda a la pequeña y mediana empresa?”. En su intervención, Mills quiso abordar dos asuntos, que están relacionados. El primero de ellos es la inteligencia artificial. Mucha gente piensa que la primera forma en que nos afectará la inteligencia artificial son los coches autónomos. Esto, sin embargo, todavía pertenece a un futuro lejano. En cambio, el impacto de la inteligencia artificial sobre la banca y, en particular, en la actividad bancaria relacionada con las pequeñas empresas se va a producir mucho más pronto. De aquí a dieciocho meses o, como mucho, dos años podrá apreciarse su efecto en la banca para pequeñas empresas y consumidores. La otra cosa de la que quiero hablar es de la importancia de las pequeñas empresas y del impacto que tendrá la inteligencia artificial en ellas. Por ambos motivos escribió su libro Fintech, Small Business & the American Dream: How Technology Is Transforming Lending and Shaping a New Era of Small Business Opportunity. La razón de hacerlo se produjo hace diez años, cuando trabajaba en la administración de Barack Obama como responsable de las pequeñas empresas. Una de las cosas que hacía difícil este trabajo era el momento en que había que llevarlo a cabo. Acepté el puesto en el primer trimestre de 2009, cuando se inició la recesión provocada por la crisis financiera. La crisis afectó mucho más a las pymes que a las grandes empresas, por lo que la destrucción de empleo fue mucho más intensa en ellas. La causa de este comportamiento diferente estriba en que, en las crisis financieras, las empresas que más sufren son aquellas más dependientes del crédito. Este es el caso de las pequeñas empresas. Por eso, desde la Casa Blanca había que hacer algo para conseguir que las pequeñas empresas volvieran a tener acceso al crédito. Para ello, se creó un sistema de garantía crediticia para este tipo de compañías, que cubría el 90% del préstamo. El impacto de esta medida fue inmediato. Más de mil bancos en menos de seis meses volvieron a prestar a las pequeñas empresas. Esto le enseño el grado tan enorme de dependencia del crédito que tenían estas compañías, así como el impacto que se puede generar si se consigue que haya disponibilidad de crédito para ellas. Hoy en día, la importancia de esta cuestión se aprecia perfectamente si se tiene en cuenta que la mitad de la gente en Estados Unidos, y el 70% en España, trabaja para una pequeña empresa. A pesar de ello, los gobiernos y los economistas no han prestado suficiente atención a las pequeñas empresas. Esto se debe a que los gobiernos y los economistas piensan primero en los consumidores. Después lo hacen en la inversión en equipos, que la realiza mayoritariamente la gran empresa. Luego piensan en el gasto público. Por ello, la mayoría de los grandes modelos macroeconómicos tienden a ignorar a las pequeñas empresas. Por eso hay que recordar que las pequeñas empresas en España aportan el 70% del empleo y el 90% del PIB. Otra cuestión que hay que tener en cuenta respecto a las pequeñas empresas es que, cuando nos referimos a ellas, no estamos hablando de Silicon Valley. De lo que estamos hablando es de esos pequeños negocios que forman parte de la vida diaria de la gente. En Estados Unidos hay treinta millones de pequeñas empresas, de las cuales veinticuatro millones no tienen empleados. Ese último segmento, además, está creciendo debido a la ‘gig economy’, o economía de los pequeños encargos. La mayoría del resto de negocios son, por ejemplo, cafés, tintorerías, etc. Hay un segmento en particular que es importante, que es el de las pequeñas empresas que actúan como proveedores de otras compañías. Este es un segmento al que es preciso prestar una atención particular porque es un segmento que necesita capital para poder gestionar su negocio. ¿Cuál es el problema? Que la banca no ha cambiado en los últimos cincuenta o cien años. Una pequeña empresa que demande un crédito necesita aportar una pila de papeles, que el banco revisa exhaustivamente. Pero, como no pueden ver dentro de las empresas, suele pedir garantías personales para poder conceder el préstamo, ya que, si no pueden ver dentro de las empresas, no pueden saber cómo hacen dinero las pequeñas empresas. A este problema se le conoce como opacidad informativa. La tecnología, sin embargo, ayuda a resolverlo porque, a través del big data, etc., permite a los bancos ver dentro de las pequeñas empresas. La segunda causa de fricción que dificulta la financiación de las pequeñas empresas es el retraso en el proceso de concesión de créditos, debido al tiempo que se necesita para analizar multitud de negocios todos ellos pertenecientes a sectores diferentes. La utilización del big data puede ser de gran ayuda, ya que aportaría al b

Oct 2, 201928 min

Fronteras abiertas. Bryan Caplan - English version

El 25 de junio de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Bryan Caplan, catedrático de Economía en la Universidad George Mason y columnista de EconLog, titulada “Fronteras abiertas. Por qué el sistema educativo puede ser una pérdida de tiempo y de dinero”, en la que habló de educación y de inmigración. Caplan inició su intervención diciendo que todo el mundo siempre tiene la idea de que nos hace falta una educación mejor. Ahora bien, ningún político dice que estamos dilapidando el dinero que gastamos en ella, y esto es algo muy extraño. De hecho, por lo que se refiere a la educación, los economistas y los políticos siempre están de acuerdo, porque los economistas miden los beneficios financieros que obtiene el individuo y se dan cuenta de que la educación aporta un rendimiento económico en forma de mayores sueldos. Pero cuando se analiza la educación, no solemos darnos cuenta de que, la mayoría de las veces, no se nos enseña una habilidad que sirva más allá de para aprobar un examen. Los empresarios todavía valoran a la gente por el rendimiento que demuestran en la escuela a través de las notas, con independencia de que se trate de matemáticas, literatura o historia. Sin esas notas, no puedes ir a la universidad ni conseguir un buen trabajo. Además, si estudias latín, tienes el futuro despejado porque las grandes universidades te abren las puertas. El modelo de señalización de la educación dice que algunas asignaturas son útiles, como matemáticas, pero hay otras asignaturas, como música, que son irrelevantes. Sin embargo, merece la pena estudiarlas porque convencen al empresario de que eres listo, trabajas duro y eres una persona concienzuda. El colegio, en definitiva, te pone un sello en la frente y cuantos más sellos tengas, más te valorará el empresario. El mercado recompensa a los alumnos por hacer las cosas bien, aunque las asignaturas sean completamente irrelevantes. En Estados Unidos, los estudiantes dedican el 70% de su tiempo a asignaturas que no servirán para nada en el futuro. Además, el nivel de conocimiento de los alumnos es muy bajo. Muchos de ellos, por ejemplo, no saben quién fue Roosvelt. En educación, las cosas inútiles merecen la pena, mientras que las que son útiles no lo merecen. Esto puede apreciarse con el siguiente ejemplo. Si quieres ir a Harvard y tener un título tienes que pagar 70.000 dólares al año. Pero también puedes irte a vivir a Cambridge e ir a las clases de Harvard sin matricularte porque allí nadie te va a pedir un DNI, pasaporte o cualquier otro documento identificativo. Incluso, puedes acercarte a un profesor, decirle que te gusta mucho su asignatura y que quisieras poder asistir a sus clases a lo cual, con toda seguridad, te responderá que encantado y te permitirá acudir. Después de cuatro años habrías adquirido los conocimientos y te habrías ahorrado 280.000 dólares, pero no tendrías un título ni podrías utilizarlo para conseguir un empleo. Si alguien quiere adquirir cualificaciones que le vayan a resultar útiles tendría que encontrar profesores que fuesen estrictos. Pero lo que quieren los alumnos en Estados Unidos son profesores con asignaturas ‘marías’. Eso, sin embargo, es hacerse trampas a uno mismo y degradar el título. Pero estamos en un mundo de titulitis universitaria para poder conseguir un puesto de trabajo. A eso se le llama inflación de titulaciones. El resultado de ello es que ahora, en muchos sitios, necesitas un título universitario para ser camarero. ¿Qué se puede hacer ante esta situación? Ser austeros, gastar menos dinero, y así habrá menos gente con título y, así, a los empleadores no les quedará más remedio que tener en cuenta también a las personas sin título en los procesos de selección de personal. También hay que poner más peso en la formación profesional, como en Alemania o Suiza. Otro tema es la emigración. ¿Por qué a la gente que le gusta la libertad de mercado no le gusta la emigración? Las restricciones al libre movimiento de personas son una restricción gubernamental masiva a la libertad humana. Si un gobierno no te lo permite, no puedes vivir en un sitio. Hay mucha gente que quiere trabajar en el primer mundo que no lo consigue, porque las leyes no se lo permiten. Pero es que cuanto mayores son las diferencias de salarios entre Miami y Puerto Rico, más portorriqueños querrán ir a trabajar a Miami, generando de esta forma más riqueza para el país que los recibe. Muchos liberales defienden la política antiinmigración alegando que esa gente está entrando en el país de forma ilegal. También dicen que los inmigrantes musulmanes van a hacer cosas y quieren que se queden fuera. Un atentado terrorista, sin embargo, depende más de quien se queda fuera que de quien entra. También se dice que, si hay un estado del bienestar, tiene que haber restricciones para que sea viable, que los inmigrantes van a votar por la sharía, etc. Miltron Friedman, sin embargo, defendió la inmigración porque el saldo fiscal que implica es pos

