
ESCORT
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Nicole: "las mejores mujeres, puede que las encuentres aquí"
Nicole. Lleva siete años en el local en el que grabamos la entrevista. Este año cambiará de profesión. Tiene dos hijos que conocen su oficio. Les ha dado estudios y bienestar. Sostiene a su madre, ingresada en un centro de cuidado de ancianos en Venezuela. Salió del país como otros cinco millones de venezolanos, por la ruina del chavismo. Es creyente, y optimista. Y está convencida, y se lo dice a sus clientes, que las mejores mujeres se pueden encontrar en los ámbitos de prostitución.

Claudia: "esto está mal visto, pero yo le he sacado los problemas a mi familia"
Claudia llegó hace diez años a España. Hija de colombianos, sus padres habían venido primero. Aquí estudió, se hizo esteticista, pero llegaron los problemas y no dudó en entrar en un trabajo mal visto pero que le ha permitido salvar los problemas de su familia. Asegura que no se tortura con el estigma. Lo toma como un trabajo que tiene, en su experiencia, mucho de automático y poco de placer.

Alejandra: "estoy orgullosa, he construido mi vida, y nadie me ha ayudado"
Alejandra es colombiana, criada en España. La pandemia le dejó en la ruina y esa quiebra amenazó con llevarse todo lo que tenía. Hoy dice que ha reconstruido su vida, que la experiencia de la prostitución le ha hecho más fuerte y mejor persona, y que no se arrepiente de nada. Al contrario, proclama su orgullo por haber salido sola de una situación muy complicada.

Ashley B: "si me retiro, seguiré viendo a mis clientes habituales"
Ashley Boom es canaria. Conversamos con ella en medio del jaleo de una cafetería de Sants, en Barcelona. Trabajó para el Estado, sirvió como camarera, pero su situación le llevó a buscar mejores ingresos. Ha entrado y salido de la prostitución. Si algo ha aprendido, es que tendría que haberlo hecho de forma continuada. Ahora, después de estudiar, prepara oposiciones. Si aprueba, será el momento de dejarlo. Pero asegura que le gustaría seguir viendo a esos clientes con los que se lleva bien, con los que tiene una buena relación.

Alicia: "este trabajo es mejor de lo que imaginaba"
Alicia es española. Comenzó con 18 años. Trabaja en un club de Barcelona. Entró en la prostitución para ganar dinero y alejarse de una familia complicada, mientras estudiaba en la Universidad. Le permitió independizarse y ganar más dinero que en un trabajo "normal". Lo dejó durante varios años y ahora ha vuelto para obtener ingresos que le permitan cumplir su objetivo.

Solange: "los psicólogos me mandan muchos clientes"
Solange lleva tres años en la prostitución. Primero en Argentina, luego en España. Vive en un piso de los barrios altos de Barcelona. Confiesa que le gusta su profesión, y que muchos de los clientes le llegan por recomendación de los psicólogos. Ofrece diferentes servicios, entre otros la dominación, un aspecto que tiene mucha demanda.

Diana Nova: "los hombres llegan con grandes carencias afectivas"
Diana Nova trabaja en Barcelona. Ejerce desde hace casi veinte años. Desde esa experiencia afirma que los clientes han cambiado. Antes de la pandemia buscaban sexo. Ahora llegan con grandes carencias afectivas. Buscan experimentar un trato de novia, lo que no encuentran en la calle.

Mía, fetichismo del pie: "Soy muy sexual, me gusta mi trabajo"
Mía llegó a España de vacaciones. Le atrapó la pandemia, y un día decidió entrar en la prostitución. Su especialidad es el fetichismo del pie. Confiesa que a ella le gusta el trabajo, en el que ha conocido a personas muy especiales, y reitera que está en este ambiente de forma libre y consentida. La entrevista se desarrolla en el piso de Barcelona donde ejerce.

