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Los clavos de la Cruz, conspiraciones biblicas

Los clavos de la Cruz, conspiraciones biblicas

Solo Documental · BANUS

August 12, 201643m 12s

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Show Notes

En Noviembre de 1.990 se encontró una tumba en la ciudad de Jerusalén. La tumba era similar a otras muchas encontradas anteriormente y contenía doce osarios con numerosos restos óseos. Al retirar las capas de polvo y tierra que los cubrían, se encontró en dos de ellos el nombre de Caifás. La noticia fue publicada en los periódicos y revistas especializadas de todo el mundo, pero nunca se llegó a publicar un sorprendente hallazgo que pasó inadvertido. Osario de José Caifás, Sumo SacerdoteEn 2.010, el periodista investigador Simcha Jacobovici, al examinar el inventario de objetos encontrados en la tumba vio que se mencionaban dos clavos de hierro, uno de ellos en el suelo de la tumba y el otro en el interior de un osario con el nombre de José Caifás. Encontrar clavos de hierro es corriente en las excavaciones, pero resulta extraño encontrarlos en el interior de un osario, donde a veces se incluyen algunos objetos, pero nunca hasta ahora se había encontrado algo tan vulgar como un clavo de Hierro. Jacobovici intenta localizarlos y, al parecer, los encuentra en la Universidad de Tel Aviv, en manos del antropólogo forense Israel Hershkovitz, quien los recibió para su examen unos quince años atrás sin indicación de su procedencia, pero que dada la fecha en que los recibió podrían ser los encontrados en la tumba de Caifás. Un análisis microscópico indica que el clavo tiene incrustaciones de colada, una calcita propia de un ambiente calizo y con mucha humedad. Su hallazgo es recibido con sumo escepticismo por parte de la comunidad científica. No existen pruebas de que los clavos salieran de la tumba de Caifás, sólo la coincidencia de fechas, y mucho menos de que los clavos procedieran de una crucifixión. Y ¿por qué iba Caifás a tener un par de clavos, fueran de una crucifixión o no, en el osario en el que se guardaron sus huesos? La literatura rabínica ofrece una posible respuesta al afirmar que en aquella época se creía que los clavos extraídos a un crucificado podían tener poderes mágicos curativos. ¿Fueron entregados esos clavos a Caifás en los últimos años de su vida cuando, aquejado por la enfermedad, esperaba una cura milagrosa? Y de ser así, de las decenas de miles de personas crucificadas en Israel durante el dominio romano ¿a quién podría corresponder esa crucifixión? Otro objeto llamativo es una moneda judía del rey Agripa en el interior de uno de los cráneos. En muchos pueblos del siglo I se solía poner una moneda sobre la lengua de los difuntos para pagar al barquero Caronte el paso en barca del río Estigia hacia el inframundo. Pero era una costumbre pagana. ¿Qué hace una moneda como ésa en una tumba de una familia de sacerdotes judíos? ¿Tal vez uno de los doce osarios contenía los restos de alguien que no era judío, de un pagano?