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Sweet Home Alabama. La pornificación del deporte extremo

Sweet Home Alabama. La pornificación del deporte extremo

Allá a comienzos de los 2000 las empresas deportivas se peleaban por tener de emblema a los grandes campeones. Ser un friki genético que además es capaz de currárselo era suficiente para ser admirado. Unos años más tarde, comenzaron a patrocinar a los “Youtubers”. Gente que, sin operar a un nivel top en lo atlético, tenía chispa y era capaz de conectar con el público. En definitiva, el atleticismo se sustituía por carisma. Ya en la última década hemos asistido a una evo/involución hacia un nuevo tipo de personaje. Ya no hace falta ser buen deportista. Tampoco tener carisma. Ni siquiera abrir la boca. Son los influencers de tercera generación. ¿Su mérito? Posar ligeros de ropa. Esta modalidad de soft-porn primero, ahora ya con algunas y algunos de sus protagonistas en plataformas como Only Fans, permite ganar millones de seguidores ávidos de carne y carentes de sinapsis neuronales, porque tras los likes llegan los patrocinios. Probablemente te escandalices al leer estas palabras, pero mira a tu alrededor: bien tú, bien tus amigos y conocidos, muchos con familia, seguís estas cuentas y regaláis ese me gusta, que todos sabemos que significa algo bien distinto a la admiración basada en méritos. Y mientras seguimos alimentando ese circo, el verdadero mérito, el sudor y la excelencia pasan de moda, condenados a desaparecer bajo el ruido de la mediocridad disfrazada de éxito… Sebastian Sitko analiza la pornificación del deporte extremo.

Territorio Trail · Aragón Radio

October 30, 202521m 39s

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Show Notes

<p>All&aacute; a comienzos de los 2000 las empresas deportivas se peleaban por tener de emblema a los grandes campeones. Ser un friki gen&eacute;tico que adem&aacute;s es capaz de curr&aacute;rselo era suficiente para ser admirado. Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, comenzaron a patrocinar a los &ldquo;Youtubers&rdquo;. Gente que, sin operar a un nivel top en lo atl&eacute;tico, ten&iacute;a chispa y era capaz de conectar con el p&uacute;blico. En definitiva, el atleticismo se sustitu&iacute;a por carisma. Ya en la &uacute;ltima d&eacute;cada hemos asistido a una evo/involuci&oacute;n hacia un nuevo tipo de personaje. Ya no hace falta ser buen deportista. Tampoco tener carisma. Ni siquiera abrir la boca. Son los influencers de tercera generaci&oacute;n. &iquest;Su m&eacute;rito? Posar ligeros de ropa. Esta modalidad de soft-porn primero, ahora ya con algunas y algunos de sus protagonistas en plataformas como Only Fans, permite ganar millones de seguidores &aacute;vidos de carne y carentes de sinapsis neuronales, porque tras los likes llegan los patrocinios. Probablemente te escandalices al leer estas palabras, pero mira a tu alrededor: bien t&uacute;, bien tus amigos y conocidos, muchos con familia, segu&iacute;s estas cuentas y regal&aacute;is ese me gusta, que todos sabemos que significa algo bien distinto a la admiraci&oacute;n basada en m&eacute;ritos. Y mientras seguimos alimentando ese circo, el verdadero m&eacute;rito, el sudor y la excelencia pasan de moda, condenados a desaparecer bajo el ruido de la mediocridad disfrazada de &eacute;xito&hellip; Sebastian Sitko analiza la pornificaci&oacute;n del deporte extremo.</p>