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Pasajes de la Historia - El asesinato de los Romanov

Pasajes de la Historia - El asesinato de los Romanov

Solo Documental · BANUS

December 8, 201628m 44s

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Show Notes

El asesinato de la familia imperial rusa, los Romanov, tuvo lugar en Ekaterimburgo el 17 de julio de 1918. El zar Nicolás II, su esposa la zarina Alejandra y sus cinco hijos: Olga, Tatiana, María, Anastasia y Alekséi fueron fusilados junto a aquellos que decidieron acompañarlos en su exilio —entre los que destacaban Eugene Botkin, Anna Demidova, Alekséi Trupp e Iván Jaritonov—. El fusilamiento fue ejecutado por un grupo de bolcheviques dirigidos por Yákov Yurovski bajo las órdenes del Sóviet Regional de los Urales. Algunos historiadores atribuyen la orden al Gobierno de Moscú, específicamente a Yákov Sverdlov y Vladímir Lenin, quienes deseaban prevenir el rescate de la familia real por la Legión Checoslovaca (que se aproximaba a la zona en su lucha frente a los bolcheviques en el seno del Ejército Blanco) en el transcurso de la guerra civil rusa. Tal afirmación se apoya en un pasaje del diario de León Trotski. Sin embargo, en unas investigaciones recientes efectuadas por Vladímir Solovyov se afirma que no existe documento alguno que señale a Lenin o Sverdlov como responsables. El 22 de marzo de 1917, Nicolás II, desposeído ya como monarca (sus centinelas se dirigían a él como Nicolás Romanov), fue trasladado al Palacio de Alejandro en Tsárskoye Seló donde las nuevas autoridades estaban reuniendo a la antigua familia imperial. El Gobierno provisional ruso lo confinó junto a su familia bajo arresto domiciliario. Rodeados por guardias y recluidos en sus habitaciones, los Romanov fueron inspeccionados en la primera noche con Nicolás de vuelta en las dependencias palaciegas. En agosto de 1917, el presidente del Gobierno provisional ruso, Aleksandr Kérenski, evacuó a los Romanov a Tobolsk, supuestamente para protegerlos de la creciente ola revolucionaria. Allí se establecieron en la antigua mansión del gobernador con considerables comodidades. Tras el ascenso al poder de los bolcheviques en octubre de 1917, se endurecieron las condiciones de su arresto y las discusiones sobre un hipotético juicio a Nicolás se volvieron cada vez más frecuentes. A Nicolás se le prohibió vestir charreteras y los centinelas garabateaban dibujos lascivos en la valla para ofender a sus hijas. El 1 de marzo de 1918, la familia fue sometida al mismo racionamiento que los soldados, por lo que hubieron de prescindir de diez sirvientes y renunciar a la mantequilla y al café. A medida que los bolcheviques incrementaban su poder, el Gobierno trasladó en abril a Nicolás, Alejandra y su hija María a Ekaterimburgo bajo la dirección de Vasili Yakovlev. Alekséi estaba demasiado enfermo para acompañar a sus padres y permaneció junto a sus hermanas Olga, Tatiana y Anastasia, sin dejar Tobolsk hasta mayo de 1918. La familia fue recluida con los sirvientes restantes en la casa Ipátiev de Ekaterimburgo, que recibía el nombre de Casa del Propósito Especial. Los Romanov se encontraban bajo custodia del Ejército Rojo en Ekaterimburgo, puesto que los bolcheviques inicialmente tenían intenciones de juzgarlos. La guerra civil continuaba y el Ejército Blanco (una amplia alianza de fuerzas anticomunistas) amenazaba con tomar la ciudad, por lo que creció el miedo a que los Romanov cayeran en manos de los blancos. Tal posibilidad constituía algo inaceptable para los bolcheviques por dos motivos: en primer lugar, el zar o cualquier miembro de su familia podían convertirse en un símbolo de la lucha blanca y recabar más apoyos para la misma; en segundo lugar, las naciones europeas podían considerar legítimos dirigentes de Rusia al zar o a cualquier otro miembro de su familia si el zar moría. Esto se habría traducido en una mayor capacidad de negociación en favor de los blancos para obtener apoyo extranjero. Poco después de la ejecución de la familia imperial, la ciudad cayó en manos del Ejército Blanco. A mediados de julio de 1918, las fuerzas de la Legión Checoslovaca se aproximaron a Ekaterimburgo para proteger el ferrocarril Transiberiano, del que tenían control. Según el historiador David Bullock, los bolcheviques creían erróneamente que los checoslovacos tenían la misión de recatar a los Romanov, por lo que cundió el pánico y los ejecutaron. La Legión llegó a la ciudad menos de una semana después y la capturó