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354. Tramas maestras (8) – Rivalidad

354. Tramas maestras (8) – Rivalidad

Guiones y guionistas

October 21, 202023m 0s

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Show Notes

El artículo 354. Tramas maestras (8) – Rivalidad se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.

Hoy continuamos la serie que nos va a llevar a analizar las 20 tramas maestras que propuso Ronald Tobias. Ya vimos las siete primeras tramas de búsqueda, aventuras, persecución, rescate, huida, venganza y enigma continuamos con la trama de rivalidad.

Pero antes os recuerdo que en la plataforma de cursosdeguion.com podéis aprender todo lo necesario para escribir guiones y convertiros en guionistas. Tenemos cursos que enseñan a escribir cortos, largos, series, webseries, documentales, cómics… 58 cursos a día de hoy y cada semana salen tres clases nuevas.

Hoy continuamos con el curso de Estructura de Nueve Actos de David Siegel. En la clase de hoy veremos cómo funciona esta estructura en el guion de la película ET, el extraterrestre de Spielberg.

Y el sábado continuamos con el curso de Tips de construcción de escenas. En el curso vemos una serie de herramientas y consejos para resolver problemas de bloqueo creativo y mejorar la escritura en distintas fases de la estructura del guion. La clase del sábado va dedicada a un recurso que sirve para dar más dramatismo al segundo acto, la separación del grupo.

Las tramas maestras de Roland Tobias

Continuamos con la propuesta de Ronald Tobias sobre las 20 tramas maestras de su libro El Guion y la trama. Fundamentos de la escritura dramática audiovisual.

Ya analizamos la trama de búsqueda, la trama de aventura, la trama de persecución, la trama de rescate, la trama de huida, la trama de venganza y la trama de El enigma; hoy pasamos a la trama de Rivalidad.

La trama de Rivalidad

trama de rivalidad¿Qué ocurre cuando una fuerza irresistible choca contra un objeto inamovible? No hay pregunta que capte el espíritu de una trama mejor que esa. Un rival es una persona que compite por el mismo objetivo o deseo que otra. Un rival es una persona que le disputa a otra la preeminencia o la superioridad. 

En ningún otro argumento es más aparente el concepto de estructura profunda que en una rivalidad. Dos personas persiguen el mismo objetivo —sea obtener la mano de una tercera persona o aplastar los ejércitos del otro o ganar una partida de ajedrez y cada una posee su propia motivación. Las posibilidades son infinitas. Dondequiera que haya dos personas compitiendo por idéntico objetivo, existe una rivalidad. 

La rivalidad existe antes incluso que la humanidad. La lucha por el poder entre el Bien y el Mal es una historia de rivalidad, cuya mejor plasmación se encuentra en la obra de John Milton El paraíso perdido. Las sagas de los dioses paganos, griegos y romanos, son historias de rivalidad por el poder en el Monte Olimpo. Y con la aparición de los seres humanos, la tradición continuó. La rivalidad se vistió de serpiente en el Jardín del Edén. Existió entre los hijos de Adán y Eva: Caín mató a su hermano Abel por celos cuando Dios prefirió el sacrificio de Abel.

De hecho, el tema de la rivalidad de un pastor por la aprobación de una deidad es tan viejo como la literatura. Cuando los dioses no estaban atareados compitiendo entre ellos, competían con los humanos; y cuando los humanos no competían con los dioses, competían entre sí. 

Una regla capital de esta trama es que los dos adversarios han de tener fuerzas equiparables (aunque pueden tener distintas flaquezas). El poseer fuerzas equiparables no significa que la estricta naturaleza de esas fuerzas deba ser exactamente la misma. Un alfeñique puede vencer a un gigante musculoso gracias a su ingenio. Una pelea a golpes entre dos basiliscos puede ser interesante si ambos tienen idéntica fuerza física, pero son preferibles los relatos donde la astucia y el ingenio vencen a la fuerza bruta (por ejemplo, cuando Odiseo / Ulises vence al cíclope caníbal Polifemo, aunque no exista una auténtica rivalidad entre ellos). 

La clave está en que, cualquiera que sea la fuerza de una de las partes, la otra posee una fuerza compensadora que logra el equilibrio. Un tira y afloja no es interesante si uno de los oponentes puede arrastrar fácilmente al otro más allá de la marca. La literatura está llena de rivalidades: el Capitán Ahab y Moby Dick; los niños que sufren una regresión hacia el salvajismo en El señor de las moscas; el virginiano y «trampas» en El virginiano. 

