
Conferencias Magistrales Fundación Rafael del Pino
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Richard Shearmur, english version
La Fundación Rafael del Pino y la Asociación Española de Ciencia Regional organizaron el 18 de octubre de 2022 la Conferencia Magistral "Innovación urbana: concepto, relevancia e impacto más allá del ámbito local" que impartió Richard Shearmur, Catedrático y Director del School of Urban Planning de la Universidad de McGill.

Alberto Núñez Feijóo
Alberto Núñez Feijóo, Presidente del Partido Popular participó en el diálogo España en su laberinto.

El legado español frente a los enemigos de España. Marcelo Gullo
La Fundación Rafael del Pino organizó, el 10 de octubre de 2022, el diálogo presencial en el Auditorio Rafael del Pino « El legado español frente a los enemigos de España» que comenzó con una conferencia de Marcelo Gullo, doctor en ciencia política, magister en relaciones internacionales y autor de la obra «Nada por lo que pedir perdón. La importancia del legado español frente a las atrocidades cometidas por los enemigos de España«, editada por Espasa. A continuación el autor dialogó con Manuel Lucena Giraldo, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.

Impacto positivo de Francisco Palao
La Fundación Rafael del Pino organizó, el pasado 6 de octubre de 2022, el diálogo con Francisco Palao, fundador de Purpose Alliance, titulado “Impacto positivo”, con motivo de la publicación de su obra de igual título, editada por Deusto. Todo lo que conocemos hoy en día en el universo empezó en un punto de energía singular con el Big Bang. Nadie sabe a ciencia cierta por qué surge el universo, pero empezamos a conocer un poco cómo ha ido evolucionando desde ese momento. Empezaron a crearse los átomos de hidrógeno, que tienen unas propiedades muy básicas, pero también son la estructura atómica más básica conocida. Los átomos de hidrógeno empiezan a concentrarse en nubes de hidrógeno y, debido a la propia fuerza de la gravedad que ejercen unos átomos sobre otros, llega un momento en que el universo se ilumina. Es la primera vez que surge la luz. Es cuando podemos empezar a ver, aunque allí todavía no había nadie.

Cómo construir una nueva economía a escala molecular. Javier García.
La Fundación Rafael del Pino, la Consejería de Educación Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, la Oficina del Español y el Club de Científicos de la Asociación de Becarios de Excelencia Rafael del Pino organizaron, el 28 de septiembre de 2022, una nueva edición de los Diálogos de Ciencia en Español que fue retransmitido a través de https://frdelpino.es/canalfrp/

Conferencia Magistral Francis Fukuyama, english version
La Fundación Rafael del Pino organizó el 5 de septiembre de 2022 la conferencia magistral titulada “El liberalismo y sus desencantados. Cómo defender y salvaguardar nuestras democracias liberales”, que impartió Francis Fukuyama, senior Fellow en el Instituto Freeman Spogli de Estudios Internacionales de la Universidad de Stanford, con motivo con la publicación de su última obra de igual título editada por Deusto.

Conferencia Magistral Francis Fukuyama, versión en español
La Fundación Rafael del Pino organizó el 5 de septiembre de 2022 la conferencia magistral titulada “El liberalismo y sus desencantados. Cómo defender y salvaguardar nuestras democracias liberales”, que impartió Francis Fukuyama, senior Fellow en el Instituto Freeman Spogli de Estudios Internacionales de la Universidad de Stanford, con motivo con la publicación de su última obra de igual título editada por Deusto.

El big bang de las civilizaciones: las claves del progreso humano. Oded Galor, versión en español
El 19 de julio de 2022, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “El big bang de las civilizaciones: las claves del progreso humano”, pronunciada por Oded Galor, catedrático de Economía de la Universidad de Brown, con motivo de la publicación de su libro “El viaje de la Humanidad”.

El big bang de las civilizaciones: las claves del progreso humano. Oded Galor, english version
El 19 de julio de 2022, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “El big bang de las civilizaciones: las claves del progreso humano”, pronunciada por Oded Galor, catedrático de Economía de la Universidad de Brown, con motivo de la publicación de su libro “El viaje de la Humanidad”.

Fronteras de la innovación y el emprendimiento en nanotecnología, english version
La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral «Fronteras de la innovación y el emprendimiento en nanotecnología» que impartió Vladimir Bulovic.

Fronteras de la innovación y el emprendimiento en nanotecnología, versión en español
La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral «Fronteras de la innovación y el emprendimiento en nanotecnología» que impartió Vladimir Bulovic.

Lecciones y oportunidades de un mercado financiero cada vez más volátil. Daniel Lacalle
La Fundación Rafael del Pino organizó, el 25 de mayo de 2022, la Conferencia Magistral «Lecciones y oportunidades de un mercado financiero cada vez más volátil» que impartió Daniel Lacalle con motivo de la publicación de su última obra «Haz crecer tu dinero. Mi experiencia con los mejores inversores del mundo» editada por Ediciones Deusto.

Conferencia Magistral de Jesús Fernández-Villaverde
El 31 de marzo de 2022, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia de Jesús Fernández-Villaverde, catedrático de Economía en la Universidad de Pensilvania, titulada “Liderazgo, eficiencia económica y calidad democrática en España. ¿Qué queremos ser en el escenario global que se está conformando?”. Liderazgo, eficiencia económica y calidad democrática en España. ¿Qué queremos ser en el escenario global que se está conformando?

La computación cuántica y su impacto en nuestra sociedad. Ignacio Cirac
Conferencia magistral «La computación cuántica y su impacto en nuestra sociedad». Ignacio Cirac, Director de la división teórica del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica, Múnich

Conferencia Magistral Philippe Aghion, english version
El 10 de marzo de 2022, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia online titulada “¿Qué impulsa el crecimiento económico?”, impartida por Philippe Aghion, catedrático de economía en el Collège de France y en INSEAD, con motivo de la presentación de su libro “El poder de la destrucción creativa”.

Conferencia Magistral Philippe Aghion, versión en castellano.
El 10 de marzo de 2022, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia online titulada “¿Qué impulsa el crecimiento económico?”, impartida por Philippe Aghion, catedrático de economía en el Collège de France y en INSEAD, con motivo de la presentación de su libro “El poder de la destrucción creativa”.

Conferencia Magistral de José María Ordovás
La Fundación Rafael del Pino, la Consejería de Educación Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, la Oficina del Español y el Club de Científicos de la Asociación de Becarios de Excelencia Rafael del Pino organizaron, el 26 de enero de 2022, la inauguración online de la serie Diálogos de Ciencia en Español, cuya primera edición versó sobre «Nutrición de precisión».

Plataformas digitales y el futuro, oportunidades para la innovación y el emprendimiento, english version
El 20 de enero de 2022 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Michael A. Cusumano, Deputy Dean de MIT Sloan, titulada “Platforms and the Future. Opportunities for Innovation and Entrepreneurship. Cusumano empezó a estudiar las plataformas a principios de los 90. Las plataformas son una explosión combinada de tecnología, política gubernamental y espíritu empresarial.

Plataformas digitales y el futuro, oportunidades para la innovación y el emprendimiento, versión en español
El 20 de enero de 2022 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Michael A. Cusumano, Deputy Dean de MIT Sloan, titulada “Platforms and the Future. Opportunities for Innovation and Entrepreneurship. Cusumano empezó a estudiar las plataformas a principios de los 90. Las plataformas son una explosión combinada de tecnología, política gubernamental y espíritu empresarial.

Voces liberales. Liberalismo económico en España, el caso de Madrid. Isabel Díaz Ayuso.
La Fundación Rafael del Pino organizó el 18 de enero de 2022 a las 13 horas en la sede de la Fundación, el evento » Voces liberales. Liberalismo económico en España, el caso de Madrid» con motivo de la publicación de la obra titulada «Liberalismo a la madrileña» de Diego Sánchez de la Cruz, editada por ediciones Deusto.

Conferencia Magistral Edward I. Glaeser, english version
El 9 de diciembre de 2021, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia magistral “Sobrevivir a las ciudades. Vivir y prosperar en la era del aislamiento”, impartida por Edward I. Glaeser, catedrático de Economía en Harvard donde dirige el Taubman Center for State and Local Government y el Rappaport Institute for Great Boston.

Conferencia Magistral Edward I. Glaeser, versión en castellano
El 9 de diciembre de 2021, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia magistral “Sobrevivir a las ciudades. Vivir y prosperar en la era del aislamiento”, impartida por Edward I. Glaeser, catedrático de Economía en Harvard donde dirige el Taubman Center for State and Local Government y el Rappaport Institute for Great Boston.

Conferencia Magistral Sonia Contera
Sonia Antoranz Contera es una física y nanotecnóloga española; es Catedrática de Física especializada en la física de procesos biológicos, en el departamento de Física de la Universidad de Oxford, fue codirectora del programa de Nanotecnología de la Oxford Martin School, y es Senior Research Fellow del Green Templeton Collage.3Actualmente es vicedecana del departamento de Física de la Universidad de Oxford

Conferencia Magistral Javier García
La Fundación Rafael del Pino organizó, el 17 de noviembre, el encuentro «Tecnologías para impulsar España ¿Por fin la ciencia y la innovación? » que comenzó con la presentación, a cargo de Javier García Martínez, Presidente de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada, de los resultados de los trabajos de la Cátedra de Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino, materializados en la publicación del libro «España a ciencia cierta. Una mirada al futuro que podemos construir» editado por Gestión2000

Conferencia Magistral Barry Eichengreen, english version
La Fundación Rafael del Pino organizó, el 28 de octubre de 2021, la conferencia en directo a través de www.frdelpino.es titulada «La globalización del capital» que impartirá Barry Eichengreen, con motivo de la publicación de la tercera edición de la versión española de la obra de Barry Eichengreen de igual título publicada por Antoni Bosch Editor. Tras la conferencia el profesor Eichengreen dialogó con Manuel Conthe. Barry Eichengreen es profesor George C. Pardee y Helen N. Pardee de Economía y Ciencias Políticas en la Universidad de California, Berkeley, investigador del Centro para la Investigación de Política Económica e investigador asociado de la Oficina Nacional de Investigación Económica. Asimismo, es coordinador del Grupo Bellagio de estudiosos y funcionarios gubernamentales, miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias (promoción de 1997) y ha sido profesor asociado en el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias del Comportamiento (Palo Alto) y en el Instituto de Estudios Avanzados (Berlín). Manuel Conthe es Columnista y presidente del Consejo Asesor de Expansión. Manuel Conthe es árbitro internacional español independiente. Abogado y economista, y antiguo regulador del mercado de valores, es un experto reconocido en finanzas, mercados energéticos, transacciones de fusiones y adquisiciones, valoración de daños y perjuicios y, de forma más general, litigios económicos y corporativos. Anteriormente, en calidad de funcionario del Reino de España, fue Director General de Transacciones e Inversiones extranjeras (1987-1988), Director General del Tesoro y Política Financiera (1988-1995), Secretario de Estado de Economía (1995-1996), Vice-presidente para el Sector Financiero en el Banco Mundial (1999-2002) y Presidente de la CNMV (2004-2007). Fue también Socio de una consultora financiera (2002-2004). Durante sus años en Bruselas (1996-1999) como Asesor Jefe de Asuntos Económicos y Comerciales en la Representación Española ante la Unión Europea, estuvo muy implicado en negociaciones sobre comercio internacional e inversiones así como en paneles de arbitraje de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Es autor de tres libros sobre paradojas económicas y políticas, teoría de juegos y sesgos cognitivos en derecho y economía (“Behavioral Law & Economics”).

