
Show overview
Locos por los clásicos launched in 2025 and has put out 29 episodes in the time since. That works out to roughly 20 hours of audio in total. Releases follow a weekly cadence.
Episodes typically run thirty-five to sixty minutes — most land between 33 min and 41 min — and the run-time is fairly consistent across the catalogue. None of the episodes are flagged explicit by the publisher. It is catalogued as a ES-language Society & Culture show.
The show is actively publishing — the most recent episode landed 3 days ago, with 23 episodes already out so far this year. The busiest year was 2026, with 23 episodes published. Published by RTVE.
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En este podcast compartimos la lectura de los clásicos latinos y griegos.
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Locos por los clásicos - El precio de la guerra. Virgilio, Eneida X
<p>J&uacute;piter pone orden en el Olimpo. As&iacute; comienza el canto X de la &ldquo;Eneida&rdquo; de Virgilio, que termina&nbsp;con sangre y cad&aacute;veres. Virgilio convierte la guerra en algo m&aacute;s que una batalla: la convierte en una prueba moral. Eneas regresa por fin con sus aliados y la guerra cambia de rumbo, pero ese avance hacia el destino de Roma no tiene nada de limpio ni de triunfal. Cada paso cuesta una vida, y a veces cuesta tambi&eacute;n un pedazo del alma.</p><p>En medio del fragor sobresalen tres figuras que le dan al libro una fuerza brutal. Palante, el joven lleno de futuro, cae a manos de Turno y su muerte lo cambia todo, porque a partir de ah&iacute; Eneas deja de ser solo el h&eacute;roe piadoso y se convierte en vengador. Luego aparece Lauso, que se sacrifica por su padre, y con &eacute;l Virgilio mete en plena carnicer&iacute;a algo inesperado: ternura. Y por &uacute;ltimo est&aacute; Mecencio, que parec&iacute;a un tirano feroz y termina revel&aacute;ndose como un padre roto por el dolor. Ah&iacute; est&aacute; la grandeza del libro: nadie es solo una etiqueta, y hasta en los personajes m&aacute;s duros asoma de pronto la humanidad.</p><p>En el canto X Virgilio no solo hace avanzar la guerra: endurece a Eneas, complica moralmente a Turno y deja claro que la fundaci&oacute;n de Roma no nace entre himnos gloriosos, sino entre furia, muertes y sufrimiento. Virgilio no glorifica la guerra sin m&aacute;s: nos ense&ntilde;a su precio. Y lo hace de una forma inolvidable. El precio de la guerra.</p><p>Como no hay nada m&aacute;s moderno que los cl&aacute;sicos grecolatinos les ponemos m&uacute;sica actual. La banda sonora de este episodio est&aacute; formada por&nbsp;<em>My Brother in Arms</em>&nbsp;de Dire Straits;&nbsp;<em>Hurt</em>&nbsp;de Johnny Cash,&nbsp;<em>No Surrender</em>&nbsp;de Bruce Springsteen y la m&uacute;sica de Enjott Schneider para&nbsp;<em>Stalingrado</em>.</p><p>La imagen corresponde al cuadro &ldquo;La muerte de Palante&rdquo; de Jacques Sablet (1778)</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/precio-guerra-virgilio-eneida/16993116/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/precio-guerra-virgilio-eneida/16993116/" alt=""/>

Locos por los clásicos - La ley del más fuerte. Tucídides
<p>Estamos en el a&ntilde;o 416 antes de Cristo. Grecia lleva a&ntilde;os desangr&aacute;ndose en la Guerra del Peloponeso, la gran guerra entre Atenas y Esparta que acabar&aacute; arruinando a todo el mundo griego. En medio de ese choque brutal entre las dos grandes potencias, una peque&ntilde;a isla, Melos, intenta mantenerse neutral. Pero Atenas ya tolera la neutralidad: ha construido un imperio y quiere dejar claro que nadie puede quedarse al margen. Ah&iacute; empieza uno de los episodios, y de los textos literarios, m&aacute;s duros, m&aacute;s fr&iacute;os y m&aacute;s modernos de la Antig&uuml;edad.