Todo héroe tiene su némesis, todo Montgomery su Rommel. Algunas rivalidades presentan la clásica lucha entre el bien y el mal, y algunas luchas se producen entre oponentes con idéntica dignidad y mérito. La tensión procede de su oposición. Sea un portero enfrentándose al jugador que tirará el penalti, o dos políticos peleando por un puesto, hay dos personas que no pueden ocupar el mismo espacio. Una obligación ganar, otra obligación perder (con todas las variaciones que implica ganar y perder). 

La rivalidad es una competición. Esa competición puede adoptar diversas formas. Puede tratarse de Félix Unger contra Oscar Madison en La extraña pareja; o el capitán William Bligh contra Fletcher Christian en El motín de la Bounty. Del mismo modo, las rivalidades son un terreno familiar en los dormitorios: la literatura muestra una infinidad de comedias acerca de dos personas que compiten por el amor de una tercera; desde las comedias de Shakespeare hasta la película de François Truffaut, Jules et Jim. El típico triángulo amoroso es una trama de rivalidad. 

El primer movimiento dramático

A los lectores les apasionan los combates mano a mano porque los hallan emocionantes. Ben-Hur por ejemplo. Como novela, fue una de las primeras obras de ficción que tuvo acceso a los hogares estadounidenses y fue la primera obra de ficción que se incorporó al catálogo de Sears. Se hizo una adaptación teatral de la novela en 1899, una versión fílmica muda en 1907, otra en 1925 y de nuevo se llevó a la pantalla en 1959. Esta última, dirigida por William Wyler e interpretada por Charlton Heston, obtuvo el increíble número de once oscars. 

La historia es atractiva por la profundidad y amplitud presente en la rivalidad entre los dos personajes principales, Judá Ben-Hur, un judío, y Messala, un romano. La historia comienza en el punto del conflicto. Messala, amigo de Ben Hur desde la infancia, regresa de su aprendizaje en Roma como oficial del imperio. Los dos hombres se abrazan, recordando su niñez común. De inmediato su espíritu competitivo aparece cuando ambos lanzan jabalinas al centro de una viga transversal. Este momento es típico del primer movimiento dramático. Los dos rivales tienen algo en común. Se reencuentran y se tratan como iguales. Comenzamos a beber juntos y Judá entrega a Messala un regalo que anticipa lo que ocurrirá después: un hermoso caballo árabe. No hay conflicto hasta este momento, y el escritor no ha de malgastar mucho tiempo en la reconstrucción del pasado. 

Una vez que los vínculos entre ambos han sido afectados, debe ser complicado el conflicto. Messala quiere corresponder al regalo de su amigo recomendándole al emperador. Pero para hacer esto, Judá debe primero revelar los nombres de otros judíos que se han resistido al dominio romano. Aparece el conflicto: Judá se niega a delatar a sus amigos. Messala lanza un ultimátum: O estás conmigo o contra mí. Muy bien, dice Judá, estoy contra ti. 

El desafío ha sido lanzado: cada uno se coloca en un bando. Ahora es el momento de que el episodio catalizador tenga lugar; algo que obliga a los rivales a enfrentarse, superar las amenazas simples. Poco después de la confrontación inicial entre Messala y Judá, llega el gobernador romano. Cuando la familia de Judá contempla el desfile desde una terraza, una teja cae sobre la cabeza del gobernador. Los hombres de Messala irrumpen en la casa de Judá y arrestan a toda la familia por intentar asesinar al gobernador. 

Judá se zafa de sus captores valientemente y logra llegar ante Messala, amenazando con atravesarle con la lanza si no libera a su familia. Messala, en su papel de auténtico macho romano, jura que matará a la madre y la hermana de Judá si este no se rinde. Judá arroja su lanza contra la pared detrás de Messala (una acción que guarda un paralelismo con la lanza que arrojó en la amistosa competición que tuvo lugar poco antes). Messala sabe que la madre y la hermana de Judá son inocentes, pero planea que ellas sirvan de escarmiento. 