Conferencia Magistral Barry Eichengreen, versión en español
La Fundación Rafael del Pino organizó, el 28 de octubre de 2021, la conferencia en directo a través de www.frdelpino.es titulada «La globalización del capital» que impartirá Barry Eichengreen, con motivo de la publicación de la tercera edición de la versión española de la obra de Barry Eichengreen de igual título publicada por Antoni Bosch Editor. Tras la conferencia el profesor Eichengreen dialogó con Manuel Conthe. Barry Eichengreen es profesor George C. Pardee y Helen N. Pardee de Economía y Ciencias Políticas en la Universidad de California, Berkeley, investigador del Centro para la Investigación de Política Económica e investigador asociado de la Oficina Nacional de Investigación Económica. Asimismo, es coordinador del Grupo Bellagio de estudiosos y funcionarios gubernamentales, miembro de la Academia Estadounidense de Artes y Ciencias (promoción de 1997) y ha sido profesor asociado en el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias del Comportamiento (Palo Alto) y en el Instituto de Estudios Avanzados (Berlín). Manuel Conthe es Columnista y presidente del Consejo Asesor de Expansión. Manuel Conthe es árbitro internacional español independiente. Abogado y economista, y antiguo regulador del mercado de valores, es un experto reconocido en finanzas, mercados energéticos, transacciones de fusiones y adquisiciones, valoración de daños y perjuicios y, de forma más general, litigios económicos y corporativos. Anteriormente, en calidad de funcionario del Reino de España, fue Director General de Transacciones e Inversiones extranjeras (1987-1988), Director General del Tesoro y Política Financiera (1988-1995), Secretario de Estado de Economía (1995-1996), Vice-presidente para el Sector Financiero en el Banco Mundial (1999-2002) y Presidente de la CNMV (2004-2007). Fue también Socio de una consultora financiera (2002-2004). Durante sus años en Bruselas (1996-1999) como Asesor Jefe de Asuntos Económicos y Comerciales en la Representación Española ante la Unión Europea, estuvo muy implicado en negociaciones sobre comercio internacional e inversiones así como en paneles de arbitraje de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Es autor de tres libros sobre paradojas económicas y políticas, teoría de juegos y sesgos cognitivos en derecho y economía (“Behavioral Law & Economics”).

Conferencia Magistral Luis Perez-Breva: Cómo invertir hoy con éxito en innovación y tecnología
El 6 de octubre de 2021, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “Cómo invertir hoy con éxito en innovación y tecnología”, impartida por Luis Pérez Breva, director del MIT Innovation Team. ¿Cómo pueden ayudar los inversores a que la tecnología avance hacia el mercado? No es simplemente invertir, sino también resolver problemas con la tecnología. ¿Qué significa innovar? ¿Es una práctica? ¿Es una habilidad? ¿Cómo lo hacemos? ¿Nos apoyamos en tecnologías? ¿Estas tecnologías tienen que ser nuevas o viejas? ¿Cómo herramientas para resolver problemas? ¿O tenemos que seguir hablando de disrupción predecible, como si eso se pudiese predecir, de producto mínimo viable, de todas estas ideas exponenciales?

Conferencia Magistral Johan Norberg, english version
La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral en directo a través de www.frdelpino.es titulada «Abierto: la historia del progreso humano» impartida por Johan Norberg. Johan Norberg es escritor, conferenciante y autor de documentales. Es miembro del Cato Institute de Washington D. C. y del Centre for International Political Economy de Bruselas. Ha publicado más de veinte libros que se han traducido a veinticinco idiomas. Progreso (Deusto, 2017) fue un bestseller internacional que The Economist consideró libro del año. Además, se han publicado en español En defensa del capitalismo global (Unidad Editorial, 2005) y Fiasco Financiero: Cómo la obsesión de los americanos por la propiedad inmobiliaria y el dinero fácil causó la crisis económica (Unidad Editorial, 2015). Norberg escribe habitualmente para medios como The Wall Street Journal, Reason y HuffPost.

Conferencia Magistral Johan Norberg, versión en español
La Fundación Rafael del Pino organizó la Conferencia Magistral en directo a través de www.frdelpino.es titulada «Abierto: la historia del progreso humano» impartida por Johan Norberg. Johan Norberg es escritor, conferenciante y autor de documentales. Es miembro del Cato Institute de Washington D. C. y del Centre for International Political Economy de Bruselas. Ha publicado más de veinte libros que se han traducido a veinticinco idiomas. Progreso (Deusto, 2017) fue un bestseller internacional que The Economist consideró libro del año. Además, se han publicado en español En defensa del capitalismo global (Unidad Editorial, 2005) y Fiasco Financiero: Cómo la obsesión de los americanos por la propiedad inmobiliaria y el dinero fácil causó la crisis económica (Unidad Editorial, 2015). Norberg escribe habitualmente para medios como The Wall Street Journal, Reason y HuffPost.

Conferencia Magistral Dr. Mario Alonso Puig. “Resetea tu mente. Descubre de lo que eres capaz”.
El 23 de junio de 2021, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “Resetea tu mente. Descubre de lo que eres capaz”, impartida por el Dr. Mario Alonso Puig, fellow en cirugía por Harvard University Medical School, con motivo de la publicación de su libro del mismo título. Según Mario Alonso Puig, el cerebro humano tiene cien mil millones de neuronas. No hay ningún ordenador que pueda sustituir por completo al cerebro humano. Un ordenador puede hacer mejor algunas funciones, pero no puede sustituir al ser humano. No obstante, comprender cómo funcionan los ordenadores puede ayudarnos a entender mejor nuestras funciones cerebrales. Vamos a explorar una forma de reiniciar procesos mentales que no están funcionando bien para que traigan más salud, prosperidad y felicidad a nuestra vida. El drama del ser humano es que somos leones que nos miramos en el espejo y nos vemos como sencillos gatitos. Por eso tenemos tanto miedo. Una de las cosas que quería que se produjeran con la lectura del libro fue volver a conocer quienes somos en realidad para que desaparezca el nivel de miedo con el que vivimos, que nos genera ansiedad, tensión, que es fuente de enfermedad. Esto es un descubrimiento, no se puede llegar a través del intelecto sino de otro camino. El intelecto cuenta, pero no es lo único que cuenta. Nuestro intelecto nos tiene que dar permiso, lo que exploremos no tiene que repugnar a la razón, tiene que tener sentido, pero no es lo único. Santiago Ramón y Cajal fue el único español que ganó un Premio Nóbel de Medicina para España. Severo Ochoa lo hizo para Estados Unidos. Ramón y Cajal fue un hombre lleno de sabiduría que dijo que todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro. Esto es una noticia maravillosa porque hay personas que creen que nunca cambiarán a pesar de que su forma de ser no les gusta. Tenemos que avanzar un poco más e ir a dos científicos, el profesor Roger Sperry y Mike Gazzaniga. Sperry ganó el Nobel de Medicina en 1981. Todos tenemos dos hemisferios cerebrales. Cada uno de ellos hace aproximadamente lo mismo, por ejemplo, mover una mano o un pie. Ahora bien, lo que Sperry, Gazzaniga y el conjunto del equipo descubrieron en el Caltec (Pasadena, California) fue que asentada en cada hemisferio hay una mente diferente. No hay solo una mente que se da cuenta de lo que se da cuenta, sino otra que se da cuenta de que hay cosas que pasan sin que uno sea consciente de ella. La primera pertenece al hemisferio izquierdo y la segunda al derecho. El hemisferio izquierdo no puede explicar racionalmente porqué una persona no le gusta, pero el derecho lo entiende. Sperry, Gazzaniga y el resto del equipo demostraron que, con mucha frecuencia, estas dos mentes están enfrentadas. Esto es importante para entender de qué manera boicoteamos nuestro verdadero potencial por este conflicto interno. Hay una parte de nuestro cerebro que ven una realidad y otra parte que está viendo otra realidad. Como las dos mentes están enfrentadas, lejos de ver eso como una oportunidad se convierte en una u otra, se escinde y solo se ve una. Uno de los dos hemisferios, el izquierdo, por el entrenamiento cultural, se ha convertido en tan poderoso que tiene al otro tapado. No le permite que lo que está viendo pueda aprovecharse porque uno de los hemisferios no quiere que eso aflore. En el cerebro hay cuatro sistemas operativos. Uno, el más profundo, el hipotálamo tiene originalmente unos 350 millones de años. El segundo es el sistema límbico, que es el sistema emocional. El mundo racional, está conectado al hemisferio izquierdo, el tercer sistema. Al hemisferio izquierdo le encanta compartimentar, dividir, medir. Esto no tiene anda que ver con el cuarto, que está conectado con el hemisferio derecho, al que le importa el mundo espiritual, lo que va más allá de la apariencia, de las formas. El hemisferio derecho tiene capacidades espectaculares, pero el hemisferio izquierdo se ha convertido en el dominante. El hemisferio izquierdo es muy prepotente. Lo que no ve, no existe; si algo no se puede medir, si no tiene materia, no es real. También es muy ignorante de lo que no conoce. No sabe que no sabe. El hemisferio derecho está mucho más abierto a explorar, a descubrir, a entender la lógica de lo que se sale de lo razonable. Es la sabiduría del corazón que dice que el pasado no tiene por qué determinar el futuro. El hemisferio izquierdo ha sido nuestro gran avance evolutivo. Su desarrollo se inició hace cien mil años y concluyó hace cuarenta mil. Es el que nos permite conversar, explicar, desarrollar estrategias. Esa capacidad de comunicar, describir, organizar, desarrollar estrategias fue clave para que el hombre pudiera sobrevivir. Le permitió utilizar herramientas, tener el desarrollo científico y tecnológico. El problema reside que, al olvidarse del otro hemisferio, se desconectó de los aspectos profundos de la naturaleza. Al dividir dejó de ver las cosas en su conjunto, se desligó de la naturalez

Libertad, igualdad, debates de nuestro tiempo. Isabel Díaz Ayuso
La Fundación Rafael del Pino organizó, el 10 de junio de 2020, el encuentro en directo a través de www.frdelpino.es titulado «Libertad, igualdad, debates de nuestro tiempo» en el que participaron, Isabel Díaz Ayuso y Daniel Lacalle. Isabel Díaz Ayuso, es Presidenta de la Comunidad de Madrid. Licenciada en Periodismo y Diploma de Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid, ha obtenido también un Máster en Comunicación Política y Protocolo. Ha trabajado en departamentos de comunicación de varias empresas y fundaciones, así como en emisoras de radio y prensa digital en España y otros países. Fue elegida diputada en la Asamblea de Madrid en 2011, y renovó su acta en esta cámara en las elecciones de 2015 y 2019, siendo en 2015 Portavoz Adjunta de del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea. En el Gobierno autonómico ha sido Viceconsejera de Presidencia y Justicia.

La reinvención de la empresa en el mundo digital. Mauro Guillén
El 27 de mayo de 2021, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia titulada “La reinvención de la empresa en el mundo digital”, impartida por Mauro F. Guillén, próximo decano de la Cambridge Judge Business School. Para Mauro Guillén, la transformación digital es un tema crítico de cara al futuro para la competitividad de la economía española y de sus empresas. Es una oportunidad, incluso una obligación, porque las tecnologías digitales están cambiando la economía global. Las empresas no pueden ignorar los retos y las oportunidades que conlleva la digitalización.

