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El artículo 509. Cómo crear personajes simbólicos se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.
¿Cómo podemos añadir profundidad a nuestros personajes? Hoy veremos cómo crear personajes simbólicos gracias al libro de John Truby: Anatomía del guion. Podemos encontrar símbolos en la narración, en la premisa, en los objetos y también en los personajes. Hoy nos centraremos en los personajes.
También es un adelanto de una novedad que voy a sacar esta semana: El Canvas de personajes. Tras el éxito del Canvas de guion muchos me habéis pedido que cree un canvas de personajes. Pues bien, ya está y esta semana saldrá a la venta. Uno de los epígrafes del canvas nos habla del mundo narrativo y ahí podemos reflexionar sobre los símbolos. Sobre todo en la sección de arquetipos. Estad atentos que espero sacarlo mañana mismo.
Pero antes os recuerdo que en la plataforma de cursosdeguion.com podéis aprender todo lo necesario para escribir guiones y convertiros en guionistas. Cada vez más productos necesitan un guion, no solo las series y las películas, y tener conocimientos de storytelling nos ayuda a contar historias en vídeos, redes sociales y hasta newsletters. Tenemos cursos que enseñan a escribir cortos, largos, series, webseries, documentales, cómics… Hay más de 80 cursos a día de hoy y cada semana salen clases nuevas.
Hoy continuamos con el curso de Creación de Podcast. Un curso en el que vemos los pasos que hay que dar para crear un podcast desde cero. En la octava clase pasamos a la acción y veremos cómo grabar nuestro primer podcast con un programa gratuito. No solo explico cómo sino que grabo uno para que quede claro.
Los símbolos para Truby
John Truby en su increíble libro Anatomía del guion, el arte de narrar en 22 pasos propone crear una red de símbolos en torno a todos los elementos de su guion. Para él tenemos que pensar los símbolos como joyas bordadas en el tapiz de la historia que provocan grandes emociones.

Jugar con símbolos es una técnica de lo pequeño. Abarca el mundo de la palabra o del objeto que representa algo más ( persona, lugar, acción o cosa ) y se repite varias veces en el transcurso de la historia. Al igual que el personaje, el tema, y la trama son enormes puzzles que enredan y agradan al público, el símbolo es el puzzle pequeño que activa su magia muy por debajo de la superficie.
Los símbolos son vitales para funcionar como narrador porque nos proporcionan un lenguaje oculto que influye a nivel emocional en el público.
Cómo funcionan los símbolos
Un símbolo es una imagen dotada de un poder especial que tiene valor para el espectador. Al igual que la materia es energía intensamente concentrada, un símbolo es significado intensamente concentrado. De hecho es el condensador-dilatador más concentrado de la técnica de la narración.
Una simple línea de orientación para manejar el símbolo sería “referirse y repetir”. He aquí cómo funciona: empezamos con una sensación y creamos un símbolo que cause el mismo sentimiento del espectador.
Después repetimos el símbolo creado un ligero cambio, así conseguimos un sentimiento más fuerte del espectador.
Los símbolos actúan en el espectador de una manera muy poderosa pero solapada. Un símbolo genera una resonancia , como las ondas en el agua del lago. Conforme repetimos el símbolo, las ondas se expanden y reverberan en la mente del espectador, en muchas ocasiones de manera inconsciente.
John Truby propone crear una red de símbolos vinculando los símbolos a cualquiera de todos estos elementos: la historia en general, la estructura, los personajes, el tema, el mundo narrativo, las acciones, los objetos y el diálogo.
En el podcast de hoy vamos a centrarnos solamente en los personajes simbólicos. Pero para que veas cómo funciona te voy a hablar también de los símbolos narrativos.
Los símbolos narrativos se refieren en cuanto a la idea narrativa o a la propia premisa, a partir de ahí, el símbolo expresa los giros narrativo fundamentales , el tema central o la estructura narrativa general y los ensambla en una sola imagen.
Por ejemplo en la Odisea el símbolo central de la historia está en el mismo título, y es el largo viaje que debe superar.
En Las aventuras de Huckleberry Finn el símbolo central no es el viaje de Huck a lo largo del río Mississippi, sino la balsa. En esa isla frágil y flotante un niño blanco y un esclavo negro puede vivir una amistad como seres iguales.
En El corazón de las tinieblas el símbolo también alude al título y corresponde a la parte más profunda de la selva representando el punto final moral psicológico y físico del viaje de Marlow río arriba.
