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Show Notes
El artículo 490. Shakespeare guionista 3: El personaje como exceso se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.
¿Cómo crear un personaje como exceso? Hoy lo analizaremos gracias al libro El mundo, un escenario. Shakespeare: el guionista invisible escrito por Jordi Balló y Xavier Pérez. Este es el tercer podcast de una serie en el que analizaremos las estrategias narrativas que comparte Shakespeare con los guionistas de la actualidad.
Pero antes os recuerdo que en la plataforma de cursosdeguion.com podéis aprender todo lo necesario para escribir guiones y convertiros en guionistas. Tenemos cursos que enseñan a escribir cortos, largos, series, webseries, documentales, cómics… Hay 80 cursos a día de hoy y cada semana salen clases nuevas.
Y hoy continuamos con el curso de Arquetipos de Myer-Briggs. Isabel Briggs Myers y su madre Katharine Briggs partieron de las ideas de Jung para catalogar a las personas en 16 personalidades diferentes que funcionan como arquetipos. Los guionistas podemos utilizar estos arquetipos para conocer mejor a nuestros personajes y desarrollar sus personalidades. Hoy analizamos con detenimiento las 4 dicotomías que definen los tipos de personalidad.
Muchas gracias a los que habéis puesto valoraciones en Amazon del libro Ser guionista. Cómo ganarte la vida escribiendo guiones. Hemos llegado a las 50. Muchas gracias, las leo todas y me hace mucha ilusión. Gracias.
Shakespeare, guionista del s. XXI
A menudo se dice que hoy en día Shakespeare se dedicaría al cine o la televisión: Es una manera de reconocer su impronta en las ficciones contemporáneas.
Los autores del libro afirman que si Shakespeare no nos hubiera regalado su teatro hace ya cuatro siglos, nadie podría escribir Los Soprano con los poderosos recursos narrativos de que hace gala esta ficción contemporánea.
Ya analicé en podcast anteriores el recurso narrativo de In media res y la trama coral y hoy continuamos con el personaje como exceso.
El personaje como exceso en las narraciones contemporáneas
La otra cara de la fragmentación coral es la creación de determinados caracteres totémicos, dos procedimientos que conviven equilibradamente en la obra de Shakespeare.
La fascinación por estas criaturas desbordantes se traslada también a la creación audiovisual. Observemos en el caso de Walter White, el protagonista de Breaking Bad, uno de los personajes de ficción más irresistibles de la serialidad contemporánea. Alguien con quien el espectador siente una empatía difícil de eludir, pese al progresivo descubrimiento de su falta de escrúpulos.
Walter pasa de pacífico profesor de química de instituto a traficante de drogas. Lo hace al margen de su familia, y disfruta con el cambio y el poder que le da. Ni siquiera retrocede cuando su tratamiento da buenos resultados y la enfermedad empieza a ceder.
El sabor explosivo de su nueva vida le ha facilitado el autodescubrimiento de que su auténtica personalidad debe desarrollarse en el ejercicio impune del poder absoluto.
En su peligrosa monstruosidad hay un rasgo admirable: una inteligencia singular en absoluto intercambiable con la de sus semejantes, un toque de distinción que lo catapulta a la universidad, por malignos que sean sus efectos.
La densidad dramática
Con Ricardo III, Shakespeare realiza un descubrimiento que tendrá una gran trascendencia en la ficción futura: un villano bien delineado puede crear una complicidad con el público superior a la que este podría sentir por los miembros de un hipotético bando representante del bien.
Desde el célebre monólogo inicial, en el que el aspirante al Trono de Inglaterra se dirige al público para explicar su plan de arrasar con todo hasta conseguir la corona, Ricardo asume la dimensión de una figura titánica en su obsesiva tenacidad. Con él, Shakespeare inicia la construcción de personalidades fuertes e inabarcables que entran en tensión con la evolución del drama hasta su desenlace.
La obra explora el mecanismo habitual de los argumentos del poder, basados en la estructura ascensión-caída. La determinación absoluta prefigura una de las bases de la construcción del personaje como exceso.
Ricardo, conspirador refinadísimo, engaña constantemente a sus parientes y a otras figuras de la corte, los traiciona sin escrúpulos y manipula sus frágiles creencias. Pero nunca engaña al público y nunca se engaña a sí mismo. Desde su primer monólogo dirigido a la audiencia, Ricardo comparte siempre con los espectadores sus más turbios propósitos, y sus abundantes reflexiones, a lo largo del drama, se basan en la plena función de su naturaleza criminal.
Estrellas, arquetipos, personajes
El cine clásico articula su poder de seducción a partir del llamado Star System, y sus estrellas cimentaron su carisma y simpatía en cualidades fotogénicas y formas arquetípicas que se distanciaban del carácter acaparador del personaje como exceso. Los arquetipos quedaban supeditados a las tramas convencionales que cada género pondría en circulación.