El diseño de la nueva Europa tras el Brexit, en un mundo bipolar China-USA. Jesús Fernández Villaverde
El 16 de octubre de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Jesús Fernández Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania, sobre “El diseño de la nueva Europa tras el Brexit en un mundo bipolar China-EEUU”. Para Fernández Villaverde, lo que nos tiene que preocupar ahora no son los problemas actuales, porque se superarán bien, sino cómo vamos a diseñar la Europa de 2050, cómo hacer que esa Europa se convierta en un centro de bienestar y prosperidad para todo el mundo, así como el papel de España en ella. El orden internacional que surgió tras la Segunda Guerra Mundial -basado en la creación de un sistema de organizaciones internacionales (ONU, FMI…), en otro de instituciones atlánticas de cooperación (OTAN, OCDE), en la hegemonía económica, política y militar de Estados Unidos; en la integración europea y en la contención del comunismo- tuvo un enorme éxito. Gracias a él se generó un crecimiento económico como no se había conocido nunca antes en el mundo, los conflictos entre los países europeos se resolvieron mediante el diálogo y se produjo la expansión de las ideas democráticas. Ese orden, sin embargo, ahora se ha resquebrajado, por varios motivos. En primer lugar, China reaparece en el orden internacional, lo que cambia la balanza de poder en el mundo. En segundo término, Estados Unidos está dejando de ser un país de la costa atlántica y se está moviendo hacia el Pacífico, tanto en términos demográficos como económicos. La población de origen asiático residente en Estados Unidos no para de ganar peso en el total de habitantes y en las universidades. Cuando las élites americanas sean asiáticas, EEUU empezará a pensar más en términos del Pacífico, porque esas élites no tendrán nada que ver con Europa. Vamos, por tanto, a una bipolaridad China-EEUU. Esto supone que Europa tiene que responder. España también, y debe hacerlo dentro de una Europa fuerte y unida. Muchas veces se habla de una Europa federal idealista. Pero hay otras fuerzas estructurales que explican por qué la idea de la unidad europea funcionó en 1957 y no en 1867. En primer lugar, Europa es la salvación del Estado nación en el siglo XX porque da respuesta a los problemas de seguridad de Francia, a la necesidad de Alemania de acceder a los mercados internacionales, al problema del reducido tamaño del Benelux y a los problemas de gobernanza de Italia y España, y todo ello dentro de un marco de relaciones basadas en la paz y la cooperación. El Reino Unido, por su parte, es un estado que en el siglo XX lo hace mejor porque se integró en una economía internacional extra europea, a través de la Commonwealth. En 1973 entra en Europa porque vive su peor momento, debido a la pérdida del imperio y la imposibilidad de mantener los privilegios comerciales con la Commonwealth, pero siempre estuvo incómodo en Europa. Por su parte, los países escandinavos crearon un Estado del Bienestar que les funciona bien, con lo que no están en Europa (Islandia, Noruega), o están dentro de la UE pero fuera del euro (Suecia, Dinamarca). El único contento con Europa es Finlandia, pero por el temor a sus vecinos los rusos. Ahora la cuestión es cómo se puede organizar la UE sobre unas bases sólidas. Para ello, lo primero de todo es simplificar la estructura de Europa y volver al proyecto inicial de supranacionalidad, consiguiendo que exista un control democrático de las instituciones y reformándolas, empezando por la Comisión Europea. Europa, además, necesita una política común de seguridad y defensa que sea efectiva. Si el gasto conjunto en defensa de los distintos países europeos dentro de esta política, le daría a Europa muchas más capacidades de actuación que Rusia y se pondría al mismo nivel que China. La Unión Europea, asimismo, tiene problemas muy serios de crecimiento económico a largo plazo. Necesitamos una política de inmigración común y que se base en obtener el talento y el capital humano que necesita. Es necesario también reformar el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), para que tenga capacidad de reestructurar la deuda. Junto a ello se precisa una política común fiscal, con un tramo europeo del IVA y con una mutualización parcial de riesgos. También hace falta completar la Unión Bancaria con un seguro europeo de depósitos y un mayor poder para el regulador común de los mercados financieros. Por último, se necesita un tratamiento común del fintec, una política de competencia común, una mejora y un impulso del sistema europeo de patentes y una reunificación del derecho privado. En este contexto, España necesita crecer porque una España próspera es una España que importa en Europa. Ahora bien, con la demografía española no se puede sostener el Estado del bienestar, ni el problema se va a arreglar trayendo millones de inmigrantes porque el sistema político y económico no lo soporta. Lo que hay que hacer es crear empleo, racionalizar los horarios de trabajo, establecer una política fiscal favorable a la natalidad

¿Ahora todo va mejor en Europa? Entre el optimismo y la cautela Juergen B. Donges
El 6 de noviembre de 2017 tuvo lugar, en la Fundación Rafael del Pino, la conferencia de Juergen B. Donges, catedrático emérito de la Universidad de Colonia, en la que pasó revista a la situación de la economía europea. En su opinión, la economía europea está atravesando un buen momento, lo cual constituye un diagnóstico novedoso. Aún persisten algunos problemas, pero su intensidad se ha mitigado, como con el Brexit, en el que ahora no se sabe si los británicos quieren irse de la UE o quedarse. A su vez, las amenazas proteccionistas de Trump se han desgastado. Los riesgos de carácter político, como Corea del Norte, Venezuela o Turquía, tampoco están provocado subidas en la prima de riesgo. Y Cataluña se considera un tema interno de España. Nadie la apoya y el 155 da cierta tranquilidad. Lo único que hay al respecto es un cierto nerviosismo en los organismos internacionales, como el FMI y la OCDE, es que si se prolonga la situación catalana se pueda crear una cierta inseguridad económica y política que dure mucho tiempo. Los aspectos positivos de la coyuntura económica europea se refieren al ritmo de actividad y a la inflación, mientras que los preocupantes están relacionados con la baja productividad en la Eurozona y con las tareas de política económica pendientes en los países que forman parte del euro. La economía europea continúa por la senda del crecimiento, el cual está más equilibrado por países, en el sentido de que ninguno de ellos se está rezagando en la recuperación. Además, el crecimiento viene acompañado de una creación notable de puestos de trabajo y de una reducción del paro. Lo que más gusta en Europa son los buenos datos económicos de España, porque fue un país con muchas dificultades en el que las políticas de saneamiento fiscal y las reformas estructurales han funcionado. Ahora bien, si después del 21-D no se regresa a la normalidad, volverá la prima de riesgo y podría tener un posible efecto contagio sobre otras economías europeas. Los factores que sustentan el crecimiento en la Eurozona son la política monetaria expansiva del BCE, que seguirá así, y las políticas fiscales, que van más en la dirección del relajamiento después de los ajustes que se han producido en las cuentas públicas. Entre los factores de riesgo hay uno insólito, que podría ser Alemania, debido a que los resultados de las elecciones generales han hecho mucho más difícil la formación de una coalición gubernamental estable. Merkel tiene el problema de lanzar una propuesta que sea creíble y aceptable para los liberales y los verdes, los miembros potenciales de la coalición de gobierno junto a la CDU. Sin embargo, las diferencias entre los tres partidos son abismales y pueden conducir a un acuerdo de políticas al mínimo que no es bueno. Por lo que se refiere a la inflación, la pregunta es si su repunte animará al BCE a cambiar su política. Los tipos de interés, en estos momentos, son demasiado bajos. Según la regla de Taylor, tendrían que estar en el 2%, no en el 0,5%, y en Alemania en el 3%. Esto va a crear problemas en forma de burbujas. Por ello, el BCE tendría que abandonar los programas de compra de deuda, etc., pero tiene la duda de si las perspectivas de inflación están lo suficientemente ancladas. Posiblemente tendremos que acostumbrarnos a tener menos inflación en el futuro, debido a la competencia global. De hecho, es eficientemente posible y socialmente deseable que la inflación sea baja. El asunto de la productividad es muy serio, porque la productividad es lo que define los recursos de que dispone una economía para lograr sus objetivos fundamentales. Tenemos un problema de medición, pero también un problema de fondo porque la digitalización no se extiende de forma equilibrada por toda la sociedad. Eso crea malestar y el sentimiento de que muchos se sienten desplazados de la sociedad tecnológica, y esas personas votan. Para afrontar estos problemas necesitamos continuar con las reformas estructurales. Sin embargo, no se han aprovechado los bajos tipos de interés para hacerlas. Numerosos gobiernos confían en que el BCE seguirá financiándoles con su política monetaria. Eso es una mala noticia para la estabilidad de la Eurozona. Muchos esperan, también, que como hay nuevos actores en la escena europea, se pueda impulsar la integración económica. Pero eso solo podrá funcionar si, previamente, se hacen las reformas estructurales pendientes.

Progreso. 10 razones para mirar al futuro con optimismo. Johan Norberg, versión en castellano
Cuando se observan las visiones dominantes en los grandes debates económicos de la actualidad, parece poco menos que el mundo se va a venir abajo. Unos estudios hablan de la ingente cantidad de puestos de trabajo que se van a perder a causa del desarrollo tecnológico; otros informes hacen hincapié en el aumento en la desigualdad de la renta en los países occidentales en los últimos treinta años; otros más se refieren a los empleos de las naciones industrializadas que la globalización ha hecho desaparecer y de las fábricas que se ha llevado a los lugares que cuentan con mano de obra barata; otros más ponen en cuestión el futuro de la protección social, y así sucesivamente. Este panorama tan deprimente que se dibuja en el debate público parece justificar aquello que dijo William Goodwin de que la economía es la ciencia lúgubre. Johan Norberg discrepa de esta visión tan pesimista y nos invita a contemplar el futuro con unos ojos más optimistas. Norberg, senior fellow del Cato Institute, desmiente aquello de que el pesimista es un optimista bien informado, porque él basa su optimismo, precisamente, en las informaciones que extrae de los datos, sobre todo cuando los analiza con perspectiva histórica, y así lo expuso en la conferencia que tuvo lugar el 25 de enero de 2018, en la Fundación Rafael del Pino, con motivo de la presentación de su libro Progreso. Diez razones para mirar el futuro con optimismo. A Norberg no le parece que cualquier tiempo pasado fuese mejor que el actual, sino todo lo contrario. Él quita dramatismo a las visiones económicas negativas y nos invita a reflexionar acerca de que el mundo no es tan malo como parece, sobre todo gracias a los avances en la ciencia y la tecnología. Lo que pasa es que el cambio resuelve unos problemas mientras aparecen otros nuevos y eso nos lleva a pensar que entonces estábamos mejor que ahora, en especial cuando ese ahora viene marcado por un ritmo frenético de cambio. Ante ello, el ser humano tiende a sentirse impotente, deprimido, incapaz de lidiar con lo que supuestamente se le viene encima, y eso le lleva a pensar que antes se encontraba mejor. Ahora bien, cuando se analizan los datos, y se hace con perspectiva histórica, se puede ver que en el pasado el ser humano ni mucho menos estaba mejor que ahora. Eso es lo que explica en su libro y, para justificar su posición, aportó dos de las diez razones que esgrime en el texto: la mejora en la esperanza de vida y la reducción de la pobreza. En los últimos doscientos años, la esperanza de vida ha aumentado desde los 35 años hasta los niveles actuales, en los que ya no hay un país, por pobre que sea, en el que no supere los 40 años, cuando antes ninguno llegaba a ese nivel. En Occidente, incluso, sobrepasa los 80 años. Y ello es posible porque ni la gente se muere de hambre, como en el pasado, ni fallece a causa de enfermedades que hoy se curan con un simple antibiótico. Hace doscientos años, también, el 95% de la población mundial vivía en situación de extrema pobreza, una situación que hoy se define como vivir con menos de dos dólares al día. Pero llegó la revolución industrial, apareció la división del trabajo, vino el comercio libre y las cosas cambiaron de forma radical, hasta el punto de que la pobreza extrema ha caído hasta el 9%, cuando hace 25 años afectaba al 37% de la humanidad, y lo ha hecho gracias a la globalización. De hecho, cada día 1.400 personas en todo el mundo salen de la pobreza y tenemos dos mil millones de personas que duplican su renta cada diez años. Cuando se esgrimen estas cifras, los enemigos de la globalización enseguida tratan de defender su posición exhibiendo aquellas otras que hablan del aumento de la desigualdad de rentas en el mundo. Y Norberg vuelve a matizar el sentido de la crítica, primero porque las desigualdades entre países se han reducido y, segundo, porque aquellos países más igualitarios en el pasado, lo eran porque tenían rentas muy bajas, esto es, eran igualitarios, pero en la pobreza. Además, cuando se sale de situaciones de pobreza, no todo el mundo lo hace al mismo ritmo, con lo que las desigualdades aumentan. Pero Norberg dice que lo relevante no es eso, sino la reducción de la pobreza. Gracias a la reducción de la pobreza, la gente tiene más a cceso a la comida y mejora su nutrición. También tiene acceso a los cuidados médicos, los medicamentos, la cirugía, etc., gracias a que los desarrollos tecnológicos y la acción de los empresarios han reducido los precios de las cosas que hoy por hoy forman parte de nuestra vida diaria, de nuestro bienestar. Debido a ello se ha producido el aumento de la esperanza de vida desde los 35 años, hasta el punto de que un niño que nazca hoy tiene una altísima probabilidad de llegar a la edad de jubilación. Y la globalización hace más fácil transmitir el conocimiento, la forma de usar las cosas, que hay detrás de todo ello. Las libertades juegan un papel fundamental en estos logros, en concreto tres de ellas: la libertad de explorar