Jun 27, 201937 min

Fronteras abiertas. Bryan Caplan

El 25 de junio de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Bryan Caplan, catedrático de Economía en la Universidad George Mason y columnista de EconLog, titulada “Fronteras abiertas. Por qué el sistema educativo puede ser una pérdida de tiempo y de dinero”, en la que habló de educación y de inmigración. Caplan inició su intervención diciendo que todo el mundo siempre tiene la idea de que nos hace falta una educación mejor. Ahora bien, ningún político dice que estamos dilapidando el dinero que gastamos en ella, y esto es algo muy extraño. De hecho, por lo que se refiere a la educación, los economistas y los políticos siempre están de acuerdo, porque los economistas miden los beneficios financieros que obtiene el individuo y se dan cuenta de que la educación aporta un rendimiento económico en forma de mayores sueldos. Pero cuando se analiza la educación, no solemos darnos cuenta de que, la mayoría de las veces, no se nos enseña una habilidad que sirva más allá de para aprobar un examen. Los empresarios todavía valoran a la gente por el rendimiento que demuestran en la escuela a través de las notas, con independencia de que se trate de matemáticas, literatura o historia. Sin esas notas, no puedes ir a la universidad ni conseguir un buen trabajo. Además, si estudias latín, tienes el futuro despejado porque las grandes universidades te abren las puertas. El modelo de señalización de la educación dice que algunas asignaturas son útiles, como matemáticas, pero hay otras asignaturas, como música, que son irrelevantes. Sin embargo, merece la pena estudiarlas porque convencen al empresario de que eres listo, trabajas duro y eres una persona concienzuda. El colegio, en definitiva, te pone un sello en la frente y cuantos más sellos tengas, más te valorará el empresario. El mercado recompensa a los alumnos por hacer las cosas bien, aunque las asignaturas sean completamente irrelevantes. En Estados Unidos, los estudiantes dedican el 70% de su tiempo a asignaturas que no servirán para nada en el futuro. Además, el nivel de conocimiento de los alumnos es muy bajo. Muchos de ellos, por ejemplo, no saben quién fue Roosvelt. En educación, las cosas inútiles merecen la pena, mientras que las que son útiles no lo merecen. Esto puede apreciarse con el siguiente ejemplo. Si quieres ir a Harvard y tener un título tienes que pagar 70.000 dólares al año. Pero también puedes irte a vivir a Cambridge e ir a las clases de Harvard sin matricularte porque allí nadie te va a pedir un DNI, pasaporte o cualquier otro documento identificativo. Incluso, puedes acercarte a un profesor, decirle que te gusta mucho su asignatura y que quisieras poder asistir a sus clases a lo cual, con toda seguridad, te responderá que encantado y te permitirá acudir. Después de cuatro años habrías adquirido los conocimientos y te habrías ahorrado 280.000 dólares, pero no tendrías un título ni podrías utilizarlo para conseguir un empleo. Si alguien quiere adquirir cualificaciones que le vayan a resultar útiles tendría que encontrar profesores que fuesen estrictos. Pero lo que quieren los alumnos en Estados Unidos son profesores con asignaturas ‘marías’. Eso, sin embargo, es hacerse trampas a uno mismo y degradar el título. Pero estamos en un mundo de titulitis universitaria para poder conseguir un puesto de trabajo. A eso se le llama inflación de titulaciones. El resultado de ello es que ahora, en muchos sitios, necesitas un título universitario para ser camarero. ¿Qué se puede hacer ante esta situación? Ser austeros, gastar menos dinero, y así habrá menos gente con título y, así, a los empleadores no les quedará más remedio que tener en cuenta también a las personas sin título en los procesos de selección de personal. También hay que poner más peso en la formación profesional, como en Alemania o Suiza. Otro tema es la emigración. ¿Por qué a la gente que le gusta la libertad de mercado no le gusta la emigración? Las restricciones al libre movimiento de personas son una restricción gubernamental masiva a la libertad humana. Si un gobierno no te lo permite, no puedes vivir en un sitio. Hay mucha gente que quiere trabajar en el primer mundo que no lo consigue, porque las leyes no se lo permiten. Pero es que cuanto mayores son las diferencias de salarios entre Miami y Puerto Rico, más portorriqueños querrán ir a trabajar a Miami, generando de esta forma más riqueza para el país que los recibe. Muchos liberales defienden la política antiinmigración alegando que esa gente está entrando en el país de forma ilegal. También dicen que los inmigrantes musulmanes van a hacer cosas y quieren que se queden fuera. Un atentado terrorista, sin embargo, depende más de quien se queda fuera que de quien entra. También se dice que, si hay un estado del bienestar, tiene que haber restricciones para que sea viable, que los inmigrantes van a votar por la sharía, etc. Miltron Friedman, sin embargo, defendió la inmigración porque el saldo fiscal que implica es pos

Jun 27, 201936 min

España en la encrucijada de la competitividad y la productividad. Jesús Fernández Villaverde

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 23 de mayo de 2019, la Conferencia Magistral de Jesús Fernández Villaverde “España en la encrucijada de la competitividad y la productividad. ¿Cómo será la próxima crisis y cómo podemos preparar a la economía española para superarla con éxito?”.

May 24, 201956 min

Desaceleración entre profundos cambios estructurales: ¿Cómo responder desde la política?

