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Show Notes
Agustín García Calvo en el programa Pensamiento de Radio 3 (1988-90)
Con Xavier Bermúdez
Trascripciones de los programas por Raquel Rivera...
De nuevo gracias mismis por abrir esa pista y descubrirnos estos maravillosos programas de radio en los que Agustín García Calvo ofreció esa transgresora opinión suya sobre un montón de temas que sin duda algunos va a ser una delicia escuchar...
Vamos a ver, para empezar, que pensaba sobre estos dos asuntos tan de actualidad como son las vacaciones y los viajes...
Y, por si no fuera poco, hay transcripción de cada programa:
Vacaciones
Xavier Bermúdez -Hola, buenos días.
Como sabéis, la institución de las vacaciones ha venido jugando un
papel doble: por un lado, ha sido un balón de oxígeno para poder volver
con renovadas fuerzas al trabajo; por otro, señuelo para justificar un poco
ese tiempo de trabajo, justificar que se estaba trabajando por algo. En los
últimos años a esas dos funciones se le ha añadido otra, una especie de
encargo positivo: ahora mismo las vacaciones además son un tiempo en
el que hay que consumir, hay que gastar, incluso dándole a este gasto y
a este consumo un ribete cultural, o sea que, como veis, también ha venido ocurriendo esto paralelamente a lo que le venía sucediendo al fin de
semana o a las llamadas horas de ocio con respecto a la semana laboral,
a las jornadas de trabajo. Éste es el tema del que hoy vamos a hablar
con Agustín García Calvo, al que tenemos aquí con nosotros. Buenos
días, Agustín.
Agustín García Calvo -Buenos días, Javier.
Sí, vamos a entrar con las vacaciones: vamos a fijarnos sobre todo,
yo creo, en lo que las vacaciones tienen de trabajo –eso es importante–
y, muy en relación con ello, lo que las vacaciones tienen de idea o, como
suelen decir en la prensa, de ideología: idea de los sitios, idea del placer,
idea del pasárselo bien; todo lo cual se vende, naturalmente, en lugar de
los sitios, en lugar del pasárselo bien, en lugar del placer, con el cambiazo acostumbrado; y yo espero que respecto a esto haya numerosos testimonios de los oyentes, tanto en cuanto a presentarnos el carácter
esencialmente trabajoso de las vacaciones como en cuanto a insistir en
este carácter ideal: ambas cosas, lo trabajoso y lo ideal, tienen que ver
con el juego del tiempo al que ya tú mismo has aludido ahora, ¿no?; se
trata esactamente de eso, del supuesto tiempo libre, que, en verdad, es
tiempo vacío (parece que las palabras de vez en cuando tienen su sino,
como decían los antiguos, y ésta de vacaciones, que justamente hace
alusión al vacío, pues lo tiene en especial, ¿no?); se trata de el tiempo
libre, es decir, el tiempo vacío, que, al complementar al otro, al tiempo
lleno, se vuelve igual que él. Consecuencia inmediata es que, naturalmente, ese tiempo libre, ese tiempo vacío, lo primero que hay que hacer
es llenarlo (el vacío es, literalmente tomado, tomado en puro, insoporta-
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ble para cualquiera; entonces, para que se le pueda tragar hay que presentarlo lleno, un vacío lleno, que no es ninguna plenitud, sino simplemente eso, un vacío lleno), y con esta condición de tiempo vacío pero
lleno de cosas es con la que se ligan las condiciones, que decíamos, del
trabajo, de las vacaciones y de lo ideal. Fíjate que en principio parece
que las vacaciones, lo mismo que los fines de semana, lo mismo en definitiva que la jubilación al final de la vida, parece que debían ser como la
compensación, el descanso, el premio de las otras partes de la vida, de
la semana o del año, que estarían dedicadas al trabajo propiamente dicho.
Parece que casi todos nosotros (la gente de mi edad, la de la tuya
incluso, y los más jóvenes), parece, digo, que por lo menos pueden recordar un tiempo en que las vacaciones tenían un cierto sabor, es decir,
sabían a vacaciones, sabían, por tanto, pues a yerba o a mar o a sol, pero, en fin, a cosas palpables, ¿no?: era como una ocasión para que, con
el cambio de sitio y el cambio de ritmo de vida, esta vida pudiera saborearse de alguna manera, palparse. Bueno, esto se recuerda, esto es un
recuerdo que se conserva; no sé hasta qué punto es un recuerdo mítico
o real, pero en todo caso está allá, lejos. Aquí tenemos delante aquello
de lo que realmente nos estamos ocupando hoy, o sea, las vacaciones
tal como son hoy día. Entonces, el hecho de que el tiempo vacío sea de
la misma naturaleza que el tiempo del trabajo, que el tiempo ocupado,
trae consigo que las vacaciones, igual que los fines de semana, igual que
la jubilación, se vuelvan literalmente y palpablemente más trabajosos.
Imagínate lo que hay que hacer para irse de vacaciones: ¿cómo se puede esperar, cómo la gente todavía puede seguir esperando que después
del enorme trabajoso esfuerzo de la preparación, con Agencias o sin
Agencias, de la puesta en ruta si es que se elige el camino de arrastrar el
coche personal con la familia cargada en él, de la lucha con todos los inconvenientes de carreteras y demás, que apenas puede pensarse que el
mes escaso que viene después pueda servir para dar descanso de ese
trabajo mismo (no del trabajo del año, sino del trabajo de irse de vacaciones y de haberlas preparado con Agencias y sin Agencias), que después viene rematado por un viaje de retorno, que es no menos trabajoso
sino generalmente más todavía que el viaje de ida, cómo puede todavía
seguirse diciendo que estas vacaciones tienen un carácter de descanso,
de relajamiento, de compensación, de premio del trabajo?