Progreso. 10 razones para mirar al futuro con optimismo. Johan Norberg, english version
Cuando se observan las visiones dominantes en los grandes debates económicos de la actualidad, parece poco menos que el mundo se va a venir abajo. Unos estudios hablan de la ingente cantidad de puestos de trabajo que se van a perder a causa del desarrollo tecnológico; otros informes hacen hincapié en el aumento en la desigualdad de la renta en los países occidentales en los últimos treinta años; otros más se refieren a los empleos de las naciones industrializadas que la globalización ha hecho desaparecer y de las fábricas que se ha llevado a los lugares que cuentan con mano de obra barata; otros más ponen en cuestión el futuro de la protección social, y así sucesivamente. Este panorama tan deprimente que se dibuja en el debate público parece justificar aquello que dijo William Goodwin de que la economía es la ciencia lúgubre. Johan Norberg discrepa de esta visión tan pesimista y nos invita a contemplar el futuro con unos ojos más optimistas. Norberg, senior fellow del Cato Institute, desmiente aquello de que el pesimista es un optimista bien informado, porque él basa su optimismo, precisamente, en las informaciones que extrae de los datos, sobre todo cuando los analiza con perspectiva histórica, y así lo expuso en la conferencia que tuvo lugar el 25 de enero de 2018, en la Fundación Rafael del Pino, con motivo de la presentación de su libro Progreso. Diez razones para mirar el futuro con optimismo. A Norberg no le parece que cualquier tiempo pasado fuese mejor que el actual, sino todo lo contrario. Él quita dramatismo a las visiones económicas negativas y nos invita a reflexionar acerca de que el mundo no es tan malo como parece, sobre todo gracias a los avances en la ciencia y la tecnología. Lo que pasa es que el cambio resuelve unos problemas mientras aparecen otros nuevos y eso nos lleva a pensar que entonces estábamos mejor que ahora, en especial cuando ese ahora viene marcado por un ritmo frenético de cambio. Ante ello, el ser humano tiende a sentirse impotente, deprimido, incapaz de lidiar con lo que supuestamente se le viene encima, y eso le lleva a pensar que antes se encontraba mejor. Ahora bien, cuando se analizan los datos, y se hace con perspectiva histórica, se puede ver que en el pasado el ser humano ni mucho menos estaba mejor que ahora. Eso es lo que explica en su libro y, para justificar su posición, aportó dos de las diez razones que esgrime en el texto: la mejora en la esperanza de vida y la reducción de la pobreza. En los últimos doscientos años, la esperanza de vida ha aumentado desde los 35 años hasta los niveles actuales, en los que ya no hay un país, por pobre que sea, en el que no supere los 40 años, cuando antes ninguno llegaba a ese nivel. En Occidente, incluso, sobrepasa los 80 años. Y ello es posible porque ni la gente se muere de hambre, como en el pasado, ni fallece a causa de enfermedades que hoy se curan con un simple antibiótico. Hace doscientos años, también, el 95% de la población mundial vivía en situación de extrema pobreza, una situación que hoy se define como vivir con menos de dos dólares al día. Pero llegó la revolución industrial, apareció la división del trabajo, vino el comercio libre y las cosas cambiaron de forma radical, hasta el punto de que la pobreza extrema ha caído hasta el 9%, cuando hace 25 años afectaba al 37% de la humanidad, y lo ha hecho gracias a la globalización. De hecho, cada día 1.400 personas en todo el mundo salen de la pobreza y tenemos dos mil millones de personas que duplican su renta cada diez años. Cuando se esgrimen estas cifras, los enemigos de la globalización enseguida tratan de defender su posición exhibiendo aquellas otras que hablan del aumento de la desigualdad de rentas en el mundo. Y Norberg vuelve a matizar el sentido de la crítica, primero porque las desigualdades entre países se han reducido y, segundo, porque aquellos países más igualitarios en el pasado, lo eran porque tenían rentas muy bajas, esto es, eran igualitarios, pero en la pobreza. Además, cuando se sale de situaciones de pobreza, no todo el mundo lo hace al mismo ritmo, con lo que las desigualdades aumentan. Pero Norberg dice que lo relevante no es eso, sino la reducción de la pobreza. Gracias a la reducción de la pobreza, la gente tiene más a cceso a la comida y mejora su nutrición. También tiene acceso a los cuidados médicos, los medicamentos, la cirugía, etc., gracias a que los desarrollos tecnológicos y la acción de los empresarios han reducido los precios de las cosas que hoy por hoy forman parte de nuestra vida diaria, de nuestro bienestar. Debido a ello se ha producido el aumento de la esperanza de vida desde los 35 años, hasta el punto de que un niño que nazca hoy tiene una altísima probabilidad de llegar a la edad de jubilación. Y la globalización hace más fácil transmitir el conocimiento, la forma de usar las cosas, que hay detrás de todo ello. Las libertades juegan un papel fundamental en estos logros, en concreto tres de ellas: la libertad de explorar

El debilitamiento de la democracia y la fractura del orden global. Ngaire Woods, english version
Hace unos años, nadie se preocupaba por el futuro de la democracia, o por el del orden económico internacional. Desde que cayó la Unión Soviética a principios de la década de 1990, todo el mundo pensaba que la victoria de la democracia liberal y la economía de mercado eran absolutas, que ya no habría marcha atrás en ese sentido, y los políticos se instalaron en la autocomplacencia. Hoy, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha suscitado el temor de que su política acelere la fractura del orden internacional y, además, ponga en peligro la propia democracia estadounidense. Esta situación no es específica de Estados Unidos. La ola populista que ha llevado a Trump a la presidencia de la primera potencia mundial se repite, con mayor o menor intensidad, en otros países occidentales. En el Reino Unido, por ejemplo, se ha dejado sentir especialmente con el Brexit, mientras que en Francia la amenaza es que el Frente Nacional llegara a ganar las elecciones presidenciales. Estamos, por tanto, ante una situación difícil y complicada. Sin embargo, también nos hallamos ante una oportunidad extraordinaria para que las democracias empiecen a pensar en su reforma, lo mismo que el orden económico internacional, el cual debe apoyarlas. Eso es lo que piensa Ngaire Woods, década de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Oxford. Woods estuvo en la Fundación Rafael del Pino el 19 de febrero de 2018, para pronunciar una conferencia sobre “El debilitamiento de la democracia y la fractura del orden mundial” en la que analizó este problema. Para ella, la raíz de este se encuentra en la complacencia tremenda en la que se instaló la clase política tras la caída de la Unión Soviética. Los políticos, entonces, dejaron de escuchar a los ciudadanos y se olvidaron de que la democracia es un proyecto que debe implicar a todos. La crisis financiera internacional cambió todo y supuso un antes y un después. Que una crisis financiera local, como la de las hipotecas ‘subprime’, se convirtiera en una global; que, además, surgiera en el epicentro del sistema, dejó patente que el sistema no funcionaba, de que el modelo se había roto. Como consecuencia, los países en desarrollo, que antes miraban a Occidente para ver qué pasaba en Estados Unidos o Europa Occidental, ahora ya no se preguntan qué sucede en esas áreas del mundo. Ahora lo que les preocupa es lo que ocurre en y con países como China o Singapur, algo impensable hace una década. Hoy, el modelo global se cuestiona debido a la ausencia de una regulación financiera mundial, algo necesario cuando las relaciones e interdependencias que han surgido como consecuencia de la globalización convierten en crisis internacionales lo que antes eran problemas locales. Y eso supone un objeto de preocupación porque la historia de los últimos cien años nos ha enseñado que después de una crisis global aumenta el apoyo hacia los partidos de corte populista, como sucede ahora. También es preciso añadir el deterioro de las expectativas de la gente. En el pasado, todo el mundo esperaba que su nivel de vida mejorase con el paso del tiempo e, incluso, que, gracias a ello, los hijos pudieran llegar a vivir mejor que los padres. Hoy, en cambio, esas expectativas no solo no se ven satisfechas, sino que la gente está asistiendo al declive de su nivel de vida. El cambio tecnológico y la globalización se han traducido, para muchas personas, en el estancamiento de su poder adquisitivo o, peor aún, en su disminución, con lo que su nivel de vida ha empeorado. Y esas personas votan. Como consecuencia de ello, cuando se estudia cómo vota la gente, se aprecia un mensaje claro de desconfianza hacia el establishment, pero también el deseo de vivir mejor frente al empeoramiento de las condiciones de vida. Un ejemplo claro es lo que sucede en Estados Unidos, donde está aumentando la mortalidad infantil a causa de la reducción del gasto público en sanidad, mientras la esperanza de vida se reduce, en especial para los blancos. Quienes apoyan a los populistas, quienes le dan su voto, no son los más pobres, sino unas clases medias a las que se les ha arrebatado el sueño americano, y que ven cómo el poder político solo se preocupa de las minorías, no de la clase media. En esta situación, el ambiente político y social se enrarece, se revoluciona. La cuestión es si esa revolución fortalecerá a la democracia o la debilitará. Si queremos fortalecer la democracia, el establishment político deberá aprender tres lecciones de los populistas, tres cosas que hacen bien estas organizaciones. En primer lugar, los populistas hablan el lenguaje de la gente, se refieren a sus problemas, apelan a sus sentimientos. El establishment no actúa así, lo que demuestra lo lejos que se encuentra de la gente, de sus problemas, lo poco que se preocupa por ello. En segundo término, los populistas usan mensajes simples y directos, aunque a menudo son simplistas y falsos. Pero se dirigen directamente a la gente, lo que lleva a la tercera lección. A través