La tradición shakespeariana qué funda Ricardo III, según la cual se puede cimentar el interés de una obra dramática en la maldad convulsa y enloquecida de un antihéroe, se vio continuada en los films más emblemáticos del cine expresionista alemán. Películas como el Gabinete del Doctor Caligari, o el díptico sobre el doctor Mabuse que hizo Fritz Lang.
Influenciados por ellos surgen algunos malvados carismáticos del primer cine de gangsters, el Tony Camonte de Scarface, el Tom Powers de El enemigo público, o el rico Bandello de Hampa dorada. Contra la moral de la época, mostraron que estos grandes monarcas de la nueva mafia urbana podían tener más carisma que los policías encargados de apresarlos.
La llegada de Orson Welles a la creación fílmica supuso un revulsivo capital. La experiencia teatral del director de Ciudadano Kane, de raíz shakesperiana, se fusionó con su fascinación por los personajes megalómanos, de un perfil tan enorme y excesivo cómo los encuadres barrocos de aquel biopic encubierto de William Randolph Hearst qué constituyó su ópera prima.
La filmografía de Wells, en su doble faceta de actor-director, se inclina hacia la recreación de personajes con un temperamento y una presencia física bigger than life, con un poder de atracción tan irresistible que el resto de las figuras acaban girando como satélites a su alrededor.
El carácter de estos personajes queda muy bien definido en la película de Mr. Arkadin, en la que cuenta la célebre fábula de la rana y el escorpión, que puede considerar una guía para cualquier tipo de construcción dramática de personajes excesivos, radicalmente independientes de cualquier imperativo de la trama.
Psicopatología perturbadora
Los grandes villanos cinematográficos y televisivos no pueden evitar ser lo que son, pero la seguridad con la que asumen su condición demoníaca les otorga una dignidad paradójica. Suelen tener algo de psicopatológico.
Hannibal Lecter es un psicópata creado por Thomas Harris en su novela El silencio de los corderos y consagrado por la película del mismo título. En esta película se plantea el reto de conseguir que una figura tan peligrosa y abominable como la de Lecter genere simpatía de los espectadores, atrapados entre el horror y la fascinación. Es una mente superdotada, y con evidentes capacidades benéficas, secuestrada por un espíritu éticamente detestable.
Dexter es una serie sobre un asesino serial que generó mucha fascinación. Trata sobre un irreprimible asesino en serie que pasó buena parte de su fascinación en su voz Over subjetiva, que se dirige al público al que va contando todo lo que trama con transparencia.
La serie justifica los distintos asesinatos de Dexter por el hecho de que sus víctimas son asesinos como el, malvados a los que el protagonista ejecuta para satisfacer así sus ansias criminales, atribuidas a un horrible trauma infantil.
El Criminal en el diván.
Otra de las grandes figuras omnipresentes de la dramaturgia serial, Tony Soprano, viene caracterizada por una psicología más interiorizada. Se trata de un hombre atrapado entre la voluntad de mantener unida a su familia y una serie de actos violentos provocados por la necesidad de mantener el poder.
La fuerza expresiva de su protagonista es capaz de absorber el resto de las energías y lo reconduce todo hacia esa inamovible situación central de uno de los escorpiones más matizados del género negro: una criatura que no puede evitar ni las infidelidades conyugales ni los ataques de furia asesina contra sus rivales, pero que a la vez, en ese confesionario moderno que es la consulta terapéutica, se comporta como un niño desvalido en busca de una piedad misericordiosa que nunca lo llegara a redimir.
El fracaso desinhibido como bien supremo
Otro de los grandes personajes excesivos del cine contemporáneo, Ed Wood, también tiene un absorbente magnetismo. El film es un acercamiento cómplice y cordial a la extravagancia determinante, ilusionada y obsesiva de un artista para quién la tendencia al fracaso estético no parece influir en un incombustible optimismo creativo. Wood es como un Quijote que se sueña a sí mismo como alguien genial.
Los peculiares rasgos de la personalidad de Wood, cuya manifestación más destacada sería su travestismo en un cuerpo heterosexual, no constituyen accesorios de la trama, sino que son la materia nuclear del film.
Hay un mundo más allá
La búsqueda de una emancipación radical de los designios ajenos ha constituido uno de los fundamentos de la gran creación de caracteres extremos de la filmografía de Werner Herzog.
La naturaleza alienada y obsesiva de Lope de Aguirre que pretende encontrar El Dorado en Aguirre, la cólera de Dios, tiene rasgos shakespearianos. Es el mismo impulso extremo que aflora en Fitzcarraldo, donde el desmesurado proyecto de su protagonista, construir un teatro de la ópera en plena selva amazónica, así como transportar el barco que lo ha conducido hasta allí por el interior de ese territorio, se refleja en la propia apuesta del director.
Así terminamos el podcast de hoy en el que hemos analizado el recurso del personaje como exceso utilizado tanto por Shakespeare como por los guionistas actuales. No sin agradecer a los que os suscribís a los cursos de Guion o contratáis las consultorías y mentorías que ayudáis a que el podcast se mantenga. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.
El artículo 490. Shakespeare guionista 3: El personaje como exceso se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.