Bueno, ésta es la mentira, pero es la forma de mentira que en todas
partes reina, que el Capital y el Estado imponen, sólo que tal vez en este
asunto de las vacaciones estalla de una manera especialmente clara para quien quiera verlo u oírlo. Con eso está muy ligado lo otro, aquello sobre lo que justamente está montado el negocio de las vacaciones (uno de
los capítulos más importantes del movimiento del Capital), aquello otro
que decíamos: la Idea. Están ahí, en los prospectos de propaganda de
las Agencias: están retratados Tailandia, Río de Janeiro, Menorca, Fuerteventura; están retratados con sus paisajes, con sus hoteles -más o me-
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nos convencionales según el estilo impuesto, o en algunos casos más al
estilo viejo- puestos en medio de esos paisajes: te esplican bien qué es
lo que vas a disfrutar, las formas de tu disfrute, incluído el paisaje, la visualidad misma de la cosa. Y entonces se supone que eso es un atractivo; eso que, para cualquier corazón así como medianamente sano, podría servir para echarle para atrás, para hacerle oler el cambiazo, la mentira que en todo ello hay, pues no, sin embargo, para el Capital, para el
negocio del Turismo y de las vacaciones, sigue funcionando como si fuera efectivamente un atractivo. Y ahí están todos los... todas las ideas
cromadas de los más diferentes sitios del mundo: el mar y la montaña y
la yerba convertidos en Idea, en visión de folleto de propaganda de
Agencia, y se supone que la obligación del ciudadano es coger y, cumpliendo los trámites indispensables, ir a ocupar esos sitios que están previamente puestos en los cromos de los folletos de propaganda. Bueno,
esto es la presentación de algo que, por otra parte, estoy seguro que
muchos de nuestros oyentes saben, la presentación de lo trabajoso y de
lo ideal de las vacaciones, por tanto de la mentira. Aquí se está esperando que mientras por lo menos haya una parte de la gente de acá abajo
que pueda gritar, decir, proclamar que es mentira lo que es mentira, todavía queda algún respiro de vida ¿no? Lo malo sería si todos nuestros
oyentes se lo hubieran creído, creyeran de verdad en las vacaciones, en
que las vacaciones son vacaciones y en que las yerbas, los mares y las
montañas que hay en esos cromos de las Agencias son de verdad yerba,
montañas o mares palpables.
XB -Os recuerdo que los telé... ¿Tenemos ya una llamada? Bueno,
pues luego os recuerdo los teléfonos y damos paso a la primera llamada.
Hola.
1 -Hola, ¿qué hay?
XB -¿Qué tal?
1 -Pues bien. Verás, es que resulta que ustedes siempre soléis
hablar… el señor este García Calvo siempre suele hablar en unos términos pesimistas, ¿no? Y es cierto, porque la vida es dura, es bastante dura; yo, sin ir más lejos, tuve una piedra de riñón hace dos días y sé que la
vida es muy dura, ¿no? Entonces yo he observao una cosa, y es que en
este planeta se han hecho esperimentos a niveles de millones de habitantes en el sentido de que había hombres que pensaban que se podían
hacer las cosas mejor: me refiero, por ejemplo, al esperimento de la
Unión Soviética o de la China o esperimentos menores como el de Cuba
u otros esperimentos: todos ellos han fracasao de manera ostensible, y
han fracasao precisamente por la naturaleza del individuo; no sé si me
entendéis lo que quiero decir…
XB -Sí, se entiende bien.
1 -La misma naturaleza del individuo y el entorno que lo rodea ha ido
haciendo en los millones de años que la conducta sea de una manera
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determinada y que los alicientes, que los incentivos que hacen que el individuo luche sean precisamente unos que lo llevan al mal. Yo era de izquierdas, yo pensaba que el comunismo era relativamente bueno sin
haber leído nunca a Marx ni a Lenin, como les pasa a los cientos de individuos que militan o a los miles que militan en los Partidos Comunistas,
que no tienen ni puñetera idea, ¿no?, pero después de haber leído por
ejemplo a Herder, que me ha abierto los ojos (un individuo notable), y a
otros muchos, porque yo soy lector de afición, he llegao a la conclusión
de que el único Sistema (que es malo, eh, es malo, pero tengo que admitirlo aunque me duele), el único Sistema que realmente permite que los
individuos consigan no solamente un nivel intelectual avanzado, sino un
nivel económico (con sus altibajos normales, que, como suelen ser los
que el Sistema Capitalista da... pero no hay nada perfecto), es realmente
el único, digo, Sistema que permite esto es el Sistema Capitalista. A mí
me duele decirlo, pero después de haber leído a Herder tengo que admitir y entrar por el aro. Entonces, siempre que ustedes habláis en ese
término pesimista (yo comprendo que hay que hablar y hay que rellenar
los espacios de la radio), pero me parece que, digamos, habláis en el
vacío, habláis para que el viento se lleve las palabras; no sé si me esplico bien, o quizá no.
XB -Sí, te esplicas bien, pero no…
1 -Es duro admitirlo, como dice un esclavo en el Astérix: le dice “¡Oh,
es duro admitirlo, oh amo!”, le dice, ¿no?
XB -Ya, pero no hay mucha necesidad de relleno porque se esperan
más llamadas acerca del tema.
AGC -Sí, sí, vamos a aprovechar rápidamente esto.
1 -Bueno, cuelgo.
XB -Vale. Gracias.
AGC -Gracias.
1 -Ta luego.
