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Friedrich Hayek y la constitución de la libertad

Friedrich Hayek y la constitución de la libertad

Devenir · Devenir

March 21, 20201h 22m

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Show Notes

Con Josep Mª Castella. Cuenta la leyenda que Margaret Thatcher, cuando aún era la líder de la oposición, puso con fuerza sobre la mesa de reuniones del Conservative Research Department un libro y dijo con vehemencia: “This is what we believe” (esto es en lo que creemos). Ese libro era The constitution of liberty, un texto publicado por el economista austríaco Friedrich Hayek en 1960. Su contenido influyó decisivamente en las políticas que se desarrollaron en el Reino Unido y en Estados Unidos desde finales de los años setenta y podemos comprobar, hoy en día, hasta qué punto sus ideas están configurando nuestras vidas comprometiendo medio siglo de avances sociales. La razón por la que he leído sus más de quinientas páginas es porque, como cualquiera puede comprobar, ahí están en hueso todos los argumentos que hoy se utilizan en los círculos políticos liberales y conservadores de todo el mundo. Porque si Hayek se distanció de los conservadores, éstos lo aman. De modo que hablamos de un libro muy influyente allí donde se toman decisiones, aunque, actualmente, no sea conocido por el gran público. Un libro con el que debe batirse conceptualmente todo el que esté interesado, al menos, en comprender el mundo actual. Hayek como economista pertenece a la llamada Escuela Austríaca que sostenía que: las instituciones sociales más importantes no eran resultado de decisiones premeditadas, sino de una evolución adaptativa lenta que las dotaba de un carácter universal; la importancia de la defensa del libre mercado frente a la presencia predominante de teorías económicas socialistas; el carácter monetario de los ciclos económicos y ponía el énfasis en el individualismo y subjetivismo del ser humano como actor económico, que valora objetos que sin dejar de tener características objetivas, como la cantidad de trabajo necesaria para su producción, son juzgados conforme a las necesidades de cada ser humano. El ser humano es un actor que no tiene todo el conocimiento y produce fenómenos nuevos al interactuar con otros. Fenómenos regulares que no son planificados conscientemente. La Praxeología o ciencia de la conducta del hombre ante el mundo es decisiva en economía. Con estos antecedentes y el contraste intelectual que supusieron las doctrinas de Maynard Keynes para el afinamiento de sus ideas, Hayek construyó, más allá de sus intereses científicos, una teoría de la libertad como fruto de la actividad económica orientada de determinada manera. Él consideraba que el avance teórico e ideológico del socialismo lo dotaba de un halo de progresismo y utopía que lo hacía imbatible en el corazón de los votantes de las democracias occidentales. Esa es la razón por la que fundó la Mont Pelerin Society, que todavía existe. Esta fundación se creó en 1947 y contó como miembros fundadores con el propio Hayek, Karl Popper y un joven Milton Friedman entre los 38 interesados que se reunieron en la villa suiza de Mont Pelerin. Esta vena activista de Hayek lo llevó a escribir dos libros ideológicos que tuvieron gran influencia sobre sus lectores políticos. Estos libros fueron The road of serfdom (1948) y The constitution of liberty (1960) que reseñamos en este artículo. RESEÑA El libro es extenso y omniabarcador de lo que puede interesar a un lector que le preocupe el sustrato de los social que es la disciplina económica. Hayek es un autor de amplio espectro cuyas opiniones halagan los oídos conservadores y liberales y rechina en los oídos de los llamados, por él, socialistas. Para que esta reseña sea útil le vamos a dar la palabra al propios Hayek a partir de textos escogidos, en la seguridad de que no necesitan interpretación porque hay que reconocerle la claridad de su forma de transmitir sus ideas. Pero, antes, un resumen de las ideas principales. 1.- LIBERTAD La libertad está en el corazón del sistema de pensamiento de Hayek. Él es un economista, pero se da cuenta de que con sólo argumentos económicos no puede cambiar las políticas de los gobiernos con su gran influencia sobre el funcionamiento de la economía. Cree que la economía de la planificación gubernamental está soportada ideológicamente por el concepto de igualdad, mientras que la economía del mercado es vista, despectivamente como la opción de la codicia, de que poco se puede esperar para cautivar corazones. En consecuencia decide proporcionar las bases para una economía soportada por el concepto de libertad. Por eso, en este su libro fundamental, construye primero las bases conceptuales de la libertad para, después, buscar meticulosamente, en todos los aspectos de la vida social, cualquier peligro para ella. Hayek considera que la libertad es la ausencia de coerción para la acción propia por parte de otras personas. Todo otro matiz sobre la definición es visto por Hayek como sospechoso. Por eso discute los conceptos de libertad política, libertad subjetiva y libertad para hacer cosas que aparecen en las discusiones de la época (años 60). Él Considera que se puede ser libre en un clima de opresión política; que se puede ser libre frente a otros, mientras se es esclavo de las propias pasiones y, finalmente, considera que la libertad para hacer, es la confusión de la libertad con el poder y que aquí está el mayor peligro, pues se puede destruir la libertad en nombre de la libertad. Él cree que la libertad conseguida eliminando obstáculos para su ejercicio ha sido usada por el socialismo para reforzar su pretensión de imponer la igualdad extrayendo recursos económicos de la actividad del mercado. Este peligro lo neutraliza afirmando que un vagabundo sin recursos puede ser más libre que un soldado obligado a la disciplina militar. Pero, ¿Qué libertad es esa que Hayek quiere preservar a toda costa? aquella que surge de la ausencia de coerción por parte de otros hombres. Sobre esta sencilla idea construye su castillo. Y, desde él, combate también a los conservadores, pues no concibe una sociedad moderna estacionaria, dado que, en su opinión, el progreso es necesario para que el proceso de creación, producción y distribución no pare. Un dinamismo cuyos motores son la desigualdad (el deseo de tener mejor vida) entre los actores económicos y la competencia entre los que afrontan el protagonismo en el proceso de progreso material...