Dayana: "a una chica nueva le diría que se enfoque en su meta, y que salga de esto cuanto antes"
Dayana trabaja en un club del norte de España. De fondo de la conversación se escucha el rumor de una autopista. Vino de Perú. Tiene claras sus metas. Confiesa que desde que trabaja como prostituta vive con más tranquilidad. Se siente segura. Tiene pareja: otra prostituta. Nos dice que está segura de que Dios entenderá las razones por las que se dedica al trabajo sexual.

María: "por fuera siempre sonrío, pero por dentro no quiero que sepan lo que me pasa"
María es de Rumanía. Lleva cinco años en un club del norte de España. Vino con la idea clara de empezar en el mundo de la prostitución. Y se quedó. Dice que para desarrollar bien el trabajo hay que tener un propósito, muchos principios, y no desviarse. Llegó a España muy poco antes de la pandemia. Volvió a Rumanía, pero en cuando tuvo oportunidad, regresó.

Diana: "Conozco cada vez más a los hombres, pero no dejo de creer en el amor"
Diana tuvo que vencer su timidez para trabajar en el club. Al principio le costó. El trabajo requiere paciencia. Ella vino a España desde Colombia con idea de ganar dinero haciendo otros trabajos. Pero se encontró, como la mayoría, con sueldos escasos y horarios muy largos. Hoy ve cerca sus proyectos y una vida mejor para su hija.

Jenny: "yo soy una mujer muy vivida"
Jenny. Dominicana. Solo recuerda dos incidentes en sus largos años dedicada al trabajo sexual, la mayor parte en un club de Vizcaya. Como la mayor parte de las mujeres en este ambiente, tiene un proyecto. Dice que el trabajo le sube la autoestima, porque le gusta que le digan cosas agradables.

Bella: "disfruto de la mayor parte de mis relaciones"
Bella es argentina, tiene 28 años y desde joven supo que la pulsión sexual era en ella muy fuerte. Comenzó el trabajo sexual en Argentina y ahora lleva un año en España. Trabaja en un piso compartido en Barcelona. Está satisfecha de su trabajo y confiesa que disfruta del 90 por ciento de las relaciones sexuales que mantiene con sus clientes.

Sol: "a mí me gusta ganar dinero, y me gusta pasarlo bien"
Sol llama "mis cositas" al placer sexual. Reconoce que le gusta el dinero y le gusta pasarlo bien. Vino a España desde una región fronteriza entre Brasil y Venezuela, viene de un mundo duro donde las mujeres lo tienen muy difícil, con entornos violentos. Y tiene, como todas, un plan.

Sara: "me gusta este trabajo porque me da dinero, pero me avergüenza"
Sara es brasileña. Su sueño es trabajar dos años más y volver a Brasil. Dice que siente vergüenza y que nadie en su familia o en su entorno en España sabe que trabaja en la prostitución. Se dedica al trabajo sexual diez días al mes, y el resto está ocupada como limpiadora. Pero la limpieza no le da dinero suficiente para sus proyectos.

Fernanda: "tengo miedo de que me deporten, porque la salud de mi madre depende de mi trabajo"
Fernanda vino desde Paraguay con el objetivo claro de ganar dinero para pagar a su madre un tratamiento de cáncer del que dependía su vida. No tiene papeles. Tiene miedo de que la deporten porque eso significaría que su madre tendría que interrumpir las cirugías y las terapias que la ayudan a seguir con vida.

Dulce: "se enamoran de mi a menudo, pero yo aquí soy una, y fuera soy otra"
Dulce vino desde Honduras. Allí era bailarina, aquí se prostituye en un club de Castilla y León, al pie de una carretera nacional. Su proyecto es estar un par de años más, conseguir dinero para abrir un negocio. Dice que los clientes se enamoran con frecuencia de ella, pero tiene claro que esas relaciones no deben ir a más.

