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Peter Sellers en Las Grandes Biografías de Zafarrancho Vilima

Peter Sellers en Las Grandes Biografías de Zafarrancho Vilima

Hoy recordaremos la vida de un gentleman inglés que estaba más cu-cú que un reloj suizo. Hoy recordaremos a Richard Henry Sellers, no, no me he equivocado de nombre, es que lo suyo era mitad genético, mitad familia un poquito disfuncional. Richard nació el 8 de septiembre de 1925 en Southsea, un pueblecito inglés que tiene playa pero sin chiringuitos, por eso se vienen los de allí a Chipiona. Tuvo un hermano que no llegó a nacer que se iba a llamar Peter. Y Luego nació él, que le pusieron Richard Henry pero lo llamaban Peter porque había que traumatizarlo prontito, que luego tó son prisas. Sus padres eran artistas, protestante él, judía ella, que metieron al niño en un colegio católico con muchos curas porque no desaprovechaban una oportunidad de joderle la vida. Además su padre solía decirle que iba a tener un brillante porvenir como barrendero. Una infancia itinerante, junto con la soledad del hijo único y la búsqueda de refugio en su madre Agnes, hizo que Peter mirara a su progenitora con los mismos ojitos que Trump a Groenlandia. Estos primeros años dieron como resultado una personalidad más inestable que el precio de los boquerones. Peter empezó muy joven a estudiar interpretación pero lo que a él le gustaba de verdad era ponerse la rebequita llena de bolitas de su madre y tocar la batería. Se le daba tan bien la música que la amistad con un tal George Martin lo llevó a ser el primero en escuchar el “Álbum Blanco” para dar su opinión porque los Beatles confiaban más en él que Pere Navarro en las balizas V16. Cuando Peter tenía 15 años, la explosión de la IIWW lo obligó a dejar los estudios y a buscarse la vida como cómico itinerante. Fue reclutado a la fuerza con la idea de convertirlo en piloto de caza, a un chaval que llevaba las gafas de Chus Lampreabe, que una vez se le rompió un cristal y le pusieron el culo de un tarro de paté a la pimienta. Y así fue como se convirtió en la Marta Sánchez de ellos y acabó en el Gang Show, una troupe que entretenía a los soldados con chistes de nazis gangosos. Fue aquí donde le cogió tanto coraje al color púrpura que Peter veía una berenjena y empezaba a sudar como cuando te entra un apretón en casa tu suegros y tú intentas aguantar para cagá en tu casa. Ya en esta época era una mezcl entre Woody Allen y José Luis López Vázquez mosqueao, usaba sombreros de pescador de cuadros porque tenía la cabeza como un quesito del Trivial y no le cabía otro y afirmaba que cada vez que necesitaba inspiración para un papel lo poseían personajes como Napoleón, Leonardo Da Vinci o Carmen de Mairena. Su astrólogo que se había dado cuenta que Peter estaba más pa´llá que Miguel Bosé, se dejaba sobornar por los directores para aconsejarle que aceptara este o aquel papel. Para el del Inspector Clouseau de la Pantera Rosa le advirtió que una persona con las iniciales B.E. le cambiaría la vida y Peter en vez de cogerle el teléfono al director Blake Edwards, se casó con la actriz Britt Ekland, para desgracia de ella. Peter se casó 4 veces, tuvo un lío fugaz con Liza Minnelli que bajó un momentito a por tabaco cuando Peter le dijo que lo había poseído Rasputín y tuvo 3 hijos a los que desheredó (A LOS 3) porque la pequeña de 15 años le dijo un día que en Bienvenido Mr. Chance parecía un “vejito gordo”. También fue el único al que Kubrick dejó improvisar en una película y se llevó 20 años buscando la manera de dejá de pagá el OCASO. Lo intentó todo: trabajá más horas que Buenafuente, echarse droja en el Cola-Cao, darle chupetones fuertes al ventolín antes de gratinarle el mollete a la parienta, nada, como mucho 8 infartos en 3 horas que le dieron en 1964. Desgraciadamente el genio gruñón de Peter Sellers nos dejaba el 24 de julio de 1980, a los 54 años, a su décimo quinto ataque al corazón aunque ustedes siempre podrán recordarlo cada vez que vean a una madre con una rebequita llena de bolitas o se ganen un quesito jugando al Trivial.