</p><p>Porque lo que cuenta Tuc&iacute;dides en el llamado Di&aacute;logo de los Melios en su obra &ldquo;Historia de la guerra del Peloponeso&rdquo; no es solo una negociaci&oacute;n entre una potencia y una isla peque&ntilde;a. Es el momento en que el poder se quita la careta. Los melios apelan a la justicia, a la prudencia, a la esperanza. Los atenienses responden con una l&oacute;gica implacable: entre desiguales no manda el derecho, manda la fuerza. Y as&iacute;, este texto deja de hablar solo de Grecia para hablar de algo eterno: de la arrogancia del fuerte, de la fragilidad del d&eacute;bil y de la brutalidad con que act&uacute;a un imperio cuando decide que puede hacer lo que quiera. Por eso sigue impresionando tanto: porque Melos no es solo una isla, es cualquier lugar donde la raz&oacute;n ya no sirve porque ha entrado en escena la ley del m&aacute;s fuerte.</p><p>Como no hay nada m&aacute;s moderno que los cl&aacute;sicos grecolatinos les ponemos m&uacute;sica actual. La banda sonora del &ldquo;Di&aacute;logo de los Melios<em>&rdquo;</em>&nbsp;de Tuc&iacute;dides est&aacute; formada por &ldquo;1492: La conquista del para&iacute;so&rdquo;, de Vangelis; &ldquo;La delgada l&iacute;nea roja&rdquo;, de Hans Zimmer; &ldquo;Lean on Me&rdquo;, de Bill Withers; y &ldquo;The Imitation Game&rdquo;, de Alexandre Desplat.</p><p>La imagen corresponde a una escena de la pel&iacute;cula &ldquo;Troya&rdquo; de Wolfgang Petersen (2004)</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/ley-del-mas-fuerte-tucidides/16983993/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/ley-del-mas-fuerte-tucidides/16983993/" alt=""/>

Locos por los clásicos - Cicerón: aprende a hablar en público (II)
<p>En la segunda parte del libro I del&nbsp;<em>De oratore</em>, Cicer&oacute;n plantea si basta con dominar la t&eacute;cnica del discurso o si, adem&aacute;s, hace falta tener detr&aacute;s una verdadera formaci&oacute;n, conocimiento de la materia de la que se habla, experiencia de la vida p&uacute;blica y comprensi&oacute;n de la naturaleza humana. Ya no estamos ante un elogio abstracto de la elocuencia, sino ante una discusi&oacute;n mucho m&aacute;s concreta y m&aacute;s seria.</p><p>Ah&iacute; es donde el di&aacute;logo se tensa de verdad. Craso defiende una idea exigente del orador: no como un simple especialista en palabras, sino como alguien con una formaci&oacute;n ampl&iacute;sima, capaz de pensar por s&iacute; mismo y de no depender de otros para entender lo que est&aacute; defendiendo. Antonio, en cambio, rebaja ese ideal y lo devuelve al terreno de la pr&aacute;ctica. Su visi&oacute;n es m&aacute;s realista, m&aacute;s pol&iacute;tica, m&aacute;s pegada al d&iacute;a a d&iacute;a: el orador no tiene por qu&eacute; saberlo todo, pero s&iacute; tiene que saber moverse, entender a su auditorio y conducirlo con inteligencia.</p><p>Lo interesante es que Cicer&oacute;n no resuelve del todo esa tensi&oacute;n, y precisamente por eso el texto sigue vivo. Porque nosotros seguimos atrapados entre esos dos modelos.&nbsp;<em>De oratore</em>&nbsp;entra de lleno en ese conflicto entre conocimiento y persuasi&oacute;n.</p><p>Adem&aacute;s, Cicer&oacute;n deja claro que hablar bien no consiste en adornarse ni en impresionar con frases bonitas. La verdadera elocuencia no es un truco superficial, sino una forma de inteligencia en acci&oacute;n. Hay que saber qu&eacute; decir, cu&aacute;ndo decirlo, ante qui&eacute;n y con qu&eacute; intenci&oacute;n. Hay que adaptarse, medir, escoger el tono justo. Y eso exige mucho m&aacute;s que facilidad verbal: exige criterio, experiencia, preparaci&oacute;n y un conocimiento profundo de c&oacute;mo funcionan las personas y la comunicaci&oacute;n.