
652. Cómo utilizar la Navaja de Occam para escribir guiones
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El artículo 652. Cómo utilizar la Navaja de Occam para escribir guiones se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.
Tramas enrevesadas, personajes secundarios que no aportan nada, giros y giros en la historia que la convierten en un laberinto… ¿Cómo escribir guiones más efectivos en los que no sobre nada? Hoy voy a hablar de un principio que puede ayudarnos con este problema: La navaja de Occam. Veremos en qué consiste y cómo podemos aplicarlo en nuestras historias.
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La explicación más sencilla suele ser la correcta
La Navaja de Occam es un principio filosófico y metodológico que lleva el nombre de Guillermo de Ockham (1285-1349), un fraile, teólogo y filósofo inglés. Este principio se puede resumir en la frase “la explicación más sencilla suele ser la correcta”. En otras palabras, cuando tienes varias explicaciones posibles para un fenómeno, generalmente la más simple (la que asume menos cosas y tiene menos complicaciones) es la mejor.
La Navaja de Occam se utiliza en una variedad de campos, incluyendo la ciencia, la filosofía y la medicina. Es una herramienta que ayuda a guiar a los investigadores hacia las teorías más probables y evita que se compliquen innecesariamente con explicaciones excesivamente complicadas o conjeturas innecesarias.
Es importante aclarar que este principio no garantiza que la explicación más sencilla siempre sea la correcta. En la práctica, a veces la explicación más compleja resulta ser la correcta. Sin embargo, la Navaja de Occam es una pauta útil para comenzar a investigar y formar hipótesis. Y que nosotros podemos utilizar para nuestras historias.
Origen del principio de la Navaja de Occam
Guillermo de Ockham no formuló explícitamente el principio como tal, sino que se le atribuye por el uso frecuente que mostró a lo largo de su obra de la simplicidad en la explicación filosófica y teológica. Ockham utilizaba un método de análisis que eliminaba los conceptos innecesarios, las abstracciones y las entidades superfluas en sus argumentos, lo que reflejaba una preferencia por la simplicidad y la economía en el pensamiento.
Esta idea no era completamente nueva en la época de Ockham; de hecho, se pueden encontrar nociones similares en la filosofía de Aristóteles y otros pensadores antiguos y medievales. Lo que hizo Ockham fue aplicarla de manera consistente en su trabajo, lo que lo hizo destacar y por lo cual el principio lleva su nombre.
El término “Navaja” se utiliza metafóricamente para expresar cómo este principio corta las explicaciones innecesariamente complicadas, dejando solo lo que es esencial para entender y explicar el fenómeno.
Ejemplos de cómo se ha usado la Navaja de Occam en películas y libros
Un ejemplo clásico del uso de la Navaja de Occam en la cultura popular se puede encontrar en las historias de Sherlock Holmes, creadas por Sir Arthur Conan Doyle. En muchas de sus aventuras, el detective Holmes aplica un enfoque muy similar a la Navaja de Occam para resolver misterios.
Un ejemplo particularmente icónico de esto se encuentra en la novela “El sabueso de los Baskerville”. Holmes se enfrenta a un misterio aparentemente sobrenatural, donde la leyenda de un perro fantasmal persigue a la familia Baskerville. A lo largo de la historia, hay muchas teorías y sospechas sobre el perro y cómo podría ser responsable de la muerte de Sir Charles Baskerville.
Aplicando un razonamiento lógico y empírico, Holmes desecha las explicaciones sobrenaturales, a pesar de la atmósfera gótica y los rumores que rodean el caso. Él busca la explicación más sencilla y terrenal que puede adecuarse a los hechos conocidos. Al final, descubre que el “sabueso” es en realidad un perro real cubierto con una sustancia fosforescente para darle una apariencia espectral, utilizado por el verdadero culpable como parte de un plan para heredar la fortuna familiar. Holmes elige la solución que, aunque todavía es compleja, es la más basada en la realidad y no requiere la aceptación de lo sobrenatural.
En el cine, un ejemplo puede ser la narrativa de “El sexto sentido” de M. Night Shyamalan. Durante toda la película, el personaje principal, el Dr. Malcolm Crowe (interpretado por Bruce Willis), está tratando de ayudar a un niño que dice ver gente muerta. La revelación final, que Crowe mismo es un fantasma, es una solución elegante que explica todos los misteriosos comportamientos y las interacciones fallidas que ha tenido con otros personajes a lo largo de la película. Hasta ese momento, se podrían haber formulado muchas teorías complicadas sobre las interacciones de Crowe con el mundo que lo rodea, pero la verdad es la explicación más simple y satisfactoria que une todos los hilos de la trama.
