
Palabra vivificante padre Fidel Oñoro
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Mateo 22, 34-40 : Amarás
Padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro

Mateo 22, 1-14 : Muchos son llamados, mas pocos escogidos
Padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro

Mateo 20, 1-16: Muchos últimos serán primeros
Padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro

Mateo 19, 23-30: El ojo de la aguja
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Mateo 19, 16-22: Si quieres ser perfecto
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Mateo 15, 21-28: Una fe que derriba fronteras
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Lucas 1, 39-56: María asunta al cielo: una mirada nueva sobre la historia
María asunta al cielo: una mirada nueva sobre la historia (Lectio de Lucas 1,39-56) P. Fidel Oñoro cjm Celebramos la solemnidad de la asunción de María. María ha llegado a la meta de su peregrinación. Como afirma el dogma de la Iglesia católica: María participa de la plenitud escatológica de su Hijo, toda ella entera, en cuerpo y alma. Esto quiere decir que ha llegado al vértice de su existencia en la gloria de la resurrección. Ella quien le dio cuerpo a su Hijo por el Fiat, ahora recibe de su Hijo el cuerpo de gloria en la resurrección. Y para entenderlo, las lecturas y el evangelio en particular nos hace escuchar felicitaciones a María. Una página de bendiciones y bienaventuranzas, de canto de fe: - Por boca de Isabel: “Bendita tú entre las mujeres... Bienaventurada la que ha creído” - Por boca de la humanidad entera: “Todas las generaciones me llamarán bienaventurada”. Y nosotros hacemos eco de este canto a la Madre de Dios en el momento en que completa su camino. “Proclama mi alma la grandeza del Señor, Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, Porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque Poderoso ha hecho obras grandes por mí...” Son palabras que releen la obra amorosa de Dios por la humanidad. Y Maria toma conciencia de ello en primera persona. Sin embargo, mientras reconocía cuánto Dios ya había realizado en ella, como el permitir que Dios en su vientre asumiera nuestra carne, no sabía que el Señor continuaría haciendo más en ella y por ella, hacer que fuera su carne la que fuera asumida para siempre junto a Dios. ¿Qué otra cosa es la gloriosa Asunción de María, sino la última gran obra que el Todopoderoso hizo con ella en su vida terrenal? No podía conocer la experiencia de la corrupción, la que había engendrado al Señor de la vida. Dios lleva a su lado a aquella cuya existencia no hizo otra cosa que abrirse a él con total confianza en la fe. María hizo de su existencia entera una casa abierta que le ofreció más cálida hospitalidad primero a Dios mismo en el misterio de la encarnación y luego a sus hermanos, a cada uno de nosotros, con disponibilidad y en la caridad. María ha completado ya su camino en la tierra. Duerme dulcemente. Y Dios le tiende la mano. La lleva consigo a esta mujer que en la tierra no hizo otra cosa que irradiar belleza. Ahora junto a él relumbra como ninguna otra criatura. Te invito a profundizar este maravilloso misterio de nuestra fe, que en este tiempo como nunca antes nos llena de esperanza: ¿Dónde está, oh, muerte tu victoria? Y para ti hermano en el caminar: ¿Dónde está tu esperanza? ¡Contempla a María y te llenarás de esperanza!

Mateo 19, 3-12: Amores despedazados
Amores despedazados Lectio de Mt 19, 3-12 P. Fidel Oñoro cjm Los fariseos vienen donde Jesús para ‘ponerlo a prueba’. Esto nos remite a lo que quiso hacer el Maligno con Jesús en el desierto (Mt 4,1), donde la ‘prueba’ consistió en tratar de separarlo del Padre, de su proyecto y de su novedad mesiánica. Ellos le preguntan a Jesús por la casuística jurídica para la licitud de un acto de separación, pasando por alto que él no lo admite, excepto un solo caso extremo (Mt 19,9). Jesús responde remitiendo al proyecto original de Dios: la comunión que se expresa en fidelidad e indisolubilidad. ¡Es posible! Jesús parece remitirse a su propia experiencia de fidelidad a Dios y a su proyecto. Con su enseñanza da la ruta para lograrlo. Aunque los discípulos machistas aquel día se asustaron, estamos ante una excelente noticia sobre el gran valor de la vida de pareja.

Mateo 18, 21-19,1: La grandeza del perdón
Ten paciencia conmigo: La grandeza del perdón * Lectio de Mateo 18, 21-35 P. Fidel Oñoro cjm Jesús pide que no se le pongan límites al perdón. Eso es lo que significa su dicho sobre el ‘setenta veces siete’. ¿Por qué perdonar? Porque cuando Dios perdona no se contenta con cancelar la pena y la culpa, no realiza un gesto sustancialmente pasivo, sino que genera en uno su misma capacidad de misericordia, lo hace a uno misericordioso como él. El perdón recibido siempre es un acto de amor que nos hace diferentes, incluso frente a personas que se han equivocado en la vida, que nos han hecho daño y nos piden que les tengamos paciencia, que les tendamos una mano. Veamos cómo podemos perdonar. Un dicho de Jesús y la parábola de ‘El rey misericordioso y el siervo despiadado’ nos dan valiosas pistas.

