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Show Notes
Los mitos y leyendas que circulan sobre la influencia del judaísmo en todo el mundo no tienen parangón. El lobby judío controla Wall Street, la industria del cine en Hollywood y los medios de comunicación internacionales. Pero hay algo más importante: mueve los hilos de la política exterior norteamericana.
El todopoderoso lobby judío es el estereotipo por excelencia que subyace en los prejuicios antisemíticos y las teorías de conspiración. Su mayor campo de juego se encuentra en la ciudad de Washington, donde el cabildeo es tan patrio como el béisbol o el pastel de manzana. Allí, los lobbys forman una industria que anualmente genera más de 600.000 millones de dólares, uno de los motores principales de la economía de la región.
Sin embargo, durante nuestra búsqueda de la influencia judía en la política norteamericana, los falsos prejuicios existentes se van desmoronando. Y es que los judíos de EE UU hace mucho que dejaron de manifestarse con una sola voz. Si hasta ahora percibíamos al lobby judío como un grupo conservador que apoyaba incondicionalmente a Israel y su política, recientemente esta imagen ha cambiado por completo. La principal razón ha sido la llegada de Barak Obama a la Casa Blanca. Mientras que sus predecesores apoyaban las políticas de Israel sin plantear mucho debate, el presidente Obama persigue una línea política que asigne a Israel su cuota de responsabilidad en el conflicto de Oriente Próximo. .