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360. Tramas maestras (9) – El desvalido

360. Tramas maestras (9) – El desvalido

Guiones y guionistas

November 12, 202023m 9s

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Show Notes

El artículo 360. Tramas maestras (9) – El desvalido se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.

Hoy continuamos la serie que nos va a llevar a analizar las 20 tramas maestras que propuso Ronald Tobias. Ya vimos las ocho primeras tramas de búsqueda, aventuras, persecución, rescate, huida, venganza, enigma y rivalidad continuamos con la trama de El desvalido.

Pero antes os recuerdo que en la plataforma de cursosdeguion.com podéis aprender todo lo necesario para escribir guiones y convertiros en guionistas. Tenemos cursos que enseñan a escribir cortos, largos, series, webseries, documentales, cómics… 60 cursos a día de hoy y cada semana salen tres clases nuevas.

Hoy continuamos con el curso de Creación de Sitcom. Veremos en qué consiste este formato y cómo crear una serie teniendo en cuenta la estructura, los personajes, las tramas… En el tercer vídeo veremos cuáles son los principales personajes de comedia que hay.

Y el sábado continuamos con el curso de Tips de construcción de escenas, en el que vemos una serie de herramientas y consejos para resolver problemas de bloqueo creativo y mejorar la escritura en distintas fases de la estructura del guion. La clase del sábado va dedicada a un recurso que puede ayudarnos a resolver una escena: unique element.

Las tramas maestras de Roland Tobias

Continuamos con la propuesta de Ronald Tobias sobre las 20 tramas maestras de su libro El Guion y la trama. Fundamentos de la escritura dramática audiovisual.

Ya analizamos la trama de búsqueda, la trama de aventura, la trama de persecución, la trama de rescate, la trama de huida, la trama de venganza, la trama del enigma y la trama de rivalidad; hoy pasamos a la trama de El desvalido.

La trama de El desvalido

trama maestra- el desvalidoLa trama del desvalido es una variación de la trama de rivalidad (por lo que se deberías escuchar el podcast anterior antes de este), pero es lo bastante diferente como para constituir una categoría aparte. La premisa de la rivalidad es la igualdad: las fuerzas equiparables del protagonista y del antagonista. Pero en la trama del desvalido las fuerzas no están igualadas. El protagonista se encuentra en desventaja y ha de hacer frente a obstáculos insuperables. 

La trama está próxima a nuestro corazón porque representa la habilidad de uno contra muchos, la del pequeño contra el grande, el débil contra el poderoso, el «estúpido» contra el «listo». La rivalidad entre la enfermera Ratched y McMurphy en Alguien voló sobre el nido del cuco es un ejemplo clásico de la trama del desvalido. McMurphy lucha contra un sistema ante el que no tiene ninguna posibilidad. Siendo como es un rebelde encantador, McMurphy se volvió loco por sufrir los rigores de una granja de trabajo. 

En la institución mental se encuentra con la encarnación de todo lo que es inhumano e insensible: la enfermera Ratched. La suya es una confrontación de voluntades. El lector identifica al sistema con la enfermera Ratched, y, a pesar de que pueden detestar a McMurphy como persona, nos ponemos de su lado, ya que está empeñado en subvertir un sistema que destruye la individualidad y la creatividad. Es una pelea en la que deseamos participar. 

También nos ponemos del lado de Juana de Arco cuando luchamos contra la hipocresía. Ella es una heroína porque posee una astuta capacidad para explorar los problemas de la vida y para enunciar valores éticos independientes, lo que la aísla de la sociedad. Y también existen seres desvalidos transparentes, menos complicados, como Rocky Balboa, el hombre que vence las dificultades más increíbles. Rocky no es muy inteligente (él mismo lo admite), pero posee tenacidad y una cierta perspicacia innata. También es virtuoso, y cuando entra en el mundo del boxeo profesional, con todos sus brillos y oropeles, nos ponemos de su parte. 

La conexión del público con el protagonista en la trama del desvalido es mucho más visceral que en la trama de la rivalidad. No nos identificamos con Judá Ben-Hur tan fuertemente como nos identificamos con el pobre bruto de Rocky. ¿Por qué? Porque Ben-Hur se encuentra en un plano emocional e intelectual más elevado que la mayoría de nosotros. Respetamos lo que representa, pero él no es en realidad uno de los nuestros. Rocky sí lo es. Es heroico de una manera que podemos sentir. 