Macarena: "soy una pija peruana, y estoy aquí por dinero"
Esta entrevista fue grabada el 25 de enero de 2024 a las siete de la tarde en un chalé de la calle Baza, en Madrid, un local que fue cerrado por la policía en marzo de 2025, basándose en el testimonio de dos mujeres sin permiso de residencia. Macarena dice que vive muy bien en Perú, tiene casa en uno de los mejores distritos de Lima, va a una muy buena universidad. Viene a España con visado de estudiante y se dedica a la prostitución para ganar dinero, porque el euro está fuerte en su cambio con la moneda local de Perú. Manda dinero a casa, pero advierte: "cuando quiera yo les corto el grifo".

Mari: "un cariño por aquí, una lengüita por allá, y los hombres se vienen abajo"
Mari es dominicana. La vida le ha dado unos cuantos golpes. Es la veterana de un club del norte de España. Dice que le encantan los clientes mayores. Dan menos trabajo que los jóvenes y son fáciles de manejar. Su trabajo, añade, es ser amiga, psicóloga, y compañera de muchos hombres que buscan lo que no encuentran en otros lugares.

Bella: "este trabajo me hace fuerte, me demuestro a mí misma que puedo con los miedos"
Bella vino a España con pasaporte colombiano y visado de turista. Tuvo una niñez muy dura. Sufrió violencia sexual. Tiene un niño. Por él, dice que tiene que aguantar la soledad, la lejanía de su familia. Sueña con un negocio que le permita vivir y darle una buena vida a su hijo.

Monica: "cuando tengo un cliente bueno, llamo a mis amigas, y hacemos lo que queremos"
Un cliente bueno es uno que viene al club a gastar. Este es el testimonio de Mónica, que asegura que le gusta compartir los buenos clientes con sus amigas, y por eso les propones combinaciones que les seduzcan. El buen cliente es aquel al que se le puede sacar mucho dinero entre servicios y botellas. Ha visto cómo algunos se dejan en el club más de seis mil euros en una cuenta.

Jessi: "pido a Dios no enamorarme de un cliente, porque un putero siempre lo será"
Jessi es venezolana. Tiene un hijo. Fue prostituta primero en Colombia, luego empresaria en Ecuador, pero la pandemia le golpeó y vino a Europa a ganar dinero en el trabajo sexual. Primero en Italia, luego en España. Ha ganado dinero para traerse a España a toda su familia. Y ahora ya ve cerca el momento de dejarlo y poner su propio negocio.

Juliana: "para este trabajo hay que ser muy fuerte de mente y tener mentalidad positiva"
Juliana vino a España para ganar dinero, para ella y para su familia. Se encontró de frente con la explotación sexual: trabajo de domingo a domingo con un sueldo de 500 que no siempre cobraba. Hasta que se vio sin dinero y dio el paso hacia la prostitución. Voluntaria, señala. No lo paso bien. Sus primeros días lloraba sin parar. Hoy atisba un futuro mejor, y espera el día de dejar un trabajo que, dice, no es para cualquiera, porque hay que tener mucha fuerza mental y una mentalidad muy positiva.

Daniela: "una vez atendí a un hombre de más de noventa años, y vino fuerte"
Daniela se especializó en sumisión. A veces le piden que esa dominante, pero no le gusta porque confiesa que los hombres le piden demasiado, quieren sufrir y sangrar y ella no está dispuesta. Su especialidad se la sugirió la dueña de un piso de prostitución en el que trabajó. Lleva una doble vida: nadie de su entorno conoce su trabajo. Y dice que lo lleva bien, que no le cuesta esfuerzo.

Ana María: "gano tres o cuatro mil euros; como camarera nunca llegué a mileurista"
Ana María es colombiana. Tiene familia en Madrid. Fueron los que le animaron a venir a España. Y vino con la idea de trabajar en el mundo de la prostitución. Ahora está en Barcelona. Trabaja media jornada y saca entre tres y cuatro mil euros al mes. Reconoce que como camarera o como limpiadora nunca llegó a ser mileurista. Pide que le dejen elegir su trabajo, que le dejen hacer con su cuerpo lo que estime oportuno.

