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Los yonkis de Hitler: La pervitina, la metanfetamina milagrosa.

Los yonkis de Hitler: La pervitina, la metanfetamina milagrosa.

Solo Documental · BANUS

September 29, 201752m 49s

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Show Notes

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, los países quedan sorprendidos al ver la velocidad con que avanza el ejército alemán. La ofensiva contra Polonia en 1939 se convierte en "la guerra relámpago" que ganan por su superioridad táctica y en parte gracias a una sustancia: la pervitina, una metanfetamina que toman los soldados para mejorar su rendimiento físico. La pervitina era claramente un arma de guerra. Formaba parte del arsenal nazi que permitía a los soldados derrotar a sus enemigos. Los altos mandos de las tropas, los conductores de carros de combate, los pilotos de avión, tenían todos la posibilidad de tomar pervitina. Por consiguiente, podían recorrer grandes distancias a través de Polonia y Bélgica hasta Francia, sin fatigarse. Porque incluso con los mejores blindados y la mejor estrategia, un solo factor resulta incontrolable para cualquier ejército: el sueño. Se hablada de una droga que daba energía a los soldados. Pero la pervitina hace más que suprimir el sueño. Es un euforizante. Eleva el ánimo. Píldora milagrosa, producto dopante, o simple estimulante, resulta difícil cuantificar los efectos de la pervitina en la victoria alemana. Pero nadie sabe que la pervitina es, en realidad, una bomba de relojería. Se empieza a hablar del síndrome del aviador, ya que algunos soldados muestran una tez cetrina. Además, sufren depresiones o muestran conductas muy agresivas. Los médicos están desconcertados. Algunos testimonios hablan incluso de alucinaciones en pleno vuelo. La pervitina revela poco a poco su verdadero rostro. Elimina totalmente el apetito, quita la sed y el sujeto pierde en un momento u otro, con una intoxicación muy alta, todos los reflejos de supervivencia. Las primeras muertes causadas por la pervitina se disfrazan bajo otras causas de fallecimiento, como ataque al corazón. Adolf Hitler sabía quién tomaba pervitina en su entorno y en sus ejércitos. Sin embargo, ¿podemos afirmar hoy que él no la consumía?