La mayoría de nosotros ha afrontado alguna vez alguna clase de opresión contra la que notamos que no tenemos posibilidades de vencer. Pero el débil, el desvalido, vence a su opresor. Si queremos que el lector sienta empatía hacia el protagonista, hay que tener en cuenta que su plano intelectual y / o emocional es similar o más bajo que el del lector. Si el lector nota que el protagonista es superior, no realizará la conexión física. En parte, esto es un traslado de la experiencia; el lector desea que el héroe sea como él, al menos simbólicamente. No es un genio, tan solo una persona corriente: alguien con quien el lector puede identificarse. 

Uno de los cuentos más populares, La Cenicienta, es un buen ejemplo de la trama del desvalido. Su primera versión se escribió en China en el siglo IX. Circuló por el mundo durante siglos, y sus apariciones más notables y duraderas en Occidente tuvieron lugar en las colecciones de cuentos de Charles Perrault y de los hermanos Grimm. Tobias utiliza la versión de los Grimm, titulada Aschenputtel. A pesar de que la mayoría de nosotros conocemos la historia, lo que conocemos en realidad es la versión edulcorada creada por Walt Disney quien inventó el personaje del hada madrina. La versión de Disney, aunque sea atractiva y entrañable, no recoge el auténtico espíritu del relato, que versa sobre la rivalidad entre Cenicienta y sus hermanastras, y no sobre su romance con el príncipe. 

La primera fase dramática

La estructura de La Cenicienta, como la de muchos cuentos infantiles, se divide claramente en tres fases, y cada una de ellas tipifica los movimientos principales de la trama. 

En la primera fase dramática, Cenicienta, hija única de un matrimonio rico, está arrodillada junto al lecho de muerte de su madre. De manera clásica, la historia comienza en el punto de interrupción de la vida de la protagonista, para que pueda verla brevemente antes de la lucha entre ella y su antagonista. En este caso, la muerte de la madre de Cenicienta causa un dramático e irreparable cambio en su vida. Las últimas palabras de su madre son de consejo: «Querida niña, sé buena y piadosa, y entonces el buen Dios te protegerá siempre y yo estaré mirándote desde el cielo y permaneceré cerca de ti ». 

Ella recibe sus instrucciones; su madre la protegerá mientras siga siendo virtuosa. Seis meses después, el padre de Cenicienta vuelve a casarse con una mujer que ya tiene dos hermosas hijas, quienes son, en lo espiritual, lo más opuesto a la humilde y modesta Cenicienta. Son vanidosas, egoístas, perezosas y crueles un amasijo de los siete pecados capitales. Son el espejo deformado de Cenicienta. La naturaleza de la rivalidad no es tan obvia en la versión de Disney, pero sí lo es en la de los Grimm. A pesar de que Cenicienta posee una gran belleza, también son bellas sus hermanastras. Su fealdad es estrictamente interior. 

Puesto que todas ellas están en edad casadera, su ambición es conseguir la mejor boda posible (obviamente, esto ocurrió en los días previos al despertar de la conciencia feminista). Para eliminar una competencia directa, las hermanas abusan sistemáticamente de Cenicienta. Una vez que la rivalidad comienza en la primera fase dramática, los antagonistas son los que llevan la iniciativa. 

Un atributo importante del ser desvalido es su falta de poder. La protagonista sucumbe ante el poder de las antagonistas. A Cenicienta se le obliga a trabajar desde el alba hasta el anochecer acarreando agua, encendiendo el fuego, cocinando y lavando. Las hermanastras la martirizan arrojando guisantes y lentejas en las cenizas del fuego de la cocina y obligando a Cenicienta a recogerlos. 

Esta acción descendente representa un nuevo status quo. La protagonista se encuentra ahora en un estado inferior, de opresión, bajo el dominio de las antagonistas. Pero es propio de la naturaleza del protagonista el resistir. Así, la siguiente acción importante es hacer algo que dé la vuelta a esta acción descendente. Algo que la prepare para la batalla. 