AGC -Lo que usted... lo que este oyente nuestro declara fracaso de
otros sistemas de dominación no consiste sino en que aquellos otros en
verdad son éstos, es decir, que se parecen demasiado unos a otros, y
que el dominio del Capital y del Estado justamente tiene formas cambiantes para ser el mismo por todas partes y en todos los momentos. No se
trata de pesimismo: para ser pesimista u optimista, ya lo hemos dicho
otras veces, hace falta creer en el Futuro, y si contra algo estamos
hablando aquí costantemente es contra el Futuro, y en esta ocasión precisamente contra esa forma de Futuro que se viste de vacaciones y a lo
que querríamos referirnos sobre todo. Finalmente, para hablar contra el
condicionamiento del individuo, hay que recordar lo que una y otra vez se
ha dicho aquí y se volverá a repetir tantas veces: individuo personal es
algo idéntico con el Estado y el Capital mismo; no se trata de ningún ente
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palpable, ningún animalillo que ande por ahí y al que se le pueda pasar la
mano por el lomo; eso no es individuo: individuo es una cosa astracta,
ideal también, como el Estado y como el Capital, y en ese sentido, mortal: en ese sentido, representante de la muerte. Bueno, vamos a ver si el
resto de nuestros oyentes quiere seguir maldiciendo de las vacaciones, a
su manera y según sus esperiencias, porque, como decíamos antes, por
lo menos si hay, no individuos, sino gente por acá abajo que por lo menos puede llamarle a la mentira mentira, todavía esto es un aliento de vida; lo peor sería el contentamiento, el sometimiento total.
XB -Os recuerdo que los teléfonos a los que tenéis que llamar, si así
lo deseáis, son el 442 71 26 y el 711 10 99. Ahora... ¿tenemos una llamada? Pues adelante. ¿Sí? No.
Bueno, ahora cuando nos recordabas, Agustín, lo de las imágenes
de los folletos, yo me acordaba de un chiste de éstos de viñeta donde un
incauto veía el reclamo de una Agencia de Viajes: se veía la playa, una
palmera, una chica muy guapa; inmediatamente saca el billete, se va pa
allá y se encuentra con la sorpresa de que no estaba la chica cuando llega: la falta de la chica podría muy bien representar la falta de todo lo que
se promete.
AGC -Bueno, es complicado el asunto: efectivamente la chica era
una chica ideal, igual que la palmera, igual que lo demás, porque, en un
prospecto de propaganda turística o veraniega o como sea, no se pueden presentar más que ideas, imágenes, que son ideas, ¿no?, de las que
antes dije que, aun siendo efectivamente la presencia misma, la evidencia misma de la falsedad, se supone que siguen teniendo que funcionar
como atractivos; este hombre al que te refieres evidentemente no había
entendido bien la cosa, no se había tragao bien del todo el carácter ideal
de aquello que se le proponía. Entonces, él pensaba que detrás de aquella chica ideal podía haber una chica palpable en algún sitio, ¿no?: es
una equivocación bastante humana y comprensible en la que, por desgracia, por desgracia en definitiva, no caen por supuesto la mayor parte
de los clientes, los cuales ya han aceptado la convención de que lo que
se les ofrece es un cambiazo: en lugar de lo palpable, ideas; en lugar de
vida, pues un tramo de vacaciones; y en lugar de yerba, mar, montaña,
mujeres, lo que sea, pues sus imágenes, sus ideas.
XB -Sí, damos paso, entonces a la segunda llamada: comunicando.
¿Pasamos a otra? Comunica también. ¿No queda ninguna?
Bueno, respecto al carácter de idea del que hablabas, a mí me llama
la atención, por ejemplo, que muchas veces parece que las vacaciones
de alguna gente, cuando te las cuentan, se resumen en que han conseguido estar en tal lugar, porque ves por ejemplo a los turistas centroeuropeos o noreuropeos que vienen por aquí…
¿Tenemos una llamada? Bueno, pues la vamos a dar paso. ¿Sí?
2 -¿Se oye?
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XB -Sí.
2 -Mire...
XB -Se oye un poco lejos. A ver.
2 -Mire. Ahora ¿se me oye?
XB -Sí, mejor. A ver.
2 -Mire, es que quería decir que parece como si en este país todo el
mundo pare-... todo el mundo tuviera vacaciones, ¿no?, y yo pienso que
hay mucha gente que no tiene vacaciones y que, bueno, que es mù injusto, ¿no?, y que, bueno, tó lo que están hablando de las vacaciones me
parece bastante lógico, ¿no?: que son mù idiotas me parecen a mí tóos,
¿no?, pero que eso: hoy día es que hay mucha gente que no tiene vaca-
... que no tiene vacaciones, y que de esa gente nunca se habla, ¿no?; y
ya‘stá.
AGC -Pero ¿en qué especie de gente estás...
XB -Se ha cortado.
AGC -Nos ha dejado un poco en suspenso, porque yo no sé si estaba pensando por ejemplo en los parados (que, efectivamente, los parados vacaciones no tienen, claro: se desprende que si uno no trabaja durante el año pues no tiene vacaciones) o, qué sé yo, tal vez podría hablar
de gente más o menos mendiga o marginada, con la cual el sentido de
las vacaciones no tiene mucho que ver.
XB -¿O de sueldo muy pequeñito?
AGC -O tal vez de gente que no se puede pagar sus vacaciones:
funcionarios en la escala mínima y muy modesta: no sé si los habrá todavía, porque los sindicatos, siempre al servicio del Orden como están
en los últimos tiempos, se han preocupado, entre sus reivindicaciones
económicas, una y otra vez, de conseguir para todo el mundo los 30 días
o, si es caso, los 31 o los 32, que parece que es la máxima aspiración,
¿no? De manera que, no sé, me habría gustado preguntar a nuestra
oyente si ella piensa que esta gente que tiene... que no tiene vacaciones
en la que ella estaba pensando es una gente especialmente desgraciada
por ello y que debería seguir aspirando, como todo buen funcionario, a
conseguir esa reivindicación de tener vacaciones de un mes, por lo menos un mes; pasar de un mes parece que empieza a ser un poco ya salirse de madre, pero un mes, por lo menos un mes al año, ¿no? No sé,
en todo caso, en todo caso parece que la condena normal, la condena de
la población normal es ésa, es la condena a tener vacaciones, es decir, a
no sólo tener que estar trabajando once meses, sino que trabajar estra y
de una manera especialmente fatigosa la mayor parte de las veces el
otro mes que... el otro mes que le queda; y que, si fuera poco lo que en la
vida cotidiana y corriente se le da de cambiazo de las cosas por las ideas
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de las cosas, pues todavía, con motivo de las vacaciones y su organización, este cambiazo sea más sangriento y más sensible.
