
Menudo Castillo 147, nos vestimos de gala con los Premios SM
Menudo Castillo · Radio en la Sierra Oeste
April 7, 20141h 42m
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Show Notes
Un programa emitido Al Abordaje
El programa de la semana pasada nos hizo descubrir dos libros la mar de apetitosos (aunque uno no estará hasta dentro de unos meses), aunque antes nos acordamos una vez más de Idaira y de la Antología en la que ilustradores y escritores están poniendo todo su empeño.
Charlamos con Andrés Ortega Illescas, un estupendo ilustrador granadino que nos habló de “Cuentos para la vida: Todos por Idaira”, en la que participa con el 80 % de las ilustraciones de los 40 cuentos y de “Nick Taylor”, una de sus creaciones, un manga muy divertido que os recomendamos desde Menudo Castillo.
Nos vino a ver y a compartir el programa con nosotros Cristina López-Perea Villacañas, autora de “Siete formas de ver el mundo”, Premio Jordi Sierra i Fabra Jóvenes Autores 2014 y que como ya hicieran Alba Quintas y Andrea Abello, se vino a conocernos en directo.
Os presentamos un libro GENIAL, un libro de pirata, “El Tesoro de Barracuda” y para hablarnos de él, llamamos a su autora, la la ganadora del Premio Barco de Vapor de Literatura Infantil, Llanos Campos Martínez.
Tuvimos un montón de redactoras infantiles, poesía en inglés, reseñas, agenda, y un buen puñado de cosas más.
Y empezamos el programa con una CARTA A LOS NIÑOS DEL MUNDO
Los lectores a menudo le preguntan a los escritores cómo escriben sus historias - ¿de dónde salen las ideas? Provienen de mi imaginación, contesta el escritor. Ah, claro, suele contestar el lector. Pero, ¿dónde está tu imaginación, de qué está hecha y es cierto que todo el mundo tiene una?
Bueno, responde el escritor, está en mi cabeza, por supuesto, y está compuesta de imágenes y palabras y recuerdos y rastros de otras historias y palabras y fragmentos de cosas y melodías y pensamientos y rostros y monstruos y formas y palabras y movimientos y palabras y olas y arabescos y paisajes y palabras y perfumes y sentimientos y colores y rimas y pequeños chasquidos y silbidos y sabores y explosiones de energía y acertijos y brisas y palabras. Todo ello girando ahí dentro y cantando y comportándose como un caleidoscopio y flotando y sentándose y pensando y rascándose la cabeza.
Por supuesto que todo el mundo tiene imaginación: sin ella, no seríamos capaces de soñar. No obstante, no toda imaginación tiene las mismas cosas dentro de ella. Probablemente, la imaginación de los cocineros contenga en su mayoría sabores, de la misma manera que la imaginación de los artistas contendrá sobre todo colores y formas. La imaginación de los escritores está principalmente llena de palabras.
Para los lectores y oyentes de historias, sus imaginaciones también se nutren de palabras. La imaginación de un escritor trabaja y da vueltas y da forma a las ideas, a los sonidos, a las voces, a los personajes y a los acontecimientos hasta convertirlos en una historia; esta historia no está compuesta de otra cosa que no sean palabras, batallones de garabatos desfilando por las páginas. Entonces ocurre que, de pronto, llega un lector y esos garabatos cobran vida. Siguen estando en la página, siguen pareciendo garabatos pero también están retozando en la imaginación del lector, y éste da forma e hila las palabras para que la historia ahora tenga lugar en su cabeza, como tuvo lugar en la cabeza del escritor.
Este es el motivo por el cual el lector es tan importante para una historia como lo es el escritor. Solo hay un escritor para cada una de ellas, pero hay cientos o miles o incluso a veces millones de lectores de historias, que leen en el mismo idioma que el del escritor o que quizás hasta lean traducciones en muchos otros idiomas diferentes. Sin el escritor, no nace el cuento; sin todos los miles de lectores alrededor del mundo, el cuento no llegará nunca a vivir todas las vidas que puede vivir.