El 9 de mayo de 2019 tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia de Juergen B. Donges, catedrático emérito de la Universidad de Colonia, titulada “Desaceleración entre profundos cambios estructurales: ¿cómo responder desde la política?” Según expuso Donges, hemos llegado al final del ciclo expansivo y hemos entrado en una senda de desaceleración económica. Esto está ocurriendo en un entorno en el que nuestras estructuras de producción se están transformando de forma vertiginosa, sobre todo de la mano de la digitalización. Esto tiene unas implicaciones muy importantes para la política económica, pero el Gobierno de España de esto todavía no se ha enterado. Las previsiones de los organismos internacionales y las diferentes instituciones nacionales, que se hicieron en otoño, se han revisado a la baja de forma significativa. Tenemos dos escenarios más adversos de lo inicialmente percibido. Por un lado, tenemos la moderación de la actividad global, sobre todo en China y las grandes economías emergentes. Todo esto va acompañado de una subida de los precios del petróleo, que es algo que no es normal. Esto se debe a las sanciones de Trump contra Irán, que provoca un recorte de la oferta de petróleo que no quieren compensar los demás países de la OPEP. Por otro lado, tenemos una enorme incertidumbre con el confuso proceso del Brexit. El parlamento británico no es capaz de definir lo que quiere. Tenemos también el futuro incierto de Italia y las tensiones comerciales de la UE con Estados Unidos. Además, tenemos una bomba de relojería, que es el enorme nivel de endeudamiento público en la economía global. Estamos en el 235% del PIB. Esto no es sostenible en el tiempo, porque hay que pagar intereses, amortizar la deuda, refinanciarla. Los gobiernos, sin embargo, todavía no han tomado nota de este problema. El crecimiento del PIB en la Eurozona podría moderarse este año hasta el 1% o, incluso, menos. Estamos en una desaceleración acentuada. Lo que tranquiliza es que la actividad que tenemos viene de la mano de la demanda interna, gracias al buen tono del mercado laboral y de las subidas salariales que se observan en los países del euro. También la apoyan los bajos tipos de interés y la reducción de la tasa de paro. La desaceleración afecta a los cuatro grandes países de la Eurozona. España todavía registra una tasa de crecimiento notable, del entorno del 2,4%, pero es más por inercia que por la actuación de factores positivos porque todos ellos están empeorando: el ahorro, el consumo, las inversiones, la cuenta corriente, el empleo en el sector privado, la productividad laboral, … Todo va en una dirección negativa, a lo que hay que añadir una política económica y fiscal que va en mala dirección. No son tiempos para aumentar el empleo público. Es un disparate revalorizar las pensiones con el IPC. Y es un mayor disparate aún anunciar subidas de impuestos. Esto va a pasar factura. Francia, con un 1,3%, se mantiene como estaba. Italia va camino al estancamiento y está inmersa en una trampa de excesivo endeudamiento. Lo más preocupante es el enfriamiento de la actividad económica alemana, que es más acentuado del que se esperaba. Hay tres causas de la desaceleración alemana: la disminución de las exportaciones; el sector del automóvil alemán, que no se adaptó a la normativa comunitaria de emisiones de dióxido de carbono, y la carencia de mano de obra cualificada, consecuencia del problema demográfico y de permitir la jubilación anticipada a los 63 años. Sin embargo, no vamos a una recesión en Alemania ni en la zona euro, porque tenemos una demanda interna robusta. El problema fundamental es a qué velocidad puede crecer una economía. Esta depende del potencial de crecimiento de una economía. Este potencial en la Eurozona se ha convertido en un problema porque está creciendo de forma muy moderada, del orden del 1,2% o 1,3% al año y con tendencia a la baja. En Estados Unidos, en cambio, el potencial de crecimiento está aumentando del orden del 2% anual y con tendencia al alza. En otras palabras, no estamos en un escenario keynesiano, en el sentido de que falta demanda, sino en un problema de oferta en nuestra economía. Los políticos, sin embargo, actúan como si estuviéramos en un escenario keynesiano. Todos ellos hablan de que necesitamos estímulos fiscales, pero si no hay capacidad productiva en las empresas, esos estímulos no aumentan la actividad económica. Además, estas políticas fiscales necesitan tiempo para que se pongan en marcha y, normalmente, llegan justo cuando ya no hacen falta. El otro problema es que estamos en una economía abierta, globalizada. La política fiscal expansiva, en este contexto, no funciona porque genera demanda en el resto del mundo y crea más déficit en el país. Por lo que se refiere a la política monetaria, esta no tiene margen de acción porque el BCE no puede bajar unos tipos de interés que ya están al 0%. Estamos atrapados en una trampa de liquidez a la japonesa. El BCE quiere m

May 20, 20191h 5m

El debilitamiento de la democracia y la fractura del orden global Ngaire Woods, versión en español

Hace unos años, nadie se preocupaba por el futuro de la democracia, o por el del orden económico internacional. Desde que cayó la Unión Soviética a principios de la década de 1990, todo el mundo pensaba que la victoria de la democracia liberal y la economía de mercado eran absolutas, que ya no habría marcha atrás en ese sentido, y los políticos se instalaron en la autocomplacencia. Hoy, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha suscitado el temor de que su política acelere la fractura del orden internacional y, además, ponga en peligro la propia democracia estadounidense. Esta situación no es específica de Estados Unidos. La ola populista que ha llevado a Trump a la presidencia de la primera potencia mundial se repite, con mayor o menor intensidad, en otros países occidentales. En el Reino Unido, por ejemplo, se ha dejado sentir especialmente con el Brexit, mientras que en Francia la amenaza es que el Frente Nacional llegara a ganar las elecciones presidenciales. Estamos, por tanto, ante una situación difícil y complicada. Sin embargo, también nos hallamos ante una oportunidad extraordinaria para que las democracias empiecen a pensar en su reforma, lo mismo que el orden económico internacional, el cual debe apoyarlas. Eso es lo que piensa Ngaire Woods, década de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Oxford. Woods estuvo en la Fundación Rafael del Pino el 19 de febrero de 2018, para pronunciar una conferencia sobre “El debilitamiento de la democracia y la fractura del orden mundial” en la que analizó este problema. Para ella, la raíz de este se encuentra en la complacencia tremenda en la que se instaló la clase política tras la caída de la Unión Soviética. Los políticos, entonces, dejaron de escuchar a los ciudadanos y se olvidaron de que la democracia es un proyecto que debe implicar a todos. La crisis financiera internacional cambió todo y supuso un antes y un después. Que una crisis financiera local, como la de las hipotecas ‘subprime’, se convirtiera en una global; que, además, surgiera en el epicentro del sistema, dejó patente que el sistema no funcionaba, de que el modelo se había roto. Como consecuencia, los países en desarrollo, que antes miraban a Occidente para ver qué pasaba en Estados Unidos o Europa Occidental, ahora ya no se preguntan qué sucede en esas áreas del mundo. Ahora lo que les preocupa es lo que ocurre en y con países como China o Singapur, algo impensable hace una década. Hoy, el modelo global se cuestiona debido a la ausencia de una regulación financiera mundial, algo necesario cuando las relaciones e interdependencias que han surgido como consecuencia de la globalización convierten en crisis internacionales lo que antes eran problemas locales. Y eso supone un objeto de preocupación porque la historia de los últimos cien años nos ha enseñado que después de una crisis global aumenta el apoyo hacia los partidos de corte populista, como sucede ahora. También es preciso añadir el deterioro de las expectativas de la gente. En el pasado, todo el mundo esperaba que su nivel de vida mejorase con el paso del tiempo e, incluso, que, gracias a ello, los hijos pudieran llegar a vivir mejor que los padres. Hoy, en cambio, esas expectativas no solo no se ven satisfechas, sino que la gente está asistiendo al declive de su nivel de vida. El cambio tecnológico y la globalización se han traducido, para muchas personas, en el estancamiento de su poder adquisitivo o, peor aún, en su disminución, con lo que su nivel de vida ha empeorado. Y esas personas votan. Como consecuencia de ello, cuando se estudia cómo vota la gente, se aprecia un mensaje claro de desconfianza hacia el establishment, pero también el deseo de vivir mejor frente al empeoramiento de las condiciones de vida. Un ejemplo claro es lo que sucede en Estados Unidos, donde está aumentando la mortalidad infantil a causa de la reducción del gasto público en sanidad, mientras la esperanza de vida se reduce, en especial para los blancos. Quienes apoyan a los populistas, quienes le dan su voto, no son los más pobres, sino unas clases medias a las que se les ha arrebatado el sueño americano, y que ven cómo el poder político solo se preocupa de las minorías, no de la clase media. En esta situación, el ambiente político y social se enrarece, se revoluciona. La cuestión es si esa revolución fortalecerá a la democracia o la debilitará. Si queremos fortalecer la democracia, el establishment político deberá aprender tres lecciones de los populistas, tres cosas que hacen bien estas organizaciones. En primer lugar, los populistas hablan el lenguaje de la gente, se refieren a sus problemas, apelan a sus sentimientos. El establishment no actúa así, lo que demuestra lo lejos que se encuentra de la gente, de sus problemas, lo poco que se preocupa por ello. En segundo término, los populistas usan mensajes simples y directos, aunque a menudo son simplistas y falsos. Pero se dirigen directamente a la gente, lo que lleva a la tercera lección. A través

May 16, 201936 min

El debilitamiento de la democracia y la fractura del orden global Ngaire Woods, english version

