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La tragedia de Biescas, el infierno que cayó del cielo

La tragedia de Biescas, el infierno que cayó del cielo

Solo Documental · BANUS

April 7, 201748m 36s

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Show Notes

La riada del camping de Biescas ocurrió el 7 de agosto de 1996, cuando una crecida extraordinaria y súbita del Torrente de Arás arrasó el camping Las Nieves (42°36?52?N 0°19?36?O), situado sobre el cono de deyección en su desembocadura en el río Gállego, a poco menos de un kilómetro aguas abajo de Biescas, Huesca (Aragón). En la tragedia murieron 87 personas y 183 resultaron heridas. La cuenca vertiente y el cauce del torrente de Arás habían sido objeto de repoblación y encauzamiento, lo que se denomina "Restauración hidrológico-forestal". Los trabajos comenzaron en la década de 1910 para proteger la carretera de Francia y evitar que los arrastres colmataran el embalse de La Peña, entonces en construcción. Consistieron fundamentalmente en repoblaciones forestales en las laderas, combinadas con técnicas de retención de suelos frente a la erosión (pequeñas empalizadas de ramillas de sauce sobre estacas de boj construidas manualmente), y en la construcción de diques de retención de sedimentos de mampostería hidráulica en los cauces. En 1996 las repoblaciones forman un tapiz denso de árboles sin apenas sotobosque. Los diques se encontraban colmatados y colonizados por la vegetación de ribera. Las administraciones públicas autorizaron la construcción del camping en el cono de deyección del torrente suponiendo erróneamente que la intervención hidrológico-forestal y el encauzamiento escalonado existente en el abanico aluvial garantizarían su seguridad. Sin embargo el fatídico día se produjo una gran tormenta en la cabecera del barranco, con precipitaciones que los técnicos situaron entre 200 y 250 mm, con unos ocho minutos en los que la intensidad pudo llegar a 500 mm/hora. La precipitación registrada en Biescas fue de 160 milímetros. Las mayores intensidades de lluvia se registraron en la cabecera del barranco de Betés (afluente del torrente de Arás), un pequeño arroyo que discurría entre praderías y bosques. El gran caudal de la avenida excavó un nuevo cauce de tremendas dimensiones. La tragedia fue agravada o causada por la acumulación de materiales en las cerca de 40 presas de retención de sedimentos existentes en la cuenca y que el agua se llevó por delante. Las proporciones de la riada en el cono de deyección fueron dramáticas. Un importante volumen de agua bajó por el barranco cargado de troncos y rocas, para arrasar el camping sin respetar el canal que se le había preparado al agua. Las estimaciones realizadas por diversos autores son dispares y sitúan la riada entre 200 y 500 metros cúbicos por segundo de agua, muy por encima de los 100-120 m3/s de capacidad del canal artificial, que arrastró al menos 68 000 m³ de materiales procedentes de la destrucción de las casi 40 presas de retención de sedimentos; es decir, entre 122 000 y 136 000 toneladas.2 Esta avenida corresponde a un periodo de retorno de alrededor de 200 años, aunque ya en la década de los años 1920 hubo otra riada similar en el mismo lugar. Es de destacar que, gracias a las repoblaciones forestales existentes, no se produjo erosión en las laderas, por lo que se redujo el aporte de caudales sólidos. El aumento de los fenómenos de intercepción e infiltración frente a los de escorrentía superficial que supuso la existencia de la masa forestal, supuso, así mismo, una reducción de los caudales líquidos. Los diques existentes en los cauces fueron literalmente barridos por la riada.