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Teoría del Valor - Carlos Pérez Soto (Clásico Marx clase 5B)

Teoría del Valor - Carlos Pérez Soto (Clásico Marx clase 5B)

EduBerlin · Eduberlin

October 30, 20171h 9m

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Show Notes

Es por esto que es necesario distinguir en principio el valor de cambio del precio de una mercancía individual. Como ya he señalado antes, mientras el valor de cambio es una variable empírica, pero global e histórica, cuya estimación requiere un examen del conjunto de los modos de producir una mercancía, extendido a lo largo de lapsos apreciables de tiempo, el precio es una variable local y temporal, que se puede determinar para cada mercancía individual de manera empírica directa, con una encuesta simple en el mercado, en un momento dado. Pero, en el fundamento, hay mucho más que eso. Lo esencial es que, por un lado, hay muchas maneras a través de las cuales pueden cambiar los precios: las variaciones de la oferta y la demanda (la escasez relativa), la “valoración” a través de factores ideológicos (la capacidad de una mercancía de producir estatus social), la manipulación de las expectativas o necesidades del consumidor (la propaganda), o incluso la simple especulación con la escasez o abundancia relativa (como en los llamados “mercados a futuro”). Pero, por otro lado, en cambio, hay sólo una manera de aumentar el valor de cambio: aumentar la cantidad de trabajo incorporado a la mercancía, medida en esa ponderación que es el tiempo de trabajo socialmente necesario. Dos especificaciones son necesarias para completar esta idea. La primera es distinguir el trabajo incorporado del tiempo de trabajo. La sustancia del valor no es sino el trabajo humano incorporado. Puede haber muchas fuentes de variación de los precios. Pero la única fuente de valor real es el trabajo humano. La forma en que ese trabajo es medido, en el mercado capitalista, es el tiempo de trabajo. Es a través de esa variable que se establece la ficción de que el intercambio es equivalente. La segunda es que el trabajo incorporado a una mercancía proviene por un lado del trabajador que la manufactura de manera directa (trabajo actual, o “vivo”), y por otra del trabajo incorporado en los medios de producción (materias primas, herramientas) que emplea en esa tarea (trabajo acumulado,o “muerto”). Así, la teoría del valor-trabajo tiene tres componentes. Una que es su fundamento: la única forma de agregar valor real a una mercancía es el trabajo humano. Otra que es su modo de operación concreto: el valor de cambio de una mercancía corresponde al trabajo socialmente necesario para producirla. Otra que es una consecuencia epistemológica: el valor de cambio y sus variaciones obedece a un concepto en principio diferente al precio y sus mecanismos de variación. Asumir esta tercera componente ha sido un permanente dolor de cabeza para la mayoría de los economistas marxistas durante todo un siglo. Hasta el punto de declarar que el principal problema de la economía marxista es el de la correspondencia valor-precio, es decir, el de encontrar reglas que permitan calcular los precios de mercancías unitarias cuando se conocen los valores de cambio, o calcular los valores de cambios a partir de series empíricas de precios. Como ya he expuesto, mi opinión es que se trata de un falso problema. Un problema que deriva de la ansiedad de los economistas por entender la Economía Política como una economía científica, sin hacerse cargo de sus diferencias epistemológicas, ni de la radicalidad de la diferencia contenida en sus distintos propósitos. Pero, además, se trata de una operación completamente innecesaria para mantener la lógica y el sentido del argumento de Marx. Respecto de lo que Marx se propone, que es hacer una crítica estructural del capitalismo, que muestre la necesidad y posibilidad objetiva de su superación, el rodeo a través de las lógicas que hacen variar los precios es innecesario. Todo su razonamiento se puede mantener de forma perfectamente consistente y completa manteniéndolo en el plano de la dinámica que sigue el valor de cambio en los procesos de producción y reproducción del capital. Lo relevante para Marx es una crítica global e histórica al capitalismo. Esa es la crítica que permite formular la perspectiva de la revolución. Respecto de esa perspectiva, si las trasnacionales mineras mantienen artificialmente bajos los precios del cobre, o artificialmente altos los precios del petróleo no es relevante, por muy importante que sea para la lucha política inmediata de pueblos particulares. No es lo mismo criticar las desastrosas consecuencias de la especulación financiera que criticar estructuralmente al capitalismo. Marx no se detiene en los “excesos” o en los “abusos”, lo que quiere mostrar es que esos excesos y abusos son producto de una dinámica objetiva, que excede las voluntades individuales de los capitalistas.[7] Desde el punto de vista de los fundamentos, el problema de la diferencia entre valor de cambio y precios se puede zanjar a través de una hipótesis general: las oscilaciones de los precios, locales y temporales, tienden, histórica y globalmente, al valor de cambio.