Hace unos años, nadie se preocupaba por el futuro de la democracia, o por el del orden económico internacional. Desde que cayó la Unión Soviética a principios de la década de 1990, todo el mundo pensaba que la victoria de la democracia liberal y la economía de mercado eran absolutas, que ya no habría marcha atrás en ese sentido, y los políticos se instalaron en la autocomplacencia. Hoy, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha suscitado el temor de que su política acelere la fractura del orden internacional y, además, ponga en peligro la propia democracia estadounidense. Esta situación no es específica de Estados Unidos. La ola populista que ha llevado a Trump a la presidencia de la primera potencia mundial se repite, con mayor o menor intensidad, en otros países occidentales. En el Reino Unido, por ejemplo, se ha dejado sentir especialmente con el Brexit, mientras que en Francia la amenaza es que el Frente Nacional llegara a ganar las elecciones presidenciales. Estamos, por tanto, ante una situación difícil y complicada. Sin embargo, también nos hallamos ante una oportunidad extraordinaria para que las democracias empiecen a pensar en su reforma, lo mismo que el orden económico internacional, el cual debe apoyarlas. Eso es lo que piensa Ngaire Woods, década de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Oxford. Woods estuvo en la Fundación Rafael del Pino el 19 de febrero de 2018, para pronunciar una conferencia sobre “El debilitamiento de la democracia y la fractura del orden mundial” en la que analizó este problema. Para ella, la raíz de este se encuentra en la complacencia tremenda en la que se instaló la clase política tras la caída de la Unión Soviética. Los políticos, entonces, dejaron de escuchar a los ciudadanos y se olvidaron de que la democracia es un proyecto que debe implicar a todos. La crisis financiera internacional cambió todo y supuso un antes y un después. Que una crisis financiera local, como la de las hipotecas ‘subprime’, se convirtiera en una global; que, además, surgiera en el epicentro del sistema, dejó patente que el sistema no funcionaba, de que el modelo se había roto. Como consecuencia, los países en desarrollo, que antes miraban a Occidente para ver qué pasaba en Estados Unidos o Europa Occidental, ahora ya no se preguntan qué sucede en esas áreas del mundo. Ahora lo que les preocupa es lo que ocurre en y con países como China o Singapur, algo impensable hace una década. Hoy, el modelo global se cuestiona debido a la ausencia de una regulación financiera mundial, algo necesario cuando las relaciones e interdependencias que han surgido como consecuencia de la globalización convierten en crisis internacionales lo que antes eran problemas locales. Y eso supone un objeto de preocupación porque la historia de los últimos cien años nos ha enseñado que después de una crisis global aumenta el apoyo hacia los partidos de corte populista, como sucede ahora. También es preciso añadir el deterioro de las expectativas de la gente. En el pasado, todo el mundo esperaba que su nivel de vida mejorase con el paso del tiempo e, incluso, que, gracias a ello, los hijos pudieran llegar a vivir mejor que los padres. Hoy, en cambio, esas expectativas no solo no se ven satisfechas, sino que la gente está asistiendo al declive de su nivel de vida. El cambio tecnológico y la globalización se han traducido, para muchas personas, en el estancamiento de su poder adquisitivo o, peor aún, en su disminución, con lo que su nivel de vida ha empeorado. Y esas personas votan. Como consecuencia de ello, cuando se estudia cómo vota la gente, se aprecia un mensaje claro de desconfianza hacia el establishment, pero también el deseo de vivir mejor frente al empeoramiento de las condiciones de vida. Un ejemplo claro es lo que sucede en Estados Unidos, donde está aumentando la mortalidad infantil a causa de la reducción del gasto público en sanidad, mientras la esperanza de vida se reduce, en especial para los blancos. Quienes apoyan a los populistas, quienes le dan su voto, no son los más pobres, sino unas clases medias a las que se les ha arrebatado el sueño americano, y que ven cómo el poder político solo se preocupa de las minorías, no de la clase media. En esta situación, el ambiente político y social se enrarece, se revoluciona. La cuestión es si esa revolución fortalecerá a la democracia o la debilitará. Si queremos fortalecer la democracia, el establishment político deberá aprender tres lecciones de los populistas, tres cosas que hacen bien estas organizaciones. En primer lugar, los populistas hablan el lenguaje de la gente, se refieren a sus problemas, apelan a sus sentimientos. El establishment no actúa así, lo que demuestra lo lejos que se encuentra de la gente, de sus problemas, lo poco que se preocupa por ello. En segundo término, los populistas usan mensajes simples y directos, aunque a menudo son simplistas y falsos. Pero se dirigen directamente a la gente, lo que lleva a la tercera lección. A través

May 16, 201936 min

Tus tres superpoderes para lograr una vida más sana próspera y feliz. Mario Alonso Puig

El lunes 8 de abril tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Mario Alonso Puig titulada “Tus tres superpoderes para lograr una vida próspera y feliz”, con motivo de la presentación de su nuevo libro, que lleva el mismo título. Mario Alonso Puig, fellow en cirugía por la Harvard University Medical School y presidente del IE University Center for Health, inició su intervención preguntándose cuál es el mejor tipo de vida que podemos llegar a experimentar. De esa pregunta nació su nuevo libro, que busca ayudar a que una persona experimente en esta vida una mejora en su nivel de salud física y mental, de prosperidad, de bienestar y de felicidad.

Apr 12, 20191h 6m

Interdependencia global y la actitud hacia los extranjeros. Jeremy Adelman, versión en español

El 30 de enero de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jeremy Adelman, catedrático de Historia de la Universidad de Princeton, titulada “Interdependencia global y libertad de movimientos transfronterizos de personas”. Adelman empezó recordando que Adam Smith dijo que 1492, el año del descubrimiento de América, había sido el más importante del mundo porque dio inició a la interdependencia global. Ahora nos encontramos en una situación en la que mucha gente se pregunta si lo construido en estos cinco siglos está desmoronándose. Hoy podría decirse que nos encontramos al final de un ciclo de integración global muy largo, en el que todos necesitamos a todos. Dependemos, por ejemplo, del comercio internacional y tenemos que afrontar juntos problemas como el del cambio climático. Dicho de otra forma, tenemos un interés egoísta en lo que hacen los demás. En este contexto, la crisis de los inmigrantes es un problema mundial, ya que la integración global plantea límites a la integración social entre países y dentro de los mismos. Pero la crisis de los inmigrantes también tiene que ver con la comprensión. La cuestión, por tanto, es cómo plantear esa relación entre intereses y comprensión. Adam Smith pensaba que, cuanto más integrados estuviéramos, más comprensión habría en el mundo. Y es que necesitamos a los extranjeros, pero en las sociedades domina el rechazo a los mismos, lo que implica el agotamiento de la integración. ¿Estamos, entonces, ante el fin de la globalización? Adelman cree que no, pero sí que piensa que estamos atravesando una fase dolorosa vinculada con ella, que podría desencadenar una crisis como la de 1929. En estos momentos, estamos atrapados en una situación de espera en la narrativa sobre la interdependencia. Además, nos cuesta entender una paradoja en relación con la globalización, que es que necesitamos a los extranjeros y que ellos nos necesitan a nosotros. Si comprendemos estos, podremos formular una nueva narrativa de la integración basada en la necesidad de estar todos juntos. El mundo que teníamos a finales del siglo XX ya no nos sirve porque le falta legitimidad y desgarra nuestro tejido social. Así es que nos vemos atrapados entre los argumentos en favor de la globalización que se han quedado obsoletos y el atractivo que tiene el atacarlos desde todos los frentes. Vivimos en un mundo que no hace el menor esfuerzo por tratar de comprender, lo que supone un problema porque las narrativas son las que crean el contexto de nuestras identidades compartidas. Son las que definen los límites de quienes somos. También tienen una función económica, porque dan lugar a externalidades que facilitan que comerciemos entre nosotros. Por tanto, cuantas más narrativas tengamos, más comerciaremos y mayor será nuestra prosperidad. Una de las condiciones más importantes que, desde 1945, permiten la integración global es el recuerdo de la Gran Depresión y de la Segunda Guerra Mundial, así como de los treinta años de gran desarrollo económico que siguieron al conflicto bélico. Pero, a medida que se han ido perdiendo estos recuerdos, también se han ido deteriorando los elementos de unión que permitían que las sociedades comerciaran entre sí. Este deterioro también se debe al surgimiento de las modernas desigualdades de renta. Otras partes del mundo también perseguían estas narrativas comunes, que ayudaron a legitimar el poder de las élites y a movilizar a las sociedades para un fin común. Eran los tiempos en los que el comunismo, el anticolonialismo y el régimen liberal y democrático compitieron entre sí. Pero la caída del comunismo y el fin de los imperios coloniales supusieron la desaparición de esa competencia y el ganador, la democracia liberal, perdió su energía. Occidente, de hecho, sufrió dos golpes. El primero, de naturaleza positiva, fue la caída del muro de Berlín. Aquél fue un tiempo de euforia y de una sola narrativa, la del régimen liberal y democrático, que no tenía alternativa. Este sistema parecía funcionar en zonas del mundo que se beneficiaban de la apertura. El segundo, que fue negativo, fue la crisis financiera de 2008. Aquí hubo muchas fuerzas que se solaparon, fuerzas como la crisis, la creciente desigualdad, el cambio tecnológico o el cambio climático. Hacía falta que la economía se recuperase y volviese a crecer, pero tenía que hacerlo sin dañar al planeta. Por todo ello, la historia que ahora domina es catastrofista, y podría convertirse en una profecía autocumplida, como sucedió con el pánico de los años 30. Estamos atrapados entre esas dos narrativas y quienes se benefician del desastre son el club de los que toman represalias, de los que abogan por olvidarse de los demás. Son los que quieren los beneficios que depara el compartir, sin pagar ningún precio por ello. Son quienes prefieren un modelo de interdependencia extractivo y predador. Esta visión tiene un atractivo cada vez mayor en muchos sectores de la sociedad. Siempre ha habido una tensión entre el

