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Primera Guerra Mundial. La Vida en las trincheras

Primera Guerra Mundial. La Vida en las trincheras

Solo Documental · BANUS

September 16, 201654m 24s

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Show Notes

Las trincheras eran cavadas a 1 a 2 metros de profundidad y se conectaban con otras para mayor movilidad de los bloques de combate Las trincheras nunca eran rectas, sino que se cavaban en un esquema dentado, que convertía la línea en segmentos conectados por travesías. Esto implicaba que un soldado nunca podía ver más de 10 m aproximadamente a lo largo de la trinchera. Con ello el enemigo no podría enfilar la trinchera completa si lograba ganar acceso a algún punto y si caía una bomba en alguna trinchera, la fragmentación no podría llegar muy lejos. Ademas se colocaban sacos de arena en la parte superior de cada trinchera para protegerse de las balas y bombas enemigas. Por ultimo, colocaban alambres de púas frente a cada trinchera para detener el avance de cualquier soldado que intentara penetrar a la trinchera. Durante el día los soldados estaban constantemente expuestos a los disparos de francotiradores desde las trincheras enemigas. Estos aprovechaban cualquier oportunidad de dispararle a algún desafortunado que asomara la cabeza sobre la trinchera. Es por eso que tuvieron que desarrollar distintos mecanismos que les permitieran disparar sus fusiles y granadas sin levantar la cabeza por encima de la línea de fuego. Esos mecanismos podían parecer extraños pero eran muy efectivos. Uno de esos métodos era el de disparar un complicado “fusil periscópico”. Este mecanismo era un simple soporte de madera que sostenía un periscopio y un fusil que se disparaba tirando desde debajo de un hilo fijado a la cola del disparador. Había millones de ratas, algunas incluso del tamaño de un gato. Tenían que quitárselas de la cara y de las manos mientras dormían. Los soldados trataban de eliminarlas a disparos y con sus bayonetas, incluso hubo quienes, con la ayuda de perros, se especializaron en desratizar las trincheras. Sin embargo era inútil. Las ratas, bien alimentadas de tanto cadáver, proliferaron a su gusto (una sola pareja de ratas puede producir hasta 900 descendientes en un año). Ellas produjeron también la infección y contaminación de los alimentos.