Personajes simbólicos
Los personajes y símbolos son dos subsistemas del cuerpo narrativo. Pero no son independientes. Los símbolos son los instrumentos excelentes para definir personajes y que además, favorecen el objetivo general de esta historia.
Al conectar un símbolo con un personaje escogeremos un símbolo que represente un principio fundador de ese personaje o su reverso. Conectado un símbolo concreto y discreto con una cualidad esencial del personaje, el público obtiene una comprensión inmediata de un aspecto del personaje de una sola vez.
Los espectadores también viven una emoción que asocia desde entonces con un personaje. Conforme el símbolo se va repitiendo con ligeras variaciones, ese personaje se va definiendo sutilmente; pero el aspecto y la emoción fundamentales del personaje se solidifica en su mente.
Es recomendable emplear esta técnica con moderación, puesto que cuanto más símbolos vinculemos con un personaje, menos efectivo será cada uno de ellos.
Podemos aplicar dos símbolos al mismo personaje, creando una oposición de símbolos dentro dentro de él. Esto nos proporcionará un personaje más complejo al tiempo que nos benefician en tanto que símbolo.
Podemos resumir el proceso de aplicar símbolos a los personajes en seis pasos:
- Estudiar la red de personajes al completo antes de crear un símbolo para cada personaje.
- Empezaremos por la oposición entre los protagonistas y el adversario principal.
- Tres presentaremos un aspecto concreto del personaje o una emoción concreta que queremos que el personaje evoque del espectador.
- Consideraremos aplicar una oposición de símbolos dentro del personaje.
- Repetiremos el símbolo, vinculado al personaje varias veces en el transcurso de la historia.
- Cada vez que repitamos el símbolo tratamos de variar los detalles de alguna manera.
Un método práctico para conectar el símbolo con el personaje será emplear ciertas categorías de personajes, especialmente dioses, animales y máquinas. Cada una de estas categorías representa una manera de ser fundamental, al tiempo que un nivel de ser.
Cuando conectamos nuestro personaje concreto a uno de estos tipos, le estamos dando al personaje un rasgo básico y un nivel que el espectador reconoce inmediatamente.
Podemos emplear esta técnica en cualquier momento, pero suele encontrarse con frecuencia en algunos géneros o formas de narración con altos sentimientos metafóricos, como el mito, historias de terror, de fantasía y de ciencia ficción.
Analicemos algunas historias que emplear esta técnica de personajes simbólicos:
Simbolismo de Dios
RETRATO DE UN ARTISTA ADOLESCENTE (de James Joice, 1914)
Joyce asocia a su protagonista, Stephen Dedalus, con el creador Dédalo que se construye unas alas para escapar de la esclavitud del laberinto. Esto le da a Stephen una cualidad etérea y sugiere su naturaleza esencial de artista tratando de liberarse.
Pero después Joyce añade textura a esa primera cualidad empleando la técnica de la oposición de símbolos dentro del personaje: vincula a Stephen los símbolos opuestos del hijo de Dédalo, Ícaro, que vuela demasiado cerca del sol (demasiado ambicioso) y muere, y el laberinto, creado también por Dédalo, en el que Stephen se ve perdido.
EL PADRINO (novela de Mario Puzo, guion de Mario Puzo y Francis Ford Coppola, 1972)
Mario Puzo también asocia a su personaje con un dios pero, a diferencia de Joyce, destaca un aspecto muy diferente de Dios. El dios de Puzo es el Dios Padre que controla su mundo e impone la justicia.
Pero es un dios vengativo. Es un hombre Dios con un poder dictatorial que ningún mortal debería tener. Puzo, además, añade una oposición de símbolos dentro del personaje cuando asocia su dios con el diablo. Equiparar los opuestos normales de sagrado y profano es fundamental para este personaje y para la historia entera.
HISTORIAS DE FILADELFIA (obra de Philip Barry, guion de Donald Ogden Stewart, 1940)
El escritor Philip Barry asocia al protagonista, Tracy Lord, no solo con la aristocracia, sino con el concepto de la diosa. Aparte de la cualidad «señorial» de su apellido, tanto su padre como su ex marido se refieren a ella como la «diosa de bronce».
Por esta conexión simbólica queda tanto reducida como realzada. La historia gira en torno a si ella sucumbirá a los peores aspectos de su «diosedad» (su lado frío, altanero, inhumano, implacable) o bien a los mejores, una grandeza de alma que le permita, paradójicamente, encontrar y convertirse en la parte de su ser más humana y comprensiva.