</p><p>Por eso esta obra no habla solo de la Roma republicana. Habla tambi&eacute;n de nosotros. De empresarios, pol&iacute;ticos, abogados, tertulianos, profesores, periodistas y de cualquiera que aspire a convencer a otros con la palabra. Cicer&oacute;n nos recuerda que la elocuencia no deber&iacute;a separarse nunca del fondo, porque cuando la palabra se vac&iacute;a de verdad y de criterio, se convierte en simple ruido, en apariencia, en charlataner&iacute;a.</p><p>Como no hay nada m&aacute;s moderno que los cl&aacute;sicos grecolatinos, les ponemos m&uacute;sica actual. La banda sonora de la segunda parte del libro I del&nbsp;<em>De oratore</em>&nbsp;de Cicer&oacute;n est&aacute; formada por &ldquo;Everybody&rsquo;s Talkin&rsquo;&rdquo;, de Harry Nilsson; &ldquo;Say What You Want&rdquo;, de Texas; y &ldquo;Parole, parole, parole&rdquo;, de Mina y Alberto Lupo.</p><p>&nbsp;</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/locos-clasicos-ciceron-aprende-hablar-publico-2/16983994/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/locos-clasicos-ciceron-aprende-hablar-publico-2/16983994/" alt=""/>

Locos por los clásicos - Cicerón: aprende a hablar en público (I)
<p>Cicer&oacute;n no escribe un manual de trucos para hablar bien. Hace algo mucho m&aacute;s ambicioso: convierte la oratoria en una cuesti&oacute;n de civilizaci&oacute;n. En el libro I de&nbsp;<em>Sobre el orador</em>, nos lleva a una villa romana, en el a&ntilde;o 91 a. C., donde varios grandes personajes conversan sobre una pregunta que sigue viva hoy: qu&eacute; hace de verdad grande a alguien que habla en p&uacute;blico. Y la respuesta no es tener labia ni saber soltar frases brillantes. Es mucho m&aacute;s serio que eso.</p><p>En la obra vemos adem&aacute;s el choque entre dos modelos. Uno m&aacute;s ideal, que aspira a un orador sabio, casi total. Y otro m&aacute;s pr&aacute;ctico, m&aacute;s pegado al barro de la vida pol&iacute;tica y judicial. Entre los dos, Cicer&oacute;n va dibujando su idea de la palabra: no basta con adornar el discurso, hay que convencer, emocionar y dominar la situaci&oacute;n. A la primera parte del Libro I de&nbsp;<em>Sobre el orador</em>&nbsp;de Cicer&oacute;n se dedica este podcast de &ldquo;Locos por los cl&aacute;sicos&rdquo;.</p><p>Lo fascinante es que, dos mil a&ntilde;os despu&eacute;s, seguimos exactamente en ese problema. Seguimos viendo comunicadores que dominan el gesto, pero no el fondo, la emoci&oacute;n pero no la verdad, la apariencia pero no el conocimiento. Por eso este texto no habla solo de Roma. Habla de nosotros, de reuniones, de pol&iacute;tica, de plat&oacute;s, de redes sociales, de clases, de cualquiera que quiera influir en otros con la palabra. Cicer&oacute;n nos recuerda que hablar bien no consiste en impresionar, sino en pensar, entender y persuadir con responsabilidad.</p><p>Como no hay nada m&aacute;s actual que los cl&aacute;sicos grecolatinos, les ponemos m&uacute;sica actual. La banda sonora de&nbsp;<em>Sobre el orador</em>&nbsp;de Cicer&oacute;n est&aacute; formada por &ldquo;Parole, parole, parole&rdquo;, de Mina y Alberto Lupo; &ldquo;Everybody&rsquo;s Gotta Learn Sometime&rdquo;, de Beck; y &ldquo;More Than Words&rdquo;, de Extreme.</p><p>La imagen corresponde a &ldquo;Cicer&oacute;n denuncia a Catilina&rdquo;, por Cesare Maccari (1888), en el Palacio Madama, en Roma, sede del Senado de Italia.</p><p>&nbsp;</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/ciceron-aprende-hablar-publico-1/16968447/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/ciceron-aprende-hablar-publico-1/16968447/" alt=""/>

Locos por los clásicos - Homero Odisea, canto XX