Feb 1, 201951 min

Interdependencia global y la actitud hacia los extranjeros. Jeremy Adelman. english version

El 30 de enero de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jeremy Adelman, catedrático de Historia de la Universidad de Princeton, titulada “Interdependencia global y libertad de movimientos transfronterizos de personas”. Adelman empezó recordando que Adam Smith dijo que 1492, el año del descubrimiento de América, había sido el más importante del mundo porque dio inició a la interdependencia global. Ahora nos encontramos en una situación en la que mucha gente se pregunta si lo construido en estos cinco siglos está desmoronándose. Hoy podría decirse que nos encontramos al final de un ciclo de integración global muy largo, en el que todos necesitamos a todos. Dependemos, por ejemplo, del comercio internacional y tenemos que afrontar juntos problemas como el del cambio climático. Dicho de otra forma, tenemos un interés egoísta en lo que hacen los demás. En este contexto, la crisis de los inmigrantes es un problema mundial, ya que la integración global plantea límites a la integración social entre países y dentro de los mismos. Pero la crisis de los inmigrantes también tiene que ver con la comprensión. La cuestión, por tanto, es cómo plantear esa relación entre intereses y comprensión. Adam Smith pensaba que, cuanto más integrados estuviéramos, más comprensión habría en el mundo. Y es que necesitamos a los extranjeros, pero en las sociedades domina el rechazo a los mismos, lo que implica el agotamiento de la integración. ¿Estamos, entonces, ante el fin de la globalización? Adelman cree que no, pero sí que piensa que estamos atravesando una fase dolorosa vinculada con ella, que podría desencadenar una crisis como la de 1929. En estos momentos, estamos atrapados en una situación de espera en la narrativa sobre la interdependencia. Además, nos cuesta entender una paradoja en relación con la globalización, que es que necesitamos a los extranjeros y que ellos nos necesitan a nosotros. Si comprendemos estos, podremos formular una nueva narrativa de la integración basada en la necesidad de estar todos juntos. El mundo que teníamos a finales del siglo XX ya no nos sirve porque le falta legitimidad y desgarra nuestro tejido social. Así es que nos vemos atrapados entre los argumentos en favor de la globalización que se han quedado obsoletos y el atractivo que tiene el atacarlos desde todos los frentes. Vivimos en un mundo que no hace el menor esfuerzo por tratar de comprender, lo que supone un problema porque las narrativas son las que crean el contexto de nuestras identidades compartidas. Son las que definen los límites de quienes somos. También tienen una función económica, porque dan lugar a externalidades que facilitan que comerciemos entre nosotros. Por tanto, cuantas más narrativas tengamos, más comerciaremos y mayor será nuestra prosperidad. Una de las condiciones más importantes que, desde 1945, permiten la integración global es el recuerdo de la Gran Depresión y de la Segunda Guerra Mundial, así como de los treinta años de gran desarrollo económico que siguieron al conflicto bélico. Pero, a medida que se han ido perdiendo estos recuerdos, también se han ido deteriorando los elementos de unión que permitían que las sociedades comerciaran entre sí. Este deterioro también se debe al surgimiento de las modernas desigualdades de renta. Otras partes del mundo también perseguían estas narrativas comunes, que ayudaron a legitimar el poder de las élites y a movilizar a las sociedades para un fin común. Eran los tiempos en los que el comunismo, el anticolonialismo y el régimen liberal y democrático compitieron entre sí. Pero la caída del comunismo y el fin de los imperios coloniales supusieron la desaparición de esa competencia y el ganador, la democracia liberal, perdió su energía. Occidente, de hecho, sufrió dos golpes. El primero, de naturaleza positiva, fue la caída del muro de Berlín. Aquél fue un tiempo de euforia y de una sola narrativa, la del régimen liberal y democrático, que no tenía alternativa. Este sistema parecía funcionar en zonas del mundo que se beneficiaban de la apertura. El segundo, que fue negativo, fue la crisis financiera de 2008. Aquí hubo muchas fuerzas que se solaparon, fuerzas como la crisis, la creciente desigualdad, el cambio tecnológico o el cambio climático. Hacía falta que la economía se recuperase y volviese a crecer, pero tenía que hacerlo sin dañar al planeta. Por todo ello, la historia que ahora domina es catastrofista, y podría convertirse en una profecía autocumplida, como sucedió con el pánico de los años 30. Estamos atrapados entre esas dos narrativas y quienes se benefician del desastre son el club de los que toman represalias, de los que abogan por olvidarse de los demás. Son los que quieren los beneficios que depara el compartir, sin pagar ningún precio por ello. Son quienes prefieren un modelo de interdependencia extractivo y predador. Esta visión tiene un atractivo cada vez mayor en muchos sectores de la sociedad. Siempre ha habido una tensión entre el