El debilitamiento de la democracia y la fractura del orden global. Ngaire Woods, versión en castellano
Hace unos años, nadie se preocupaba por el futuro de la democracia, o por el del orden económico internacional. Desde que cayó la Unión Soviética a principios de la década de 1990, todo el mundo pensaba que la victoria de la democracia liberal y la economía de mercado eran absolutas, que ya no habría marcha atrás en ese sentido, y los políticos se instalaron en la autocomplacencia. Hoy, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha suscitado el temor de que su política acelere la fractura del orden internacional y, además, ponga en peligro la propia democracia estadounidense. Esta situación no es específica de Estados Unidos. La ola populista que ha llevado a Trump a la presidencia de la primera potencia mundial se repite, con mayor o menor intensidad, en otros países occidentales. En el Reino Unido, por ejemplo, se ha dejado sentir especialmente con el Brexit, mientras que en Francia la amenaza es que el Frente Nacional llegara a ganar las elecciones presidenciales. Estamos, por tanto, ante una situación difícil y complicada. Sin embargo, también nos hallamos ante una oportunidad extraordinaria para que las democracias empiecen a pensar en su reforma, lo mismo que el orden económico internacional, el cual debe apoyarlas. Eso es lo que piensa Ngaire Woods, década de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Oxford. Woods estuvo en la Fundación Rafael del Pino el 19 de febrero de 2018, para pronunciar una conferencia sobre “El debilitamiento de la democracia y la fractura del orden mundial” en la que analizó este problema. Para ella, la raíz de este se encuentra en la complacencia tremenda en la que se instaló la clase política tras la caída de la Unión Soviética. Los políticos, entonces, dejaron de escuchar a los ciudadanos y se olvidaron de que la democracia es un proyecto que debe implicar a todos. La crisis financiera internacional cambió todo y supuso un antes y un después. Que una crisis financiera local, como la de las hipotecas ‘subprime’, se convirtiera en una global; que, además, surgiera en el epicentro del sistema, dejó patente que el sistema no funcionaba, de que el modelo se había roto. Como consecuencia, los países en desarrollo, que antes miraban a Occidente para ver qué pasaba en Estados Unidos o Europa Occidental, ahora ya no se preguntan qué sucede en esas áreas del mundo. Ahora lo que les preocupa es lo que ocurre en y con países como China o Singapur, algo impensable hace una década. Hoy, el modelo global se cuestiona debido a la ausencia de una regulación financiera mundial, algo necesario cuando las relaciones e interdependencias que han surgido como consecuencia de la globalización convierten en crisis internacionales lo que antes eran problemas locales. Y eso supone un objeto de preocupación porque la historia de los últimos cien años nos ha enseñado que después de una crisis global aumenta el apoyo hacia los partidos de corte populista, como sucede ahora. También es preciso añadir el deterioro de las expectativas de la gente. En el pasado, todo el mundo esperaba que su nivel de vida mejorase con el paso del tiempo e, incluso, que, gracias a ello, los hijos pudieran llegar a vivir mejor que los padres. Hoy, en cambio, esas expectativas no solo no se ven satisfechas, sino que la gente está asistiendo al declive de su nivel de vida. El cambio tecnológico y la globalización se han traducido, para muchas personas, en el estancamiento de su poder adquisitivo o, peor aún, en su disminución, con lo que su nivel de vida ha empeorado. Y esas personas votan. Como consecuencia de ello, cuando se estudia cómo vota la gente, se aprecia un mensaje claro de desconfianza hacia el establishment, pero también el deseo de vivir mejor frente al empeoramiento de las condiciones de vida. Un ejemplo claro es lo que sucede en Estados Unidos, donde está aumentando la mortalidad infantil a causa de la reducción del gasto público en sanidad, mientras la esperanza de vida se reduce, en especial para los blancos. Quienes apoyan a los populistas, quienes le dan su voto, no son los más pobres, sino unas clases medias a las que se les ha arrebatado el sueño americano, y que ven cómo el poder político solo se preocupa de las minorías, no de la clase media. En esta situación, el ambiente político y social se enrarece, se revoluciona. La cuestión es si esa revolución fortalecerá a la democracia o la debilitará. Si queremos fortalecer la democracia, el establishment político deberá aprender tres lecciones de los populistas, tres cosas que hacen bien estas organizaciones. En primer lugar, los populistas hablan el lenguaje de la gente, se refieren a sus problemas, apelan a sus sentimientos. El establishment no actúa así, lo que demuestra lo lejos que se encuentra de la gente, de sus problemas, lo poco que se preocupa por ello. En segundo término, los populistas usan mensajes simples y directos, aunque a menudo son simplistas y falsos. Pero se dirigen directamente a la gente, lo que lleva a la tercera lección. A través

Nosotros y la prosperidad, Ricardo Hausmann (Audio en español)
El 7 de junio de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Ricardo Haussamnn, director del Center for International Development de la Universidad de Harvard, titulada “Nosotros y la prosperidad”, en la que analizó la relación entre desarrollo económico y sentimiento de identidad, de pertenencia a un grupo o comunidad, de las sociedades. Hausmann empezó preguntándose qué hace que los países sean ricos o pobres, una cuestión que se viene planteando desde que Adam Smith publicó “La riqueza de las naciones” en 1776. Por entonces, el país más rico del mundo era Holanda y su renta per cápita era cuatro veces superior a la de los países más pobres. Pero lo que era un problema de 4 a 1 se convirtió en un problema de 256 a 1. La razón de ello es que la renta per cápita tiene un comportamiento particular a lo largo del tiempo. Durante toda la historia ha permanecido estancada, hasta los 200 últimos años en que empezó a crecer. Su representación gráfica es cómo un palo de hockey, con los dos últimos siglos formando la base de la “J”. Acemoglu y Robinson, en su conocida obra “Por qué fracasan los países”, explican que la diferencia entre los países ricos y los países pobres se debe a la mayor o menor calidad de sus instituciones. Sin embargo, cuando se observan países como México, en el que las diferencias de renta entre sus distintos estados son muy altas, a pesar de tener el mismo sistema económico, político, judicial, etc., cabe concluir que la explicación es otra. La respuesta puede encontrarse en la tecnología o, mejor dicho, en la combinación de las herramientas y protocolos que proporciona con el know how, o saber hacer, de las personas que trabajan con la tecnología. Es preciso complementar la tecnología con ese know how porque sin él no es casi nada. Ese know how, sin embargo, se mueve con dificultad. Las herramientas se pueden transportar de un país a otro, de un país rico a uno pobre. Los protocolos se pueden subir a internet para que estén disponibles para todo el mundo, pero con el know how no sucede lo mismo, fundamentalmente porque la tecnología moderna necesita equipos de personas que poseen distintos know how que colaboran en la producción. Eso es lo que hace que sea difícil moverlo, que hay que desplazar no personas, sino equipos de gente. Una sociedad tiene más know how porque sabe hacer más cosas y la gente está especializada. Como los individuos saben distintas cosas y estas difieren de una persona a otra, las sociedades en conjunto saben mucho. Las organizaciones modernas movilizan una gran cantidad de conocimiento para funcionar porque los productos son como las palabras: se producen juntando know how de la misma forma que las palabras se construyen uniendo letras. A medida que aumenta la diversidad de know how en un sistema, aumenta no solo la cantidad de productos distintos que pueden hacerse, sino también la de productos difíciles de hacer. Eso se puede medir con el índice de complejidad económica. Los países con un índice bajo tienden a ser pobres, mientras que los que tienen un índice alto tienden a ser ricos. El problema de la difusión del conocimiento es que hay que resolver los problemas de coordinación. El know how se mueve de empresa a empresa, pero para moverlo hay que mover a las personas. El problema es que los países en desarrollo han sido muy cerrados a la inmigración e imponen grandes restricciones a la contratación de extranjeros, lo que dificulta el movimiento del know how. La razón de ello es que la presencia extranjera violaría el sentimiento de identidad colectiva, de pertenencia al grupo o a la comunidad, con lo que ese sentimiento frena las posibilidades de desarrollo económico.

¿Cuáles son las consecuencias económicas del Brexit para España?. Luis Garicano (Audio en español)
El 29 de mayo de 2017, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia sobre las consecuencias económicas del Brexit para España que impartió Luis Garicano, catedrático de Economía y Estrategia de la London School of Economics. Garicano explicó que el contexto económico tuvo mucho que ver con el Brexit, un contexto de incertidumbre y ansiedad de las clases medias derivada de la globalización y de un cambio tecnológico que está reemplazando los empleos rutinarios por máquinas. Todo ello ha creado en las clases medias una sensación de que su futuro está en peligro y ha permitido que políticos sin escrúpulos puedan convertir esa ansiedad en votos, ofreciendo soluciones sencillas pero que no resuelven nada. El auge del populismo ha sido una sorpresa enorme porque ha surgido en sitios que nadie esperaba. Ese populismo pretende dinamitar algunos de los consensos básicos de nuestras sociedades y está buscando la vuelta al estado-nación, al localismo. Pero eliminar todo ese mundo de tratados económicos internacionales tiene mucho riesgo. Una de las manifestaciones del populismo ha sido el Brexit, que ha tenido mucho que ver con esa ansiedad de las clases medias. Y es que, al final, lo que el Brexit vendía es esa recuperación por parte de las clases medias del control de su vida. Básicamente, el problema clave del Brexit es el Mercado Único. En este sentido, muchos pensaban que los británicos iban a buscar una salida suave sin tocar el Mercado Único, permaneciendo en él. Europa lleva mucho tiempo buscando un Mercado Único. El obstáculo fundamental al mismo son las barreras no arancelarias. Para superarlas, en la década de los 80 se puso en marcha un proceso de integración a través del reconocimiento mutuo de legislaciones y de la armonización legislativa. Este proceso implica que hay un tribunal, el Tribunal Europeo de Justicia, que decide cuáles son las leyes en Inglaterra, lo cual ha resultado muy polémico allí. En esta búsqueda de la recuperación del control, el Brexit tiene tres elementos de desacuerdo con el Mercado Único que son muy importantes. En primer lugar, la libre circulación de personas. Los británicos quieren eliminar esto para controlar sus fronteras. También quieren dejar de contribuir al presupuesto comunitario y quieren que se acabe la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia. El problema es que Europa no está dispuesta a ceder, sobre todo en lo referente al Tribunal, porque no se puede tener un Mercado Único con reglas diferentes en cada país. El riesgo respecto a todo ello está relacionado con el hecho de que nos esperan dos años de negociación para el divorcio y, una vez concluidas, otras para decidir cómo comerciamos. Pero si no se consigue el acuerdo de divorcio, no se puede negociar el acuerdo comercial. Y si no hay acuerdo de divorcio, a los dos años se produce una ruptura radical y los británicos dejan de tener acceso al mercado europeo. El riesgo, por tanto, no es un Brexit duro, sino una ruptura. Y en torno a todo ello se está creando en el Reino Unido un clima de opinión que no facilita un paso atrás. Las consecuencias para España serán peores cuanto más duro sea el Brexit. Desde la perspectiva de la libertad de circulación de personas, en España hay viviendo 306.000 británicos de forma permanente, pero si se añade a los que pasan aquí nada más que una parte del año, la cifra asciende a un millón de personas. Los españoles viviendo en el Reino Unido son cien mil. Tenemos muchos problemas potenciales en relación con estas personas, como son los visados, la vivienda, la sanidad, las pensiones, … En el terreno del comercio España tiene mucho que perder. Tenemos un superávit comercial con el Reino Unido superior al 1% del PIB. El mercado británico es el cuarto más importante para nuestras exportaciones. Y todos los años nos visitan 16 millones de turistas procedentes de allí. Para hacernos una idea, el Brexit supondría un coste adicional del 11% para el vino español que se vende en el Reino Unido. Por lo que se refiere a la libertad de movimientos de capitales, el Reino Unido ha sido el primer destino de la inversión extranjera directa española, con presencia importante en sectores como la energía, los aeropuertos o la banca.

Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo, John Joseph Wallis (Audio en español)
El 16 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de John Wallis sobre “Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo”. Wallis, catedrático de Economía de la Universidad de Maryland, explicó que lo que produce el crecimiento económico a largo plazo es, sobre todo, la reducción de la frecuencia y la intensidad de las recesiones. Esto se debe a los cambios institucionales que tienen lugar a lo largo del tiempo. Según los análisis históricos llevados a cabo al respecto, las tasas de crecimiento a corto plazo y la frecuencia y la intensidad de las recesiones han sido elevadas durante la mayor parte de la historia. En los países en desarrollo siguen siendo altas y muy variables. Entonces, ¿por qué se producen las mejoras en el crecimiento a largo plazo? Pues porque la frecuencia y la intensidad de las recesiones han disminuido. De hecho, la tasa de crecimiento a corto plazo ha tendido a reducirse a lo largo del tiempo, más que a aumentar, cuando ha mejorado el crecimiento a largo plazo. En consecuencia, la forma en la que los países se enriquecen es con crecimientos bajos pero sostenidos. Esto explica porque los países ricos son cada vez más ricos, ya que en los países pobres las crisis se producen con mayor frecuencia y son más intensas. Adam Smith nos enseñó que el crecimiento económico a largo plazo depende de la amplitud de los mercados, de la especialización productiva y de la división del trabajo, como explicó con su conocido ejemplo de la fábrica de alfileres. En este mundo, también pueden contribuir al crecimiento económico el desarrollo tecnológico, la transición demográfica, los cambios estructurales en las economías y las guerras. Aun así, ello no basta por sí mismo para superar la trampa maltusiana sin que se produzca una intervención que lo haga posible. Esto se debe a que la sociedad smithsoniana es una sociedad que se basa en las relaciones interpersonales, en el conocimiento del otro y, por tanto, en la confianza. En esta sociedad, las élites disfrutan de privilegios y detentan un poder que usan, por lo general, para defender dichos privilegios. En este sentido, las élites se encuentran menos dispuestas a respetar los contratos porque solo pueden obligarlas a hacerlo efectivamente capas superiores a ellas en la sociedad. Son relaciones de arriba hacia abajo en las que cuanto más alto se encuentra uno, más difícil es que tenga a alguien por encima que le obligue a satisfacer la palabra dada. Este tipo de sociedades son más propensas a que se produzcan crisis más amplias y más frecuentes, ya que el incumplimiento de los contratos puede desencadenar situaciones de ruptura dentro de las élites mismas que impidan las relaciones comerciales entre los miembros de la élite. Con los estratos inferiores de la sociedad esas relaciones no existirán puesto que carecen de capacidad de imponer la satisfacción de los contratos y, por tanto, se abstendrán de relacionarse económicamente con niveles sociales más elevados a los suyos. Las sociedades modernas, en cambio, se adaptan mejor a las situaciones de crisis porque las relaciones son impersonales y, por ello, tienen lugar entre todos los niveles de la sociedad, Con ello, se elimina la posibilidad de una ruptura de las élites que lleve a una crisis a todos como consecuencia de los cambios y las incertidumbres que afectan a esas élites. Aquí las élites ya no pueden usar las leyes en su favor, con lo que se ven obligadas a satisfacer los contratos suscritos. Las rupturas no se producen y, de esta forma, disminuyen la cuantía y la intensidad de las crisis.

Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo, John Joseph Wallis (English audio)
El 16 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de John Wallis sobre “Las esencias del comportamiento económico en el largo plazo”. Wallis, catedrático de Economía de la Universidad de Maryland, explicó que lo que produce el crecimiento económico a largo plazo es, sobre todo, la reducción de la frecuencia y la intensidad de las recesiones. Esto se debe a los cambios institucionales que tienen lugar a lo largo del tiempo. Según los análisis históricos llevados a cabo al respecto, las tasas de crecimiento a corto plazo y la frecuencia y la intensidad de las recesiones han sido elevadas durante la mayor parte de la historia. En los países en desarrollo siguen siendo altas y muy variables. Entonces, ¿por qué se producen las mejoras en el crecimiento a largo plazo? Pues porque la frecuencia y la intensidad de las recesiones han disminuido. De hecho, la tasa de crecimiento a corto plazo ha tendido a reducirse a lo largo del tiempo, más que a aumentar, cuando ha mejorado el crecimiento a largo plazo. En consecuencia, la forma en la que los países se enriquecen es con crecimientos bajos pero sostenidos. Esto explica porque los países ricos son cada vez más ricos, ya que en los países pobres las crisis se producen con mayor frecuencia y son más intensas. Adam Smith nos enseñó que el crecimiento económico a largo plazo depende de la amplitud de los mercados, de la especialización productiva y de la división del trabajo, como explicó con su conocido ejemplo de la fábrica de alfileres. En este mundo, también pueden contribuir al crecimiento económico el desarrollo tecnológico, la transición demográfica, los cambios estructurales en las economías y las guerras. Aun así, ello no basta por sí mismo para superar la trampa maltusiana sin que se produzca una intervención que lo haga posible. Esto se debe a que la sociedad smithsoniana es una sociedad que se basa en las relaciones interpersonales, en el conocimiento del otro y, por tanto, en la confianza. En esta sociedad, las élites disfrutan de privilegios y detentan un poder que usan, por lo general, para defender dichos privilegios. En este sentido, las élites se encuentran menos dispuestas a respetar los contratos porque solo pueden obligarlas a hacerlo efectivamente capas superiores a ellas en la sociedad. Son relaciones de arriba hacia abajo en las que cuanto más alto se encuentra uno, más difícil es que tenga a alguien por encima que le obligue a satisfacer la palabra dada. Este tipo de sociedades son más propensas a que se produzcan crisis más amplias y más frecuentes, ya que el incumplimiento de los contratos puede desencadenar situaciones de ruptura dentro de las élites mismas que impidan las relaciones comerciales entre los miembros de la élite. Con los estratos inferiores de la sociedad esas relaciones no existirán puesto que carecen de capacidad de imponer la satisfacción de los contratos y, por tanto, se abstendrán de relacionarse económicamente con niveles sociales más elevados a los suyos. Las sociedades modernas, en cambio, se adaptan mejor a las situaciones de crisis porque las relaciones son impersonales y, por ello, tienen lugar entre todos los niveles de la sociedad, Con ello, se elimina la posibilidad de una ruptura de las élites que lleve a una crisis a todos como consecuencia de los cambios y las incertidumbres que afectan a esas élites. Aquí las élites ya no pueden usar las leyes en su favor, con lo que se ven obligadas a satisfacer los contratos suscritos. Las rupturas no se producen y, de esta forma, disminuyen la cuantía y la intensidad de las crisis.

Organizaciones Exponenciales. Salim Ismail (English version)
El 10 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Salim Ismail, director general y fundador de Singularity University, con motivo de la presentación de su libro “Organizaciones Exponenciales”. Ismail comenzó su intervención preguntando cómo hacer que el mundo pase de un entorno físico a un entorno digital. Esa es la cuestión fundamental para los directivos de hoy y para la supervivencia de las empresas. En el pasado, las compañías gestionaban la escasez, pero ahora las nuevas empresas gestionan la abundancia y hay que adaptarse a ello. Estamos en un mundo de cambio tecnológico acelerado, en el que cada poco tiempo se duplica el rendimiento de la capacidad de procesar información. Esto no solo está permitiendo un desarrollo muy rápido de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, la nanotecnología, las tecnologías relacionadas con la medicina, la neurotecnología, la energía o la capacidad de procesamiento de datos. El desarrollo tecnológico también está permitiendo la interacción de estas tecnologías. A partir de ahí, en la Singularity University se preguntan cómo aplicar los nuevos desarrollos tecnológicos a la resolución de los problemas del mundo. A partir de ahí organizan cursos de los que luego acaban saliendo unas doce start-ups al año. Son empresas con la capacidad de anticiparse a las cosas antes de que se conviertan en corrientes principales. En la Singularity Universty también enseñan a identificar esos patrones de duplicación. En este nuevo mundo, el problema al que se enfrentan los altos directivos de las empresas es saber qué desarrollos tecnológicos les pueden impactar, porque pueden desaparecer, como le sucedió a Kodak. La cuestión es cómo detectar esos patrones de cambio, porque el cerebro percibe las cosas de forma lineal. Por tanto, si se quiere anticipar un cambio exponencial, hay que pensar de forma diferente. La disrupción implica pasar de productos físicos a productos digitales. Esto tiene un impacto revolucionario sobre los distintos sectores, porque cuando se digitaliza algo se convierte en algo rompedor. A partir de ahí el coste marginal se reduce drásticamente y tiende a cero y el modelo de negocio se desplaza hacia un modelo de abundancia. Es el caso, por ejemplo, del coste de secuenciación del genoma o de las células fotovoltaicas que incorporan las placas solares. También se aprecia en la capacidad de procesamiento de datos lo que beneficia, por ejemplo, a la sanidad porque se pueden gestionar muchos más datos sobre nuestro cuerpo y efectuar diagnósticos más rápidos y precisos. El impacto más grande, no obstante, se produce en el terreno de la energía solar. En quince años se podrá generar por esta vía toda la energía que necesita el planeta, con lo que el modelo de negocios de las empresas energéticas va a desaparecer y el precio del petróleo se va a desplomar. Otra cosa es cómo almacenar esa energía. El desarrollo de las baterías va con siete años de retraso respecto al de las placas solares, pero estará resuelto hacia 2020. La sociedad no está preparada para estos cambios, ni los líderes políticos tampoco. Necesitamos líderes que lo entiendan y que den respuesta a las dos preocupaciones principales: la transformación de los puestos de trabajo y el cambio climático. La volatilidad de los ingresos de las empresas se ha incrementado porque cuando un sector se digitaliza sus ingresos se desploman. Y es que las empresas no están diseñadas para ser flexibles, por lo que tienen que asociarse con start-ups. De hecho, la flexibilidad de las empresas se correlaciona con su precio en bolsa. Una vez que un dominio crece de forma exponencial es muy difícil saber a dónde se va a llegar. Pero este cambio no va a poder pararse porque estas tecnologías están atravesando una democratización de las cosas.