Messala hace el primer movimiento, aprovechando la situación para su beneficio. Como es habitual en esta trama, un rival actúa para obtener una ventaja sobre el otro. Esta es una lucha por el poder. Un rival actúa para superar o aplastar a su adversario. En este caso, Messala manipula los acontecimientos y las personas para sus objetivos. La madre y la hermana de Judá son enviadas a prisión y Judá es condenado a remar en una galera romana. Un rival ha obtenido una superioridad momentánea sobre el otro. 

Si echáramos una ojeada a lo que podríamos llamar curvas de poder de ambos rivales, descubriríamos que se hallan inversamente relacionadas. Mientras que uno de los rivales asciende en la curva de poder (esto es, se hace más poderoso y tiene una ventaja apreciable sobre su competidor), el otro desciende en la misma curva. La ascensión del poder y la influencia de Messala contrasta con el descenso de Judá al anonimato y la esclavitud. Este contraste de opuestos es importante para obtener la simpatía del público. 

Habitualmente, esto se consigue al hacer explícitos los temas morales que contiene el relato. En Ben-Hur, Messala es ambicioso y carece de escrúpulos; por tanto, es el antagonista. Judá Ben-Hur es honesto y escrupuloso, por lo que es el protagonista. Por lo general, el antagonista toma la iniciativa y gana ventaja en esa rivalidad. El protagonista sufre por las acciones del antagonista y se encuentra a menudo en desventaja durante la primera fase dramática. Esta es la función de la primera fase dramática: separar a los rivales en la curva de poder, con el protagonista situado en lo más bajo y el antagonista en la cumbre. 

La segunda fase dramática

En la segunda fase dramática, se suceden los eventos que dan la vuelta al declive del protagonista. Judá permanece tres años encadenado a un remo en un navío de guerra romano. En el curso de una batalla, cuando son arrollados por un enemigo, Judá huye, pero antes salva la vida del comandante romano, Quinto Arrio. Agradecido, Arrio libera a Judá y le convierte en su hijo adoptivo. 

Esto es el cambio de fortuna que Judá necesita para llegar a un nivel donde podría competir con Messala. Judá va a Roma, aprende las artes militares y se convierte en un experto conductor de cuadrigas. Una vez que Judá ha ganado poder, ya está en posición de retar al antagonista. Hay que hacer notar cómo el movimiento ha girado a la inversa. En la primera fase dramática, el antagonista desafía al protagonista, en la segunda fase el protagonista desafía al antagonista. Judá ha ascendido en la curva de poder. Los rivales se encuentran en igualdad de condiciones; lo que abona el terreno para el conflicto. 

Pero primero el protagonista ha de poner orden en su hogar (después de todo, es una persona con valores morales). Su madre y su hermana están aún en prisión, así que Judá se encamina en su busca. El antagonista, a menudo, es consciente del aumento de poder que experimenta el protagonista (la tensión crece si el antagonista se muestra continuamente receloso, anticipando la inevitable confrontación). 

Messala quien se ha olvidado por completo de la madre y de la hermana de Judá, se entera del regreso de este y comienza a preocuparse. Averigua el paradero de las dos mujeres y descubre que ambas han contraído la lepra. Las envía a una colonia de leprosos. La novia de Judá le oculta este hecho, insistiendo en que ambas han muerto. Esto refuerza la intención de Judá de vengar las injustas muertes de su madre y hermana. 

La tercera fase dramática

Un jeque árabe convence a Judá para que guíe su tiro de caballos contra Messala en el circo romano. El jeque consigue que Messala apueste toda su fortuna en la carrera, dando así a Judá un incentivo mayor para ganar. Cualquiera que haya visto la versión cinematográfica de 1959 recuerda esos once minutos en los que ambos hombres se emplean con fuerza y ​​saña el uno contra el otro. La cuadriga de Messala está equipada con ruedas provistas de filos giratorios que eliminan a los competidores. Pero no logran terminar con Judá, y la cuadriga de Messala queda destruida. Es arrollado por las cuadrigas que marchaban detrás y queda tendido en la arena sangrando. 

Antes de morir, Messala le cuenta a Judá lo que realmente ha sido de su madre y de su hermana. Ahora Judá ha de encontrar a su familia. En la película, la figura de Jesucristo aparece y desaparece de la acción, influyendo en Judá y en su familia. Después de la muerte de Messala, Cristo es crucificado y la madre y la hermana de Judá son curadas milagrosamente. La familia ha hallado una nueva fe. 

