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Atlas Etnográfico de Vasconia: Creencias relacionadas con el nacimiento

Atlas Etnográfico de Vasconia: Creencias relacionadas con el nacimiento

KALE NAGUSIA · Onda Vasca

September 27, 201918m 48s

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Show Notes

En esta nueva entrega del Atlas Etnográfico de Vasconia, junto a Ziortza Artabe de Labayru Fundazioa, hablamos sobre creencias relacionadas con el nacimiento y los periodos de tiempo inmediatamente anteriores y posteriores al mismo. ¿Sabías que tradicionalmente se creía que si no se satisfacían los antojos, el hijo o hija podía verse afectado? En un intento por adivinar el sexo del bebe antes de su nacimiento se extendieron creencias relacionadas con la forma del vientre materno, posibles señales en el rostro de la madre o, incluso, los propios síntomas del embarazo. En muchas localidades se creía, asimismo, que si la embarazada que estaba para dar a luz al subir la escalera adelantaba primero la pierna derecha, nacería un hijo y si era la izquierda, hija. En una vuelta de tuerca más, se ha recogido que en Mezkiriz (N) se creía que el acto sexual matinal era propicio para concebir una niña mientras que el nocturno engendraba un varón. En Zerain (G) se decía que el engendrado durante el tiempo de la siesta sería rebelde. En esta localidad, además, se creía que si la concepción tenía lugar durante los primeros quince días después de la menstruación nacería chico mientras que si ocurría en la segunda quincena sería chica. También hay constancia de prácticas para condicionar de antemano el sexo de un futuro niño. Cuando era necesario que naciese un varón para heredar el mayorazgo, se ofrecía con frecuencia a la futura madre la punta bien tostada del pan. Fue una práctica bastante general; esta práctica se recogió en Dima (B), en Arrona (G), en Baztan (N), en Donazaharre (BN), Beasain (G). Se le daba el corrusco a la embarazada diciendo: Semea egin dagizun (Para que des a luz un hijo); Jan zan ogi koskorra seme bat iteko (Come corrusco de pan para producir un hijo); Jan zazu hori, Semea egin dezazun (Comed eso para que deis a luz un hijo). Sorprende, por otro lado, que mujer que había dado a luz apenas podía salir a la calle antes de recibir la bendición post partum. El origen de esta costumbre era de naturaleza religiosa. La mujer que hubiera tenido un hijo quedaba impura y no debía tocar ninguna cosa santa ni ir a la iglesia hasta cumplirse los cuarenta días de su purificación. Si durante este periodo de reclusión, la mujer se veía en la necesidad de salir fuera de casa para tender la ropa, recoger leña o ir al huerto o al corral debía hacerlo con la cabeza cubierta con una teja tomada de su propio tejado, manteniéndola de ese modo hasta entrar nuevamente en la casa.