Feb 1, 201951 min

Aprender cómo aprender. Barbara Oakley. Versión en español

El 23 de enero de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia magistral de Barbara Oakley, catedrática de Ingeniería de la Universidad de Oakland, sobre cómo aprender. La profesora Oakley inició su presentación recordando su vida y el desafío que supuso para ella el aprendizaje de las matemáticas cuando estaba en el colegio. El problema es que sus padres se movían constantemente de un lugar a otro de Estados Unidos. En todas partes, la educación solía ser muy parecida, excepto en el caso de las matemáticas. El aprendizaje de las matemáticas es un aprendizaje secuencial y si se pierde un punto, a continuación, resulta muy difícil recuperarlo y poder seguir. A la profesora Oakley, por ello, le costaban las matemáticas, no le gustaban y suspendía todos los exámenes. Ahora, la profesora Oakley enseñan matemáticas en la Universidad. Por ello, un día, un alumno le preguntó como lo hizo para conseguir aprenderlas, teniendo en cuenta su pasado. La profesora Oakley le explicó que un día se preguntó qué quería hacer, qué es lo que le apasionaba, y pensó que lo que quería era aprender ruso. Entonces se enteró de que había una forma de hacerlo en la que, además, te pagaban por ello. Se trataba del ejército. La profesora Oakley no se lo pensó dos veces, se alistó, aprendió ruso y acabó en el mar de Bering y en la Antártida, donde conoció a su marido hace ya 35 años. Cuando se licenció se dio cuenta de que había seguido su pasión, pero también de que a nadie le interesaba su título en idiomas eslavos. Por tanto, empezó a pensar nuevamente en qué quería hacer y recordó que había trabajado con ingenieros y que había visto sus ecuaciones. Entonces se dio cuenta de que lo más extraño que podía hacer era aprender matemáticas e ingeniería y volvió a la universidad. El aprendizaje de las matemáticas no fue una tarea fácil. Encontraba los libros imposibles de entender y los marcaba por pura rabia. Pero, poco a poco, fue avanzando y mientras trabajaba, también empezó a enseñar. Entonces se dio cuenta de que tenía que escribir un libro sobre la necesidad de cambiar de mentalidad respecto al aprendizaje. Una vez concluida la obra, se la dio a leer a profesores que sobresalían en la tarea docente, los cuales le hicieron muchos comentarios, si bien muchos de ellos coincidían en un punto: el uso de la metáfora. Las metáforas resultan muy importantes para que los alumnos puedan aprender ideas clave. También habló con neurocientíficos líderes en su especialidad. De ellos aprendió que el cerebro tiene dos modos principales de funcionamiento. El primero es el modo focalizado, con el cual activamos una red neuronal bastante limitada que está relacionada con la realización de tareas. El segundo es el modo difuso, en el que los pensamientos son más aleatorios, como sucede cuando una persona está en la ducha. También aprendió que, a menudo, hay patrones de pensamiento creados por defecto que el pensamiento tenderá a seguir. A partir de ahí se preguntó qué sucede cuando estamos aprendiendo algo nuevo. Porque lo que queremos es establecer un nuevo patrón de pensamiento, pero como no sabemos cómo gestionarlo, acabamos por volver al patrón tradicional. Al abandonar una tarea, nos olvidamos de ella y pasamos al modo difuso. En él pensamos de una forma mucho más genérica y así podemos resolver el problema. Así es que, cuando estamos aprendiendo, la mente fluctúa entre el modo centrado y el difuso. A la hora de aprender, también puede resultar de gran ayuda tratar de explicar algo y dar un paso atrás para que la gente pueda consolidar las ideas, porque hay que obligar a los pensamientos a que vuelvan al modo difuso. La procrastinación, de hecho, no es un mal, sino un bien porque supone permitir a la mente que pase al modo difuso. Para entender cómo aprende el cerebro, hay que comprender cómo funcionan las neuronas. Estas envían señales unas a otras y acaban conectándose entre sí, creando canales. Esto nos lleva a entender que hay que aprender poco a poco para dar tiempo a que las neuronas formen esa estructura que se desarrolla con el estudio. El ejercicio físico potencia la memoria y el aprendizaje porque produce una sustancia en el cerebro llamada BDNF que ayuda a las neuronas a formar las estructuras de aprendizaje. En el aprendizaje intervienen dos tipos de memoria. La primera de ellas es la memoria de trabajo, o memoria a corto plazo. En ella está todo lo que se puede recordar de forma temporal. La segunda es la memoria a largo plazo, en la que se almacena todo lo que se aprende. Cuando se aprende algo por primera vez, la memoria de trabajo se vuelve un poco loca creando estructuras neuronales, porque maneja una enorme carga cognitiva. Cuando empezamos a aprender, esa carga se reduce. A medida que vamos dominando algo, se van creando más enlaces en esas estructuras, que pasan a formar parte de la memoria a largo plazo. Aprender requiere crear enlaces que la memoria de trabajo pueda coger fácilmente. Especializarse es crear es

Jan 28, 201958 min

Aprender cómo aprender. Barbara Oakley. English version

El 23 de enero de 2019 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia magistral de Barbara Oakley, catedrática de Ingeniería de la Universidad de Oakland, sobre cómo aprender. La profesora Oakley inició su presentación recordando su vida y el desafío que supuso para ella el aprendizaje de las matemáticas cuando estaba en el colegio. El problema es que sus padres se movían constantemente de un lugar a otro de Estados Unidos. En todas partes, la educación solía ser muy parecida, excepto en el caso de las matemáticas. El aprendizaje de las matemáticas es un aprendizaje secuencial y si se pierde un punto, a continuación, resulta muy difícil recuperarlo y poder seguir. A la profesora Oakley, por ello, le costaban las matemáticas, no le gustaban y suspendía todos los exámenes. Ahora, la profesora Oakley enseñan matemáticas en la Universidad. Por ello, un día, un alumno le preguntó como lo hizo para conseguir aprenderlas, teniendo en cuenta su pasado. La profesora Oakley le explicó que un día se preguntó qué quería hacer, qué es lo que le apasionaba, y pensó que lo que quería era aprender ruso. Entonces se enteró de que había una forma de hacerlo en la que, además, te pagaban por ello. Se trataba del ejército. La profesora Oakley no se lo pensó dos veces, se alistó, aprendió ruso y acabó en el mar de Bering y en la Antártida, donde conoció a su marido hace ya 35 años. Cuando se licenció se dio cuenta de que había seguido su pasión, pero también de que a nadie le interesaba su título en idiomas eslavos. Por tanto, empezó a pensar nuevamente en qué quería hacer y recordó que había trabajado con ingenieros y que había visto sus ecuaciones. Entonces se dio cuenta de que lo más extraño que podía hacer era aprender matemáticas e ingeniería y volvió a la universidad. El aprendizaje de las matemáticas no fue una tarea fácil. Encontraba los libros imposibles de entender y los marcaba por pura rabia. Pero, poco a poco, fue avanzando y mientras trabajaba, también empezó a enseñar. Entonces se dio cuenta de que tenía que escribir un libro sobre la necesidad de cambiar de mentalidad respecto al aprendizaje. Una vez concluida la obra, se la dio a leer a profesores que sobresalían en la tarea docente, los cuales le hicieron muchos comentarios, si bien muchos de ellos coincidían en un punto: el uso de la metáfora. Las metáforas resultan muy importantes para que los alumnos puedan aprender ideas clave. También habló con neurocientíficos líderes en su especialidad. De ellos aprendió que el cerebro tiene dos modos principales de funcionamiento. El primero es el modo focalizado, con el cual activamos una red neuronal bastante limitada que está relacionada con la realización de tareas. El segundo es el modo difuso, en el que los pensamientos son más aleatorios, como sucede cuando una persona está en la ducha. También aprendió que, a menudo, hay patrones de pensamiento creados por defecto que el pensamiento tenderá a seguir. A partir de ahí se preguntó qué sucede cuando estamos aprendiendo algo nuevo. Porque lo que queremos es establecer un nuevo patrón de pensamiento, pero como no sabemos cómo gestionarlo, acabamos por volver al patrón tradicional. Al abandonar una tarea, nos olvidamos de ella y pasamos al modo difuso. En él pensamos de una forma mucho más genérica y así podemos resolver el problema. Así es que, cuando estamos aprendiendo, la mente fluctúa entre el modo centrado y el difuso. A la hora de aprender, también puede resultar de gran ayuda tratar de explicar algo y dar un paso atrás para que la gente pueda consolidar las ideas, porque hay que obligar a los pensamientos a que vuelvan al modo difuso. La procrastinación, de hecho, no es un mal, sino un bien porque supone permitir a la mente que pase al modo difuso. Para entender cómo aprende el cerebro, hay que comprender cómo funcionan las neuronas. Estas envían señales unas a otras y acaban conectándose entre sí, creando canales. Esto nos lleva a entender que hay que aprender poco a poco para dar tiempo a que las neuronas formen esa estructura que se desarrolla con el estudio. El ejercicio físico potencia la memoria y el aprendizaje porque produce una sustancia en el cerebro llamada BDNF que ayuda a las neuronas a formar las estructuras de aprendizaje. En el aprendizaje intervienen dos tipos de memoria. La primera de ellas es la memoria de trabajo, o memoria a corto plazo. En ella está todo lo que se puede recordar de forma temporal. La segunda es la memoria a largo plazo, en la que se almacena todo lo que se aprende. Cuando se aprende algo por primera vez, la memoria de trabajo se vuelve un poco loca creando estructuras neuronales, porque maneja una enorme carga cognitiva. Cuando empezamos a aprender, esa carga se reduce. A medida que vamos dominando algo, se van creando más enlaces en esas estructuras, que pasan a formar parte de la memoria a largo plazo. Aprender requiere crear enlaces que la memoria de trabajo pueda coger fácilmente. Especializarse es crear es

Jan 28, 201958 min

Factfulness. Anna Rosling . English version.