XB -Sí tenemos más llamadas. Adelante. Hola.
3 -Hola.
XB -Sí.
3 -Soy Javier, de Asturias.
XB -Muy bien.
AGC -Hola.
3 -Quería hablar sobre un tipo de vacaciones que yo siempre odié
mucho, ¿no?, y es cuando resulta que llega el verano y vas a visitar los
familiares: te cogían todo el verano (íbamos a Zaragoza específicamente,
y pasabas un calor horrible, ¿no?), y de visita a familiares, primos, hermanos y todo lo demás, ¿no?; y claro, siempre estabas, pues el verano,
el mes, fuera de los amigos: yo que soy de Asturias podía ir a la playa,
pues, claro, en Zaragoza no había mar y realmente lo pasabas pero fatal,
¿no? Y era eso lo que quería esponer.
AGC -Sí, es una esperiencia útil (se te agradece), aunque me parece que un poco arcaica, un poco pasada de moda.
3 -Bueno, estoy hablando de cuando eres pequeño, que todavía no
puedes ir por tu cuenta y tienes que sufrir las vacaciones que quieren los
padres, y siempre te buscan algún chollillo de éstos.
AGC -Sí, pero se decía: yo también recuerdo que gente de tu tierra
decía “Bueno, es que el mes de verano hay que ir a la Meseta a secar”,
¿no?; es una cosa que se decía; la gente que vivía en sitios muy húmedos pues tenía esa, en fin, idea (no sé si era idea o tenía alguna justificación): había que irse a la Meseta a secar, y entonces, pues como en tu
caso, se aprovechaban, a veces, pues a parientes que vivieran alrededor
de sitios tan hórridos como Valladolid o Zaragoza, y sucedía eso, pero en
todo caso, lo que te digo es que, vamos, eso está un poco fuera del sistema, tu esperiencia: forma parte de aquello que con más o menos agrado se recuerda de otro tipo de organización de las vacaciones. Hoy, por
supuesto, seguramente no se te daría, ni a tus niños se les dará.
3 -Y lo que quería comentar era que, gracias a eso, odio totalmente
las vacaciones, no me gusta salir de vacaciones fuera de la provincia,
sobre todo en verano.
AGC -Haces muy bien, haces muy bien en odiar, sean cuales sean
los motivos y a pesar de lo que estaba diciendo. Pero centrémonos sobre
todo en formas de tristeza más inmediatas, centrémonos y esperemos
que recojamos otros testimonios diversos sobre las diversas formas de
tristeza de las vacaciones, y especialmente las más progresadas, las que
más ofrecen las Agencias hoy día.
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XB -Sí, ¿tenemos más llamadas? ¿Sí? Se ha... ha colgado también.
4 -No.
XB -¿No? ¿Estás?
4 -Sí. Además llamo de Alicante.
AGC -Ah, muy bien.
XB -Cuéntanos.
4 -Pues es que aquí en Alicante es donde más visible (bueno, supongo que en otras partes del Estao también), pero aquí es que es bien
visible el sentido que puede tener la fiesta, ahora, con la gran infraestructura turística, que se mueven de acá para allá. El caso… lo que yo quería
pediros que comentarais era, vamos, precisamente este cambio en el
sentido de la fiesta colectiva desde, no sé, desde el Renacimiento, la
Edad Media o, bueno, sin ir tan lejos, ¿no?, hasta la actualidad. Vamos,
yo creo que en el pasado la fiesta popular tenía pues un sentido liberador, incluso pretendía invertir las formas de la cultura oficial, religiosa, jerarquía (bueno, el Carnaval yo creo que es el más... la forma más evidente en este sentido) y, bueno, yo creo que incluso sigue subsistiendo esta
forma de fiesta, vamos, autosuficiente por parte de las clases sociales,
bueno, las clases sociales más representativas de ese espíritu, de ese
espíritu inversionista. Y, bueno, por ejemplo las manifestaciones periódicas que se dan en la época primaveral que, bueno, yo como estudiante
pues lo he vivido, claro, y es cierto que se nos ha criticao muchísimo
desde los medios, bueno, desde la palestra pública diciendo que los
jóvenes salíamos a la calle en verano, bueno, en primavera, porque, en
fin, como llega el buen tiempo; yo creo que en parte tienen algo de razón,
pero es que no sólo es eso: es decir, que, cuando salimos a la calle,
pues protestamos, pero no protestamos haciéndonos el harakiri públicamente, sino todo lo contrario, ¿no?: montando nuestra fiesta colectiva. Y
en ese sentido yo creo que sigue subsistiendo ese espíritu, aunque se
nos pretenda domesticar con estas épocas veraniegas. Que además me
acuerdo que un amigo del País Vasco, bueno, venía aquí y decía “¡Bueno! Esto es Sodoma, o Gomorra”: porque es verdad, aquí la gente viene
pues no ya a, vamos, a luchar contra el horror al vacío ¿no?, y bueno,
pues eso: que ya lo comentaréis vosotros mejor que yo, supongo, estas
cuestiones.
