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¿Por qué Hispanoamérica no condena a China?

¿Por qué Hispanoamérica no condena a China?

Karina Mariani Editoriales · karina mariani

July 9, 202111m 31s

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Show Notes

Tal vez ese giro a la derecha que se pensaba constituían las elecciones de Macri, Piñera, Duque, Pou, etc no era tal. Es posible que haya sido un agacharse y tomar envión del socialismo del siglo XXI, que les salió tan pero tan bien que terminaron los mandatarios de centroderecha señalados como responsables de las barbaridades generadas por sus antecesores, sin capacidad de reacción ni de comunicación. El único patrón real muestra que las crisis se llevan puesta la seguridad e institucionalidad si quien está a cargo del poder ejecutivo no responde al eje Puebla-La Habana-Caracas. Caso contrario, como en el ejemplo de Argentina, el cuarto gobierno kirchnerista, lejos el peor de la serie, no ha suscitado ni una sola manifestación de las bases más afectadas. Por si no queda claro el panorama, las dictaduras venezolana, nicaragüense y cubana, que cada tanto parecen agotadas, son los únicos modelos que no son puestos en jaque y que permanecen estables en una zona convulsionada. Para colmo siguen abonando a la polarización y a la inestabilidad, caos que resulta vital para que florezca el modelo de crisis molecular que devastó el proyecto de desarrollo de la región. Esa polarización fanática que hace primar la ideológica y el resentimiento identitario en lugar de los datos. Un ejemplo de esa parálisis y crisis es el Mercosur que no consigue ni siquiera conciliar acuerdos mínimos entre sus miembros cada vez más distanciados. Que la mayoría de los países de Hispanoamérica no condene la violación de derechos humanos en China y que los tiranos se sientan en la región a sus anchas no deja mucho lugar al optimismo respecto de calendario electoral ni brinda garantías de que, en caso de no triunfar la izquierda, sea viable la gobernabilidad. Si se agrega la brutal caída económica, la migración de las clases medias y sectores productivos, y el socialismo que permea en la cultura política de estos países, lo que ha pasado con China es el indicio de una tendencia muy preocupante.