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Show Notes
Estados Unidos no tuvo inconveniente en reclutar a través de la CIA a fugitivos nazis para espiar a la Unión Soviética al término de la segunda guerra mundial, e incluso llegó a silenciar el paradero de uno de los criminales de guerra más buscados por Israel, Adolf Eichmann, ejecutor de la solución final para exterminar a millones de judíos. La CIA lo encubrió porque temía que este miembro de la Gestapo destapase el pasado nazi de algunos de los colaboradores de EEUU en Alemania Occidental durante la guerra fría.
La revelación de la protección que EEUU brindó al genocida está contenida en los 27.000 documentos hechos públicos el martes en Washington por los Archivos Nacionales, relativos al comportamiento de la CIA tras la segunda guerra mundial. Los documentos muestran que la Agencia Central de Inteligencia "no movió un dedo" para capturar a Eichmann, según declaró a The New York Times la excongresista Elizabeth Holtzman.
APODO EN ARGENTINA El exdirector de la oficina de asuntos judíos de la Gestapo durante la guerra, promotor del uso de las cámaras de gas para asesinar a millones de judíos y a opositores al régimen nazi, se escondió en Argentina y se hacía llamar Clemens, según revelaron a la CIA los servicios secretos externos alemanes (BND), en marzo de 1958.
"Es trágico que cuando la CIA y el espionaje alemán dispusieron de esta información, los israelís suspendieran temporalmente la búsqueda de Eichmann en Argentina, porque no conocían su alias", que era Richardo Klement, explicó Timothy Naftali, el historiador que ha revisado los miles de documentos hechos públicos. La CIA y el espionaje alemán no comunicaron a Israel el paradero de Eichmann por temor a que él revelase a su vez que Hans Globke, entonces uno de los principales asesores de seguridad nacional del canciller alemán Konrad Adenauer, había sido un alto cargo en la Administración nazi.
Los documentos muestran también que, entre 1949 y 1955, la CIA montó redes de espías alemanes, que incluyeron a antigos nazis, para que se infiltraran en el otro lado --las zonas controladas por la Unión Soviética--, para estar preparados ante la eventualidad de que Moscú decidiese invadir Alemania occidental. Sin embargo, "los datos que estos nazis aportaron fueron en su mayoría rumores o cotilleos, orientados a decir a sus interrogadores estadounidenses lo que querían oír", declaró a The Washington Post Robert Wolfe, exarchivero y experto en documentos sobre los nazis. Wolfe recalcó que estos fugitivos se aliaron con la CIA "con la esperanza de escapar al castigo por sus crímenes, de beneficiarse actuando como mercenarios o con el fin de poner en marcha sus agendas políticas, que no necesariamente eran compatibles con los intereses nacionales de EEUU".