Mateo 18, 15-20: Nunca sin el otro
Nunca sin el hermano Lectio de Mateo 18, 15-20 P. Fidel Oñoro cjm Ayer Jesús nos puso ante el querer del Padre Dios: que ninguna vida se pierda. Ahora da un paso más: ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo la Iglesia, en calidad de buena pastora, recupera la oveja perdida? Jesús propone explorar tres caminos: - La corrección fraterna (Mt 18, 15-17) - El desatar dando el mismo trato que daba a los paganos y pecadores - Interceder. La oración es eficaz también en este caso Todas estas rutas tienen en común la responsabilidad comunitaria. Por amor al hermano, toda comunidad gasta sus mejores energías en “ir” a buscar, no sólo esperar a que esa persona que, por cualquier razón ha tomado un mal camino, venga. No hay que cortar los puentes, aislar o abandonar a una persona que se equivoca, dejándola sola; sino tener la mejor actitud para mirar al otro con la misericordia de Jesús explorando caminos para que su corazón sea tocado y su libertad interpelada. Una Iglesia soñada como un espacio de fraternidad. Una Iglesia que se distingue por un amor capaz de “desatar”, no de obstaculizar, de no encadenar. Una Iglesia que intenta una y otra vez, probando uno u otro camino. No es un tribunal en el que se pronuncian sentencias inapelables, sino una comunión de personas lejanas de lógicas de poder y libre de encerramientos, que canaliza todas sus energía en recuperar la oveja perdida. Cuando “dos o tres” se encuentran de esta manera, abriendo espacio al amor, la omnipotencia de Dios es puesta entre sus manos. Te invito a profundizar conmigo las palabras y los matices de esta importante enseñanza de Jesús.

Mateo 18, 1-14: Que ninguna vida se pierda
Que ninguna vida se pierda Lectio de Mateo 18, 1-14 P. Fidel Oñoro cjm La memoria de Santa Clara, quien junto con Francisco quiso vivir el Evangelio al pie de la letra, nos da ocasión para retomar la enseñanza de Jesús: La voluntad del Padre es que no se pierda ninguno de estos pequeños Leamos juntos Mateo 18, 1-18 desglosando sus tres partes: - Quien es para Jesús el mayor y qué sentido tiene la palabra ‘pequeño’ - Por qué Jesús le da tanta importancia al pequeño - Cómo cumplir la voluntad del Padre celestial de no dejar perder a ningún ‘pequeño’ La relectura Eclesial que Mateo hace de la parábola de las 100 ovejas, nos pone ante una perspectiva fascinante sobre el sentido de la vida comunitaria

Juan 12, 24-42: Si el grano de trigo no muere
Si el grano de trigo no muere Lectio de Juan 12, 24 P. Fidel Oñoro cjm ¿Has pensando cuál es el sentido de la muerte para el cristiano? La Lectio del evangelio de hoy lo explica con una imagen que tiene grandes enseñanzas: el grano de trigo que se permite morir para generar muchas nuevas semillas de vida en la espiga.

Mateo 14, 22-33: Una mano tendida en la tempestad
P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.

Mateo 17, 1-9: Y se transfiguró delante de ellos
Padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro

Mateo 14, 22-36: La mano de Dios en la tempestad
Padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro

Mateo 14, 13-21: El camino es el del compartir
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Mateo 14,13-21: Un don transformado en milagro
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Mateo 13, 54-58: Dios en la piel de un carpintero
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Mateo13, 47-53: Un discípulo de Jesús aprende a discernir
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Lucas 10, 38-42: Y Marta lo recibió en su casa
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Mateo 13, 36-43 : Explícanos, Señor
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Mateo 13, 31-35: La increíble grandeza de lo pequeño
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Mateo 13, 44-52: Descubrir,alegrarse y elegir, tres pasos de la sabiduría evangélica
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Mateo 20, 20-28: Retrato de un discípulo en camino
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Mateo 13, 10-17: ¿Por qué Jesús hablaba en parábolas?
Padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro padre Fidel Oñoro

Juan 20, 1.11-18: Con María de Magdala aprendemos el camino de la esperanza
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Mateo 12, 46-50: Jesús no quiere gente que le hable, sino que le escuche
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Mateo 13, 24-30: La desconcertante paciencia de un Dios que sabe esperar
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Mateo 12, 14-21: Un Dios servidor de la vida incierta
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Mateo 12,1-8 l Leer las escrituras desde el corazón de Dios
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Mateo 11,28-30: En mÍ encontrarás descanso
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Mateo 11,25-30: Incluso en el insuceso se hace oración
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Mateo 11,20-24: El antídoto contra la arrogancia
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Mateo 10, 34-11,1: El que pierda su vida por mí, la encontrará.
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Mateo 13, 1-23 Un sembrador y una semilla inéditos y sorprendentes
P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.

Mateo 10, 16-23: La confianza que sostiene en las contradicciones
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Lucas 11, 27-28: Una entre todas fue la escogida .
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Mateo 10, 1-7: La llamada es nuestra misión
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Mateo 9, 32-38: La mies es mucha y los obreros pocos
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Mateo 9, 18-26: Siempre hay vida y esperanza para quien tiene fe.
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Mateo 11, 25 - 30: Vengan a mí los que estén cansados y agobiados
P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro.

Juan 20, 24-29: ¿Era realmente Tomás un incrédulo?
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Mateo 9, 1-8: Levántate y anda
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Mateo 8, 28-34: Un encuentro que resulta un desencuentro
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Mateo 8, 23-27: Atravesamos la tempestad siguiendo a Jesús
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Mateo 16, 13 - 19: Sobre esta roca edificaré mi iglesia
P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro. P Fidel Oñoro.

Mateo 10, 37 - 42: Todo el Evangelio se resume en un vaso de agua fresca dado con amor
P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.P Fidel Oñoro.

Mateo 8, 5 -17 Una palabra tuya bastará para sanarme
P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.P. Fidel Oñoro.

Mateo 8,1-4: Lo que Dios quiere es sanarte
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Mateo 7, 21-29: La casa sobre la roca
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