Baby: "los mejores clientes son policías y curas"
Baby fue detenida en una redada en un local de Barcelona. Ella se encarga del teléfono, pero fue arrestada y acusada de trata, y de formar parte de una banda criminal. Baby es conocida en Barcelona porque es una de las telefonistas con más experiencia de la ciudad. Ella asegura que no hay ningún motivo para que la envíen ante un juez. Cuestiona los métodos policiales.

Natalia: "una mujer me vendió a una mafia rusa"
Natalia ha sido escort, encargada de locales y ahora fotógrafa para chicas que se dedican a la prostitución. En esta entrevista confiesa por vez primera cómo una mujer le vendió en Marbella a un grupo de mafiosos rusos. Salió de aquella oscura experiencia gracias a un hombre que la rescató, después de pagar el precio que los rusos le pidieron.

Katia: "me pidió que me burlara de su pene pequeño, que se lo midiera"
Katia vino de Colombia. Allí era funcionaria, pero el covid afectó a su contrato. Además, pagaba una extorsión. Su deuda creció y decidió venir a España a ejercer la prostitución. Sostiene que los hombres que llegan a su casa tienen todos muy baja autoestima. Lo más extraño que le ha sucedido ocurrió el día que un joven le pidió que se burlara del tamaño de su pene, que lo midiera, que lo comparara con el más pequeño de sus dedos.

Cloe: "me sube mucho la autoestima que mis clientes me digan que estoy bien"
Cloe es de Barcelona. Empezó con 18 años como señorita de compañía. Hasta que un cliente le pidió algo más. Dice que los pequeños detalles y los elogios de su físico o su forma de ser le suben la autoestima, y habla con detalle de las relaciones con otras mujeres que se dedican al oficio.

Tatiana: "soy sexualmente muy abierta, procuro hacerlo bien y lo disfruto"
Tatania vino desde Colombia. Trabaja en Barcelona. Nos cuenta que sexualmente es una mujer muy abierta, siempre dispuesta a experimentar lo nuevo. Explica cómo combina su trabajo con sus relaciones de pareja, sus aficiones, y su forma de trabajar en este mundo.

Lara Gold: "me pone triste pensar en separarme de mis clientes fijos"
Lara Gold es masajista erótica. Tenía miedo del trabajo hasta que empezó a ejercerlo. Dice que tiene una relación especial con aquellos clientes que son fijos, que le pone triste pensar en separarse de ellos. Asegura estar feliz en su trabajo, que le permite dar a sus hijos una vida buena. Y denuncia la hipocresía social con la que se trata el trabajo sexual.

Clara: "me ha salido más caro no ser puta que serlo"
Clara vive en la periferia de Madrid. Es española. Comenzó en la prostitución con 18 años. Ahora tiene treinta y una hija de cinco. Dice que en el trabajo sexual ha conocido grandes personas, muchas de ellas trabajadoras como ella; otras, clientes con los que ha tenido relaciones de larga duración. Su familia conoce su trabajo. Reconoce que les costó aceptarlo, pero ahora que ven que trabaja con control y cabeza lo ven de otra forma.

Sasha: "Los hombres se quedan con las imágenes que ven aquí para visualizarlas en casa"
Sasha vino desde Venezuela. Tiene una hija. Lleva siete años en España. Vino para trabajar en la prostitución para ayudar a su familia. Tiene estudios universitarios como analista de riesgos, pero el trabajo no le permitía el nivel de vida que buscaba. Entra y sale de la prostitución con objetivos económicos muy claros.

