PLAY PODCASTS
El misterio de Mozart

El misterio de Mozart

Solo Documental · BANUS

September 17, 201652m 38s

Audio is streamed directly from the publisher (ivoox.com) as published in their RSS feed. Play Podcasts does not host this file. Rights-holders can request removal through the copyright & takedown page.

Show Notes

Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791), vienés y gran maestro de la música clásica, quizá el más grande, es un maravilloso genio y sobre todo un gran misterio. Sus obras van desde 41 sinfonías, 32 conciertos, 22 óperas, música sacra y muchas otras de divertimento. Nació en una familia de padre músico, creció en la música de los palacios reales y la burguesía vienesa. Niño prodigio Amadeus Mozart, a los 3 años gustaba ver a su hermano practicar las lecciones de piano que le impartía su papá; y él a los 6 años ya conocía el teclado y fue capaz de componer piezas llamadas “minuetos”. ¡Increíble! a los 9 años compuso su primera sinfonía; a los once su primer oratorio, y a los doce su primera ópera. En total compuso alrededor de 600 obras y como él mismo decía: “no sé de dónde ni por qué me vienen las ideas, ni puedo forzarlas a que vengan, simplemente aparecen, y si me gustan las retengo en la memoria”. Cuando su padre, que trabajaba en la corte real, supo del prodigio y genialidad de su hijo, dejó su trabajo y se dedicó a formar a Mozart musicalmente y en todos los sentidos. Lo llevó a diferentes presentaciones en diversos palacios y países centroeuropeos para dar a conocer su talento, pensando que él tiene un gran don, que Dios se lo ha dado y que tiene la obligación de que el mundo lo conozca. Estos viajes tuvieron mucho reconocimiento de reyes, príncipes y nobles, pero poco carácter pecuniario. Amadeus y su padre estuvieron juntos mientras él fue niño y adolescente, fue el esplendor de la música para los músicos alemanes, holandeses, ingleses, italianos y vieneses, la población culta de la Europa post barroca. La música de Mozart altera nuestros sentidos de modo que provoca extraños efectos positivos. El ritmo, la melodía, el tono, su aire, logran estimular el cerebro humano trayendo paz, vivacidad, sosiego, relajación y creatividad, pero sobre todo armonía interna y con el exterior. Al situarnos como contempladores estéticos de la música tenemos un efecto profundo, pero si se es músico el efecto es mucho más grandioso, porque entra el gozo de escuchar y analizar la obra con sus notas, arreglos, acordes y grandeza musical. La música cambia la mente Estudios realizados por psicólogos y neurólogos, han demostrado que la audición de la Sonata para dos pianos en re mayor, K448, así como los conciertos para violín 3 y 4, producen un curioso efecto sobre el cerebro, pues activan las redes neuronales, estimulan la concentración, la atención y la memoria fundamentales para el proceso de aprendizaje. El mismo Albert Einstein, experto en la música de Mozart, decía que solía escucharlo en sus momentos más creativos. Mozart masón Otro de los misterios o secretos de Amadeus, como me gusta llamarlo, es su integración a la francmasonería y fue tan significativa su participación que escribió música secreta masónica. Cuando murió, a pesar de que los funerales fueron católicos, llevaba como mortaja su toga con capucha masónica, parte del ritual de los servicios fúnebres de un masón. Es interesante cómo pudo conjugar la alta formación religiosa que debió tener al escribir tantas misas en latín, oratorios y otra música sacra bella para la nobleza y la jerarquía católica, al mismo tiempo conjugó los conocimientos ocultistas o esotéricos de la época que eran considerados como “peligrosos”. La relación de Amadeus Mozart con los gobiernos de la época y la iglesia católica no fueron las mejores, él se desempeñó más bien como un conspicuo ciudadano culto, artista y cuando pudo disfrutó del lujo y la abundancia, aunque por las vicisitudes políticas en otros tiempos vivió y hasta murió pobre. Su muerte fue un enigma El último misterio de Mozart es su muerte ocurrida a los 35 años. No se conoce exactamente la causa de la misma, ya que el documento de defunción lo señala como una fiebre propia de la época; pero realmente las especulaciones señalan que pudo haber sido envenenado con mercurio por un colega suyo, otras causas por enfermedad crónica en los riñones, entre otras. Su sepelio se llevó a cabo sin gloria, pocas personas, pocos músicos, en un día neblinoso y en un cementerio fuera de la ciudad, en una fosa común. Curiosamente, la obra que estaba escribiendo al morir es su famoso “Requiem”. Posteriormente fue exhumado y se supone que donde está el homenaje a su tumba es la verdadera. Inclusive se exhibe un cráneo que se dice es el de Mozart, pero las pruebas de ADN no lo han logrado determinar, lo mismo que un mechón de cabello. Como todo lo existente en nuestro planeta, el genio Mozart regresó a la tierra y ella lo conserva. Su música nos acompaña y así su espíritu inquieto, estético y genial.