
569. Cómo utilizar la técnica del sujetalibros (bookending)
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El artículo 569. Cómo utilizar la técnica del sujetalibros (bookending) se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.
Hoy en el pódcast volvemos a las técnicas narrativas con la técnica del sujetalibros o bookending. ¿En qué consiste? ¿Cómo podemos utilizarla para escribir nuestros guiones? ¿En qué situaciones podemos usarla y con qué resultados? Lo veremos todo en el pódcast de hoy con múltiples ejemplos de películas para que nos quede claro.
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Qué es la técnica del sujetalibros o bookending
La técnica del sujetalibros es un dispositivo de encuadre utilizado en muchas formas de narración, ya sea en cine, televisión, poesía o novelas. Como su propio nombre indica, se usa para envolver la narración con dos escenas, una inicial y otra final, como dos sujetalibros.
Al vincular el principio y el final de alguna manera, se consigue que se reflejen entre sí y se da más cohesión y coherencia a la historia.
La técnica del sujetalibros es un método de narración que suele destacar el viaje esencial del personaje. Lo hace enfocándose en dónde comienzan y dónde terminan, acentuando así la profundidad de ese viaje.
Es una forma casi definitiva de darle a una película un final satisfactorio, al recordarle a la audiencia el comienzo de la historia. Le da a su audiencia la sensación de que su historia ha cerrado el círculo. Además, les anima a reflexionar sobre lo que se ha interpuesto entre los dos extremos.
También esta técnica es una manera fácil de agregar estructura a una película al marcar claramente el principio y el final de la historia.
La técnica del sujetalibros es muy similar y se puede superponer con algunas otras técnicas narrativas como la narración circular o la historia marco.
La narración circular es una estructura narrativa que hace que el protagonista de una historia regrese al lugar donde comenzó la historia, mostrando así su progresión. Se demuestra el camino que ha recorrido y cuánto ha cambiado internamente, a pesar de que sus circunstancias parecen las mismas en el exterior.
En Parasite, después de infiltrarse en una familia rica y su hogar, la familia protagonista tiene que regresar al sótano donde vivían originalmente. Pero algo ha cambiado, faltan algunos de sus miembros y los que quedan son conscientes de que nunca podrán salir de su clase social.
La historia marco es una narración que enmarca o rodea otra historia o conjunto de historias. Por lo general, aparece al principio y al final de esa historia más grande y brinda un contexto importante e información clave sobre cómo leerlo. El ejemplo más conocido es Las mil y una noches.
Podemos encontrar la técnica de la historia marco en películas como La princesa prometida, donde el abuelo de un niño enfermo lee un cuento de fantasía para animarlo, o Forrest Gump, donde el protagonista cuenta la historia de su infancia hasta la actualidad desde un banco del parque.
Cómo se utiliza la técnica del sujetalibros en la escritura de guiones
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Los delimitadores espejo o en continuidad
Existen diversas formas de utilizar esta técnica narrativa, dependiendo de cuál es la relación entre los dos “sujetalibros”. La más utilizada es cuando el segundo de estos delimitadores es un espejo del primero, con algunos cambios que muestren la evolución producida por la película.
Un ejemplo de este recurso sería la epopeya de la Primera Guerra Mundial: 1917. En la película de Sam Mendes la simetría del comienzo y el final de la película informa a la audiencia sobre la difícil situación del protagonista.
Will Schofield comienza su viaje al ser llamado a la acción mientras duerme contra un árbol. Una vez que finalmente termina su búsqueda, puede descansar, cerrar los ojos nuevamente y sentarse contra otro árbol.
Al enmarcar la película con Will contra el árbol, los guionistas personifican el viaje del héroe con una llamada a la acción y, finalmente, cuando regresa, una oportunidad para descansar.
Nuestro héroe está atrapado en el ciclo de la guerra. Ha vivido una increíble aventura de la que ha salido vivo, y puede descansar hasta la próxima misión. Su periplo comienza y termina en el mismo lugar, pero sale de la experiencia completamente cambiado.
El segundo sujetalibros puede ser una continuación del primero, completando una historia que está inconclusa y dándole un final. Podemos ver un ejemplo de este método en películas como Citizen Kane o Pulp Fiction.
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El tamaño de los delimitadores
Podemos crear delimitadores de tamaño diferente, que pueden abarcar tan solo una imagen o desarrollarse a lo largo de una escena entera.
