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Show Notes
Paseando por las calles de la capital de Hungría encontramos el monumento a los Justos entre las Naciones en el parque Raoul Wallenberg. En él podemos ver el nombre de Ángel Sanz Briz, desconocido por muchos pero que salvó la vida de más de cinco mil judíos húngaros durante la Segunda Guerra Mundial, es por ello que se le conoce como el Ángel de Budapest.
En 1942 llegó como diplomático a la embajada de esa ciudad, en principio como encargado de negocios pero acabó encontrándose al mando de la misma. La ciudad estaba siendo asediada y la situación hizo que enviara de vuelta a España a su mujer embarazada y a su hija. En los últimos meses de la guerra informó al Gobierno de Franco de la cruda realidad del Holocausto, y aunque no quisieron intervenir tampoco se opusieron al plan que tenía en mente.
Se amparó en un antiguo Real Decreto promulgado por Miguel Primo de Rivera de 1924 sobre los judíos sefardíes, una ley por la que los herederos de la colonia expulsada en tiempos de los Reyes Católicos se les reconocía el derecho a la nacionalidad española. Esta ley, no vigente, se la creyeron tanto las autoridades húngaras como los propios nazis, engañando incluso el teniente coronel de las SS, Adolf Eichmann, uno de los máximos responsables en las deportaciones de judíos.
Comenzó a emitir pasaportes y alquiló una decena de casas que identificaba como sedes de la embajada española para poder ubicar a los judíos. Le permitieron expedir como máximo 200 pasaportes, pero truncando la numeración consiguió que unas 2.000 familias quedaran bajo su protección evitando que fueran deportadas a Austwichz. De este modo, de los 5.200 judíos que salvó, solo 200 eran de origen sefardí.