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Fernando Castro. "Libros recomendados: ojo con el arte. 38. Agustín Fernández Mallo (I)"

Fernando Castro. "Libros recomendados: ojo con el arte. 38. Agustín Fernández Mallo (I)"

EduBerlin · Eduberlin

October 18, 201830m 3s

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Show Notes

Fernando Castro Flórez Publicado el 14 oct. 2018 Comentario de Agustín Fernández Mallo: "Teoría general de la basura. (Cultura, apropiación, complejidad)" (Ed. Galaxia Gutenberg, 2018). Primera parte. Teoría general de la basura De la evolución de la cultura, ahora que atravesamos la era del post, en la que artistas y pensadores reciclan los restos de una sociedad deshecha. Poco tiempo después, Walter Benjamin, en uno de sus recurrentes paseos urbanos, ve una copia del cuadro, la compra, cada noche lo mira con detenimiento y en una de esas observaciones cree ver en ese ángel al Ángel de la Historia y, por añadidura, la alegoría del momento histórico en el que en aquellas fechas se hallaba inmerso Occidente: el progreso como horizonte último. Tal idea, como sabemos, Benjamin la dejó así escrita: Hay un cuadro de Klee que se titula Angelus novus. Se ve en él a un ángel, al parecer en el momento de alejarse de algo sobre lo cual clava la mirada. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas extendidas. El Ángel de la Historia también debe tener ese aspecto. Su rostro está vuelto hacia el pasado. Tal pasado es para nosotros una simple cadena de acontecimientos, pero él ve ahí una catástrofe única que arroja a sus pies ruinas tras ruinas, amontonándolas sin cesar. El ángel quisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer todo lo destruido. Pero un huracán sopla desde el paraíso y se arremolina en sus alas, y es tan fuerte que el ángel ya no puede plegarlas. Este huracán le arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas mientras el cúmulo de ruinas crece ante él hasta el cielo. Este huracán es lo que nosotros llamamos progreso. De modo que el Ángel de la Historia mira hacia el pasado –hacia las ruinas del pasado que van amontonándose ante sus ojos–, pero al mismo tiempo es desplazado –de espaldas– por el huracán que lo impulsa hacia un futuro del cual no puede escapar, un futuro que no es otro que la encarnación del progreso. Este párrafo, que durante un siglo ha sido objeto de toda clase de interpretaciones y reutilizaciones, le da a la Historia –la Historia con mayúsculas– un valor sentimentalmente ambiguo: es pesimista desde el punto y hora en que el progreso, por muy esperanzador que nos parezca, no se halla exento de la contemplación de lo que, destruido, vamos dejando atrás. Y resulta optimista por cuanto viene a decirnos que, aunque sea de espaldas, avanzamos hacia un futuro de prometedores hallazgos. Pero cualquiera que tenga conocimientos de aerodinámica sabrá que si el viento –el huracán en el texto de Benjamin– impacta de cara sobre las alas de un pájaro, éste será elevado y desplazado en la dirección opuesta a aquella en la sopla el viento, es decir, exactamente la contraria a la que postula Benjamin.