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 17 de diciembre de 2018, la Conferencia Magistral de Anna Rosling “Factfulness. Cómo los prejuicios y un mal uso de los datos condicionan la visión de los problemas del mundo” con motivo de la publicación de su obra de igual título editada por Deusto. Anna Rosling Rönnlund es una diseñadora que, junto con su marido Ola Rosling, fundaron la organización sin ánimo de lucro Gapminder. El equipo de Gapminder creó un software de visualización de la información, llamado Trendalyzer, que transforma datos estadísticos en atractivos gráficos y animaciones. Trendalyzer fue vendida a Google en 2007, Anna continuó trabajando en su desarrollo hasta agosto de 2010. A partir de entonces, han estado desarrollando contenidos educativos de uso libre, como videos, presentaciones Flash y gráficos PDF para ayudar a comprender mejor los cambios demográficos globales. Su objetivo es brindar un acceso simple a la información y datos duros brindados en su mayoría por Naciones Unidas. Por su interdisciplinariedad, las herramientas pueden ser usadas en clases de geografía, matemática e historia —por ejemplo— y se destacan por su manera de combinar el procesamiento de datos con la visualización de la información. Su ultimo proyecto se llama Dollar Street, una plataforma interactiva que permite mirar la vida íntima de 200 familias en 50 países del mundo. Con este proyecto, Anna Rosling Rönnlund, desea mostrar cómo viven las personas en distintas partes del planeta para luchar contra los estereotipos y la ignorancia.

Dec 21, 201833 min

Factfulness. Anna Rosling. Versión en español

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 17 de diciembre de 2018, la Conferencia Magistral de Anna Rosling “Factfulness. Cómo los prejuicios y un mal uso de los datos condicionan la visión de los problemas del mundo” con motivo de la publicación de su obra de igual título editada por Deusto. Anna Rosling Rönnlund es una diseñadora que, junto con su marido Ola Rosling, fundaron la organización sin ánimo de lucro Gapminder. El equipo de Gapminder creó un software de visualización de la información, llamado Trendalyzer, que transforma datos estadísticos en atractivos gráficos y animaciones. Trendalyzer fue vendida a Google en 2007, Anna continuó trabajando en su desarrollo hasta agosto de 2010. A partir de entonces, han estado desarrollando contenidos educativos de uso libre, como videos, presentaciones Flash y gráficos PDF para ayudar a comprender mejor los cambios demográficos globales. Su objetivo es brindar un acceso simple a la información y datos duros brindados en su mayoría por Naciones Unidas. Por su interdisciplinariedad, las herramientas pueden ser usadas en clases de geografía, matemática e historia —por ejemplo— y se destacan por su manera de combinar el procesamiento de datos con la visualización de la información. Su ultimo proyecto se llama Dollar Street, una plataforma interactiva que permite mirar la vida íntima de 200 familias en 50 países del mundo. Con este proyecto, Anna Rosling Rönnlund, desea mostrar cómo viven las personas en distintas partes del planeta para luchar contra los estereotipos y la ignorancia.

Dec 21, 201833 min

Principios. Ray Dalio. Versión en español

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 12 de diciembre de 2018, la Conferencia Magistral “Principios” con motivo de la publicación de su último libro de igual título editado por Deusto. Ray Dalio es uno de los inversores y emprendedores más relevantes de nuestro tiempo y ha sido reconocido como una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista TIME. En el año 1975, fundó Bridgewater Associates que, cuarenta años después, se ha convertido en la quinta compañía privada más importante de Estados Unidos (Fortune) y ha conseguido ganar más dinero para sus inversores que cualquier otro hedge fund en la historia (Bloomberg).

Dec 17, 201833 min

Princpios. Ray Dalio. English version

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 12 de diciembre de 2018, la Conferencia Magistral “Principios” con motivo de la publicación de su último libro de igual título editado por Deusto. Ray Dalio es uno de los inversores y emprendedores más relevantes de nuestro tiempo y ha sido reconocido como una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista TIME. En el año 1975, fundó Bridgewater Associates que, cuarenta años después, se ha convertido en la quinta compañía privada más importante de Estados Unidos (Fortune) y ha conseguido ganar más dinero para sus inversores que cualquier otro hedge fund en la historia (Bloomberg).

Dec 17, 201833 min

La defensa de la libertad frente al auge del autoritarismo, Timothy Snyder, english version

El 4 de diciembre de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Timothy Snyder, catedrático de Historia de la Universidad de Yale, titulada “La defensa de la libertad frente al auge del totalitarismo”, celebrada con motivo de la presentación de su libro “El camino a la no libertad”. Snyder inició su intervención preguntándose cómo hemos pasado de sistemas democráticos al autoritarismo. Para responder a esta cuestión, Snyder indicó que la libertad depende de nuestro sentido del tiempo, porque la libertad depende del futuro. Nuestros líderes políticos, sin embargo, han matado el futuro. Hoy es muy difícil hablar de él porque unos tratan de defender el status quo imperante, mientras que otros se dedican a hablar de un pasado que nunca existió. Sin embargo, nadie habla del futuro de sus países. Ese es un denominador común de los líderes autoritarios. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Qué es lo que ocurrió a partir de 1989? Según Snyder, ese momento fue un momento extraño por las importantes coincidencias que tuvieron lugar en él: el fin del comunismo, la introducción de las ideas del neoliberalismo y la creación de la Unión Europea por el Tratado de Maastricht. Todos estos son grandes acontecimientos que ocurrieron simultáneamente por casualidad. A partir de ahí, pensamos en el triunfo definitivo de la democracia y en la política de inevitabilidad, en el sentido de que todos creíamos en el progreso y que el futuro sería igual que el presente porque no había alternativa alguna a la democracia y a la economía de mercado. Esta forma de pensar, sin embargo, es problemática, en parte porque no es cierta y, en parte también, porque esto está cambiando y estamos pasando a la política de eternidad, que es una forma de no asumir responsabilidades. En este sentido, en lugar de prosperar, pensamos en el destino, con lo que el tiempo no es una línea inevitable, sino un ciclo que se repite una y otra vez porque viene alguien y nos quita lo que hemos conseguido. En América, por ejemplo, se hablar de nuevo de que Estados Unidos vuelva a ser grande, de que alguien nos salve del comunismo. También pensamos que la tecnología no es nuestro enemigo, que progreso técnico es sinónimo de progreso intelectual y que internet nos haría mejores personas. Sin embargo, eso nos convierte en caricaturas de nosotros mismos. Trump lo entiende muy bien y lo usa para mantenernos apegados al pasado. El mejor ejemplo de la política de eternidad es Rusia. Cuando Obama se refería a Rusia decía que no era más que una potencia regional, porque eso era la política de inevitabilidad. Rusia, sin embargo, ya estaba en otro lugar, se ha pasado al extremo de la política de eternidad y, desde ahí, trata de seducirnos. Rusia es la capital del no futuro y sus líderes actúan como si no lo hubiera. ¿Por qué? Snyder enuncia, al respecto, cinco motivos. En primer lugar, los líderes rusos se dieron cuenta de que la política de inevitabilidad estaba equivocada, que el capitalismo no traería la democracia. En segundo lugar, las noticias locales murieron. Cuando no existen, ese vacío lo llenan los grandes medios de comunicación de otros lugares. La gente, entonces, empieza a desconfiar porque no los conoce y, por tanto, no creen en ellos. En tercer lugar, están las diferencias radicales en cuanto a niveles de renta. Si hay desigualdad, eso significa que no hay progreso social, lo que provoca que la gente deje de creer en el futuro. Luego están los hidrocarburos. La clase dirigente depende de su exportación, con lo que el futuro es el calentamiento global. Por último, se encuentra el problema de la sucesión de Putin. Y es que nadie sabe qué va a ocurrir cuando Putin muera. En este contexto, las élites rusas han encontrado una nueva forma de gobernar a partir de la desconfianza. Les dicen a los ciudadanos que mienten siempre, pero que el resto del mundo también lo hace. Y es que la idea de Rusia es un nacionalismo negativo. Lo mismo sucede con la política exterior de Rusia. Si dices que todo el mundo miente, ¿cómo te enfrentas a la UE o a Estados Unidos? Pues lo que haces es intentar que se descompongan, convirtiéndoles en una parodia de sí mismos. Rusia, por eso, está detrás de Trump, del Brexit. Cada fuerza política extremista de Europa le debe algo a Rusia. Esto choca con la política de inevitabilidad estadounidense que se basa en la excepcionalidad democrática americana, en la creencia de que el mercado libre traerá la democracia -cosa que no es así- y en la confianza en el progreso técnico, cuando lo cierto es que el declive de la democracia coincide con el desarrollo de internet y la conectividad. Como esa política de inevitabilidad fracasa, Trump trata de atraer a la gente con el discurso de que el futuro brillante puede volver al país, cuando, en realidad, Trump está en contra de todo lo que trajo ese futuro en el pasado. Además, según Trump, lo que falla en América es la gente que viene de fuera. Eso es un ejemplo de nostalgia del pa

