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335. Tramas maestras (5) – La trama de huida

335. Tramas maestras (5) – La trama de huida

Guiones y guionistas

August 17, 202021m 45s

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Show Notes

El artículo 335. Tramas maestras (5) – La trama de huida se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.

Hoy continuamos la serie que nos va a llevar a analizar las 20 tramas maestras que propuso Ronald Tobias. Ya vimos las cuatro primeras tramas de búsqueda, aventuras, persecución y rescate, y continuamos con la trama de huida.

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Hoy continuamos el curso Finales de Historias con el que vamos a ver cómo encontrar el final ideal para nuestra historia. En clase de hoy vamos a ver qué son los finales con plot twist o giro sorpresa y cómo podemos escribirlos.

Y recordaros que quedan 15 días para que termine el plazo para el II Concurso de Guiones de cortometraje.  Ya sabéis lo que tenéis que hacer, pensar en un guion de 10 páginas y sentarse a escribir. No tenéis excusas porque os podéis presentar todos y podéis presentar todos los guiones que queráis.

Las tramas maestras de Roland Tobias

Continuamos con la propuesta de Ronald Tobias sobre las 20 tramas maestras de su libro El Guion y la trama. Fundamentos de la escritura dramática audiovisual.

Ronald Tobias hace una distinción entre las tramas definidas por la acción y las tramas definidas por el personaje. En el podcast vamos a ir viendo las 20 tramas poco a poco, ya analizamos a trama de búsqueda, la trama de aventura, la trama de persecución y la trama de rescate; hoy pasamos a otra trama regida por la acción: la trama de huida.

La trama de huida

Las dos tramas anteriores (persecución y rescate) tienen mucho en común con la trama de la huida. Esta trama es física y como tal, concentra sus fuerzas en los mecanismos de la huida y de la captura. Esto eliminaría relatos sobre personajes que intentan evadirse de un demonio personal (como adicciones, fobias y dependencias varias). Estas son tramas de personajes (tramas de la mente). 

La huida, en este argumento, es algo literal: el protagonista está encerrado contra su voluntad y quiere escapar. La literatura es rica en ejemplos del tipo de El prisionero de Zenda, Typee, El rescate del jefe indio, El expreso de medianoche, Un éxito en el puente sobre el río Búho, y películas como Papillon, La invasión de los ladrones de cuerpos, La gran evasión y Traidor en el infierno. 

Un tema recurrente en los cuentos infantiles: el niño que se encuentra prisionero de una bruja o de un ogro. La pujanza de esta trama procede en buena parte de la otra cara de la trama de rescate. En esta última, el lector sigue las aventuras del personaje que realiza el rescate, y la víctima aguarda pacientemente para ser rescatada. En la trama de la huida, sin embargo, la víctima se libera a sí misma. 

El argumento moral de esta trama apunta a ser en blanco y negro. El héroe está injustamente encerrado. Pero no siempre. A veces la esencia de la trama de huida no es más que una prueba de voluntad entre dos personalidades poderosas: el cautivo y el captor. Ellos se entregan a su trabajo: el guardián a vigilar que su prisionero siga encerrado y este a huir del encierro. 

Un ejemplo sería el libro El expreso de medianoche, de Hayes y Hofer, cuyo título alude a lo que en jerga carcelaria significa «fuga». Trata, de una forma realista, de los horrores de estar en una cárcel turca y de la necesidad del personaje de escapar para sobrevivir. En la obra, Billy Hayes es atrapado intentando sacar hachís de Turquía. Trata por primera vez de huir cuando muestra a las autoridades dónde compró el hachís, pero fracasa y es devuelto a la cárcel, un auténtico infierno sobre la tierra. Se le condena a cuatro años y dos meses, lo que, según su abogado, es una condena benigna. 

Hayes está dispuesto a pasar el tiempo de su condena entre rejas y salir después, pese a contemplar crímenes homosexuales, apuñalamientos e incluso torturas infligidas a niños. Al principio espera que su abogado consiga una apelación, pero nada ocurre. Cuando espera una excarcelación antes de cumplir toda la condena, descubre horrorizado que los jueces intentan hacer con él un escarmiento y que van a juzgarle de nuevo, esta vez por tráfico. Se le condena a treinta años de cárcel —una virtual sentencia de muerte— y vuelve a prisión. 

Hayes ya sabe que no hay otra salida que la fuga. El resto de la historia detalla los intentos de fuga de Hayes. Planea escapar a través de un sistema de túneles bajo tierra, pero se desanima al ver que los túneles no tienen salida. A través de una serie de incidentes que llevan a las profundidades del infierno, ve la presentación de una oportunidad para la fuga y finalmente el aprovechamiento. 