Otros usos del protagonista-dios se han visto en Matrix (Neo = Jesús), La leyenda del indomable (Luke = Jesús) e Historia de dos ciudades (Sydney Carton = Jesús).
Simbolismo animal
UN TRANVÍA LLAMADO DESEO (de Tennessee Williams, 1947)
En Un tranvía llamado deseo, Tennessee Williams equipara a sus personajes con animales restándoles importancia pero también dotándolos de una conducta fundamentalmente biológica.
Se refiere a Stanley como a un cerdo, un toro, un sabueso y un lobo para subrayar su naturaleza masculina brutal y ávida. A Blanche la asocia con una polilla y con un pájaro, es decir, un ser frágil y asustadizo.
Williams repite estos símbolos de distintas formas conforme se desarrolla la historia. Finalmente, el lobo se come al pájaro.
SPIDERMAN, TARZÁN, COCODRILO DUNDEE
Los cómics son formas modernas de los mitos. No es de extrañar que equiparen a sus personajes con animales desde el principio de todo. Esta es la forma de simbolizar más metafórica y exagerada que existe.
Batman, Spiderman, Tarzán y el hombre mono se centran en la conexión de su personaje con los animales debido a sus nombres, a su físico y a su traje. Estos personajes no tienen solamente rasgos animales, como Stanley Kowalski, que afectan en ellos de manera sutil pero poderosa. Son hombres animales. Son esencialmente personajes escindidos, medio hombres medio bestias.
El estado natural repugnante de la vida humana les obliga a convertirse en un tipo animal que se beneficie de sus excepcionales poderes y a luchar por la justicia. Pero el precio es sufrir una división incontrolable desde su interior y una insuperable alienación desde el exterior.
Equiparar un personaje con un animal puede ser algo muy popular para el público porque es una forma de aumentar el tamaño (pero no demasiado como para volver la historia aburrida). Ser capaz de balancearse entre árboles (Tarzán) o de balancearse por la ciudad (Spiderman) o tener poderes sobre el reino animal (Cocodrilo Dundee) son sueños que residen en lo más profundo de la mente humana.
Otras historias que utilizan símbolos animales para personajes son Bailando con lobos, Drácula, El hombre lobo y El silencio de los corderos.
Simbolismo de la máquina
Asociar a un personaje con una máquina es otra manera extensa de crear un personaje simbólico. Un personaje máquina u hombre-robot es normalmente alguien con una fuerza mecánica y, por lo tanto, sobrehumana; pero es también un ser humano sin sentimientos ni compasión.
Esta técnica suele emplearse en películas de terror y de ciencia ficción en las que símbolos exagerados son parte de la forma y, por ende, aceptados. Cuando los buenos escritores repiten este símbolo a lo largo de la historia, no le añaden detalles, como ocurre con la mayoría de los personajes simbólicos. Los invierten.
Hacia el final de la historia, el hombre máquina se demuestra ser el más humano de todos los personajes, mientras que el personaje humano ha actuado como un animal o una máquina.
FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO (novela de Mary Shelley, 1818)
Asociar al personaje con una máquina fue una idea que desarrolló por primera vez Mary Shelley en Frankenstein. El personaje humano en el principio de la historia es el doctor Frankenstein.
Pero no tarda en alcanzar el estado divino y se convierte en un hombre capaz
de dar vida. Crea el hombre máquina, el monstruo que, al estar formado por diferentes partes, carece de los movimientos fluidos del ser humano.
Un tercer personaje, el jorobado, es el personaje simbólico intermedio, el infrahumano que es rechazado como un monstruo por la comunidad humana pero que trabaja para el doctor Frankenstein.
Fijémonos en cómo están definidos estos personajes simbólicos y cómo se contrastan entre ellos al ser de una tipología sencilla y clara. A lo largo de la historia, justamente debido a que es tratado como un tipo inferior, como una máquina que hay que encadenar, quemar y desechar, el monstruo se rebela y se venga de ese padre endiosado, frío e inhumano.
Otras historias protagonizadas por personajes-máquina son Blade Runner (los replicantes), The Terminator (Terminator), 2001: Una odisea del espacio (HAL) y El mago de Oz (el hombre de hojalata).
Así terminamos el podcast de hoy en el que hemos visto cómo crear personajes simbólicos. No sin agradecer a los que os suscribís a los cursos de Guion o contratáis las consultorías y mentorías que ayudáis a que el podcast se mantenga. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.
El artículo 509. Cómo crear personajes simbólicos se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.