Zafarrancho Vilima

February 1, 20266m 4strailer

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Show Notes

Hoy recordaremos la vida de un gentleman inglés que estaba más cu-cú que un reloj suizo. Hoy recordaremos a Richard Henry Sellers, no, no me he equivocado de nombre, es que lo suyo era mitad genético, mitad familia un poquito disfuncional. Richard nació el 8 de septiembre de 1925 en Southsea, un pueblecito inglés que tiene playa pero sin chiringuitos, por eso se vienen los de allí a Chipiona. Tuvo un hermano que no llegó a nacer que se iba a llamar Peter. Y Luego nació él, que le pusieron Richard Henry pero lo llamaban Peter porque había que traumatizarlo prontito, que luego tó son prisas. Sus padres eran artistas, protestante él, judía ella, que metieron al niño en un colegio católico con muchos curas porque no desaprovechaban una oportunidad de joderle la vida. Además su padre solía decirle que iba a tener un brillante porvenir como barrendero. Una infancia itinerante, junto con la soledad del hijo único y la búsqueda de refugio en su madre Agnes, hizo que Peter mirara a su progenitora con los mismos ojitos que Trump a Groenlandia. Estos primeros años dieron como resultado una personalidad más inestable que el precio de los boquerones. Peter empezó muy joven a estudiar interpretación pero lo que a él le gustaba de verdad era ponerse la rebequita llena de bolitas de su madre y tocar la batería. Se le daba tan bien la música que la amistad con un tal George Martin lo llevó a ser el primero en escuchar el “Álbum Blanco” para dar su opinión porque los Beatles confiaban más en él que Pere Navarro en las balizas V16. Cuando Peter tenía 15 años, la explosión de la IIWW lo obligó a dejar los estudios y a buscarse la vida como cómico itinerante. Fue reclutado a la fuerza con la idea de convertirlo en piloto de caza, a un chaval que llevaba las gafas de Chus Lampreabe, que una vez se le rompió un cristal y le pusieron el culo de un tarro de paté a la pimienta. Y así fue como se convirtió en la Marta Sánchez de ellos y acabó en el Gang Show, una troupe que entretenía a los soldados con chistes de nazis gangosos. Fue aquí donde le cogió tanto coraje al color púrpura que Peter veía una berenjena y empezaba a sudar como cuando te entra un apretón en casa tu suegros y tú intentas aguantar para cagá en tu casa. Ya en esta época era una mezcl entre Woody Allen y José Luis López Vázquez mosqueao, usaba sombreros de pescador de cuadros porque tenía la cabeza como un quesito del Trivial y no le cabía otro y afirmaba que cada vez que necesitaba inspiración para un papel lo poseían personajes como Napoleón, Leonardo Da Vinci o Carmen de Mairena. Su astrólogo que se había dado cuenta que Peter estaba más pa´llá que Miguel Bosé, se dejaba sobornar por los directores para aconsejarle que aceptara este o aquel papel. Para el del Inspector Clouseau de la Pantera Rosa le advirtió que una persona con las iniciales B.E. le cambiaría la vida y Peter en vez de cogerle el teléfono al director Blake Edwards, se casó con la actriz Britt Ekland, para desgracia de ella. Peter se casó 4 veces, tuvo un lío fugaz con Liza Minnelli que bajó un momentito a por tabaco cuando Peter le dijo que lo había poseído Rasputín y tuvo 3 hijos a los que desheredó (A LOS 3) porque la pequeña de 15 años le dijo un día que en Bienvenido Mr. Chance parecía un “vejito gordo”. También fue el único al que Kubrick dejó improvisar en una película y se llevó 20 años buscando la manera de dejá de pagá el OCASO. Lo intentó todo: trabajá más horas que Buenafuente, echarse droja en el Cola-Cao, darle chupetones fuertes al ventolín antes de gratinarle el mollete a la parienta, nada, como mucho 8 infartos en 3 horas que le dieron en 1964. Desgraciadamente el genio gruñón de Peter Sellers nos dejaba el 24 de julio de 1980, a los 54 años, a su décimo quinto ataque al corazón aunque ustedes siempre podrán recordarlo cada vez que vean a una madre con una rebequita llena de bolitas o se ganen un quesito jugando al Trivial.

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