Organizaciones Exponenciales. Salim Ismail (Audio es español)
El 10 de mayo de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Salim Ismail, director general y fundador de Singularity University, con motivo de la presentación de su libro “Organizaciones Exponenciales”. Ismail comenzó su intervención preguntando cómo hacer que el mundo pase de un entorno físico a un entorno digital. Esa es la cuestión fundamental para los directivos de hoy y para la supervivencia de las empresas. En el pasado, las compañías gestionaban la escasez, pero ahora las nuevas empresas gestionan la abundancia y hay que adaptarse a ello. Estamos en un mundo de cambio tecnológico acelerado, en el que cada poco tiempo se duplica el rendimiento de la capacidad de procesar información. Esto no solo está permitiendo un desarrollo muy rápido de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica, la biotecnología, la nanotecnología, las tecnologías relacionadas con la medicina, la neurotecnología, la energía o la capacidad de procesamiento de datos. El desarrollo tecnológico también está permitiendo la interacción de estas tecnologías. A partir de ahí, en la Singularity University se preguntan cómo aplicar los nuevos desarrollos tecnológicos a la resolución de los problemas del mundo. A partir de ahí organizan cursos de los que luego acaban saliendo unas doce start-ups al año. Son empresas con la capacidad de anticiparse a las cosas antes de que se conviertan en corrientes principales. En la Singularity Universty también enseñan a identificar esos patrones de duplicación. En este nuevo mundo, el problema al que se enfrentan los altos directivos de las empresas es saber qué desarrollos tecnológicos les pueden impactar, porque pueden desaparecer, como le sucedió a Kodak. La cuestión es cómo detectar esos patrones de cambio, porque el cerebro percibe las cosas de forma lineal. Por tanto, si se quiere anticipar un cambio exponencial, hay que pensar de forma diferente. La disrupción implica pasar de productos físicos a productos digitales. Esto tiene un impacto revolucionario sobre los distintos sectores, porque cuando se digitaliza algo se convierte en algo rompedor. A partir de ahí el coste marginal se reduce drásticamente y tiende a cero y el modelo de negocio se desplaza hacia un modelo de abundancia. Es el caso, por ejemplo, del coste de secuenciación del genoma o de las células fotovoltaicas que incorporan las placas solares. También se aprecia en la capacidad de procesamiento de datos lo que beneficia, por ejemplo, a la sanidad porque se pueden gestionar muchos más datos sobre nuestro cuerpo y efectuar diagnósticos más rápidos y precisos. El impacto más grande, no obstante, se produce en el terreno de la energía solar. En quince años se podrá generar por esta vía toda la energía que necesita el planeta, con lo que el modelo de negocios de las empresas energéticas va a desaparecer y el precio del petróleo se va a desplomar. Otra cosa es cómo almacenar esa energía. El desarrollo de las baterías va con siete años de retraso respecto al de las placas solares, pero estará resuelto hacia 2020. La sociedad no está preparada para estos cambios, ni los líderes políticos tampoco. Necesitamos líderes que lo entiendan y que den respuesta a las dos preocupaciones principales: la transformación de los puestos de trabajo y el cambio climático. La volatilidad de los ingresos de las empresas se ha incrementado porque cuando un sector se digitaliza sus ingresos se desploman. Y es que las empresas no están diseñadas para ser flexibles, por lo que tienen que asociarse con start-ups. De hecho, la flexibilidad de las empresas se correlaciona con su precio en bolsa. Una vez que un dominio crece de forma exponencial es muy difícil saber a dónde se va a llegar. Pero este cambio no va a poder pararse porque estas tecnologías están atravesando una democratización de las cosas.

Mindfulness. El arte de mantener la calma en medio de la tempestad. Mario Alonso Puig (Audio en español)
El 9 de mayo de 2017 se celebró en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Mario Alonso Puig sobre “Mindfulness. El arte de mantener la calma en medio de la tempestad”, con motivo de la presentación del libro del mismo título del que es autor. Mario Alonso Puig, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, inició su intervención indicando que estamos en un mundo de cambio disruptivo al que tenemos que adaptarnos. Para ello, propone un viaje que empieza en la propia vida y sigue en la filosofía y la medicina antiguas hasta llegar a reconocer esa dimensión profunda del ser humano que nos enseña que contamos con recursos para afrontar esos desafíos, para dar sentido a nuestra vida. La vida se nos presenta en forma de encrucijadas. La información de la que disponemos no nos basta para saber qué camino tomar. Pero dentro de nosotros hay una sabiduría que sabe a dónde ir. En ese momento se ve claro y se sabe qué camino tomar. Y es que a nada que uno se abra a la vida, se da cuenta de que la vida asombra, enamora, descoloca, desorienta, pero que tiene un marco de orientación mejor que el de la mente. Hace 2.500 años, los médicos griegos descubrieron que había algo en su relación con los enfermos que se activaba y hacía que se curasen. Lo llamaron el arte médico, el arte de sanar a través de las palabras. Hipócrates transformó nuestra visión de la medicina al decir que las fuerzas naturales que se encuentran dentro de nosotros son las que curan las enfermedades. También dijo que, primero, no hiciéramos daño. En la misma época, en Nepal, el príncipe Siddharta, esto es Buda, pudo observar el sufrimiento de los demás y se dijo que tenía que hacer algo. Buda es un guía, un investigador de la mente humana, y nos dice que para enseñar a los demás, primero tenemos que enderezarnos a nosotros mismos. Simultáneamente, en China aparece Lao Tse, el filósofo chino más reconocido, quien dijo: si estas deprimido, es porque vives en el pasado; si estás lleno de ansiedad, es porque vives en el futuro; si estás en paz, es porque vives en el presente. La Organización Mundial de la Salud alerta del crecimiento preocupante de la ansiedad, la depresión, la diabetes y la obesidad, sobre todo la infantil, en el mundo. Y dice que la saludo no es solo la ausencia de enfermedad, sino también el bienestar psicológico, social y emocional del ser humano. Por ello, nos pide que reflexionemos sobre la necesidad de repensar nuestra forma de vivir. El ser humano es homo sapiens sapiens, pero también tiene una dimensión de homo demens que afecta al homo sapiens, tal y como vamos a ver. Hay muchas arritmias cardiacas e hipertensiones que la medicina no sabe de dónde vienen. Por otro lado, los monjes tibetanos descubrieron cómo parar el ruido de la mente a través de la meditación y activar el núcleo topotrófico del hipotálamo. Cuando esto se aplica a los enfermos, se reducen la tensión arterial y las arritmias. El homo sapiens sapiens sabe que la vida es un regalo. En cambio, el homo demens cree que su mundo mental está por encima del mundo real. Cuando ese mundo mental alterado colapsa con el mundo real, uno se siente amenazado y cree que el problema es del mundo real, no del mental. Sin embargo, la mayor parte de la presión la genera el mundo mental, que mete tanto ruido que inhibe la parte del cerebro que nos permite resolver los desafíos que se nos presentan. Cuando se reduce ese ruido mental, empezamos a ver oportunidades donde antes solo percibíamos problemas, dificultades y amenazas. La mente nos limita tanto que creemos que lo que vemos es todo lo que hay, cuando la verdad es que el mundo real es mucho más amplio. Por ello, si podemos vivir en tres dimensiones, ¿por qué hacerlo en dos? La mayor parte de las veces, el ruido mental se refleja en la pérdida de atención y es una de las causas de tensión interior. La práctica de mindfulness empieza a cambiar todo ello hasta el punto de que modifica la estructura del cerebro y mejora la memoria y el control del miedo. Estos cambios se pueden registrar en pocos meses. Y el amor tiene los mismos efectos

Innovar: Un manifiesto de acción. Luis Pérez-Breva (Audio en español)
El 3 de mayo de 2017, la Fundación Rafael del Pino organizó la conferencia “Innovar: un manifiesto de acción”, impartida por Luis Pérez-Breva con motivo de la presentación de su libro “Innovation”. Luis Pérez-Breva, director del MIT Innovation Teams, comenzó su intervención señalando que el 20% de ideas que pasan por su curso acaban convirtiéndose en proyectos para, a continuación, indicar que escribió el libro porque las audiencias de sus intervenciones públicas siempre le hacen dos preguntas: cuándo podré hacer un ‘elevator pitch’ y cuándo podré hacer un análisis de mercado. El problema que subyace en estas cuestiones es que la gente suele confundir el análisis de mercado con lo que es innovar. Hay muchas historias de éxito sobre innovadores, de sus comienzos y sus éxitos. Pero nadie habla de lo que hay entre una idea disruptiva y el éxito. Ese espacio está definido por lo que uno no sabe y por la cantidad de veces que uno se equivoca. A partir de ahí, lo que hay que entender a la hora de innovar es que el proceso es como si una persona fuese a aprender. Nada en esta parte de la historia es predecible. El libro, por ello, se centra en tres ideas fundamentales: cómo empiezan las innovaciones, explorar qué significa estar equivocado y si se innova para crecer o se crece innovando. Respecto a la primera cuestión, Pérez-Breva advirtió que los comienzos de las innovaciones son menos glamurosos de lo que parece. Para ilustrarlo, puso el ejemplo del primer láser que se construyó, en el que todos los materiales que lo componían procedían de otros instrumentos y estaban siendo reutilizados. A partir de ahí concluye que la sociedad no se está dando cuenta de cómo innovar. En relación a la segunda cuestión, Pérez-Breva afirmó que los innovadores son exploradores que se alimentan de los errores que cometen, de estar productivamente equivocados. Tener razón es bastante difícil porque no se puede demostrar que algo puede funcionar hasta que se construye y se prueba. Por eso, las maneras en que se puede fracasar no son predecibles. Por último, para responder a la cuestión de si se innova para crecer o se crece innovando, Pérez-Breva puso el ejemplo de algunas empresas de éxito, que empezaron creando una compañía con la que aprender, luego otra más grande y luego otra más. La primera de ellas es un prototipo de lo que será después la empresa. El negocio nuevo es una derivación del anterior y el anterior financia el nuevo. Es el caso de Netflix o de Amazon, según explicó. El riesgo que se corre con todo ello es dejar que la idea le encandile a uno y no le permita aprender nada.

Más allá del Brexit: los retos del futuro para Gran Bretaña y la Unión Europea. Nick Clegg (English audio)
El 20 de abril de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Nick Clegg, ex líder del Partido Liberal británico y ex vice primer ministro del Reino Unido, sobre los retos de futuro para Gran Bretaña y para la Unión Europea. Cleeg señaló que vivimos en un tiempo de turbulencias y de volatilidad política sin precedentes, el que el escenario ideológico simple del pasado ha desaparecido. Ya no es un mundo de debates entre conservadores y laboristas, o sobre más o menos mercado o más o menos impuestos. Este escenario ha sido reemplazado por otro mucho más complejo y con muchos más actores. La gente se siente insegura, siente que el Estado la ha traicionado, se encuentra incomoda con la globalización y quiere soluciones fáciles. Esto supone un serio desafío para nuestro sistema político, económico y social, que sufre presiones tanto externas como internas. En el ámbito exterior, la existencia de la Unión Europea puede estar en entredicho. Las elecciones en Francia pueden ser el principio del fin de la UE tal y como la conocemos. Además, en Estados Unidos hay un presidente poco amistoso hacia la Unión Europea que ha puesto en cuestión el vínculo trasatlántico. Y en medio de todo ello Putin trata de hacer todo lo posible para subvertir la disciplina multilateral. Internamente, sufrimos una gran crisis económica y social y hay un alto nivel de frustración con el sistema político. Algunas de las causas son de largo alcance, como el cambio tecnológico, la crisis de los refugiados sirios o la inmigración. Y luego está la crisis económica de 2007, sin la cual no hubiéramos tenido ni Trump, Brexit, … Todavía estamos lidiando con los choques económicos, políticos y sociales que trajo consigo. La UE podrá superar esos desafíos y saldrá de ellos reforzada, pero ahora estamos en un punto de inflexión y en estos momentos existen tres áreas en las que se necesita actuar con urgencia. En primer lugar, es preciso completar el proyecto de la Eurozona porque una unión monetaria sin una unión fiscal es inherentemente insostenible. Por supuesto, el proyecto implica pérdida de soberanía, pero es una cuestión de voluntad política. El segundo ámbito es el de la crisis de los inmigrantes. Hay un gran fallo en la forma en que se gestionan las fronteras de la UE y la política inmigratoria: se suprimieron las fronteras internas, pero no se instauraron controles europeos en las fronteras externas. Por último, está la política de seguridad y de defensa. Si la UE quiere tener presencia en el mundo y asumir la retirada de Estados Unidos de Europa, necesita asumir su responsabilidad en materia de defensa y gastar de forma más coordinada. Todo esto es esencial en unos tiempos de gran inseguridad como los actuales. España puede jugar un gran papel en estas cuestiones si lo asume y trata de aumentar su influencia, sobre todo porque el Reino Unido no va a ser líder. El papel de España puede ser enorme y nuestro país está en buena posición para ello: pese a la corrupción, disfruta de una estabilidad política de la que carecen otros países; no hay extremistas ni muchos populistas y el consenso en España es mantenerla identidad europea. Además, España tiene credibilidad por haber pasado por un duro ajuste después de la crisis y hoy es una economía sostenible. Y también están los lazos que mantiene con Hispanoamérica. Todo ello le otorga a España una credibilidad y una voz únicas en la Unión Europea y en sus debates. En relación con las elecciones del próximo 8 de junio, Clegg consideró que se trata de una convocatoria oportunista, sobre todo porque el líder actual del Partido Laborista es el menos elegible como primer ministro que ha tenido este partido en mucho tiempo. Además, el gap entre las promesas del Brexit y la realidad es muy grande, lo que generará problemas políticos en los próximos años. La cuestión en este sentido es qué mandato va a obtener Theresa May y quien se opondrá a él dentro y fuera del Partido Conservador después del 8 de junio. Porque no hay que olvidar que el 70% de los votantes jóvenes votaron en el pasado por un futuro muy diferente al que ahora tienen con el Brexit, así como el hecho de que hay diputados que retienen su derecho a votar contra el Brexit.