<p>Es la noche previa al ajuste de cuentas. Ulises duerme&hellip; pero no duerme. Sigue tramando y masticando la venganza contra los pretendientes. El h&eacute;roe aqu&iacute; es el que aguanta. En paralelo, Pen&eacute;lope tambi&eacute;n est&aacute; en vela: acaba de so&ntilde;ar con Ulises, sin saber que est&aacute; en la habitaci&oacute;n de al lado.</p><p>El episodio 20&ordm; de esta genial serie que es la&nbsp;<em>Odisea</em>, al que se dedica este &ldquo;Locos por los cl&aacute;sicos&rdquo;, es el de los presagios. Contamos con la colaboraci&oacute;n del helenista Miguel Herrero de Ja&uacute;regui, Catedr&aacute;tico de Filolog&iacute;a Griega de la Universidad Complutense, autor de un comentario al Canto XX en la&nbsp;<em>The Oxford Critical Guide to Homer&#039;s Odyssey</em>&nbsp;(2025).</p><p>Homero alarga el instante como quien tensa una cuerda. El p&uacute;blico ya sabe que Ulises va a ganar, pero el poeta consigue que, paso a paso, la venganza parezca no solo inevitable, sino tambi&eacute;n &ldquo;justa&rdquo; dentro de su mundo.</p><p>Ulises pide dos se&ntilde;ales: una del cielo y otra de la tierra. Zeus responde con un trueno. Y la segunda llega desde abajo: una molinera, reventada de darle a la piedra para alimentar a esos par&aacute;sitos, suelta un deseo que suena a sentencia: &ldquo;que este sea su &uacute;ltimo banquete&rdquo;. Y Ulises ya lo sabe: hoy.</p><p>Los pretendientes avanzan hacia su propia ruina con una alegr&iacute;a inconsciente: comen, se burlan, humillan, y hasta le tiran restos de carne. Y entonces llega el presagio m&aacute;s inquietante: la risa. Una risa incontrolable, nerviosa, tr&aacute;gica, que contrasta con las l&aacute;grimas de lo que viene a continuaci&oacute;n.</p><p>Como no hay nada m&aacute;s moderno que los cl&aacute;sicos grecolatinos les ponemos m&uacute;sica actual. La banda sonora del Canto XX de la Odisea est&aacute; formada por &ldquo;El bueno, el feo y el malo&rdquo; de Ennio Morricone, &ldquo;Light of the Seven&rdquo; para &ldquo;Juego de Tronos&rdquo; de Ramin Djawadi y &ldquo;The Mandalorian&rdquo; de Ludwig G&ouml;ransson.</p><p>La imagen corresponde a &ldquo;Pen&eacute;lope y los pretendientes&rdquo; de John William Waterhouse (1912) en el Museo de Aberdeen</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/homero-odisea-canto-xx/16957596/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/homero-odisea-canto-xx/16957596/" alt=""/>

Locos por los clásicos - Melampo. El hombre que hablaba con los animales
<p>Melampo era un personaje capaz de entender el lenguaje de los animales&hellip; y adem&aacute;s era adivino, fundador de una saga de sabios adivinos.</p><p>Hoy estudiamos c&oacute;mo se comunican delfines y ballenas, c&oacute;mo se coordinan las hormigas, qu&eacute; &ldquo;dicen&rdquo; las abejas con sus danzas&hellip; y aun as&iacute; seguimos fuera de la conversaci&oacute;n. Los cl&aacute;sicos, en cambio, resolvieron ese deseo con un atajo m&iacute;tico: inventaron a alguien que s&iacute; pod&iacute;a entenderlo.</p><p>Y, adem&aacute;s, Melampo es el primer psiquiatra de la historia: cura la locura de las hijas del rey Preto, en Argos, que han perdido el juicio y vagan fuera de la ciudad, y las devuelve a la normalidad y al orden de la polis.</p><p>Lo cuenta Apolodoro en su obra &ldquo;Biblioteca Mitol&oacute;gica&rdquo; que es un manual de mitolog&iacute;a, sin pretensi&oacute;n literaria, de hace 2.000 a&ntilde;os.</p><p>Y lo mejor es que este don no es exclusivo de la mitolog&iacute;a cl&aacute;sica. Tambi&eacute;n se cuenta que el rey Salom&oacute;n entend&iacute;a a los animales, como si la sabidur&iacute;a fuera precisamente eso: captar lo que el resto no oye. Miles de a&ntilde;os despu&eacute;s el mismo sue&ntilde;o vuelve en forma de musical y de comedia al cine: el Doctor Dolittle, el m&eacute;dico que habla con sus pacientes peludos. Cambia la &eacute;poca, cambia el traje&hellip; pero la idea es id&eacute;ntica: que el mundo vivo no sea silencio, sino di&aacute;logo.</p><p>Como no hay nada m&aacute;s moderno que los cl&aacute;sicos grecolatinos les ponemos m&uacute;sica actual. La banda sonora de Melampo est&aacute; formada por &ldquo;Arrival of the Birds&rdquo;, de The Cinematic Orchestra; &ldquo;Building a Family&rdquo; de Mark Isham; &ldquo;Hymno&rdquo; de Vang&eacute;lis, y &ldquo;Talk to the Animals&rdquo; de Louis Armstrong</p><p>Imagen creada con IA.</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/melampo-hombre-hablaba-animales/16947412/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/melampo-hombre-hablaba-animales/16947412/" alt=""/>