Pero la versión cinematográfica soslaya el aspecto más profundo de la rivalidad. Ben-hur desea que Jesucristo encabece una revolución contra Roma. La rivalidad se extiende más allá de Judá y Messala; paganos contra judíos, Roma contra Jerusalén. Las fuerzas que se oponen van más allá de los conflictos individuales: se añaden otros aspectos, como las religiones y las culturas. El tercer punto del triángulo es la figura de Jesús. Al término del relato, Judá y su familia han alcanzado un plano de conciencia moral más elevado. 

El objeto inamovible

Si la premisa básica de la trama de rivalidad es lo que ocurre cuando un objeto inamovible choca contra una fuerza irresistible, es necesario estructurar los personajes y las situaciones de acuerdo con estas premisas. En primer lugar, hay que presentar dos personajes competitivos y enfrentados que se disputan el mismo objetivo. Los personajes han de mostrarse opuestos, pero con sentido de la igualdad. Si un personaje posee una fuerza superior en cierto aspecto, su oponente debe aventajarle en otro. Como se dijo al principio de este capítulo, para el lector es más interesante que las fuerzas de ambos personajes no están exactamente igualadas. 

El primer personaje puede ser más fuerte físicamente mientras que el otro puede ser más inteligente. Entonces hay que crear las circunstancias que pongan a prueba a los personajes de acuerdo con sus respectivas fuerzas. En algunos casos, un personaje ganará, mientras que en otros, ganará su contrincante. El péndulo se balancea en las dos direcciones. Esto aumenta la tensión y hace que el lector se pregunte quien triunfará al final. 

Hay que evitar las obviedades. El personaje físicamente más fuerte puede perder una pelea contra su oponente debido a la inteligencia de este. Esto agrega un vuelco a la acción y evita que sea predecible. Pero esta trama no trata solo acerca de personas y objetos. Es también acerca de la naturaleza humana. El propósito del rival es vencer a su oponente. ¿Pero qué es la motivación del personaje ?, ¿qué impulso es su ambición? Hay que analizar a los personajes implicados en la lucha. Hay que envolver la acción con una comprensión de lo que motiva a los personajes. Necesitamos conocer la naturaleza de su obsesión.

Resumen

  1. La fuente del conflicto debe proceder del choque entre una fuerza irresistible y un objeto inalterable. 
  2. La naturaleza de la rivalidad debe hallarse en la lucha por el poder entre el protagonista y el antagonista. 
  3. Los adversarios deben tener fuerzas equiparables. 
  4. Aunque la naturaleza de sus fuerzas no sea exactamente igual, uno debe tener habilidades que compensen las fuerzas del otro. 
  5. Hay que comenzar la historia en el momento del conflicto inicial, describiendo brevemente la situación antes de que el conflicto estalle. 
  6. La acción debe comenzar cuando el antagonista instiga contra la voluntad del protagonista. Esto es el catalizador de la acción. 
  7. La lucha entre los rivales debe ser la lucha entre las curvas de poder de los personajes. Habitualmente, una es inversamente proporcional a la otra. Cuando el antagonista asciende por la curva de poder, el protagonista decae. 
  8. Hay que hacer que el antagonista sea superior durante la primera fase dramática. El protagonista sufre por las acciones del antagonista y se encuentra en desventaja con frecuencia. 
  9. Cada bando se muestra bien definido de acuerdo con sus presupuestos morales. 
  10. La segunda fase dramática invierte el descenso del protagonista en la curva de poder a través de un cambio en su suerte. 
  11. El antagonista es a menudo consciente del creciente poder del protagonista. 
  12. El protagonista alcanza un punto de igualdad en la curva de poder que hace posible el desafío. 
  13. La tercera y última fase narra la confrontación final entre los rivales. 
  14. Tras la resolución, el protagonista restaura el orden, tanto para él como para el mundo.

Y así terminamos el podcast de hoy en el que hemos analizado una de las tramas maestras de Ronald Tobias: la trama de Rivalidad. Si os ha sido útil, agradecería comentarios y valoraciones en Itunes, Ivoox, Youtube o Spotify. O que compartáis este podcast por redes sociales. Y por supuesto agradecer a los que os suscribís a los cursos de Guion o contratáis las consultorías y mentorías que ayudáis a que el podcast se mantenga. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas. 

El artículo 354. Tramas maestras (8) – Rivalidad se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.