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«Cuaderno Sonoro: La música del genoma» 20/05/2012 - Milenio3 - 11x36 - 2ª parte -

«Cuaderno Sonoro: La música del genoma» 20/05/2012 - Milenio3 - 11x36 - 2ª parte -

Milenio3 · La Nave del Misterio

May 20, 201253m 14s

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Show Notes

Un equipo de microbiólogos y músicos ha traducido al lenguaje musical la secuencia de unidades de diversos genes de hongos, bacterias y seres humanos para crear composiciones musicales. Es el resultado de un hermoso acercamiento de la genética a la música, que aúna rigor científico y creatividad artística. La sucesión de nucleótidos tiene un sentido en los genes porque combinaciones de tres, repetidos o diferentes, por ejemplo ACT o TTA, codifican un aminoácido, los «ladrillos» básicos de las proteínas. La secuencia de nucleótidos de un gen es, por tanto, como la partitura de una obra musical de sólo cuatro notas (AGTC), que al ser interpretadas también adquieren un significado: la producción de una proteína. En su laboratorio, Aurora Sánchez Sousa se preguntó que pasaría si a esas cuatro notas genéticas se les asignase una nota musical. Para descubrir cuál sería el sonido musical de un gen, la primera tarea consistía en vincular cada nucleótido a un nota musical: la A de adenina se convirtió en la nota musical La; la G de la guanina en Sol; la T de la timina en Re y la C de la citosina en Do. Por consejo del doctor Fernando Baquero, Sánchez Sousa comenzó, en colaboración con el músico francés Richard Krull, a experimentar con una secuencia genética imaginaria. «Empezamos a jugar con los componentes básicos de un gen y vimos que sonaba muy bien», explica esta especialista en el diagnóstico clínico de infecciones por hongos. Luego comenzó la búsqueda de secuencias genéticas en una base de datos y el desarrollo de un sistema para realizar un dictado robótico. El resultado final son diez composiciones musicales basadas en genes de hongos, bacterias y seres humanos, entre ellos dos de los involucrados en la sordera y la enfermedad de Alzheimer y el gen SLT2 descubierto en la levadura por el grupo del profesor César Nombela, quien ha prestado su ayuda y colaboración a los impulsores de este proyecto. Sobre la secuencia sonora de cada uno de esos genes, que en una de las piezas es interpretada por un tambor céltico, Sánchez Sousa y Krull instalaron ritmos y sonidos. «En cada composición una melodía libre se hace escuchar en correspondencia con la música básica del genoma con toda la libertad que permiten las leyes armónicas», afirman. Los científicos españoles matizan que observaron en el genoma secuencias cuyas combinaciones ternarias carecen de sentido para la formación de una proteína. «En esos casos hemos podido aplicar, con una mayor libertad, otras divisiones del tiempo musical, por ejemplo compás binario, o compás de cuatro por cuatro», precisan.