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El asesinato de Calvo Sotelo

El asesinato de Calvo Sotelo

Solo Documental · BANUS

June 21, 201946m 49s

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Show Notes

El asesinato del diputado monárquico José Calvo Sotelo, en la madrugada del 13 de julio de 1936, fue uno de los desencadenantes de la Guerra Civil. El crimen, investigado por diversos autores en las décadas siguientes, se mantiene aún en una zona de sombra, sobre la que José María Zavala arroja luz en su última obra, Los expedientes secretos de la Guerra Civil (Espasa, 2016), una obra que plantea una investigación a fondo sobre las muertes violentas en ambos bandos. Se había inspeccionado la camioneta número 17 de la Dirección General de Seguridad, a bordo de la cual asesinaron a Calvo Sotelo, disparándole a bocajarro en la nuca. La inspección técnica del vehículo, con capota de lona y asientos transversales de cuero, se inició a las cuatro de la tarde del mismo 13 de julio en la calle del Marqués de la Ensenada, muy cerca del local que tenía asignado el Juzgado de Guardia en el Palacio de Justicia. Los forenses no pudieron tomar una sola fotografía de la camioneta, como consecuencia de la palpable animadversión y suspicacia que sus pesquisas despertaron enseguida entre los vigilantes. “Ante tales circunstancias de ambiente hostil –advertía el doctor Aznar, en su relato titulado Problemas de la investigación criminal en el asesinato de Calvo Sotelo, publicado en 1956–, con testigos armados, que evidentemente no deseaban que tal investigación se realizara, hube de adoptar, para estudiar las huellas e indicios in situ y recoger los datos que interesaban, una actitud que más revelara la rutina de un trámite judicial que no la significación e importancia técnica de hallazgos en un lugar en el que tan cuidadosamente se había intentado hacer desaparecer cuantas huellas pudieran delatar el crimen y a los criminales”. Pese a todo, se procedió a un minucioso examen del vehículo empleando cuantos medios ópticos consideraron necesarios, entre ellos un microscopio binocular y diversos filtros cromáticos. Para su decepción, comprobaron que el coche había sido lavado minuciosamente, lo cual dificultaba mucho su investigación, ya que el agua disolvía las manchas de sangre, sobre todo si eran recientes, y arrastraba otras huellas o indicios, como partículas de barro y pelos, que podían resultar decisivos para la misión pericial.