Fase Primera

La historia tipifica las tres fases dramáticas de la trama de huida. En la primera fase, el protagonista es encarcelado. El crimen puede ser real o imaginado (y el protagonista, por tanto, culpable o inocente). En el caso de El expreso de medianoche, el castigo es desproporcionado, por lo que a nosotros, como lectores, nos resulta excesivo y nos ponemos del lado de Billy Hayes, quien es un ser humano decente entre animales. 

En Un éxito en el puente sobre el río Owl, Peyton Farquhar se encuentra sobre un puente del ferrocarril en el norte de Alabama contemplando el rápido cauce de las aguas. Sus manos están atadas a la espalda y hay un nudo alrededor de su cuello. Va a ser ahorcado por los soldados de la Unión. 

Esta situación, en comparación con los cinco años de agonía de Billy Hayes, transcurre en unos pocos minutos. Farquhar será colgado o escapará mediante un milagro. El conflicto está claro y la tensión es inmediata. 

En la obra de Melville, Typee, Toby y Tom desertan de su barco en una de las Islas Marquesas solo para ser los invitados de una tribu de caníbales, quienes están fascinados por los británicos. Los caníbales van retrasando el comerse a sus invitados para cenar, pero tampoco les permiten irse. 

En el relato de O. Henry El rescate del jefe indio, Sam y Diii secuestran al hijo único de un hombre rico y se lo llevan a una cueva. La situación parece sencilla y directa: si el padre quiere ver de nuevo a su hijo, tendrá que pagar un rescate.

Segunda Fase

La segunda fase de esta trama versa sobre el encierro y los planes de fuga. Puede que haya un intento de evasión durante la primera fase dramática, pero este siempre fracasa. O bien la fuga es un desastre o, si tiene éxito, el protagonista es capturado de nuevo y devuelto a su prisión. 

La pregunta de la trama es simple: ¿Escapará el protagonista? La tercera fase dramática contiene la respuesta, pero en la mayoría de los casos el lector será capaz de anticipar lo que será el resultado. Esto es una consecuencia de la sencilla estructura moral de la trama. Si las fuerzas están bien definidas en torno al bien y al mal, no nos esperamos que el mal prevalezca. Es insatisfactorio, de cara al lector, estar pendiente del protagonista durante todo el relato solo para verle fracasar. 

Los lectores prefieren un final optimista, un triunfo en vez de una derrota. Esperamos que Billy Hayes huya, esperamos que Farquhar logre de alguna manera escapar al linchamiento; esperamos que Toby y Sam se libren de ser metidos en una olla gigante; y esperamos que el padre de Johnny pague el rescate que le permita recuperar a su hijo. 

En Un éxito en el puente sobre el río Owl, el sargento a cargo de la ejecución suelta el tablón que mantiene a Farquhar erguido. Fraquhar cae, con la cuerda tensada en su cuello. Mientras cae, el autor relata su crimen: como explorador del Sur, había intentado quemar el puente del río Owl antes de que llegaran las fuerzas de la unión. Pero fue capturado y condenado a muerte. Farquhar sueña con librarse de la soga, sumergirse en el agua y volver con su esposa y sus hijos, quienes le esperan en casa. 

Toby y Tom también han intentado escapar, pero los caníbales de Typee tienen, obviamente, otros planes para ellos. Tom acaba con una herida que provoca una hinchazón en su pierna. Toby convence a los caníbales para que le dejen buscar ayuda para su amigo, pero de camino encuentra a los guerreros hostiles de otra tribu y tiene que volver a Typee. 

El rescate del jefe indio, por otro lado, comienza a tomar una extraña dirección en la segunda fase. Después de que Sam y Diii hayan secuestrado a Johnny, Sam se marcha para devolver un caballo y un carromato mientras Diii vigila al niño. Cuando Sam regresa, sin embargo, descubre que Diii y Johnny han estado jugando a indios y tramperos. Johnny, que se denomina a sí mismo «Jefe Indio», tiene al captor atado de pies y manos.

Jefe Indio anuncia entonces que a la mañana siguiente le cortará la cabellera a Diii y quemará a Sam en el tótem. El giro irónico es evidente. Johnny es el captor y Bill y Sam los cautivos. Aterroriza a los dos hombres sin dejarles dormir y amenazándoles con las ejecuciones del día siguiente. Los ataca con una patata caliente y con una piedra. Los dos hombres no tienen ninguna oportunidad de escapar del muchacho.