El inicio del episodio piloto de la serie Lost comienza con un ojo que se abre. Es el ojo de Jack, uno de los personajes principales, que despierta en una isla desierta tras el accidente del avión en que viajaba. 121 episodios más tarde, la serie termina con el ojo del mismo personaje cerrándose, dando por finalizada la historia.
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La relación entre los delimitadores y la historia central
Los delimitadores suelen tener los mismos protagonistas de la historia central y sirven para mostrarnos su evolución a lo largo del relato.
También hay películas que utilizan delimitadores con una historia paralela del mismo tema pero con otros personajes. Un ejemplo claro sería Pulp Fiction, los personajes de la escena inicial nos muestran que es una película que trata sobre delincuentes. No solo están a punto de realizar un atraco, sino que también hablan de cómo robar un banco.
Pero los atracadores de esta escena no aparecen durante toda la narración y solo vuelven en la última secuencia de la película. Entonces es cuando ejecutan el robo que había quedado interrumpido.
Entre los clientes del bar están dos de los protagonistas de la película que nos mostrarán la premisa de la historia: Jules ha tomado el incidente en el que los disparan como una señal y decide abandonar la delincuencia. Vincent no aprendió nada y paga por ello con su muerte.
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La función de los delimitadores
El primer delimitador debe exponer los elementos básicos de la narración, mostrar a los personajes principales y el entorno. Expone de qué va la historia, pero mantiene una intriga que se desarrollará durante la narración.
El Padrino II comienza con Michael Corleone pensativo, manejando los negocios de su familia mafiosa. Todos vimos que en la primera parte del Padrino no quería tomar el mando y terminó haciéndolo obligado tras la muerte de su padre. Nos llega la duda de ver si conseguirá mantener el poder en su nuevo cargo de “padrino”.
El último delimitador proporciona la resolución del primer sujetalibros y, por consiguiente, la finalización de la historia general. Con esta escena se consigue una sensación de cierre.
La película acaba con Michael pensativo, tal como empezó. Pero ya no hay dudas de que ha vendido su alma al diablo y se ha convertido en un asesino sanguinario capaz de matar a su propio hermano por mantener el poder. Su paso al lado oscuro no tiene vuelta atrás.
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Usos de los delimitadores
Para marcar la evolución de un personaje
Uno de los usos más recurrentes de esta técnica es mostrar la evolución de un personaje. En el primer delimitador es presentado y en el segundo, una vez desarrollada la película, vuelve para mostrar que, aunque la situación sea parecida, ha cambiado.
Vemos un ejemplo en la apertura de Whisplash, el protagonista tamborilea su batería solo, sin espectadores. La escena está iluminada en tonos azules fríos.
Al final de la película, el personaje protagonista toca la batería en un teatro lleno, con la aprobación de su mentor. Ahora está bañado en una gloriosa luz dorada.
La película toma dos fotogramas similares y abre y cierra la historia con ellos. En los cambios entre una escena y otra podemos ver la progresión del personaje. Y nos lleva a reflexionar en el esfuerzo y sacrificio que tuvo que pasar para llegar allí.
Para indicar el tema
Como vimos con la escena inicial de Pulp Fiction, podemos mostrar el tema y la atmósfera en que se desarrollará la película.
Encontramos otro ejemplo de uso temático del sujetalibros en Forrest Gump, que comienza con el protagonista esperando un autobús mientras la audiencia sigue una pluma que flota sin rumbo en el viento.
También aparece la pluma al cierre de la película para mostrarle a los espectadores la perspectiva simple pero sabia de Forrest sobre la vida. Como la pluma, Forrest simplemente va a la deriva por la vida, sin importar a dónde lo lleve, bueno o malo.
Para resolver un enigma
Uno de los sujetalibros más famoso de la historia del cine se encuentra en Citizen Kane. En este caso, la relación entre las dos escenas sujetalibros viene dada por la creación de un enigma en la escena inicial, y la resolución en la escena final.
La primera escena nos muestra cómo Charles Foster Kane, un magnate de la prensa millonario que ha vivido solo durante los últimos años de su vida, muere en la cama pronunciando la palabra «Rosebud…» mientras una bola de nieve cae de sus manos y se hace añicos.
A lo largo de la película vemos cómo un periodista investiga sobre la vida privada de Kane con el objetivo de descubrir el significado de su última palabra al morir. Es así como se va desarrollando la historia a través de los recuerdos de los entrevistados en forma de flashbacks.