La segunda fase dramática

La segunda fase dramática comienza cuando la protagonista, carente de poder, está en posición de desafiar a su rival y dar la vuelta a la acción descendente de la primera fase. El rey, que tiene también un hijo en edad casadera, invita al reino a una fiesta de tres días de duración, durante la cual el príncipe escogerá esposa. Las hermanastras hacen planes para ir a la fiesta, obligando a Cenicienta a peinar sus cabellos, pulir sus zapatos, etc. “¡Cubierta de polvo y porquería, y quieres ir a la fiesta! ¡No tienes vestidos ni zapatos, y quieres bailar! “. 

La sádica madrastra le da a Cenicienta una oportunidad de ir a la fiesta. Arroja un saco de lentejas en las cenizas y les dice que si las recoge todas en un par de horas podrán ir. Pero Cenicienta tiene ahora poder, y recibe la ayuda de todos los pájaros del cielo, quienes acuden «apiñándose y batiendo las alas, y posándose entre las ascuas». Recogen todas las lentejas con tiempo de sobra. 

Cenicienta cumple su cometido (su primer acto para combatir el estado de opresión que sufre), pero su victoria es rápidamente esquilmada. La madrastra se niega a cumplir su promesa. «No, Cenicienta. No tienes ropa y no puedes bailar; solo se reirían de ti ». Repite el truco de las lentejas, esta vez arrojando el doble a las cenizas y dándole la mitad del tiempo para recogerlas. Cenicienta recurre de nuevo a los pájaros para que recojan las lentejas de entre las ascuas. La madrastra sigue sin querer cumplir su promesa, reiterando de nuevo los obstáculos: no tiene vestido y no puede bailar. La madrastra parte hacia el castillo con sus hijas, dejando atrás a Cenicienta. 

La protagonista intenta cambiar su posición de poder solo para fracasar. Como es habitual en la literatura, sin embargo, la tercera vez es la definitiva. 

Después de sus fracasos iniciales, Cenicienta debe modificar su pensamiento y su conducta si desea llevar a cabo su objetivo: ir a la fiesta. Esto representa el punto de giro real de la segunda fase dramática —desplazamiento desde una posición de debilidad hacia una posición de mayor fuerza—. La protagonista debe alcanzar un punto desde donde pueda desafiar con garantías a sus antagonistas. Cenicienta va a la tumba de su madre junto al árbol e invoca su espíritu por medio del árbol y del pájaro: «Vibra y tiembla, pequeño árbol, arroja sobre mí oro y plata». 

De improviso, se encuentra completamente vestida para la fiesta, superando el obstáculo de no tener ropa. Va a la fiesta y baila con el príncipe, quien se rinde a sus encantos. Aunque no exista ninguna imposición para que regrese a una casa a una hora convenida (ni que su carroza se vaya a convertir en una calabaza) debe huir del príncipe corriendo. Su objetivo aún no se ha completado. 

La segunda noche es una repetición de la anterior. Cenicienta está radiante y el cortejo continúa, pero Cenicienta huye subiéndose a un peral. La tercera noche (de nuevo, tres veces), el príncipe elabora un plan para untar la escalera con brea, así que cuando Cenicienta pone el pie en ella, su zapatilla queda aprisionada (la zapatilla se describe en las distintas versiones literarias como de piel o de oro, pero nunca de cristal). Esta parte de la acción dramática representa un ascenso: el interés del príncipe por ella era al principio pasivo, pero ahora debe tomar la iniciativa para no perderla. 

Cenicienta está ascendiendo claramente en la curva de poder. Ha hecho lo que no han podido hacer sus hermanastras. Fin de la segunda fase dramática. La lucha queda sin resolver; Cenicienta ha de conseguir su objetivo más deseado: librarse de sus opresoras, sus hermanastras y su madrastra, y hallar el amor de un hombre. Está comprometida una doble vida: simple sirvienta de día, princesa dorada por la noche. Debe reconciliar esos dos estados.

La tercera fase dramática

La tercera fase dramática ha de presentar a los rivales en igualdad de condiciones. Con Cenicienta ascendiendo en la curva de poder, ahora puede desafiar abiertamente a sus hermanastras. El príncipe tiene un zapato, pero no a la princesa que lo lleva, así que comienza a buscarla. Las hermanastras “estaban contentas porque tenían bonitos pies”. 