AGC -Muy bien, son unas cuantas cosas. Desde luego no es que
uno pueda mantener una gran admiración y cantar muchas alabanzas de
la fiesta en el sentido tradicional tampoco, porque al fin y al cabo ella estaba sometida al calendario por un lado y estaba sometida a la Iglesia o a
las formas de Estado diversas por el otro. De manera que –vamos– parece que no es igual que añorar el paraíso el acordarse de la fiesta en el
sentido tradicional; lo que pasa es que, bueno, pues el Estado y el Capital progresan y hoy nos llama la atención sobre todo esta forma más
avanzada de la fiesta, donde la condición del tiempo vacío se declara de
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una manera más impresionante. En cuanto a las manifestaciones de los
estudiantes como fiesta, la verdad es que cuando se trata de eso, cuando se trata de esas fiestas, pues a uno no le alegra demasiado el corazón, ¿no? Yo las revueltas estudiantiles que recuerdo con un recuerdo
más, digamos, palpable y casi alimenticio son manifestaciones que no
ocurrieron en primavera, ¿no?, que ocurrieron, por ejemplo en el ‘65, en
pleno febrero, con lluvia y con mal tiempo y todo eso. Bueno, cualquier
momento es bueno para rebelarse y que la rebelión tome la forma de
fiesta, tal vez en el sentido que dices, ¿no?; después de todo, la rebelión
viene de no se sabe dónde, viene de abajo, y por tanto señalarle sitios en
el calendario, aunque sea el sitio de la primavera, no parece que tenga
mucho sentido.
Bueno, gracias por este testimonio desde Alicante, donde en efecto
se junta el enorme negocio de la propaganda turística y vacacionaria con
el atractivo de los múltiples jubilados en Benidorm, y por todo lo demás:
es decir, una especie de esposición permanente de qué quiere decir esto
del tiempo vacío y que al mismo tiempo nos recuerda la condición ideal,
¿no?: los sitios de buen clima, es decir, Málaga, Alicante, el Caribe, se
convierten de tal manera en ideas de sí mismos que yo pienso que anula
cualquier posibilidad de que las delicias mismas del aire, del agua, de la
arena se puedan sentir nunca más; bueno, aparte de que las delicias de
la arena son una mostruosidad de por sí: vamos, es decir, en el buen
tiempo, en el buen tiempo, como es natural, a cualquier cuerpo y corazón
sano lo único que le apetece es estar a la sombra y fresquito, como ha
sido, como ha sucedido siempre, ¿no? Esta mostruosidad de tener que
dedicar ese mes, entre otros trabajos horribles, al trabajo de tostarse o
de tenderse en la arena para practicar la adoración al astro rey, ese espectáculo horrendo y tristísimo que ofrecen las playas por todas partes
es ya como una muestra especialmente sensible y palpable de todo lo
que estamos diciendo.
XB -Sí. Tenemos otra llamada. Hola.
5 -Sí, ¿qué hay?
XB -¿Qué tal?
5 -Ná, bien.
XB -Cuenta.
5 -Oye, le quería preguntar al señor... García Calvo es, ¿no?
XB -Sí
5 -Sí, que, después de la esposición que ha hecho, que a mí me ha
parecido un poco una crítica negativa de las vacaciones ¿no? Y me parece que le falta decir, a ver en su opinión, o sea, cómo se deben tomar
las vacaciones.
XB -Ya. Sí.
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AGC -Sí, que sacáramos alguna conclusión práctica en el sentido
contrario. Bueno, aquí ya hemos dicho más de una vez que parece que a
la gente que hablamos, sea por radio, sea por otro sitio, la labor que más
nos cabe es la labor de hablar y que la forma de hacer pues es hablar y
que hablar es una forma de hacer y, bueno, lo que resulte de esta conversación no lo sé, ni hasta qué punto puede hacer... [corte].
6 -[corte] ...para mí bastante significativo de lo que son las vacaciones, por lo menos aquí, que es un sitio bastante turístico: aquí lo que sucede es que la gente baja a la zona del puerto, donde está toda la marcha: la marcha consiste en dar vueltas alrededor de boutiques, ¿no?,
constantemente pasa la misma gente (porque yo trabajo del turismo y lo
estoy viendo constantemente), pasa la misma gente, y consiste únicamente en comprar ropa, por ejemplo, o accesorios o historias en tiendas.
Simplemente girar, dar vueltas, y emborracharse muchísimo. Eso para mí
es, concretando muchísimo, lo que hace la gente aquí, ¿no?
AGC -¿Sabes?: este testimonio desde Ibiza, que nos da una imagen, yo creo, que no tiene por qué llamarse exagerada siquiera de cómo
es eso que se llama marcha, es decir, eso que se les vende como marcha a los muchachos. Efectivamente, ‘vive tu vida’ ya se sabe que quiere
decir ‘compra’ (esta mujer nos lo ha dicho cómo sucede nada menos que
en Ibiza), ‘compra’, que lo mismo pueden ser las ropas de que ella habla,
que, efectivamente, los productos para conseguir emborracharse más o
menos penosamente, que la audición de los horrores de las discotecas,
que cualquier otra cosa que pueda dar la impresión de dinamismo, de
ruido, marcha, y que por tanto pueda venderse fácilmente como sustituto
de alguna posible forma de vivir, de pasárselo bien, de disfrutar.
7 -Sí, mire, quería decir que las vacaciones, pues mire usté: si me
permiten voy a esponer de antes y de ahora: las vacaciones de antes
pues eran familiares, eran tranquilas y eran para eso, para descansar;
hoy son arriesgadas, y mire usté lo que está pasando en las carreteras,
de muertes; después, pues ya ve usté, va la gente desaforá por ahí, que
no tienen tranquilidad, no tienen vacaciones se puede decir, o que casi
trabajan más que estando en su puesto de trabajo; después, ya ve usté,
para la juventud, por la noche, la discoteca, con los cubatas, las litronas y
droga, y después, al otro día, la playa, pues espuestos a que una jeringuilla de ésas, canalla, de ésas que se tiran, pos que se la claven cualquier persona por ahí. Ya ve usté la diferencia que va de antes a ahora.
Ala, muchas gracias.
