Show overview
Masdividendos has been publishing since 2018, and across the 8 years since has built a catalogue of 255 episodes. That works out to roughly 290 hours of audio in total. Releases follow a fortnightly cadence.
Episodes typically run an hour to ninety minutes — most land between 29 min and 1h 38m — with run-times ranging widely across the catalogue. None of the episodes are flagged explicit by the publisher. It is catalogued as a ES-language Business show.
The show is actively publishing — the most recent episode landed 4 weeks ago, with 33 episodes already out so far this year. The busiest year was 2025, with 64 episodes published.
From the publisher
Probablemente el último reducto de la elegancia y la educación en la inversión. Invertir y prosperar, como estilo de vida. Buscando siempre la excelencia.
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Podcast +D episodio 130. Private Equity y M&A con Francisco Duato de ONEtoONE Corporate Finance
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Club +D: Branding, percepción y cómo ganar amigos con Alex Sanz Vicente
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Club +D . Master class de Ventas con Jon Ander
Actualidad Semanal +D. Semana 16/2026
Club de libro +D: Vida 3.0
Actualidad Semanal +D. Semana 15/2026
Actualidad Semanal +D. Semana 14/2026

Actualidad Semanal +D. Semana 13/2026
Mientras los titulares hablaban de misiles, petróleo y Oriente Medio, la bolsa estaba votando otra cosa: quién cobra de verdad en el futuro y quién solo vivía del relato. En este nuevo episodio de Actualidad Semanal +D, “La bolsa entre el misil y el megavatio”, analizamos la semana en la que Wall Street dejó de posar para la foto y empezó a separar, con bastante crueldad, a las empresas imprescindibles de las prescindibles. Del barril que asfixia consumo y transporte al megavatio que convierte la IA en una cuestión de chips, redes, energía y soberanía industrial. Si quieres entender lo que el mercado realmente creyó esta semana, este episodio merece tu tiempo.

Actualidad Semanal +D. Semana 12/2026
Samuel Brannan pasó a la historia como uno de los primeros grandes millonarios de la fiebre del oro de California, pero no porque encontrara una veta prodigiosa ni porque tuviera esa épica un poco infantil del aventurero cubierto de polvo que vuelve al campamento con una fortuna en el sombrero, sino por algo bastante menos romántico y, precisamente por eso, mucho más instructivo: comprendió antes que casi todos que, cuando una multitud se lanza a perseguir una promesa, el verdadero poder no suele estar en quien corre detrás del milagro, sino en quien se coloca discretamente en mitad del camino y vende aquello sin lo cual el milagro ni siquiera puede intentarse. Brannan no necesitó encontrar oro; le bastó con entender a los hombres que lo buscaban. Compró palas, picos, bateas, provisiones, y cuando la fiebre empezó a subir como suben siempre estas cosas mezclando codicia, ansiedad y esa sensación tan embriagadora de estar viviendo algo histórico, hizo lo que hacen los grandes oportunistas con talento: no discutió la locura, la abasteció. Esa historia, que parece una curiosidad pintoresca del siglo XIX, tiene en realidad muy poco de antigua, porque los mercados, por mucho que cambien de lenguaje, de tecnología o de disfraz, conservan una psicología notablemente estable: cada cierto tiempo aparece una gran narrativa, una de esas que prometen rehacer el mundo, y entonces casi todo el mundo se obsesiona con los nombres más visibles, con los héroes del cartel, con las empresas que simbolizan el relato, mientras el dinero paciente empieza a moverse con una frialdad mucho menos novelesca hacia otro lugar, hacia la infraestructura del deseo, hacia el cuello de botella, hacia ese rincón del tablero donde no se fabrica el sueño, pero sí se cobra por cada intento de alcanzarlo. Y quizá la parte más interesante de esta semana en los mercados haya sido exactamente ésa: no tanto lo que se ha contado en voz alta, que ya es bastante, sino lo que se ha dejado entrever por debajo; no tanto quién acapara los titulares, sino quién está empezando a capturar el poder. Y sobre todo, quién está ya en posición de pasarle la factura a los que juran que van a transformar el mundo. De eso va el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D. No de repetir el ruido, sino de seguir el rastro del dinero hasta donde la narrativa se acaba y el negocio empieza de verdad.

Actualidad Semanal +D. Semana 11/2026
En 1869, Jay Gould y Jim Fisk intentaron acaparar todo el oro de Estados Unidos. Compraron contratos sin descanso, sobornaron al cuñado del presidente Grant para que el Tesoro no vendiera sus reservas, y durante unas semanas gloriosas, el precio del oro no dejó de subir. Ellos controlaban la oferta. Ellos fijaban el precio. Ellos eran los dueños del juego. El 24 de septiembre, conocido después como el Viernes Negro, el Tesoro finalmente vendió. El oro se desplomó un 25% en minutos. Gould, que había vendido en secreto días antes, se salvó. Fisk, que no lo hizo, quedó arruinado. Y miles de inversores que habían entrado creyendo que el precio solo podía subir descubrieron, en una sola mañana, que hay una diferencia abismal entre controlar una narrativa y controlar la realidad. La lección de aquel viernes de 1869 no es sobre el oro. Es sobre lo que ocurre cuando un mercado entero se organiza alrededor de una sola historia y esa historia choca con la física del mundo real. Esta semana, esa colisión ha vuelto a ocurrir. No con oro, sino con petróleo. No en Nueva York en 1869, sino en un estrecho a diez mil kilómetros de Wall Street. Y las consecuencias para las acciones que tienes en cartera son mucho más concretas de lo que piensas. En el nuevo episodio de Actualidad Semanal +D hablamos de quién está ganando dinero de verdad con este caos, quién lo está perdiendo, y por qué la bolsa acaba de quitarse una máscara que llevaba puesta demasiado tiempo. Enlace a continuación. Mejor con café. O con algo más fuerte.