Stephanie: "¿Dónde están todos esos hombres que me prometieron sacarme de aquí?"
Stephanie es colombiana. Vino, como dice ella, "con deuda". Tuvo que trabajar explotada para pagar los cinco mil euros que le cobraron por traerla a España. Sabía a qué venía, pero no las condiciones en las que tendría que trabajar. Ha perdido la fe en los hombres, a pesar de que vivió una experiencia de pareja con un hombre que la sacó de los clubes. Ahora dice trabajar cómoda y en buenas condiciones, y espera el día de reencontrarse con sus hijos.

Valerie: "Tengo una meta y la conseguiré, sea legal o ilegal la prostitución"
Valerie tiene un hijo médico y una segunda hija que quiere ser pediatra. Valerie ejerce la prostitución por sus hijos. Tiene cuatro. Ella tiene un plan y una meta, y dice que lo conseguirá sea legal o ilegal la prostitución. No le importa lo que digan los políticos, tiene claro lo que hace y lo que quiere conseguir.

Elena: "primero fui prostituta, ahora soy encargada"
Elena llegó a España desde Rumanía, cuando el país no formaba parte de la Unión Europea. Primero fue prostituta, luego tuvo un hijo y dejó el oficio. Ahora es encargada. Dice que los hombres buscan cariño y también lo que no tienen en casa. Confiesa que como mujer, como esposa, no le gustaría tener un marido aficionado a vestirse de mujer, pero eso en el club le da igual. Afirma sin duda que las estadísticas de prostitución son falsas, y que si aprobaran una prohibición todo este mundo pasaría a ser clandestino.

Mariona Llobet. "El abolicionismo crea distopías, y el ejemplo es Francia"
Mariona Llobet, profesora de Derecho Penal de la Universitat Pompeu Fabra, participó el 28 de noviembre en una mesa redonda sobre prostitución en la Universidad de Valencia. Recogemos aquí los dos tramos de su intervención, en la que critica los postulados del abolicionismo y sus propuestas legales.

Alexia: "empecé en Francia, y no quiero volver allí, por seguridad"
Alexia comenzó en la prostitución en Francia, y lo recuerda como una pesadilla, por los robos, la violencia, la inseguridad. Dice que no conoce a nadie que haya estado en aquel país y quiera volver. La ley francesa castiga a los clientes y declara ilegal el trabajo sexual, lo que provoca que estén en situación de clandestinidad.

Lea Ferrer: "pecan de soberbia las que nos quieren imponer su voluntad"
Lea Ferrer lleva unos años dedicada a la prostitución. Es licenciada universitaria, tiene un master, pero le ofrecen trabajos mal pagados y precarios. Ha volcado sus experiencias en un libro "Mis 8 pecados" en el que narra aventuras eróticas, reflexiones, y detalles de su vida. Confiesa que el peor de los pecados es el de la soberbia, que es el que practican quienes quieren imponer su voluntad sobre personas adultas y dueñas de su libertad.

Maya: "agradezco a Dios todos los días, y nunca le pido nada"
Maya es joven, hija de una familia venezolana de clase media, una de esas familias hundidas por el chavismo. Sostiene con su trabajo a sus padres y hermanos. Llegó a España sin papeles, Fue camarera: doce horas al día y un día libre a la semana por 800 euros al mes, sin Seguridad social. Cuenta los días para terminar el trabajo. Es creyente, y agradece a Dios todos los días de su vida.

Carolina: "tuve que cerrar mi negocio en Colombia por extorsión"
Carolina vino a España con una deuda que pagar. Debe dinero a sus proveedores. Tuvo que cerrar su negocio en Colombia, extorsionada por una mafia. "A los cuarenta años nadie te da trabajo", dice, "ni aquí ni en Colombia". Lleva unos meses en España. Entró con visado de turista, y en el tiempo que lleva trabajando en un local de Granada, ha ahorrado para pagar lo que debe.