AGC -Bueno, lo claro es lo de ahora: efectivamente aquí estamos,
como siempre, tratando de descubrir en la actualidad la eternidad. Probablemente nuestro oyente tiene razón en hacer la comparación; tiene
razón hasta cierto punto: en efecto, parece que esa comparación en el
recuerdo o del recuerdo con lo que hoy se sufre directamente puede ilustrarnos, precisamente a través del movimiento del progreso de la istitución de las vacaciones, sobre lo que está en su esencia misma y tal vez
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ha estado desde siempre: en su esencia misma está el vacío, está el
aburrimiento, y además la necesidad de presentar ese aburrimiento como
lleno. Yo querría que recordáramos este par de imágenes de mar y de
montaña, ¿no?: querría que recordáramos los trabajos de los muchachos
montando equipo de esquiadores, en más o menos alto rango, con más o
menos dinero, yéndose a trabajar a la montaña, y a trabajar en esa forma
que es la de la competición deportiva, con el esquí o con lo que sea, y la
imagen de estas señoras practicando la devoción del astro rey tendidas
sobre las playas, es decir, sufriendo de una manera evidente, incluso
destilando sufrimiento por todos sus poros, pero cumpliendo, a pesar de
todo, de una manera heroica en lo que les está mandado por el Estado y
el Capital. Este par de imágenes tal vez deben servirnos un poco como
de guía para continuar con el análisis de esta istitución.
XB -Sí, tenemos, me parece, otra llamada más. Hola.
8 -Si.
XB -Sí, adelante.
8 -Escucha, soy José-Luis y llamo desde Barcelona.
AGC -Hola.
8 -Pues nada, estoy escuchando vuestro programa sobre el tema de
las vacaciones. Yo estoy de vacaciones ahora; estoy de vacaciones en
casa, por fuerza, pero, bueno, y aunque comentamos aquí que, claro,
que salir, que...
XB -Sí, se ha roto. A ver: hola. ¿Se ha cortao? Se ha cortao ésta ya.
¿Tenemos alguna otra?
AGC -Parece que se podía entrever la contraposición entre un quedarse de vacaciones en casa, que a veces se presenta, frente a los
horrores que estamos comentando, se presenta efectivamente como un
refugio: hasta eso puede llegar a pasar, hasta un miserable piso en medio de uno de estos concentrados metropolitanos puede llegar, frente a
los horrores del turismo y de las vacaciones organizadas, a parecer un
refugio, un refugio deleitoso para el verano. Parece que nuestro oyente
de Barcelona no estaba muy completo, porque decía “Aunque es verdad
todo lo que estáis diciendo…”. Pero, en fin, por ahí parece que iba la cosa.
9 -Llamo desde Alicante, y quería deciros que, bueno, que a mí me
gusta tener vacaciones, y no por el ir a la playa y tal a tomar el sol, en fin,
lo típico de esto, sino porque puedo descansar y puedo también tener
bastante (¿cómo diría?) vida nocturna o vida social, porque puedo aprovechar, tener pa hacer las dos cosas, vamos. Entonces, también quería
deciros que si trabajo todo el año y no es un trabajo, a lo mejor, que me
gusta mucho, entonces más que nada lo hago por dinero. Está claro. Entonces, pues de todas formas, no sé, recordando una frase que decía un
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tal Stevens: “Aunque no sea por el mísero afán de descansar, debéis trabajar”. Y nada más, eso era.
AGC -Hay que aclarar… No te marches todavía. Un momento, por
favor: ¿trabajas en Alicante o estás en Alicante de vacaciones?
9 -No, no, trabajo aquí y…
AGC -Estás todo el año trabajando en Alicante y entonces, bueno,
estás en condiciones un poco escepcionales para tomarte Alicante de
una manera un poco mejor que aquéllos que van a buscar en Alicante la
tarjeta postal de la Agencia de Viajes de Alicante: es siempre un poco
menos malo, y supongo que si es verdá eso que dices de “se puede descansar, se puede etcétera”, será porque, efectivamente, a lo mejor pues
no sólo es que se pueda, sino que te sucede, ¿no?, que lo haces.
9 -Sí, bueno, hay zonas en Alicante donde hay mucha marcha, y
también donde se puede descansar, porque tenemos, digamos, la costa
y la montaña.
AGC -Ya, pero con la marcha nocturna descansar no se descansa
mucho, y con la playa descansar no se descansa mucho, ¿no? Te buscarás otros procedimientos, ¿no?
9 -Sí, está claro que puedes alternar las dos cosas, porque con un
mes de vacaciones, pues tampoco vas a estar todos los días de marcha,
porque, vamos, está claro que no resiste uno; entonces, pues puedes alternarlo perfectamente y, no sé, puedes dormir durante el día y por la noche salir, o hasta incluso una semana...
AGC -Pero presentas un panorama bastante trabajoso después de
todo, ¿eh? Yo no ahí huelo mucho descanso. Imagínate lo que sería si,
cuando te dejaran suelto del yugo del trabajo, pudieras, como al pie de
un arroyito o en una cuevecita, tumbarte, tumbarte sobre la yerba y quedarte así todo el mes entero, ¿no?, sin tener que hacer nada, ni tener
que hacer vida social nocturna ni tener que ir a la playa ni nada, ¿no?
Parece que eso sería descanso, ¿no?
9 -Sí, también sería una especie de descanso, pero demasiado prolongado no lo haría, porque, claro, podría quedarme un poco…
AGC -Sí, es que estamos envenenaos por el espíritu mismo del trabajo: llevamos… eso es lo peor de todo: que llevamos el espíritu del trabajo también a las vacaciones. Sí.
XB -Bueno, pues nada: gracias por tu llamada. Saludos. ¿Tenemos
alguna llamada más? Tenemos una más.