Locos por los clásicos - Heródoto. Egipto
<p>Egipto. El Nilo. Y el nacimiento mismo de la historia. En este <em>Locos por los cl&aacute;sicos</em> viajamos a Egipto con el Libro II de las <em>Historias</em> de Her&oacute;doto, el gran historiador griego al que Cicer&oacute;n llam&oacute; con raz&oacute;n &ldquo;el padre de la historia&rdquo;, y nos adentrarnos en uno de los textos m&aacute;s fascinantes de la Antig&uuml;edad: su extraordinaria explicaci&oacute;n de Egipto antes de narrar su conquista por los persas.</p><p>Her&oacute;doto hace algo revolucionario: cuando todo parece conducir a una campa&ntilde;a militar, se detiene y decide explicar qu&eacute; es Egipto. No c&oacute;mo se conquista, sino c&oacute;mo se vive all&iacute;, c&oacute;mo se piensa, c&oacute;mo se cree y c&oacute;mo se organiza una civilizaci&oacute;n milenaria. Y comienza por el Nilo, con una afirmaci&oacute;n c&eacute;lebre: Egipto es un don del Nilo.</p><p>Pero el Libro II no es s&oacute;lo geograf&iacute;a: es, sobre todo, antropolog&iacute;a. Egipto aparece ante los ojos griegos como &ldquo;el mundo al rev&eacute;s&rdquo;. Las mujeres van al mercado y hacen las compras, mientras los hombres se quedan en casa tejiendo; los hombres llevan los fardos sobre la cabeza y las mujeres sobre los hombros; escriben de derecha a izquierda; se afeitan todo el cuerpo por motivos de pureza; momifican a sus muertos en lugar de enterrarlos. Para un griego del siglo V a.C., aquello deb&iacute;a resultar desconcertante. Y sin embargo Her&oacute;doto no se burla ni desprecia: describe, compara y trata de comprender. Esa mirada curiosa y respetuosa es profundamente moderna.</p><p>El Libro II de las &ldquo;Historias&rdquo; de Her&oacute;doto no es una digresi&oacute;n ex&oacute;tica, sino una declaraci&oacute;n de principios: antes de narrar la conquista de Egipto, Her&oacute;doto dignifica una civilizaci&oacute;n milenaria explicando su geograf&iacute;a, su religi&oacute;n, sus ritos funerarios, su calendario y su cultura, record&aacute;ndonos que comprender al otro es el primer paso para entender la historia.</p><p>Como no hay nada m&aacute;s actual que los cl&aacute;sicos grecolatinos, les ponemos m&uacute;sica actual. La banda sonora del Libro sobre Egipto de Her&oacute;doto est&aacute; formada por: la banda sonora de Gabriel Yared para &ldquo;El paciente ingl&eacute;s&rdquo;; &ldquo;la de Alfred Newman para &ldquo;Sinu&eacute; el egipcio&rdquo;; la de Maurice Jarre para &ldquo;Lawrence of Arabia&rdquo; y &ldquo;Like a Rolling Stone&rdquo; de Bob Dylan.</p><p>La imagen corresponde al cuadro de David Roberts, &ldquo;El Templo de Philae visto desde el sur&rdquo; (1839)</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/herodoto-egipto/16937043/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/herodoto-egipto/16937043/" alt=""/>

Locos por los clásicos - Cómo ganar las elecciones. Cicerón