Rocío: "He trabajado limpiando, y me han humillado. Aquí nunca"
Rocio. Más de veinte años de profesión. Dice que le queda año y medio. El tiempo para que sus hijos terminen sus carreras universitarias. Recuerda algunos clientes con mucho afecto. Reza. Cada tarde, antes de bajar a la sala le pide a Dios perdón.

Ekaterina: "En Rusia era actriz de teatro: para mí es fácil jugar"
Ekaterina era actriz de teatro en Rusia, representaba a Chejov, Shakespeare, Dostoievski. Reconoce que su capacidad de actriz le da ventajas en este trabajo. Baila en un club de Granada, y solo se encierra en una habitación con un cliente si la persona le gusta.

Valkiria: "este trabajo me ha dado independencia de los hombres"
Valkiria vino a España como profesional con titulación universitaria. Habla idiomas, y su presencia explica muy bien su nombre artístico. Lleva tres años en la prostitución. Elige sus clientes y ha añadido a su formación académica títulos de sexología. Reconoce que ahora siente más independencia de los hombres que antes de ejercer el trabajo sexual. Habla del placer, de las motivaciones de los hombres y de su forma de elegir a sus clientes.

Marta Didó: "Yo me lo paso bien, mis clientes me dan placer"
Marta Didó lleva once años dedicada a la prostitución. Ha tenido dos etapas: la primera con 19 años, la segunda a una edad más tardía. Es española, reclama regulación y derechos, y niega todos las razones del abolicionismo: lo hace porque quiere, no acepta ayudas ni subvenciones para dejarlo, se siente libre, rechaza con pruebas diarias la idea de que el cliente es un violador, y exhibe sin complejos el placer que obtiene de forma frecuente en su trabajo.

Pamela: "soy psicóloga de profesión y puta de oficio"
Pamela vino a España desde Ecuador, con su título de psicóloga, y experiencia en la psicología clínica. Su país de origen estaba hundido en la violencia y la corrupción. Aquí empezó con trabajos en los que le pagaban 400 euros al mes. Habla con una claridad nítida sobre el oficio, los clientes, las formas de cuidar su salud mental, y la necesidad de una regulación del trabajo sexual. También de la enorme hipocresía social que anida en el estigma sobre la prostitución

Loredana: "el club ha sido mi segunda casa, es la verdad"
Loredana vino de Rumania, cuando había que cruzar fronteras porque no formaban parte de la Unión Europea. Vino con 21 años. Tenía un padre enfermo que cuidar. Llegó a Santander. Ha ejercido la prostitución durante años. Ahora es camarera. Ve las cosas desde el otro lado de la barra. Cuenta experiencias, y da consejos a las más jóvenes. Se siente bien en los clubes, tanto que los considera su segunda casa.

Sandra: "el cliente es un personaje, y yo creo un teatro para él"
Sandra lleva 24 años en España dedicada a la prostitución, al alterne, al trabajo sexual. Siempre de forma libre y voluntaria. Ha viajado por toda España y Portugal. En esos años solo ha tenido un incidente. Reclama derechos, poder tener un seguro médico, y denuncia la situación que viven muchas mujeres, sin papeles, y sin posibilidad de tener las atenciones que merecen para su cuidado personal.

Nelly: "he logrado con este trabajo lo que quería: tener a mis hijos y tener una casa"
Nelly es un nombre real. Vino de Nicaragua. Tuvo oportunidad de otros trabajos, pero eligió la prostitución. Hace ocho años. Desde que salió de su país sabía que era una opción prioritaria. Trabajó en clubes, pero pronto decidió que lo suyo eran los pisos. Su nombre trascendió cuando sufrió una agresión por parte de varios hombres de su barrio.

Tamara: "tengo mi trabajo fijo, y me dedico a la prostitución en vacaciones"
Tamara es fija en su empresa desde hace ocho años. Es española. Lleva diez años en la prostitución, a la que se dedica en vacaciones. Lo hace lejos de casa, para evitar encuentros con personas conocidas, y habla de lo que le ha dado el trabajo sexual.