En la tensa y emocionante película “Gravity”, nos encontramos con la astronauta Ryan Stone, interpretada por Sandra Bullock, quien se enfrenta a la aterradora realidad de estar atrapada en el espacio tras la destrucción de su transbordador. La aplicación de la Navaja de Occam se hace evidente a medida que Stone, en lugar de idear un plan complejo o esperar un rescate improbable, opta por la simplicidad. Se vale de los restos de la estación espacial y su conocimiento básico para propulsarse hacia la cápsula espacial china, eligiendo la solución más directa y factible con los recursos a su alcance para regresar a salvo a la Tierra.
En “The Martian”, la adaptación cinematográfica de la novela de Andy Weir, el astronauta Mark Watney, interpretado por Matt Damon, se encuentra abandonado en Marte. Frente a la adversidad, Watney recurre a soluciones fundamentadas en la ciencia y la ingeniería básica, siguiendo la esencia de la Navaja de Occam. Cultiva patatas usando materiales disponibles y readapta equipos existentes para comunicarse con la Tierra. El filme muestra cómo las soluciones más simples, basadas en principios científicos bien establecidos, pueden ser extraordinariamente efectivas frente a los problemas más complejos y desafiantes.
En la icónica obra “And Then There Were None”, conocida en español como “Diez negritos”, de Agatha Christie, la autora teje un misterioso cuento en el que diez personajes son llevados a una isla y comienzan a morir uno por uno, siguiendo el patrón de una enigmática canción infantil. A lo largo de la novela, se consideran numerosas y complejas teorías para explicar los asesinatos, desde conspiraciones hasta locuras colectivas. Sin embargo, al final se revela que la explicación más simple, la existencia de un asesino que actúa de acuerdo con un plan meticulosamente orquestado, es la correcta, una conclusión que resuena fielmente con la Navaja de Occam.
“Breaking Bad” nos cuenta la historia de Walter White, un profesor de química que, enfrentado a un diagnóstico terminal de cáncer, se sumerge en el peligroso mundo del narcotráfico para asegurar el futuro financiero de su familia. La serie aplica la Navaja de Occam a través de la decisión de Walter de utilizar sus habilidades como químico para producir metanfetaminas. Esta es una solución directa y práctica a su problema inmediato, prescindiendo de alternativas más complejas o menos eficaces, y a la vez desencadenando una serie de eventos que sostienen la narrativa de la serie.
Cómo usar la Navaja de Occam para simplificar la estructura de un guion
La Navaja de Occam puede ser una herramienta valiosa para simplificar la estructura de tu guion. Aquí hay algunas formas de aplicarla:
Evalúa las subtramas: Revisa cada subtrama y pregúntate si realmente añade valor a la historia principal. Si una subtrama no está directamente relacionada con la evolución de la trama principal o el desarrollo del personaje, considere eliminarla o fusionarla con otra que sí contribuya.
Simplifica las relaciones entre personajes: A veces, los guionistas crean redes complejas de relaciones que pueden confundir al espectador. Utiliza la Navaja de Occam para determinar si todas las relaciones son necesarias para avanzar en la historia y desarrollar personajes, o si algunas pueden ser simplificadas o eliminadas.
Reduce el número de personajes: Si hay personajes que tienen funciones similares en la historia, podrías combinarlos en uno solo que cumpla con todas esas funciones, siempre y cuando esto no cause una sobrecarga en ese personaje o lo haga increíblemente complejo.
Clarifica la trama: Deshazte de los giros argumentales innecesarios o de las revelaciones que no aporten al objetivo principal de la historia. Cada elemento de la trama debe tener un propósito claro, ya sea para avanzar la historia, revelar características de los personajes o mantener la coherencia del mundo ficticio.
Focaliza los objetivos del personaje: Asegúrate de que los objetivos de tus personajes sean claros y no se desvíen con demasiadas metas secundarias o motivaciones contradictorias. Una sola motivación fuerte y clara puede ser más efectiva que varias débiles.
Optimiza la exposición: En lugar de largas escenas de exposición o diálogos complicados para explicar la trama, busca formas más sencillas y naturales de revelar la información necesaria a través de la acción y la interacción entre personajes.
Revisa la estructura acto por acto: Asegúrate de que cada acto de tu guion (inicio, nudo y desenlace) sea esencial y esté libre de elementos innecesarios que no contribuyan a la progresión de la historia.
Minimiza los lugares o escenarios: Si tu guion tiene múltiples locaciones que cumplen funciones similares para la trama, considera si algunos pueden ser consolidados en uno.
Al aplicar la Navaja de Occam, siempre es importante recordar que la simplicidad no significa necesariamente eliminar la profundidad o la riqueza de la narrativa. La simplicidad implica eficiencia y claridad, permitiendo que la historia fluya de manera natural y accesible sin sacrificar su complejidad temática o emocional.
El artículo 652. Cómo utilizar la Navaja de Occam para escribir guiones se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.