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Homenaje a Nazim Hikmet, a 114 años de su nacimiento, poemas recitados por Derli Prada y Marcos Silvero

Homenaje a Nazim Hikmet, a 114 años de su nacimiento, poemas recitados por Derli Prada y Marcos Silvero

Podcast de en calle viva · en calle viva

November 18, 201516m 11s

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Show Notes

NAZIM HIKMET Poeta, dramaturgo y novelista turco nacido en Salónica, hoy ciudad griega, en 1902. Gracias a que su abuelo fue poeta, su padre diplomático y su madre pintora, creció en un ambiente familiar intelectual. Estudió en un colegio francés y a los 19 años viajó a Moscú donde estudió Ciencias Políticas y profundizó su interés sobre el comunismo, del que fue siempre ferviente practicante. En 1924 regresó a Estambul, trabajó activamente en la política, eludió la cárcel viajando de nuevo a Moscú, y al radicarse de nuevo en Turquía en 1929, alternó la lucha política con la publicación de obras de teatro, novelas y varios poemarios, entre los que sobresalen "Y van 3" en 1930, "Telegrama nocturno" en 1932, y "La ciudad que perdió la voz" en 1933. En los años siguientes continuó con la lucha antifascista, publicó "La epopeya de Sheik Bedreddin" en 1936 y a partir de 1940 cumplió una larga condena hasta 1950, cuando fue liberado. En 1952 se radicó definitivamente en Moscú, y en 1957 publicó su más famosa obra "Duro oficio el exilio". Falleció en Moscú en 1963. Microcosmos (de Nazim Hikmet) Cuando esa estrella cuyo resplandor cae cual gota de oro en mi pupila, cuando esa estrella por primera vez traspasó las tinieblas del vacío, no había ni siquiera una casa en la Tierra: eran viejas entonces las estrellas y la Tierra, muchacha. Se encuentran lejos las estrellas, lejos, pero lejos, muy lejos. Entre ellas nuestra Tierra es sólo un punto, un punto pequeñísimo, y Asia es la quinta parte de la Tierra. La India es sólo un país del Asia. en la India, Calcuta no es más que una ciudad. Benerdji es sólo un hombre de Calculta. Y he aquí lo que tengo que decir: en la India, en Calcuta, a un hombre le han cerrado su camino, se le han puesto cadenas a un hombre que avanzaba. Por eso ni me digno a alzar la vista a las constelaciones. Me dirán: las estrellas están lejos y la Tierra, la Tierra es tan pequeña... Y eso, a mí, ¡qué me importa! Sepan que hallo más admirable, más imponente, más misterioso y grande un hombre al que le impiden avanzar, un hombre al que se carga de cadenas. ANGINA DE PECHO Nazim Hikmet (1948) Si la mitad de mi corazón está aquí doctor, La otra mitad está en China, Con el ejército que baja hacia el río amarillo. Además, doctor, todas las mañanas, Todas las mañanas al amanecer, Mi corazón es fusilado en Grecia. Además, cuando los presos se hunden en el sueño, Cuando los últimos pasos se alejan de la enfermería, Mi corazón, doctor, se va… Se va hasta una vieja casa de madera en Estambul. Además, doctor, en estos diez años Con las manos sin nada que ofrecer a mi pobre pueblo, Apenas una manzana, Una manzana roja, mi corazón. Es por todo eso, doctor, Y no por la arterioesclerosis, la nicotina, la prisión, Que tengo esta angina de pecho. Yo miro la noche a través de los barrotes Y, a pesar de todos estos muros que me oprimen el pecho, Mi corazón palpita con la estrella más lejana. EL MAS BELLO DE LOS MARES El más bello de los mares es aquel que no hemos visto. La más linda criatura todavía no ha nacido. Nuestros días más hermosos aún no los hemos vivido, y lo mejor de todo aquello que tengo que decirte todavía no lo he dicho. SOBRE LA VIDA No es chacota la vida. La tomarás en serio, como lo hace la ardilla, por ejemplo, sin esperar ayuda ni de aquí ni de allá. Tu más serio quehacer será vivir. No es chacota la vida. La tomarás en serio, pero en serio a tal punto que, puesto contra un muro, por ejemplo, con las manos atadas, o en un laboratorio, de guardapolvo blanco y con grandes anteojos, tú morirás porque vivan los hombres, aun aquellos hombres cuyo rostro ni siquiera conoces. Y morirás sabiendo, ya sin ninguna duda, que nada es más hermoso, más cierto que la vida. La tomarás en serio, pero en serio a tal punto que a los setenta años, por ejemplo, plantarás olivares, no para que les queden a tus hijos, sino porque, aunque temas a la muerte, ya no creerás en ella, puesto que en tu balanza la vida habrá pesado mucho más.