Al final de la película, el periodista admite que es incapaz de resolver el misterio y concluye que Rosebud será siempre un enigma. Especula diciendo: «El señor Kane fue un hombre que tuvo todo cuanto quiso, y que lo perdió. Tal vez Rosebud fue algo que no pudo conseguir o algo que perdió».
Y es ahí donde volvemos a la técnica del sujetalibros con la réplica de la primera escena. El trineo, junto con los trastos de la casa, es quemado y destrozado en una chimenea por el personal que abandona la mansión. Entonces una imagen revela al espectador que Rosebud es el nombre del trineo que Kane tuvo cuando era un niño.
Para mostrar un cambio de poder
El thriller de David Fincher Gone Girl muestra dos sujetalibros iguales al inicio y final de la película, pero la interpretación del espectador es totalmente diferente gracias a lo que ha visto a lo largo de la narración.
El primer y último fotograma de Gone Girl es un primer plano de la cabeza de Amy Dunne apoyada en el pecho de su marido, Nick Dunne, mientras él le acaricia la cabeza. Pero entre la primera imagen y la última hay un drástico cambio de poder.
En la escena de apertura, Nick nos dice que se imagina “rompiendo su hermoso cráneo para saber qué es lo que piensa”, mientras le acaricia el cabello sin fuerzas con una mano relajada. Amy lo mira y pasivamente baja la cabeza hacia abajo.
En la última escena de la película, Nick le acaricia la cabeza de nuevo, pero esta vez su mano es más rígida, casi como si apenas quisiera tocarla. La cabeza de Amy se lanza hacia él, esta vez con fuerza, él aparta la mano antes de continuar acariciando su cabeza. Amy sonríe y baja la cabeza como antes.
Entre las dos imágenes los espectadores han visto cómo Amy incrimina a su esposo Nick por su asesinato y luego huye después de descubrir su aventura. Como la vida de Amy a la fuga no sale según lo planeado, regresa con Nick, atrapándolo al confesarle que está embarazada de su hijo.
La técnica del sujetalibros se usa para destacar el cambio de poder en su relación. Aunque volvamos al punto de partida, todo ha cambiado.
Para mostrar un cambio irónico
El paso entre la primera y última imagen también nos puede servir para mostrar una ironía dramática. Aunque sean las mismas imágenes o diálogos, el espectador entiende que algo ha cambiado en el personaje.
The Truman Show muestra a Jim Carrey como el protagonista, Truman, que desentraña la red de mentiras que es su propia vida. Es la estrella desconocida de su propio reality show visto por millones en todo el mundo.
La película comienza con Truman interpretando con encanto lo que nosotros, como público, podemos suponer que es una especie de eslogan. Sale de su casa y saluda a sus vecinos al otro lado de la calle, cuando a través de una cámara oculta dice: “Por si no los veo, buenas tardes, buenas noches y buenas noches”.
Al final de la película y momentos antes de su fuga, Truman tiene la oportunidad de decir lo que quiera, mientras el mundo entero ve cómo su vida se desmorona. Él mira directamente a la audiencia. Liberado, recita su eslogan por última vez y hace una reverencia.
El guionista usa la técnica del sujetalibros para asegurarse de que la audiencia sienta la diferencia moral al observar y disfrutar la historia de Truman. El Truman cautivo como tema para millones de voyeurs se solapa con el hombre que pronto será libre y que vemos actuar para nosotros por su propia voluntad.
Conclusiones
La técnica del sujetalibros es muy útil para mostrar a la audiencia el viaje que han realizado la historia y el protagonista. Al devolver tu historia a donde comenzó, te ves obligado a pensar cuál ha sido el cambio fundamental entre estos dos sujetalibros.
Este dispositivo de encuadre permite que el proceso de escritura se centre en el cambio. ¿Por qué estamos viendo esta historia en este momento de la vida del personaje? ¿Cómo ha sido la historia fundamental de su crecimiento? Agudiza el viaje al que hemos llevado a los espectadores y al protagonista al recordarles cuánto han experimentado.
Así terminamos el pódcast de hoy en el que hemos visto cómo utilizar la técnica del sujetalibros. No sin agradecer a los que os suscribís a los cursos de Guion o contratáis las consultorías y mentorías que ayudáis a que el pódcast se mantenga. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.
El artículo 569. Cómo utilizar la técnica del sujetalibros (bookending) se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.