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Show Notes
La Edad Media se caracterizó por el poder de los Señores Feudales en el plano político y por el inmenso prestigio de la Iglesia católica que unificó a los distintos reinos bajo su fe. La cristiandad reconoció en la Iglesia esta autoridad enorme, que trascendía el ámbito religioso.
El ambiente medieval era de guerra y de tensiones, mezclado con sentimientos religiosos, que originaron la concurrencia de los fieles a peregrinaciones, sobre todo a Jerusalén y a Santiago de Compostela.
Cuando Jerusalén cayó en poder de los turcos, el Papa Urbano II, expresó en el Concilio de Clermont celebrado en noviembre del año1095, la necesidad de rescatar Jerusalén. Ese fue el origen de la Primera Cruzada, impulsada por un sentimiento religioso, pero también por ansias de riquezas. Esta Primera Cruzada tuvo el éxito esperado, y el Reino de Jerusalén se reconquistó para la cristiandad, coronando como Rey, a Balduino I.
Es en este contexto histórico que se creó la Orden que nos ocupa. Su principal fundador fue Hugo de Payens, junto a otros nueve caballeros franceses. Tuvo su nacimiento en Jerusalén, bajo el nombre de Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, en el año 1118, en plena Edad Media. Fijaron su sede en el Templo de Salomón, por lo que también se los conoció como Caballeros del templo de Salomón o Caballeros Templarios, aludiendo al templo. Su finalidad era proteger Jerusalén y los caminos que llevaran hasta ella, a los devotos cristianos, asolados por ladrones. La aprobación pontificia de la Orden, fue otorgada por el papa Honorio II, en el año 1128.
Apoyados por las cortes europeas, y por el abad San Bernardo de Claraval, perteneciente a la severa orden de Císter, se convocó en Francia, el Concilio de Troyes, que estableció la reglamentación de la acción y vestimenta de los Templarios. Esta se componía de un hábito blanco al que luego, en 1147, se le adicionó la cruz griega de ocho puntas y color rojo, autorizada por el Papa Eugenio III.
Las reglas eran: combatir contra los herejes aún en inferioridad de condiciones, por ejemplo, tres contra uno. El ataque contra los no herejes, solo debía efectuarse luego de la tercera agresión. Imponía la triple flagelación cuando se cometiera una falta. Tres veces por año, se debía comulgar.
Los Caballeros Templarios recibieron grandes privilegios, dependiendo solo de la autoridad papal, y no de los Obispos. La Orden contaba con capellanes y sacerdotes propios.