
Audio is streamed directly from the publisher (ivoox.com) as published in their RSS feed. Play Podcasts does not host this file. Rights-holders can request removal through the copyright & takedown page.
Show Notes
En este año 2020 se celebra el centenario de Benito Pérez Galdós (Las Palmas 1843 - Madrid 1920) novelista, dramaturgo, cronista y político español que está considerado uno de los más importantes autores en lengua española. Aquí nos unimos al homenaje y recuperamos las dos primeras series de sus episodios nacionales, maravillosamente teatralizadas en los años setenta. Unidos los audios y mejorado el sonido resulta, mayor si cabe, un auténtico placer su escucha...
Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912. Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), pasando por las guerras carlistas, hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió. En estas obras, Galdós perfeccionó un tipo único de ficción histórica que se basó en una investigación meticulosa utilizando memorias, artículos de periódicos antiguos y relatos de testigos presenciales. Las novelas resultantes son relatos vívidos, realistas y precisos de los acontecimientos históricos.
Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española, asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.
.............................................
Los cien mil hijos de san Luis es la sexta novela de la segunda serie de los episodios nacionales de Benito Pérez Galdós,1? escrita en febrero de 1877 y publicada ese mismo año.2? Describe las intrigas de Fernando VII de España y su camarilla para facilitar la invasión de un ejército francés en 1823,3? los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando del duque de Angulema, cuya consecución supuso el fin del trienio constitucional y el inicio de una época de terror conocida como la Década ominosa.4?
En este episodio, Galdós somete el relato histórico a la licencia literaria de un hipotético manuscrito, escrito por Jenara Baraona, que como ya hizo Juan Bragas en los primeros episodios, dará su versión «demagógica, hipócrita y egoísta» de los hechos.a?4? En realidad, Galdós se sirve en gran parte de los trabajos y textos históricos de Vayo, el marqués de Miraflores, Alcalá Galiano, Quintana, Mesonero e, incluso, de Chateaubriand.b?
Personajes históricos y literarios se entremezclan una vez más en el argumento de folletín romántico, con una Jenara Baraona que oficia de agente del rey Felón entre los franceses, negociando con el mismísimo vizconde de Chateaubriand.4?
El día siguiente, 1.º de Marzo, era el señalado por Chateaubriand para recibirme. Yo tenía vivísimos deseos de verle, por dos motivos: por mi comisión y porque había leído la Atala poco antes, hallando en su lectura profundo deleite. No sé por qué me figuraba al vizconde como una especie de triste Chactas, de tal modo que no podía pensar en él sin traer a la memoria la célebre canción. Pero todo cambió cuando entré en el Ministerio y en el despacho del célebre escritor que llenaba el mundo con su nombre y había divulgado la manía de los bosques de América el sentimentalismo católico y las tristezas quejumbrosas a lo René. Vestía de gran uniforme. Su semblante pálido y hermoso no tenía más defecto que el estudiado desorden de los cabellos, que asemejaban su cabeza a una de esas testas de aldeano en cuya selvática espesura jamás ha entrado el peine. En sus ojos había un mirar tan vivo y penetrante, que me obligaba a bajar los míos. Estaba bastante decaído, aunque su edad no pasara entonces de los cincuenta y dos años. Su exquisita urbanidad era algo finchada y fría. Sonreía ligeramente y pocas veces, contrayendo los casi imperceptibles pliegues de su boca de mármol; pero fruncía con frecuencia el ceño, como una maña adquirida por la costumbre de creer que cuanto veía era inferior a la majestad de su persona.
Capítulo X, Galdós (1877)