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Tertuliano, creer en el absurdo

Tertuliano, creer en el absurdo

Devenir · Devenir

June 17, 201915m 50s

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Show Notes

Jose Vicente Peñarrubia Creer es el fundamento en el que se basa la religión dominante. Pero hay que distinguir entre dos tipos de estrategias –complementarias- respecto a creer: 1. La primera consiste en creer para comprender; 2. La segunda afirma que hay que creer aunque sea absurdo. El cristianismo -en un primer momento- intenta establecer el principio: “Creo con el fin de entender” (“Credo ut intelligam”). Ya el profeta Isaías afirmó que: “A menos que creas, no entenderás”. También San Agustín vincula la fe a la comprensión o el conocimiento. Así afirma que “no creyeron porque conocieron, sino que creyeron para que conociesen, ya que creemos para conocer, no conocemos para creer” . Según san Agustín, el conocimiento implica siempre la creencia. San Agustín expresa la vinculación entre la creencia o fe y el conocimiento – comprensión o entendimiento - como sigue: “Cree para que puedas entender” . También San Anselmo afirma que no se trata de entender para creer, sino de creer para entender. Es decir, a menos que se crea no se entenderá. El “credo ut intelligam” establece la necesidad de la fe para comprender aquello que fuera de la fe es inteligible. Pero si a pesar de creer no se entiende, al cristianismo siempre le queda una última y decisiva posibilidad para mantener la creencia o fe. Aquí tenemos el famoso dicho de Tertuliano: “Lo creo porque es absurdo” (“Credo quia absurdum”). Tertuliano fue un pagano romano convertido y apologista del cristianismo. No quiso incorporar la tradición intelectual griega al dogma cristiano porque pensaba que era el origen de todas las herejías. Afirmaba la contradicción entre la razón y la revelación por el carácter limitado del conocimiento humano. Pensaba que la filosofía era perniciosa porque no tiene nada que ver con el cristianismo. Estableció la antítesis entre: • filosofía/cristianismo, • hijo de la tierra/hijo del cielo, • discípulo del error/amigo de la verdad, etc. Sus ataques a la filosofía culminaron en el ensalzamiento de la verdad cristiana como verdad incomprensible y absurda. Así escribió: • que la muerte del hijo de Dios es creíble porque es contradictoria, o • que la resurrección es cierta porque es imposible. Hay cosas increíbles o absurdas y precisamente porque son absurdas es la razón para creerlas. La lucha de Tertuliano contra la Antigüedad fue considerada por el filósofo Scheler como una manifestación de resentimiento frente a los valores paganos.