<p>&iquest;Cu&aacute;l es el secreto para ganar unas elecciones? Se lo escribe Quinto Tulio Cicer&oacute;n a su hermano, el famoso Marco Tulio Cicer&oacute;n, cuando est&eacute; se presenta al m&aacute;s alto cargo de la Rep&uacute;blica romana, el consulado, en el 64 a.C. Es un texto tan breve como explosivo: el &ldquo;<em>Commentariolum Petitionis&rdquo;,</em> &ldquo;<em>Breve manual de campa&ntilde;a electoral</em>&rdquo;.</p><p>Quinto le habla claro a su hermano: eres un <em>homo novus</em>, un &ldquo;hombre nuevo&rdquo;, sin antepasados consulares, no procedes de una familia noble, y aspiras al cargo m&aacute;s alto de la Rep&uacute;blica. Eso significa una cosa: nadie te va a regalar nada. Habr&aacute; envidias, zancadillas, juego sucio y ataques de los nobles. Por eso, m&aacute;s que confiar en las virtudes, hay que trabajar las apariencias. En campa&ntilde;a, <em>parecer</em> es m&aacute;s importante que <em>ser</em>.</p><p>El manual desmonta cualquier idealizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. &ldquo;Amigo&rdquo; no es el que te quiere, sino el que te puede servir. Hay que ampliar el c&iacute;rculo: todo el que muestre simpat&iacute;a, visite tu casa o pueda aportar algo cuenta como aliado. Los apoyos nacen de la gratitud, del inter&eacute;s o de la simple esperanza de beneficio. Es pol&iacute;tica en estado puro.</p><p>Quinto disecciona la campa&ntilde;a como una maquinaria de relaciones: senadores, l&iacute;deres locales, j&oacute;venes seguidores, municipios italianos&hellip; Cada grupo debe sentirse atendido. Hay que recordar nombres, halagar, mostrarse cercano, tener la casa llena, llegar al foro rodeado de un s&eacute;quito. La imagen de fuerza crea fuerza. La percepci&oacute;n es poder. Hay que parecer ganador.</p><p>Y llega el consejo m&aacute;s crudo y m&aacute;s moderno: es mejor prometer y no cumplir que negar. La promesa es vaga y futura; la negativa crea un enemigo inmediato. No es un tratado de &eacute;tica, es un manual de eficacia electoral. Aqu&iacute; la pol&iacute;tica no se juzga por lo justo, sino por lo que funciona.</p><p>Tambi&eacute;n hay que gestionar el rumor, insinuar defectos de los rivales, parecer apoyado por figuras influyentes, no cerrarse puertas con ning&uacute;n grupo y adaptar el discurso seg&uacute;n el p&uacute;blico. Ante el Senado, defensor de la autoridad; ante &ldquo;la clase media&rdquo;, amigo del orden; ante la plebe, apoya las reivindicaciones del pueblo. Marketing pol&iacute;tico en el siglo I a.C.</p><p>Cuando escuchamos este texto hoy, resulta inquietante: no parece antiguo. La campa&ntilde;a como construcci&oacute;n de imagen, segmentaci&oacute;n de apoyos, relato p&uacute;blico, red de lealtades y promesas el&aacute;sticas es exactamente la l&oacute;gica de la pol&iacute;tica contempor&aacute;nea. Solo ha cambiado la tecnolog&iacute;a. Somos romanos, tambi&eacute;n en pol&iacute;tica, aunque no nos demos cuenta.</p><p>Por cierto, Cicer&oacute;n gan&oacute;, fue elegido c&oacute;nsul. Los tiempos, efectivamente, estaban cambiando.</p><p>Y como no hay nada m&aacute;s moderno que los cl&aacute;sicos grecolatinos, les ponemos m&uacute;sica actual. La banda sonora del &ldquo;<em>Breve manual de campa&ntilde;a electoral&rdquo;</em> est&aacute; formada por: &ldquo;<em>The Times They Are a-Changin&rsquo;</em>&rdquo; de Bob Dylan; la banda sonora de &ldquo;<em>El padrino</em>&rdquo; de Nino Rota; &ldquo;Everybody Knows&rdquo; de Leonard Cohen y la banda sonora de &ldquo;<em>El ala oeste de la Casa Blanca</em>&rdquo; (<em>The West Wing</em>) compuesto por W. G. Snuffy Walden.</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/como-ganas-elecciones-ciceron/16924652/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/como-ganas-elecciones-ciceron/16924652/" alt=""/>

Locos por los clásicos - Ulises ante Penélope, oculto. Odisea XIX