Fase tercera

La tercera fase consiste en la huida misma. Por lo habitual, los planes muy elaborados de la segunda fase fracasan (si no es así, la acción se hace demasiado predecible). Surgen nuevas e inesperadas ocasiones. Surge lo inesperado. Se desata el infierno. 

Hasta aquí, la situación ha sido firmemente controlada por el antagonista, pero, de improviso, la situación se torna más fluida, fuera de control, gracias al héroe o alguna circunstancia fortuita. El héroe, que se ha visto en clara desventaja, tiene por fin su ocasión y si hay alguna cuenta moral que saldar, ha llegado el momento de hacerlo.

La tercera fase dramática es por lo general la fase más activa. Ya que la segunda fase consiste en planes de evasión, la tercera fase es la realización de la fuga, incluso cuando esta se produce en medio de unas circunstancias bien diferentes a las planeadas durante la segunda fase. 

Peyton Farquhar cae desde el puente y «en un instante, terriblemente repentina, la luz que lo rodeaba disparó hacia arriba con el ruido de una fuerte zambullida; hubo un rugido espantoso en sus oídos y todo fue frío y oscuridad… supo que la cuerda se había roto y que él había caído en la corriente». Lucha por liberar sus manos cuando sube a la superficie, pero los soldados de la Unión le disparan, obligándole a sumergirse. 

La corriente lleva a Farquhar río abajo y lejos del alcance de las balas. Agotado, comienza a andar rumbo a su casa, con el único pensamiento de volver con su esposa. Llega a su hogar, apenas capaz de sostenerse en pie, y allí está su esposa, esperándole. Da un paso para abrazarla. Y llega la última frase del relato: «Peyton Farquhar estaba muerto; su cuerpo, con el cuello roto, pendía suavemente de un lado a otro bajo las maderas del puente del río Owl ». 

La huida, como se descubre, no fue tal. O quizás sí lo fue, ya que Farquhar, en su mente, había huido. Bierce pudo salir airoso al escribir el final porque el relato corto estaba escrito para el efecto que causó la última frase. No llegamos a conocer a Peyton Farquhar, por lo que no nos preocupamos por él en exceso. Su vida o su muerte no son relevantes para la trama, que está lograda específicamente gracias a ese giro radical al final del relato.

O. Henry usa una estrategia similar en El rescate del Jefe Indio. Podemos ver dónde se dirige la historia cuando vemos que el Jefe Indio se impone a sus captores. El rescate del Jefe Indio está escrito con una intención más cómica que dramática.

En el caso del relato de O. Henry, seguimos el camino porque disfrutamos del paseo. La idea de un chico de diez años que da la vuelta a la situación con dos secuestradores y los aterroriza, tal y como ellos pretenden aterrorizarle a él, es divertida. Para colmo, Johnny se lo está pasando tan bien torturando a sus captores que no quiere volver a casa. 

Al final, Sam envía la nota del segundo. La respuesta del padre: Acogerá a su hijo —siempre que los captores le paguen 250 dólares. Mientras tanto, los captores han estado intentando, en vano, liberarse. Al final, por pura desesperación, pagan el rescate para librarse del niño. El reverso de la trama funciona como comedia. 

Nuestra responsabilidad como escritor es mantener al lector en vilo cambiando constantemente las condiciones de la fuga. Nada marcha como se había planeado; siempre hay algo que se tuerce. Y ahí está la emoción de esta trama.

Resumen

  1. La huida es siempre literal. El héroe debe estar confinado contra su voluntad (a menudo injustamente) y desea escapar. 
  2. La lucha moral de esta trama debe presentarse en blanco y negro. 
  3. El héroe ha de ser la víctima (en contraste con la trama de rescate, en la que el héroe salva a la víctima).
  4. La primera fase dramática trata acerca de la prisión del héroe y de sus primeros intentos de evasión, que fracasan. 
  5. La segunda fase dramática trata de los planes de fuga del héroe. Estos planes casi siempre se ven frustrados. 
  6. La tercera fase dramática trata de la fuga. 
  7. El antagonista posee control sobre el héroe durante las dos primeras fases; el héroe consigue el control en la última fase.

Y así terminamos el podcast de hoy en el que hemos analizado una de las tramas maestras de Ronald Tobias: la trama de huida. Si os ha sido útil, agradecería comentarios y valoraciones en Itunes, Ivoox, Youtube o Spotify. O que compartáis este podcast por redes sociales. Y por supuesto agradecer a los que os suscribís a los cursos de Guion o contratáis las consultorías y mentorías que ayudáis a que el podcast se mantenga. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas. 

El artículo 335. Tramas maestras (5) – La trama de huida se publicó primero en Academia Guiones y guionistas.