La primera se prueba el pequeño zapato pero este no encaja a causa de su dedo gordo, por lo que su madre le aconseja que se lo corte, ya que “cuando sea reina no tendrá que ir andando”. Esto es lo que hace su hija, y cuando el príncipe ve que el zapato le sienta bien, la monta en su caballo y se encaminan al castillo. Cuando pasan junto a la tumba de la madre de Cenicienta, los pájaros del árbol dan la voz de alarma. El príncipe ve el pie de la hermanastra empapado en sangre y se da cuenta que todo ha sido una impostura. 

La segunda hermanastra se prueba el zapato, pero su talón es demasiado ancho, y de nuevo la madre le anima a que se corte un trozo… de nuevo el príncipe es comprometido y de nuevo los pájaros le advierten. Cuando ve que sus medias están bañadas en sangre, la devuelve a su casa. Por fin, es el turno de Cenicienta. La madrastra se niega a lo que dijo, diciendo que es imposible que la misteriosa princesa sea Cenicienta, pero el príncipe insiste y la zapatilla encaja. El resto, como dicen, es historia. Excepto por un pequeño detalle. 

Ahora Cenicienta tiene el poder total y ha obtenido su libertad. Pero la derrota de sus rivales no es completa. Las hermanastras acuden a la boda para solicitar el favor de Cenicienta. En una escena que recuerda a Los pájaros, de Alfred Hitchcock, los gorriones atacan a las dos hermanas y les sacan los ojos. «Y así, por su maldad y falsedad», acaba la historia, «fueron castigadas con la ceguera hasta el fin de sus días». Lo más importante del final del relato no es que el Príncipe y la princesa vayan a vivir felizmente por el resto de sus vidas, sino que las dos falsas hermanas reciben su merecido. La rivalidad ha terminado: Cenicienta ha triunfado sobre la falsedad y la maldad. 

Contra todo riesgo

El ser desvalido es un personaje fascinante. Desea fervientemente tener éxito. Cuando se elabore el personaje, vamos a preguntar qué es lo que le motiva para alcanzar su objetivo. Una vez más, el deseo del personaje de vencer es obvio. Pero ¿a qué precio, tanto para los demás como para él mismo? 

No nos centremos exclusivamente en la lucha entre el desvalido contra los que le dominan. Hemos de hacer entender al lector las fuerzas que impulsan al protagonista. En cierta forma, esta trama es predecible. Nos identificamos totalmente con el desvalido, así como nos identificamos con el protagonista en la trama de la rivalidad. A los lectores les apasiona que todas las ventajas están en contra del protagonista y que este sea capaz de vencer pese a todo. 

Pero no hagamos que los personajes sean propios de un dibujo animado al crear dificultades tan grandes e irreales que ese ser desvalido no tenga ninguna posibilidad de vencer. La competencia final debe ser una auténtica competencia, en igualdad de condiciones, y por muchas trampas que haga el antagonista, el protagonista debe mantener siempre intactas sus virtudes: coraje, fuerza, valor (se puede permitir, no obstante, que los trucos sucios que emplee el antagonista se vuelvan en su contra). Pensemos en el público durante todo el proceso. 

El personaje posee unas características que hacen que el público se identifique con él. No hay que perder el contacto con lo que siente el lector (frustración, peligro, alegría) y procuremos sacar partido de esas emociones. Al final, cuando el protagonista supera todos los obstáculos, el público tiene la misma sensación de triunfo. No hay que desilusionar al público al no incluir esto en las frases finales.

Resumen

El resumen de la trama de rivalidad es exactamente válido para esta trama, salvo en los siguientes puntos: 

  1. Esta trama es similar a la de rivalidad excepto en el protagonista no posee fuerzas equiparables a las del antagonista. El antagonista, que puede ser una persona, un lugar o una cosa (la burocracia, por ejemplo) posee, de manera obvia, un poder mucho más grande que el protagonista. 
  2. Las fases dramáticas son similares a las de la trama de rivalidad siguiendo las curvas de poder de los personajes. 
  3. El personaje débil o desvalido suele (aunque no siempre) conseguir su propósito.

Y así terminamos el podcast de hoy en el que hemos analizado una de las tramas maestras de Ronald Tobias: la trama de El desvalido. Si os ha sido útil, agradecería comentarios y valoraciones en Itunes, Ivoox, Youtube o Spotify. O que compartáis este podcast por redes sociales. Y por supuesto agradecer a los que os suscribís a los cursos de Guion o contratáis las consultorías y mentorías que ayudáis a que el podcast se mantenga. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas. 

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