<p>La noche cae sobre &Iacute;taca y, con ella, empieza la cuenta atr&aacute;s para la venganza de Ulises. En el canto XIX de la <em>Odisea</em>, Ulises comienza los preparativos. Disfrazado de mendigo y con la ayuda de Atenea, ordena a Tel&eacute;maco retirar las armas del sal&oacute;n. Es el primer movimiento t&aacute;ctico de la matanza que se acerca.</p><p>Mientras el palacio duerme, todo es tensi&oacute;n contenida. Pen&eacute;lope baja al gran sal&oacute;n. Majestuosa, triste, l&uacute;cida. Frente a ella se sienta un mendigo&hellip; que ella no sabe que es su marido. Ella pregunta por Ulises&hellip;&iexcl;a Ulises! La emoci&oacute;n est&aacute; a punto de romperlo todo, pero Ulises se contiene: sus ojos, dice Homero, son de hierro.</p><p>Pen&eacute;lope evoca su estratagema del telar, su resistencia, su soledad. Ulises inventa su identidad cretense y, con un detalle prodigioso, describe la ropa que llevaba el propio Ulises al partir hacia Troya. Pen&eacute;lope llora por su marido&hellip; sin saber que lo tiene delante.</p><p>Entonces llega una de las escenas m&aacute;s conmovedoras del poema: Euriclea, la nodriza, lava los pies del mendigo y reconoce la cicatriz que Ulises se hizo de joven cazando un jabal&iacute;. Lo reconoce, pero Ulises la obliga a callar. A&uacute;n no. Todav&iacute;a no.</p><p>Despu&eacute;s, Pen&eacute;lope cuenta su sue&ntilde;o de las ocas y el &aacute;guila, habla de las dos puertas de los sue&ntilde;os &mdash;marfil y cuerno&mdash; y anuncia la prueba definitiva: el arco de Ulises y las doce hachas. Sin saberlo, est&aacute; preparando el escenario del castigo.</p><p>Este canto es una muestra de c&oacute;mo nos va conduciendo ese maestro del suspense que es Homero: identidad oculta, reconocimiento contenido, l&aacute;grimas reprimidas, venganza en marcha. No hay serie como la <em>Odisea</em>.</p><p>Contamos con la colaboraci&oacute;n del helenista, poeta y traductor de la <em>Odisea</em>, Juan Manuel Mac&iacute;as.</p><p>Como no hay nada m&aacute;s moderno que los cl&aacute;sicos grecolatinos les ponemos m&uacute;sica actual. La banda sonora del Canto XIX de la Odisea est&aacute; formada por &ldquo;Light of the Seven&rdquo;, de Ramin Djawadi; &ldquo;The Shadow of Your Smile&rdquo; por Dean Martin; &ldquo;I See Fire&rdquo;, de Ed Sheeran y &ldquo;Experience&rdquo; de Ludovico Einaudi.</p><p>En la imagen &ldquo;Euriclea reconoce a Ulises&rdquo; de Edward Poynter (1865).</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/ulises-ante-penelope-oculto-odisea-xix/16915013/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/ulises-ante-penelope-oculto-odisea-xix/16915013/" alt=""/>

Locos por los clásicos - Los horrores de la guerra. Virgilio, Eneida 9
<p>La guerra ya no se anuncia: estalla. El Libro IX de la <em>Eneida</em> de Virgilio es un canto brutal, heroico y profundamente tr&aacute;gico. Eneas est&aacute; ausente, pero su sombra lo cubre todo. Mientras busca aliados, Turno, impulsado por la diosa Juno, lanza un ataque devastador contra el campamento troyano.</p><p>Entre el furor de la guerra y el asedio, brillan dos nombres inolvidables: Niso y Eur&iacute;alo, dos j&oacute;venes inseparables que se embarcan en una misi&oacute;n suicida durante la noche para avisar a Eneas. Matan, huyen, caen. Mueren juntos, como en una tragedia griega. Su historia es el coraz&oacute;n emocional del canto: una eleg&iacute;a de amor, coraje y sacrificio, donde Virgilio detiene la &eacute;pica para mostrarnos la humanidad m&aacute;s desnuda.</p><p>Mientras tanto, Turno se convierte en un torbellino de violencia: entra solo en el campamento enemigo, mata sin piedad y podr&iacute;a haber ganado&hellip; pero su sed de sangre lo ciega, la &ldquo;hybris&rdquo; le pierde, y los troyanos se salvan. La guerra, como Roma, se forja en derrotas y la unidad frente a la adversidad.</p><p>Virgilio refleja los horrores de la guerra, hace m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os, como en Stalingrado, Okinawa o Normand&iacute;a: sangre, lanzas, cabezas cortadas y madres que gritan ante sus hijos muertos.</p><p>Virgilio no embellece la guerra. La retrata con crudeza, como un director de cine moderno. Aqu&iacute; no hay gloria gratuita. Solo el precio de fundar un imperio.