10 -Sí, hola, buenos días. ¿Qué tal? Nada, llamo desde Madrid y,
bueno, quería deciros que realmente pues estos arquetipos que se nos
dan de trabajo, vacaciones, ¿no?, realmente son una estupidez, ¿no?; yo
en las vacaciones aprovecho verdaderamente para trabajar, ¿no?, pero
para trabajar en el sentido positivo, porque digamos que el trabajo que
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tenemos normalmente es un trabajo de esplotación, ¿no?, y en cambio
en las vacaciones pues trabajo, digamos, en mí mismo, en cultivarme a
mí mismo, en estudiar aquello que no... y aprender y buscar aquellas cosas que no he podido hacer durante el periodo, digamos, de trabajo,
¿no?, que se entiende normalmente. Yo, por ejemplo, este verano lo voy
a pasar aquí en Madrid, con el calor, ¿no?, y estudiando el piano (yo toco
el piano) y leyendo poesía y cosas así, y es que yo creo que la gente realmente ha perdido los... o sea, no sabe encontrar ya las formas de, digamos,, de descansar, o de descansar pero no en el sentido en que se
entiende hoy en día, ¿no?, de estas vacaciones que nos dan, ¿no?: estas vacaciones son una estupidez, no es descanso ni es nada. Bueno,
creo que se me entiende ¿no?
AGC -Sí, ¿cómo no? Bueno, es una… son una forma de vacaciones
más o menos frecuente. Más o menos yo podría decir que es también mi
forma de vacaciones, ¿no?: en realidad, para lo que intento aprovechar
los meses que me quedan libres de (bueno, yo no es que trabaje mucho,
pero en fin, bueno), pero los meses que nominalmente al menos llaman
de vacaciones, es para, como nuestro oyente dice, trabajar un poco más
de verdad. Pero, claro, hay que tener un poco de cuidao con las palabras, ¿no?: el trabajo de verdad es el otro, es el que está ordenao, es el
trabajo de la oficina, es el trabajo del tajo, ese trabajo inútil, ese trabajo
que crea un tiempo vacío donde no hay o no se trata esactamente de
hacer más que lo que ya está hecho, ése es el trabajo de verdad. De
manera que estas otras cosas yo creo que hace mal nuestro oyente, se
hace mal en llamarlas trabajo, ¿no? Yo suelo decir ‘producir’, ¿no?,
cuando se trata de que la labor, pretenciosamente, es creativa; producir
en contra de trabajar. Y efectivamente, dado que lo de pasárselo bien por
las buenas es un poco difícil, pues somos muchos los desgraciados mortales que estamos condenados a que nuestra forma de disfrute consista
en una forma de producción, más o menos, que se oponga, por su propia
utilidad, por su propia sustancia, al trabajo vacío, que es el trabajo de
verdad, el trabajo que está ordenado. Tal vez no hay tanta diferencia entre pasárselo bien y producir, pero en todo caso el horror que estamos
denunciando es el horror de ese cambiazo, la pérdida del sentido del placer, al mismo tiempo que de la utilidad, por haberse sustituído por la idea
misma del placer, como se ve en paisajes, en sitios y en todo el resto de
las imágenes y de las ideas que a la gente se les vende, especialmente
con motivo de las vacaciones.
XB -Creo que tenemos una llamada más. ¿Hay? Sí, adelante.
11 -Hola.
XB -Sí.
11 -Bueno, soy Armando. Yo llamo desde Almería, aquí, un rincón
del Sur, bastante alejao de vosotros, y bueno, quería hacer un comentario, quería remontar un poco el programa, porque hace un rato que…:
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ahora estáis hablando sobre producción y ocio o algo así parecido, ¿no?,
y entonces yo quería deciros que bueno, estáis, creo que estáis defenestrando un poco lo que… algunos criterios que también están en relación
con el placer de las vacaciones: yo, por supuesto, estoy de acuerdo con
tener vacaciones, y os puedo asegurar que aquí, aquí en el Sur, tanto en
Almería como en cualquier otra provincia que pueda decir que tiene buenos sitios para disfrutar de las vacaciones en el verano, pues la verdad
es que somos bastante afortunados, y aquí puedes llegar incluso a encontrarte a ti mismo cuando te vas por ejemplo a un pueblo donde ni siquiera llega un autocar, ni siquiera llega… bueno, te tienes que ir casi
andando, y te llegas a un pueblo, a una cala y tal donde puedas disfrutar
realmente, donde te olvidas de un montón de cosas, ¿no? Yo creo que
antes estabais haciendo unos comentarios que me han parecido un poco
de consuelo de los que os quedáis por ejemplo, sin más remedio, en las
grandes ciudades. No sé si… hasta qué punto llevo razón o parece que
he acertao.
