PLAY PODCASTS
Trump contra el mundo: quién ganó?

Trump contra el mundo: quién ganó?

Karina Mariani Editoriales · karina mariani

November 10, 202017m 39s

Audio is streamed directly from the publisher (ivoox.com) as published in their RSS feed. Play Podcasts does not host this file. Rights-holders can request removal through the copyright & takedown page.

Show Notes

Claro está que Trump era el candidato de sí mismo. Gran parte del Partido Republicano lo detesta y lo tiene como una medicina, repugnante pero instrumental, de la que ya obtuvieron lo que necesitaban. Trump levanta pasiones, Biden no, no es Sanders, cierto; pero tampoco genera rechazo y es aceptable para mucha gente, y, como en 1876, es una concesión que el Partido Demócrata hace al Republicano al no asustar con sus piezas más radicalizadas. Con los contrapesos judiciales y legislativos, más las cajas ejecutivas aseguradas… ¿para qué sería necesario seguir soportando al farabute canalla? Las dos campañas en las que participó Trump, dejarán como resultado la exposición de todas estas miserias más la comprobación fáctica de que las encuestas son una rama menor del tarot. Se utilizaron para orientar el voto otra vez. La mayoría daba como vencedor a Biden por arriba de los 10 puntos y una vez más fallaron estrepitosamente en sus previsiones, hasta tal extremo que ya resulta lógico preguntarse si ellos son demasiado estafadores o nosotros demasiado pavos. Como sea, queda claro que son un brazo electoral sin el más mínimo rigor. La campaña 2020 dejó obsolescencias a la vista: la inutilidad completa de los sondeos, de los actos multitudinarios, de los debates, de las denuncias de corrupción de último momento, de la censura, y del sistema de conteo de votos que parece hecho por borrachos. Dejó en claro también que la lucha de ideas en modo descarnado sí da resultados a la hora de llenar las urnas. Los millones de votos obtenidos por Trump en 2016 y 2020 no representaban un partido, representaban ideas. Ideas tan latentes en los corazones de los estadounidenses que, aunque los políticos intercambiables ni se animaban a pronunciarlas, sobrevivían. Votar por las ideas, las que sean, es el legado de Trump, no es poco.