Más allá del Brexit: los retos del futuro para Gran Bretaña y la Unión Europea. Nick Clegg (Audio en español)
El 20 de abril de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia de Nick Clegg, ex líder del Partido Liberal británico y ex vice primer ministro del Reino Unido, sobre los retos de futuro para Gran Bretaña y para la Unión Europea. Cleeg señaló que vivimos en un tiempo de turbulencias y de volatilidad política sin precedentes, el que el escenario ideológico simple del pasado ha desaparecido. Ya no es un mundo de debates entre conservadores y laboristas, o sobre más o menos mercado o más o menos impuestos. Este escenario ha sido reemplazado por otro mucho más complejo y con muchos más actores. La gente se siente insegura, siente que el Estado la ha traicionado, se encuentra incomoda con la globalización y quiere soluciones fáciles. Esto supone un serio desafío para nuestro sistema político, económico y social, que sufre presiones tanto externas como internas. En el ámbito exterior, la existencia de la Unión Europea puede estar en entredicho. Las elecciones en Francia pueden ser el principio del fin de la UE tal y como la conocemos. Además, en Estados Unidos hay un presidente poco amistoso hacia la Unión Europea que ha puesto en cuestión el vínculo trasatlántico. Y en medio de todo ello Putin trata de hacer todo lo posible para subvertir la disciplina multilateral. Internamente, sufrimos una gran crisis económica y social y hay un alto nivel de frustración con el sistema político. Algunas de las causas son de largo alcance, como el cambio tecnológico, la crisis de los refugiados sirios o la inmigración. Y luego está la crisis económica de 2007, sin la cual no hubiéramos tenido ni Trump, Brexit, … Todavía estamos lidiando con los choques económicos, políticos y sociales que trajo consigo. La UE podrá superar esos desafíos y saldrá de ellos reforzada, pero ahora estamos en un punto de inflexión y en estos momentos existen tres áreas en las que se necesita actuar con urgencia. En primer lugar, es preciso completar el proyecto de la Eurozona porque una unión monetaria sin una unión fiscal es inherentemente insostenible. Por supuesto, el proyecto implica pérdida de soberanía, pero es una cuestión de voluntad política. El segundo ámbito es el de la crisis de los inmigrantes. Hay un gran fallo en la forma en que se gestionan las fronteras de la UE y la política inmigratoria: se suprimieron las fronteras internas, pero no se instauraron controles europeos en las fronteras externas. Por último, está la política de seguridad y de defensa. Si la UE quiere tener presencia en el mundo y asumir la retirada de Estados Unidos de Europa, necesita asumir su responsabilidad en materia de defensa y gastar de forma más coordinada. Todo esto es esencial en unos tiempos de gran inseguridad como los actuales. España puede jugar un gran papel en estas cuestiones si lo asume y trata de aumentar su influencia, sobre todo porque el Reino Unido no va a ser líder. El papel de España puede ser enorme y nuestro país está en buena posición para ello: pese a la corrupción, disfruta de una estabilidad política de la que carecen otros países; no hay extremistas ni muchos populistas y el consenso en España es mantenerla identidad europea. Además, España tiene credibilidad por haber pasado por un duro ajuste después de la crisis y hoy es una economía sostenible. Y también están los lazos que mantiene con Hispanoamérica. Todo ello le otorga a España una credibilidad y una voz únicas en la Unión Europea y en sus debates. En relación con las elecciones del próximo 8 de junio, Clegg consideró que se trata de una convocatoria oportunista, sobre todo porque el líder actual del Partido Laborista es el menos elegible como primer ministro que ha tenido este partido en mucho tiempo. Además, el gap entre las promesas del Brexit y la realidad es muy grande, lo que generará problemas políticos en los próximos años. La cuestión en este sentido es qué mandato va a obtener Theresa May y quien se opondrá a él dentro y fuera del Partido Conservador después del 8 de junio. Porque no hay que olvidar que el 70% de los votantes jóvenes votaron en el pasado por un futuro muy diferente al que ahora tienen con el Brexit, así como el hecho de que hay diputados que retienen su derecho a votar contra el Brexit.

Globalización económica: ¿maldición o bendición? Juergen B. Donges (Audio en epañol)
El 4 de abril de 2017 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino la conferencia magistral de Juergen B. Donges, catedrático emérito de la Universidad de Colonia, bajo el título “Globalización económica: ¿maldición o bendición?”. Donges comenzó su disertación recordando que las críticas a la globalización no son un fenómeno nuevo. Por el contrario, ya se dieron en la década de los 90, solo que entonces los gobernantes se mantuvieron firmes en la defensa de la libertad de mercado. Ahora, en cambio, son los propios dirigentes políticos los que se suman a las críticas. Primero fue Hollande quien, después de las primeras protestas, dijo que el TTIP estaba muerto. Luego vino el ministro de Economía alemán con lo mismo. Y después llegó Donald Trump. ¿Por qué pasa esto? En primer lugar, a causa de la disonancia cognitiva, es decir, la tendencia a percibir lo negativo como mucho peor de lo que es y los positivo como normal. Si cierran las empresas a causa de la globalización, porque no están adaptadas a ella, ese hecho se percibe como un drama; las cosas buenas, como los smartphones o la posibilidad de viajar por el mundo, en cambio, se consideran normales. Y esto se debe a que los políticos y los medios de comunicación han hecho muy poca pedagogía para corregir estas percepciones. En segundo lugar, se encuentra la alianza nefasta de grupos muy dispares en su forma de pensar: populistas, activistas de las ONG, dirigentes sindicales (qué no buscan cuáles son las verdaderas razones del paro), defensores del consumidor, ecologistas, iglesias, grupos económicos particulares (agricultores, industria cultural…), etc. A ellos se ha unido ahora la señora May con el Brexit, que lo que pretende es un sistema de tratados comerciales bilaterales que fragmenta el orden liberal. Y también Trump, con su American First. Nunca ha habido en Estados Unidos un proteccionista de este tipo, al que no le importan las consecuencias que puedan acarrear sus acciones. Los argumentos que esgrimen es que la globalización restringe la soberanía nacional, que la competencia fiscal no es buena, que la globalización incita las deslocalizaciones y aumenta las desigualdades, que erosiona los derechos sociales, que deteriora el medio ambiente… La realidad, sin embargo, es más compleja y muy diferente de lo que se dice. Los países avanzados registrar niveles de crecimiento y de empleo aceptables y los gobiernos aplican políticas sociales, los países del Tercer Mundo salen adelante gracias a la globalización, la brecha norte-sur ha disminuido, los niveles de pobreza han bajado y las causas de la mayoría de los problemas económicos de los países son locales. El problema es que, en estos tiempos, los hechos contrastables no cuentan, de lo que resulta que, hoy en día, el neoliberalismo es para mucha gente la causa de todos los males, cuando quienes lanzan este tipo de críticas no saben lo que es el liberalismo. Si queremos crecimiento económico, tenemos que tener cambios estructurales. Los sectores en declive y las personas sin cualificación lo pasarán mal, pero hay que tener en cuenta que los cambios estructurales no se deben a la globalización, sino al progreso tecnológico, y esto va a seguir siendo así, al contrario de lo que afirman los críticos de la globalización. Lo mejor que puede hacer un país es especializarse en lo que puede hacer mejor. Es lo que han hecho los países avanzados y esas son sus ventajas, aunque haya perdedores. El proteccionismo no resuelve el problema. En este sentido, la experiencia nos enseña que podemos terminar en una guerra comercial y cambiaria. La respuesta tiene que ir por otro camino. En primer lugar, los gobiernos deben establecer las condiciones adecuadas para la innovación con el fin de que se pueda crear empleo. Además, la globalización impone una presión saludable para que los gobiernos apliquen políticas económicas sensatas. Y debemos tener en cuenta que podemos asumir esos retos, no solo a través de las políticas, sino también de nuestros propios esfuerzos. La globalización, por tanto, no es una maldición, sino una bendición.

Spain Global Impact Challenge 2017. Jose Luis Cordeiro
El 14 de diciembre de 2016, se celebró el acto de lanzamiento de la edición española del Global Impact Challenge, una competición promovida en nuestro país por la Fundación Rafael del Pino con la que esta institución, conjuntamente con la Singularity University, pretende hacer un llamamiento a la sociedad para que active creatividad, su talento y su conocimiento para aportar soluciones reales a través de los últimos avances tecnológicos. El acto se inició con la intervención de José Luis Cordeiro, fundador y presidente de la World Future Society y miembro fundador de la Singularity University, quien destacó que, en los próximos veinte años, vamos a ver más cambios que en los últimos dos mil, como consecuencia de un crecimiento exponencial en los desarrollos tecnológicos que ha sacado al mundo de la trampa malthusiana. El desarrollo económico es cada vez más rápido. De esta forma, mientras Occidente necesitó doscientos años para llegar donde está ahora, las economías emergentes están recorriendo este trayecto solo en unas pocas décadas. Por lo que se refiere al desarrollo tecnológico, si la ley de Moore -cada dos años se duplica la capacidad de procesamiento de los ordenadores- en veinte años alcanzaran la complejidad de la mente humana y luego la superaran, un hecho este que se conoce como singularidad. Cordeiro, incluso, se atrevió a vaticinar que, en 2029, la inteligencia artificial habrá alcanzado a la inteligencia humana, lo que supondrá el fin de la humanidad tal y como la conocemos ahora porque el hombre se unirá a esos avances tecnológicos, se fundirá con ellos. En los próximos treinta años tendremos aparatos más pequeños que un pendrive, pero con más capacidad de procesamiento que un cerebro humano. En diez años se podrá secuenciar todo el genoma humano de forma rápida, económica e individualizada para que nadie fallezca como consecuencia de enfermedades de transmisión genética. La medicina, entonces, será preventiva. También podremos conocer a la perfección de dónde venimos gracias a un árbol genealógico elaborado a partir de nuestro genoma. Y, en el futuro, se podrán diseñar las características de nuestros hijos. La singularidad será fruto de la convergencia de la nanotecnología, la tecnología de la información y las comunicaciones, la biotecnología y la cognotecnología. Respecto a esta última, hay que tener en cuenta que el cerebro es la frontera final del conocimiento humano, porque es la estructura más compleja del mundo, pero los científicos ya están planteando el desarrollo de un cerebro externo al que vamos a estar conectados y que nos dará más inteligencia. El objetivo para los próximos cincuenta años es resolver los problemas de la humanidad gracias a la tecnología, aunque nos cueste comprenderlo. Pero esto se debe a que el cambio tecnológico es exponencial, mientras que el cerebro sigue pensando de forma lineal. Y entre ellos está el desarrollar la capacidad de rejuvenecer el cuerpo, lo que será posible en veinte o treinta años. De momento, en cinco años seremos capaces de curar a los tetrapléjicos. Y en un futuro no muy lejano podremos vencer a la muerte.