AGC -Sí, la verdad es que Almería y sus sitios podría ser un sitio de
verdad, un sitio palpable; tal vez no está demasiao machacao por la propaganda, pero en todo caso siempre lo está, siempre lo está demasiado,
¿no? Yo recuerdo unas vacaciones muy especiales en los campos de
Níjar: en Níjar y sus campos fue cuando el gobierno decidió confinarme
en Níjar durante el estado de escepción del año ‘69. Ésas son vacaciones de verdad: me lo pasé francamente bien en los campos de Níjar,
precisamente, yo creo, porque en lugar de haber sacao el billete en una
Agencia turística, el gobierno se encargó de darme una patada y de
mandarme para allá: ésas son las ocasiones en que uno efectivamente
puede aprovechar para pasárselo bien, y estaban deliciosos aquellos
campos. Claro, no era precisamente ya verano, eh!, hubiera sido, supongo yo, insoportable: era primavera y, bueno, me lo pasé muy bien. Y me
pasa muchas veces eso: no cojo nunca el tren por motivos turísticos para
ir a un sitio a pasármelo bien; lo que me horroriza es pasar fatigas para
llegar a un fin donde uno se lo pasa bien. En cambio me muevo de un lado para otro y cojo el tren para ir a dar una conferencia acá, un recital
allá, cosas así, obligaciones, a título de obligaciones, y entonces, pues
de pasada, muchas veces sucede que por eso mismo pues te lo pasas
bien, en el camino, en el camino, es decir, cuando el camino está aparentemente justificado por su sumisión a un fin, a cumplir con una obligación,
o, como en el caso de aquel estado de escepción, cuando está impuesto
desde fuera o desde arriba, entonces es cuando hay algunas probabilidades de pasárselo bien; lo terrible es ir a Almería a pasárselo bien. Es
casi menos malo quedarse en un piso de Madrid con un botijo y tratar de
producir, como decía nuestro oyente anterior, porque ir a donde sea a
pasárselo bien es el horror de los horrores. Aquí mismo, mira, aquí alrededor (ayer lo estaba oyendo por una radio de un taxi) tienen una istitución de piscinas alrededor (supongo que debe de haber muchas), es decir, a 10, a 15 kilómetros, ¿no?, por las afueras, por los suburbios perdi-
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dos de este conglomerado urbano; entonces tienen autobuses gratuítos:
te cogen en la Plaza de España y te llevan a la piscina, 10, 15 kilómetros,
en autobús, por medio del tráfico, y allí, ¡puf!, el chapuzón, el deleite, la
maravilla. Bueno, pues ésta para mí es la imagen misma de todo lo que
estoy maldiciendo y lo que considero horror: ir a pasárselo bien es contranatural; ir a los sitios se va a cumplir con obligaciones, porque hay que
ir, porque hay que ir, por lo menos, aunque nada más sea para visitar a
su abuela que se está muriendo: vamos: una obligación por pequeña que
sea, ¿no?; se va a cumplir con alguna obligación, y entonces resulta que
de paso, por distracción, algunas veces y sin que se pueda prever, a lo
mejor te lo pasas bien: ésa es, yo creo, la actitud esactamente contraria a
toda la que se nos preconiza y se nos impone.
XB -Bueno, creo que tenemos tiempo; le damos paso a la última
llamada.
12 -Sí.
XB -¿Sí? Hola.
12 -Llamo desde Madrid.
AGC -Hola.
12 -Estoy de acuerdo en lo que decís de que nos venden las vacaciones, pero, bueno, para mí, yo, cuando trabajo... bueno, soy profesor:
me gusta el trabajo que hago, me dedico bastante durante todo el año a
él y, bueno, las vacaciones me gusta como cambiar de… o sea, dejar mi
coco en blanco, ¿no?, y bueno, no me gusta tampoco que me digan lo
que tengo que hacer con mi tiempo, ¿no?, pero también me gusta..., no
me gusta participar de los, por ejemplo, viajes: me gusta viajar pero no
me gusta ir nunca de... con Agencias turísticas, ni allí donde va todo el
mundo, ¿no? Bueno, pero, por otro lado, estaría la vida de los americanos, que se toman sólo dos o tres semanas de vacaciones al año, ¿no?,
y yo creo que, entre eso y tener vacaciones, yo creo que hay bastantes
diferencias, o sea bastantes grados, ¿no?
AGC -Sí, bueno, claro, depende de lo que te vendan: sobre todo esta espresión que has empleado de dejar el coco en blanco yo creo que
merece comentario: es muy difícil, ¡eh!, es muy difícil eso de dejar el coco en blanco: efectivamente sería una de las cosas más deseables:
tendrías que empezar por desenchufar la tele, claro, porque la tele, la tele te está llenando el coco costantemente ¿no?
12 -Sí, sí.
AGC -Es que hay gente que a lo mejor el quedarse delante de la tele
horas y horas lo llama quedarse con el coco en blanco, es decir, ‘me
despreocupo’ y todo eso. No, no: hay que olvidarse; que el coco se llena
de cualquier cosa, y el coco se llena de propaganda turística, se llena de
las imágenes de la tele, y que está costantemente lleno de ideas ¿no?
Eso es lo malo.
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12 -Y de lo que sueles hacer habitualmente: estás preocupado por
cosas que haces, ¿no? Entonces, ahora, pues el hecho de no tener una
obligación que cumplir pues te permite hacer un poco algo al azar, ¿no?,
hacer algo nuevo, algo diferente que no haces durante el tiempo que tienes obligaciones, y tienes que hacer el trabajo, y si estás ocupao con
ello, ¿no?
AGC -Es posible, es posible. Yo encuentro todavía un poco demasiao de creencia confiada en eso, porque luego resulta que la esperiencia
dice que la mayor parte de las veces es casi igual de probable que sucedan esas cosas durante los tiempos de trabajo que durante los tiempos
del pretendido ocio. Pero en fin, teóricamente, como suele decirse, sí,
habría más probabilidades de que sucediera. Vamos, en todo caso yo lo
que quería recordar a propósito de tu espresión era esto: lo difícil que es
quedarse con la cabeza en blanco, lo difícil que es librarse de ideas: ése
sería uno de los nombres del disfrute, ¿no? Pero nos las están metiendo
por todas partes; ésa es la maldición.
XB -Bueno, gracias por tu llamada, que es ya la última, y salvo que
haya algo que añadir…
AGC -Nada: se nos ha hecho muy tarde. Seguiremos acompañando
a nuestros oyentes, si no perdemos el humor, durante sus vacaciones,
para los que se decidan a disfrutar de ellas, esperemos que sin obedecer
demasiado a las creencias que les imponen desde arriba, y vamos a ver
si, entretanto, sin que nos demos cuenta, pasa alguna cosa que no sea lo
que está mandado.
XB -Bueno, confiamos en que alguna de esas cosas pueda ocurrir el
próximo viernes, y aquí os esperamos. Hasta entonces.
15 de julio de 1988
Caravana de hormigas
RADIO 3