Dec 10, 201856 min

La defensa de la libertad frente al auge del autoritarismo, Timothy Snyder, versión en español

El 4 de diciembre de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Timothy Snyder, catedrático de Historia de la Universidad de Yale, titulada “La defensa de la libertad frente al auge del totalitarismo”, celebrada con motivo de la presentación de su libro “El camino a la no libertad”. Snyder inició su intervención preguntándose cómo hemos pasado de sistemas democráticos al autoritarismo. Para responder a esta cuestión, Snyder indicó que la libertad depende de nuestro sentido del tiempo, porque la libertad depende del futuro. Nuestros líderes políticos, sin embargo, han matado el futuro. Hoy es muy difícil hablar de él porque unos tratan de defender el status quo imperante, mientras que otros se dedican a hablar de un pasado que nunca existió. Sin embargo, nadie habla del futuro de sus países. Ese es un denominador común de los líderes autoritarios. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Qué es lo que ocurrió a partir de 1989? Según Snyder, ese momento fue un momento extraño por las importantes coincidencias que tuvieron lugar en él: el fin del comunismo, la introducción de las ideas del neoliberalismo y la creación de la Unión Europea por el Tratado de Maastricht. Todos estos son grandes acontecimientos que ocurrieron simultáneamente por casualidad. A partir de ahí, pensamos en el triunfo definitivo de la democracia y en la política de inevitabilidad, en el sentido de que todos creíamos en el progreso y que el futuro sería igual que el presente porque no había alternativa alguna a la democracia y a la economía de mercado. Esta forma de pensar, sin embargo, es problemática, en parte porque no es cierta y, en parte también, porque esto está cambiando y estamos pasando a la política de eternidad, que es una forma de no asumir responsabilidades. En este sentido, en lugar de prosperar, pensamos en el destino, con lo que el tiempo no es una línea inevitable, sino un ciclo que se repite una y otra vez porque viene alguien y nos quita lo que hemos conseguido. En América, por ejemplo, se hablar de nuevo de que Estados Unidos vuelva a ser grande, de que alguien nos salve del comunismo. También pensamos que la tecnología no es nuestro enemigo, que progreso técnico es sinónimo de progreso intelectual y que internet nos haría mejores personas. Sin embargo, eso nos convierte en caricaturas de nosotros mismos. Trump lo entiende muy bien y lo usa para mantenernos apegados al pasado. El mejor ejemplo de la política de eternidad es Rusia. Cuando Obama se refería a Rusia decía que no era más que una potencia regional, porque eso era la política de inevitabilidad. Rusia, sin embargo, ya estaba en otro lugar, se ha pasado al extremo de la política de eternidad y, desde ahí, trata de seducirnos. Rusia es la capital del no futuro y sus líderes actúan como si no lo hubiera. ¿Por qué? Snyder enuncia, al respecto, cinco motivos. En primer lugar, los líderes rusos se dieron cuenta de que la política de inevitabilidad estaba equivocada, que el capitalismo no traería la democracia. En segundo lugar, las noticias locales murieron. Cuando no existen, ese vacío lo llenan los grandes medios de comunicación de otros lugares. La gente, entonces, empieza a desconfiar porque no los conoce y, por tanto, no creen en ellos. En tercer lugar, están las diferencias radicales en cuanto a niveles de renta. Si hay desigualdad, eso significa que no hay progreso social, lo que provoca que la gente deje de creer en el futuro. Luego están los hidrocarburos. La clase dirigente depende de su exportación, con lo que el futuro es el calentamiento global. Por último, se encuentra el problema de la sucesión de Putin. Y es que nadie sabe qué va a ocurrir cuando Putin muera. En este contexto, las élites rusas han encontrado una nueva forma de gobernar a partir de la desconfianza. Les dicen a los ciudadanos que mienten siempre, pero que el resto del mundo también lo hace. Y es que la idea de Rusia es un nacionalismo negativo. Lo mismo sucede con la política exterior de Rusia. Si dices que todo el mundo miente, ¿cómo te enfrentas a la UE o a Estados Unidos? Pues lo que haces es intentar que se descompongan, convirtiéndoles en una parodia de sí mismos. Rusia, por eso, está detrás de Trump, del Brexit. Cada fuerza política extremista de Europa le debe algo a Rusia. Esto choca con la política de inevitabilidad estadounidense que se basa en la excepcionalidad democrática americana, en la creencia de que el mercado libre traerá la democracia -cosa que no es así- y en la confianza en el progreso técnico, cuando lo cierto es que el declive de la democracia coincide con el desarrollo de internet y la conectividad. Como esa política de inevitabilidad fracasa, Trump trata de atraer a la gente con el discurso de que el futuro brillante puede volver al país, cuando, en realidad, Trump está en contra de todo lo que trajo ese futuro en el pasado. Además, según Trump, lo que falla en América es la gente que viene de fuera. Eso es un ejemplo de nostalgia del pa

Dec 10, 201857 min

Conferencia Magistral de Raphael Bostic, english

El 15 de noviembre de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo sobre “La política monetaria en un nuevo escenario económico y geopolítico”, que tuvo como protagonista a Raphael Bostic, presidente de la Reserva Federal de Atlanta. En su intervención, Bostic se refirió al contexto que informa las decisiones de política monetaria, para lo cual empezó refiriéndose a la historia monetaria reciente de Estados Unidos y, más en concreto, a 2015, cuando la Reserva Federal inició el proceso de normalización monetaria mediante las primeras subidas de tipos de interés, desde el nivel próximo a cero en que los había situado para combatir la crisis financiera. Desde entonces, la Reserva Federal ha ido subiéndolos en pequeñas dosis, pero de forma continua, sin que ello tuviera efectos negativos sobre el mercado de trabajo. La inflación, a su vez, se encontraba muy por debajo del objetivo de precios a largo plazo. En junio de 2017, la tasa de paro había bajado hasta el 4,3%, superando las mejores expectativas. La inflación, por su parte, se había comportado tal y como se había previsto. Por ello, la Reserva Federal decidió dar el segundo paso hacia la normalización monetaria empezando la reducción del balance de la Fed, que se había cuadruplicado durante la crisis. Un proceso este que la Fed decidió llevar a cabo de forma gradual para no perturbar la estabilidad de los mercados financieros y para evitar movimientos bruscos de los tipos de interés.

Nov 27, 201823 min