
¿Hay lugar para la derecha en Sudamérica?
Karina Mariani Editoriales · karina mariani
November 25, 202016m 50s
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Show Notes
El ovejismo político, la falta de conciencia crítica y la infantilización social, que conforman estos armados políticos: ¿son el huevo o la gallina de los fracasos de gobiernos ineptos? Estas alternativas políticas nacen de una sociedad que ha permitido, en su abulia, que la engañen. Las supuestas opciones de “derechas” que venían a terminar con el Socialismo del Siglo XXI se han jactado de ser más socialistas que sus homólogos de izquierda y no existen en la región opciones que discutan el mecanismo donde el voto se entrega a cambio de la promesa de un Estado de Bienestar (que cada vez es más costoso e ineficiente).
Entendamos lo siguiente: la izquierda no sabe perder, no se agacha, sólo toma impulso. El contrapeso que debió crecer con los recambios políticos de derecha, dejó pasar la oportunidad cuando la izquierda estaba en retroceso. Las acciones judiciales en las que Argentina o Bolivia depositaban la confianza del republicanismo sólo podrían resarcir en diferido, pero la no existencia de un poder judicial verdaderamente independiente, hace que las causas relacionadas con la política no sirvan para subsanar los males de fondo. Las garantías debían funcionar de manera automática cuando se produce el abuso de poder, no pasó. Todos los mecanismos de contrapeso estaban rotos.
Entre el espíritu intelectual de una época y su engranaje político existe una conexión pero ni es lineal ni es sólida. Podemos entender la sociedad, la política, la cultura, como un todo dinámico en el que el hombre es un bicho receptivo y adaptable. Pero pifiamos el diagnóstico si creemos que existe un determinismo en la historia y que la sociedad, mediante la ingeniería, es transformable. El problema surge cuando las opciones de derecha olvidan esta premisa, atizando una polarización gracias a la que sus votantes están dispuestos a tragar cualquier porquería vencida si la ofrece el político adecuado. Esto es tan persistente en la región que debería hacernos reflexionar sobre la existencia de una anomalía que trasciende personajes. ¿Hay futuro para la derecha en la región? No de esta forma. No bajo esta agenda, no con esta complacencia que condena a todos a vivir esta pesadilla socialdemócrata. Para eso estaba sembrado en nuestra cultura un caldo de décadas de una Sudamérica acostumbrada a renunciar a la libertad.