</p><p>Como no hay nada m&aacute;s moderno que los cl&aacute;sicos grecolatinos, les ponemos m&uacute;sica actual para leerlos. La banda sonora del episodio 9&ordm; de la <em>Eneida</em> est&aacute; formada por: la band sonora de Enjott Schneider para la pel&iacute;cula <em>Stalingrado</em> de Joseph Vilsmaier; la banda sonora de Rupert Gregson-Williams para <em>Hasta el &uacute;ltimo hombre</em> (<em>Hacksaw Ridge</em>), dirigida por Mel Gibson; <em>La cabalgata de las valquirias</em> de Richard Wagner, inmortalizada en <em>Apocalypse Now</em> de Francis Ford Coppola; y la banda sonora de Angelo Badalamenti para la pel&iacute;cula <em>Stalingrado</em>, esta vez dirigida por Fedor Bondarchuk.</p><p>La imagen corresponde a un fotograma de la pel&iacute;cula &ldquo;Salvar al soldado Ryan&rdquo; de Steven Spielberg (1998</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/horrores-guerra-virgilio-eneida-9/16904357/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/horrores-guerra-virgilio-eneida-9/16904357/" alt=""/>

Locos por los clásicos - De Prometeo a 'La dignidad del mediocre', con Gregorio Luri
<p>En este <em>Locos por los cl&aacute;sicos</em> hablamos con Gregorio Luri, fil&oacute;sofo, pedagogo, profesor, escritor, defensor del sentido com&uacute;n y lector incansable de la tradici&oacute;n cl&aacute;sica, sobre uno de los mitos m&aacute;s poderosos del mundo antiguo: Prometeo, el tit&aacute;n que rob&oacute; el fuego divino para d&aacute;rselo a los hombres. Un acto de desaf&iacute;o, compasi&oacute;n y lucidez que inaugur&oacute; la civilizaci&oacute;n... y tambi&eacute;n el sufrimiento.</p><p>A partir de la tragedia <em>Prometeo encadenado</em> de Esquilo, hablamos de progreso, castigo y libertad, pero tambi&eacute;n de nuestro presente: &iquest;seguimos robando fuegos sin pensar en las consecuencias?</p><p>Pero no nos quedamos en el mito. Hablamos tambi&eacute;n de <em>La dignidad del mediocre</em>, el &uacute;ltimo libro de Gregorio Luri, una defensa de lo inacabado, de lo com&uacute;n, de quienes no aspiran a ser excepcionales, pero s&iacute; plenamente humanos. Frente a una cultura que glorifica la brillantez, Luri rescata el valor de vivir bien sin necesidad de destacar.</p><p>Y es que &quot;mediocre&quot; viene del lat&iacute;n <em>medius</em> (la mitad) y el griego <em>ocris</em> (monta&ntilde;a). Significa propiamente &quot;el que se encuentra a media altura&quot;, de ah&iacute; el sentido de &quot;el que se mantiene en un justo medio, equilibrado, moderado&quot;, y se acaba entendiendo ni bueno ni malo, simplemente del mont&oacute;n. Y ah&iacute;, en medio del esfuerzo, del sudor, del miedo a caer, es donde se juega lo verdaderamente humano, defiende Luri.</p><p>Lo dec&iacute;a Camus: &quot;Nadie se da cuenta de que algunas personas gastan una enorme cantidad de energ&iacute;a simplemente para ser normales&quot;.</p><p>Gregorio Luri dialoga constantemente con S&oacute;crates, Plat&oacute;n o Arist&oacute;teles porque cree que los cl&aacute;sicos son br&uacute;julas para la vida contempor&aacute;nea, para entender qu&eacute; tipo de personas somos y queremos ser.</p><p>Como no hay nada m&aacute;s moderno que los cl&aacute;sicos grecolatinos, les ponemos m&uacute;sica actual. La banda sonora de este episodio est&aacute; formada por: &quot;Eternal Flame&quot; de The Bangles y &quot;Don&rsquo;t Give Up&quot; de Peter Gabriel.</p><p>En la imagen &quot;Prometeo encadenado&quot; (1612-1628) de Rubens y Synders en Museo de Arte de Philapelphia.</p><div><br/><a href="https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/prometeo-dignidad-del-mediocre-gregorio-luri/16904310/">Escuchar audio</a></div><img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssrtve&cg=F-N-B-TERNE-TERPROGR-TERMAGAZ-TESHORAA&si=https://www.rtve.es/play/audios/locos-por-los-clasicos/prometeo-dignidad-del-mediocre-gregorio-luri/16904310/" alt=""/>